Compañera humana de los tres Alfas - Capítulo 11
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11: 11 Cambio de destino 11: 11 Cambio de destino Alfa Ryan.
El silencio en la habitación era insoportable.
Ryan permanecía de pie, inmóvil.
Mirando la puerta que se había cerrado hacía apenas unos segundos.
Pero su mente… seguía dentro.
En esa habitación.
En ese instante.
En el sonido seco que aún parecía resonar en sus oídos.
El golpe.
Cerró los ojos con fuerza.
Exhaló lentamente.
Control.
Siempre control.
Eso era lo que lo definía.
Lo que lo hacía Alfa.
Pero esta vez… había fallado.
Gravemente.
Pasó una mano por su rostro, tensando la mandíbula.
No era el hecho de haber perdido la paciencia.
No era la discusión.
Era ella.
Cecilia.
La forma en que lo miró.
La forma en que se apartó de él.
Como si su contacto fuera… inaceptable.
Como si él… hubiera cruzado una línea que no podía deshacerse.
—Maldición… El murmullo se perdió en el aire.
Nunca había sido ese tipo de hombre.
Nunca.
Podía ser duro.
Frío.
Implacable cuando la situación lo requería.
Pero no con su familia.
No con ellas.
Victoria… El pensamiento llegó como un golpe distinto.
Más profundo.
Más pesado.
Había visto su expresión.
El miedo.
La decepción.
El dolor.
Y eso… eso le dolía más que cualquier otra cosa.
Porque no solo había fallado como Alfa.
Había fallado como compañero.
Como apoyo.
Como el hombre que prometió proteger lo que ella amaba.
Cecilia.
Apoyó ambas manos sobre el escritorio, inclinándose levemente.
Respiró hondo.
Una vez.
Dos.
Necesitaba arreglar esto.
Pero no desde la imposición.
No desde la autoridad.
Ya había hecho suficiente daño por hoy.
Lo mejor… era darle espacio.
Dejar que se calmara.
Que pensara.
Que respirara lejos de él.
Sí.
Eso era lo correcto.
Se enderezó lentamente, soltando un suspiro que no sabía que contenía.
Estaba Decidido.
Hablaría con Victoria primero.
Le explicaría.
Intentaría… reparar lo que pudiera.
Y luego— Una presión en su mente lo interrumpió.
Familiar.
Firme.
El enlace.
—Alfa.
La voz de su Beta resonó clara.
Ryan frunció el ceño de inmediato.
—Habla.
Hubo una breve pausa.
Y eso no le gustó Nada —Tenemos un problema.
Su cuerpo se tensó.
—¿Qué sucede?
La respuesta llegó.
Directa.
Sin rodeos.
—El Alfa Kieran… se ha marchado.
El aire se volvió pesado.
—¿Qué?
Su tono bajó.
Peligroso.
—Salió hace unos minutos —continuó el Beta—.
No informó destino… pero no iba solo.
Un segundo.
Solo uno.
Antes de que todo encajara.
Ryan cerró los ojos.
La mandíbula se le endureció.
—Cecilia.
No fue una pregunta.
Fue una certeza.
—Sí, Alfa.
El silencio que siguió fue distinto.
Más oscuro.
Más cargado.
Ryan se giró lentamente hacia la ventana.
Su reflejo le devolvió una imagen que conocía bien.
El Alfa.
No el hombre.
No el compañero.
No el padre.
El Alfa.
—¿Quién autorizó esto?
—Nadie.
Eso fue suficiente.
Un error.
Otro más.
Pero este no era emocional.
Era estratégico.
Y eso lo volvía peor.
Kieran no tomaba decisiones impulsivas.
No sin razón.
No sin un objetivo.
Eso solo significaba una cosa: Había algo que él sabía… y Ryan no.
Sus ojos se entrecerraron levemente.
—Preparen un equipo —ordenó.
Su voz volvió a ser firme.
Inquebrantable.
—No —añadió un segundo después, cambiando de decisión—.
Aún no.
Silencio al otro lado del enlace.
Ryan pensaba rápido.
Demasiado rápido.
Si Kieran se había llevado a Cecilia… no era por capricho.
Y eso solo complicaba más todo.
Porque ahora no solo tenía que reparar lo que había roto con ella.
También tenía que entender… por qué su sobrino había decidido actuar por su cuenta.
—Mantente informado —ordenó finalmente.
—Sí, Alfa.
El enlace se cortó.
Ryan permaneció en silencio unos segundos más.
Mirando al vacío.
Pensando.
Pero en el fondo… había algo que no podía ignorar.
Una sensación incómoda.
Persistente.
Como si algo más grande se estuviera moviendo.
Algo que ya había empezado… y que ninguno de ellos estaba preparado para enfrentar.
Y en el centro de todo… estaba Cecilia.
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