Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Código Cero: El Justiciero de Tokio - Capítulo 38

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Código Cero: El Justiciero de Tokio
  4. Capítulo 38 - 38 Capítulo 38 Sombras de Confianza
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

38: Capítulo 38: Sombras de Confianza 38: Capítulo 38: Sombras de Confianza El resto del día escolar transcurrió con una tensión casi imperceptible.

Takeshi volvió a clase actuando normal, quizá demasiado normal, y yo mantuve mi fachada de estudiante aplicado mientras observaba cada uno de sus movimientos desde mi visión periférica.

Cuando sonó la campana final, activé *[Sigilo Nv.

3]* en modo pasivo.

No la versión completa que suprimía mi presencia casi por completo, solo lo suficiente para volverme olvidable entre la multitud de estudiantes que abandonaban el campus.

Takeshi guardó sus libros con movimientos mecánicos, verificó su teléfono dos veces, y salió del aula sin mirar atrás.

Yo esperé exactamente cuarenta segundos antes de seguirlo, manteniendo una distancia de veinte metros.

El Sistema proyectó una ruta predicha sobre mi campo visual, calculando sus posibles destinos según patrones previos.

La línea verde indicaba su ruta habitual hacia la estación de Akihabara.

La línea roja marcaba desviaciones hacia Cyber-Eden u otros lugares asociados con sus contactos en línea.

Siguió la línea verde.

Lo observé subir al tren, eligiendo un vagón tres posiciones adelante del suyo.

A través del reflejo de las ventanas, podía ver su rostro.

Tenía los ojos fijos en su teléfono, pero no escribía nada.

Solo miraba la pantalla en blanco, como si debatiera consigo mismo.

Dos estaciones después, se bajó en su parada regular.

Caminó por las calles familiares hacia su edificio de departamentos, una estructura modesta de seis pisos cerca de un konbini.

Ninguna desviación.

Ningún contacto sospechoso.

Desde la azotea del edificio contiguo, lo vi entrar a su apartamento en el tercer piso.

Las cortinas estaban entreabiertas.

Saqué un pequeño monocular que había tomado del equipo táctico de Arata, ajustando el enfoque.

Takeshi dejó su mochila en la mesa, se sirvió un vaso de agua, y se sentó frente a su computadora.

Mi pulso se aceleró.

Si iba a romper su promesa, sería ahora.

En la privacidad de su habitación, donde nadie podría verlo excepto yo.

La pantalla se iluminó.

Mis músculos se tensaron, preparados para actuar si veía alguna señal de traición.

Pero Takeshi no abrió ningún navegador.

No accedió a foros encriptados ni escribió mensajes.

En cambio, abrió una carpeta en su escritorio, la misma que yo había visto durante mi hackeo matutino.

“Proyecto Carnicero – Evidencia.” La observó durante un largo momento, su cursor flotando sobre los archivos.

Fotografías borrosas.

Hojas de cálculo con fechas.

Capturas de pantalla de publicaciones eliminadas.

Todo el trabajo de semanas de investigación obsesiva.

Luego, lentamente, movió toda la carpeta a la papelera de reciclaje.

No la vació de inmediato.

Solo la dejó ahí, como si necesitara saber que aún podía recuperarla si cambiaba de opinión.

Pero el gesto fue claro.

Estaba cumpliendo su palabra.

Algo extraño me recorrió el pecho.

No era alivio exactamente.

Era más complicado que eso.

Una mezcla de gratitud amarga y culpa corrosiva.

Takeshi se recostó en su silla, frotándose el rostro con ambas manos.

Incluso desde esta distancia, podía ver la tensión en sus hombros, el peso de guardar un secreto que probablemente lo mantendría despierto durante noches.

Me había pedido confianza, y él me la estaba dando.

A un costo personal enorme.

El Sistema emitió una notificación discreta.

*[Observación completada: 90 minutos]* *[Takeshi Yamada – Actividad sospechosa: NINGUNA]* *[Cumplimiento de acuerdo: CONFIRMADO]* *[Actualización de estado recomendada: ALIADO PROTEGIDO]* *[Advertencia: Proteger a un aliado aumenta vectores de vulnerabilidad en 34%]* Ignoré la advertencia.

Por ahora, Takeshi había demostrado ser digno de una oportunidad.

Estaba a punto de retirarme cuando vi que tomaba su teléfono.

Mi mano se movió instintivamente hacia el cuchillo oculto en mi mochila, pero me obligué a esperar.

Takeshi escribió algo breve y lo envió.

Tres segundos después, mi propio teléfono vibró en mi bolsillo.

Lo saqué, manteniendo un ojo en su ventana.

El mensaje decía: “Gracias por confiar en mí.

Sé que no fue fácil.

Estaré aquí si me necesitas.

Siempre.” No había emojis.

No había intentos de aligerar el mensaje.

Solo sinceridad directa.

Guardé el teléfono sin responder todavía.

Necesitaba pensar en qué decir, cómo mantener esta nueva dinámica sin revelar demasiado ni alejarlos.

Takeshi cerró su computadora y se levantó, dirigiéndose hacia lo que supuse era la cocina.

La observación había terminado.

No había razón para quedarme más tiempo.

Bajé de la azotea usando la escalera de incendios, fundiéndome nuevamente con las sombras del callejón.

El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de naranja y púrpura.

Mientras caminaba hacia la estación, respondí el mensaje de Takeshi con algo simple: “Lo mismo digo.” Dos palabras que probablemente significaban más de lo que estaba dispuesto a admitir.

El Sistema actualizó la misión pendiente.

*[Nueva misión aceptada: PROTECCIÓN DE ALIADO]* *[Objetivo: Mantener a Takeshi Yamada fuera del radar de amenazas externas]* *[Duración: Indefinida]* *[Penalización por fallo: Pérdida de aliado / Exposición de identidad]* *[Recompensa: +15 Humanidad al completar primera protección exitosa]* Quince puntos de Humanidad.

Suficiente para acercarme al umbral de 40 que desbloqueaba la opción de Confianza verdadera.

Quizá, solo quizá, aún había una forma de recuperar lo que estaba perdiendo.

Pero primero tenía que asegurarme de que Takeshi permaneciera invisible para aquellos que me cazaban.

Los Auditores.

Los Arquitectos.

Cualquiera que buscara apalancamiento contra mí.

Y si alguien intentaba tocarlo, descubriría exactamente por qué me llamaban el Carnicero.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES DaniJCP_134 No es fácil crear una obra, ¡deme un voto por favor!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo