Código Cero: El Justiciero de Tokio - Capítulo 37
- Inicio
- Todas las novelas
- Código Cero: El Justiciero de Tokio
- Capítulo 37 - 37 Capítulo 37 Lealtad bajo el Microscopio
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
37: Capítulo 37: Lealtad bajo el Microscopio 37: Capítulo 37: Lealtad bajo el Microscopio La clase de historia transcurría con la monotonía habitual.
El profesor Ishida disertaba sobre la Restauración Meiji mientras yo observaba a Takeshi desde mi asiento junto a la ventana.
Estaba inquieto.
Sus dedos tamborileaban contra el escritorio en un patrón irregular, sus ojos desviándose hacia mí cada pocos minutos antes de volver rápidamente a su cuaderno.
La página estaba cubierta de garabatos nerviosos en lugar de notas.
Conocía ese comportamiento.
Lo había visto en interrogatorios, cuando alguien cargaba un secreto demasiado pesado y esperaba el momento adecuado para soltarlo.
Tenía que actuar antes de Cyber-Eden.
Antes de que Takeshi tuviera oportunidad de hablar con Neko_Ghost o cualquier otro contacto.
Antes de que su lealtad confundida se convirtiera en un problema irreversible.
Cuando sonó el timbre del almuerzo, me moví.
“Takeshi.” Mi voz fue casual, amigable.
La máscara perfecta.
“¿Tienes un momento?
Necesito tu opinión sobre algo.” Sus ojos se iluminaron con una mezcla de sorpresa y algo parecido al alivio.
“Claro, Kenji.
¿Qué pasa?” “En privado.
Conozco un lugar.” Lo guié fuera del edificio principal hacia el viejo almacén de equipos deportivos detrás del gimnasio.
Oficialmente estaba clausurado por reparaciones, pero la cerradura era trivial.
Nadie vendría aquí durante el almuerzo.
El interior olía a cuero viejo y polvo.
La luz se filtraba en franjas delgadas a través de las persianas rotas, creando un patrón de sombras que cortaba el espacio en fragmentos.
Cerré la puerta detrás de nosotros.
“Kenji, yo…” Takeshi comenzó, pero levanté una mano.
“Primero déjame hablar.” Me quité las gafas, limpiándolas con deliberada lentitud.
Un gesto que él había visto mil veces.
Normal.
Inofensivo.
“He notado que has estado investigando algo.
Algo sobre el Carnicero.” Su rostro palideció ligeramente.
“¿Cómo…?” “Eres mi amigo, Takeshi.
Presto atención.” Volví a colocarme las gafas, mirándolo directamente.
“Has estado haciendo muchas preguntas.
Conectando puntos.
Y creo que has llegado a una conclusión.” El silencio se extendió entre nosotros como un alambre tenso.
Podía ver su mente trabajando, evaluando cuánto admitir, cuánto negar.
Finalmente, sus hombros se hundieron.
“Kenji, si estás en problemas…
si alguien te está obligando a hacer cosas…” Su voz se quebró.
“Puedes confiar en mí.
Sea lo que sea, podemos encontrar una salida juntos.” Ahí estaba.
La confirmación.
Algo frío y afilado se retorció en mi pecho.
No era sorpresa.
Era la última astilla de esperanza muriendo.
“¿Qué tan seguro estás?” pregunté quedamente.
Takeshi tragó saliva.
“Noventa y cuatro por ciento.
Crucé referencias de todas las fechas, las ubicaciones, tus ausencias.
El patrón es…
es demasiado consistente para ser coincidencia.” Dio un paso hacia mí.
“Pero no me importa lo que hayas hecho.
Eres mi amigo.
El único que no me trata como el rarito obsesionado con conspiraciones.
Si necesitas ayuda…” “¿Y el seis por ciento restante?” interrumpí.
Se detuvo.
“¿Qué?” “Dijiste noventa y cuatro por ciento.
¿Qué te hace dudar?” Sus ojos buscaron los míos, desesperados por encontrar algo que desmintiera sus propias conclusiones.
“Porque el Kenji que conozco no es un asesino.
El Kenji que me ayudó cuando los matones de tercero me robaron mi almuerzo.
Que me explicó las ecuaciones de física sin hacerme sentir estúpido.
Ese Kenji no podría…” Su voz se apagó.
El Sistema parpadeó en mi visión periférica.
*[Evaluación en progreso]* *[Takeshi Yamada – Lealtad: 87%]* *[Amenaza inmediata: BAJA]* *[Riesgo a largo plazo: CRÍTICO]* Me acerqué a él lentamente.
Takeshi no retrocedió, aunque vi sus músculos tensarse.
“¿Le has contado a alguien más sobre tu teoría?” pregunté.
“No.” La respuesta fue inmediata.
“Quería hablarlo contigo primero.
Darte la oportunidad de explicar.” “¿Y Neko_Ghost?
El mensaje sobre comprar archivos de respaldo.” Sus ojos se ensancharon.
“¿Cómo sabes…?” Entonces comprendió.
“Me hackeaste.” No lo negué.
Algo cambió en su expresión.
No miedo exactamente, sino una comprensión más profunda de quién estaba realmente frente a él.
“Iba a cancelar esa compra,” dijo en voz baja.
“Después de escribir mis notas anoche, me di cuenta de que si tenía razón, exponer esas fotos solo te pondría en peligro.
Así que decidí advertirte primero.” “¿Advertirme?” “Para que supieras que alguien más podría estar conectando los puntos.
Para que fueras más cuidadoso.” Takeshi se frotó la nuca, un gesto nervioso que había heredado de su padre.
“Kenji, no sé qué está pasando.
No sé si esto es algún tipo de poder extraño, o si alguien te está chantajeando, o si…
si simplemente te rompiste después de algo que no me contaste.
Pero sé que no quiero perderte.” El peso en mi pecho se hizo insoportable.
Era real.
Su lealtad era genuinamente real.
Y eso lo hacía infinitamente más peligroso.
Porque Takeshi no entendía el mundo en el que yo operaba.
No comprendía que su bondad, su deseo de ayudar, podía convertirlo en un objetivo.
Los Auditores.
Los Arquitectos.
Cualquiera que quisiera llegar a mí podría usar a Takeshi como palanca.
O peor, su investigación podría llevarlo hacia verdades que fragmentarían su mente.
El Leviatán.
Los Carroñeros.
La existencia del Sistema.
“Takeshi,” dije finalmente, cada palabra cuidadosamente medida.
“Si te dijera que hay cosas en este mundo que no deberías saber.
Cosas que, una vez vistas, no puedes olvidar.
¿Confiarías en mí lo suficiente como para dejar de investigar?” Su mandíbula se tensó.
Podía ver la guerra interna en sus ojos.
La curiosidad contra la confianza.
El miedo contra la lealtad.
“¿Me estás pidiendo que finja no saber nada?” preguntó.
“Te estoy pidiendo que confíes en que estoy haciendo lo que debo hacer.
Y que mientras menos sepas, más seguro estarás.” “Eso no es una respuesta.” “Es la única que puedo darte ahora.” Takeshi cerró los ojos, respirando profundamente.
Cuando los abrió de nuevo, había tomado una decisión.
“Está bien,” susurró.
“Pero con una condición.” “¿Cuál?” “Si alguna vez necesitas ayuda, si las cosas se vuelven demasiado para manejarlo solo, me lo dices.
No tienes que explicar nada.
Solo…
no desaparezcas sin decir nada.” La opción bloqueada del Sistema brilló fantasmalmente en mi mente.
*Confianza.
Requiere Humanidad mayor a 40.* Tenía 28.
¿Pero qué pasaría si intentaba recuperarla?
“Trato,” dije, extendiendo mi mano.
Él la estrechó.
Su agarre era firme, cálido, humano.
Todo lo que yo estaba dejando de ser.
*[Evaluación completa]* *[Takeshi Yamada – Estado: ALIADO CONDICIONAL]* *[Nueva misión disponible: Protección o Eliminación]* *[Decidir antes de: 72 horas]* REFLEXIONES DE LOS CREADORES DaniJCP_134 No es fácil crear una obra, ¡deme un voto por favor!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com