CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 25
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25: Reunión Parte I 25: Reunión Parte I -Sasha…
hija levántate es hora de que desayunen algo, sé que es fin de semana y no tienen clases, pero ya es tarde.
– Me decía una voz dulce y llena de cariño, hace mucho tiempo que no la oía.
– ¿Mmm?…
Otros 5 minutos.
– No quería despertar, no quería que desapareciera, quería volver a escucharla una vez más.
– Les dije que no se quedaran hasta tarde pero nunca me hacen caso… vamos ya es tarde… – La voz estaba cambiando esa no era su voz, cada vez se escuchaba más gruesa.
– ¡es tarde!
Me levante rápidamente de la cama y observé a mi alrededor, no había nada, mi corazón latía más rápido que nunca, mis piernas temblaban demasiado hasta que sentí un mareo y me deje caer en la cama de nuevo.
-¡Quítate estas muy pesada… no puedo respirar!.- Me puse de pie y ví a mi amiga tapándose con la cobija hasta los ojos, sonreí y decidí dejarla dormir un poco más, su cara me decía lo mucho que lloro ayer, sus ojos estaban rojos e hinchados, caminé al baño y me lavé los dientes, me metí a bañar y cuando salí vi que el sol entraba por la ventana, era raro, ya que por lo regular el sol solo iluminaba así hasta las 10 o 11 de la mañ….
Corrí a ver mi teléfono y vi lo que temía faltaban 5 minutos para las 11 en punto, solté mi teléfono y corrí a mi closet, traté de ver que me ponía, pero no sabía…
– ¡Ash!…
¡Ashley ayúdame voy tardísimo!
¿Qué me pongo?
– Dije mientras trataba de sacar zapatos, sacos, trajes, faldas, era un desastre.
– ¿Qué hora es?
– Dijo mi amiga con voz adormilada.
-Faltan 5 para las 11.- Dije mientras sacaba mi maquillaje y cepillaba mi cabello que estaba en pésimas condiciones.
– ¡Rayos!
¿No pusiste alarma?
– Me dijo mientras se levantaba de la cama corriendo y escogía un atuendo para mí.
-Si, pero no sonó.
– Dije mientras me untaba crema en la cara.
-Ok, déjame esto a mí.
Mmm… a ver ponte esto en lo que busco tus zapatillas, hoy debes ir hermosa, aunque se nos haga más tarde.
– Dijo mientras me arrojaba las prendas y buscaba entre el desastre de habitación que habíamos ocasionado.
– ¿Un vestido rojo con negro?
¿No llamaré mucho la atención?…
se supone que no quiero que…-
-Si, si, sí.
Lo sé, sin embargo, me encanta como te ves con vestido, confía en mí, no por nada mi mamá me enseño de moda.
– Dijo mientras me llevaba unas zapatillas negras.
Me vestí lo más rápido que pude, cuando estuve lista y pensaba irme corriendo me tomó del brazo, me sentó en la cama y tomó el maquillaje.
– ¡No te dejaré ir así a esa empresa, sé que eres preciosa al natural, pero tienes ojeras debajo de esos hermosos ojos verdes, dame 2 minutos para arreglarte, mientras tanto pide un taxi!
–
Hice caso y esperé a que me arreglara, ella siempre me convencía de todo.
Una vez que estuve lista mi amiga soltó un grito de felicidad y me empujo en dirección al espejo que tenía en la pared, cuando me vi me quedé impresionada, sabía que era yo, pero esta versión de mí se veía diferente, sonreí y abracé a mi amiga, escuché que el taxi estaba pitando fuera de mi casa, tomé mi bolsa que preparó mi amiga y corrimos hacia afuera.
-Si yo fuera hombre me casaría contigo, te ves espectacular, ¡Atácalos, amiga!
– Dijo mi amiga mientras cerraba la puerta del taxi, ella salió a dejarme, pero no se vio al espejo, su cabello era un desastre, además de que tenía pantuflas distintas, sus ojos estaban llenos de lagañas y tenía saliva seca en su mejilla, sonreí al ver que ella siempre estaba conmigo apoyándome.
Me despedí de ella con la mano y la vi entrar a la casa, los vecinos solo la observaban asombrados, era difícil que alguien la vieran así, ella siempre estaba arreglada y presentable, pero en esta ocasión fue diferente, di la dirección de la cafetería y una vez que llegué pague el taxi y salí corriendo.
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