Colisión: La bestia errante - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 Ahora nos conocemos
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15: Ahora nos conocemos 15: Ahora nos conocemos << ¿por qué lo mataste de esa manera Alex?, ¿no podías cortarle la cabeza y ya?
>> << sería muy poco dolor para alguien que torturó a otra persona >> << ¡tú no eres dios para decidir tal cosa!
>> << y él era un humano, ni siquiera los leones torturan a los hijos de los otros reyes, hacen el trabajo rápido y con el mínimo dolor, una muerte rápida, pero al que maté decidió mantenerla viva para torturarla, ese hombre no era un humano, y yo tampoco, siempre lo dije.
Ahora atiende a la paciente y luego te llevo a casa.
>> Alex bajó de un salto y Asuna quedó estupefacta comenzó a pensar y se dio cuenta de algo.
<< en parte tiene razón, ese tipo no era humano, no tenía ninguna necesidad de hacerle eso a esa mujer, y podría decirse que lo que hizo fue de salvajes, pero…
ni los animales son así de perversos como ese hombre, y Alex en parte fue perverso, pero hizo que en sus últimos momentos sufriera un poco de lo que sufrió la mujer, derechos humanos para un torturador no tiene sentido, ¿para qué?
Si ni siquiera se comporta como tal.
Pero ahora que lo pienso, yo sí soy humana y debería comportarme como tal, no como él.
Espero que el comerte al come cabezas no te afectara Alex, por favor, no.
>> Asuna se puso a sanar con magia a la paciente, por suerte las heridas sanaron rápido, solo necesitaba ropa nueva.
<< oye, ¿cómo te llamas?, yo soy Asuna y tú.
>> << Nadia, por cierto tu…
>> << no, no soy de tu mundo o universo, Alex el que te salvó si es de aquí.
>> << segura, y no lo digo por lo de como mato a Carlos, pero su cuerpo…
>> << si es de aquí, solo que al parecer el tener la infección de la anomalía hizo que cambiara con el fin del mundo >> << así que te contó todo >> << si, como que los que tenían la anomalía terminaban perdiendo la cabeza otros explotaban y así.
Bueno ya terminé con tu espalda, ¿vamos de compras?
>> Tras unas horas para ir a las tiendas de ropa y a los supermercados por comida volvieron a la casa que Asuna había asegurado con los autos.
<< bueno se acabó el paseo, ponte cómoda.
>> << ¿cómo pusieron esos autos?
>> << poniéndolos y ya, jeje…
mentira, Asuna fue quien los puso, tiene mucha fuerza y velocidad.
>> << ¿entonces por qué no ayudaste?
>> << es que, si soy fuerte y rápida pero no más que una bala, Alex es quien no muere a menos que lo gastes por completo.
>> << bueno, hora de un desayuno recalentado.
>> Alex preparo el desayuno, leche con chocolate, dulce de leche y de membrillo, manteca y queso para acompañar el pan, Asuna y Nadia pusieron la mesa, cuando todo quedó listo ellas comenzaron a desayunar, pero Alex se recostó en el sofá, aunque antes puso una cubija de dos plazas para no manchar y taparse, le gustaban las cubijas peluditas y suabes, encontró dos suaves almohadas, una la uso para apoyar la cabeza, la otra la abrasó mientras se acurrucaba, tapado en la cubija cerró los ojos y por fin pudo descansar un poco, sintió que este lugar era un paraíso.
<< esto es demasiado raro >> << te refieres a comer tranquila en una sala en medio del fin del mundo, te entiendo, es un poco raro, aunque para cierta persona es agradable al parecer, aunque no desayune, como nosotras.
>> << la verdad es que, aunque estuviera en tu situación Nadia, disfrutaría esto, no tienes responsabilidades ni compromisos con nadie, solo contigo misma y no tienes ningún apuro por comer, solo relajarte, la verdad, esto es como caminar entre los muertos.
>> << ¿por qué no comes?
>> << nekro-alimentación, como zombis, puedo comer normal, bueno, normal, tu entiendes, y aunque mi cuerpo funcione como el de ustedes ya comí suficiente anoche, además ustedes necesitan provisiones, creo que tengo más que ustedes.
>> << pareces muy cómodo, ¿no tienes calor con la cobija?
>> dijo Asuna mientras dudaba de querer ser la almohada que estaba abrasando, mirando bien, Alex le empezó a parecer tierno por cómo estaba acurrucado, con lo de ese día nunca pensó que pudiera verse tan lindo, parecía un peluche.
<< si me gustan las cosas suaves, es muy agradable al tacto >> << oye Alex, muchas gracias >> << no hay de que >> Después de desayunar, Alex empezó a lavar los platos, Nadia se había ido a bañar y Asuna se acercó a hablar con Alex ya que tenía una mirada algo triste y vacía.
<< ¿te encuentras bien?
>> << si >> << no mientas, ayer no estabas así, por qué ayer no mataste a alguien >> << verdad, lo que me molesta es…
ha…
que hay personas así, que hacen males si razón alguna y sus acciones no tienen consecuencias.
A mí me molestaban, a veces a golpes, pero cuando me defendía yo era el malo, lo que me gustó de aquella muerte no fue el sufrimiento de la persona, sino haber podido darle una cucharada de su propia medicina.
Ya no importa ser humanos, si están en contra de la paz haré todo lo posible para que lo lamenten.
Lo que me tiene preocupado es que no se si las muertes que provoque tendrán consecuencias en este nuevo mundo, es raro que eso me pase a mí.
>> Asuna entendió una cosa en ese momento, no es que el realmente quiera ser cruel con las muertes que provoca, lo que quiere es devolver el mal que las personas hacen sin razón alguna.
<< ¿y qué pasaría si alguien llega a tener una buena razón para hacer masacres?
>> << si llega a masacrar a inocentes lo mataré, no voy a dejar que quienes no hacen daño mueran, ellos pueden representar o tal vez traer la esperanza que necesitan las personas en este nuevo mundo.
>> << creo que iré a tomar un poco de aire, iré al balcón >> << está bien >> Apoyándose en la baranda del balcón con un poco de viento soplando su cabello Asuna se puso a reflexionar.
<< ahora entiendo, no se cree dios, ni tampoco que sea superior a alguien, solo trata de hacer las cosas…
un poco más justas, claro para mi esa muerte fue injusta, pero…
que estoy diciendo, las heridas de Nadia eran grabes, tenía unos huesos rotos y no entiendo cómo es que no se salían del lugar, la columna casi se rompe, el omoplato por poco se fractura, hinchazón en casi todo el cuerpo y los moretones eran enormes, ahora que lo pienso, esos gritos…
en esos gritos no había arrepentimiento, como es que hay personas así.
>> Tomándose un momento para recordar la muerte encontró un pensamiento en si misma que nunca creyó que tendría.
<< no puedo ser indiferente eso, no se arrepintió, el solo rogó piedad, recuerdo sus gritos, encima pidió ayuda.
Alex tiene razón en eso, ni siquiera cuando estaba perdiendo su vida pidió perdón, el sí merecía ese castigo, al menos en sus últimos momentos sintió la desesperación.
>> Estas palabras fueron acompañadas con una mirada de tristeza y rabia al cielo.
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