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Con solo imaginarte - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 En busca de respuesta
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6: En busca de respuesta 6: En busca de respuesta El silencio se hace denso entre nosotros, y el reloj en la pared parece marcar cada segundo con un eco sordo.

Miro a mí alrededor, notando las pequeñas cosas que antes me parecían insignificantes: una ventana entreabierta que deja entrar un aire fresco, un cuadro en la pared que parece observarnos, y el leve crujir de la madera bajo los pies.

Todo me recuerda que estamos en un espacio que debería ser seguro, pero que ahora se siente como un campo emocional.

Dorian finalmente habla, y su voz es casi un susurro: —No puedo decirte todo, pero…

—sus ojos se desvían hacia el suelo, como si las palabras que vinieran a continuación fueran demasiado pesadas para ser pronunciadas.

Un nudo se forma en mi estomago, y sé que he tocado un tema delicado.

—¿Qué es lo que no puedes decirme?

—acomodándome en el sofá.

Dorian se muerde el labio, y por un instante, parece que la verdad está al borde sus labios.

Pero en lugar de eso, se encoge de hombros y se aparta, como si estuviera protegiéndose de algo.

—Solo…

no quiero que te preocupes ¿vale?

—responde, pero su tono es evasivo, y eso solo alimenta mis dudas.

Mientras la conversación se intensifica, siento una extraña mezcla de nervios y determinación.

Cada gesto de Dorian es analizado con precisión; veo cómo ajusta su chaqueta y noto el leve bulto en su cintura, donde sé que lleva un arma.

No puedo evitar pensar que cada movimiento de Dorian podría ser una señal, y en mi mente, todo está calculado.

≪Estoy aquí solo para hablar≫.

Pienso, deslizando mi mano hacia la parte baja de mi espalda, donde también llevo mi propia arma oculta.

La tensión en el aire es palpable, y hay un silencio que parece gritar entre nosotros.

Dorian consciente de la atmósfera, se detiene por un instante, su mirada se vuelve más seria, y me doy cuenta de que ambos estamos en un juego peligroso.

—¿Qué pasaría si yo hiciera un movimiento?

—Me pregunto, preparándome para cualquier eventualidad.

En mi mente, cada posible escenario se despliega: un giro inesperado, una reacción rápida.

Sé que en ese momento, la confianza es una ilusión, y ambos estamos listos para lo peor.

Observo a Dorian, notando cada detalle, cada pequeño cambio en su expresión.

En su brazo izquierdo, un tatuaje de cuervos se asoma, un símbolo que parece contar una historia que aún no he descifrado.

La tensión es evidente, y me doy cuenta de que el arma no solo es un objeto físico; es un símbolo de la desconfianza que ahora pesa entre nosotros.

La conversación se convierte en un juego de ajedrez, donde cada palabra y cada pausa son medidas con cuidado.

Estoy preparado para cualquier desenlace, consciente de que las decisiones que tomemos en ese instante podrían cambiar nuestras vidas para siempre.

Mientras la tensión se vuelve insoportable, decido interrumpir el silencio.

—¿En qué quedamos, Elián?

—pregunta, su voz temblando ligeramente, como si la angustia lo estuviera consumiendo.

Lo miro, sintiendo cómo las gotas de sudor perlan su frente.

—Me dijiste que no me preocupara —devolviendo mi mano al bolsillo de la chaqueta—.

Recuerdo cómo desde niños siempre compartíamos nuestras cosas.

—Sí, claro, siempre —confirma, tratando de mantener la calma en medio de esta tormenta emocional.

Dorian, visiblemente afectado por la conversación, continúa: —Desde que mis padres murieron, quise escapar de este mundo…

Ya no puedo revelar más.

Necesito que salgas de mi casa.

Me levanto, y al hacerlo, un sonido peculiar resuena bajo mis pies.

—Esa es mi nueva habitación —dice, levantándose.

Dorian, empieza a dar vueltas y tocarse los bolsillos, como si estuviera buscando algo.

Dice: —Espérame aquí, Elián, voy a buscar las llaves.

En ese momento, mis ojos caen sobre unas llaves que están sobre el mueble.

Siento una punzada de curiosidad, las agarro y las guardo en el bolsillo de mi chaqueta para que no se dé cuenta, y vuelvo a mi lugar —Tal vez sea el momento de descubrir más sobre Dorian y sus pasos —susurro—.

Por ahora, debo actuar con cautela.

—¿Qué estás hablando?

—pregunta, Dorian, jugando con las llaves.

—Nada solo viendo ese cuadro.

—¿Esté cuadro?

—lo toma y me lo muestra—.

Todos somos una banda, hacemos cosas que la gente normal no se atreve.

Cómo tú, tan empático y cariñoso.

—Ese de la capucha ¿quién es?

—lo señalo en la foto.

—Le dicen Capi ≪Necesito conocer a Capi para ver al maldito que hay detrás de su cara≫ Al terminar de decir el sobrenombre, devuelve rápidamente el cuadro a la pared y añade: —Necesito que te vayas.

Tendré una visita más tarde y debo ordenar la casa.

Al salir, Damon pasa por la acera, observándome con una mirada amenazante como si quisiera penetrar miedo o intentando decirle algo a Dorian con ella.

El aire se tensa al ver al chico de la capucha junto a Damon.

Noto su caminado, su tatuaje de león y el de cuervos en su mano izquierda que coincide con el de Dorian.

Normalmente me despido de él estrechando la mano.

Camino al parque, para a anotar lo que averigüe de Dorian y reunirme con mis amigos para planear, la despedida de la universidad.

Al llegar al parque, me siento con las piernas cruzadas debajo de un árbol, recostado en su tronco, disfrutando de la sombra que hacen las ramas.

Contemplando a los niños jugar y a las pajeras pasear e imaginándome una vida junto a Aislinn, otra vez.

Luego capto que vine a hacer otra cosa y es a anotar los detalles de Dorian; el falso amigo.

—No merece llamarlo ni si quiera así —pienso en voz alta.

Dibujando cada cosa que detalle en Dorian y en la casa de él.

En un instante me pierdo en mis pensamientos y se me olvida que existo en un mundo donde miles de personas permanecen.

Siento que soy el centro de la tierra, total no me gusta serlo, tampoco me gustan las aglomeraciones.

De repente, me tocan el hombro, dé un salto volteo hacia atrás, mirando a ambos lados y en ese momento no veo a nadie pero siento que hay alguien, mi corazón se acelera como si fuera a salirse.

Terminando los dibujos, me llega la idea de voltear otra vez; sale Rosa brincando haciendo un sonido gritado, queriendo asustarme.

—Elián, mi niño —Con una sonrisa brillante.

—Rosa la peligrosa, ¿qué te pasa?

¿Por qué esa brincadera?

Casi me matas de un susto —digo, frunciendo el ceño, mientras me tocaba el pecho—.

Siéntese Al sentarse al lado mío, me regala una manzana con una sonrisa en su rostro, me acercándome cada vez más; tratando de que quedemos piel con piel.

—¿Qué haces?

—Colocando su cara en mi hombro.

—Lo que ves Rosita —Mirándola de reojo.

—Qué lindo dibujas, pero no entiendo.

¿Cuál mensaje es el del dibujo?

—Pregunta, agarrando la libreta.

Siento alivio al saber que no entiende el dibujo.

No puede enterarse de lo que estoy investigando; ni de lo que planeo hacer.

Si llega a sospechar algo, se arruina todo mi plan.

No estoy diciendo que es chismosa; solamente debo guardar muy bien lo que estoy por hacer, para que nada me salga mal.

—Dibujo porque adoro la arquitectura antigua, el maximalismo y las antigüedades; es obvio que mi grandeza no encaja en esta época moderna en la que, desafortunadamente, he tenido que nacer.

—Chico joven, con gustos antiguos —dice, entregando mi libreta¾.

¡Interesante!

Me acuesto en la grama, mientras miro hacia arriba, contemplo el azul claro con sus hermosas añadiduras de blanco y los hermosos rayos que ilumina todo el lugar.

Mi mente se llena de ideas, una de esas; es darle parecido a cada una de las nubes con Rosa, para pasar un buen momento.

Ella se coloca con las piernas cruzadas, concentrada viendo a los niños correr como si le recordara algo de su infancia, dé un momento a otro me da por observar su cabellera oscura que cae perfectamente por toda su espalda, con un suspiro se acuesta, colocando su chaqueta como almohada.

—Eh…

—suelta como si fuera a decir algo pero no sabe cómo.

—¿Qué pasa?

—Estoy triste y feliz al mismo tiempo —su mirada perdida en el cielo—.

Es mi primera fiesta y no sé qué hacer.

Volteo a mirarla para saber en qué manera debo de responderle.

Ella no sabe aun lo que es bailar hasta el amanecer.

—Estaremos solo nosotros, no habrá nadie más.

Estamos en confianza —digo, demostrando seguridad—.

Ni que te fueran a coger o ¿te gustaría?

—Mirándola de reojo—.

Solo haremos jueguitos de adultos, eso no es nada.

—Estúpido, soy virgen y no sé nada de eso, por eso tengo miedo —dice, dándome un manotazo—.

Es a la primera fiesta que voy y tú lo sabes.

—Sí claro.

Yo te cuido de eso no te preocupes.

Coloco mi brazo en la nuca como abrazándola con una sola mano, atrayéndola hacia a mí, su expresión se torna tímida, sus mejillas parecen tomates.

Mis pensamientos invaden con: ≪que bonita se ve, con sus mejillas rojitas≫.

En ese momento me siento bien, una felicidad recorre por todo mi cuerpo que hace que sienta cosas raras en mi estomago; una cosa toda rara pero se siente bien, genial se siente.

Después me puse a dudar de lo sucedido, cuáles de las dos serán las verdaderas chicas para mí, no quiero Salir lastimado, ni quiero que ellas lo salgan, de verdad que amar a dos no resulta por más sabroso que sea.

—¿Estás sintiendo lo mismo que yo?

—digo mientras ella coloca su cabeza en mi pecho.

—No sé, si es, seguro de lo que estoy sintiendo —Sientes mariposas, ¿cierto?

—Volteando a verme.

—No lo llamaría así, yo diría, cada microsegundo pasa rápido al estar a tu lado cada vez que te miro, mi corazón se acelera cada vez más, deseando controlar el tiempo para que pase lento y disfrutar de estos momentos.

—¿Por qué no se conforman con lo que tienen?

Tienen a una chica y buscan a otra —dice, mirándome—.

¿Les falta amor?

¿No le damos lo suficiente?

Ustedes los hombres siempre quieren tener atención, no de una; sino de las que quieren, prácticamente de todas las mujeres.

Sentándose con su mirada fija hacia a mí con el ceño fruncido, dice: —Amas a Aislinn y vas a dejar de luchar por ella, así por así, para estar con alguien más.

Somos amigos de infancia Elián, y siempre has estado enamorado de ella, no se lo has dicho y ya quieres colgar los guantes.

Siguiendo acostado en el césped con mi mirada perdidamente en el cielo, contemplando su belleza, añado: —Más vale mantener una buena amistad, que dañarla por un sentimiento que al ser revelado se sentirá feo en los momentos que comparta junto a ella.

Aislinn siempre será el amor de mi alma, en esta vida y en la otra, así yo esté con otra persona.

Un silencio profundo invade a nuestro alrededor, bueno, eso parece.

Observo a Rosa y parece que estuviera pensando en lo que va a decir, dudosa un poco intranquila, haciendo un movimiento en sus manos como si estuviera esparciendo una crema corporal.

—¿Por qué de tu alma y no de tu vida?

—dice con una expresión de curiosidad.

_Es el amor de mi vida porque la vida es tan corta, para limitar lo que siento por ella.

Es el amor de mi alma porque es eterna, de mi universo, de todo mi tiempo y espacio —digo con un suspiro profundo—.

No es el amor de mi vida porque desde que la conocí, mi vida dejo de ser mía en el instante en que le dije te amo en silencio.

—Y esa tal Liara, tu supuesta amiga.

—¿Cómo la conoces?

—Sentándome de golpe —Instinto de mujer —Encogiéndose de hombros con una risa de picardía y una ceja alzada.

—Y ustedes con esa frase otra vez, ≪instinto de mujer≫.

Ya estoy cansado de escucharla —digo con una risa pequeña.

—Si eres delicado chico, pero olvida eso.

Dime que hay con Liara.

—Pues ella, es hermosa, es una chica linda pero a veces he sentido cosas pero otras veces…

—No te gusta —completa.

Bajo la cabeza, reflexionando cada momento que he pasado junto a Liara.

La vez que entro a la cafetería con ese vestido azul claro, llego de nuevo a mis pensamientos, me había olvidado de eso; ni me lo creía, porque en ese momento quede completamente hipnotizado al verla, siento que mis ojos brillan y una sonrisa se dibuja en mi rostro, haciéndome olvidar que estoy junto a Rosa.

—Bobito que te pasa, ¿me vas a responder?

—dice, burlándose—.

Dime pues, ¿qué sientes por ella o por mí?

Reacciono de una forma que no se lo esperaba, que salto del susto y automáticamente me golpea, con una risa, reacciono y como siempre molestamos le dije ≪deja de ser bruja≫.

—Bueno, contigo es algo pasajero, lo que estoy sintiendo es momentáneo; es más verdadero lo que siento por Liara.

Y sí, creo que me está gustando.

—¿Para cuando tienes planeado hacer la fiesta?

—Cambia de tema, dejando mi respuesta en el aire.

—¡La fiesta!

Es mejor hacerla en la casa de Nino, es más grande ese lugar y será esta semana que viene; ya que salimos de la universidad.

Al terminar de decir que la fiesta va a hacer en la casa de Nino, me puse a pensar que es el momento de verificar si es el chico de la capucha y seré el primero en saber sus verdaderos movimientos.

Ese tal Capi, ¿será Nino?

Es que tengo la sensación de que él lo sea; que me caiga un rayo si me equivoco.

Si es él, tendré el objetivo de secuestrarlo cuando termine la fiesta de despedida, si veo que hace un mal movimiento con las chicas, se las tendrá que ver conmigo.

No me importa que estemos en la casa de él.

—Me avisas, sí.

Llevaré a mi amiga Hellen pero ni se te ocurra coquetearle porque ya tienes a Liara, Elián.

Ya lo sabes, ni se te ocurra —dice, levantándose—.

Adiós, escriba al grupo de nosotros y dile que no podre reunirme pero que me cuenten lo otro que planifiquen; aunque ya me lo dijiste pero igual.

—Sí, está bien.

Mientras veo que se aleja, tengo la iniciativa de abrir de nuevo el cuaderno, pero antes saco mi teléfono del bolsillo derecho de mi pantalón, al tenerlo en la mano, entro en la aplicación de WhatsApp para escribir directamente al grupo que creamos para la planificación Los espero en el parque para terminar de hablar de la despedida.

Terminando los detalles del dibujo, me doy cuenta que expreso en él; los cuervos que representan los tatuajes de los integrantes, el tatuaje del león de la mano del chico de la capucha.

Mi consciencia me interrumpe diciendo a cada rato: ≪escriba cada significado de ellos porque después, se te olvidará≫.

La misma se responde: ≪Na, siempre me acordaré, todo sea por acabar con esos maricones≫.

En el momento se me ocurre dibujar el cuadro que vi en la casa de Dorian, mientras detallo el dibujo me doy cuenta que están completamente los cuatros en el cuadro que vi en la casa de Dorian y una persona se ve alejada de ellos, pero no se nota, al final no le hice caso.

Dibujando la foto del cuadro, la comparo con la de los cuervos y veo que ellos están en la misma posición como la del tatuaje.

A cada cuervo le coloco el nombre de cada uno de ellos como están posicionados en la foto del cuadro, empiezo a nombrarlos de izquierda a derecha; el primero está Royner Valera, dé segundo Damon Nox, cómo tercero y cuarto se encuentra Dorian y el famoso Capi.

En un instante mis pensamientos interrumpen con varias preguntas que aun no les tengo repuestas.

—¿Por qué pasarían Damon y Capi por la casa de Dorian y justamente cuando estoy saliendo?

—Suelto de repente—.

¡Ya va!

¿Y Royner?

El no estaba con ellos.

Bueno, yo no lo vi con ellos.

En ese instante recuerdo las palabras de Dorian, una y otra vez repetían en mi cabeza ≪necesito que te vayas.

Tendré una visita más tarde y debo ordenar la casa≫.

¿Qué visita tendrá?

¿Quién es o quiénes serán?

¿Serán ellos la visita?

Esa supuesta habitación que me conto él que prácticamente descubrí al pararme del mueble ¿Será el punto de encuentro?

¿Cuál será la entrada?

¿Tendrá una normal o una secreta?

Tendré que averiguar todo esto y el día de la fiesta estudiaré los movimientos de Nino, quiero acabar con todo esto.

—¿Qué traman muchachos?

—pienso en voz alta.

De la nada llega Nino y se sienta de golpe, me deja asombrado, estoy hablando de él y se aparece así como un fantasma, ¿escucharía lo que dije?

Cuando Nino llego, no me acorde que había quedado para planificar la fiesta, no me acorde que el vendría a la fiesta, ni me acordaba que yo había escrito y enviado ese mensaje al grupo de que lo esperaba.

Le tiro una mirada como de usted que hace aquí, pero no decido decirle nada porque me acuerdo que quedamos para planificar la fiesta de la despedida de la universidad.

Lo que me parece raro es que una chica de lentes llena de pecas en las mejillas, está parada en unos de los arboles que están cerca de nosotros, ¿qué hace ella ahí?

Estoy tan concentrado en los integrantes de la banda de Damon y el descubrimiento que Nino pueda que sea Capi, que no le hice mucho caso a ella, cierro el cuaderno y lo guardo en el bolso.

—¿Qué cuentas, Nino?

¿Cómo te va en la vida?

—digo tratando de no revelar nerviosismos.

—Nada, acá que vine a presentarte a Hellen, la amiga de Rosa —dice Nino, mirando el bolso de reojo haciéndole seña a ella para que se acerque—.

Ven, no seas boba, Elián no muerde.

Su ánimo cambio de alegre a preocupado por unos segundos desde que me observo guardando la libreta en mi bolso, ¿vería algo?

¿Sabrá lo que hago?

En un momento pienso que se va armar un problema aquí en el parque, pero decido presentarme con la chica como para calmar el ambiente que se convirtió en nosotros.

—Mucho gusto Hellen, soy Elián Valteris —Colocando el bolso en mis piernas y le extiendo una mano para saludarla—.

Puedes sentarte, tranquila, no te voy hacer nada.

—¿Y Rosita vendrá?

—pregunta Hellen.

—No, estuvo temprano conmigo, le explique de todo y se tuvo que ir, no me preguntes el por qué se fue, porque yo no lo sé.

—respondo mientras veo a los niños correr.

—Ya tenemos todo en mente lo que vamos a hacer, solo falta el lugar; la hora y el día —dice Nino, arrancando la grama.

No le respondo al instante porque me quedo viendo su brazo por unos minutos, detallando el león que tiene tatuado en su mano; es idéntico al que tiene el chico de la capucha, mucha coincidencia, eso no lo tiene todo el mundo y justamente él, tratando de buscar el tatuaje de los cuervos pero no lo encontré, estoy tan concentrado que a lo lejos se empiezan a escuchar algunas veces.

—Elián, contesta pues —dice Nino, moviendo el brazo cerca de mi cara como si me estuvieras despertando.

—Sí Nino, será la próxima semana a las 8:00 pm.

¿Puede ser en tu casa?

—Sí puede ser, en mi casa.

Se levanta rápidamente y le dice a Hellen que es hora de irse, ella se levanta lentamente como si no quisiera irse.

Mientras Nino se aleja, Hellen se me acerca con una sonrisa, no había detallado sus ojos hasta que se me acerco, ese verde hermoso cautivador, sus mejillas con pequitas, vestida con un short corto que moldea perfectamente sus glúteos combinándolo con un escote blanco.

Trata de irse pero se detiene y voltea a despedirse.

—Adiós, Elián es que te llamas, ¿cierto?

—Dándome un papel como las abuelas cuando nos regalan dinero—.

Te veo en la fiesta, papi.

Nino desesperado llama a Hellen con un silbido como si ella fuera un perro, de la nada voltea rápidamente y corre hacia él para ir acompañada, al ver eso mi mente se vuelve un descontrol, ¿Lo conocerá?

¿Por qué llegaron juntos?

¿De dónde se conocerán?

Bueno, otra cosa para averiguar.

Tengo miedo de lo que voy hacer, no sé, si podré lograrlo, siento que todo este esfuerzo no valdrá la pena, pero tengo que intentarlo, si no se intenta como sabré que los podré vencer, todo sea por mantener a Aislinn y a Liara a salvo, no importa cuánto cueste.

De repente abro el papel que me dio a escondida Hellen, no entiendo muy bien lo que dice, pero intente leer como una advertencia, ≪esta pendiente de tus pasos, debes estar activo de todo≫.

Me quedo paralizado al terminar de leer, no lo procese al momento porque muchas preguntas llegaron hacia a mí, ¿quién esta pendiente de mis pasos?

¿Quién sabe lo que hago y lo que no?

¿Será Nino o quién?

Miro a mí alrededor, tratando de identificar si alguien me observa, pero el parque sigue en su curso normal.

Los niños juegan, las parejas caminan, y la brisa suave acaricia mi rostro, pero yo estoy atrapado en un torbellino de pensamientos.

Decido que no puedo quedarme aquí, paralizado por el miedo.

Necesito respuestas.

Con el papel en la mano, me levanto y camino hacia la salida del parque.

Mi mente repasa cada detalle: la banda de Damon, los tatuajes, la misteriosa habitación de Dorian.

Todo parece entrelazarse en un rompecabezas que aún no puedo resolver.

≪Voy averiguar que hay en la casa de Dorian≫, pienso mientras salía del parque.

Saliendo del parque la atmosfera se llena de murmullos inquietantes.

Los rumores de la banda flotan entre los árboles, como sombras que se deslizan a través de la brisa.

Mis pasos se vuelven cautelosos a medida que me acerco a la casa de Dorian.

Llegando, encuentro un grupo reunido de tres personas que se han congregado en la entrada, me imagino que esperan a que salga Dorian o que, ¿Esa es la visita?

Entonces Dorian si es integrante de la banda, Sin pensarlo dos veces, me escondo detrás de un carro, el corazón latiendo con fuerza en mi pecho.

Desde mi escondite, puedo ver claramente a todos los miembros de la banda, sus rostros iluminados por la tenue luz de la tarde.

La tensión en el aire es palpable, y mi mirada se detiene en el chico de la capucha que en ese instante se quita como un cuero, una cinta no sé que es pero al quitárselo se le ve claramente el tatuaje de los cuervos, un símbolo que evoca secretos oscuros y lealtades peligrosas.

Mientras escucho sus conversaciones, palabras entrecortadas y risas nerviosas, me doy cuenta de que están discutiendo algo importante, algo que podría estar relacionado con otras chicas o situaciones.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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