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CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 260

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260: Presentimiento 260: Presentimiento — SASHA —
En verdad todo esto estaba siendo muy difícil para todos y justo ahora los había decepcionado.

Miré fijamente la hoja reconstruida con cinta que tenia alguna que otra mancha negra.

Me senté y recargue en la cabecera de la cama tratando de despertar por completo, mi cabeza comenzaba a doler y me sentía cansada.

– Voy a pasar.

– Mi espalda se irguió inmediatamente tras escuchar la voz grave que tanto me gustaba.

– Traje algo de comer y jugo para que tomes.

– Entró con dificultades sosteniendo una bandeja.

– Deja ayudarte.

– Arrojé las sabanas lejos e intente ponerme de pie pero un ligero mareo hizo que cayera sentada en el colchón.

– No te levantes.

– Louis se preocupo y se apresuró a dejar la bandeja en el escritorio para después correr hacia mi para verificar mi condición.

– Solo fue un mareo.

– Traté de tranquilizarlo, su mano se detuvo y me miró ferozmente.

– No estas bien.

Tus mejillas siempre estaban ligeramente rojas pero ahora no tienen ni una gota de color.

Recuéstate.

– Ordenó y yo acepté a regañadientes.

Me ayudó a sentarme y a arroparme.

– Come.

– Se levantó por el plato y el vaso de comida.

Traté de protestar y negarme a comer porque no tenía hambre pero al ver lo cansado que se veía me sentí culpable.

– ¿Ya comiste?

– Pregunté mientras aceptaba que me diera un poco de sopa, su mano se detuvo y desvió la mirada.

– Come conmigo.

– Tomé la cuchara de sus manos y comencé a alimentarnos alternadamente.

– ¿Cómo te sientes?

– Me dio un ligero vistazo en lo que colocaba los platos en el escritorio.

– Un poco cansada.

– Respondí con voz apagada recargándome en mi almohada.

– Descansa otro rato más.

– Acarició mi mejilla mientras me veía con detenimiento, su toque era tan delicado como si temiera que me hiciera daño.

– Lo siento.

– Miré esos ojos color miel que temblaron al escuchar mi disculpa.

– Lamento haberte preocupado, y el haber pensado egoístamente.

– Mi mirada se desvió hacia la hoja de papel con aquellas opciones que había considerado “lo mejor para todos”.

– Tu me pediste que podía decirte cualquier cosa, pero, ¿acaso no puedes confiar en mi?

– La manera en que me veía era difícil de descifrar.

– Por favor ponte en mi lugar.

¿Qué harías si yo hubiera hecho lo mismo?

– Tomó mi mano y se la llevo a la mejilla.

– Confía en mí, puedes usarme si quieres.

Haré lo que sea por ti.

– Besó la palma de mi mano en donde se encontraba una cicatriz, su actuar hizo que un cosquilleo se expandiera por todo mi cuerpo.

– Tengo miedo de que les pase algo por mi culpa.

– Susurré con algo de pesar.

– No pasará nada, estamos juntos en esto.

Todos queremos estar a tu lado, es nuestra decisión quedarnos pase lo que pase.

Enfrentaremos las consecuencias juntos.

– Besó con delicadeza mis nudillos.

– Mi mamá trató de enfrentarlos, yo ignoré las cosas que eran sospechosas.

Si no fuera por mi, si yo le hubiese dicho.

– Mi voz se quebró pero ya no tenía más lágrimas para derramar.

– No podemos culparnos por cosas que ya pasaron, aún eras pequeña como para saber y comprender lo que en realidad estaba pasando.

– Con su otra mano volvió a acariciar mis mejillas y mis ojos que sintieron algo de alivio al sentir el frio de sus dedos.

– Yo quiero decirles todo, no quiero volver a equivocarme y a alejarlos nuevamente.

Soy afortunada de tenerlos conmigo.

– Tomé sus manos y cubrí mis ojos con ellas.

– No creo, por lo contrario, pienso que somos afortunados de tenerte.

– Sentí que el colchón se hundía un poco por donde yo estaba pero no podía ver nada.

Sentí un aroma familiar cerca de mí, era algo tranquilizador y embriagante a la vez.

Un cosquilleo invadió mis labios y pronto la sensación de cercanía de Louis causó una ligera expectación en mi pecho.

– ¿Vas a hacerlo o no?

– Quite sus manos de mis ojos y lo miré con algo de frustración.

– ¿Lo haré, o no?

– Sonrió mientras acortaba la distancia.

– Tal vez no.

– Dijo después de que casi roza mis labios.

Mi entrecejo se arrugó enojada, parecía que él quería seguir jugando.

Deslicé mi mano sobre su pecho y ascendió hasta rodear su cuello, Sujeté la parte trasera de su nuca y sonreí al ver su rostro lleno de sorpresa.

– Tu empezaste.

– Sonreí ligeramente mientras contemplaba a este hombre tan maravilloso.

– No creo que debamos hacer esto.

Tengo que bajar, ellos me están esperando.

– Murmuró poco convencido de sus palabras y sin alejarse de mí.

– Solo será un momento.

– Lo acerqué a mi y probé nuevamente lo encantador que era Louis.

– ¡Dale el té y que se duerma!

– Escuchamos un grito proveniente de las escaleras.

Los dos despertamos del dulce encantamiento en el que nos encontrábamos.

No supe en que momento terminé recostada sobre la cama con él a escasos milímetros sobre mí, una de sus manos sujetaba con fuerza mi cadera.

– A dormir.

– Besó mi frente y se quitó de encima, ordenó las cobijas y me cubrió mientras sonreía.

– Voy a pasar.

– Ashley entró a la habitación junto con Joseph que cargaba un par de tazas con un liquido humeando.

– Tomen esto.

– Joseph nos dio una taza para después soplar sus manos que se encontraban algo rojas por el calor del té.

– Todos se van a quedar hoy aquí.

Pueden dormir de una vez, mañana hablaremos.

– Ashley aún estaba algo seria pero se veía mejor.

– Mañana vamos a ir a la empresa para terminar todo aquello que requiera nuestra presencia, y después nos venimos aquí con el trabajo que se pueda hacer desde aquí.

– Joseph sonrió colocando una de sus manos en el hombro de Ash.

– Será un día largo.

Es mejor que vayamos a dormir.

– Ashley tomó la mano de el menor de los Truswell que lucía encantado por su demostración de afecto.

– ¿Dónde me voy a quedar yo?

– Louis preguntó dejando la taza en la mesita de noche después de daré un sorbo.

– Aquí.

– Dije y la pareja que estaba en la entrada asintió con una sonrisa.

– Cierren la puerta, nos aseguramos de tardarnos lo suficiente.

– Sonrió Joseph mientras huían de la habitación.

Louis y yo nos quedamos en silencio, sentí que hacia un poco de calor en la habitación, posiblemente era por el té que estábamos bebiendo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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