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Colisión: La bestia errante - Capítulo 47

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Capítulo 47: Recoriendo las raíces

Alex estaba en la azotea de su escuela observando las calles con zombis, todo estaba tranquilo pero sentía algo raro, era como si sintiera que el lugar en el que estaba fuera diferente, algo había cambiado, el lugar que antes le parecía demasiado agitado por caminantes y otros criaturas que salían de noche ahora le parecía un tranquilo parque.

Alex saltó al suelo y nuevamente caminó entre los muertos, “esto es increíblemente relajante, no entiendo, me fui hace… 5 o 6 días, ¿casi una semana?, y paso volando, Asuna ahora debe quere matarme, la deje sola, un muro de metal la separa de su familia, y no tiene a nadie cerca, puede hacer amigos pero… la dejé sola” lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, “se lo dije, aléjate de mi pero no pude evitar aceptarla, quería una vida con ella también, pero… no estuve a la altura… jamás estuve a la altura, no puedo estar ahí para ella cuando me necesita, y tampoco puedo ayudarla en absolutamente nada” un enorme nudo se formo en su garganta, y por alguna razón no quería dejarlo salir, sentía que tenía que dejarlo ahí para poder decir algo que todavía no podía decirlo ya que el nudo no era lo suficientemente grande.

“No entiendo, que acabamos con el acorazado por la luna roja pero, pensé que después de absorberlo podría ser lo suficientemente fuerte para acabar con cualquier criatura, pero no pude comer la armadura del mamut, mi habilidad es limitada, soy un fracaso, esa cosa arrasó con una maldita ciudad, una ciudad entera y lo pero, Shadow, él arrancó una montaña y la lanzó contra otra increíblemente lejos… como es posible que apenas estoy saliendo de ver un nivel de amenaza grande y… aparece otro nivel más grande, no soy nada, es como si mi existencia fuera completamente despreciable”.

Caminando inconsciente llego a aquel lugar, su primer hogar, el refugio que tenía con Asuna, quiso entrar pero algo en cada célula se lo impedía, algo le decía que no entrara, aún no, faltaba algo para que pudiera entrar, así que simplemente siguió caminando, “aunque adquiriera la pieza que falta para entrar ahí no puedo, prometí que estaría para ti y estoy lejos de ti, y lo pero de todo es que estoy trastornado, pedí la cabeza, quiero poder y mujeres como Shadow, tiene razón”, Alex se rasguñó la cara y el cuello provocándose bastante dolor a si mismo, “que bueno que la regeneración repara todo, así no quedará ningún rastro de que me corte la cara”, finalmente se abrazó a si mismo, “no merecía ese abrazo tan cálido, soy una vergüenza, una maldita vergüenza, todos tenían razón, la infección si me afectó, soy un monstruo para mis seres queridos, al final los terminé desepcionando, simplemente soy menos que la escoria, al menos la escoria la usan para algo, a mi no, solo soy un fracaso”.

Tras casi media hora, Alex llegó a la casa en la que vivía, tampoco quería entrar a ese lugar, y recordándolo bien tampoco quería quedarse en ninguna tienda, ya que había estado en prácticamente todas las tiendas con Asuna, simplemente ya no tenía dónde quedarse, así que instintivamente sin pensarlo mucho se sentó en la calle, era el lugar más tranquilizante de todos, estar rodeado de muertos vivientes era relajante.

Su cabeza comenzó a sobre pensar todo, todo lo vivido y lo visto, ahora no es que el mundo fuera inmenso, el multiverso era demencialmente gigantesco, y él no era nada, su mente se quedó blanco al estar saturado de nueva información, por un momento dejó de pensar y se quedó así hasta la tarde.

De pronto un recuerdo lo inundó el recuerdo, héroes que siempre se levantaban, y que los admiraba, ellos nunca existieron pero había algo que había olvidado de ellos, un fragmento, era solo un fragmento lo que necesitaba una pieza fundamental, ese fragmento lo había olvidado y desgastado hace tiempo pero ahora más después de ver todo lo que vio, el fragmento resonaba en su mente, el concepto que lo había mantenido en pie todo este tiempo, pero no las palabras.

En ese momento decidió entrar a su casa el nudo en su garganta creció mucho más, pero entró y fue a su cuarto, luego enecendio su computadora, por suerte todo seguía funcionando “esto debe ser una ventaja que el dios que esté jugando con nosotros nos dejó”, fue a la plataforma de videos pero… ¿que iba a escribir en el buscador?, simplemente no sabía por donde comenzar, sin embargo otra pregunta lo invadió al ver la imagen de un héroe apaleado por su padre, su padre era extraterrestre y él mitad extraterrestre, los humanos vivían menos que ellos, recordó una pregunta, ¿que tendrás en cien, trescientos o quinientos años?.

La pregunta resonó en él, y era cierto, que tendría después de tener su reino, realmente quería su castillo, su fortaleza y sus reinas, pero… ¿luego qué?, sin embargo recordó el consejo de la señora Hwa-jeong, “la luna roja no es algo malo, es una herramienta, así como tus poderes son herramientas, puedes usarlos para matar, pero los usaste para sanarme, si puedes hacer eso recuerda usar la luna roja para orientarte, no solo para salvarte”, con eso en mente decidió buscar videos y frases de sus héroes favoritos.

“Un gran poder conlleva una gran respuesta”, “¿para qué caemos?, para aprender a levantarnos”, “hacer lo correcto a pesar de que el mundo diga lo contrario, lo correcto siempre es lo correcto aunque el mundo lo halla olvidado”, esta última frase le hizo pensar en una cosa, “¿que está bien y que está mal?, ¿quien lo inventó y porqué?, ¿y si el bien y el mal en realidad no existen y alguien lo definió solo para tener orden?… entonces tal vez aquella frase era verdad, “no existe paz solo hay maldad, su código moral tan solo es un chistesito más?””.

Esto atravesó la cabeza de Alex, “¿y si la única razón por la que él seguía vivo y no encadenado solo fue por orden?, perfectamente pudieron apartar a los infectados y matarlos, entonces… ¿por qué no lo hicieron?, eso era mejor que mantenernos vivos y literalmente casi apedrearnos, aún así… hay personas que eligieron apoyarnos”, pensó recordando a su amigo, un calor reconfortante recorrió su cuerpo, pero a pesar de que todo parecía claro quería más, necesitaba la luna roja, la luna intensifica todo su ser, siempre la mantuvo a raya, pero ahora, ahora tenía que dejarla entrar, tenía que sacarlo todo, hasta la última gota de su ser si o si tenía que estar fuera.

Alex salió satisfecho de su casa, ahí solo tenia que ir al refugio que tenía con Asuna, una vez entrara sabía que lo inundaría la tristeza, pero era necesario el dolor, estaba nervioso cada vez que se acercaba el nudo en su garganta se ajustaba más pero no crecía. Una vez llegó entró por el balcón, los autos de la puerta todavía estaban ahí, al entrar simplemente comenzó a llorar al estar inundado por los recuerdos, todo estaba tal como lo habían dejado, la pieza faltante estaba completa, bajo a la cocina a buscar algo en la heladera, todavía estaban ahí, el helado que dejaron estaba ahí, con la mirada desanimada tomó una de las bolsa de helado de paleta la abrió y al sentir el dulce aroma comenzó a llorar, acto seguido comió el helado.

Alex se recostó en el sillón y siguió comiendo el helado, estaba usando sus poderes para comer ya que desde que los había obtenido no podían comer normal, la comida solo se digería en la boca deshaciéndose al contacto y convirtiéndola en rojo, sin embargo en un momento algo ocurrió, anteriormente solo había comido helado de las casetas con cucharas de metal, no de plástico y tampoco había lamido las casetas, sin embargo al tener los poderes activos también en su lengua, al tocar la paleta esta se deshizo, Alex frenó en seco y dejó de llorar al notar el detalle, rápidamente deformó su boca y comió el helado dejando solo el pedazo de paleta que sostenía en la mano.

Alex acomodo su boca, puso el pedazo de paleta en la mano y lo consumió desde ahí, y unas palabras se le grabaron en el cerebro, unas palabras que últimamente había estado repitiendo, “solo puedo comer cosas orgánicas”, los pensamientos revelaron un atisbo de esperanza en sus ojos y quedó pensante “pero espera, no se supone que… lo orgánico está compuesto por cosas inorgánicas, pero no puedo comer cosas que no sean orgánicas, ¿entonces cómo se supone que coma tierra?, no… no puedo resolver esto ahora, Asuna me necesita y yo… aún no estoy a la altura, necesito la luna roja y… y… las piezas están reunidas, ya no falta ninguna, incluso tengo una posibilidad de algo mejor.

Alex rápidamente se paró, corrió hacia el balcón y saltó a la calle, rápidamente corrió hacia una tienda de ropa para vestirse a gusto, “la ropa oriental antigua no es mala pero… no es mi estilo perdón, valla, no es que ya esté completamente bien, pero me siento más ligero, más vivo, aún tengo una oportunidad, pero… solo falta un paso más, solo uno más”.

lectores, hace un tiempo se me rompió la computadora y estoy escribiendo desde el celular, ¿podrían por favor avísame si hay alguna falta para corregirla?, gracias por seguir leyendo esta loca historia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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