Compañera humana de los tres Alfas - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 13 Intercepción en las masmorras
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13: 13 Intercepción en las masmorras 13: 13 Intercepción en las masmorras Cecilia El recuerdo llegó como un golpe.
Derek.
Encerrado.
Solo.
Por mi culpa.
El aire se me atoró en el pecho.
No.
No podía dejarlo ahí.
No así.
No después de todo.
Me levanté sin pensarlo.
—Tengo que verlo… Pero no esperé respuesta.
Salí.
Casi corriendo.
Los pasillos se volvieron borrosos a mi alrededor.
Solo había una dirección en mi mente.
Mazmorras.
Tenía que llegar.
Tenía que sacarlo.
—¡Cecilia!
La voz de Kieran resonó detrás de mí.
Fuerte.
Autoritaria.
No me detuve.
—¡Detente!
Seguí corriendo.
Mi respiración se aceleró.
Mi corazón golpeaba con fuerza.
Más rápido.
Más fuerte.
Hasta que— Una mano me atrapó.
De golpe.
Mi cuerpo se detuvo en seco.
—Te dije que te detuvieras.
Su voz estaba demasiado cerca.
Demasiado tensa.
Me giré con rabia.
—¡Suéltame!
Grite,intenté zafarme pero su agarre no cedió.
Era firme.
Dolorosamente firme.
—No puedes bajar ahí —dijo.
—¡Claro que puedo!
Forcejeé.
Con más fuerza.
Con más desesperación.
—Derek está ahí —escupí—.
¡Tengo que verlo!
Sus ojos se oscurecieron.
—Lo sé.
Eso me congeló un segundo.
—Entonces déjame pasar.
—No.
Una sola palabra.
Y todo dentro de mí estalló.
—¡¿Quién te crees que eres?!
—grité, empujándolo—.
¡No tienes derecho a decidir por mí!
Kieran no se movió.
Ni un centímetro.
—Sí lo tengo —respondió.
Eso fue suficiente.
—¡No!
—lo empujé otra vez—.
¡No eres nadie para mí!
Error, grave error Su expresión cambió.
Algo en él… se tensó.
—Cecilia —advirtió.
Pero ya era tarde.
—¡Siempre es lo mismo contigo!
—continué, sin poder detenerme—.
Decides, impones, controlas… ¡como si todos tuviéramos que obedecerte!
Volví a intentar pasar.
Pero esta vez— Kieran me sujetó con más fuerza.
Demasiada.
—No vas a bajar —ordenó.
—¡Suéltame!
Grite.
forcejeé con todo lo que tenía.
Mi respiración se volvió irregular.
Descontrolada.
Mi pecho subía y bajaba con dificultad.
Pero no me detuve.
No podía.
No podía pensar en Derek allí, sabiendo que fue culpa mía.
—¡Déjame ir!
—¡No!
Y entonces— todo cambió.
La energía en el aire se volvió pesada.
Densa.
Sofocante.
Kieran perdió el control.
Solo un segundo.
Pero fue suficiente.
Su presencia Alfa explotó.
Invisible.
Pero aplastante.
Como una presión brutal sobre mi cuerpo.
Mi pecho se cerró.
—Kieran… —intenté.
Pero no había aire.
No podía respirar.
Mis manos fueron a su brazo.
Intentando empujarlo.
Pero mi fuerza no era nada.
—Cecilia… —su voz cambió de inmediato.
Alarma.
Real.
Pero ya era tarde.
El mundo comenzó a girar.
Mis piernas fallaron.
Mi visión se nubló.
Todo se volvió lejano.
Y antes de caer— sus brazos me atraparon.
Fuertes.
Firmes.
Demasiado.
Pero esta vez… no luché.
No podía la obscuridad se apoderó de mi rápidamente.
KIERAN Kieran se quedó inmóvil.
Un segundo.
Dos.
Mirándola.
Inconsciente en sus brazos.
—Mierda… Su agarre cambió de inmediato.
Más cuidadoso.
Más… contenido.
—Respira… —murmuró, acercándola más a él.
Su respiración era débil.
Pero estaba ahí.
Viva.
Cerró los ojos un instante.
Molesto.
Consigo mismo.
Había usado demasiado.
Mucho más de lo necesario.
—No debiste empujarme a esto… Pero sabía que no era cierto.
Él había perdido el control.
Él.
Sin perder más tiempo, la levantó con facilidad.
Como si no pesara nada.
Y comenzó a moverse.
Rápido.
Decidido.
Lejos de las mazmorras.
Lejos de Derek.
El vehículo ya lo esperaba.
Abrió la puerta trasera y la acomodó con cuidado en el asiento.
Ajustó su posición.
Revisó su respiración.
Sus dedos se tensaron ligeramente.
Aún inestable.
Pero mejorando.
Cerró la puerta con más fuerza de la necesaria.
Rodeó el vehículo.
Subió.
—Arranca.
La orden fue seca.
Inmediata.
Y sin mirar atrás— se marcharon.
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