Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 268

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. CLUE: SERENDIPIA
  4. Capítulo 268 - 268 Protegernos
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

268: Protegernos 268: Protegernos Trate de esperar a que Snake llegara de donde fuese que estuviese pero era pasada de la medianoche y parecía que no regresaría tan pronto.

– Mejor ve a dormir.

– Liam sostuvo mi frente antes de que esta impactará contra la mesa del comedor.

– Pero debo hablar con el Señor Durand.

– Murmuré adormilada mientras intentaba mantener los ojos abierta.

– Ya es de noche, ¿Quién va a hablar a estas horas?

– Daniel, uno de los hombres que trabajaba con Snake se rio disfrutando de la escena.

– Ve a dormir, el jefe llegará antes del amanecer.

– Sam salió de el pasillo y entro a la cocina para beber agua.

– ¡Vaya a dormir!

– Gritaron todos a la vez y yo asentí con letargo.

– Te voy a llevar a tu habitación.

Los chicos me golpearan si te caes en el trayecto.

– Liam me sostuvo de los hombros y guio el camino.

– Rocky, vamos.

– El peludo amigo que descansaba bajo la mesa se levantó y corrió hacia mi mientras movía su cola de un lado a otro.

– Hasta Rocky es más querido que nosotros.

– Iván se recostó en el sillón, quejándose de todo.

– Buenas noches chicos, nos vemos mañana.

– Murmuré y subí las escaleras con dificultad.

– ¡Buenas noches Sasha!

– Contestaron todos a coro.

– Por favor no se vaya a dormir a la mitad del camino.

– Liam suplicó empujándome desde la espalda para avanzar más rápido.

– Descansa.

– Dijo una vez que llegue a mi cama, él salió de inmediato y me deje caer boca abajo.

Probablemente me encontraba cansada por el viaje y por las labores que hice en el día la razón por la que mis ojos se cerraron con pesadez.

Rocky se acostó a mi lado poco después de dar vueltas en el colchón y recargar su cabeza en mi hombro.

– ¿A que hora va a llamar?

– Me quejé mientras tomaba un poco de aire fresco en una hamaca con sombra.

– Dijo que antes del medio día, pero –
– Él es el que esta armando un escandalo buscándome pero es el que no cumple su palabra.

– Cubrí mis ojos con un sombrero.

– Tiene razón.

– Respondió Gonzalo atragantándose con una rebanada de sandía.

– Por favor no han pasado ni 15 minutos de la hora prometida.

– Snake se abanicó con su sombrero tratando de aliviar el calor de la playa.

– ¿Entonces debo dejar que nos encuentren y les hagan algo por mi culpa?

– Levanté el sombrero y lo miré con una ceja levantada.

– ¿Por que cada día que pasa me hablas con menos respeto?

– Snake recargó sus codos en sus piernas y miró el suelo.

Poco después se recostó por completo en el césped del patio.

– No se de que me hablas.

– Fingí ignorancia ante el tema y los demás se rieron.

– Señor, ellos han solicitado una videollamada.

– Jacob se acercó a nosotros sosteniendo el teléfono con una mano.

– Contéstales.

– Snake levantó una mano sin ningún interés en ellos.

– Ellos ya los están viendo.

– Murmuro el pobre de Jacob.

Todos se levantaron de sus lugares con gran rapidez, estaban tomando un descanso junto conmigo.

– Dámelo.

– Me senté en la hamaca y le hice una seña para que se acercara.

– ¿Eres la líder de una pandilla o porque luces como un matón?

– Sam se burló desde una esquina.

– ¡Tch!

– Chasque la lengua y lo miré con disgusto.

– ¡Oh, mírala!

¡Ahora mismo luce más intimidante que Daniel.

– Sam me señaló y los demás rieron.

– ¿Por qué vienes a buscar pelea?

– Pregunté tomando el teléfono y congelándome al ver que la videollamada no estaba silenciada.

El señor Durand, su secretario y algunos agentes de policía me miraron con sorpresa, sonreí tratando de ocultar mi vergüenza.

– Hola querida.

– El señor Durand me saludo con una sonrisa una vez que se recupero de mi mala impresión.

– Hola señor.

– Saludé haciendo que su sonrisa se borrara.

– ¿Cómo te encuentras?

– Preguntó de inmediato preocupado por mi.

– Bien, hace un poco de calor pero dentro de lo que cabe estoy bien.

– Acepté una bebida de Oliver y bebí del popote refrescándome.

– ¿No te han intimidado ni nada por el estilo?

– Al escuchar la pregunta, un tanto absurda, del señor Durand, el secretario y los policías lo vieron de reojo como si quisieran decirle “¡Ella es la líder de ellos” ó “Ella es la que los intimida”.

Tosí tratando de aclarar mi voz y parecer más femenina, pero en mi defensa no era mi culpa que ellos llamaran una semana después y que mi comportamiento haya sido influenciado por los quince hombres que pertenecían a una pandilla con mala reputación.

– Como puedes ver, me llevo muy bien con ellos.

Somos amigos.

– Sonreí y los “matones” me miraron con ojos llenos de lagrimas.

– Me alegro que todo este en orden.

Si ellos te hacen algo puedes decírmelo, yo me encargaré de ellos.

– Nuevamente su secretario y los policías lo miraron como si eso nunca fuese a pasar.

“Ella es la que los puede hacer llorar” Juraba que podía leer sus pensamientos.

– En fin, solo quería que la llamada sirviera para que no los molestaras, no están haciendo nada mal y me están cuidando bien.

No los molestes.

– Hablé con dureza pero esa no fue mi intención, después de convivir con ellos aprendí a hablar como si fuera parte de su pandilla.

– Lo entiendo.

– El señor Durand parecía que había sido reprendido.

– Pero la razón por la que te llamo es para establecer un acuerdo y protegernos mutuamente de “The Rose”.

Tengo unos indicios sobre ellos pero aún no logramos dar con sus identidades.

–
– ¿Qué opinas Snake?

– Giré para ver su reacción y él se sentó mientras miraba a sus muchachos.

– Está bien, será bueno si la policía esta de nuestro lado.

– Continuo abanicándose con su sombrero.

– Nosotros nos encargaremos de proporcionarles información y de cuidarlos manteniendo un perímetro considerable.

– Asentí bebiendo un poco más de mi piña colada son alcohol.

– Nosotros haremos lo mismo, en caso de emergencia se les avisara para que estén preparados.

– Snake se levantó y se estiró mientras bostezaba.

– Ahora si nos disculpas tenemos que ir a comer el almuerzo.

–
– Yo cocino pero tendrás que ayudar.

– Sentencié levantándome de la hamaca y aunque parecía disgustado con la idea no se quejo.

– Gracias por cuidarnos.

Estamos en contacto.

– Me despedí y colgué entregando el celular a Jacob que seguía parado a mi lado.

– ¿Acaso no es tu abuelo?

– Sam me preguntó algo sorprendido por mi trato hacia él.

– ¿Quieres que trate como a mi familia a un señor que conocí hace unos meses y que los amenazó sin saber la situación antes?

– Le cuestioné y pasé a su lado para entrar a la cocina.

– Es peligrosa.

No la hagas enojar.

– Se rio Snake siguiéndome de manera obediente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo