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Código Cero: El Justiciero de Tokio - Capítulo 35

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  4. Capítulo 35 - 35 Capítulo 35 Semillas en Terreno Fértil
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35: Capítulo 35: Semillas en Terreno Fértil 35: Capítulo 35: Semillas en Terreno Fértil La sostuve durante treinta segundos que se sintieron como treinta años.

Su brazo bueno temblaba contra mi espalda, y podía oler el whisky en su aliento mezclado con el olor metálico de sangre seca en su ropa.

Mi madre.

La mujer que me había acogido en este cuerpo, en esta vida.

La detective que cazaba al monstruo que yo era.

Cuando finalmente se separó, sus ojos brillaban con lágrimas contenidas.

“Deberías dormir —dije, guiándola suavemente hacia la puerta—.

Has tenido una noche horrible.” Ella asintió, pero se detuvo en el umbral.

Su mirada recorrió mi habitación: el escritorio desordenado, la cama sin hacer, el microondas que no debería estar allí.

Contuve la respiración.

“Kenji…

—su voz era apenas un susurro—, el monstruo de Odaiba.

El Leviatán.” Pronunció el nombre como si le quemara la lengua.

“No era natural.

La tecnología que vimos…

los técnicos dijeron que nunca habían visto algo así.

Metal que respiraba.

Circuitos que sangraban.” Mis manos se cerraron en puños a mis costados.

Estaba pensando en voz alta, procesando el trauma.

Era peligroso, pero también era una oportunidad.

“¿Creen que alguien lo construyó?

—pregunté, fingiendo curiosidad adolescente—.

¿Como una empresa o algo así?” Ryoko se frotó los ojos con su mano libre.

“No lo sé.

Todo está clasificado ahora.

Agentes del gobierno aparecieron antes de que pudiéramos siquiera documentar la escena apropiadamente.

Nos ordenaron sellar todo, no hablar con nadie.” Su mandíbula se tensó.

“Miller murió por esa cosa, y ni siquiera nos dejan investigar correctamente.” La rabia en su voz era real.

Pura.

Y yo era el responsable.

Me acerqué al escritorio, como si buscara algo casual, y recogí uno de mis cuadernos de clase.

Dentro, había notas reales de historia.

Garabatos.

Pero también, estratégicamente colocado días atrás como precaución, había un recorte de periódico viejo sobre innovación tecnológica japonesa.

“Oye, mamá…

—dije, manteniendo un tono dubitativo—, ¿te acuerdas cuando me ayudaste con ese proyecto de tecnología el mes pasado?” Ella parpadeó, confundida por el cambio de tema.

“¿El de las empresas de defensa?” “Sí.

Investigué varias compañías, y había una que era…

rara.” Pasé las páginas hasta encontrar el recorte.

“Kusanagi Heavy Industries.

Aparecían en todos los listados de contratistas militares, pero casi no hay información pública sobre ellos.

Sin sitio web real, sin reseñas, nada.

Solo subsidiarias fantasma.” Le ofrecí el cuaderno.

Ryoko lo tomó, frunciendo el ceño mientras leía.

“¿Por qué me muestras esto?” Me encogí de hombros, la imagen perfecta de un adolescente tratando de ser útil.

“No sé.

Probablemente sea una tontería, pero cuando dijiste ‘tecnología extraña’…

solo pensé que tal vez…” Dejé la frase suspendida, mirándola con ojos que esperaba parecieran inocentes detrás de mis gafas.

Vi el momento exacto en que la semilla germinó.

Sus ojos se estrecharon, su postura cambió.

La detective en ella despertó, empujando al lado del duelo hacia un rincón.

“Kusanagi —murmuró, releyendo el recorte—.

¿Cuándo investigaste esto?” “Hace como tres semanas.

Saqué buena nota en el proyecto.” Mentira.

El proyecto había sido sobre energías renovables.

Pero Ryoko estaba demasiado ocupada cazándome para haber revisado mis tareas escolares.

Ella dobló el recorte y se lo guardó en el bolsillo de su chaqueta manchada.

“Voy a…

voy a verificar esto.

Discretamente.” Me miró con una mezcla de orgullo y tristeza.

“Eres un buen chico, Kenji.

Demasiado inteligente para tu propio bien a veces, pero bueno.” La culpa me golpeó como un puñetazo en las costillas fracturadas.

Aparté la mirada.

“Solo quiero ayudar.” “Lo sé.” Se inclinó y besó mi frente, un gesto tan materno que casi me rompe.

“Ahora duerme.

Y por favor, la próxima vez que estés molesto, no desaparezcas toda la noche.

Me asustaste.” “Lo prometo.” Cuando finalmente cerró la puerta, me dejé caer en la cama, sintiendo cada moretón, cada hueso astillado, cada mentira como un peso físico.

El Fragmento de Datos seguía presionando contra mi pecho desde el bolsillo de mi sudadera.

Había funcionado.

Ryoko investigaría a Kusanagi Heavy Industries pensando que era su propia idea, una pista legítima.

Y cuando encontrara algo, y lo haría porque yo me aseguraría de que así fuera, no sospecharía que yo la había dirigido allí.

Era manipulación perfecta.

Protección disfrazada de colaboración.

Pero mientras miraba el techo, escuchando sus pasos arrastrándose hacia su habitación, me pregunté cuántas mentiras más podría apilar antes de que todo se derrumbara.

El Sistema parpadeó en la esquina de mi visión.

*[Nueva Misión Desbloqueada: Hilos de Marioneta]* *Objetivo: Guiar la investigación de Ryoko Sato hacia Los Arquitectos sin exponer tu identidad.* *Recompensa: +300 XP, Habilidad [Manipulación Social Nv.

1]* *Penalización por fallo: Ryoko descubre tu conexión con el Leviatán.

Relación: DESTRUIDA.* Cerré los ojos.

No necesitaba que el Sistema me dijera lo que estaba en juego.

Cada movimiento que hacía era un paso en la cuerda floja, y abajo solo había oscuridad.

Mi teléfono vibró.

Un mensaje de Takeshi.

*”Tío, ¿viste las noticias?

Dicen que un MECHA apareció en Odaiba.

¿Un puto MECHA?

Esto es insano.

Tenemos que hablar.

Cyber-Eden, mañana después de clases.

Tengo info nueva sobre El Carnicero.

Creo que sé quién es.”* La sangre se me heló en las venas.

Takeshi.

Mi único amigo.

El chico que confiaba en mí completamente.

Si sabía algo, si sospechaba algo…

Mis dedos se movieron sobre el teclado, escribiendo una respuesta casual.

*”Tranquilo.

Hablamos mañana.

Descansa.”* Enviar.

Pero mi mente ya estaba corriendo.

Calculando.

Planeando.

Si Takeshi representaba una amenaza, tendría que neutralizarlo.

Y esta vez, la neutralización podría requerir algo más permanente que una mentira.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES DaniJCP_134 No es fácil crear una obra, ¡deme un voto por favor!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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