CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 236
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236: ¿Qué decepción?
236: ¿Qué decepción?
— SASHA —
Continué de cuclillas analizando mi situación, pensando en alguna forma de enfrentar la situación, pero no hallaba ninguna alternativa.
– ¡Sasha!
– Escuché a mi amiga y seguido de eso caí de rodillas.
– ¡Lo siento!
¿Estas bien?
– Preguntó mi amiga que corrió a ayudarme a ponerme de pie.
– Estoy bien.
– Me sacudí el pantalón y peiné mi cabello.
– El jefe me dijo que estabas aquí.
– Miró hacia el exterior del cuarto y por un instante creí que él iba a entrar pero no sucedió eso.
– Estoy lavando las sabanas.
– Avancé hasta la lavadora y comencé a sacar las cosas y las puse en la secadora.
– El jefe me dijo que te vas a mudar con Tom.
– Parecía algo preocupada.
– Fue algo que surgió hace un par de horas.
No sabía que esto iba a terminar así.
Les iba a comentar a ustedes de esto cuando los viera.
– Puse en marcha la secadora y me acerqué a ella.
– ¿Ya no quieres vivir con mi familia y conmigo?
–
– Sabes que no es eso.
Amo estar con tu familia y contigo.
Pero Tom esta pasando por una situación y le ofrecí quedarse aquí conmigo.
No puedo llevarlo a tu casa y dejarle quedarse ahí.
– Ash asintió comprendiendo lo que le decía.
– ¿Puedo unirme a ustedes?
– Sus ojos mostraron cierto interés y brillo en cuanto me pregunto eso.
– Claro que sí, lo único que me preocupa es la seguridad de la casa.
Necesito buscar una manera de mantenerlos a los dos a salvo.
–
– Deja que mis padres se encarguen de eso.
Ellos son especialistas en reforzar la seguridad.
–
– ¿Ellos no se molestarán porque estoy mudándome de nuevo a mi casa?
– Pregunté algo apenada por las molestias que les he estado causando.
– Para nada, mis padres ya sospechaban que tu querrías regresar aquí.
Incluso ya se estaban adelantando en planear como reformar tu casa.
Ellos saben que eres muy independiente y que te gusta hacer las cosas por tu cuenta.
La razón por la que no te querían dejar ir era porque era peligroso mandarte a tu casa sola, pero ahora somos tres.
–
– Me alegro tanto que ustedes estén a mi lado.
– Sonreí y tomé su mano.
– Por cierto, ¿Louis no te dijo nada por querer vivir con Tom?
– Susurró mientras se acercaba más a mi.
– Digamos que si, pero después lo comprendió.
Deja que Tom te lo cuente, no es algo que yo pueda ir diciendo por todos lados.
–
– Le diré que me cuente después.
¿Tom nos acompañará?
–
– No le he preguntado, pero creo que lo mejor sería llevarlo, no quiero dejarlo solo.
Últimamente ha pasado por cosas difíciles.
–
– Voy a decirle que va con nosotros y que se prepare antes de que lleguen los demás.
– Salió del cuarto de lavado.
– Se me olvidaba, creo que tu novio no se siente bien, tenía el rostro rojo.
Revísale puede ser fiebre.
-Una vez que terminó subió corriendo las escaleras mientras le hablaba para saber donde estaba.
Mi rostro volvió a tornarse rojo pero era mejor que fuera a donde estaba Louis, tenía que arreglar esta situación antes de que llegaran los demás.
Termine de hacer mis labores en el cuarto de lavado, respire un par de veces y fui a la cocina.
Pude ver que Louis estaba mirando fijamente la libreta mientras sostenía el bolígrafo.
– ¿Qué haces?
– Me acerqué lentamente jugando con el dobladillo de mi blusa.
– Pensando en qué debería escribir en la lista, pero no se me ocurre nada.
– Me miró y sonrió, parecía estar tranquilo.
– Hagamos la lista después, primero necesitamos preguntarle a Tom que cosas le hacen falta para que se las compre.
– Me coloqué a un lado y pude ver como había un par de rayas en la hoja.
– ¿Él aún es un estudiante, cierto?
– Dejo él bolígrafo en la mesa y yo asentí.
– Yo me encargaré de comprarle las cosas que vaya a usar.
Tu puedes hacerte cargo de él mientras esta aquí y de otras cosas que surjan de su escuela.
Así no te estresarás tanto.
–
– ¿Me ayudarás a cuidarlo?
– Sonreí al ver que estaba tratando de cuidarnos a los dos.
– Si, aunque sea mayor de edad aún es un poco joven.
Necesitarás ayuda, y aunque no pueda estar ´pendiente de ustedes todos los días por lo menos podré servirles como apoyo.
– Jugó un poco con el bolígrafo y evitaba el mirarme por mucho tiempo.
– Gracias.- Respondí algo nerviosa porque ya se había terminado el tema de conversación.
– Louis – Mi voz tembló un poco así que aclaré mi garganta.
– Yo lamento el haber huido así, pero no sabía que hacer.
También quiero que sepas que mi intención no era esa.
– Mi mente estaba hecha un caos.
– Yo tampoco supe que hacer, así que no te preocupes.
Fue un accidente.
– Su rostro estaba agachado pero pude ver como sus orejas enrojecían.
Lo abracé y acaricie su cabello.
– Sash, ¿te arrepientes?
–
– ¿De que?
– Un silencio invadió la casa, trate de comprender a que se refería, jugué con su cabello.
– Si te refieres a nuestra relación entonces no, estoy feliz.
– De nuevo nos quedamos en silencio, yo pensé que él estaba más tranquilo con mi respuesta.
– No me refiero a nuestra relación.
– Dijo tomando mis manos que le estaban haciendo peinados extraños.
– Me refiero a lo que sucedió antes de que huyeras.
– Levantó la cara y me miró mientras apoyaba su barbilla en mi pecho.
Intenté cubrir mi rostro que seguramente estaba rojo como un tomate pero Louis no me soltó e impidió que lo hiciera.
Desvié la mirada y observé a mi alrededor para calmarme.
– ¿Te decepcioné?
– Su agarre se aflojo y nuestras manos descendieron, apoyó su rostro en mi como si no quisiera que lo viera.
– No.
– Dije tratando de no tartamudear.
– ¿Cómo podría estar decepcionada?
Solo estoy apenada.
En vez de decepcionada yo diría que estoy sorprendida.
– No sabía que estaba diciendo.
– La próxima vez seré más cuidadosa.
–
– ¿Próxima vez?
¿Cuidadosa con qué?
– Preguntó Alex mientras colocaba unas bolsas en la mesa.
– ¡Ya están listos!
– Escuche la voz de Isabella que entraba junto con Mateo y su hermano a donde estábamos.
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