CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 294
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294: Avance 294: Avance — LOUIS —
Si esto era un sueño no quería despertar de el.
Seguía abrazando con fuerza a mi novia, ella también quería que viviésemos juntos, y por extraño que pareciera ambos compartíamos las mismas inquietudes.
Ella me rodeo el cuello con sus brazos y enterró su rostro en el.
La sujeté de la cintura y la cargue, ella de inmediato rodeo mi cadera con sus piernas.
– Cariño, por favor no me aprietes con mucha fuerza.
– Me quejé después de unos segundos al notar que no tenía intenciones de aflojar su agarre en mi cintura.
– ¿Cerraste la puerta?
– Preguntó en voz baja sin separarse de mi.
– ¿Qué?
– Respondí confundido, ella soltó sus brazos y la puse lentamente de pie.
– ¿Puedes buscar un suéter en mi habitación?
– La miré cubrirse con sus manos su torso, estaba usando una blusa algo ligera y la temperatura de la casa era algo fría.
– Claro, también me voy a cambiar de ropa.
– Dije y ella asintió con una sonrisa, subí las escaleras algo dudoso, Sasha seguía mirándome atenta pero no quise darle más vueltas al asunto.
Entre a la habitación en donde dormimos y fui directamente hasta su closet en donde busque algo de ropa para ponerme, sin embargo cuando me estaba quitando la camisa la puerta se abrió.
– Ten puedes usar esto.
– Tome una sudadera gris y caminé hacia ella con el torso desnudo.
– No creo que la necesite.
– Susurró mientras recorría mi pecho con la mirada y empujaba con la mano la puerta para cerrarla.
– ¿Cómo?
– Cuestioné algo confundido por lo que había escuchado.
– Escuché que dijiste que estabas trabajando en algo.
– Se acercó lentamente hacia mí, esa mirada era bastante peligrosa, por un momento me sentí cohibido por lo que caminé lentamente hacia atrás terminando por caer de espaldas sobre la cama.
– ¿Cariño?
– Mi respiración se agitó al verla subir lentamente sobre mi.
– Louis.
– Se sentó un poco abajo de mi cadera y comenzó a jugar con sus dedos por mi abdomen.
– Creo que deberíamos sentarnos a platicar.
– Mi voz se cortó varias veces pero pude formular correctamente mi oración.
– Estoy sentada.
– Sonrió mientras movía su cadera en circulo.
– Pero así no.
– Cubrí mis ojos al verla actuando de esta manera.
Mi cordura estaba alcanzando el límite y ella no estaba ayudándome.
– ¿No?
¿Entonces así?
– Su balanceo ceso por unos segundos pero continuo después de unos minutos haciéndolo más lento.
– Vamos a hablar.
– Suplique aún cerrando los ojos con fuerza.
– No quiero.
– Su voz fue firme y tajante, lo cual me sorprendió por lo que tuve que verla para corroborar que ella se negaba.
Cuando vio que por fin había hecho contacto visual con ella sonrió felizmente y se inclino para besar mis labios fugazmente.
Comenzó a descender sus labios por mi cuello hasta llegar a mi abdomen, por fin se bajó de mi pero sus manos quitaron con destreza el cinturón de mi pantalón.
– Tu te lo buscaste.
– Dije entre dientes al sentir su mano adentrarse en mis pantalones.
Me senté abruptamente y la sujete con fuerza para después recostarla sobre la cama.
Su cabello se extendió sobre las sábanas y me miró satisfecha mientras envolvía sus brazos en mi cuello y me atraía hacia ella.
No podía creer que yo perdiera el control tan fácilmente siempre que se trataba de ella.
– La puerta.
– Murmuré dándome cuenta de que cualquier persona podía entrar a la casa debido a que todos sabían la contraseña.
Traté de levantarme pero ella sujetó mi cintura con sus piernas.
– Ya cambie la contraseña.
– Sonrió con complicidad, Sasha lo había planeado muy bien.
Sonreí al verla actuar con mucha iniciativa, saboreé sus labios con premura y comencé a disfrutar de su calor que cada vez se sentía más abrazador y embriagador.
…
El sonido de mi teléfono me hizo despertar, abrí los ojos y pude ver a Sasha dormida sobre mi, su cabeza descansaba sobre mi pecho.
La sujete con delicadeza y la recosté a un lado de la cama, la sabana se deslizó por su cuerpo, pude ver gracias a la luz de la luna aquellas huellas que había dejado sobre su piel, trague un poco de saliva al sentir que mi cuerpo se calentaba nuevamente.
Mi celular volvió a sonar, y gracias a eso pude desviar mi atención de Sasha, me puse de pie y busque entre la ropa que yacía en el suelo mi pantalón.
La pantalla estaba iluminada y el nombre de Snake estaba en esta.
– Dime.
– Dije una vez que acepté su llamada.
– Te he estado llamando desde hace horas.
– Reclamo inmediatamente bastante inquieto.
– Lo siento, estaba ocupado.
– Me senté en el borde de la cama y peiné mi cabello mientras me despabilaba por completo.
– Esta bien.
– Hizo una pausa y suspiró cansado.
– Tengo noticias.
– Con solo esas dos palabras fue capaz de borrar cualquier rastro de sueño.
– ¿Son buenas o malas?
– Mi corazón se agitó con nerviosismo.
– Creo que la encontramos, Mía está viva.
– Mi respiración se detuvo, detrás mío sentí que Sasha se movía.
Giré para ver si se había despertado, y si, estaba sentada sobre la cama completamente en shock.
– ¿Louis?
¿Estás ahí?
– Preguntó Snake insistentemente.
– Si, aquí estamos.
– Respondí mientras ponía a llamada en altavoz.
– Les mandaré la ubicación, será mejor que vengan cuando tengan tiempo.
– Podemos ir ahora mismo.
– Respondí apresurado llenó de emoción.
– ¿No estabas dormido?
–
– Ahora estoy completamente despierto.
Mándame la ubicación, partiremos en cuanto nos alistemos.
– Miré la hora y frote con mi mano mi rostro.
– Bien, pero por favor conduce con precaución.
Les envió la ubicación, los estaremos esperando cerca de la carretera principal para guiarlos, el lugar esta bastante escondido.
– Explicó Snake que no tardó mucho en colgar la llamada.
Segundos después recibí un mensaje con una ubicación.
– Mamá, la encontraron.
– Sasha habló en voz baja sin poder creerlo.
– Si cariño, la encontraron.
– Sujeté su mejilla y la acaricie, fui capaz de ver como su expresión cambiaba de incertidumbre a otra de alivio.
– Mamá – Sus lagrimas comenzaron a caer, sin embargo no parecían ser de tristeza sino de felicidad.
– Vamos a verla.
Quiero conocer a la mujer que me hizo el mejor regalo que pude haber tenido.
– Besé su frente y ella asintió, arrojándose a mis brazos.
– Deberíamos tomar una ducha antes.
– Deslicé mi mano por su espalda y ella rio a carcajadas al sentir cosquillas.
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