CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 251
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251: Tíos 251: Tíos En la mesa quedamos solo seis personas, pero me sentía algo nerviosa.
– ¿Por qué no me ayudan a lavar los platos?
– Ash y yo estábamos a punto de levantarnos.
– Louis y Joseph.
– Las piernas de mi amiga y las mías temblaron, ambas caímos sentadas en la silla.
– ¡Enseguida!
– Los dos hermanos huyeron de inmediato, después de recoger los platos de la mesa entraron a la cocina.
– Voy a ver si –
– ¿Por qué no me acompañan a caminar?
– Me atraparon mucho antes de que pudiera decir otra cosa.
– Si.
– Ash tomó mi mano mientras caminábamos por la avenida de la colonia.
– ¿No se supone que era a la inversa y los chicos deberían estar aquí con papá?
– Murmuró Ash en mi oído.
– Ya lo sé.
– Respondí.
– ¿Las tratan bien esos chicos?
– Se detuvo el tío Peter al llegar al parque.
– Si.
Louis es amable y caballeroso.
Siempre toma en cuenta mi opinión y sentimientos.
– Dije sentándome en uno de los columpios.
– Siendo sincera no conozco mucho a Joseph porque nos vimos un par de veces antes, pero siempre fue caballeroso y amigable.
No puedo decirte con certeza como nos irá en el futuro, pero es agradable estar a su lado.
– Ash se sentó en el columpio de al lado y miró a su padre.
– Ayer lo invité a salir, y hoy hablamos de muchas cosas.
– Su padre no parecía sorprendido pero si algo pensativo.
– ¿Sabe lo de ese tipo?
– Ash dejó de columpiarse y negó con la cabeza.
– Debes hablarlo con él.
Entiendo que no es algo sencillo de manejar, pero es mejor prevenir.
Sabemos que por ahora no se les puede acercar, pero existen las coincidencias y tu pareja anterior disfruta el sacar lo malo de los demás.
–
– Lo sé.
Era lo que tenía pensado hacer en los próximos días.
Me preocupa el que Christian intenté acercarse a ellos.
–
– Me alegro el que ambas hayan encontrado a alguien con quien salir.
Aún estoy un poco sorprendido pero puedo ver que están bien educados.
Aún así los mantendré vigilados.
–
– Gracias papá.
– Sonrió Ash y me codeo.
– Gracias tío.
– Al oírme abrió los ojos sorprendido y comenzó a llorar.
– Tío, no llores.
– Me levanté e intenté calmarlo pero el efecto fue el contrario.
– ¿Qué clase de ladrones quieren robar a mis bebés?
–
– Oh, vamos papi.
– Ash lo abrazó.
Pasamos un buen rato tratando de consolarlo, los vecinos que nos veían nos saludaban y lo miraban con algo de tristeza como si supieran lo que estaba pasando.
– Al fin llegan.
Mateo y Alex ya se fueron.
– La tía estaba sentada hablando con los tres hermanos Truswell.
– Papá dice que te des prisa.
– Ash suspiró mirando por la ventana viendo como su padre nos daba la espalda mientras limpiaba su rostro.
– ¿Lloró mucho?
– Se burló mientras se despedía de los demás.
– Sí, pero fue su culpa.
– Rio Ashley mientras recibía un beso de su madre que se despedía de ella.
– Adiós, tía.
– Murmuré con las mejillas rojas.
– Oh, ya veo.
– Me abrazó y beso un par de veces mi frente.
– Adiós mi niña.
– Acarició mi cabello y antes de marcharse pude ver que sus ojos se humedecían.
– Es tu culpa si mañana amanecen con los ojos hinchados.
– Sonrió abrazándome.
– ¿Cómo les fue?
– Pregunté avanzando hacia los demás.
– Bien, aunque es algo intimidante.
– Joseph nos mostró su mano temblando.
– Me divertí mucho.
Jamás pensé que los vería sentados y asintiendo a todo lo que les decía la tía.
– Isabella rio mientras veía a sus hermanos algo tímidos.
– Lo siento, no estaba planeado el que los conocieras tan pronto.
–
– Esta bien, prefiero conocerlos con anterioridad.
– Joseph respondió de inmediato.
– Ya llegaron por nosotros.
– Isabella saltó de su lugar y tomó su maleta.
– Nos vemos.
– Se despidió y después de un abrazo se subió al auto.
– Te aviso cuando lleguemos a casa.
Descansa.
– Louis acarició mi cabello y beso mis labios con una leve sonrisa.
– Adiós.
– Me despedí de él con una sonrisa y giré para ver a dos personas actuando torpemente.
Intenté no reírme así que le dije adiós Joseph.
– Mañana tienes una junta, no puedes ir con los labios hinchados.
– Corrí hacia mi habitación no sin antes ver como ocultaban su rostro.
Caminé por el pasillo del segundo piso y pude ver a través de la puerta que la luz de la habitación de Tom estaba encendida.
Fui hasta su recamara y lo encontré dormido con un libro en sus manos.
Se veía bastante lindo, anduve de puntillas hasta llegar a su cama.
Le quité el libro, aún tenia puestos sus lentes, sin despertarlo los coloque en la mesita de noche.
Caminé hasta la puerta, apague la luz y la cerré para que pudiera dormir.
– Ya se durmió.
– Apareció mi amiga a mis espaldas haciendo que casi gritara del susto.
– Ashley.
– Puse mi mano en mi pecho mientras la arrastraba hasta mi habitación.
– JAJAJAJA Vamos a dormir.
– Me abrazó y fingió inocencia.
– Puedo ver que estas de buen humor.
– La molesté haciendo que ella se abalanzará hasta la cama.
– ¡Es tan lindo!
– Gritó sobre la almohada mientras pataleaba en el colchón.
– Y pensar que antes decías que no saldrías con él.
– Me quité la sudadera y me acosté a su lado.
– No es porque no me gustará.
– Respondió boca abajo.
– El que hayas tenido una mala experiencia con ese tipo, no significa que todos sean iguales.
– Giré y acaricié su cabello.
– Aún tengo miedo.
–
– Yo también lo tendría, pero eres fuerte y muy valiente.
–
– Todo parece ir muy bien para mi, no lo merezco.
–
– Ash.
– Me senté y la hice que me viera.
– Te mereces muchas cosas buenas.
No te imites a hacer cosas que quieres hacer solo porque a Christian no le gustaban.
Joseph no es él.
–
– Gracias.
– Me abrazó y poco después su cuerpo comenzó a temblar mientras sollozaba.
– Lo haz hecho bien.
Eres muy valiente.
– Consolé a mi amiga mientras que recordaba a su padre llorando.
– ¿De que te ríes?
– Preguntó entre sollozos.
– Mi tío también llora mucho.
–
– Jamás pensé que lloraría solo porque le dijiste tío.
– Rio limpiando sus lagrimas.
– A mi no me digas prima.
– Sentenció mirándome fijamente.
– Tu eres mi hermana.
– Sonreí pero ella comenzó a hacer pucheros.
– Oh, no llores.
– Fue inútil el tratar de hacer que no llorara.
– Ni siquiera es mi cumpleaños.
– Se quejó nuevamente en mis brazos.
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