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CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 299

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299: Regalo sorpresa 299: Regalo sorpresa Sentí que estaba dormida en una posición algo incómoda, traté de moverme pero no podía, me desperté y traté de ver en la oscuridad lo que me presionaba en mi lugar.

– ¿Despertaste?

– Louis entró en el auto, en sus manos cargaba dos vasos con algo caliente que humeaba.

– Intenta acomodar a tu madre en el asiento trasero para que continúe durmiendo.

– Me dijo mientras se dirigía a el maletero.

Abrí con cuidado la puerta que estaba a mi lado y salí lentamente del auto, recosté la cabeza de mi madre en el asiento y cerré la puerta para que no le entrara el aire frio.

Estábamos en una gasolinera a las afueras de la ciudad, los chicos estaban dentro de la tienda de autoservicio tomando un poco de café o algún bocadillo.

– Sube, vas a resfriarte.

– Louis indicó mientras cerraba la cajuela mientras sujetaba una manta en su brazos.

Miré como él abría la puerta trasera del lado contrario y cubría a mi madre con la manta, lo hacia con sumo cuidado para evitar despertarla.

Sonreí al verlo actuar de manera tan linda.

– Vamos cariño.

– Me dijo una vez que cerró la puerta.

Subí rápidamente al auto, Louis encendió la calefacción y me extendió un vaso.

– Es chocolate caliente.

– Explicó y yo lo tomé feliz al saber que prestaba atención a todos aquellos detalles que yo hacía.

Comprobé que él me observaba y así analizaba lo que me gustaba y qué no, en este caso él recordaba que no podía tomar café.

Le di un pequeño sorbo a mi bebida y disfrute del líquido caliente que se deslizaba por mi garganta.

Louis sacó una bolsa con galletitas y las abrió para después darme una en la boca.

Continuamos comiendo en silencio, disfrutando de nuestra compañía y observando a los chicos jugarse bromas entre ellos.

Después del breve descanso, todos volvimos a emprender el viaje.

Era media noche cuando llegamos a la casa, las luces estaban apagadas y las demás casas estaban en completa oscuridad.

Los chicos me ayudaron a subir las maletas de mi madre a su habitación, Louis llevó a mi madre en brazos hasta su habitación en donde la dejamos dormida y arropada.

– Muchas gracias chicos.

– Dije bajando las escaleras y yendo hacia ellos para abrazarlos.

– Es un gusto el ayudarte niña.

– Respondió Daniel acariciando mi cabello bruscamente.

– Fue divertido.

– Axel sonrió ligeramente aunque aún se veía un poco enfermo.

– En verdad no sé como regresarles todo lo que han hecho por mí.

– Miré a toda la pandilla que me intimidaba al principio, sin embargo ahora eran mis mejores amigos y mi familia.

– Cocina para nosotros cuando vengamos a verte.

– Theo sonrió descaradamente, y por primera vez los demás estuvieron de acuerdo.

– Llámanos cuando nos necesites o cuando quieras.

Pero que sea seguido.

– Drake estaba algo avergonzado por lo que había dicho.

– Lo haré.

Gracias.

– Los abracé nuevamente y tras una breve despedida salieron de la casa.

– Nos pondremos en marcha, iremos a descansar con nuestras respectivas familias.

Pero ya sabes que puedes contar con nosotros para lo que gustes.

– Snake acarició mi cabello, esta vez no fue torpe, parecía que había aprendido a hacerlo adecuadamente.

– Cuídense mucho y tómense unas largas vacaciones, deben descansar bien.

–
– Lo haremos niña.

– Snake sonrió ligeramente al verme.

– Cuídalas, las dejaré a tu cargo.

– Miró a Louis seriamente.

– No te preocupes, las dejas en buenas manos.

– Louis colocó una mano en mi espalda y se despidió con un apretón de mano de Snake.

Cuando se marcharon, apagamos las luces de la casa y fuimos directamente a mi habitación a dormir.

Estábamos cansados de viajar tantas horas en el auto.

…

Me levanté de la cama y me di una ducha rápida.

Louis seguía dormido, parecía estar muy cansado de conducir sin descanso.

Sequé ligeramente mi cabello, me puse ropa cómoda y unos tenis.

Salí de la habitación y bajé al primer piso evitando hacer ruido, avancé hasta la cocina para comenzar a preparar el desayuno.

– ¡Ah!

– Un pequeño grito salió de mi boca al encontrar a mi madre cocinando.

– Sasha.

– Mi mamá soltó un poco de aire que había contenido tras el susto que le había dado.

– Cariño, casi me da algo del susto.

– Me regañó acariciando su pecho para calmarse.

– Mamá se supone que debes estar dormida.

– Dije al ver que el desayuno estaba hecho casi por completo.

– Me dormí durante todo el trayecto.

– Sus mejillas se sonrojaron.

– Debieron despertarme al llegar.

– Supuse que se despertó confundida en su habitación.

– Louis te llevó a tu habitación.

En realidad ninguno quiso despertarte.

– La tranquilicé pero ella lucia avergonzada.

– Déjame ayudarte con los panqueques – Me adentre en la cocina y comencé a ayudarle.

Las dos disfrutamos mucho el estar juntas, platicamos mientras cocinábamos y reíamos ocasionalmente al contar alguna anécdota graciosa.

Estábamos tan sumergidas en nuestro mundo que nos olvidamos por completo de Louis, que se había despertado y nos miraba en silencio desde la barra desayunadora con atención.

– ¡Dios mío!

– Dijo mi madre al girar y verlo en silencio.

– Ustedes dos solo me asustan.

– Se quejó y yo reí.

– Buenos días, ¿les ayudo en algo?

– Preguntó Louis que caminaba hacia nosotras.

– No hijo, ya esta listo el desayuno.

Lávate las manos y siéntate.

– Mi madre le indicó mientras lo esperaba para servirle de comer.

– No es necesario, siéntese.

– protestó Louis al ver que mi madre quería atenderlo.

– Siéntate hijo.

Déjame consentirte, eres mi yerno.

– Mi madre lo hizo que se sentara y comenzó a servirle de comer.

– Gracias, pero en ese caso déjenme lavar los platos.

– Louis no iba a dar su brazo a torcer, él quería ayudar en casa.

– Esta bien.

– Mi madre lo miró con aprobación y le acarició brevemente el cabello.

Louis se quedó quieto por unos segundos por su acción, pero poco después una pequeña sonrisa se reflejó en su rostro, tomó el tenedor y comenzó a comer.

Los tres disfrutamos del desayuno, era divertido el ver a mi madre y a mi novio interactuar, aún eran un poco torpes pero se llevaban bien.

Mi madre se levantó brevemente para ir a su habitación por un suéter, la casa estaba algo fría.

– ¿Sasha?

– Gritó Ash desde la puerta mientras tocaba.

– Yo abro.

– Louis se levantó y yo continúe comiendo el desayuno.

– Hola Louis.

– Saludaron muchas personas a la vez.

Fue ahí cuando reaccioné, me levanté de golpe y corrí hacia donde ellos estaban.

Mis tíos cargaban bolsas con comida, y los chicos, incluyendo a mis cuñados estaban en mi casa.

– ¿Llamaron a la puerta?

– Preguntó la dulce voz de mi mamá a mis espaldas, pude ver el rostro estupefacto de todos.

– Sorpresa.

– Dije tratando de romper el silencio del lugar, pero fracasé.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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