Código Cero: El Justiciero de Tokio - Capítulo 55
- Inicio
- Todas las novelas
- Código Cero: El Justiciero de Tokio
- Capítulo 55 - 55 Capítulo 55 Ecos del Abismo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
55: Capítulo 55: Ecos del Abismo 55: Capítulo 55: Ecos del Abismo Pasaron tres días desde el almacén.
Tres días en los que intenté convencerme de que algo parecido a una vida normal era posible.
Ryoko había regresado al trabajo con el brazo aún en cabestrillo, pero con algo de color en sus mejillas.
Me preparó el desayuno esta mañana, tostadas con mermelada, y me preguntó sobre la escuela con genuino interés.
Respondí con la facilidad de alguien que ha mentido tantas veces que la verdad y la ficción se vuelven indistinguibles.
Takeshi me envió un enlace sobre una nueva teoría conspirativa en los foros, algo sobre drones biomecánicos en Hokkaido.
Le respondí con un emoji de risa.
Simple.
Ordinario.
Casi creí en la ilusión.
Estaba en clase de literatura, fingiendo tomar notas sobre Natsume Sōseki, cuando mi teléfono vibró tres veces en sucesión rápida.
Código de emergencia de Saki.
Mi pulso se aceleró, pero mantuve la expresión aburrida de siempre mientras deslizaba el teléfono bajo el escritorio.
*Problema crítico.
Núcleo.
Rastros activos.
Necesito verte AHORA.* Mi estómago se contrajo.
El Núcleo del Leviatán llevaba guardado en el microondas de mi cuarto desde Odaiba, envuelto en capas de aluminio y aislamiento improvisado.
Había verificado su señal hacía dos días: quince metros de radio, apenas perceptible.
Manejable.
¿Qué había cambiado?
Levanté la mano.
“Sensei, me siento mal.
¿Puedo ir a la enfermería?” La profesora Tanaka, sin relación con el doctor al que había interrogado, asintió con preocupación.
“Por supuesto, Sato-kun.
¿Necesitas que alguien te acompañe?” “Estaré bien.” Recogí mis cosas y salí, sintiendo la mirada de Takeshi siguiéndome.
Le envié un mensaje rápido mientras caminaba por el pasillo: *Dolor de cabeza fuerte.
No te preocupes.* Veinte minutos después estaba en el cibercafé que Saki usaba como base de operaciones, un lugar sombrío en Nakano con cabinas oscuras y olor a ramen instantáneo.
La encontré en la cabina 12, rodeada de tres monitores y cables enredados.
Su cabello estaba más desordenado que de costumbre, y las ojeras bajo sus ojos me recordaron a Ryoko después de turnos dobles.
“Muéstrame,” dije sin preámbulos, cerrando la puerta tras de mí.
Ella giró uno de los monitores hacia mí.
La pantalla mostraba un mapa de Tokio con múltiples puntos rojos parpadeando.
Uno estaba directamente sobre mi edificio en Koto.
“Hace doce horas, detecté un incremento exponencial en radiación Cherenkov proveniente de tu ubicación,” explicó Saki, su voz tensa.
“La firma del Núcleo se amplificó por un factor de veinte.
Ya no es quince metros.
Es casi tres kilómetros.” Tres kilómetros.
Suficiente para que cualquiera con el equipo correcto lo rastreara.
“¿Por qué se activó?” pregunté, aunque parte de mí ya lo sabía.
“Porque alguien está buscándolo activamente.” Cambió a otra ventana mostrando frecuencias de escaneo.
“Estas son señales de búsqueda cuántica, muy sofisticadas.
Están barriendo la ciudad sistemáticamente.
Cuando se acercaron a Koto, el Núcleo respondió.
Como un faro.” “Los Arquitectos,” murmuré.
“Hayashi dijo que el Núcleo contenía tecnología clasificada.
Probablemente quieren recuperarlo.” “No.” Saki negó con la cabeza, su expresión sombría.
“Las firmas no coinciden con la tecnología de Kusanagi.
Esto es…
diferente.
Más crudo.
Más viejo.” Amplió un gráfico de ondas.
“Si tuviera que adivinar, diría que quien está buscando el Núcleo es quien lo creó originalmente.
Antes de que Kusanagi lo adaptara.” Un frío desagradable recorrió mi columna.
Los fragmentos cuánticos vinieron de Kamchatka.
De algo que Tanaka había llamado ‘Alfa-Siete’.
Entidades de origen no terrestre.
“¿Cuánto tiempo tengo antes de que triangule mi ubicación exacta?” pregunté.
Saki revisó sus cálculos.
“A la velocidad actual de escaneo, doce a dieciocho horas.
Pero si el Núcleo sigue amplificando su señal, podría ser menos.” Dieciocho horas.
Ryoko llegaría a casa en seis.
Si algo o alguien venía por el Núcleo mientras ella estaba allí…
El inhibidor neurológico me impidió explicar detalles, pero pude decir: “Tengo que sacarlo de mi apartamento.
Ahora.” “Ya preparé opciones.” Saki abrió una nueva ventana con tres ubicaciones marcadas.
“Opción uno: un contenedor de plomo en un depósito de chatarra en Edogawa.
Bloqueará parcialmente la señal pero no completamente.
Opción dos: lanzarlo a la Bahía de Tokio con peso suficiente para hundirlo.
El agua salada interferirá con la radiación Cherenkov.
Opción tres…” Dudó.
“Llevarlo a una de las zonas muertas que identifiqué en la red de los Arquitectos.
Lugares donde sus sistemas de monitoreo tienen puntos ciegos.” “¿Dónde está la zona muerta más cercana?” “Debajo del Santuario Meiji en Shibuya.
Hay túneles antiguos, anteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Por alguna razón, tanto el Sistema como los escáneres cuánticos fallan allí.” Antes de que pudiera responder, mi teléfono vibró.
Kitsune.
*Percibo disturbios cuánticos cerca de tu posición.
Actividad no autorizada.
¿Necesitas asistencia?* La supervisora del acuerdo estaba alerta.
Por supuesto que lo estaba.
Respondí rápidamente: *Núcleo del Leviatán está siendo rastreado.
Entidad desconocida.
Necesito moverlo.* Su respuesta fue inmediata: *Peligroso.
Si es quien creo, recuperación forzada puede incluir eliminación de testigos.
Te encuentro en Shibuya, entrada este del santuario.
Una hora.* Miré a Saki.
“¿Puedes crear una señal señuelo?
Algo que imite la firma del Núcleo pero en una ubicación diferente?” Ella lo consideró.
“Sí.
Pero necesitaría al menos cuatro horas para programarlo y posicionarlo.
Y solo funcionaría una vez.” “Hazlo.
Colócalo en…” Pensé rápidamente.
“El puerto de Odaiba.
Donde cayó el Leviatán.
Si están buscando su Núcleo, esperarán encontrarlo cerca del último lugar donde estuvo activo.” Asintió y sus dedos comenzaron a volar sobre el teclado.
“Te enviaré la ubicación exacta donde esconder el Núcleo real una vez que esté listo.” Salí del cibercafé hacia la luz del día, sintiendo el peso invisible de las decisiones acumulándose.
El Núcleo había sido mi premio, mi evidencia, mi seguro.
Ahora era una amenaza.
Mientras caminaba hacia la estación de metro, el Sistema parpadeó con una alerta que no había visto en días.
*Advertencia: Entidad de Nivel Desconocido detectada.
Clasificación: Alfa.
Distancia: 4.2 km y acercándose.* *Nuevo Objetivo: Proteger el Núcleo del Leviatán de recuperación hostil.* *Tiempo estimado hasta contacto: 11 horas.* Once horas antes de que algo antiguo y peligroso llegara a Tokio buscando lo que había robado.
Y yo estaba justo en medio.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES DaniJCP_134 No es fácil crear una obra, ¡deme un voto por favor!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com