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Conflicto Celestial - Capítulo 34

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  4. Capítulo 34 - 34 33
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34: 33.

Equivocación 34: 33.

Equivocación –Pero… ¿Qué pasa si nos descubren?

(preguntó una voz femenina mientras gemía).

–Nadie pasa por aquí.

(dijo una voz masculina mientras se desvestía).

Allí bajo la luz de la luna reflejada en un pequeño lago dos ángeles tenían sexo como de costumbre, el sonido de las hojas de los árboles moviéndose por el viento cubrían ligeramente los gemidos de placer que se oían en aquel lugar, la figura masculina estaba encima, mientras movía sus caderas apreciaba la belleza de aquella mujer que tenía allí delante, su cabello castaño tendido sobre el suelo, su delicado rostro con esa profunda mirada, sus hermosos ojos verdes que brillaban como luciérnagas, su piel blanca empapada en sudor, sus redondos pechos que rebotaban con el movimiento.

La figura masculina tomaba su pequeña cintura mientras ella yacía tendida en el suelo estremeciéndose de placer, ella lo miraba a él, estaba profundamente enamorada de aquel hombre, su largo cabello negro recogido y su rostro amenazador junto con aquella barba, su ceño fruncido con aquellas cejas pobladas y su gran nariz, ella sentía la fuerza de cada movimiento al ver sus músculos contraerse a través de aquella blanca pero no pálida piel, mientras él la miraba con sus penetrantes ojos de un marrón claro.

Un rato después ella estaba recostada sobre su pecho mientras ambos miraban al lago, el acariciaba su cabello y delicado rostro.

–Adolf… creo que es hora de volver a Linterna.

(dijo ella).

–Lo sé, pero quiero quedarme así un poco más.

(dijo Adolf).

–Quisiera, algún día, poder volver juntos de la mano, ser como una familia, tener hijos… momentos como este me hacen pensar que son posibles… pero sé que no, que no puede ser y nunca será.

(dijo ella).

–Lo siento Angelika, si las cosas fueran… diferentes, tal vez en otra vida donde no sea la cabeza de una familia importante, donde te hubiera conocido antes… pero las cosas no son así, tengo un rol que cumplir y una imagen que dar al resto.

(dijo Adolf).

–Si, lo se… (dijo Angelika mientras se separaba del pecho de Adolf) vistámonos rápido, es hora de volver.

(dijo Angelika mientras tomaba su ropa).

–Ven (dijo Adolf mientras la tomaba y acercaba para luego besarla) aun así te tengo mucho cariño, ahora vámonos.

(dijo Adolf).

Angelika y Adolf volvieron a Linterna, luego caminaron hasta la gran casa de la familia Hantelius, sus paredes blancas y bordes adornados con rocas, su suelo y grandes vigas de madera que sostenían aquello largos techos, era una casa digna de una familia importante del Clan Masak, lujosa pero simplista combinando así con los caminos y demás hogares rodeados de naturaleza.

Al entrar, Angelika y Adolf se separaron, ella se dirigió a la cabaña de los sirvientes mientras que él se dirigía a la sala principal, allí se encontraba una mujer blanca de se notaba a través de aquel largo vestido blanco que llevaba puesto.

Junto a ella jugaba un pequeño , también estaba allí una pequeña , ambos al ver a Adolf entrar se acercaron a abrazar a su padre, Adolf se agachó para abrazarlos.

–Finalmente llegas.

(dijo aquella mujer de cabello negro).

–Bueno… sabes que ser miembro del clan Masak no es fácil Karla.

(dijo Adolf).

–¿Estas cansado?

¿tienes hambre?

(preguntó Karla).

–Iré a cambiarme para luego cenar.

(dijo Adolf).

–Bien, entonces le diré a Angelika que prepare la mesa para servir la comida.

(dijo Karla).

Karla llamó a Angelika quien al llegar estaba un poco despeinada y sudando.

–¿Qué sucede?

Te ves cansada.

(dijo Karla).

–Oh, estaba acomodando unas estanterías, pero eran un poco pesadas.

(dijo Angelika).

–Sabes que puedes pedirle ayuda al resto de sirvientes.

(dijo Karla).

–Si, pero…

me avergüenza un poco, al fin y al cabo, soy la sirvienta principal de la casa mientras que ellos se encargan de todo el resto de tareas de la familia.

(dijo Angelika).

–Bueno no te preocupes por eso, ven, ayúdame a arreglar la mesa para cenar, sabes que no puedo perder de vista a mis hijos.

(dijo Karla).

–Si señora (dijo Angelika mientras miraba a aquellos dos pequeños jugar) arreglaré la mesa de inmediato.

(dijo Angelika mientras salía de la habitación).

Angelika preparó la mesa y sirvió la comida, Adolf, su esposa e hijos se sentaron mientras ella se retiraba, pero Karla la detuvo.

–Vamos Angelika come con nosotros, siempre tengo que pedírtelo.

(dijo Karla).

–Pero sabes que soy una sirvienta y debo respetar los códigos.

(dijo Angelika).

–Eso no importa, no estoy pidiéndoselo a una sirvienta, estoy pidiéndoselo a una amiga, vamos siéntate que se va a enfriar.

(dijo Karla).

Angelika se sentó a comer junto a ellos y con Karla batallaron un poco para poder hacer que los niños comieran sin jugar en la mesa, Adolf terminó primero y se retiró diciendo que se encontraba cansado, Karla y Angelika se quedaron allí alimentando a los niños.

–Vaya que ser madre es más difícil de lo que pesaba, si no fuera por tu ayuda no sabría cómo hacerlo, pero lo bueno es que entonces ya tienes práctica, para cuando tú también tengas hijos.

(dijo Karla).

–¿Hijos?

No, no eso es imposible.

(dijo Angelika).

–¿Por qué?

Algún día tendrás hijos también y, es más, yo te devolveré el favor ayudándote con su crianza.

(dijo Karla).

–Bueno… tal vez algún día… (dijo Angelika).

–Vamos no seas pesimista, dime… ¿Qué prefieres?

¿Un niño o una niña?

(preguntó Karla).

–La verdad me da igual, creo que lo importante es que sea feliz.

(dijo Angelika).

–Eso es verdad… yo espero que estos dos pequeños también lo sean, pero… tendrán un camino un poco duro a pesar de los lujos con los puedan crecer.

(dijo Karla).

–¿Por qué?

(preguntó Angelika).

–Bueno… son hijos de una familia fundadora del Clan Masak, llevan el apellido Hantelius y por tanto tendrán un rol que cumplir y unas expectativas que alcanzar.

(dijo Karla).

–¿Y si no quieren?

¿no pueden hacer lo que ellos quieran?

(preguntó Angelika).

–Bueno eso es lo que yo quisiera pero, así como Adolf fue criado de una forma en particular ellos también lo serán, pero bueno estaré allí para guiarlos, al menos puede que tu hijo si logre hacer lo que él quiera.

(dijo Karla).

–Eso espero, aunque desde el momento que nazca también será un sirviente.

(dijo Angelika).

–Vamos no te preocupes por eso (dijo Karla colocando su mano en el hombro de Angelika) sabes que sirviente es solo un título, pero todos ustedes son trabajadores aquí, además también tienen la posibilidad de incluso llegar a ser miembros del clan Masak o miembros semioficiales de un equipo además… recuerda que, aunque no tenga el apellido es miembro de la familia Hantelius y, por último, es hijo o hija de mi amiga así que como te dije, yo también te ayudaré.

(dijo Karla).

–Bueno eso es verdad, pero incluso si no es aquí lo importante es que encuentre su felicidad.

(dijo Angelika).

–Cuenta con ello… pero ahora viene la infelicidad… vamos a lavar los platos.

(dijo Karla).

–Se que odias lavar los platos, lo haré yo.

(dijo Angelika).

Pasaron un par de meses y Angelika comenzó a mostrar síntomas de embarazo, parecía que finalmente había ocurrido.

Angelika primero sintió un gran temor, ya que sabía lo que implicaba estar embarazada de Adolf, del esposo de su amiga, pero además su gran temor venia de la incertidumbre que le provocaba la posible reacción de Adolf, por lo que una tarde junto a Adolf donde este intentó tener sexo como de costumbre ella lo detuvo y decidió contarle que estaba embarazada.

–¿Cómo es posible?

¿esto es real?

¿con quién has estado?

(preguntó Adolf molesto).

–¿Con quién?

Sabes que siempre estoy contigo, desde el día que llegué aquí he sido tuya, esa estúpida pregunta me ofende.

(dijo Angelika).

–Lo siento, lo siento, no medí mis palabras.

(dijo Adolf).

–¿Así es como reaccionas?

Bien entonces ya lo entiendo, no deseas a este niño.

(dijo Angelika).

–No, no me malinterpretes (dijo Adolf colocando su mano en el hombro de Angelika) solo era la sorpresa del momento, pero un niño siempre es una buena noticia, o quien sabe podría ser una niña también, lo importante es que serás mamá eso debe ser una gran alegría.

(dijo Adolf).

–Yo… aunque este feliz tengo dudas Adolf, porque este niño crecerá sin un padre.

(dijo Angelika).

–Si tendrá un padre, aunque no lo sepa (dijo Adolf con un tono nervioso) y… aunque no pueda criarlo directamente como un hijo mío puedes criarlo junto a mis demás hijos, como una gran familia, estoy seguro de que Karla también se alegrará.

(dijo Adolf).

–Prométeme que cuidaras de este niño.

(dijo Karla mirando fijamente a Adolf).

–Tenlo por seguro (dijo Adolf de manera convincente) aunque no tenga el apellido de Hantelius y no pueda criarlo directamente haré lo posible para que tenga la mejor crianza posible, pero recuerda muy bien, nadie más nunca sabrá esto, ya que mancharía el nombre de mi familia.

(dijo Adolf).

Pasaron unos días, Angelika le daba vueltas a lo que dijo Adolf, aún seguía llena de incertidumbre ya que obviamente quería un padre para su hijo, pero sabía que no pasaría.

Adolf tenía un rol que cumplir y una imagen que dar, ella lo entendía y tenía que aceptarlo.

Durante una noche Angelika decide contarle a Karla.

–¿Qué?

No puedo creerlo, finalmente, justo habíamos hablado de ello hace unos meses, lo sabía, tal vez lo presentí incluso, quien sabe puede que sea capaz de prever el futuro y no lo sepa.

(dijo Karla emocionada).

–Tengo… tengo miedo.

(dijo Angelika).

–No hay de que preocuparse, nosotros te ayudaremos, quiero más detalles ¿Quién es el padre?

(preguntó Karla).

Adolf estaba presente y se quedó mirando a Angelika preocupado.

–No lo sé… hace unas semanas Adolf me permitió salir de Linterna y fui al Edén y… me emborraché en una fiesta, creo que cometí un error.

(dijo Angelika apenada).

–Eso es raro, Adolf pocas veces deja salir a los sirvientes de esta dimensión, pero da igual, no pienses así, un hijo nunca es un error.

(dijo Karla).

–La dejé salir porque sabes que Angelika tiene un lugar especial, pero eso no es lo importante (dijo Adolf acercándose a ellas) no me importa quien sea el padre y está mal que pienses que es un error, aunque tu hijo no tenga el apellido Hantelius hace parte de esta familia.

(dijo Adolf).

–!Sí!, ¡sí!, Adolf tiene razón, es más, podrás criar tus hijos con los míos, será maravilloso, no te preocupes.

(dijo Karla).

Pasaron un par de meses y Angelika se iba debilitando, conforme progresaba el embarazo le costaba hacer las actividades diarias y necesitaba constantemente tomar pequeños descansos, preocupada decirle preguntarle a Karla que sucede.

–Oh Angelika (dijo Karla sentándose junto a Angelika) los embarazos en nosotras es algo bastante complicado, recuerda que hay practicantes y no practicantes, aquellos que son fuertes y manipulan la energía tendrán hijos más fuertes, pero tu al ser no practicante implica que a tu cuerpo le cuesta mucho mantener al bebé… pero mira el lado positivo, eso significa que tienes un bebé fuerte en camino.

Por ahora toma todos los descansos que necesites, no te sobre esfuerces, ahorra tanta energía como puedas ya que tu cuerpo la usará en desarrollar al niño o niña.

(dijo Karla).

–Pero, ¿Por qué a ti no te costó tanto?

(preguntó Karla).

–Yo… yo fui una aspirante al clan Masak (dijo Karla con cierta nostalgia) incluso llegué a ser miembro semioficial en un escuadrón, pero una vez me casé con Adolf abandoné mis días como guerrera, mi cuerpo estaba más que preparado para tener un hijo, especialmente uno fuerte.

(dijo Karla).

Conforme transcurre el tiempo Angelika sigue debilitándose al punto que piensa que morirá, en un momento dado queda en cama ya que el simple hecho de caminar le cuesta bastante, así que cuando tiene un momento a solas con Adolf decide hablarle.

–Adolf… escúchame bien.

(dijo Angelika agotada).

–Tranquila, todo saldrá bien solo necesitas descansar.

(dijo Adolf).

–No… siento que, a este paso, moriré, si eso llega a pasar yo- (decía Angelika cuando fue interrumpida por Adolf).

–No, no te dejaré morir, si tengo que elegir no permitiré que- (decía Adolf cuando fue interrumpido por Angelika).

Angelika al escuchar a Adolf sintió por primera vez durante su embarazo lleno de incertidumbre lo que era el amor de una madre.

–Salva al bebé, su vida… su vida está por encima de la mía (dijo Angelika tomando a Adolf del brazo) no importa si muero o no pero el bebe esta primero… hazme ese favor, si llego a morir críalo como uno de tu familia porque es lo único que tendrá, hazlo… hazlo por todo lo que hemos pasado, hazlo como el padre sin reconocer que eres.

(dijo Angelika).

–Está bien… pero haré todo lo posible para que no mueras.

(dijo Adolf).

Pasan un par de meses y varios médicos van a visitar a Angelika, pero no hay mucho que puedan hacer más que aplicar un poco de magia curativa y darle calmantes para el dolor, también aplican un sello que lleva una gran cantidad de energía para que el cuerpo utilice esta para mantener al bebé.

–No entiendo… ¿a qué se refieren los médicos cuando dijeron que mi regeneración es bastante pobre?

(preguntó Angelika).

–Mira (dijo Karla tomando la mano de Angelika) al igual que podemos entrenar nuestros músculos y hacernos más fuertes, o aumentar nuestra capacidad de retención y utilización de energía, lo mismo pasa con la regeneración, al regenerarse de heridas más grandes también esta mejora, sabes… aquellos que tienen una buena regeneración probablemente han pasado por heridas muy dolorosas… (dijo Karla).

–Eso significa que no valgo para nada.

(dijo Angelika).

–No… no te trates así, además, ¿no viste que aplicaron un sello con bastante energía para mantener el bebé?

Tendrás un hijo bastante fuerte, no puedo esperar a que juegue junto con mis pequeños.

(dijo Karla).

Pasan un par de meses más, el embarazo está en un punto crítico, Karla no se lo cuenta a Angelika y decide hablar con Adolf en privado.

–Adolf… estamos a la mitad del mes once.

(dijo Karla).

–Lo sé pero un bebé puede nacer desde el nueve al doce, aun queda tiempo.

(dijo Adolf).

–Si, pero… sabes que cuanto más tarde más probabilidad hay de que muera, morirá el o morirá ella, y si… si pasamos del mes doce él bebe está muerto.

(dijo Karla).

–No, eso no pasará, no permitiré que así sea.

(dijo Adolf).

Inicia el mes doce cuando finalmente Angelika entra en labor, Karla y Adolf están presentes junto con un pequeño grupo de médicos y sirvientes quienes asisten por petición de Adolf para evitar que Angelika o el bebé mueran, pasan horas de un doloroso parto en donde Angelika casi perdiendo el conocimiento grita de dolor mientras Adolf aplica toda la energía que puede a un sello en su vientre para que esta no se quede sin energía y muera mientras los médicos aplican magia curativa y así, finalmente, al atardecer, nace un niño.

Angelika pierde el conocimiento y los médicos proceden a aplicar magia curativa para evitar que esta muera, Karla toma al niño preocupada y se sorprende del tamaño y peso de este, era un niño fuerte, un niño sano, su llanto era tan fuerte que se oía por toda la casa.

Karla trataba de calmar al niño mientras un Adolf preocupado miraba como aplicaban todo el auxilio posible a Angelika.

Tras un par de horas finalmente Angelika recupera el conocimiento y por fin Karla puede darle al bebe, Angelika con sus débiles movimientos lo toma y lo mira mientras llora de alegría, tenía un poco de cabello negro y unos brillantes ojos verdes como su madre.

–Vamos dale un nombre.

(dijo Karla emocionada).

–Se llamará, se llamará Maximus.

(dijo Angelika con un tono suave).

Maximus, al ser hijo de una sirvienta, es igualmente reconocido como un sirviente, no lleva el apellido, pero hace parte de la familia de manera secundaria.

Conforme crece este cada vez tiene que ayudar más en las labores diarias, este tiene un carácter muy testarudo y siempre quiere hacer las cosas solo, ayuda en labores pesadas e intenta hacer más de lo que puede, parece odiar no tener la razón y así le cueste bastante logra hacer las cosas, los demás sirvientes se impresionan de como con tan solo ocho años logra hacer cosas que ellos no podían, tiene una fuerza extraordinaria, fuerza que proviene de su testarudez.

Luka le lleva cuatro años a Maximus por lo que con doce en la escuela comienza a aprender el arte de la espada y magia, cosas especificas del Clan Masak, Emma esta pronto a hacerlo ya que tiene diez años.

El hermano menor , nació un año después que Maximus y ve desde lejos con envidia a su hermano Mayor ya que él también quiere aprender a usar la espada.

En sus tiempos libres Maximus juega con sus hermanos, pero Luka y Josh lo tratan mal, siempre lo dejan ultimo y se burlan de él, Emma por otra parte es mucho más noble y amable, pero los dos varones lo ven como un simple sirviente, no como un igual, Luka especialmente al estar aprendiendo a usar la espada se vuelve más y más prepotente, además al ser el mayor trata de destacar.

Un día mientras jugaban en la parte trasera de la casa entre los árboles, Luka propone que jueguen a una lucha con espadas, Emma y Josh se sientan en una roca a observar.

Luka toma un palo, pero no le da uno a Maximus, este se pregunta el por qué, pero Luka le explica que el atacará mientras Maximus solo esquiva.

Luka comienza a ser cada vez más tosco con sus movimientos y comienza a molestar a Maximus, Luka ataca cada vez más fuerte, pero parece no hacerle daño a Maximus quien además esquiva bastante bien sus ataques.

Maximus, gracias a su actitud testaruda cuando debe ayudar en las labores, ha desarrollado un cuerpo fuerte, las caídas y los golpes poco a poco estaban moldeando un cuerpo resistente y el tratar de llevar cosas pesadas estaba desarrollando su fuerza, al notar el poco daño que recibe Luka comienza a golpearlo con fuerza.

–¡Luka!

Detente, le vas a hacer daño.

(dijo Emma molesta).

–Mas fuerte, más fuerte Luka demuestra quien manda.

(dijo Josh).

Luka lanza golpes fuertes a Maximus y este se molesta, así que deja de esquivar y defenderse.

Maximus ve el golpe venir y contraataca con su antebrazo rompiendo el palo e inmediatamente empuja a Luka con tal fuerza que lo lanza contra la roca donde estaban sentados sus hermanos, este se molesta y se levanta, pero en realidad estaba sorprendido de la fuerza de Maximus.

–¿Cuál es tu problema idiota?

Estábamos jugando, le diré a Papá sobre esto.

(dijo Luka mientras se iba molesto).

Josh se fue tras su hermano, Emma por el contrario se acercó a Maximus.

–¿Estas bien?

(preguntó Emma).

–No, estoy cansado de que me molesten, creí que íbamos a jugar.

(dijo Maximus).

–Lo siento de verdad, mis hermanos son… son unos estúpidos, te pido disculpas.

(dijo Emma mientras se iba tras sus hermanos).

En la noche Maximus es llamado por su madre, esta le dice que Adolf tiene que hablar con él, este espera sentado tras una puerta, escuchando todo.

–Nadie puede saber de esto… seriamos el hazme reír, ¿Cómo es posible que un heredero a la familia Hantelius haya perdido ante un sirviente y haya venido a quejarse como un cobarde?

(dijo Adolf).

–Es solo un niño.

(dijo Karla).

–Es el futuro heredero de la familia Hantelius (dijo Adolf molesto) es cuatro años mayor que Maximus, tiene muchas expectativas que cumplir, no debería venir a llorar, debería solucionar sus problemas enfrentándolos, tal vez estas siendo muy suave con su crianza Karla.

(dijo Adolf).

–Tu estas poniendo demasiadas expectativas en un niño Adolf, es solo una pequeña pelea entre niños nada más, deja de hacer escándalo por esto.

(dijo Adolf).

–No lo entiendes Karla, pero Luka lo entenderá cuando crezca, cada etapa es importante, somos una familia importante, pero bueno, está bien, pido perdón por levantar la voz.

(dijo Adolf).

–Pido disculpas señor.

(dijo Angelika quien se encontraba en una esquina de la habitación).

–Necesito que eduques mejor a tu hijo Angelika (dijo Adolf molesto) es un sirviente y debe respetar a sus señores, no puede levantar la mano contra ellos, debe aprender cuál es su posición… déjalo entrar que debo hablar con él.

(dijo Adolf).

Angelika abre la puerta y sale junto a Karla mientras Maximus entra, este finge no haber escuchado nada y se sienta asustado frente a Adolf.

–Pffff (suspiró Adolf mientras miraba al suelo) Maximus oí que golpeaste a mi hijo… sabes que eso es algo grave, pero antes que nada quiero escuchar tu versión de la historia.

(dijo Adolf).

–Se- señor Adolf (dijo Maximus nervioso) ellos siempre me molestan, no es la primera vez que pasa, Luka y Josh siempre se burlan de mí y me tratan mal.

Esta vez Luka dijo que jugaríamos a la lucha con espadas, pero simplemente comenzó a golpearme con un palo y yo me defendí… señor.

(dijo Maximus).

–Vaya… Luka lo explicó de otra manera (dijo Adolf en voz baja) te pido disculpas por mi parte, también trataré de educar mejor a mis hijos porque esa no es la manera de tratar a un sirviente, pero también tienes que entender que no debes levantar la mano contra tus señores, aprende tu posición.

(dijo Adolf).

–Yo- yo quiero ser más que un sirviente.

(dijo Maximus).

–Oh… bien admiro tu determinación.

Si te esfuerzas lo suficiente, puedes volverte en el futuro la mano derecha de mi hijo y ser un subordinado, obtener el apellido y ser un miembro semioficial.

(dijo Adolf).

–¿En verdad señor?

¿Me lo jura?

(preguntó Maximus).

–Claro que sí, lo lograrás si te esfuerzas lo suficiente.

(dijo Adolf).

–Luka y Josh dicen que nunca lograré ser más que un sirviente.

(dijo Maximus).

–Prueba que están equivocados, cualquiera que te diga lo contrario, prueba que están equivocados.

(dijo Adolf).

Los ojos de Maximus se iluminaron.

–Lo haré, señor.

(dijo Maximus entusiasmado).

–Antes de salir llama a tu madre, dile que pase.

(dijo Adolf).

Maximus sale y le dice a su madre que Adolf quiere hablar con ella, luego se dirige a la cabaña a esperarla para ir a dormir.

Angelika entra a la habitación y cierra la puerta, Adolf se levanta, la empuja contra la pared y se acerca a ella, aprieta sus nalgas mientras le besa el cuello, lentamente sube los brazos, aprieta sus senos y trata de desvestirla.

–Hace bastante no tenemos tiempo a solas.

(dijo Adolf intentando desvestir a Angelika).

Angelika se escabulle de los brazos de Adolf y lo aparta.

–¿Qué sucede?

(pregunta Adolf confundido).

–Tengo que ir con Maximus y ver cómo está.

(dijo Angelika).

Adolf se quedó allí mirando como Angelika se retiraba, él había notado como desde el nacimiento de Maximus él había pasado a un segundo plano, era como que aquella Angelika solitaria ya no necesitaba su atención, esto molestaba bastante a Adolf, por lo que salió de la habitación molesto y subió las escaleras y entró rápidamente a su cuarto cerrando la puerta.

Karla estaba allí acostada un poco molesta por lo que paso, Adolf se lanza sobre ella.

–¿Qué sucede cariño?

¿Por qué tanta prisa?

(preguntó Karla) Se que hace mucho no lo hacemos, pero los niños podrían escucharnos entonces es- (decía Karla cuando Adolf le tapa la boca con su mano).

–Entonces trata de hacer silencio.

(dijo Adolf).

Adolf la gira y le levanta la bata que tenía puesta para dormir, le quita su ropa interior, se baja el pantalón y comienza a penetrarla fuertemente mientras con la otra mano le tapaba la boca, cada vez es más agresivo y Karla trata de reducir sus gemidos lo más posible.

Adolf solo estaba liberando su frustración, mientras tenía sexo con su esposa pensaba en Angelika y todo lo que había pasado en el día.

Angelika llega a la cabaña, allí está Maximus esperándola sentado en la cama, en cuanto ella entra este corre a abrazarla, Angelika se arrodilla y lo abraza también.

–Parece que te metiste en un problema Maximus, sabes que tienes que respetar a los hijos de Adolf.

(dijo Angelika).

–Lo sé, pero eso ya quedó solucionado.

(dijo Maximus).

–¿Sí?

¿Qué te dijo Adolf?

(preguntó Angelika).

–Me pidió perdón también, yo le dije la verdad, que Luka y Josh me molestaban y me pidió perdón.

(dijo Maximus).

Angelika llevo a Maximus a la cama y ambos se sentaron allí.

–¿Se disculpó?

Eso… eso no me lo esperaba, pero ¿Qué más te dijo?

(preguntó Angelika intrigada).

–Me dijo que probara que estaban equivocados (dijo Maximus emocionado) yo sé, que podré lograr grandes cosas, él me dijo que si me esforzaba podría ser la mano derecha de Luka, pero yo probare que está equivocado también, yo me convertiré en un miembro y así tendré mi propia familia.

(dijo Maximus).

–¿Odias a tus señores?

¿Odias a los Hantelius?

(preguntó Angelika).

–Yo no, no los odio, pero es que- (decía Maximus cuando fue interrumpido por Angelika).

–Pues yo no los odio, ellos me han dado refugio, protección, no nos falta la comida, tu estas siendo educado por el clan Masak… yo en realidad estoy muy agradecida.

(dijo Angelika).

–No los odio (dijo Maximus en voz baja) pero no me gusta como Luka me trata como si no estuviera a su nivel, pero hoy lo noté, soy fuerte, confía en mi mamá, si llego a ser miembro y tener una familia, podríamos pasar más tiempo juntos, estas todo el día sirviéndoles y yo… yo quiero pasar más tiempo contigo.

(dijo Maximus).

–Yo confió en ti, es obvio, es algo que en el fondo como mamá lo sé, sé que podrás lograr todo lo que te propongas.

(dijo Angelika).

Angelika se inclinó hacia Maximus y paso su brazo derecho por detrás para abrazarlo, Maximus vio la marca en forma de anillo en el dedo anular de su madre.

–¿Por qué no todos los sirvientes tienen esa marca?

(preguntó Maximus).

–Es la marca del clan Hantelius, pero no todos la tienen porque algunos como tu están relacionados por segundo grado.

(dijo Angelika).

–Pero he visto que otros la tienen en otro dedo, en el que está cerca al dedo gordo.

(dijo Maximus).

–Oh, es porque llegué aquí de manera especial, fui rescatada.

(dijo Angelika).

–¿Rescatada?

(preguntó Maximus).

–Si, rescatada por el señor Adolf, por eso estoy agradecida con esta familia.

(dijo Angelika).

–Mmmm, pues yo también te rescataré mamá, cuando sea miembro tendré una marca mejor que esa y te la daré a ti también.

(dijo Maximus).

–Muy bien, piensa bien en la marca que quieras mientras duermes, porque ya es hora de dormir, mañana nos espera otro largo día.

(dijo Angelika mientras se levantaba para ir a su habitación).

–Hasta mañana Maximus, te amo.

(dijo Angelika).

–Hasta mañana mamá, yo te amo más.

(dijo Maximus).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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