Con solo imaginarte - Capítulo 10
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- Capítulo 10 - 10 El momento parece haber llegado
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10: El momento parece haber llegado 10: El momento parece haber llegado Los gestos que hace, Rosa al escuchar, lo que dijo Nino, me hicieron reír.
Ella pone la cara arrugada, dando entender como: ≪¿Qué te pasa?≫ No paro de reír, eso es carcajadas sin poder respirar, los estudiantes que estaban al lado de nosotros, se me quedan mirando, pero no les paro pelota, sigo riéndome.
—¡Bueno pues!
¡Ya deja el escándalo!
Te van a sacar de aquí —me regaña, Rosa.
Ella, me dio la espalda y puso los brazos cruzados, le hablo y no me responde, me ignora demasiado.
En un movimiento, la abrazo de espalda y la aprieto un poco.
—Tú sabes que te quiero, ¿verdad?
—se lo digo al odio.
Al estar en mi asiento, recuerdo esos gestos de Rosa.
No podía contener la risa, pero apreté los labios con fuerza para que ella no se volviera a molestar.
Los encargados del evento, empezaron a probar sonido para poder empezar, todos en la cancha nos acomodamos a escuchar la despedida de nosotros.
Los directores se posicionan en una mesa larga, decorada con un mantel blanco y unas letras al centro que dice: ≪Grado veinte≫.
Encima de la mesa, se encuentra vasos de vidrios, llenos de agua; un agua cristalina que con mirarla te da sed, te vuelve sediento, con ganas de ir y agarrar y tomárselo.
—¡Bienvenidos estudiantes!
Ya sus títulos están entregados.
Hoy será el día en que abandonan esta casa, que los vio crecer, caerse y levantarse.
Cada día es una nueva oportunidad, no deben rendirse.
Luchen por lo que quieren lograr, no se dejen llevar por lo que dicen los demás —dice, uno de los directores, dando un discurso para todos nosotros los estudiantes, no tiene ninguna emoción, ni tristeza, ni alegría, su voz es seria y directa.
Mientras el director, da su discurso, sus palabras llegan a mi corazón, toco mi pecho para darme seguridad, pero trato de escuchar como si mi corazón se me fuera a salir, quito mi mano del pecho y me voy a la posición de brazos cruzados e intento respirar profundamente para que mi corazón deje de quebrarse, estoy como llorando por dentro.
No entiendo, si no soy persona de sentimiento.
Cuando termina de dar el discurso, colocaron un video, que refleja, todas las fotos, desde la primera vez que entramos; algunas estudiantes lloran, otros bajan la cabeza, pero yo, solo siento una tristeza en mi corazón como si se cayera a pedazos.
Empiezo a recordar, cuando yo no quería entrar a la universidad, mi mente hace escenas, donde yo peleaba con mi madre, diciéndole que no quería estudiar más, pero un anuncio, que vi en instagram, cambio mi punto de vista, de lo que recuerdo decía: ≪estudiar no es una obligación, es un privilegio≫.
La vida da tantas vueltas, que mira donde estoy, graduándome.
Hoy celebro no solo el fin de un ciclo, sino el comienzo de un nuevo capítulo en mi vida.
Al terminar el evento, todos salimos; unos a su casa y otros a cada compartir planificado con sus compañeros.
Nosotros decidimos, ir de una vez a la casa de Nino para estar preparados para la mini fiesta.
—Preparados para los juegos que vamos a jugar el día de hoy —digo, frotando mi mano en palmas con cara de maldad, haciendo que Rosa y Nino, no lo quisieran jugar, pero mis grandes amigos, se animan más a jugarlo.
—Ya hable en el parque contigo, ya lo sabes —me apunta con su dedo índice como si me estuviera, dando una advertencia.
—Yo, te prometí que te protegería, conmigo estas a salvo, mientras estés en mi vida, no dejare que nadie te llegue a tocar.
Nino se me queda mirando, lo detalle al mirarlo de reojo.
Su cara es como si hubiese probado un limón verde, ver su cara, me llego la idea de detallar su brazo para confirmar si, si es un integrante de la banda de los Cuervos de Nox.
Su brazo, nada mas tiene; la cara de un león en la muñeca, no veo más nada, pero aun tengo, la sensación que él sea uno de ellos.
Saliendo de la universidad, los invito a irnos en mi carro a la casa de Nino para empezar la fiesta.
En el camino, hablamos de todo, más cuando empezamos en la universidad, pero mientras mi boca dice una cosa; mi mente dice otra.
Pienso en ¿cómo un amigo de casi toda mi vida, me traicione o llegue a traicionarme?
Dorian, me traiciono.
Pienso, que él quería que me mataran, pero no pudo y si Nino, lo intenta, tampoco podrá.
—¡Elián, te quedaste callado!
¿Qué pasa?
¿Por qué ya no hablas?
—dice, Nino, con un tono burlón.
Mi mejor forma de responderle, es ignorarlo.
Así, ya deja de hacer escándalo con su voz.
Todos en el auto, quedaron en silencio, nadie quiere romper la tensión que hay.
Nadie quiso hacer preguntas, ni movimiento.
¿Lo sabrán?
¿Sabrán en lo que estoy pensando?
¿Sentirán como me siento?
No sé, lo que está pasando.
—¿Estás bien, Elián?
—Por fin, rompe el silencio Rosa.
—Si, tranquila, estoy mejor que nunca.
—Si estás bien, ¿por qué no me respondiste?
—dice, Nino con el ceño fruncido, tratando de adivinar, el ¿por qué no le respondo?
O, ¿por qué me quedo callado?
Pero, esta vez, si decido responderle.
—Ando en otro mundo, por eso no te respondo.
Perdóname, estoy perdido en mis pensamientos —Volteo a mirarlo, plantando una mirada de confianza.
Seguimos hablando como si nada pasará, pero la tensión en el aire, es fuerte.
De verdad va a ser una completa locura la fiesta.
No quiero arruinar nada, quiero ir en paz y olvidar que lo estoy metiendo en algo que no puede ser parte.
Llegamos a la casa de Nino, entrando, siento algo pesado como un mal espíritu, una mala vibra, no sé que es, pero un escalofrió recorre por todo mi cuerpo.
No digo nada, y decido seguir entrando a la casa.
Nino prende todas las luces de la sala.
Mientras me pongo a conectar las cornetas, llego a colocar la playlist de música que seleccionamos para nosotros.
Un ruido, sale de la puerta de entrada, al escuchar eso, mi corazón se acelera, pero se calmo, cuando Rosa abre la puerta, y me doy cuenta que es Hellen.
Ella, entra brincando y cantando, muy contenta, pero lo que dice, es algo revelador, porque sé que ella grita ≪hoy es una gran fiesta, que hay que celebrar con mis gran amigos, hay que tomar y el que me guste, me lo voy a cenar≫.
Rosa, se le queda mirando a Hellen con el ceño fruncido, Nino la observa con una cara de seducción, y también como si se estuviera, babeando, tuve que colocar la cara seria, apretar la mandíbula, para no demostrar ninguna emoción.
—Uy, Hellen ¿qué te pasa?
¡Deja lo grotesca, asquerosa!
¡Eso se ve mal en una mujer!
¿Cómo vas a decir, que si alguno te gusta, te lo vas a comer?
—regaña, Rosa a Hellen.
Hellen, voltea a mirar a Rosa, se le acerca con toda la cautela del mundo, haciendo que Rosa baile con ella, hasta que Rosa le dice a Hellen: —Cálmate, alborotada —Ay, Rosa ¡deja tus bobadas!
Tú, no sabes lo sabroso que es, que te tiren a la cama y que te digan que eres suya y te metan la verga, mientras agarran tu cintura, tus pezones y luego te hablen al oído.
Que te hagan gemir entre suspiros.
Que sientan la humedad que generan.
Que marque nuestro vientre, nuestro cuello, nuestra espalda.
Que marquen nuestro senos, que marquen las nalgas para que nos queden rojitas, ufff; es muy sabroso eso, pero como tú eres una bobita, que dices arreglarte, pero no lo haces —responde, Hellen y mientras habla recorre su cuerpo con su mano.
—Hellen, no exponga todo eso.
Eso es en silencio que se resuelve, en privado corazón —dice, Nino guiñándole el ojo, y con una cara de bobo.
Hipnotizado.
Nino con su cara de perverso, se le acerco un poco y muerde su labio inferior, tratando de seducirla, pero ella se le aleja como si no quisiera estar cerca de él.
—¿Qué te pasa, mal parido?
¡Ni estando en el maldito infierno estaría contigo, asqueroso!
—frunce el ceño.
A Nino como que le dio una pulsada en el corazón porque hasta a mi me dolió, lo que le dicen, disimulo haciendo otras cosas, no es que diga que, Hellen me lo está diciendo, sino que puede que haya invitado a alguien más sin nosotros saber, tal vez a esa persona es que se quiere comer.
Ella se sienta en el mueble como si la casa fuera de ella, prácticamente acostada en el mueble; toda una pereza, pero se ve perfecta, su crop top blanco con tiras, y carga una falda corta, que hace que se le note el borde de sus nalgas, casi para levantársela y hacerla mía.
Es toda una colegiala; su ropa perfecta para estar en una noche de travesuras.
Rosa, anda vestida como una señorita con novio, carga un suéter cuello tortuga color negro, acompañándolo con un pantalón de vestir blanco, pero se le ve raro a ella como si no fuera su estilo, ese día en el parque, la vi con short y se le ve mejor.
≪Que hermosa es Hellen, no la he visto tan bella≫.
Nino, empieza a servir los tragos y por vista de quien nadie llegó, me imagino que Hellen, está tirando punta para decir que quiere conmigo porque ya lo ha hecho varias veces, pero no seguí pensando en eso, nadie se dio cuenta que me quede callado por un momento, propongo la idea de bailar un rato, todos aceptaron.
—¡Vamos, precioso, bailemos tu y yo!
—me agarra la mano, Hellen.
—Vamos pues…
—levantándome y posicionándome para poder bailar.
Rosa, mientras nos veía, se rie, pero Hellen la mando a bailar con Nino.
Ella hace caso, pero antes de invitarlo a bailar, coloca la música; una música de bachata, no reconozco el autor ni letra y eso que fui quien creó la playlist, pero esta buenísima para bailar pagaditos.
Le hablo al odio a Hellen, a ella como que le gusto porque se acerca más a mí para estar cuerpo con cuerpo.
—Así de pegaditos, se baila esta bachata —me dice Hellen, tirando un beso.
La conexión con Hellen en este momento es bella, pero de nuevo, vuelvo a recordar a Aislinn; ella es la mujer que siempre amare, así sienta algo por otra persona.
Yo con Aislinn, puedo decir que experimento lo que es sentir el verdadero amor, aun así me odie; aun así no me hable, seguiré pensándola, soñándola siempre.
Aislinn seguirá siendo la reina de mi vida, la tendré que amar en silencio, y en el mundo decir que la olvide, cuando no es así.
La mujer que llegue a adueñarse de mi corazón, tendrá otro puesto, porque el que tiene Aislinn, no creo que esa mujer llegue alcanzar ese.
Intentando una y otra vez sacarme a Aislinn de la cabeza, pienso es en Liara ahora; esa mujer que en momentos me ha hecho olvidar a Aislinn.
Pero si algunas veces siento cosas por ellas, he pasado momentos de nuevo con ella ¿cómo puedo estar disfrutando este momento con Hellen, que en realidad no sé quien es realmente?
Estaré dudando de mis sentimientos porque cada vez que me la paso con una mujer, hago como si quisiera salir con ellas.
Estoy completamente confundido, creo que me voy a quedar solo en esta vida, sin amar a nadie por estar en un mar de confusión, y por sentir algo por cada mujer que se presenta.
Pero cuando vaya al pueblo Sylas, me llevare a Liara para pasar un buen viaje de amigos, así la conozco mejor y tal vez me enamore de ella.
Terminamos de bailar, nos sentamos a tomar, y hablar entre nosotros, recordando todos los buenos y malos momentos que hemos vividos en la universidad y fuera de ella, hasta que Nino con su sarcasmo y tono odioso, pregunta.
—¿Y si vas a viajar a ese pueblucho, Elián?
—Sí, yo voy a viajar para vivir mejor y estar lejos de las personas hipócritas.
—Si eres estúpido, viajando para sentirte mejor —comenta Nino, con carcajadas.
—Yo hago lo que quiera y cuando quiera.
Nino se molesto y no quiso responder más, cambia de conversación, diciendo que ya quiere, empezar a jugar lo que cuadramos aquella vez en la cafetería, pero antes de comenzar, le noto algo en el brazo como una cinta, levantándose en su brazo izquierdo, pero con las manos se calienta los brazos y hace que se le pegue nuevamente.
No sigo detallando, caigo en cuenta que estoy con ellos en una reunión, y propongo para jugar, primeramente; verdad y reto.
—¡Vamos a empezar, ya!
Pero yo quiero ser la primera en decírselos —dice, Rosa dando un aplauso, mientras se sienta en el suelo¾.
Bueno, Nino.
¿Verdad o reto?
—¡Retoooooo!
—grita jugueton.
—¡Aquí va!
Te reto a que salgas de tu casa y en las escaleras muestre tu pene y no te tiene que importar si pasa alguien —riéndose, Rosa reta a Nino—.
Tenemos que ver que lo hagas, reto es reto y lo tienes que cumplir.
Nino dispuesto, se levanta y va a cumplir el reto; abre la puerta lentamente, parece un abuelo, abierta la puerta, se asoma para asegurar si hay alguien afuera.
Rosa en un empujón lo saca, diciendo: «salga pues».
Con el empujón que Rosa le dio, casi lo hace caer, pero el mantuvo su equilibrio, estando en las escaleras, se desabrocha el pantalón y saca su pene y al hacerlo se pone a jugar con él.
Rosa se le queda viendo como hace, hasta que pasa unas chicas y se burlan, cuando van a sacar su celular para grabar a Nino, el entra a la casa, cerrando la puerta con fuerza, Rosa se burla al verlo entrar, asustado.
—Tan hombre que te crees y tan chiquitico que lo tienes, miniatura —dice, Rosa, riéndose con Hellen.
—¡No empieces, que ni lo viste bien!
¿quieres que te lo muestre solo a ti, Rosa?
Y si aceptas que te lo muestre, te hago todo lo que menciono Hellen —dice, Nino abrochándose los pantalones¾.
Bueno ¿ya decidiste, Rosa?
—No quiero tener nada contigo, ya lo vi y no hay más nada que decir —dice, Rosa con un tono de burla y molestia—.
No por solo tener miembro, eres hombre; primeramente debes tener principios.
Segundo, debes demostrar lo que eres y no decir lo que quisiera aparentar.
Nino no le contesta a Rosa y se sienta nuevamente, decide empezar, mira a Hellen con toda la seducción del mundo con solo su mirada.
—Hellen ¿verdad o reto?
—Reto…
Yo si acepto lo que sea.
—Te reto a que te quites el crop top y tu sostén y mientras te lo estés quitando, bailes seductoramente y quiero que por un rato estés mostrando tus senos ¾dice, Nino con una cara perversa.
—Con mucho gusto lo hare porque no me dijiste a quien se lo debo de hacer, así que solo Elián, me los vera y Rosa asegura que Nino, no se acerque —dice, Hellen, mientras amarra su cabello.
Hellen, se levanta, me agarra de la mano para levantarme y me tira al mueble.
Ella empieza a bailar al ritmo de la música: ≪do you wanna have all of me?
I know you want it≫.
Empieza bailando solo para mí.
Mientras seguía bailando, va quitándose poco a poco su crop top con su sostén, haciendo mostrar sus senos, son espectaculares; pequeños, alcochonaditos, se ven sabrosos.
Deliciosos.
Hellen se acerca más hacia a mí para tenerlos cerca, cuando mis manos automáticamente van a tocarlos, Nino interrumpe, de seguro lo hace al propósito.
—Listo, Hellen, voltea.
Ahora le toca a Elián —interrumpe, Nino, mirándome con un gesto de satisfacción.
Hellen se molesta y se coloca rápidamente su crop top, se sienta al lado mío en el mueble para poder voltear a mirar a Nino, pero al sentarse le mantiene la mirada con toda la furia del mundo porque no dejo que pasara el momento que yo quería con Hellen.
Ella se acerca poco a poco más a mí.
—Déjame controlar tu brazo, no hagas nada que todo lo hago yo —susurra Hellen, mientras agarra mi mano y con ella, empieza a pasarla por todo su cuerpo, encima de su ropa.
Nino, nos observaba con furia, celos; un descontrol de sentimientos tiene en este momento porque se le nota que quiere acabar con todo.
—Bueno, Nino.
Te mando a que digas la verdad de lo que en realidad eres porque el reto, lo acabas de terminar, ya es hora de que reveles algo.
Ahora si llegas a interrumpir nuevamente; es posible que llegue tu final —ordeno a Nino, mientras me suelto de Hellen y vuelvo a sentarme en el piso.
Nino, no quiere cumplir la orden que le doy, pero Rosa y Hellen, prácticamente le ruega para que el suelte una verdad y deje de estar diciendo cosas o siempre eligiendo retos como ya ha pasado anteriormente, es hora de que revele algo de él o un secreto que ha mantenido por años.
—A la puta, Elián.
¿Por qué siempre, encuentras algo para que hagan lo que usted quiera?
¿Quién eres?
—Acomodándose en el piso para estar más cómodo.
Respira hondo y continua: —Voy a olvidarlo, no me voy a matar, pensando.
La verdad mía que nadie, pero nadie la sabe; es que soy…
—se queda callado como si fuera a elegir que palabra decir—.
Alguien oscuro, peligroso, lo que ustedes no se podrán imaginar.
Puedo ser el mejor, el diablo, pero estando Elián presente, no puedo serlo porque es como si él fuera, el diablo y nos mandara a todos.
No soy de bando ni grupos porque en manada, no se sabe quién es el que manda y si se sabe, hay que hacer como si no se supiera.
Nino, al terminar de hablar, me llega a la mente la banda de los Cuervos de Nox.
Resuelta que el otro integrante, puede que sea Nino, pero aun, no puedo asegurar de que lo sea.
Ahora en esta fiesta, estaré pendiente de todos sus movimientos ¿Qué tramará?
¿Qué hará?
Pero si es uno de ellos, esta vez no se salva.
Seguimos hablando, riendo y peleando por el mismo juego, mientras mi mente no deja de pensar de lo que puede ser Nino.
Disfrutamos cada momento que estamos pasando para más adelante poder recordarlo, pero antes de empezar el otro juego, el adultopoly, todos se están acomodando mientras yo busco la caja del juego para colocarlo en el suelo para empezar la diversión.
Hellen con su cabello castaño y rizado, me mira con una sonrisa traviesa, juguetona, se pone en una posición, medio acostada para poder ver sus piernas y lo que hay más arriba de ellas.
—¿Están listos para jugar?
—pregunta Hellen, mientras agarra y lanza los dados al tablero, mueve su correspondiente ficha a una casilla que dice: «cumple un deseo».
Rosa se inclina hacia adelante, sus ojos brillan de emoción, pero aun con la actitud de duda.
—Recuerden que no podemos jugar tanto a esto, somos aun jóvenes.
Apenas estamos saliendo de la universidad.
—Si eres aburrida, Rosa.
No cagues este momento, que puede ser el último —respondo alzado—.
Bueno, las reglas son simples: cada vez que caigamos en una casilla especial, debemos cumplir el desafío que nos toca.
Y si alguien se niega, debe quitarse una prenda.
Nino y mi persona, nos quedamos compartiendo miradas cómplices.
La tensión en el aire es palpable, y el juego promete ser más que solo diversión.
Decidimos empezar de nuevo y olvidar ese deseo a cumplir para Hellen.
Rosa es la primera en lanzar los dados.
Cae en una casilla que dice: ≪Dame un masaje sensual durante cinco minutos≫.
Ella con su sonrisa nerviosa, no sabe a quién elegir.
Le elijo a Nino automáticamente.
Él se acerca y empieza acariciar su espalda con movimientos lentos y deliberados.
Sus manos exploran cada curva, mientras Rosa cierra los ojos, disfrutando del placer.
—Es tu turno, Elián —dice Hellen, sonriendo.
Me acomodo un poco, lanzo los dados y la ficha cae a una casilla que dice: ≪Beso apasionado a la persona a tu izquierda≫.
Sin dudar, se gira Hellen, con una sonrisa traviesa en los labios, se acerca lentamente, su mirada fija en la mía.
Siento su aliento cálido cuando se inclina un poco más cerca.
La distancia entre nosotros se desvanece, y mi corazón comienza a latir con fuerza.
Su piel brilla suavemente bajo la luz, y no puedo evitar admirar la forma en que su cabello cae sobre sus hombros.
—Cumplamos con lo que dice la ficha, estoy dispuesta ¿qué esperas?
—pregunta, Hellen.
—De una, pero antes de hacerlo te propongo un reto, bien bueno —comento—.
Debes imitar a una celebridad o personaje famosos de manera seductora durante un minuto.
Si no aceptas, tendrás que quitarte la falda y quedarte en pantaletas, mientras nos besamos.
—Hmm, me encantaría, pero…
creo que mis habilidades de actuación son como la mierda, podridas; muy malas para este juego —responde, Hellen alzando una ceja—.
No quiero dejarlos en shock y arruinar la diversión.
Hellen apoya sus manos en mis hombros, su toque es ligero pero electrizante.
Puedo sentir la energía entre nosotros, una conexión que parece crecer con cada instante.
Su sonrisa brillante, su actitud hace que me sienta cómodo con ella.
No sé, si besarla o dejar que me bese.
—Te dejo pasar que no cumplas este reto porque, no quiero verte que hagas estupideces y nos riamos de ti.
Así que…
¡creo que la falda puede quedarse, pero solo por esta vez!
—¡Eso no cuenta!
Un trato es un trato.
¡La falda tiene que irse!
—Hellen se levanta y se quita la falda con un movimiento fluido, quedando en pantaletas.
La tensión aumenta en la sala.
—Wow, eso fue inesperado —respondo sorprendido y emocionado.
—Recuerda, tu lo pediste, cariño mío —riéndose, Hellen coquetamente.
Hellen baja seductoramente, enfrente de mí.
Nuestros ojos se encuentran, y en ese momento, el mundo a nuestro alrededor se desvanece.
Su mirada está llena de deseo y complicidad, y sé que ella también lo siente.
Es como si nuestras almas estuvieran conversando en un idioma que solo nosotros entendemos.
Ella se posiciona encima de mí, sus piernas a cada lado de mi cintura, su vagina encima de mi pene, deseando que sus pantaletas no estuvieran.
La sensación de su cuerpo contra el mío es abrumadora.
Puedo sentir su calor, su energía, y eso solo aumenta la tensión en el aire.
—No puedo concentrarme en este momento con esa vista inesperada.
—Si estuviéramos solos, me la quitaría, y mi cosita te la pondría para que me la lamas —dice, Hellen mordiéndose el labio inferior seductoramente con la mirada excitada.
Finalmente, se inclina hacia a mí.
Nuestros labios se encuentran con suavidad al principio, como si estuviéramos probando el agua antes de sumergirnos.
Pero pronto, la dulzura se transforma en un beso más intenso, lleno de pasión y deseo.
Cada movimiento es un baile, una invitación a perderse en el otro.
A medida que el beso se profundiza, sus manos comienzan a explorar, acariciando mi cuello y mi espalda.
Cada toque es un recordatorio de lo que podemos estar deseando, un juego de seducción que nos envuelve por completo.
Ese instante parece que existiéramos solo ella y yo.
Pero Nino soltó: —Ya, paren, parecen niños desesperados.
Y Hellen colócate la falda que ya cumpliste con lo que dice la maldita ficha, no es necesario todo ese desespero para cumplir algo tan simple como un beso.
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