CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 230
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
230: Acogedor 230: Acogedor — LOUIS —
Sabía que mis abuelos se volverían locos al conocerla, y no les juzgo, ella era una mujer maravillosa.
Observé como mi hermana corría hacia la puerta para recibir a mi novia y la llevaba al segundo piso.
– ¡Ey!
¡Se supone que es la novia de Louis no la tuya Isabella!
.- Gritó Joseph acercándose a donde estaba.
– No puedo creer que ella se vuelva loca y te separe de mi cuñada.
–
– No me molesta, es más, me siento aliviado de que se lleven tan bien.
Isabella puede ser extrovertida pero cuando se trata de hacer amigos es muy cuidadosa.
–
– Lo sé, me siento más tranquilo al ver que ya tiene con quien hablar y salir.
Me sentía mal al verle sola.
–
– Estuvo mucho tiempo en el extranjero.
Fue difícil para ella el estar sola todo ese tiempo.
Creo que ahora es más feliz.- Sonreí y me senté en la sala, mi hermano se sentó a mi lado y nos quedamos en silencio escuchando las risas de mi hermana.
– Louis.
¿Tu crees que ella sería igual de feliz que Isabella?.- Susurró con algo de tristeza.
– Si, creo que ella estaría feliz.
– Desordene un poco su cabello.
– Hermano, me gusta verte así.
Sonríes más y eres más alegre.
– Me miró con una gran sonrisa.
– Ya no das tanto miedo.
– Bromeó y recostó la cabeza en mi pierna.
– Haz cambiado mucho.
– Se acurrucó y miró hacia el techo.
– Todos hemos cambiado Joseph.
Los tres hemos madurado y ahora estamos buscando nuestra propia felicidad.
– Acaricié su cabello y él asintió.
– Estoy orgulloso de ti, lo has hecho bien todo este tiempo.
Sigue así.
–
– Hermano…
– Sollozo Joseph mientras algunas lagrimas corrían por su rostro.
Reí al ver que seguía llorando con gran facilidad.
– ¿Cómo se supone que conquistarás a la señorita Smith si lloras por todo.
– Sequé con mi mano sus lagrimas y él suspiró.
– Es difícil, no se como acercarme a ella.
Creo que he perdido el toque.
–
– Solo acércate con sinceridad, eres un gran hombre.
Eres un poco torpe pero eres muy dulce.
– Intenté reconfortarlo para que no llorara más y se deprimiera.
– ¡¿Que rayos es esto?!
– Rio Isabella acercándose y tumbándose a un lado de Joseph, quien casi cae al suelo al ser empujado por mi hermana.
– ¿Dónde está Sasha?
– Pregunte mirando hacia las escaleras.
– Esta hablando con la madre de Ash, baja en un rato.
Le esta haciendo miles de preguntas sobre la Reunión de hoy.
– Bostezo y abrazó a Joseph quien también lucia algo adormilado.
– ¿Acaso son unos bebés?
– Dije al ver que estaban a nada de dormirse en mis piernas.
Ambos asintieron descaradamente con una gran sonrisa.
– Acaricia nuestras cabezas.
Ha pasado mucho tiempo desde que tomamos una siesta los tres.
– Dijo de manera linda mi hermana mientras ponía mi mano en su cabeza.
– No puedo creer que sigan actuando como niños pequeños.
– Acomode el cabello de mi hermana y comencé a darle palmaditas para que se durmiera.
No pasó mucho tiempo para que ambos cayeran en un profundo sueño, mis abuelos seguían charlando en el patio y Sasha aún estaba hablando por teléfono.
El sonido de los pájaros cantando comenzó a adormilarme.
Escuché una risa suave acompañada de un sonido de cámara, abrí lentamente los ojos y me encontré con Sasha sonriéndome.
– ¿Te diviertes?.- Pregunte en voz baja, intenté moverme pero no pude, mis hermanos seguían dormidos.
– No te muevas mucho o los despertaras.
-Susurró ella acercándose a mí.
– Quisiera dejarlos dormir más pero si lo hago perderé la circulación de mi pierna.
– Me quejé al sentir un cosquilleo en el pie.
– Espera.
– Sasha corrió a tomar algunos cojines de los otros sillones.
– Intenta salir con cuidado, yo les pondré esto como almohada.-
Hice lo que ella me dijo pero las cabezas de mis hermanos eran muy pesadas, Sasha intentaba no reírse de mi, pero por fin se apiado de mi me ayudo a liberarme de ellos.
– Gracias.- Susurré estirando mi pierna que estaba adormecida.
– De nada.
Pero es una lastima, se veían muy lindo los tres.
– Fingió estar decepcionada.
– Por cierto, hace un rato vino Sebastián y tus abuelos quisieron ir a ver a su esposa, dijeron que regresarían pronto.
Querían llevarme pero no quería dejarlos aquí, así que me quede.
–
– Perdón, me hubieras despertado.
– Intenté ponerme de pie pero el cosquilleo aún no desaparecía por completo.
– No tiene mucho tiempo que se fueron, además fue bastante entretenido verlos a los tres dormidos.
– Tomó mi brazo y lo pasó por detrás de su hombro para ayudarme a estar de pie.
– Pero aún así…
– Me detuve al oír que mis hermanos se movían molestos por el ruido.
Le hice una seña para que fuéramos a la cocina.
Al llegar a la barra me senté para no caerme.
– ¿Quieres agua?
.- Me preguntó mientras ella se servía un poco en el vaso y bebía con tranquilidad.
– ¿Quieres quedarte hoy?
– Pregunté y ella casi escupe el agua.
– Perdón no debí ser tan directo.
– Tomé un par de servilletas y le ayude a limpiar un poco de agua que escurría por su mentón.
– Pero están tus abuelos y tus hermanos.
¿No dirán algo?
– Sus orejas estaban completamente rojas.
– No dirán nada, ellos estarán felices de que estés aquí más tiempo.
–
– No le avisé a Ash que me quedaría, además tengo que ir a prepararme para ir a la cabaña.
– Jugó con su cabello de manera tímida.
– Esta bien, solo era una sugerencia.
Más tarde te iré a dejar.
– Abrí mis brazos y ella de inmediato corrió a abrazarme.
– ¿Cómo te sientes?.-
– Tus abuelos son muy agradables, ya no me siento nerviosa.
Tenía miedo de que no les gustara.
Pero ahora estoy aliviada y tranquila de conocerles.- Colocó su cabeza en mi hombro, parecía feliz.
– Me alegra escuchar que estas bien.
A mis hermanos les agradas mucho.
¿Debería sentirme mal al ver que ellos tte quieren más?
.- Bromee, Sasha se alejó un poco y negó con la cabeza, coloque mis manos en su cintura.
– Puedo ver que ellos te quieren mucho.
Al verlos a los tres dormidos juntos me dieron mucha ternura, pero también me sentí algo celosa porque no tengo hermanos.
–
– Pero ahora los tienes a ellos y a mi.- Besé su mejilla y ella sonrió.
– ¡ Hermano!
¡Shasha!
Veamos una película.
-Gritó Isabella desde la sala.
– ¡Ya vamos!
.- Respondió Sash dándome un par de palmaditas en mi hombro para que fuéramos con mis hermanos.
Me puse de pie y comencé a avanzar de manera perezosa, ella se dio cuenta y regreso para tomar mi mano.
La abracé y le besé, Sasha se sorprendió un poco pero se rio y me abrazó.
– ¡Están coqueteando en la cocina!
.- Gritó Joseph al vernos abrazados mientras cubría sus ojos.
– ¡Solo vine a hacer palomitas!.- Avanzó hasta la alacena con los ojos aun cubiertos.
Ambos nos reímos y fuimos hasta donde estaba Isabella quien nos miraba con una gran sonrisa.
– Las cosas van muy bien entre ustedes.
Si las cosas siguen así pronto tendré un sobrino que cuidar.
¡Dense prisa!.- Estaba algo sorprendido por lo que mi hermana había dicho, miré a Sasha quien estaba ruborizada pero reía alegremente.
Me acomodé con Sasha en un sillón y mis hermanos en otro, ellos hablaban alegremente mientras continuaban bromeando.
Era muy agradable el estar con ellos, así era como debería ser una familia.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com