Conflicto Celestial - Capítulo 35
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Capítulo 35: 34. Están equivocados
Maximus cumple finalmente 12 años y por tanto en la escuela se le empieza a instruir en la espada y enseñar magia como a todo niño en Linterna, este ahora era más grande, tenía su cabello negro un poco más largo de tal manera que cubría un poco sus brillantes ojos verdes, su rostro ahora era ligeramente más masculino con una mandíbula un poco más pronunciada, su expresión denotaba aquella actitud testaruda que lo ha caracterizado desde niño. Aquel delgado cuerpo ahora comenzaba a verse un poco robusto sobre aquel simple traje blanco que utilizaban tanto estudiantes como profesores en la escuela.
Desde un principio Maximus es terrible con la espada, sus movimientos no son elegantes y precisos como tradicionalmente el Clan Masak usa la espada, sino por el contrario hace movimientos toscos, como si en vez de usar una espada estuviera utilizando una vara o un palo, todos en el salón practican con las espadas de madera siguiendo al profesor, pero Maximus parece hacer las cosas a su manera y a su ritmo.
En las clases de magia sientan a todos los estudiantes y les dan un pequeño cuenco con agua, deben practicar lo más básico y es tratar de manipular el agua de alguna manera o si es el caso congelarla, aunque todos van a su ritmo con el pasar de las semanas lo van logrando, pero Maximus es incapaz de utilizar magia, todos se burlan, pero él ha desarrollado una piel gruesa a este punto, haber sido molestado por Josh y Luka le ha ayudado a ignorar y soportar lo que dicen sobre él.
Pero Maximus destaca en una cosa y es en las pruebas físicas, su cuerpo se ha fortalecido gracias a su actitud testaruda en las labores de la casa. Maximus no es solo fuerte, también es bastante rápido y atlético y su mentalidad lo hace esforzarse constantemente porque odia perder, pero las aptitudes físicas no son una prioridad para el clan Masak por lo que, aunque destaque en esto los profesores y estudiantes no le dan mucha importancia.
En el resto de clases Maximus, aunque de manera desapercibida, siempre ha logrado buenas calificaciones, le gusta mucho escuchar sobre historia ya que imagina todas las grandes batallas que ocurrieron y le emociona, estuvo sorprendido cuando aprendió sobre las familias fundadoras y sobre todo saber que él, aunque de manera secundaria hace parte de una de ellas.
El clan Masak fue fundado por seis familias, la familia Hantelius es una de ellas, las otras son Sakaet, Kaulshi, Lasoreth, Kiorges y Vernet, pero actualmente solo hay cuatro de ellas, Viktor Sakaet se retiró del clan y por último la familia Vernet fue eliminada gracias a una tradición llamada “muerte del nombre” donde un miembro de una familia retaba al miembro de otra a un combate a muerte donde quien perdiera aparte de morir toda su familia sería ejecutada, fueron medidas extremas tomadas por el clan ya que esta familia estaba comenzando a acumular poder, escondiendo anomalías y adueñándose de armas para tomarse el clan por completo.
Maximus llega frustrado a casa tras fracasar en las clases de magia nuevamente, mientras camina por las calles entre las hermosas casas y construcciones de madera y piedra rodeadas de naturaleza piensa en cómo lograr utilizar algo de magia, no logra hacer lo que le piden, siempre nota como en vez de manipular el agua o congelarla esta comienza a calentarse un poco.
Al llegar a la cabaña, mientras espera a su madre siempre practica un poco pero falla nuevamente, hasta que un día decide hacer lo contario, ya que falla decide seguir su instinto y en vez de generar hielo o manipular agua decide generar calor ya que siempre nota como el agua aumenta de temperatura, al hacerlo el agua comienza a calentarse más y más, por lo que decide hacerlo fuera del agua y logra generar una llama en su mano la cual se extingue rápidamente, sorprendido por ser capaz por primera vez de utilizar magia practica esto incesantemente en secreto.
Un día durante las clases de magia comienzan a hacer una revisión del progreso, los estudiantes uno por uno logran generar una bola de agua o hielo así que cuando llega el turno de Maximus todos se ríen esperando a que no logre nada cuando de repente este levanta su mano y genera una bola de fuego, todos se quedan en silencio y lo miran de manera extraña pero él sonreía orgulloso de lo que había logrado, el maestro se acerca a él.
–¿Qué estás haciendo Maximus? (pregunta el maestro).
–Es una bola de fuego Señor Kyle, mira. (dijo Maximus emocionado).
–No Maximus, mira a tu alrededor, todos han logrado hacer una bola de agua o hielo, has estado perdiendo el tiempo, eso no es lo que te he pedido que hagas. (dijo Kyle).
–Pero… ¿Por qué? Mira finalmente logré hacer algo de magia. (dijo Maximus confundido).
Kyle genera una llama en su mano, pero esta al cabo de unos segundos se apaga.
–Ves, el fuego no tienen nada de especial, eso… eso es magia de demonios. (dijo Kyle).
Los compañeros de clase se comienzan a reír.
–Debes practicar más. (dijo Kyle).
Ese día Maximus volvió incluso más molesto que de costumbre y practicó como siempre lo hacía en el bosque antes de que llegara su madre, este generó la llama en su mano y recordó como al maestro solo le duró unos segundos y se extinguía mientras que él podía mantenerla tanto como quisiera, ese día Maximus entendió una cosa, en la escuela y en el clan Masak no le enseñarían lo que el necesita.
Maximus recordó las palabras del señor Adolf, de que probara que estaban equivocados, así que decidió que haría las cosas a su manera, no utilizaría la espada como ellos querían, el prefería hacer ataques fuertes y contundentes, no perdería el tiempo con aquella magia de agua o hielo, sino que practicaría el fuego a su manera, además si el clan Masak no le daba importancia a un cuerpo fuerte y rápido el entrenaría para superarlos por mucho.
Pasa un año más, ahora Maximus con 13 años había desarrollado su propio estilo en secreto, además debido a la constante burla de sus compañeros su actitud se ha vuelto mucho más fría, antipática, siempre a la defensiva, con una mirada determinada y amenazadora, durante las clases son llamados afuera para hacer una prueba de progreso nuevamente.
Maximus salió y se encontró allí con todos los estudiantes que llevaban un año en adelante practicando magia, eran poco más de 20 estudiantes, al fin y al cabo, solo era una escuela más del clan Masak, era normal que fueran tan pocos, desde los alrededores en el segundo piso miraban los de primer año recostados en la baranda, entre ellos se encontraba Josh.
La prueba consistía en atacar a un objetivo a cierta distancia, era una estatua de hielo situada a aproximadamente 15 metros, la mayoría de utilizaban una técnica básica insignia del clan Masak, lanzar una bola de hielo comprimido que explotaba al más mínimo cambio de temperatura, según el daño hecho a la estatua se lograba determinar el nivel de cada quien.
Todos miraban con atención para compararse, como era de esperarse los mejores eran los de años superiores, Luka ni Emma resaltaron, estaban en el promedio. Finalmente era el turno de Maximus, nada más fue mencionado su nombre los demás comenzaban a reírse, Luka quien había escuchado los rumores además de observar siempre que podía sabía que Maximus no podía utilizar magia de agua o hielo, por lo que lo mira con desprecio y se burla.
Maximus mira fijamente el objetivo y crea en su mano una bola de fuego con tal energía que el calor se siente de inmediato a los alrededores, esta brilla fuertemente, todas las burlas y murmullos se callaron en aquel instante mientras miraban sorprendidos, solo se oía el fuego girando rápidamente en su mano.
Los estudiantes y profesores miran fijamente un poco asustados, Maximus entonces aumenta su forctis, este había entrenado su cuerpo fuertemente y sin parar desde el año anterior. Maximus lanza aquella bola de fuego con una fuerza abrumadora y esta impacta con la estatua de fuego generando una gran explosión, más grande que cualquiera que hayan visto ese día, la explosión tenía tal poder que vuelan pedazos de hielo y tierra por los aires y los maestros crean una barrera para proteger a los estudiantes mientras algunos de ellos gritaron asustados.
Maximus contemplaba con su mirada fría lo que había hecho, en realidad estaba orgulloso de su progreso, mientras observaba los estragos de su hazaña Luka se abalanzó sobre este tomándolo del cuello de su ropa.
–¿Qué crees que hace idiota? (pregunta Luka).
–Suéltame. (dijo Maximus con una mirada atemorizante).
Luka es cuatro años mayor que Maximus, con 17 está confiado en su fuerza, poder y tamaño, cree que al hacer esto le va a enseñar una lección o al menos intimidarlo, su hermano menor Josh lo alienta para que lo corrija, pero al tratar de empujarlo nota que este tiene una fuerza abrumadora, Maximus toma los antebrazos de Luka con tal fuerza que le hace un poco de daño. Luka era mayor y más grande, su padre Adolf media 2.15 por lo que el a sus 17 ya había alcanzado los dos metros, pero Maximus no parecía tan pequeño en comparación siendo mucho menor.
Maximus aprieta fuertemente los antebrazos de Luka y este se asusta por un momento, luego lo lanza con tal potencia que este choca contra una pared, antes de que las cosas escalaran a peor un maestro decide finalmente intervenir.
–¿Qué crees que haces Maximus? Eso fue peligroso. (dijo el maestro).
–¿Por qué no soy felicitado? Los demás eran felicitados cuando lograban hacer gran daño a la estatua, pero yo no. (dijo Maximus).
–Nosotros no te enseñamos eso, el fuego es peligroso, has puesto a todos en peligro, además no debes iniciar una pelea con otro estudiante. (dijo el maestro).
–Fue el quien me atacó, pero le salvan el culo porque es el heredero de una familia fundadora. (dijo Maximus).
–Ten cuidado con tus palabras. (dijo el maestro tratando de intimidar a Maximus).
–Ustedes son una basura (dijo Maximus de forma tajante) tienen miedo de mi fuego, de mis métodos… temen que de manera diferente soy superior a todos ustedes, superior a ese idiota niño mimado de familia importante, pero me da igual, a mi manera los superaré a todos. (dijo Maximus).
–Vuelvan a casa todos inmediatamente, se acabaron las clases por hoy. (dijo el maestro).
Maximus volvía a casa molesto, pero a la vez orgulloso de su progreso, sabía lo que iba a ocurrir, que lo criticaran por lo que hizo, eso era de esperarse, al fin y al cabo, le habían dicho que la magia de fuego no era nada especial, pero él estaba satisfecho, era el resultado de su duro trabajo y eso no se lo podía quitar nadie, además demostró ser el más fuerte de allí por lo que su meta de lograr ser miembro la veía cada vez más cerca.
En el camino Maximus es alcanzado por Emma, esta coloca su mano en su hombro y gira para mirarlo, Emma tenía ahora 15 años, se había dejado su cabello largo hasta la cintura, su rostro se parecía a su padre, pero con rasgos mucho más femeninos, sus ojos marrones oscuros tienen una profunda mirada además de tener unas hermosas cejas y largas pestañas, Emma sonreía mientras miraba a Maximus.
–Eso fue increíble Max. (dijo Emma).
–No mientas, todos ustedes se burlan de mi fuego. (dijo Maximus con un tono a la defensiva).
–No, yo no, es la primera vez que veía magia de fuego, fue tan grande y cálido, por otro lado, yo no resalté en nada. (dijo Emma un poco triste).
–Tu hermano tampoco resaltó. (dijo Maximus).
–Oh si, por cierto, lamento lo que hizo Luka, sabes que es… él es un tonto. (dijo Emma).
–Es una basura. (dijo Maximus).
–Y… ¿yo? ¿también soy una basura? (preguntó Emma).
–No, siempre me has tratado bien. (dijo Maximus).
–Bien al menos me tienes buena estima, es raro mirarte a los ojos ahora, has crecido bastante, además tu voz comienza a engrosarse, pronto serás un hombre, que miedo. (dijo Emma).
–Tú serás una mujer. (dijo Maximus).
–Si… espero poder al menos ser eso… (dijo Emma triste) papá está obsesionado con que seamos guerreros, fuertes, valientes, la nueva generación, perfectos… pero yo no quiero luchar, me gustaría disfrutar un poco más de mi vida… pero debo estar entrenando y practicando para nada… porque mira, no resalté el día de hoy. (dijo Emma).
–¿Por qué no se lo dices? A tu padre. (dijo Maximus).
–Oh, claro que lo he intentado, pero no escucha (dijo Emma molesta) mamá lo intenta convencer también pero no quiere hacerlo, debo ser una de las herederas de la familia, pero me gustaría no lo sé… conocer un poco más el mundo, viajar por Marka, al menos salir de Linterna, algo… (dijo Emma).
–Yo me convertiré en miembro, tal vez cuando tenga mi propia familia puedas unirte a ella y te dejaré salir. (dijo Maximus)
–Estaré entonces cruzando los dedos por ti Max. (dijo Emma).
Luka los miraba desde la lejanía.
Ya en la casa de los Hantelius Maximus organizaba unas cajas mientras oía a Adolf furioso regañando a sus hijos.
–¿Cómo es posible que hayas perdido de esa manera? (preguntó Adolf molesto).
–No padre, no perdí, el maestro nos separó justo cuando- (decía Luka cuando fue interrumpido por su padre).
–Lo es todo, no mientas, no resaltaste en absoluto y fuiste lanzado por Maximus. (dijo Adolf).
–No padre, yo me iba a- (decía Luka cuando fue interrumpido nuevamente por su padre).
–¡Eres el futuro heredero de la familia Hantelius! (gritó Adolf) Eres el hijo mayor, ¿cómo piensas que esto afecta el nombre de la familia? Fuiste vencido por un sirviente, los rumores se esparcen rápido. (dijo Adolf).
–Lo siento padre. (dijo Luka).
–Y tu Emma, Luka me contó como ibas camino a casa con Maximus, ¿Qué estás haciendo? (preguntó Adolf).
–Pero ¿Qué tiene de malo eso? (preguntó Emma).
–¿Qué tiene de malo? (preguntó Adolf molesto) Te estas juntando con un usuario de fuego que es todo lo opuesto al clan Masak, que usa esa magia de demonios y no sabe usar correctamente una espada, además que acaba de golpear a tu hermano. (dijo Adolf).
–¿Por qué usas demonio como insulto? ¿Acaso no se supone que el clan Masak no tiene ningún interés político? Estamos en una época donde la reina del paraíso, Yielena, dios, busca la paz, ¿Qué sentido tiene tu odio ahora mismo? (preguntó Emma molesta).
–Las tradiciones del clan deben ser respetadas (dijo Adolf de manera amenazadora) es lo que nos ha llevado tan lejos, no tenemos interés político, pero eso no significa olvidar lo que los demonios han hecho al Edén, a los ángeles, no quiero que te juntes con quien mancha el clan, quien no respeta las tradiciones y nuestro honor y por sobre todo quien ha humillado a tu hermano. (dijo Adolf).
–Pues si le ha ganado debe ser por algo, sea magia de fuego o usando una espada de manera incorrecta es más fuerte que Luka… o tal vez Luka es solo un debilucho. (dijo Emma).
Adolf se acercó rápidamente a Emma, la miró unos segundos y luego le dio una cachetada que la mandó al suelo.
–Respeta a tu padre, respeta el clan y respeta a tu hermano, ahora quiero que los dos salgan de aquí… y tú, Luka, necesito resultados, necesito más esfuerzo de tu parte porque estas dejando el nombre de la familia por los suelos. (dijo Adolf).
Luka y Emma salieron de la habitación, Maximus sentado los vio pasar, se fijó en como Emma lloraba en silencio mientras caminaba, al verla sintió un poco de tristeza recordando lo que ella le dijo cuando volvían a casa. Adolf llamó a Maximus para que pasara, él lo había oído todo, pero entró en la habitación fingiendo no saber nada.
–Siéntate. (dijo Adolf).
Maximus se sentó y miró a Adolf fijamente con una mirada determinada.
–Me han contado todo lo que hiciste en la escuela (dijo Adolf decepcionado) después del incidente de la llama creí que no pasaría a más, pero ahora sales con esto, continuas con esa asquerosa magia de fuego. Tú eres un ángel, deja de utilizar esa cosa de demonios, pusiste a todos en peligro. (dijo Adolf molesto).
–Fui el mejor en la prueba, pero no fui felicitado, además la magia de fuego no está prohibida, solo está mal vista, superé incluso a los de años superiores a mí. (dijo Maximus).
–¿Acaso me estas desafiando como lo hiciste con mi hijo? (preguntó Adolf).
–No señor, tampoco desafié a Luka, fue el quien me atacó, yo solo lo empujé. (dijo Maximus).
Adolf se levantó molesto y se acercó a Maximus, intentando intimidarlo, pero Maximus no bajó su mirada, la mantenía fija y determinada, Adolf notaba como este no tenía miedo.
–Ya te dije una vez que no debes faltarles el respeto a tus señores. (dijo Adolf).
–No le he faltado el respeto en ningún momento señor, tampoco a su hijo, simplemente él es débil. (dijo Maximus).
–Acabas de faltarle el respeto. (dijo Adolf molesto).
–No, solo es una observación, es la verdad. (dijo Maximus).
–¿Acaso estas desafiando entonces a mi hijo? (preguntó Adolf levantando el tono de voz).
–No, porque un desafío implica un reto, pero no es un reto para mí, porque sé que soy más fuerte, odien mis métodos o no he logrado resultados, probando que están equivocados, como me pidió usted una vez señor. (dijo Maximus).
–¡Cuando te dije que probaras que estaban equivocados no me refería a que usaras magia de fuego! (gritó Adolf) eso es magia de demonios, te estoy diciendo que dejes de usarla. (dijo Adolf).
–No puedes obligarme a dejar de usar algo que no está prohibido. (dijo Maximus).
–Estas manchando el clan Masak (dijo Adolf decepcionado) pero está bien, cuando seas vencido por Luka entenderás porqué nuestros métodos y tradiciones nos han hecho tan fuertes, vete ahora, pero espero que cuando eso ocurra tengas la decencia de pedir perdón y aceptar que estabas equivocado. (dijo Adolf).
Maximus se levantó y se acercó a la puerta.
–No sucederá. (dijo Maximus).
Maximus salió y se dirigió inmediatamente a la cabaña a entrenar mientras llegaba su madre quien se encontraba fuera de casa ayudando a Karla.
Adolf se sentó, pensaba sobre lo sucedido, no entendía lo distanciado que se sentía Maximus, como si no fuera su hijo, pensó en pegarle cuando le levantó la voz, pero no pudo hacerlo, no había conexión alguna o confianza, su hijo bastardo era para el cómo un desconocido que le estaba trayendo problemas.
Un par de horas más tarde llegan Karla y Angelika a casa, al enterarse de lo sucedido gracias a Emma Angelika se dirige de inmediato a la cabaña mientras que Karla va directo a la habitación a reprocharle a Adolf sobre lo sucedido.
–¿Qué fue eso? ¿Cómo vas a tratar a nuestros hijos de esa manera? (preguntó Karla molesta irrumpiendo en la habitación).
–Te he pedido múltiples veces que eduques a nuestros hijos, eres demasiado blanda con ellos y no cumplirán con las expectativas. (dijo Adolf).
–No importan las expectativas, lo que importa es que nuestros hijos sean felices. (dijo Karla).
–¿Qué no importan? (preguntó Adolf molesto) Probablemente ya corrió el rumor de como el heredero de la familia Hantelius fue derrotado por un sirviente que usa magia de fuego, nuestra imagen y lo que se espera de nosotros es importante, esto manchará el nombre de la familia. (dijo Adolf).
–La imagen de la familia que quieres proyectar te está comiendo la cabeza, ¿acaso que vas a hacer ahora? ¿prohibirle a Maximus ir a la escuela? (preguntó Karla molesta).
–No, no podría hacer eso, nos haría ver débiles, debo hacer que Luka venza a Maximus, es la única forma. (dijo Adolf).
Maximus había terminado de entrenar y estaba esperando dentro de la cabaña a su madre, los minutos pasaban y Maximus pensaba en si ella le reprocharía lo sucedido, ya que entiende la gran estima que le tiene a la familia Hantelius, mientras pensaba en los posibles escenarios que podrían acontecer su madre irrumpió preocupada.
–¿Maximus estas bien? (preguntó Angelika al verlo).
–Claro que si mamá… ¿no vas a regañarme por lo que sucedió? (preguntó Maximus).
–Pfff (suspira) pero claro que no, me preocupaba por como estabas, pero pareces estar bien. (dijo Angelika).
–Ellos me odian mamá, porque soy un sirviente, porque no soy elegante y no sigo sus tradiciones… porque no puedo usar magia de hielo o agua… tu, ¿piensas lo mismo? (dijo Maximus).
–Pero claro que no (dijo Angelika acercándose a su hijo) me da igual que piensen, yo estoy orgullosa de ti, mírate como has crecido, grande y fuerte… quiero verlo, haz una llama, una llama que ellos tanto critican, hazlo. (dijo Angelika).
Maximus quien estaba sentado junto a la mesa extendió su mano y creó una llama, Angelika se sentó frente a él, acercó sus manos al fuego para sentir el calor.
–Es… brillante, es cálido… completamente lo opuesto a ese horrible frio del hielo. (dijo Angelika).
Maximus apagó la llama.
–Ellos dicen que el fuego es magia de demonios. (dijo Maximus).
–Y… ¿Cuál es el problema? Usar demonio como insulto me parece estúpido, estamos en una época de paz con los demonios, … ¿Por qué odiarlos? (preguntó Angelika).
–Eso mismo dije yo… pero ¿fuego? Nadie más lo usa… ¿acaso soy un demonio? (preguntó Maximus).
–No, eres un ángel como yo. (dijo Angelika).
–Pero los ángeles no usan fuego. (dijo Maximus).
–Claro que sí, probablemente no sea común, pero si pueden hacerlo, supongo que los demonios también podrán usar hielo o agua. (dijo Angelika).
–Entonces los ángeles que usan fuego no deben llegar muy lejos porque no conozco ninguno. (dijo Maximus).
–¿Cómo qué no? ¿no te enseñaron sobre Lucifer en la escuela? (preguntó Angelika).
–Si, es un demonio que traicionó a los suyos y ayudó a los ángeles a vencer. (dijo Maximus).
–No, eso no ocurrió así (dijo Angelika un poco desconcertada) los Masak tal vez son muy anticuados y desmeritan todo lo que no se alinea a su forma de pensar, pero Lucifer también es un ángel, cuando tengas la oportunidad de ir a Marka veras como su imagen es controversial, amado por unos y odiado por otros, pero vaya que es famoso. (dijo Angelika).
–¿Por qué es odiado? (preguntó Maximus).
–Pues… Lucifer en realidad es hijo de un ángel y un demonio. Fue adoptado por Yielena, el actual dios reina del Paraiso y el Edén, también fue odiado por su magia de fuego o por ser demonio, pero logró ganarse el apoyo de muchos. (dijo Angelika).
–Entonces yo también soy el hijo de un demonio y ángel. (dijo Maximus).
–No, eres un ángel, pero al igual que Lucifer lo que necesitas es una madre que este apoyándolo en todo, yo seré esa madre, yo seré la que te apoyará siempre, aunque todos estén en tu contra. (dijo Angelika mientras abrazaba a su hijo).
–Entonces yo también seré un Lucifer, demostraré como están equivocados, seré un miembro del clan y tendremos así nuestra propia familia, aunque aún no sepa que nombre ponerle. (dijo Maximus).
–Lantech. (dijo Angelika).
–¿Por qué? (preguntó Maximus).
–Era mi nombre antes de unirme a la familia Hantelius, es lo que me quedaba de tu abuela. (dijo Angelika).
Adolf paso la noche pensando en una manera en la que Luka lograra derrotar a Maximus y se la comunicó a los maestros, por ello al día siguiente en la escuela les mencionan a los estudiantes que se harán unas pruebas de combate amistosas para ver la evolución de sus habilidades, pero no está permitida la magia.
Los estudiantes no solo demuestran su habilidad con la espada además las presumen ya que estas generalmente son dadas por sus padres, llenas de finos detalles. Cuando Maximus es llamado coincidentemente su oponente es Luka, esto lo había preparado Adolf para así finalmente lograr que este derrote a Maximus, era algo extremadamente obvio, pues era un niño de 13 años contra uno de 17.
–¿Necesitas una espada? (preguntó Luka).
Luka había desenvainado su espada, presumiéndola igual que el resto de estudiantes hijos de miembros oficiales, pero Maximus no tenía espada, este solo utilizaba la que era prestada por la escuela para las clases, los maestros se acercan para prestarle una de estas a Maximus quien la rechazó y levantó sus puños.
–No la necesito. (dijo Maximus).
Esto le hace pensar a Luka y los maestros que la victoria estaba garantizada ya que estaba desarmado además de la obvia diferencia de edad, por lo que despreocupan y creen que finalmente Maximus será vencido y así se limpiará el nombre de la familia Hantelius y el clan Masak. El maestro da la señal para iniciar la prueba.
Luka comienza a atacar con su espada, pero Maximus parece esquivar cada ataque fácilmente, se mantiene siempre en un rango seguro para evitar ser cortado. Todos estos años en los que Luka golpeaba a Maximus con un palo para practicar habían hecho que este entrenara con el propósito de evitar ser golpeado, ahora mismo solo estaba colocando en práctica ese entrenamiento.
Conforme pasan los segundos Luka comienza a molestarse y ataca más erráticamente, trata de ser más agresivo para atrapar a Maximus, pero este es rápido y preciso con sus movimientos, no es que esquive el corte justo a tiempo, sino que se mueve lo justo para no malgastar energía mientras busca por una oportunidad al ver como los ataques son cada vez más erráticos.
En un momento dado Maximus ve finalmente su oportunidad y lanza un puñetazo al antebrazo de Luka con tal fuerza que este se rompe, Luka suelta la espada y grita del dolor, mientras que Maximus toma la espada antes de que esta cayera al suelo, la sujeta fuertemente con sus manos y sube su muslo a la vez que baja la espada con fuerza con sus brazos rompiéndola con su fuerza bruta y cortándose un poco en el proceso, los espectadores quedan asombrados al ver esto.
Los maestros le gritan a Luka que se recomponga y se coloque de pie, este lo hace y trata de regenerar su antebrazo, pero le cuesta y no logra hacerlo mientras que Maximus regenera rápidamente los cortes de sus manos, Luka no había desarrollado su regeneración, al fin y al cabo, siempre ha estado protegido al ser un miembro de una familia importante.
Durante todos estos años Maximus no solo había mejorado su fuerza, sino que también su regeneración, este se había lastimado constantemente en las labores pesadas que decidía hacer de manera testaruda y sin ayuda, de esta manera poco a poco había mejorado su regeneración, esta era símbolo de su esfuerzo.
Maximus avanza por lo que Luka trata de golpearlo, pero este es demasiado rápido y esquiva con facilidad, al estar a rango cercano golpea de inmediato de forma ascendente en su estómago lanzando a Luka por los aires y mientras cae Maximus calcula para lanzar una patada como si fuera a golpear un balón con todas sus fuerzas, pero justo antes de que esto ocurriera un maestro interviene atrapando a Luka con un brazo y desviando la patada con el otro.
–Se acabó la pelea, el ganador es Maximus. (dice el maestro Kyle).
Kyle suelta a Luka y se dirige con los otros maestros, mientras sostiene el antebrazo con el que desvió la patada.
–¿Qué sucede? (pregunta uno de los maestros).
–Me ha roto el antebrazo. (dijo Kyle).
Los maestros quedan impactados, la patada llevaba tal fuerza que fue capaz de romper el antebrazo de un maestro, Maximus solo tenía trece años, piensan en que hubiera pasado si la patada hubiera golpeado a Luka, especialmente el rostro, probablemente habría muerto allí en el acto. Los estudiantes comienzan a murmurar entre ellos, están sorprendidos ante lo que acaban de ver.
La voz de la humillación que recibió Luka corre por todo el clan Masak, Adolf se reúne con los demás miembros fundadores para hablar sobre el tema ya que su hijo no está cumpliendo las expectativas y está manchando el renombre del clan. En la reunión se encontraba Devin Kaulshi quien era una voz conciliadora que no buscaba problemas, Marlon Lasoreth, quien era un hombre blanco de cabello corto castaño, cara rectangular, cejas pobladas y un poco de vello en su barbilla, estaba un poco molesto y se notaba en sus ojos marrones, específicamente le molestaba la actitud desafiante de Maximus ante el clan.
Jan Kiorges, era un hombre blanco pálido de cabello negro corto peinado hacia la derecha, su ceño estaba fruncido y su rostro fino mostraba repugnancia ante lo sucedido, este se levantó de la mesa molesto y su armadura ligera plateada de detalles azules resplandecía en el lugar, Marlon se levantó igualmente, su armadura plateada y robusta resaltaba por su tamaño, este se hizo del lado de Jan, Marlon medía 2.18 metros, siendo ligeramente más alto que Jan con sus 2.15 metros.
–No suelo ser tan drástico, pero debo colocarme del lado de Jan esta vez (dijo Marlon mientras se colocaba al lado de Jan) Maximus está siendo desafiante con sus palabras contra nuestras tradiciones, parece como si las despreciara, debemos hacer algo al respecto. (dijo Marlon con su gruesa voz).
–Es que sus intenciones son claras, nos destruirá desde dentro, esto será una plaga que se esparcirá por el clan y debería ser eliminada de raíz. (dijo Jan).
Devin encontraba exageradas las formas de referirse a Maximus y decide llevarles la contraria, pero de manera sutil.
–No estoy de acuerdo, eliminarlo es demasiado drástico (dijo Devin tratando de calmar el grupo) además un niño de 13 años parece haber superado a todos en la escuela, tal vez si tomamos un acercamiento no tan desafiante y dialogamos con el podríamos llegar a un acuerdo. (dijo Devin).
Adolf, quien llevaba puesta su armadura plateada con detalles de cuero y una capa negra se levanta y se hace al lado de Marlon y Jan.
–No Devin, tu acercamiento sin ofenderte muestra debilidad, dialogar no es una opción, siempre me lleva la contraria cuando lo intento, pido perdón y pensaré en una manera de arreglar este mal entendido. (dijo Adolf).
–Bien… solo diré una cosa… recuerden como terminó todo el tema de Viktor, deberíamos aprender sobre nuestros errores, ser más flexibles. (dijo Devin).
Ese día, al anochecer, Adolf confronta a Luka de la manera más humillante hasta el momento.
–¡Eres una basura! (grita Adolf).
–¡No tienes por qué tratarlo así! (grita Karla para defender a su hijo).
–¿Acaso no lo entiendes? (pregunta Adolf).
–Tu eres el que no lo entiende, mira como estas tratando a tu hijo. (dice Karla molesta).
–El nombre y honor de esta familia está en juego y tu deberías actuar como una miembro también, tomarte tu papel en serio, eres mi esposa, la mujer más importante en esta familia y deberías exigir más de tu hijo. (dice Adolf molesto).
Adolf se gira y se acerca a su hijo, lo toma fuerte de los hombros y le habla.
–Tu eres el heredero de la familia Hantelius, no es solo que Maximus sea fuerte… eres débil, no te esfuerzas en nada y todos te superarán a este paso. (dijo Adolf molesto) ¡DEBES MEJORAR! (gritó Adolf).
–Vamos Adolf, por favor dale otra oportunidad. (dijo Karla).
–Le he dado las suficientes y me ha decepcionado en cada una. (dijo Adolf).
–Lo siento papá, haré todo lo posible para superar a Maximus. (dijo Luka).
Pasan un par de meses, Adolf piensa en un plan, pero no es capaz de ver una situación en la que Luka logre vencer a Maximus, solo se le ocurre que Luka se esfuerce más, que entrene más fuerte, no depende mucho de Adolf sino del empeño que coloque su hijo, pero este cometerá un gran error que machará su nombre aún más.
Un día en la escuela, mientras descansan en el receso, Luka junto con dos amigos suyos se acercan a Maximus quien está sentado mirando a la nada.
–¿Que pasa Maximus? (dijo Luka).
Maximus mira a Luka fijamente de manera amenazadora.
–¿Qué quieres? ¿pelear? (pregunta Maximus).
–No, no, necesito que me ayudes a mover unas cosas allí, al fin y al cabo, eres uno de mis sirvientes. (dijo Luka).
Los amigos de Luka se ríen en ese instante, Maximus quería negarse, pero al fin y al cabo debía servir a sus señores.
–Que sea rápido. (dijo Maximus).
Luka lleva a Maximus junto a sus amigos a un lugar recóndito de la escuela, donde se encontraban unos troncos recién cortados que después sería usados como leña.
–Ya que eres bastante fuerte ayúdame a acomodarlos y ordenarlos allí. (dijo Luka mientras señalaba a una esquina).
Cerca, sobre una colina pasaba un estudiante que vio lo que sucedía y se quedó observando ya que le parecía extraño.
Maximus comienza a ordenar los troncos y en un momento dado, es atravesado por una espada por su espalda y esta sale por su abdomen al lado del ombligo, los amigos de Luka se sorprenden ante lo sucedido, Maximus gira y ve a Luka sosteniendo la espada.
–¿Qué estás haciendo? (preguntó uno de los amigos de Luka asustado).
–Vamos ayúdenme a matarlo. (dijo Luka).
El estudiante que vio todo desde la colina se asusta y corre a avisarle a los profesores.
–Esta es mi única opor- (decía Luka cuando Maximus se gira y le da un puñetazo en el rostro)
Luka vuela por los aires y cae contra la colina, sus amigos se apartan y se echan para atrás.
–Llama a un profesor. (dice uno de los amigos).
Uno de ellos corre y el otro se acerca a Maximus para persuadirlo, pero este lo patea fuertemente lanzándolo contra los troncos que había apilado, este se levanta asustando al sentir tal poder y decide correr también, Maximus salta sobre Luka y comienza a golpearlo repetidamente en el rostro.
–¡Nunca hice nada contra ti! (gritó Maximus) Desde siempre me has tratado como una mierda, ¿es porque soy un sirviente? ¿Por qué no soy como ustedes?… Mira lo inútil que eres tratando de matarme por la espalda. (dice Maximus mientras golpea a Luka).
Maximus golpeaba sin parar el rostro de Luka, podría matarlo si usara todas sus fuerzas, pero no lo hacía, con cada golpe le hacia un poco más de daño, la sangre comenzaba a empapar su rostro y salpicar sobre sus trajes blancos de estudiantes.
–Eres un incompetente (dijo Maximus golpeando a Luka) mientras tu perdías el tiempo he estado entrenando y superándome, tú nunca has tenido una sola dificultad en tu vida, me importa una mierda tu honor, tu nombre y tradiciones, lo que está pasando es solo resultado de todos los años que me has tratado como una basura, tus acciones te están golpeando directamente en la cara. (dice Maximus molesto).
El escándalo y los amigos corriendo atraen a una pequeña multitud de estudiantes que miran sobre la colina, el rostro de Luka está destrozado, su nariz rota y desviada, cortes por los golpes se han producido en sus cejas y labios por donde brota sangre a montones, a duras penas logra mantener la consciencia, pero es salvado por los maestros quienes toman a Maximus.
–¿Qué ha sucedido? (pregunta uno de los maestros mientras ve la espada que atraviesa a Maximus).
–Luka… ha intentado matar a Maximus. (dice uno de los amigos de Luka).
Los rumores se esparcen por todo el clan, lo que ha hecho Luka ha manchado el nombre de la familia Hantelius, esa noche, Adolf confronta a Luka como nunca lo había hecho hasta ahora.
–¡Has manchado el nombre de la familia! (dice Adolf molesto).
Luka lo mira con miedo, su rostro aún se está regenerando de las heridas, su padre, Adolf, se acerca lentamente, lo mira a los ojos y luego le da un puñetazo que lo lanza contra la pared, esta vez, su madre, Karla, no interfiere y solo deja caer unas lágrimas mientras lo mira molesta.
– Ni siquiera pediste un duelo, solo intentaste matarlo por la espalda como un cobarde, además pierdes y eres humillado ante todos, tú eres… la mayor decepción que he tenido en mi vida. (dijo Adolf).
–Luka, hijo mío… ¿Por qué? ¿Por qué intentaste matar a Maximus? ¿Por qué…? (se preguntaba Karla mientras lloraba).
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