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Código Cero: El Justiciero de Tokio - Capítulo 56

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  4. Capítulo 56 - 56 Capítulo 56 Cebo de Luz Violeta
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56: Capítulo 56: Cebo de Luz Violeta 56: Capítulo 56: Cebo de Luz Violeta El apartamento estaba vacío cuando entré.

Ryoko había dejado otra nota en la mesa: *Reunión con el departamento hasta las 21:00.

Hay curry en el refrigerador.

Cuídate.

– Mamá* La palabra ‘mamá’ me dolió más de lo que debería.

Arrugué la nota y me dirigí directamente a mi habitación.

El microondas descansaba inocentemente sobre mi escritorio, desconectado como siempre.

Abrí la puerta con cuidado.

El Núcleo del Leviatán pulsaba con luz violeta a través de las capas de aluminio, más brillante que la última vez que lo había visto.

El aire alrededor se sentía denso, cargado de electricidad estática que erizaba los vellos de mis brazos.

El Sistema proyectó datos en mi visión: *Núcleo de Procesamiento Cuántico MK-IV* *Estado: Activo – Transmitiendo* *Radiación Cherenkov: 2.8 km de radio* *Advertencia: Inestabilidad creciente detectada* Lo envolví en mi chaqueta táctica y lo metí en mi mochila escolar.

El peso era considerable, casi ocho kilos de tecnología alienígena adaptada.

Mientras cerraba la cremallera, noté algo extraño: el Núcleo vibraba sutilmente, como un corazón artificial latiendo en sincronía con algo distante.

Estaba respondiendo a quien lo buscaba.

Salí del apartamento por la ventana, usando la ruta de drenaje que conocía de memoria.

Treinta y cinco minutos después, emergí de la estación de Harajuku hacia el verdor incongruente del Santuario Meiji.

Turistas con cámaras pululaban por los senderos principales, ajenos a lo que se gestaba bajo la superficie de su ciudad.

Kitsune me esperaba bajo un torii de madera, vestida con su uniforme escolar inmaculado.

Sostenía el inevitable piruleta de fresa, pero sus ojos carecían de su usual diversión.

“Tres kilómetros,” dijo sin preámbulo.

“Puedo sentirlo desde aquí.

Es como un grito silencioso.” Abrí la mochila lo suficiente para que viera el brillo violeta.

Sus ojos se ensancharon ligeramente.

“Planeas esconderlo en los túneles,” afirmó.

No era una pregunta.

“No.” Mi respuesta la sorprendió.

“Planeo usarlo como cebo.” Kitsune bajó el piruleta lentamente.

“Explícate.” “La entidad Alfa llegará en menos de once horas.

Si escondo el Núcleo, solo retrasaré lo inevitable.

Eventualmente lo encontrará, y cuando lo haga, podría estar cerca de Ryoko, de Takeshi, de personas inocentes.” Cerré la mochila.

“Pero si elijo el momento y el lugar del encuentro, controlo las variables.” “Quieres tenderle una emboscada,” dijo Kitsune, y por primera vez desde que la conocía, sonó casi impresionada.

“A algo clasificado como Alfa.

Algo que probablemente creó la tecnología que Kusanagi apenas logró adaptar.” “Saki está preparando una señal señuelo en Odaiba.

Cuando esté lista, dividirá su atención.

Eso me da una ventana.” Saqué mi teléfono, mostrándole el mapa que había estudiado durante el viaje en metro.

“Hay un área industrial abandonada en Koto, cerca del río Arakawa.

Almacenes vacíos, aislado, sin civiles en un radio de medio kilómetro.

Terreno que conozco.” Kitsune estudió el mapa, sus ojos moviéndose rápidamente.

“Ventajas tácticas limitadas contra un oponente de nivel desconocido.

Sin cobertura aérea, múltiples ángulos de aproximación, fácil de quedar atrapado.” “Por eso necesito que estés allí,” dije.

“No para pelear, sino como apoyo y testigo.

Si algo sale mal, si esta cosa me mata, alguien tiene que asegurarse de que el Núcleo no caiga en las manos equivocadas.

Y alguien tiene que proteger a Ryoko de las consecuencias.” Su expresión se suavizó casi imperceptiblemente.

“Sigues eligiendo protegerla, incluso ahora.” “Siempre.” La palabra salió sin dudarlo.

Kitsune guardó silencio por un momento largo, luego asintió.

“De acuerdo.

Pero con condiciones.

Uno: si determino que la entidad es demasiado poderosa, te ordenaré retirarte y obedecerás.

Dos: no peleas solo, coordinas conmigo.

Tres: si sobrevives a esto, me debes dos favores en lugar de uno.” “Acepto los primeros dos.

El tercero es negociable.” Esbozó una sonrisa pequeña.

“Un favor y medio, entonces.” “Trato.” Le extendí la mano.

Ella la estrechó, su agarre sorprendentemente firme.

Mi teléfono vibró.

Saki: *Señuelo listo en 90 minutos.

Posición transmitida.

Tiempo de confusión estimado: 2-3 horas.* Dos o tres horas para preparar el campo de batalla.

No era mucho, pero tendría que bastar.

Kitsune y yo nos movimos rápidamente a través de Tokio, usando rutas elevadas y callejones que evitaban cámaras.

Llegamos al distrito industrial de Koto cuando el sol comenzaba su descenso.

Los almacenes se alzaban como gigantes oxidados, sus ventanas rotas reflejando el cielo anaranjado.

Elegí el Almacén 7, una estructura de tres pisos con techo parcialmente colapsado y múltiples salidas.

El interior olía a humedad y metal corroído.

Vigas expuestas cruzaban el espacio abierto como costillas de alguna bestia muerta.

“Coloca el Núcleo en el centro,” instruyó Kitsune, explorando el perímetro con movimientos fluidos.

“Yo tomaré posición en el segundo piso, vista completa.

Tú necesitas un punto de emboscada con salida rápida.” Seguí sus instrucciones, colocando el Núcleo sobre una plataforma de carga oxidada.

Pulsaba más brillante ahora, proyectando sombras danzantes en las paredes.

El aire alrededor vibraba con energía apenas contenida.

Revisé mi equipo: Glock con dos cargadores, cuchillo táctico, el dispositivo EMP de Saki con una sola carga restante, y tres granadas de fragmentación que había guardado del arsenal robado semanas atrás.

Armamento inadecuado para enfrentar a una entidad Alfa, pero era lo que tenía.

Kitsune descendió de las sombras como un fantasma.

“Saki activó el señuelo hace tres minutos.

Las lecturas muestran que la entidad cambió de rumbo hacia Odaiba.” “¿Cuánto tiempo tenemos?” “Depende de qué tan rápido se dé cuenta del engaño.

Treinta minutos si tenemos suerte.

Menos si es inteligente.” Me posicioné detrás de una columna de concreto reforzado con línea de visión clara al Núcleo.

El Sistema actualizó mi HUD con marcadores tácticos, rutas de escape resaltadas en verde.

*Entidad Alfa detectada.

Distancia: 1.8 km.* *Tiempo estimado de arribo: 14 minutos.* Más rápido de lo esperado.

El señuelo no había funcionado tanto como esperábamos.

“Viene directo,” murmuró Kitsune desde su posición elevada.

“Ignoró completamente el señuelo.

Puede distinguir entre la firma real y la falsa.” Respiré profundo, calmando mi pulso.

“Entonces sabe que lo estamos esperando.” “Probablemente.” Su voz flotó en la penumbra creciente.

“Y viene de todos modos.” El Núcleo pulsó brillante, casi cegador.

Las sombras en el almacén se retorcieron de formas imposibles.

Y en la distancia, un sonido como metal arrastrándose sobre metal resonó a través del distrito vacío.

Algo antiguo y hambriento se acercaba.

Y yo había apostado todo a que podría sobrevivir al encuentro.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES DaniJCP_134 No es fácil crear una obra, ¡deme un voto por favor!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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