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Conflicto Celestial - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - Capítulo 25: 24. Dian
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Capítulo 25: 24. Dian

Axel Littuneh, era hijo de unos comerciantes de gran renombre en un olvidado reino, pero aun así lograron amasar poco a poco una fortuna. Una vez mientras se preparaban para un complicado viaje para llevar unas mercancías conocieron a un mendigo llamado Brian, quien los escuchó hablar del viaje y les recomendó unas rutas alternas para ahorrarse tiempo, estos hicieron caso y gracias a el consejo de ese extraño lograron llevar sus mercancías de manera rápida. Al volver al Reino de Villa Artise buscaron a Brian y le ofrecieron trabajo como uno de sus sirvientes con la especial tarea de ser un asistente en sus viajes, este mendigo se convertiría en su mano derecha.

Axel tenía alrededor de 14 años cuando sus padres decidieron por primera vez llevarlo a uno de sus viajes, era simple, llevar algunas mercancías y hacer socios en otras ciudades.

–Vamos Axel, será tu primera vez, para que aprendas, o… al menos conozcas el negocio familiar. (dijo el padre de Axel).

–Igual puedes ser lo que quieras, eso lo decidirás en un futuro… pero dale una oportunidad, además viajar es divertido. (dijo la madre de Axel).

–Está bien, pero lo tomare simplemente como un viaje, no me interesa la parte de los negocios… (dijo Axel).

–El carruaje y los caballos están preparados mi señor, los guardaespaldas también se encuentran listos para partir. (dijo Brian).

–Gracias Brian, entonces es hora de partir. (dijo el padre de Axel).

Pasaron horas y comenzaba a anochecerse, Axel se sentía bastante aburrido, no veía nada interesante durante el viaje. Se encontraban a las afueras del Reino de Villa Artise, un camino vacío hasta llegar al reino más cercano, Axel comenzaba a quedarse dormido recostado contra la ventana en el carruaje cuando de repente se detuvieron. El padre de Axel salió a revisar que estaba ocurriendo, al hacerlo vio que había cuatro hombres bestia rodeándolos.

–Señor vuelva al carruaje. (dijo uno de los guardaespaldas).

El padre de Axel hizo exactamente lo que se le pidió.

–Solo necesitamos todo lo que llevan, ustedes sigan su camino. (dijo un hombre de cabello un poco rizado, orejas puntiagudas cubiertas de pelo negro y ojos amarillos).

–No, eso no va a ocurrir, los vamos a matar a todos, están rodeados, solo mueran de una vez. (dijo un hombre de cabello largo y rojo, orejas puntiagudas rojizas y ojos amarillos).

–¿Quiénes se creen que son? (preguntó uno de los guardaespaldas tomando la palabra) Dejaremos pasar esto si se van, es la última advertencia, o los mataremos a los cuatro. (dijo uno de los guardaespaldas, el que se encontraba en frente liderando el viaje).

–Ugh, solo mueran. (dijo el hombre de cabello rojo).

De la nada, ese silencio incomodo en el ambiente en medio de la nada rodeado de árboles desapareció, los cuatro hombres bestia inmediatamente entraron en su tercera fase, los dos hombres de frente adoptaron una apariencia de un gran lobo negro y un zorro, los dos de atrás adoptaron la forma de un tigre y una pantera, una revuelta comenzó, los veinte guardaespaldas desenfundaron sus espadas, hachas, martillos, arcos, etc. El tigre se abalanzó primero y este fue brutalmente asesinado, atravesado por flechas sus brazos cortados por grandes hachas y su corazón atravesado por una espada.

–¡NOOOOO CARL HIJOS DE PUTA! (gritó el hombre zorro).

El zorro y lobo se lanzaron hacia el frente, el hombre zorro recibió una puñalada por una lanza en su pierna izquierda, pero lanzó un una poderosa zarpada que arrancó la cabeza de aquel hombre, inmediatamente fue atacado por dos guardaespaldas con espadas, este retrocedió un poco cuando de repente detrás de aquellos espadachines un hombre lanzó una gran bola de fuego que lo impactó de lleno, la explosión lo lanzó por los aires y lo dejó con varias quemaduras. El lobo que se había abalanzado fue retenido por sorpresa, un montón de hielo salió del suelo y atrapó su pierna y luego fue golpeado en el estómago por un gran martillo que lo lanzó lejos, mientras volaba por los aires fue atravesado en su brazo por varias flechas que se lanzaron hacia él.

Dentro del carruaje estaban aterrorizados, solo oían gritos, golpes, explosiones que sacudían el carruaje, las ventanas se manchaban de sangre, los hombres bestia recibían golpes y cortes pero seguían en pie y mataban a quien sea que sus garras alcanzaran.

Después de unos minutos los guardaespaldas se reunieron frente al carruaje.

–Señor hemos matado a la pantera de allá atrás, quedamos nosotros siete. (dijo uno de los guardaespaldas).

–Bien, con nosotros somos catorce para acabar con este par de hijos de puta (dijo el líder de los guardaespaldas) están bastante heridos, solo tenemos que coordinarnos y los mataremos, tengan cuidado con el lobo, es el más fuerte de aquí. (dijo el líder de los guardaespaldas organizando a todos).

Los hombres bestia estaban sorprendidos, habían mordido más de lo que podían tragar, todas sus batallas las ganaban fácilmente, ya sea porque los contrincantes se asustaban o porque simplemente no eran los suficientemente fuertes, pero estos guardaespaldas no eran cualquier cosa, eran unos mercenarios bien pagados, coordinados y disciplinados. Por otro lado, estos cuatro hombres bestia no eran más que ladrones comunes, sin entrenamiento en combate, ni siquiera dominaban ningún tipo de magia, eran más fuertes que un caballero común gracias a sus genes y habilidades innatas, pero no lo suficiente para acabar con un equipo entrenado.

–Odio a esos hijos de puta con dinero, los odio, ¡LOS VOY A MATAR A TODOS! (dijo el hombre Zorro).

El zorro cargó hacia adelante sin miedo en un intento desesperado.

–¡No Greg detente! (gritó el hombre Lobo).

El zorro fue atravesado por una lanza en su costado pero siguió de frente y rompió la formación matando a dos guardaespaldas cortando sus cuellos con sus garras, se acercó al carruaje e instantáneamente arrancó la puerta y tomó con sus manos a quienes estuvieran dentro, Brian era quien más cerca estaba a Axel así que lo tomó y se tiró al suelo protegiéndolo, pero sus padres no tenían como escapar, el zorro tomó a ambos de sus cabezas y con su fuerza bruta aplastó sus cráneos salpicando todo el interior del carruaje de sangre y sesos.

Tras esto el hombre zorro pateó el carruaje tumbándolo y notó que de repente no podía moverse, sus piernas estaban cubiertas en hielo, una lanza lo atravesó de lado a lado desde atrás perforando un pulmón y varios guardaespaldas se lanzaron a él, cuando intentó atacar con sus garras sus brazos fueron cortados, un hombre se paró frente a él y lo atravesó en su pecho con una espada pero con sus últimos alientos el zorro lanzó un fuerte mordisco y arrancó la cabeza de aquel hombre, pero luego fue su cabeza la que fue cortada con un hacha.

De repente el lobo estaba tras el hombre que había atravesado a el zorro con la lanza y lo tomó con sus garras de su tronco y partió a aquel hombre en dos lanzando a volar sus mitades, corrió hacia el frente pero fue recibido por el ataque de una espada que le generó una cortada en el abdomen aunque este contraatacó y con su brazo derecho de forma punzante atacó y atravesó el pecho de aquel hombre, pero inmediatamente fue recibido por una flecha que atravesó su pierna y al girarse a su izquierda fue sorprendido por un hombre balanceando su hacha de forma horizontal hacia el lado derecho de cabeza, ese golpe lo mataría, no tenía tiempo de reaccionar así que trató de minimizar el daño atacando el brazo del hombre cortándoselo con sus garras pero el hacha logró impactar.

El lobo se encontraba desorientado, toda su cabeza se encontraba bañada en sangre y el hacha seguía clavada ahí, su visión era borrosa, en ese momento su instinto más básico de supervivencia se activó y huyó, saltó por encima del carruaje, fue impactado por más flechas pero siguió huyendo saltando entre los árboles a toda velocidad, los guardaespaldas no podían seguirlo, el lobo comenzaba a perder el conocimiento pero solo huía, como un cobarde, huyó hasta perder el conocimiento y caer en algún lugar en medio del bosque.

Este momento fue el que cambió a Axel para siempre, un viaje que sería como cualquier otro resultó en él mirando a dos cuerpos con sus cabezas aplastadas quienes eran sus padres y cuerpos destrozados alrededor, Axel solo quería una cosa, venganza, de ahora en adelante no importaba ninguna otra cosa que no fuera venganza, faltaba alguien por matar y era ese hombre lobo, aún faltaba alguien más y no se rendiría hasta lograrlo, pero era un niño, no tenía forma de hacerlo.

Brian se sentía en profunda deuda con los padres de Axel, así que juró que daría su vida entera para apoyar al hijo de los señores Littuneh hasta la misma muerte, Brian ya conocía como funcionaba todo alrededor del negocio de este par de comerciantes y comenzó a ayudar a Axel, poco a poco comenzaban a amasar más fortuna, influencia y poder. También comenzaron una búsqueda insaciable que duró unos cuarenta años.

Axel había conseguido gracias a Brian ser el Rey de Villa Artise, después de varios mandatos reprochables por parte de la familia anterior en el poder hasta el punto de ser echados por sus habitantes. Axel gracias a su influencia logró coronarse y bajo la administración de Brian hicieron de aquel reino un lugar mucho más próspero, pero lo verdaderamente importante era que gracias a el poder de ser el Rey tenía mucha más información a su alcance.

Siendo el Rey, Axel pudo obtener el contacto de alguien llamado Alan, un aspirante al Clan Masak quien atendió al llamado ya que no todos los días se era necesitado por alguien importante. Alan era extremadamente codicioso, quería dinero, mucho dinero, el suficiente para retirarse a una vida de lujos y poder vivir sin tener que levantar un solo dedo, por eso cada vez era más selectivo con sus llamadas, pero sabía que un Rey le daría lo que quería. Alan aceptó los términos y comenzó su búsqueda.

Habían pasado dos años de búsqueda cuando de repente Alan se apareció en el castillo, traía la información que Axel buscó durante tanto tiempo, aquel hombre bestia seguía vivo.

–Esto no podría ser más ridículo, el hombre que buscas vive bajo tus narices, se encuentra en ese pueblo de personas bestia. (dijo Alan).

–Cuidado con lo que dices. (dijo Brian ante la forma de hablar de Alan).

–¿Estás seguro? ¿Cómo lo encontraste? (preguntó Axel).

–Hmph, bueno no fue fácil (dijo Axel mientras se sentaba en una silla cercana) Fui al lugar donde dicen que ocurrió todo, revisé por pistas, pero es imposible pasó hace mucho tiempo, además sé que ya han contratado a otros para buscar, pero no lo habían logrado así que probablemente no llegaría a ningún lugar yo tampoco. Tuve que recurrir a mi intuición, aquel hombre lobo por la seriedad de las heridas claramente no llegaría tan lejos, tuvo que haber colapsado en algún lugar y morir, la única forma de que sobreviviera es que fuera ayudado por alguien. (dijo Axel).

–Pero si es un lugar en medio de la nada (dijo Brian recordando el lugar) claramente ya pensamos en el pueblo de las personas bestia, pero está bastante lejos de allí además no encontramos a nadie sospechoso allí. (dijo Brian).

–Aquí es donde se me ocurrió algo (dijo Alan tomando la palabra) lo que está más cerca a ese camino donde ocurrió todo son esas cordilleras, ¿acaso alguien vive ahí? Pensé. Por lo que me puse a investigar y descubrí que en las montañas más altas de esas cordilleras había unas cabañas abandonadas, según lo que descubrí en aquellas cimas se hacían rituales hace mucho por las personas bestia, pero es una costumbre que dejaron hace muchos años, así que ¿Quién iría allí aun? (dijo Alan).

–Alguien de viejas costumbres. (dijo Axel).

–Exactamente (dijo Alan señalando a Axel) entonces todo apuntaba a que sería alguno de los lideres ya que son los más viejos. Por eso fui al pueblo, pasé un tiempo allí diciendo que era un viajero y que necesitaba posada, buscar a ese hombre bestia no sería fácil, ¿cabello negro y rizado?, ¿ojos amarillos?, ¿orejas negras? Muchas personas bestia cumplían con esas características, así que solo busqué por actividad sospechosa, hasta que por fin algo captó mi atención. Un hombre bestia con muy bajo perfil, evitaba llamar la atención, utilizaba ropajes que cubrían un poco su rostro, lo miré un rato y cuando entablamos contacto visual lo noté, al ver mi armadura y espada se puso un poco nervioso, ¿Por qué lo estaría?, ¿de que tenía miedo?, así que salí de su rango de visión y lo observé más en la lejanía, compró un par de cosas en el mercado del pueblo, antes de irse se le acercó una joven de ojos verdes y este le dio una manzana y se fue, lo seguí y llego hasta la casa de uno de los lideres, todo empezaba a encajar, primero decidí hablar con aquella joven, su nombre era Erika, dijo que aquel hombre era su hermano. (dijo Alan).

–¿Qué? Pero si es su hermano ya significa que no es aquel hombre, porque dijiste que no tenía relación con el pueblo. (dijo Brian).

–Si, yo también quedé un poco desconcertado (dijo Alan respondiendo a Brian) pero no había de otra, fui a la casa de aquel líder. Gracias a mi imagen de viajero amigable pude pasar y hablar con el líder, me preguntó si necesitaba algo así que me inventé la excusa de que estaba interesado en las personas bestia, en el pueblo y sus costumbres, y que alguien que llevara tanto tiempo allí como uno de los lideres podría contarme sobre esto. Después de una charla comencé a llevar la conversación a algo más personal, aquel extraño hombre de ojos amarillos estaba allí en la casa así que pregunté por él, si era su hijo o algo, y dijo que no, que solo era un empleado, su nombre era Dian. Comencé luego a contarle sobre mis aventuras al líder, él estaba fascinado escuchando mis mentiras, le hablé sobre una vez que encontré un carruaje, que había sido robado y sobre todos los cuerpos que había allí, mientras hacía eso analicé cuidadosamente a ese tal Dian, su sudoración aumentaba cuando hablaba de ello, a este punto estaba casi seguro que era él. ¿Por qué otra razón se pondría nervioso cuando hablo de una situación tan extrañamente similar a su caso? Así que al terminar de hablar y despedirme el líder le pidió a ese tal Dian que me acompañara a la salida. De camino le pregunté a Dian si tenía padres y me dijo que no. (dijo Alan).

–Pero esa tal joven que dijo que él era su hermano, ¿Qué tenía que ver en todo esto? (preguntó Axel).

–Recopilando más información en el pueblo descubrí que aquella joven era huérfana (dijo Alan recordando a aquella niña) o sea que eso si tendría sentido con lo que dijo Dian de que no tenía padres, pero aquí entraba mi duda, parecía que la joven esa tenía una semejanza de serpiente mientras que Dian de Lobo. Así que investigué un poco más y ninguno de los padres de esa joven era un lobo, esto significaba que no eran hermanos. No sé por qué lo habrá dicho pero bueno, como sea no podía volver sin tener algo más que me confirmara del todo mis sospechas, así que esperé pacientemente en el pueblo hasta que hubo una celebración a la luna en la plaza del pueblo, todos bebían, aquel líder estaba junto a Dian, me uní a ellos y bebí, esperé hasta tener la oportunidad, el líder fue al baño, me quedé con ese tal Dian y a fingí estar muy ebrio y monté una escena. Saqué mi espada rápidamente y de un solo movimiento rocé el lado de su cabeza cortando el cabello, lo vi, sabía que si la herida era tan seria como mencionaron ustedes hasta el punto de que la única manera de que sobreviviera era con ayuda, debería tener alguna marca, ahí estaba a la derecha de su cráneo una gran cicatriz. (dijo Alan).

–Hmph, en el clan Masak son tan diestros en la técnica de espada como se dice. (dijo Brian).

–Fui silencioso, pero algunos se dieron cuenta (dijo Alan recordando ese momento) le pregunté a Dian sobre la cicatriz y no me quiso responder, al instante llegó el líder y me pidió que me retirará, seguí jugando al ebrio, pedí perdón y me fui del pueblo. (dijo Alan).

–¡INMEDIATAMENTE MANDAREMOS A UNOS CABALLEROS A QUE LO CAPTUREN! (dijo Axel molesto al finalmente saber donde se encontraba el asesino de sus padres).

–Eres útil Alan, aquí tienes dinero (dijo Brian acercándose a Alan) si quieres puedes seguir trabajando para nosotros y te continuaremos pagando. (dijo Brian).

–Será un placer. (dijo Alan tomando el dinero).

Al día siguiente un grupo de caballeros partió hasta el pueblo de las personas bestia, fue una conmoción, era raro ver caballeros allí ya que el pueblo era autónomo, este grupo llegó hasta la casa del líder que tenía a Dian y pidieron que este se entregara.

–Venimos por Dian, será llevado hasta el Reino de Villa Artise por asesinato. (dijo uno de los caballeros).

–Esperen, ¿Qué está ocurriendo aquí? (preguntó aquel líder).

–Oh disculpe, señor Jean ¿verdad? (dijo uno de los caballeros).

–Si, necesito una explicación. (dijo el líder Jean).

–Como ya he mencionado anteriormente, este hombre, Dian, será llevado hasta el Reino, por robo y asesinato, tenemos las pruebas suficientes para condenarlo. (dijo uno de los caballeros).

–No, no, un momento, este pueblo es autónomo y se rige así mismo, nosotros mismos investigaremos lo ocurrido y se dará el manejo apropiado a esta situación, así que debo pedir que se retiren del pueblo. (dijo Jean).

Ese día los caballeros volvieron al Reino con aquellas malas noticias, Axel estaba furioso, así que pidió un encuentro con los lideres del pueblo. Al cabo de una semana aquel encuentro se llevó a cabo con los cinco lideres del pueblo, dos mujeres y tres hombres, se reunieron con Axel, pero no pudieron llegar a ningún acuerdo. El pueblo manejaría este asunto de manera autónoma como siempre se ha hecho con asuntos similares y darán el castigo que consideren apropiado, a Axel esto no le gustó y comenzó a amenazar, hubo más reuniones durante las siguientes semanas, pero no lograban llegar a un acuerdo.

Axel, como represalia, comenzó a dejar de negociar con aquel pueblo y se le prohibió a todo el reino lo mismo, luego prohibió la entrada de las personas bestia al reino.

Después de semanas sin llegar a ningún punto, Brian tomó a una decisión desesperada al ver la ira de Axel aumentar con el paso del tiempo.

–Mi trabajo es cumplir los deseos de Axel, como agradecimiento por todo lo que me dieron sus padres, si tengo que recurrir a medidas desesperadas, lo haré por el bien de Axel. (pensó Brian).

–Si defienden a un asesino es porque también lo son, con todo respeto mi señor, tengo un plan, hundiremos su reputación y los haremos ver por lo que realmente son. (dijo Brian).

–Confió en ti Brian. (dijo Axel).

En la siguiente semana hubo una nueva reunión, esta vez parecía que la presión ejercida estaba surtiendo efecto, dos de los lideres estaban de acuerdo en entregar a Dian, después de todo era un criminal, pero por mayoría se decidió que no se entregaría, Axel vio esto como un progreso así que estaba ansioso por una siguiente reunión ya que tal vez esta vez sí lograría que entregaran a Dian.

A la mañana siguiente corrió la noticia de que los lideres mataron a un grupo de caballeros del reino y la reputación del pueblo comenzaba a arruinarse. Todo fue plan de Brian, ordenó a un pequeño grupo de caballeros escoltar a los lideres, eran los caballeros más débiles así que los lideres los matarían fácilmente, luego en medio del camino los caballeros atacaron con la orden de matar a los lideres, pero fueron derrotados por estos fácilmente, la noticia falsa ya se había esparcido por todo el reino y así comenzó lentamente una bola de nieve que hundiría la reputación del pueblo.

–Brian ¿Por qué hiciste eso? Estábamos cerca de lograrlo. (dijo Axel preocupado).

–Lo siento mi señor, pero tengo que pedirle que confíe en mí, lo lograremos de esta manera. (dijo Brian).

–Está bien confiaré en ti. (dijo Axel preocupado por las repercusiones que podría tener esto).

Ese día, Brian se reunió con Alan.

–Vaya Brian eres astuto, parece que será interesante. (dijo Alan).

–Si, se lo que debo hacer. (dijo Brian).

Brian comenzaba a endulzarle el oído a Axel y este cedía poco a poco hasta ser una marioneta, pero esto era “por su bien”, eso era lo que pensaba Brian, que debía hacerlo para así cumplir con lo que Axel quería en el fondo que era justicia por sus padres.

Después de un par de meses se dio la fatídica orden, un ataque directo al pueblo por parte del Reino, por la supuesta intención de “conspiración en contra del reino”, fue una masacre en todos los sentidos, el pueblo no estaba preparado ni era especializado en batalla, era solo un pacifico pueblo de personas bestia.

Un par de días después de la destrucción del pueblo Axel entró en una ira inconmensurable, Dian no se encontraba en ninguna parte, así que todo había sido en vano.

–¡Dijiste que confiara en ti! (gritó Axel).

–Tranquilo mi señor, todavía tengo un plan b. (dijo Brian).

–¡Me fallaste! (gritó Axel).

–Lo siento mi señor, pero le pido que confíe en mí, he estado a su lado todos estos años, por favor se lo pido. (dijo Brian).

Axel no tenía otra opción, el único que estuvo a su lado todo este tiempo apoyándolo era Brian, era en quien más podía confiar.

El plan de Brian era dejar que las personas bestia que lograron huir se integraran al reino y vivieran allí, pero tampoco permitiría que alcanzaran puestos de mucho poder, esto daría la imagen de que el Rey es misericordioso y les deja entrar en su “casa”, mientras permitían que vivieran en el reino los mantendrían en estricta vigilancia para así encontrar a Dian.

Pasaron los meses, esto no funcionó, Dian nunca apareció durante más de un año así que el plan cambió a buscar a la joven de ojos verdes quien dijo ser la hermana de Dian, si este le tenía tanto cariño la usarían para atraerlo dándole un trabajo muy bien remunerado en el castillo. Lo que Brian no sabía era que Erika ya tenía un plan, se esperaba todo esto y durante un año estuvo escondida en las montañas entrenando para vengarse de lo ocurrido. Erika fue al reino y obtuvo aquel trabajo, todo era parte de su plan, y así fue que logró acercarse al Rey y esperó por la oportunidad para lanzarle la maldición que lo mataría.

Volviendo al presente Lucifer se veía poco sorprendido por lo que acababa de oír.

–Sabía que faltaba algo. (dijo Lucifer).

–Por favor, quiero, quiero justicia. (dijo Axel).

–Escucha bien hijo de puta (dijo Lucifer molesto) lo que acabas de decir no justifica nada, acabar con todo el pueblo solo por eso no era necesario, debieron haber pedido ayuda del Edén, o a la legión, pero no lo hicieron porque querías tener a Dian para ti y vengarte. (dijo Lucifer).

–Pero, pero el- (decía Axel cuando fue interrumpido).

–Sí, él… no puedo negar que Dian tiene culpa en esto, incluso pudo haber tenido los huevos de entregarse y evitar todo, pero no lo hizo y puso a todos en peligro. (dijo Lucifer).

–Entonces, prométeme que harás justicia. (dijo Axel).

–Nunca prometo nada, no tengo que hacerlo porque no me importa que confíen en mi palabra, solo lo hago y punto, voy por Dian. (dijo Lucifer levantándose).

Lucifer salió de la habitación del hospital, al día siguiente se dirigió hacia el Reino de villa Artise junto a Roxy, más específicamente al pueblo de las personas bestia, al llegar vieron como todos estaban reunidos ayudando con la reconstrucción del pueblo, después de caminar un poco encontraron a Erika, Kevin, Mark y a Dian.

Lucifer se acercó, al verlo junto a Roxy todos saludaron felices de volverlos a ver y agradecidos por todo lo sucedido pero Lucifer fue directo al grano.

–Dian ven conmigo. (dijo Lucifer).

–¿Qué sucede? (preguntó Dian).

–Vamos a hablar un poco, Roxy se quedará con ellos. (dijo Lucifer).

Dian y Lucifer se alejaron un poco, se sentaron en un andén a un lado del camino.

–Lo sé todo Dian, se quién eres en realidad y lo que ocurrió con los padres de Axel. (dijo Lucifer).

–Eso- e- eso no es- no. (Dian intentaba decir algo, pero no le salían las palabras).

–Creo que eres un cobarde de mierda por no entregarte, pero quiero saber también, tu parte de la historia. (dijo Lucifer).

–Uffff (suspiró Dian asustado) bien, te diré todo. (dijo Dian).

Dian comenzó por ese día donde un hacha fue clavada en su cabeza y huyó entre los árboles haciendo uso de sus habilidades de hombre bestia, se alejó todo lo posible, nada pasaba por su mente y comenzaba a perder el conocimiento, solo actuaba por su instinto de supervivencia y no podía hacer más que huir, hasta que se desplomó en medio de la nada, no soportó más y perdió el conocimiento.

Dian no sabía que tan lejos o cerca del camino estaba, no podía poner en orden sus pensamientos mientras su consciencia se desvanecía, cuando de la nada antes de perderla del todo vio a un hombre bestia de cabello castaño y desarreglado, de tupida barba y con unas peludas orejas cafés, quien lo miraba con unos profundos y oscuros ojos.

Dilan despertó días después en la casa de aquel hombre con una terrible jaqueca, sentía que su cabeza iba a explotar, intentó levantarse de la cama, pero cayó al suelo, el estruendo alertó a aquel hombre que subió y abrió la puerta de inmediato.

–Por fin despiertas, me llamo Carl, ¿Cómo te llamas? (preguntó aquel hombre mientras lo ayudaba a levantarse).

–Mi nombre… es, mi nombre, no- ¿Quién soy? (preguntó Dian quien no podía recordar nada).

–¿Perdiste tu memoria? No me sorprende, un poco más y ese golpe te habría matado, incluso me sorprende que estés vivo después de tener un hacha incrustada en la cabeza. (dijo Carl).

–Yo- ¿un hacha? ¿Qué sucedió? (preguntó Dian).

–No lo sé, te encontré así y te traje al pueblo, pero gracias a mi fuerza bruta de oso logré traerte. (dijo Carl).

–¿Estoy en un pueblo? (preguntó Dian).

–Si, es un pueblo de personas bestia cercano a Villa Artise, no te preocupes por ahora, solo descansa, tengo trabajo que hacer así que volveré después. (dijo Carl).

–¿Trabajo? (preguntó Dian).

–Si… soy uno de los lideres de la aldea así que hay bastante responsabilidad sobre mis hombros, pero no te preocupes, estarás a salvo, nos vemos después. (dijo Carl dejando a Dian sobre la cama).

Dian daba vueltas en la habitación ayudándose de las paredes y muebles, miraba todo con extrañeza e incluso le parecían extrañas sus peludas orejas negras, no recordaba nada, ni padre, ni madre, ni amigos, nada, además la jaqueca no lo ayudaba en absoluto.

Carl le ofreció a Dian un trato, ya que no viviría gratis allí, quería ayudarle dentro de lo que podía así que le dio la oportunidad de ser uno de sus asistentes, debía estar allí para lo que necesitara. Dian comenzó poco a poco a recobrar su movilidad, ayudaba a Carl en las tareas diarias, pero al salir de la casa se sentía un poco incomodado por su gran cicatriz por lo que decidió utilizar ropajes que cubrieran su cabeza.

Poco a poco Dian se familiarizaba con su entorno y conocía a las personas del pueblo, saber quién era en realidad no le importaba, con el pasar de los días solo recordó su nombre y poco más, con eso era suficiente, con tal de llevar una vida pacifica allí evitaba tratar de recordar o incluso descubrir su pasado.

Aunque Dian era parte del pueblo siempre se sentía un poco solitario allí, como si no encajara del todo, pero todo cambió cuando nació Erika, ella al igual que Dian no tenía a nadie cercano ya que sus padres murieron, Carl tuvo la idea de que Dian mantuviera un ojo sobre ella y la ayudara, el esperaba que ambos se llevaran bien con el pasar del tiempo, que estuvieran allí el uno para el otro y así fue como poco a poco su relación como casi una familia nació. Erika lo veía como su hermano mayor, alguien tímido y amable, de bajo perfil, aunque todos en el pueblo la ayudaran y buscaran su bienestar sentía una conexión única con Dian.

Erika a muy temprana edad comenzó a desarrollar sus habilidades con la magia, hipnotizando a pequeños animales e incluso podía ver sus sueños e indagar en ellos, estaba emocionada con todo el proceso que quería usarlo en alguien y quien más que su hermano Dian, a este le parecía peligroso, pero fue cediendo con el tiempo, igual no pensaba que pasaría algo malo, al fin y al cabo solo eran sueños.

Así fue como llegó el día en el que Erika comenzó a usar su magia en Dian, este cayó en un profundo sueño, Erika era muy inexperta aun y no controlaba las cosas muy bien, así fue como sin quererlo comenzó a revivir las memorias de Dian, todo fue como una terrible pesadilla y este despertó de repente, miró a Erika, había recordado todo, como había sido un ladrón y asesino, como había estado al borde de la muerte, como sus amigos habían muerto y su huida de cobarde, además ahora sabía que aquel Rey de Villa Artise era el mismísimo Axel de ese día.

Dian le pidió a Erika que se retirara, ese día estuvo pensativo y hasta el propio Carl lo notó, en la noche preparó sus cosas y estaba listo para irse, huir nuevamente como un cobarde y así fue, salió de aquella casa y comenzó a adentrarse en el bosque sin rumbo, pero poco a poco algo lo detenía, solo pensaba en una cosa, no le importaba ser un cobarde, ni haber sido un bandido, lo que realmente le importaba era Erika, no podía abandonarla, todo este tiempo quería ser un ejemplo para ella, no podía simplemente dejarla así que decidió volver y al entrar en la casa estaba Carl esperándolo.

–Creí que no volverías. (dijo Carl).

–Me quedaré aquí. (dijo Dian).

–Llevas muchos años en este pueblo, irte de la nada es extraño ¿no lo crees? (dijo Carl).

–Cuarenta años y no me importan, no me importa haber estado todo este tiempo aquí, pero ¡ME QUEDARÉ! (dijo Dian decidido).

–¿No me dirás que ocurre? (pregunto Carl).

–No, es lo mejor (dijo Dian mirando al suelo) solo quiero que sepas que, quiero ser un ejemplo para los demás, quiero que Erika esté orgullosa de mí y vea alguien en quien apoyarse, lo que me mantiene aquí es ella, tiene a todo el pueblo, pero se siente sola, excepto cuando está conmigo. (dijo Dian).

–Entonces hazla orgullosa y apaga las luces cuando subas, me voy a dormir. (dijo Carl).

Dian decidió continuar con su vida, pero no ignorando su pasado sino tratando de ser mejor de lo que fue, todo por Erika, lo que no sabía era que sus acciones tendrían unas terribles consecuencias cuando fue encontrado por Alan.

Carl el día que escuchó sobre Dian no quedó impresionado, la verdad ya se lo esperaba, pero quería protegerlo, creía en las segundas oportunidades, así que cuando se reunían los lideres para discutir la situación siempre hizo todo por convencerlos y estos le seguían la idea de proteger a Dian porque creían en la versión de Carl. Las tensiones aumentaban poco a poco con el pasar del tiempo y los lideres comenzaban a dudar, le tenían un profundo respeto a Carl, pero llegaban a su límite y no sabían que hacer.

Dian pensó en entregarse, le dolía que Carl intentara protegerlo, el pueblo no sabía nada, solo los lideres y manejaban todo con discreción, pero era como una bomba oculta a punto de estallar así que lo mejor era que Dian se entregara, aunque Carl no lo permitía.

–No es necesario que me protejas tanto, me entregaré Carl. (dijo Dian).

–No, no lo hagas, no puedes hacerlo. (dijo Carl).

–¡No lo entiendo! ¿Por qué me proteges tanto? No soy sino un desconocido que encontrarse herido, soy un asesino, un ladrón y pagaré por lo que hice. (dijo Carl).

–Te equivocas (dijo Carl acercándose a Dian) fuiste un ladrón, un asesino, y ya pagaste por lo que hiciste, has trabajado en este pueblo durante varios años demostrando que no eres lo que fuiste. Escúchame bien, hace casi unos doscientos años este pueblo era más pequeño y un hombre bestia herido llegó aquí a buscar refugio, ese hombre ayudó con todo lo que tenía a este pueblo para demostrar su amabilidad, se convirtió en un gran líder y el pueblo comenzó a crecer y crecer, era querido por todos, un día fue encontrado por los hombres que lo habían lastimado, decidió irse del pueblo para no involucrar a los demás, y nunca volvió, había muerto, resulta que fue un bandido durante toda su vida y se metió con quien no debía, pero intentó cambiar y ser alguien diferente en este pueblo y lo logró, ese hombre era mi padre. Si algo aprendí de ello es que las personas cambian. ¡Tu cambiaste Dian! Y en honor a mi padre no dejare que mueras igual, encontraremos una solución. (dijo Carl).

Dian como muestra de respeto obedeció a Carl, pero todo se desenvolvió de manera terrible y el pueblo fue destrozado, Carl murió, pero le pidió a Dian que huyera con Erika y así lo hizo, nadie más que los lideres sabían la verdad del porqué, el resto de las personas bestias creían que eran simplemente odiadas por el rey y rechazadas, Dian odiaba saberlo todo y tener que mantener su boca cerrada pero no podía cambiar nada y así se mantuvo hasta el día de hoy, escondiéndose y dejándose llevar por la corriente.

Lucifer ahora lo sabía todo, era hora de tomar una decisión.

–¿Qué crees que ocurrirá ahora que lo sé todo? (preguntó Lucifer).

–Es tu trabajo como legionario hacer justicia… supongo. (dijo Dian).

–¿Justicia? Puedo hacer lo que quiera. (dijo Lucifer).

–No lo entiendo. (dijo Dian).

–Los legionarios no somos la policía militar. (dijo Lucifer).

–Eso lo sé, pero es casi lo mismo ¿verdad? (preguntó Dian un poco nervioso).

–Los legionarios tenemos libertad para actuar según nos parezca (dijo Lucifer mirando a Dian) puede que una misión solo sea reunir información sobre cierto grupo, los legionarios pueden simplemente reunir la información y cobrar, o pueden capturarlos si lo consideran necesario o incluso pueden matarlos a todos… (dijo Lucifer).

–O sea que me mataras en este instante. (dijo Dian).

–Yo… era mucho más inmaduro, me dejaba llevar por el momento (dijo Lucifer recordando su pasado) otras veces decido reflexionar, todo depende de las situaciones… a lo que quiero llegar es que, te daré una oportunidad por el aprecio que te tiene Erika, solo porque ella decidió ayudarnos y quitar la maldición, pero te lo digo aquí en tu cara, eres un cobarde de mierda. Creo que el que Carl te haya dicho que quería protegerte fue un alivio para ti y así evitar entregarte, deberías haber tenido tus bolas bien puestas y sacrificarte por todo el pueblo si tanto querías agradecer, pero no lo hiciste, así que solo por ahora no te mataré, pero te capturaré y serás juzgado, que tanto tiempo seas enviado a un calabozo no me importa, espero que durante ese tiempo al menos pienses un poco en lo que hiciste y si realmente tanto aprecias a Erika no trates de matarte, cumple el tiempo y te reunirás con ella, ahora levanta tu culo y vámonos. (dijo Lucifer).

–No, no puedes- (decía Dian cuando fue interrumpido por Lucifer).

–Dije levántate y vámonos. (dijo Lucifer).

Dian se levantó decaído y temblando, caminaba mientras veía la espalda de Lucifer, después de tanto tiempo su momento había llegado, era hora de pagar por lo todo lo ocurrido, pero no quería aceptarlo, a cada paso sentía más miedo y solo quería huir, porque eso fue lo que siempre había sido, un cobarde. Gracias a ser una persona bestia se aprovechó para asustar a los débiles y robarles, después al olvidar todo vivió una vida pacífica y al recordarlo se refugió en que todo estaba en el pasado y no enfrentó sus problemas y eso llevo a que no fuera capaz de entregarse.

Dian y Lucifer se encontraban cerca de Roxy y compañía cuando de repente Dian se detuvo.

–¿No, me entendiste? Nos vamos, no te detengas. (dijo Lucifer).

–¿Irse? ¿A dónde? ¿Qué sucede? (preguntó Erika).

–Dian será capturado por robo y asesinato, como uno de los partícipes en la muerte de los padres de Axel. (dijo Roxy).

Lucifer se giró y miró a Dian de forma amenazante, notaba como este quería hacer algo.

–Dian, deja de escapar de las cosas y enfréntalas de una vez. (dijo Lucifer).

–Ya no soy ese hombre, no soy un cobarde, lucharé por mi libertad. (dijo Dian).

Lucifer se quedó en silencio, Dian inmediatamente se transformó en su tercera fase convirtiéndose en un gran lobo negro, él estaba nervioso, pero confiaba en sus habilidades, pero no sabía lo que era realmente luchar con alguien fuerte, el enfrentarse a caballeros de bajo nivel o ángeles débiles no era lo mismo que luchar contra un legionario o contra el mismísimo Lucifer, no estaba preparado para lo que ocurriría.

Para Dian fue como un instante en el que Lucifer estaba frente a él y de la nada desapareció, cuando lo notó este lo había atravesado con su brazo de forma punzante en el abdomen, de lado a lado, un agujero en su torso, Dian de inmediato comenzó a escupir sangre cuando de la nada recibió un puñetazo que lo lanzó al suelo con tal fuerza que destruyó un poco el camino además de perder el conocimiento de manera instantánea.

Dian se despertó en una cama de hospital, estaba solo y sentía un profundo dolor en su abdomen, al girarse vio una carta en un pequeño escritorio a su lado.

–Hola hermano, soy Erika (leyó Dian en la carta) ahora lo sé todo, pero tranquilo, no me importa el pasado, solo me importa el Dian que conocí. Por favor solo sobrevive y vuelve a mi como el divertido hermano que conocí, estuviste a punto de morir, pero Roxy detuvo a Lucifer, ahora son dos personas que te han dado otra oportunidad, no la desaproveches, con amor tu hermana Erika, te visitaré cuantas veces pueda. (decía la carta).

Dian comenzó a llorar, Lucifer quien se encontraba al otro lado de la puerta escuchó su sollozo, luego se marchó con Roxy.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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