Comenzando Con un Talento de Esgrima de Rango SSS - Capítulo 547
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Capítulo 547: Noticias de su retorno
Mientras tanto, en Pueblo Pino Norte.
Dentro de la mansión principal de la finca de la Casa Espadaplata, Hershey ayudaba a Dudu a mejorar su etiqueta.
—Hermanita, ¿de verdad tengo que sentarme así mientras como? —la niña hizo un puchero mientras mantenía la postura recta.
Se notaba que le costaba mantener la postura y eso la molestaba un poco.
Hershey soltó una risita al ver la reacción de la niña.
—Dudu, una señorita debe cuidar su etiqueta. No atraerás a ningún chico si te faltan modales en la mesa —le dio una suave palmadita en la cabeza.
Dudu frunció el ceño, aparentemente insatisfecha. —Pero no quiero atraer a los chicos…
Hershey sonrió con resignación. —Lo entenderás cuando crezcas un poco. Solo escúchame y te prometo que podrás comer un delicioso filete para el almuerzo.
Al oír esto, a la pequeña Dudu se le hizo la boca agua de emoción. —¿¡De verdad!?
Hershey asintió con entusiasmo mientras entrecerraba los ojos. —¡Por supuesto!
—¡Vale! ¡Te escucharé, hermanita! ¡Date prisa y enséñame qué hacer ahora! —apremió la niña, con los ojos brillantes.
Hershey solo pudo negar con la cabeza, resignada. Esta niña era muy fácil de complacer, pero a veces también era difícil de controlar.
Muchos de los profesores de etiqueta de Dudu ya se habían rendido. Incluso con la promesa de un alto salario, nadie se atrevía a ser su tutor ahora. Por ello, Hershey, María y Jade Kristine decidieron enseñar a la niña ellas mismas.
Toc. Toc. Toc.
De repente, una serie de golpes en la puerta las interrumpió.
Hershey enarcó una ceja y dijo: —Puede entrar.
Cric.
Elena entró en la habitación e hizo una reverencia a Hershey. —Mi señora, Su Alteza y la señora han solicitado su presencia. La esperan en el salón principal.
Al oír esto, Hershey se sorprendió. Las dos damas rara vez la llamaban y, cada vez que lo hacían, solía ser por algo importante.
Pensando que algo debía de haber surgido, asintió con la cabeza.
—De acuerdo. Estaré allí en un momento.
Elena no dijo nada más y salió de la habitación para esperarla.
—Dudu, continuemos nuestra clase más tarde. Puedes jugar con los sirvientes, pero no hagas travesuras, ¿vale? —le recordó Hershey a la niña.
Los ojos de Dudu se iluminaron y le levantó el pulgar. —¡Sí, hermanita! ¡Lo prometo!
—Muy bien. Ya puedes irte —la bajó Hershey de la silla.
Tan pronto como sus pies tocaron el suelo, Dudu salió corriendo de la habitación como una pequeña ardilla. —¡Adiós, hermanita! ¡Hasta luego!
—¡Ten cuidado, Dudu! ¡El suelo está resbaladizo! —gritó Hershey, pero la niña ya se había alejado, y su risa resonaba por el pasillo.
Hershey dejó escapar un suspiro.
Se sorprendió al darse cuenta de que Elena estaba esperando fuera de la habitación.
—Elena, no tenías que esperar aquí.
Al ver su mirada preocupada, Elena sonrió. —Estoy bien, mi señora. Ya estoy acostumbrada. Llevo haciendo esto desde que era pequeña.
—De acuerdo, pero deberías descansar un poco. Puedo ir sola hasta allí —sugirió Hershey.
Elena negó con la cabeza. —Tengo instrucciones de llevarla al salón principal, mi señora. Debo disculparme por desobedecerla.
Sabiendo que no podía obligarla, Hershey ya no insistió. —Bien, pero ¿cuándo empezarás a hablarme de tú? ¿No lo habíamos hablado ya?
Las dos charlaron mientras se dirigían al salón principal.
Cuando llegaron al salón principal, Hershey vio a María con su hija pequeña en brazos. Jade Kristine también estaba allí, jugando con la bebé.
—Saludos, Su Alteza y señora —Hershey hizo una reverencia con una expresión respetuosa.
Jade Kristine le hizo un gesto para que se acercara y se sentara. —Ven aquí y siéntate con nosotras. Tenemos algo que decirte.
Al mirar las sonrisas en los rostros de las damas, Hershey pudo deducir que algo bueno debía de haber ocurrido.
Hershey tomó asiento en el sofá adyacente a donde estaban sentadas las damas.
Mientras tanto, Elena se acercó a María y se ofreció a cargar a la bebé.
—Gracias —María le entregó con cuidado a su hija.
La niña extendió la mano hacia la cara de Elena, riendo de alegría.
—¡Je, je, je!
Mientras Elena jugaba con la niña, las dos señoras charlaban con Hershey.
—Antes de darte la noticia, ¿cómo va el progreso de Dudu en su clase de etiqueta? —preguntó Jade Kristine con una elegante sonrisa.
Hershey suspiró y forzó una sonrisa. —Dudu ya sabe caminar como una señorita como es debido, pero sus modales en la mesa necesitan mejorar.
Jade Kristine y María se rieron al oír esto. Parecían haberlo esperado, ya que las tres habían estado enseñando a la niña alternativamente.
—Ten paciencia con ella. Dentro de unos años, se dará cuenta por sí misma de la importancia de la etiqueta —la consoló María.
—Eso espero también —asintió Hershey.
Charlaron de otras cosas antes de llegar al tema principal.
—Pues esto es lo que pasó…
—…ya vuelven a casa…
Hershey se tapó la boca, sorprendida, con los ojos brillantes de lágrimas. —Así que por fin vuelven a casa… ¡Qué gran noticia!
Jade Kristine y María intercambiaron sonrisas felices. Luego se levantaron y fueron a abrazar a Hershey.
—Ya… ya… ahora todas podemos estar tranquilas —murmuró Jade Kristine.
—¡Ah, cierto! Hay otra buena noticia —exclamó María.
Hershey se frotó los ojos llorosos y miró a las dos señoras con curiosidad.
María agarró las manos de Hershey y dijo: —¡Alaric se ha convertido en un Caballero Mítico!
Al oír esto, a Hershey la invadió la incredulidad.
Sus ojos se abrieron como platos y se quedó con la boca abierta. —¿¡Qué!?
Jade Kristine se rio de su reacción. —Tuvimos la misma reacción cuando nos enteramos de la noticia.
—Así es. Tampoco podíamos creerlo, pero el mensaje lo envió tu suegro, así que debe de ser verdad —añadió María.
Hershey se sintió orgullosa del progreso de su marido.
—¿Cuándo llegarán? —preguntó, con una expresión increíblemente emocionada.
Echaba de menos el tacto de Alaric, su calor y su olor.
—Depende del tiempo, pero como muy tarde debería ser en un mes —respondió Jade Kristine después de hacer algunos cálculos.
—Ya veo. ¡Qué maravilla!
Las tres mujeres charlaron alegremente.
Con el tamaño de sus tropas, les tomó casi dos semanas dejar las fronteras de Harune.
Alaric podría haber regresado a casa antes si hubiera elegido montar a Zephyr, pero decidió marchar con las tropas porque estaba buscando una oportunidad para usar la Tarjeta de Corcel de Grado Catástrofe.
Si la usara e invocara a una bestia en la finca, no sería capaz de explicar cómo la había capturado o tomado control de ella.
Solo tuvo suerte de que su familia no tuviera muchas preguntas sobre Zephyr, pero no podía volver a hacer lo mismo. Lucas y María podrían no ser del tipo inquisitivo, pero su madre biológica, Jade Kristine, era diferente.
Tenía que inventar una historia razonable para que a nadie le pareciera inusual que otra bestia de grado Catástrofe apareciera a su lado.
En ese momento, las tropas estaban montando el campamento. Habían estado marchando con poco descanso durante las últimas dos semanas, así que Alaric sugirió que montaran el campamento y descansaran por la noche.
—Saldré a hacer un entrenamiento de maná ligero —informó Alaric a su padre.
Desde que su misión se había actualizado, rara vez se saltaba el entrenamiento. Con sus esfuerzos, ya había logrado una cantidad decente de progreso.
A Lucas no le pareció inusual. Alaric siempre encontraba tiempo para hacer un entrenamiento ligero en medio de su descanso.
—Está bien. Simplemente no te alejes mucho del campamento. Se sabe que esta zona tiene algunas criaturas realmente desagradables, así que no debes ser descuidado —le recordó a su hijo con una mirada severa.
Alaric asintió con una leve sonrisa. —Tendré cuidado, Papá.
Tras despedirse de su padre, se dio la vuelta y se fue en su caballo.
¡Arre!
Alaric levantó la cabeza y notó que el cielo se estaba oscureciendo.
Entrecerró los ojos y volvió a dirigir la mirada al camino. Con su visión mejorada, podía ver claramente en la oscuridad. También podía sentir a las bestias que se escondían cerca.
Veinte minutos después, Alaric detuvo su caballo cerca de un arroyo.
El caballo parecía inquieto y se negaba a acercarse más al arroyo.
A Alaric no le sorprendió la reacción del caballo. Sintió que había un poderoso monstruo acechando bajo las aguas poco profundas.
«¿Debería capturar a esta bestia?»
Pensó Alaric, pero rápidamente abandonó la idea.
El monstruo solo estaba durmiendo en su territorio y sintió que estaba mal molestarlo.
«Ya debería haberme sentido, pero ¿por qué no se mueve? Qué bestia más extraña…»
A Alaric le divirtió la naturaleza peculiar del monstruo. La mayoría de las bestias poderosas eran territoriales y muy agresivas. Cuando alguien entraba en su territorio, atacaban de inmediato o forzaban al otro a marcharse.
Sin embargo, al monstruo de este arroyo no parecía importarle su presencia.
—Quédate donde estás. No voy a hacerte daño. Me iré después de encargarme de algunas cosas —dijo Alaric mientras miraba en una dirección determinada.
Era donde la bestia estaba escondida.
Los monstruos de grado Catástrofe podían entender el habla humana. Incluso había algunos que podían hablar el lenguaje común.
Alaric sonrió al no obtener respuesta de la bestia.
[¿Deseas usar tu Tarjeta de Corcel de Grado Catástrofe?]
[Sí] [No]
Con un brillo de anticipación, pulsó [Sí].
Una luz brillante destelló frente a él. Alaric mantuvo los ojos abiertos todo el tiempo y presenció el momento mágico.
Patrones arcaicos surgieron para formar lo que parecía ser una especie de portal. Desde este brillante portal, una bola de luz tomaba forma lentamente y se convertía en una masa gigante.
La luz brillante comenzaba a lastimarle los ojos, así que Alaric los cubrió con maná para protegerlos del brillo cegador.
«Incluso con el poder de un Venerable, sigo sin poder comprender esta misteriosa fuerza».
Al instante siguiente, la luz cegadora se desvaneció, revelando una criatura con un cuerpo azul glacial.
Tan pronto como apareció, la temperatura circundante descendió significativamente.
Tenía el cuerpo de un caballo y, en el lugar donde debería estar su cabeza, se encontraba la parte superior del cuerpo de una mujer desnuda. Tenía el pelo azul oscuro y la piel azul pálido, que parecía encarnar los fríos glaciares.
Su par de ojos dorados miraban fijamente a Alaric con una expresión impasible.
—Humano… —dijo la criatura con una voz fría, casi mecánica.
Justo después de hablar, se agarró la cabeza, aparentemente con una gran agonía.
La sangre goteaba por la comisura de sus labios.
«¿Qué está pasando?»
Alaric estaba confundido.
La criatura parecía estar resistiéndose a algo.
«Ahora entiendo… Está tratando de resistir la sumisión forzada que el sistema le ha impuesto».
—¡¡Aaaah!!
La criatura gritó con una voz estridente. Su maná fluctuaba intensamente.
Alaric cubrió la zona con su dominio de hielo para evitar que los demás sintieran lo que estaba sucediendo.
«¡Es solo una bestia de grado Catástrofe, pero su maná está casi a mi nivel!»
[¿Deseas usar Tasación en el objetivo seleccionado?]
[Sí] [No]
Alaric pulsó [Sí].
Soberana Centaura Glacial [Grado Catástrofe] EXP: 4991/5000
Potencial: L
Habilidad Innata: Manipulación de Agua (L), Núcleo de Energía Expandido (L), Transformación (L), Corazón de Hielo (SSS), Fuerza Divina Innata (SSS), Resistencia al Agua (SSS), Percepción Superior (SS), Protección del Alma (SS), Recolección de Maná (SS), ….
Fuerza: 999
Resistencia: 999
Agilidad: 999
Vitalidad: 999
Resistencia: 999
Maná: 1500
Alaric no podía creer lo que estaba viendo. Los atributos de la criatura habían superado el umbral de una bestia de grado Catástrofe.
«¿Pero qué clase de monstruo he invocado?»
Hasta ese momento, la Soberana Centaura Glacial seguía resistiendo la sumisión forzada del sistema.
De repente, la bestia dejó de moverse y miró a Alaric con una mirada profunda.
—Humano, ¿por qué posees el poder de los Antiguos? —preguntó con voz temblorosa, mientras la sangre goteaba de sus orificios.
Alaric frunció el ceño. —No sé de qué estás hablando…
«¿Los Antiguos? ¿Qué demonios es eso?»
La criatura suspiró con resignación y, a regañadientes, bajó la cabeza. —Saludo a mi maestro. Me llamo Nivis, la Reina de los Centauros de Hielo.
Alaric se acercó con cautela a la criatura. —¿Estás dispuesta a someterte a mí?
Nivis levantó la cabeza, y un rastro de rabia y humillación brilló en sus ojos dorados. —¡Si no poseyeras el poder de los Antiguos, ya te habría matado aquí mismo aunque acabara muriendo!
Alaric se dio cuenta de que no mentía, pero no tenía miedo.
Con la excepción de su maná, todos sus atributos eran más altos que los de ella. Aunque poseía habilidades innatas increíblemente poderosas, Alaric confiaba en que podría dominarla si usaba su dominio de destrucción.
«Esto es malo. Esta bestia no está bajo mi control total y podría atacarme a mí o a la gente que me rodea si quisiera. ¿Debería simplemente matarla y tomar su cristal de alma de bestia?»
Un pensamiento cruzó su mente.
Nivis era ciertamente poderosa, pero era como una bomba de relojería. Podría traicionarlo en cualquier momento.
Después de luchar con sus pensamientos, Alaric entrecerró los ojos. —¿Qué haría que te rindieras a mí voluntariamente?
Nivis se mofó y lo miró con desprecio. —¡Nunca me sometería voluntariamente a un humano, ni siquiera a ti que posees el poder de los Antiguos!
—Ya veo. Entonces no me dejas otra opción —dijo Alaric, negando con la cabeza y una mirada de pesar.
Levantó el brazo e invocó el elemento de destrucción.
La terca bestia se quedó atónita cuando sintió el familiar y poderoso poder que emanaba de él.
—¿C-Cómo puede un humano blandir ese poder? Tú… ¡¿Quién eres en realidad?! —Nivis reveló una mirada temerosa.
«¡Ese es el poder de la aniquilación!»
«¿Cómo puede ser esto…?»
—Espera… —vaciló Nivis por un momento.
Alaric deshizo la invocación del elemento de destrucción y enarcó una ceja.
—Te escucharé, pero ¿puedes prometerme una cosa? —Nivis miró al joven guerrero humano bajo una nueva luz.
«Si es él… tal vez pueda…»
—Veamos qué es primero. Esta era una criatura especial, así que Alaric estaba dispuesto a hacer alguna concesión.
Nivis respiró hondo y habló. —No sé exactamente dónde estamos ahora, pero más allá de este continente yace un vasto océano. En el lado opuesto es donde debería estar mi hogar. Si te vuelves lo suficientemente fuerte como para navegar el vasto océano, espero que puedas ayudarme a encontrar mi hogar.
«¿Un lugar más allá del continente? ¿Existe algo así?»
Fingió compostura y preguntó. —¿Quieres decir que mi fuerza todavía es insuficiente para viajar por el vasto océano?
Nivis se mofó con desdén. —En mi apogeo, podría aplastar a cien como tú con un solo dedo.
Hizo una pausa por un momento antes de continuar.
—En el vasto océano, hay numerosas criaturas con un poder sin igual. Pueden devorar los frágiles barcos que ustedes, los humanos, construyen y pueden vagar libremente por el mar sin miedo…
Con una mirada profunda, añadió.
—Para cruzar el océano de forma segura, debes ser lo suficientemente fuerte como para protegerte de estas criaturas.
—¿Y qué tan fuerte necesito ser? —Alaric sintió que había vislumbrado el reino más allá de los Venerables y eso lo llenó de emoción.
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