Conflicto Celestial - Capítulo 40
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Háganme miembro 40: 39.
Háganme miembro Maximus se acerca a la casa de la familia Hantelius, está comenzando a anochecer, conforme más se acerca las calles parecen más solas, se siente como un ambiente deprimente, cada vez hay menos luz, no hay linternas encendidas en las calles, al llegar finalmente a la casa Maximus ve como esta está rodeada por miembros semioficiales y aspirantes con linternas que hacían de guardias.
–¿Qué sucede aquí?
(preguntó Maximus).
–No podemos permitir que escapen.
(respondió uno de ellos).
Maximus avanzó hacia la casa, pero uno de los presentes lo tomó del brazo.
–Nadie puede entrar ni salir.
(dijo aquel hombre).
Al escuchar esto, Maximus se giró y con un rostro que daba miedo tomó la mano de aquel hombre, pero otro de los aspirantes se acercó y los separó.
–Es Maximus, el ejecutor, él puede entrar.
(dijo aquel hombre separándolos).
Que soledad había allí, era un asqueroso silencio y un ambiente triste, la casa estaba vacía, no había sirvientes, no había luz.
Maximus avanzó, miraba por los pasillos, pero no había nadie, ¿tal vez todos habían sido expulsados para salvar sus vidas?, al subir las escaleras logró ver un poco de luz que provenía del despacho de Adolf, por lo que Maximus se acercó y abrió la puerta, al hacerlo fue recibido por la triste imagen de Karla, Emma, Josh y Luka sentados agarrados de sus manos mirando al suelo, todos excepto por Luka están llorando.
–¿Dónde están todos?
(preguntó Maximus).
Karla secó sus lágrimas.
–Adolf los expulsó a todos antes de la pelea, para evitar muertes innecesarias si perdía.
(dijo Karla).
–¿Por qué ustedes no fueron expulsados?
(preguntó Maximus).
-Somos el núcleo principal, no podemos ser expulsados, nosotros somos la familia, no fuimos agregados.
(dijo Karla).
Emma de repente se levanta, corriendo hacia Maximus, tenía tras su espalda un cuchillo, desesperada se lanza sobre Maximus y lo ataca, este coloca su mano dejándose atravesar por el cuchillo, luego coloca su pie y la hace tropezar, ella cae de rodillas a un lado, llora desconsoladamente, Maximus se desclava el cuchillo y lo rompe.
–Te odio… ¿me oíste?
¡Te odio Maximus!, te odio, te odio, ¡TE ODIO!…
(gritó Emma en lágrimas mientras estaba en el suelo).
A Maximus le duelen estas palabras, después de todo Emma siempre lo trató bien.
–Escúchame bien Emma, no lamento haber matado a Adolf… pero lamento haberte quitado a tu padre.
(dijo Maximus).
Luka igualmente se levanta corriendo a atacarlo, pero Maximus esquiva fácilmente y le da un puñetazo en el abdomen que lo lanza contra una de las paredes del despacho.
–¿Por qué mataste a mi padre Maximus?
(preguntó Josh entre lágrimas).
Maximus al oír esto tuvo suficiente, la culpa y el odio que tiraban sobre el hacia salir su ira, sus emociones se descontrolaban y gritó.
–¿Por qué?
(gritó Maximus molesto) Mamá murió por su culpa, ¡Así como ustedes lloran a Adolf yo lloré por mi madre!, siempre me trataban como escoria, ¿pero ahora que esta escoria se ha convertido en un peligro me piden explicaciones?, fueron sus acciones las que trajeron este desenlace.
(dijo Maximus molesto).
Luka se levanta.
–Eres una basura, una plaga para el clan.
(gritó Luka).
–¡SÍ, LO SOY!
(gritó Maximus) pero si es así… ¿Por qué nunca hiciste nada al respecto?, porque eres un debilucho que jamás cumplió las expectativas de su padre, si las cosas terminaron así culpa a tu propia debilidad, ni siquiera intentando matarme por la espalda fuiste capaz de lograr algo.
(dijo Maximus mirando a Luka de manera amenazadora).
–¿Qué estas tratando de- (decía Luka cuando fue interrumpido por Karla).
–¡SILENCIO!
(gritó Karla) por favor cálmense.
(dijo Karla mientras comenzaba a llorar de nuevo).
Maximus cerró la puerta y tomó asiento, respiró lentamente para calmarse en silencio un par de segundos.
–Antes de que los ejecuten necesito saber algo, mírame a la cara Karla, Adolf….
Adolf me llamó hijo.
(dijo Maximus).
El rostro de Karla cambió inmediatamente, estaba en shock, al ver esto Maximus sabía que ella ocultaba algo.
–No me digas… no me digas que… Karla, dime todo lo que sabes.
(dijo Maximus).
Karla se mantiene en silencio un tiempo, en toda la sala se puede sentir la tensión al oír las palabras de Maximus, los segundos se hacen eternos, pero Karla, decide que antes de morir Maximus merece saber toda la verdad, así que habla, comienza a contar todo lo que Adolf le había contado aquella noche en la que ejecutó a Angelika, como la conoció y su amorío.
Conforme Karla contaba los sucesos todos los presentes se sorprendían aún más, Maximus sentía que le habían tirado un baldado de agua fría, Adolf era su padre… su padre había matado a su madre y él había matado esta misma tarde a su propio padre.
Al terminar de hablar, hubo un silencio incomodo en la sala, nadie habló, nadie sabía que decir en ese momento, cuando de repente el silencio fue interrumpido por los que cuidaban la casa desde afuera, quienes abrieron abruptamente la puerta y comenzaron a tomar a la familia Hantelius, comenzaron a tomarlos y a la fuerza a sacarlos de la habitación, pero estos se resistían, especialmente Karla.
–Por favor esperen, necesito- (decía Karla mientras era tomada a la fuerza).
Al ver esto Maximus grita molesto.
–¡SUELTENLA!
(gritó Maximus).
Con aquel grito aquellos que la estaban tomando se asustaron y de inmediato la soltaron, Karla corrió y tomó una pequeña vasija negra con tapa que estaba en un mostrador en la habitación, se la da a Maximus arrodillada frente a él, mientras se la entrega llora y coloca una de sus manos en sus hombros.
–Son las cenizas de tu madre… lo siento mucho por todo, tienes razón, incluso sin participar el silencio y la indiferencia nos hace culpables también, nosotros debimos haber detenido a Adolf, lo siento, lo siento mucho.
(dijo Karla llorando).
Los miembros la toman y se llevan a todos de la habitación, Maximus queda allí, sorprendido mirando aquella vasija y la acerca a su pecho, cierra sus ojos y lo primero que se le viene a la mente es la horrorosa imagen de la cabeza decapitada de su madre chamuscada y en llamas, se llena de odio, de ira, siente que va a estallar en cualquier momento, pero luego, recuerda las palabras de su madre.
Maximus recuerda cuando llegó de una misión, estaba exhausto, no tenía mucha energía por lo que se estaba regenerando lentamente, allí en la cabaña donde vivía con su madre, sentado mientras esta con un paño le limpiaba las heridas.
–Tienes una gran espalda hijo (dijo Angelika mirando a su hijo) pensar que era tan pequeña y debías cargar con tanto… pero mírate ahora, es la espalda de quien comienza a convertirse en un hombre, que puede lograr todo lo que quiera, eres increíble.
(dijo Angelika limpiando las heridas de Maximus).
–Poco a poco me estoy ganando el respeto del grupo, comienzan a escucharme más, si sigo así, sé que seré miembro algún día y te sacaré de este horrible lugar.
(dijo Maximus).
–¿Tanto los odias?
(preguntó Angelika).
–Sí, no los soporto.
(dijo Maximus).
–Yo no los odio… (dijo Angelika escurriendo el paño) no te diré que son perfectos, pero me han brindado protección, nos ha dado un hogar y comida… y ¿sabes qué?
Karla es una gran amiga, puede que Luka y Josh sean molestos, pero yo he visto como venias de la escuela con Emma, ella también debe ser una gran amiga, además recuerda que todos los sirvientes te quieren mucho, te vieron crecer aquí.
(dijo Angelika).
–Yo… yo seré miembro y haré las cosas diferentes.
(dijo Maximus).
–¿Ah sí?
¿Cómo diferentes?
(preguntó Angelika).
–Una familia donde no rechazaremos a nadie.
(dijo Maximus).
–Oh… eso suena bien (dijo Angelika continuando limpiando sus heridas) no puedo esperar ver en qué clase de miembro te convertirás, pero como eres mi hijo sé que sea lo que hagas te convertirás en un gran hombre, aunque para mí siempre serás mi pequeño Maximus.
(dijo Angelika).
Maximus, sentando en aquella silla, con las cenizas de su madre, comienza a llorar desconsoladamente mientras la recuerda, confundido deja salir todas sus emociones.
Después de un tiempo Maximus se seca sus lágrimas, decidido sale de la habitación y se dirige a la entrada de la casa, al salir los busca, pero no los ve, ya no están allí, los guardias restantes estaban tomando sus cosas para irse cuando Maximus se acerca a uno de ellos y desesperado lo toma del hombro.
–¿Dónde están?
(preguntó Maximus).
–Se los ha llevado, serán ejecutados.
(dijo aquel hombre).
–No… dame un Yoix, necesito comunicarme con la familia Kaulshi.
(dijo Maximus).
–Yo… yo no- (decía aquel hombre cuando fue interrumpido por Maximus).
–Por favor.
(dijo Maximus).
Al ver el rostro de Maximus aquel hombre cedió, Maximus tomó el Yoix, se comunicó con la familia Kaulshi y quien respondió fue Devin, quien estuvo pendiente todo el tiempo esperando, confiando que Maximus llamaría.
–¿Maximus?
(preguntó Devin).
–Sí, necesito que vengas rápido, estoy en la casa Hantelius.
(dijo Maximus).
Devin abrió un portal de inmediato, lo más cerca posible, el resto de camino lo recorrió tan rápido como pudo, habían pasado unos minutos, Maximus estaba sentado afuera de la entrada de la casa, impaciente, sosteniendo la vasija de las cenizas de su madre en su mano, mirando constantemente hacia los lados esperando a que apareciera Devin.
Devin llegó, corriendo, vio desde la lejanía a Maximus sentado con una vasija en las manos mientras miraba al suelo, estaba rodeado de oscuridad, no había nadie junto a él.
–¿Qué sucede Maximus?
(preguntó Devin).
–¿Cómo los salvo?
(preguntó Maximus).
–Solo el ganador, o sea el ejecutor puede decidir qué hacer con ellos.
(dijo Devin).
–Adolf dijo algo de unir a la familia Kaulshi a la suya para salvarlos… entonces haré lo mismo.
(dijo Maximus).
–Ahí está el problema, Adolf era un miembro… tu no… no eres un líder de familia no puedes unir a nadie.
(Dijo Devin).
–Entonces me haré miembro.
(dijo Maximus).
–Mira… (dijo Devin molesto) lo menos que necesitas ahora es que alguien te regañe, pero te lo dije, ese era el plan desde el principio, retar a Adolf por el puesto del miembro, lo que hiciste ahora trae consigo estos problemas… ahora no puedes retar a nadie, porque no aceptaran, la única manera seria por votación, pero tienes que ganarte esos votos, tienes que demostrarles lo que no les has demostrado aún.
(dijo Devin).
–¿Lo que no he demostrado?
¿a qué te refieres?
(preguntó Maximus extrañado).
Devin se acercó a Maximus y apuntó a su pecho.
–Te lo dije, sé que tienes un corazón, demuéstralo.
(dijo Devin).
Devin convocó a una reunión de emergencia, allí en la mesa de reuniones donde se habían reunido ese mismo día más temprano se encontraban Jan y Marlo.
–¿Para qué nos convocaste ahora?
(preguntó Jan molesto).
–¿Dónde están los demás miembros?
(preguntó Devin).
–No están en linterna (respondió Marlo) se han ido a cumplir con misiones, Jan y yo nos hemos quedado para preparar el funeral de Adolf, estamos de luto, pero al ser reunión de emergencia se activará el Yoix para que todos puedan oír.
(dijo Marlo).
–Si estamos aquí para decidir sobre la muerte de la familia Hantelius, ya está decidido, por tu culpa al traer de nuevo a ese monstruo al clan.
(dijo Jan).
–No tienen que oírlo de mí, tienen que oír lo que él tiene pare decir.
(dijo Devin).
Maximus entró a la habitación.
–¿Qué hace el aquí?
(preguntó Jan molesto).
Maximus, arrodilla una pierna, se inclina y baja su cabeza.
–Quiero que me hagan miembro de clan.
(dijo Maximus).
–¿Qué?
(preguntó Jan molesto).
–¿A qué viene esto ahora?
(preguntó uno de los miembros del clan a través del Yoix).
–Acaba de terminar con una de las familias fundadoras, está loco si cree que lo aceptaremos.
(dijo otro de los miembros a través del Yoix).
–Quiero salvarlos, a la familia Hantelius.
(dijo Maximus).
–¿Por qué deberíamos creerte?
(preguntó uno de los miembros a través del Yoix).
–Después del combate fui a verlos, si quisiera matarlos lo habría hecho, pero ahora estoy aquí de rodillas frente a quienes me desprecian, pidiendo una oportunidad… (dijo Maximus).
–¿Qué nos asegura que no quieres ser miembro para aumentar tu fuerza en influencia dentro del clan?
(preguntó Jan).
–Si fuera así, aunque sé que no lo aprobarían hubiera venido aquí a retarlos, pero sé que con esos métodos no creerían en mis palabras.
(dijo Maximus).
–Huh (suspiró egocéntricamente Jan) igual no podrías vencernos, tal vez hayas podido hacerlo con Adolf que era inexperto, pero a mí no me vencerías.
(dijo Jan buscando una reacción de Maximus y así demostrar sus verdaderas intenciones).
Maximus mantuvo la calma con la que entró a la habitación.
–Si eso es lo que crees, entonces háganme miembro y cuando crean que estoy conspirando contra ustedes retenme y vénzanme, pero por favor, ayúdenme a salvarlos… yo odiaba a Adolf, odio como me han tratado, pero no por eso merece morir gente inocente.
(dijo Maximus).
–Es hora de que el clan cambie (dijo Devin alzando la voz) ya pasó con Viktor quien se retiró, no es la primera vez que el orgullo perjudica al clan, tal vez no respeten las formas de Maximus, ni su actitud, pero… respeten su fuerza, respeten sus valores, a pesar de todo el odio que nos tiene, ha hecho todo dentro de las reglas del clan y no fue simplemente a matar a Adolf de forma cobarde por la espalda, quien los odia tanto esta ahora arrodillado aquí pidiendo una oportunidad no por ser miembro sino por salvar a unos inocentes.
(dijo Devin).
–Suficiente (dijo Jan molesto) iniciemos una votación, ahora con la muerte de Adolf somos 9 miembros, voten a favor o en contra de hacer miembro del clan a Maximus.
(dijo Jan).
Uno a uno los miembros comienzan a votar, a favor y en contra de Maximus, quien comienza perdiendo, tiene cuatro votos en contra, obviamente Devin lo apoya, pero sorprendentemente tres miembros más lo hacen, pero hay uno quien debe romper con el empate, es Marlon, quien está indeciso mirando a Maximus arrodillado frente a ellos.
Marlon está nervioso pensando en el futuro, hay un silencio incomodo, pero Jan lo rompe jactándose de que ya han ganado pues Marlon es un miembro fundador y claramente está de su lado, pero Marlon no responde y se mantiene en silencio, después de unos eternos segundos finalmente vota.
–Voto a favor.
(dijo Marlon).
Jan se giró con un rostro de sorpresa, no podía creer lo que había escuchado, Devin por su parte sonrió.
–Maximus, eres el nuevo miembro del clan Masak… no nos decepciones.
(dijo Marlon).
–Aunque haga las cosas de manera diferente no los decepcionaré.
(dijo Maximus).
–¿Cuál es el nombre de tu familia?
(preguntó Devin).
–Lantech.
(dijo Maximus).
–Ahora todo depende de ellos niño, ve y convéncelos de que se unan a tu familia.
(Dijo Marlon).
Maximus salió de la habitación, habló con los guardias para que lo llevaran donde tenían retenida a la familia, Devin toma la palabra rápidamente en la habitación.
–Quiero pedir una votación más, quiero acabar con la muerte del nombre.
(dijo Devin).
–¿Qué?
(preguntó Jan molesto) así que quieres aumentar tu poder en el clan y que no podamos hacer nada.
(dijo Jan).
–No (respondió Devin) quiero que las expulsiones sean solo por votación… esta tradición solo sirve como método de venganza, no quiero que mueran inocentes, si mantenemos esta tradición y seguimos rechazando a los futuros aspirantes y niños de las familias por sus magias, algo como esto se volverá a repetir.
(dijo Devin).
Se somete a votación nuevamente, todos excepto por Jan votan a favor de eliminar la muerte del nombre.
–Se han vuelto todos unos estúpidos, sobre todo tu Marlon, que decepcionante.
(dijo Jan molesto mientras se iba de la habitación).
–Se ha concluido esta reunión, me despido de ustedes.
(dijo Devin).
Todos se despidieron y se terminó la reunión, Devin y Marlon seguían en la habitación.
–¿Por qué?
(preguntó Devin).
–Ufff (suspiró Marlon) Las cosas se habían salido de control, queríamos demostrar que Maximus se equivocaba en la escuela pero no esperaba que Luka lo intentara matar, queríamos que en las misiones brillaran otros pero no esperaba que Adolf mintiera sobre la clasificación de una Anomalía poniendo en riesgo a todos, yo… cuando me enteré que Angelika tenía un pacto de vida, no creí que Adolf la mataría para expulsar a Maximus, era como una bola de nieve que creció hasta ser imparable, en nuestro intento de proteger a las familias fundadoras hemos perdido una.
(dijo Marlon entristecido).
–No quiero ser esa persona, pero… se los advertí.
(dijo Devin).
–Si… (respondió Marlon con un tono triste) En nuestro intento de demostrar que éramos superiores aquel niño diferente vino a golpearnos en la cara, odio aceptarlo, pero tienes razón, así sus métodos me chirríen respetaré su fuerza, que haya venido a pedir salvar a unos inocentes… tal vez lo he mirado de manera muy superficial.
Viene una época de cambio al clan, los niños de las familias querrán parecerse a él, espero que tú y yo no nos hayamos equivocado.
(dijo Marlon).
Maximus por su parte entró a la celda donde estaban los restantes miembros de la familia Hantelius retenidos, los ve allí a todos arrodillados atados con sus manos tras sus espaldas encadenadas a una pared, al ver abrirse la celda todos levantan sus miradas, Luka lo mira con odio.
–Te has tardado en venir a ejecutarnos.
(dijo Luka con odio).
Maximus lo ignora, se acerca a Karla, esta levanta su mirada con lágrimas en sus ojos, entrecierra sus ojos preparándose para lo peor, pero queda sorprendida al ver a Maximus colocar una rodilla en el suelo e inclinar su cabeza.
–Mi nombre es Maximus Lantech, vengo a pedirte que abandones tu apellido y te unas a mi familia.
(dijo Maximus).
–¿Qué?
¿Qué estás diciendo?
(preguntó Karla confundida).
–Ahora soy un miembro del Clan Masak, esta es la única manera que tengo para salvarlos, abandonen sus apellidos y únanse a mi familia.
(dijo Maximus).
–No… no lo merecemos, te dije, al no haber ayudado también fuimos parte del problema y- (decía Karla cuando fue interrumpida).
–¡No!
(dijo Maximus alzando la voz) no quiero escuchar esas excusas, por favor, les estoy pidiendo que vivan, yo… odiaba a Adolf por lo que le hizo a mamá, odio a Luka por cómo me trataba y por intentar matarme, más personas en este clan también me han despreciado pero… también se cómo fuiste una gran amiga de mi madre, cuando me diste sus cenizas yo tuve tiempo para pensar un poco, no debo juzgarlos a todos por los errores de otros, el día de hoy maté a mi padre, no quiero matar a mis hermanos también… se los pido una vez más, renuncien a su apellido y únanse a mi familia.
(dijo Maximus).
Karla comienza a llorar y apoya su cabeza sobre el hombro de Maximus.
–Maximus… no lo merecemos.
(dijo Karla llorando).
Maximus levantó la cabeza de Karla con sus manos y la miró fijamente.
–Por favor Karla, a mamá no le gustaría que mueras, vive, hazlo.
(dijo Maximus).
Karla se mantuvo en silencio unos segundos.
–Lo haré… muchas gracias Maximus.
(dijo Karl llorando).
–Vamos… no me agradezcas como si me hicieras un favor, es algo que quiero que hagan, ¿tú que dices Emma?
(preguntó Maximus).
Emma quien estaba sollozando bajó su mirada directamente al suelo.
–Claro que lo haré… yo no quiero morir.
(dijo Emma).
–Yo también, aun quiero pasar tiempo con mis hermanos y mamá.
(dijo Josh de inmediato).
Toda la atención en la celda se dirigió a Luka.
–No lo haré.
(dijo Luka).
Todos en la sala quedaron sorprendidos excepto por Maximus quien mantuvo un rostro inexpresivo.
–Si la familia Hantelius muere lo hará conmigo.
(dijo Luka).
–¿Qué estás diciendo hijo?
(preguntó Karla mientras comenzaba a llorar nuevamente) hazlo, no mueras aquí… vive, por favor vive.
(dijo Karla llorando).
Luka no miraba a su madre, Maximus se acercó a Luka y se sentó en el suelo frente a él mientras lo miraba fijamente.
–¿Sabías que Adolf también fue presionado por su padre para ser un prodigio que resalte por encima de los demás, pero nunca lo hizo?
(preguntó Maximus).
–Cállate, respeta a mi padre así este muerto.
(dijo Luka molesto).
–No lo estoy irrespetando, estoy diciendo la verdad, si no me crees pregúntale a tu madre.
(dijo Maximus) Luka no preguntó ni dirigió la mirada hacia Karla.
–¿Por dónde empiezo?
(preguntó Maximus) Así Como Adolf no fue aquel prodigio que resaltó por encima de los demás tú tampoco lo fuiste, pero aun así Adolf te presionaba para que lograras lo que él nunca pudo hacer, esto te ha moldeado cada vez más a parecerte a él… ¿A dónde los ha llevado su forma de ser?
A matar a mi madre que era una inocente, a que me trataras de matar cuando íbamos a la escuela… sinceramente no te he perdonado, me das asco, no me importa si mueres o no, pero aun así quiero darte un concejo, tu padre no pudo, pero tú tal vez puedas hacerlo, aun estas a tiempo, renuncia a tu orgullo para poder vivir.
(dijo Maximus).
–¡Ya dije que no lo haré, no haré lo que me digas!
(gritó Luka).
–No digo que lo hagas por mí, busca un propósito para vivir, incluso si ese propósito es hacerte fuerte para matarme algún día… pero hay algo que odio ver, odio como tu madre llora por ti y parece que no te importa, vamos… ¡MIRALA!
(dijo Maximus molesto).
Luka giró, vio a sus hermanos, a su madre con su rostro bañado en lágrimas, un rostro inundado en tristeza por él, sintió como si le estrujaran el corazón, Maximus habló nuevamente.
–Vive para que no hagas llorar a tu madre, mi padre esto mi padre lo otro… por un momento piensa en tu madre… ya quisiera yo que mamá estuviera aquí incluso derramando lagrimas por mí.
(dijo Maximus).
Luka miró al suelo nuevamente, Maximus se levantó.
–Tienes hasta mañana para elegir.
(dijo Maximus).
La puerta de la celda se abrió nuevamente y Maximus se giró, se dirigía a ella para salir cuando Luka habló.
–Renuncio a mi apellido… algún día… te venceré Maximus.
(dijo Luka).
Maximus no dijo nada y salió de la habitación mientras los guardias entraban a quitarles sus cadenas.
Al día siguiente, estaban Karla, Luka, Emma y Josh en lo que era la casa de los Hantelius, que desde ahora se llamará la casa de los Lantech, los cuatro estaban arrodillados frente a Maximus y tras ellos se encontraban todos los sirvientes que habían sido expulsados, ahora Maximus los unirá a todos a su familia.
El sello elegido por Maximus era nuevamente un anillo, esta vez colocado en el dedo anular como el que tenía su madre, uno por uno fue agregando a todos a la nueva familia Lantech, una vez terminó con esto, los sirvientes comenzaron a dirigirse ante el cómo señor, pero él rápidamente dejó las cosas claras.
–Ajem (Maximus limpió su garganta) Se que ahora soy un miembro y las responsabilidades que ello conlleva, pero para ustedes soy Maximus, el que siempre he sido y han conocido desde que era un niño, no necesito que me llamen señor o se arrodillen ante mí, siempre he tenido una buena relación con ustedes y así se mantendrá… y con los que no he tenido buena relación espero que mejore de ahora en adelante… Karla seguirá manejando las cosas aquí en la casa como lo hacía Adolf, si necesitan algo háblenlo con ella.
(dijo Maximus).
–¿Estás seguro de esto Maximus?
(preguntó Karla).
–Sí (respondió Maximus) incluso seguiré viviendo en aquella cabaña donde vivía con mamá, si esperan algo de mí… díganlo, sinceramente no sé qué se supone que deba hacer, pero bueno… supongo que, si ahora son de mi Familia y yo soy la cabeza de esta, estaré para ayudarlos en lo que necesiten y seré yo quien los proteja, pero al fin y al cabo solo soy Maximus, quiero que siga de ese modo.
(dijo Maximus).
Maximus salió de la habitación y todos regresaron a sus puestos, todo regresaba a la normalidad, ese día Maximus no salió en ninguna misión, desde el día de ayer se sentía desmotivado, tenía un aura depresiva a su alrededor, quería encerrarse un poco, no saber de nada ni de nadie, perder el tiempo sin hacer nada, no sentía motivación.
Aburrido volvió a la cabaña donde vivía con su madre, allí en su habitación sobre una estantería estaban las cenizas de su madre, este se sentó y las tomó, mirándolas fijamente mientras las sostenía con fuerza y calidez, recordaba como su madre siempre le decía que el lograría todo lo que se propusiera pues al fin y al cabo era su hijo.
Maximus colocó las cenizas sobre una mesa al lado de su cama, se quitó su armadura, dejó su arma a un lado y se acostó mientras miraba al techo.
–Lo hice mamá, finalmente soy miembro oficial y tengo mi propia familia… quisiera que estuvieras aquí para verlo.
(dijo Maximus en voz alta mientras miraba al techo).
–Pero si estoy aquí hijo, siempre estaré aquí.
(dijo una voz igual a la de Angelika).
Maximus quedó sorprendido y miró a su alrededor cuando por la puerta entró su madre.
–¿Mamá?
(preguntó Maximus).
Angelika caminó hacia él y se sentó a su lado, Maximus sorprendido la miraba, pasaban los segundos mientras miraba su rostro cuando vino a su mente el horrible estado en el que la encontró y se llenó de ira, pero rápidamente su madre, sentada junto a él lo abrazó y lo calmó.
–Tranquilo Maximus.
(dijo Angelika).
–¿Por qué tenía que ser así?
(preguntó Maximus).
–Ya pasó hijo, lamentarse no va a solucionar nada.
(dijo Angelika mientras lo consolaba).
–Nunca superaré eso mamá.
(dijo Maximus).
–Yo creo que ya diste un gran paso adelante.
(dijo Angelika).
–¿Sí?
(preguntó Maximus).
–Claro que sí, estoy muy orgullosa de ti, cuando los salvaste… no creo que haya un perdón más grande que darles la posibilidad de vivir… definitivamente mi pequeño Maximus se ha convertido en un gran hombre.
(dijo Angelika).
–Como quisiera que estuvieras aquí.
(dijo Maximus).
–Siempre estoy aquí, junto a ti… (dijo Angelika).
–Tu eres la primera y más importante miembro de esta familia.
(dijo Maximus).
–Mira tú dedo… ahora tienes la misma marca que yo tenía, yo fui la primera miembro, incluso antes de que se fundara la familia, no puedo esperar a ver todo lo que tienes por lograr.
(dijo Angelika).
–No sé qué hacer de ahora en adelante.
(dijo Maximus con un tono apagado).
–En realidad tienes mucho que hacer… (dijo Angelika consolando a Maximus) pero todo a su tiempo, además tienes el apoyo de mi gran amiga, poco a poco tienes que mejorar tu relación con ellos, esfuérzate, sé que algún día volverás a caminar junto a Emma, sé que podrás reír junto a todos, tal vez incluso algún día puedas llevarte bien con Luka, tú me dijiste que te ganabas poco a poco el reconocimiento de los demás en tus misiones, pues poco a poco te ganaras el reconocimiento de todo el clan, lo se… después de todo eres mi hijo, y yo sé que mi hijo siempre logrará todo lo que se propone.
(dijo Angelika).
–Gracias mamá, te quiero mucho.
(dijo Maximus).
–Pero yo siempre más, siempre te querré más.
(dijo Angelika).
Maximus abrazaba a su madre fuertemente cuando de repente abrió sus ojos y estaba solo en su cama abrazando una almohada, al tocarse el rostro notó como había llorado mientras soñaba, al mirar por la ventana notó que habían pasado un par de horas.
–No tiene sentido echarme a morir en esta cama sin hacer nada.
(dijo Maximus en voz alta).
Maximus se colocó su armadura, tomó su rompe espadas y lo colocó en su espalda, salió de su habitación, abrió la puerta principal de la cabaña inhalo profundamente unos segundos y exhalo despacio, salió cerrando la puerta sin mirar atrás y con su frente en alto.
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