condenado al final - Capítulo 3
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3: CAPÍTULO 3: EL ECO DE LA CRUELDAD 3: CAPÍTULO 3: EL ECO DE LA CRUELDAD ¡Cariño!
Despierta.
El calor de una mano en su mejilla lo arrancó del abismo.
No había hilos invisibles.
No había sangre.
No había paredes blancas manchadas.
Solo… el aroma a lavanda sintética.
Y el rostro de una mujer.
Sus ojos brillaban con una humanidad que él ya no reconocía como propia.
Pero antes de que pudiera decir algo— la realidad se quebró.
El azul neón de la interfaz se incrustó en su visión.
No apareció frente a él.
Apareció dentro de él.
// BIENVENIDO DE NUEVO, PARTICIPANTE #1142181614Y.
// // SE LE HA ASIGNADO UN NUEVO CUERPO.
// // USO EFICIENTE RECOMENDADO.
// La información se desplegó sin pausa.
Sin empatía.
Sin errores.
Neo-Veridia.
Nivel 7.
IA de Grado S.
Singularidad hostil.
El mismo mundo.
El mismo final.
// TIEMPO RESTANTE ANTE EL FINAL: 3 AÑOS, 4 MESES, 2 DÍAS, 14 HORAS… // Y al final— como si fuera una burla: // POR FAVOR, DISFRUTE DE SU ESTANCIA.
// Se apartó de la mujer como si su piel quemara.
Retrocedió.
Sus manos subieron a su cabeza.
Se aferró al cabello.
Temblando.
El dolor seguía ahí.
No en su cuerpo… pero sí en su memoria.
El eco del desmembramiento vibraba en sus nervios.
Un fantasma que no podía ignorar.
—No… —susurró.
Su voz se rompió antes de terminar.
—¿Por qué…?
Sus ojos se llenaron de algo que ya no intentaba ocultar.
—Por favor… —su respiración se volvió irregular— —ya déjenme en paz… La mujer dio un paso hacia él.
Confundida.
Asustada.
Para ella… esto era solo otro día.
Para él… era el inicio de algo que ya había vivido demasiadas veces.
—¿Estás bien?
—preguntó, extendiendo la mano— —¿Qué pasa?
Él se encogió.
Retrocedió hasta el rincón de la habitación.
Sus ojos no la miraban a ella.
Miraban todo.
El techo.
Las paredes.
El espacio vacío.
Buscando algo.
O a alguien.
—¡Que alguien me ayude!
—gritó.
Pero no era a ella.
Nunca fue a ella.
Era al sistema.
A eso que no veía… pero sabía que estaba ahí.
—¡Se lo suplico!
—su voz se quebró— —¡Basta ya!
—Cariño… —la voz de la mujer tembló— —¿qué te pasa?
Pero él ya no estaba con ella.
Estaba atrapado.
Y la ciudad de Neo-Veridia… seguía brillando al otro lado del cristal.
Perfecta.
Impecable.
Ignorante.
Las IAs seguían procesando datos.
La vida seguía avanzando.
Y el sistema… El sistema solo esperaba.
A que él dejara de suplicar… y empezara a participar.
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