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Colisión: La bestia errante - Capítulo 37

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  4. Capítulo 37 - 37 Sin freno
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37: Sin freno 37: Sin freno Tras una inmensa una nube de humo y vapor bajo un cielo nublado y lluvioso, un radiante fuego dorado comenzó a verse, el mamut estaba de pie y solo se había detenido unos minutos, luego continuó su recorrido como si nada, la leve lluvia comenzó a intensificarse, el cielo se iluminaba con rayos y el retumbar de los truenos asustaba a las criaturas, del bosque, incluso las zombificadas, las criaturas fueron hacia las cuevas y todas se refugiaron, al parecer hicieron una tregua ya que una especie se juntaba con otra, incluso los renacidos de las tumbas.

La enorme criatura siguió su camino, el agua de la lluvia y del camino se evaporaban casi inmediatamente cerca de él, los magos estaba atónitos, sin embargo una voz llamó la atención de todos.

<< ¡Escuchen todos, soy su reina y les ordeno que se levanten, tenemos que evitar que avance, aprovecharemos la lluvia y crearemos una trampa!, ¡ahora!, ¡esto aún no termina!

>> << ¡Si mi reina!

>> gritaron sus súbditos.

Todos se levantaron y siguiendo a su reina fueron al frente, tuvieron que ir cerca del reino y la ciudad, levantaron la tierra haciendo un enorme pozo, concentraron el agua de lluvia y tiraron la tierra extraída en el poso de agua, luego los magos se acercaron a la trampa pusieron sus manos sobre el lodo e hicieron que rayos se esparcieran por todo el lodo, todo estaba listo y la criatura cerca.

El enorme mamut se asomó, pero cuando ya estaba cerca de la trampa sus patas delanteras se incendiaron más y el calor fue abrumador, el agua de la trampa se evaporó como si nada quedando solo tierra y la enorme nube subió rápidamente al cielo, él pisó la tierra y aunque fue un poco quebradiza no fue problema, pasó tranquilamente y siguió su camino al reino.

<< ¡Esto no ha acabado hagamos que la muralla del castillo sea de metal, es mas alta pero es menos estructura y podemos resguardar a mucha gente allí!, ¡vamos!

>> << ¡Si mi reina!

>> respondieron nuevamente sus súbditos.

Todos fueron volando a la muralla del castillo lo más rápido que pudieron, pero la reina empezaba a sentirse cansada.

Al llegar comenzaron a transmutar todos los cimientos del castillo madera y piedra, todo a metal, algunos magos fueron por comida para llevar al lugar donde se había comenzado a hacer la transmutación, ya llevaban mucho tiempo forzándose de más y estaban cansados, necesitaban energía.

La criatura no se detenía y la torre de vapor se veía cada vez más cerca.

En cada piso había un gran grupo de magos transmutando las paredes techos y suelos, era difícil, y costaba bastante especialmente para quienes no se dedicaban a la alquimia ya que pocos se dedicaban a la fabricación de armas, además usaron mucha de su fuerza para tratar de dañar a la criatura con el sol azul, estaban más que exhaustos, pero tenían que seguir.

Casi media hora había pasado y ya habían convertido gran parte de la muralla del castillo en metal, pero un sonido estremeció a todos, el mamut había llegado y estaba atravesando las muralla como si nada, las rocas que caían estaban marcadas por el inmenso calor se la criatura, como el mamut era mas alto que los edificios de la ciudad pudo ver a lo lejos que la muralla del castillo era de metal.

El mamut frunció el seño, rujió fuertemente con su trompa, se paró en sus patas traseras y se dejó caer anunciado su llegada con un gran temblor en el suelo, corrió rápida y furiosamente hacia la pared de metal mientras destrozaba los edificios de la angosta calle por la que estaba corriendo mientras aumentaba el tamaño de sus llamas, todo se derrumbaba, la única razón por la que había incendios era por la fuerte lluvia.

el retumbar de sus pasos anunciaba su llegada así que los magos salieron rápidamente de la zona de trabajo, todos se fueron volando rápidamente, cuando todos salieron se elevaron más alto que las torres de castillo mientras observaban como la enorme bestia metálica corría hacia la muralla en la que estuvieron trabajando.

El imponente mamut corría a su máxima velocidad destrozando todos los edificios a su paso, era firme, al impactar la muralla metálica con sus enormes colmillos y estruendo se escucho en medio de la lluvia el sonido del choque de los metales era aturdidor, los magos esperaban que al menos esa parte de la muralla se mantuviera en pie, pero aunque lograron que una gran zona de la muralla sea de metal no evitó que se inclinara.

La fuerza de la imponente bestia era tanta que luego de un par de minutos la zona transmutada callera, todos escucharon como su último esfuerzo por combatir a la criatura calló, pero en media de la fuerte lluvia y viento, la reina pudo ver algo, algo que hiso que sus ojos se iluminaran de esperanza, a pesar de que todos los demás lloraban y miraban con furia a la enorme bestia.

Luego de tirar el esa barrera metálica prosiguió y destruyó todo el castillo desatando su ira, levantaba y aplastaba con su paras delanteras, usaba los enorme colmillos para para tirar las grandes estructuras y en un momento comenzó a correr en círculos destrozando todo edificio que tuviera en frente, de repente saltaba, aplastaba y tomaba impulso mientras corría y rugía con su trompa.

Los magos que se fueron a la zona de refugio solo podían llorar por no poder hacer nada contra tal fuerza de la naturaleza.

A lo lejos Asuan que estaba yendo con el mago al refugio vio todo.

Casi media hora después todos estaban en el refugio y campamento improvisado, el ánimo estaba por los suelos, recibieron a los magos con comida ya que estaba exhaustos, mientras los caballeros hacían guardia.

Mientras tantos Alex estaba corriendo cerca del mamut, resulta que después de destruir el reino mágico, siguió el camino en línea recta justamente en la misma dirección que estaba yendo.

<< ¿Por qué demonios te sigo?, no entiendo, solo te sigo.

Espero que después no se te antoje aplastarme por favor.

>> Mientras Alex seguía al mamut por alguna razón la imagen de la habitación con el sol encadena se superponía de vez en cuando a su visión.

<< Mierda, mierda, mierda, ¿Que estoy haciendo?, seguro ya perdí la cordura, estoy enfermo.

>> Una pequeña risa se le escapó.

<< Siempre lo estuve, ¿verdad?

>>  Sus ojos rojos estaban apagados, oscuros, pero vivos, y ahora se estaban empañando en lágrimas.

<< No puedo cree que halla pensado que era fuerte, solo he tenido suerte…

el acorazado literalmente casi me mata, con el dolor mi mente se volvía borrosa y solo por el poder dorado de Asuna había podido mantenerme consiente, el dolor me nublaba y no podía moverme, solo lo pude vencer por ella.

>>  Comenzó a llorar mientras apretaba los dientes.

<< Con el cazador de cabezas fue lo mismo, la luna, podía sentirla, aumentaba algo en mi, además de mis sentimientos por ella, aumentó algo en mi cuerpo, mi biología.

>>  Involuntariamente comenzó a transformar sus uñas en garras.

<< También, el perro, la luna me ayudó, todas las noches, fue la luna, y la cantidad exagerada de cadáveres que me comía…

solo fueron coincidencias…

nada más.

>>  Sus movimientos se volvieron más agresivos, comenzó a moverse un poco más rápido para sentir el viento y la lluvia.

<< Soy patético, inservible, y ahora más…

esas cosas son de metal y mi poder funciona solo en organismos, ¿enserio?, esto no es un maldito anime…

es un mundo…

¿real?…

así funciona…

el mundo…

cambió…

y yo…

¡yo no!…

solo soy una hormiga, al lado de…

gigantes…

tengo que pelear contra esas cosas para vivir ahora…

esto no tiene sentido…

no tengo ni una sola oportunidad.

>>  Unas cuantas horas pasaron y Alex siguió al mamut mágico gigante, en un momento la bestia apagó su fuego y la lluvia terminó de enfriarlo por lo que Alex se las arregló para subir y quedarse en su espalda, se recostó ya que estaba muy cansado, miró la lluvia por un rato, pero luego se durmió.

Al despertar seguía en el mismo lugar, y por lo visto en la misma dirección, solo bastaba con ver los árboles que él enorme animal tiraba dejando un rastro, sus células indicaban que estaba muy lejos de Asuna, también indicaban que había unas aves cerca que querían comerlo, pero no fueron problema, aprovechó para comer algo y mantener sus energías.

<< Este tipo de suerte no es mala, al menos ninguna huyó esta vez, provecho.

Lo que no entiendo es por qué no extraño a Asuna, pero al menos quisiera que este cerca, antes comía solo, ahora siento un poco raro sin ella aquí…

enserio, soy horrible, no entiendo porqué me quería, ¿seria por eso de que le costaba estar con migo porque yo me negaba y ahora que me tiene…

?, bueno ella no dijo nada y tampoco me presta menos atención…

ay mierda, ¡vapor!

>>  Alex salió corriendo lo más rápido que pudo y saltó ya que su vida dependía de ello, como pudo se agarró de algunas ramas pero se resbaló, calló golpeando en varias ramas y finalmente terminó en el suelo embarrado, lo bueno de la lluvia es que ayuda a limpiar en seguida, por suerte pudo ver como el gigantesco mamut se volvió a encender.

<< Según recuerdo solo encendiste una vez antes de esto, y eso era antes de llegar a un reino.

>>

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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