Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Código Cero: El Justiciero de Tokio - Capítulo 54

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Código Cero: El Justiciero de Tokio
  4. Capítulo 54 - 54 Capítulo 54 Cadenas Invisibles
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

54: Capítulo 54: Cadenas Invisibles 54: Capítulo 54: Cadenas Invisibles Hayashi levantó la vista cuando Kitsune y yo entramos juntos al almacén.

Su expresión permaneció neutral, pero noté cómo sus dedos se tensaron ligeramente sobre la tablet que sostenía.

Kuroda, todavía atado con cinchos contra una columna de acero, nos observó con una mezcla de curiosidad y irritación.

“Sujeto F-02,” dijo Hayashi en tono formal.

“No esperaba tu participación directa.” “Sorpresa,” respondió Kitsune, caminando hacia él con pasos ligeros.

“K-14 me contrató como supervisora neutral.

Espero que no haya inconveniente.” La mandíbula de Kuroda se tensó.

“Esto es irregular.

Ella es un activo no controlado.” “Exactamente,” dije, manteniéndome a distancia segura.

“Por eso es perfecta.

No tiene lealtad hacia ninguno de ustedes.

Si intentan traicionar el acuerdo, ella lo sabrá antes que yo.” Hayashi estudió a Kitsune durante un largo momento, luego asintió lentamente.

“Aceptable.

De hecho, preferible.

La transparencia fortalece este tipo de arreglos.” Miró su reloj.

“El plazo para la entrega de la confesión es en cinco horas y cuarenta minutos.

¿Estás preparado para proceder?” Saqué mi teléfono y envié un mensaje encriptado a Saki: *Código verde.

Transfiere el paquete completo.* La respuesta llegó en segundos: *Confirmado.

Iniciando protocolo de entrega.

ETA: 12 minutos.* “Mi contacto está enviando los archivos ahora,” informé.

“Veintitrés minutos de audio, transcripciones completas, metadatos verificados.

Todo encriptado con claves que solo ustedes y Kitsune podrán descifrar.” “¿Y las copias de respaldo?” preguntó Kuroda, su voz filosa.

“Serán destruidas una vez que se complete el bloqueo neurológico,” respondí.

“Pero no antes.

Ese es mi seguro.” Hayashi colocó la tablet sobre una caja de metal oxidado, luego extrajo un maletín negro de aspecto médico que había traído consigo.

Lo abrió, revelando un dispositivo que parecía una versión miniaturizada de un escáner cerebral, junto con varias jeringas precargadas y un auricular neural de aspecto inquietante.

“El Inhibidor de Divulgación Neurológica Mk-II,” explicó, sacando el auricular.

“Se sincroniza con tu interfaz del Sistema existente.

Una vez activado, cualquier intento de divulgar información clasificada sobre el Projekt, los Arquitectos, tecnología cuántica o identidades de sujetos activos resultará en bloqueo cognitivo inmediato.

No doloroso, pero absolutamente efectivo.” “¿Reversible?” pregunté, aunque ya conocía la respuesta.

“Solo con autorización del Consejo.

Mínimo dos Coordinadores deben aprobar la remoción.” Hayashi me miró directamente.

“Esto es permanente, Kenji.

Una vez que aceptas, no hay vuelta atrás.

¿Estás seguro?” Miré el dispositivo.

Pequeño.

Casi inofensivo en apariencia.

Pero representaba una cadena invisible que me ataría por el resto de mi vida.

Nunca podría contarle a Ryoko la verdad completa.

Nunca podría explicarle a Takeshi por qué a veces desaparecía.

Nunca podría buscar ayuda profesional para el peso de las vidas que había tomado.

Pero a cambio, ellos estarían a salvo.

“Estoy seguro,” dije firmemente.

Kitsune se acercó, examinando el dispositivo con ojo crítico.

“Quiero verificar el código fuente del inhibidor.

Asegurarme de que no hay funciones ocultas.

Rastreadores, interruptores de muerte, ese tipo de cosas.” Hayashi dudó, luego asintió.

“Razonable.” Extrajo un cable de datos del maletín y conectó el auricular a la tablet de Kitsune, que había aparecido mágicamente en sus manos.

Ella trabajó en silencio durante varios minutos, sus dedos moviéndose con velocidad sobrehumana a través de líneas de código.

“Limpio,” anunció finalmente.

“Funciona exactamente como se describe.

Bloqueo cognitivo selectivo, sin backdoors detectables.

Aunque hay un registro de activación que se envía a servidor central cada vez que se dispara.

Eso no lo mencionaste, Hayashi.” “Registro médico estándar,” respondió Hayashi sin inmutarse.

“Necesitamos monitorear efectos secundarios potenciales.” “Acepto el registro,” dije antes de que Kitsune pudiera objetar.

“Siempre y cuando no incluya mi ubicación o identidad de la persona con quien estaba hablando cuando se activó.” “Acordado.” Mi teléfono vibró.

Mensaje de Saki: *Paquete entregado.

Confirmación requerida.* Miré a Hayashi, quien revisó su propia tablet y asintió.

“Recibido.

Autenticidad verificada.

Voz de Tanaka confirmada por análisis biométrico.” Su expresión se ensombreció ligeramente.

“Esto es…

más detallado de lo que anticipaba.” “Tanaka es meticuloso,” dije secamente.

“Ahora cumplan su parte.” Hayashi se acercó con el auricular.

“Esto tomará aproximadamente noventa segundos.

Sentirás presión detrás de los ojos, posiblemente náusea leve.

Es normal.

No resistas el proceso o podrías sufrir daño neural.” Me senté sobre otra caja metálica, inclinando la cabeza hacia adelante.

Hayashi colocó el auricular cuidadosamente, ajustándolo hasta que quedó perfectamente alineado con mis sienes.

El dispositivo se sentía frío contra mi piel.

“Iniciando sincronización,” dijo Hayashi, presionando algo en la tablet.

Mi Sistema parpadeó violentamente.

Luego sentí algo…

invasivo.

Como si dedos invisibles estuvieran reorganizando archivos dentro de mi cerebro.

La presión que Hayashi mencionó se manifestó como un peso aplastante detrás de mis ojos.

Apreté los dientes, forzándome a respirar de manera uniforme.

*Instalando Protocolo de No Divulgación…

23%…

47%…

68%…* La náusea llegó en oleadas.

Kitsune apareció en mi visión periférica, observando atentamente.

“Su frecuencia cardíaca está elevada pero estable,” informó.

“Actividad neural dentro de parámetros seguros.” *89%…

95%…

100%.

Instalación completa.

Protocolo activo.

Sujeto K-14 vinculado permanentemente a Directiva Omega-7.* El auricular emitió un pitido suave y se desconectó automáticamente.

Hayashi lo retiró con cuidado.

La presión desapareció inmediatamente, dejándome mareado pero intacto.

“Prueba,” ordenó Hayashi.

“Intenta decirme tu designación de sujeto completa.” Abrí la boca para decir ‘K-14, Sujeto de Fase Omega, Projekt Kamchatka’, pero las palabras murieron antes de formarse.

Mi lengua simplemente no cooperó.

No fue doloroso, solo…

imposible.

Como intentar recordar un sueño que se desvanece al despertar.

“Funciona,” confirmé, odiando lo tranquilo que sonaba mi voz.

Hayashi empacó el equipo.

“Entonces estamos completos.

Kuroda, tu código de autenticación.” “Esto es un error,” gruñó Kuroda, pero recitó una serie alfanumérica de veinte dígitos.

Hayashi la ingresó en su tablet junto con la suya propia.

Una barra de progreso apareció.

*Códigos de Anulación Maestra aceptados.

Hibernación de Auditores iniciada.

Todas las unidades entrando en modo inactivo en 180 segundos.* Kitsune verificó en su propio dispositivo.

“Confirmado.

La red cuántica de los Auditores está entrando en hibernación.

Carroñeros también.

Ya no son amenaza activa.” Por primera vez en semanas, sentí que podía respirar completamente.

“El acuerdo está sellado,” dijo Hayashi.

“Ryoko Sato y Takeshi Yamada están bajo protección permanente.

Cualquier acción contra ellos viola el tratado y activará respuesta del Consejo.

Kitsune supervisará el cumplimiento.

Y tú, Kenji Sato, eres libre de vivir tu vida, dentro de los límites establecidos.” Libre.

Qué palabra extraña para alguien que acababa de aceptar cadenas invisibles.

Pero mientras salía del almacén con Kitsune a mi lado, el sol comenzando a asomar sobre el horizonte de Tokio, decidí que era suficiente.

Ryoko estaría a salvo.

Takeshi estaría a salvo.

Y yo podría, quizás, aprender a vivir con el precio que pagué por eso.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES DaniJCP_134 No es fácil crear una obra, ¡deme un voto por favor!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo