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CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 287

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287: Cena 287: Cena — LOUIS —
Salí de la habitación una vez que me duché y arreglé para ir a la cena de los Durand.

Vi una melena roja que se visualizaba desde los sillones de la sala, avancé hasta ella y acaricié su cabello, pero no hubo respuesta.

Rodeé el sofá y pude apreciar el rostro dormido de mi mujer, me senté sigilosamente a su lado y acaricié su mejilla, admirando su belleza.

– Cariño, ya es hora.

– Susurré y ella abrió los ojos adormilada, al verme sonrió y se acercó a mi para abrazarla.

– Aún puedo cancelar.

– Me daba pena el que no pudiera continuar con su siesta cuando se veía tan tranquila.

– Vamos.

No puedo hacer eso cuando falta menos de media hora.

– Murmuró mientras bostezaba y se acomodaba en mi pecho.

– Esta bien, pero creo que será mejor regresar temprano.

– Sentí que ella movía su cabeza, aceptando mi sugerencia.

– Pongámonos en marcha.

– Se separó de mi, ambos nos dirigimos a la puerta tomados de la mano.

Bajamos directamente hasta el estacionamiento en donde estaba aparcado un auto que John me había traído para mi uso.

– ¿Planeaste todo?

– Preguntó mentiras le abría la puerta del auto y la ayudaba a colocarse el cinturón de seguridad.

– No, pero soy bueno improvisando.

– Sonreí y besé su mejilla antes de cerrar su puerta y abordar el auto.

Subí la calefacción y música de jazz sonó en el fondo, ambos disfrutábamos del recorrido, ocasionalmente cruzábamos miradas y nos sonreíamos mutuamente.

– No estés tan nerviosa.

– Sujeté su mano al llegar a la que supuse era la propiedad de los Durand, el diseño y arquitectura demostraba que eran una familia que imponía y que tenía algo de historia.

– No puedo, no sé como me recibirán.

– Tragó saliva mientras me miraba llena de nerviosismo y temor.

– No tiene mucho que fueron procesados ante el juzgado los padres de Tom, ¿y si me odian?

¿Si me ven como una forastera que destruyó su familia?

– Mordió su labio mientras miraba como nos acercábamos a la entrada de la casa.

– No pasará nada, todo estará bien.

Si te invitaron fue por que querían conocerte.

– Estacioné el auto y la abracé brevemente para calmarla.

– Nos iremos en cuanto me digas que ya no quieres estar ahí.

– Sujeté sus mejillas con mis manos y ella asintió obedientemente.

Sonreí al ver que por lo menos su preocupación había disminuido, bajé del auto y caminé hasta su lado, ya me esperaba cerca de los escalones.

– Todo saldrá bien cariño.

– Le dije en cuanto me tomó de la mano y avanzamos hacia la puerta de la casa.

No sabía si era el frio o la mano de Sasha que temblaba lo que ocasionó que me sintiera inquieto.

Era la segunda vez que me presentaría frente a familiares de ella.

Antes de tocar la puerta esta se abrió y nos recibió Tom que inmediatamente sonrió feliz al ver que había llegado Sasha y tras un abrazo y un saludo nos invitó a pasar.

Caminamos los tres en silencio, aquella calma era como una tortura, ahora mismo me sentía con la garganta seca y un nudo en el estómago.

– Ya están aquí.

– Tom anunció nuestra llegada en cuanto llegamos a un comedor bastante grande en donde recibimos muchas miradas por personas totalmente desconocidas para nosotros.

– Buenas noches.

– Saludé cortésmente y los demás devolvieron el saludo casi de inmediato.

– Buenas noches.

– Sasha estaba casi escondida tras de mí, su voz se escuchó como un susurro, si no fuera porque el lugar estaba en silencio seguramente no se habría escuchado.

– Sasha, siéntate hija.

– El señor Durand se levantó de su asiento con una sonrisa.

Podría decir que estaba completamente eufórico y emocionado de verla, aunque no podía decir lo mismo hacía mi al sentir su mirada fija en nuestras manos.

– Siéntate Louis.

– Dijo casi a regañadientes cuando una mujer mayor lo miró molesta.

– Aquí están sus lugares.

– Tom nos ayudo al ver que estábamos nerviosos y nos miró con una sonrisa, divertido por nuestro comportamiento.

– Estábamos ansiosos por conocerlos.

– Hablo la que supuse era la esposa del señor Durand.

– Olvidé presentarnos, es la primera vez que nos conocemos.

– Rio nerviosa mientras jugaba con sus manos.

– Soy Laurie.

Ellos son mis hijos Noah, Oscar, Jake y Emily.

Sus parejas son Ava, Jessie, Sophie y Charlie.

Estos pequeñines son Abel y Adel los hermanitos de Tommy.

– Acarició el cabello de uno de los niños que estaban a su lado.

– Los demás son Alexander, Joe, David, Mary, Susan, Charlotte y Jennie.

– Todos saludaron con una sonrisa y en sus rostros no se veía ningún rechazo hacia ella, lo cual me alivio completamente.

– Es un gusto conocerlos, como ya saben soy Sasha y él es mi novio Louis.

– Habló un poco más relajada.

– Los dos lucen muy bien juntos.

– Comentó Susan que era reprendida por sus primos que no querían incomodarnos.

– Gracias.

– Sonrió Sasha sinceramente, todos en la mesa la miraron fijamente y no los culpo se veía hermosa cuando estaba feliz.

– ¿Por qué no charlamos mientras comemos?

– Sugirió Tom para desviar la atención y todos comenzaron a hablar mostrando que estaban de acuerdo.

El transcurso de la velada fue agradable y divertida, podía escuchar a Sasha reír abiertamente mientras conversaba con los demás, ahora se veía bastante a gusto y cómoda.

Sentí una mirada fija en mí, dejé de admirar a mi novia y miré en dirección a los abuelos de Sasha que al ser descubiertos trataron de disimular que los había atrapado.

– ¿Piensan casarse?

– La pregunta proveniente de una de las nueras de el señor Durand nos tomó por sorpresa y Tom casi escupe lo que estaba bebiendo.

– No debes preguntar eso.

– Murmuraron otros, regañándola.

– Yo, siempre he querido formar una familia.

He cumplido con mis metas y planes, he considerado la opción desde hace un tiempo, y si es con Louis estoy lista para dar ese paso.

– Contestó Sasha con sus mejillas completamente ruborizadas.

Todos sonrieron al verla actuar con timidez, pero segundos después sus miradas recayeron en mí, haciendo que me pusiera nervioso.

– Me encantaría casarme con Sasha, yo también lo pensé desde hace un tiempo.

Probablemente les traeré noticias más tarde.

Por favor cuiden bien de nosotros.

– Puse mi mano sobre la suya haciendo que su rostro se enrojeciera, reí divertido al ver su reacción y los demás nos miraron de una manera rara de interpretar.

– Tan lindos.

– Susurraron las nietas del señor Durand mientras sonreían y cuchicheaban entre ellas.

– Realmente aprecio el que vinieran.

Me alegra de que Sasha tenga a alguien tan confiable como tú a su lado.

Por favor siéntanse libres de venir con nosotros si necesitan algo.

– La señora Durand sonrió con algo de pesar, supongo que era debido a que no querían obligar a Sasha a aceptarlos como su familia.

– Agradezco la invitación.

Estaba nerviosa de que no les agradara pero estoy feliz de que me aceptaran a pesar de las circunstancias.

– Guardó silencio mirando a los hermanos de Tom apenada.

– Me alegra el conocer a la familia de mi madre, me siento feliz de conocerlos.

Espero que podamos continuar conviviendo juntos en un futuro – Hizo una pausa y humedeció sus labios algo nerviosa.

– Si les parece bien, espero que comencemos a entablar nuestra relación, como familia.

– Lo ultimó lo dijo casi como un susurró, sentí que su mano se aferraba a la mía con mucha fuerza.

– Claro que si, hija.

– Sollozó la Señora Durand que se aferraba al brazo de su esposo que la miraba conmovido.

– Entonces, ¿podemos llamarte prima?

– Preguntó uno de los hermanos pequeños de Tom con una sonrisa.

– Si no les incomoda para mí esta bien.

– Asintió aliviada al ver que los demás la miraban enternecidos y felices.

Acaricié el cabello de Sasha, estaba orgulloso de esta mujer tan valiente, sabía que no era fácil para ella el acercarse a ellos, pero había tenido la iniciativa de aceptarlos como parte de su familia.

Podía entender la razón por la que lo había hecho, Snake y los demás estaban buscando a su madre por todo el país, y todo parecía que iba bien en su búsqueda.

La platica en la mesa se volvió más amena, las risas se hicieron presente hasta entrada la noche.

– Muchas gracias por la cena.

– Agradecí en la puerta de la casa mientras abrazaba a Sasha.

– Gracias a los dos por venir.

– Respondió la señora Laurie sujetando nuestras manos con una sonrisa.

– Si gustan pueden quedarse aquí.

– Insistió el señor Durand.

– No queremos molestar, además tenemos que regresar para ordenar unas cosas.

Muchas gracias.

– Sasha estaba más familiarizada con ellos y se notaba en la manera en la que los trataba.

– Conduzcan con cuidado y avísenos cuando ya estén en casa.

– Ambos asentimos obedientemente y nos marchamos para descansar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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