Conflicto Celestial - Capítulo 44
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Capítulo 44: 43. Cobarde
Laken fue despertado, era Esmeralda con sus grandes manos, pero siendo lo más delicada posible lo mueve de lado a lado despertándolo, hoy era el día, era el duelo. Después de una noche pensando que hacer y tratando de calmar sus sentimientos, Laken siente que está decidido, el sol de la mañana le golpea en toda la cara, él mira al horizonte, su familia será vengada.
Preparados para salir de la dimensión Lucifer y compañía se alejan caminando después de despedirse de Esmeralda y Laken. Antes de partir, Lucifer le da su Yoix a Laken.
Frente al castillo Gastek, Lucifer y compañía se presentan, los guardias ven como Lucifer carga algo en su hombro envuelto en una tela blanca.
–Necesitamos verificar que llevan ahí. (dice uno de los guardias).
Lucifer baja el tronco, los guardias no saben que hay envuelto en estas telas y con bastante nerviosismo las quitan, es solo un tronco, un extraño tronco de corteza y madera rojiza.
–¿Para que necesitan un tronco? (pregunta uno de los guardias).
–Es para una fogata. (dijo Maximus).
–¿Qué? (preguntó uno de los guardas).
–A mí no me engañan, debe ser un truco. (dijo otro de los guardias acercándose).
El guardia se acercó, desenvainó su espada de su cintura, y apuñaló el tronco, no pasó absolutamente nada, lo apuñaló un par de veces más, luego lo pateó, seguía sin ocurrir nada.
–¿Qué haces? (preguntó uno de los guardias).
–Tal vez había alguien dentro. (dijo el guardia que había apuñalado y pateado el tronco).
–Déjenlos pasar, vigílenlos de cerca. (dijo uno de los guardias quien parecía estar al mando).
Lucifer envuelve el tronco nuevamente en las telas blancas, lo carga en su hombro y junto a Max y Ray avanza por el castillo. Esta vez hay un mayor número de guardias comparados a la última vez, están alerta vigilando sus pasos.
–Necesitamos hablar con Vivian. (dijo Lucifer).
–La señora Vivian se encuentra ocupada. (dijo el guardia que les permitió entrar).
Maximus se acerca a este guardia y lo toma de la armadura de su cuello.
–Escucha bien idiota, todos sabemos lo que está pasando aquí. (dijo Maximus molesto) No quieren que ocurra el duelo, solo siguen ordenes, eso nos da igual, pero nosotros no estamos aquí para que mueran, al contrario, estamos aquí para que vivan, necesitamos que nos ayuden para así evitar una masacre como la última vez. (dijo Maximus).
–Señor, nosotros nos limitamos a- (decía el guardia cuando fue interrumpido por Ray).
–Disculpe la actitud de mi compañero, pero tenemos prisa (dijo Ray tomando la palabra) Laken pensó en venir aquí matando a todos los que se encontrara a su paso, afortunadamente lo convencimos de que no sea así. Necesitamos ver a Vivian, esto es por su seguridad y la de todos los del castillo. (dijo Ray).
El guardia miró al suelo.
–Pfff (suspiró el guardia) síganme. (dijo el guardia).
El guardia los llevó un par de pisos arriba, por una zona que aún no conocían del castillo, allí tras avanzar por varias habitaciones, llegaron a una puerta doble. Lucifer y compañía iban a entrar, pero el guardia los detuvo con un gesto, y fue él quien, un poco nervioso, golpeó la puerta.
–¿Señora Vivian?, ¿Señor Halmet?, ¿Señorita Elena? (preguntó el guardia mientras llamaba suavemente a la puerta).
–Un momento. (dijo Vivian desde el otro lado).
Pasaron un par de segundos en silencio, Vivian salió de la habitación y cerró la puerta, tenia de su mano agarrada a una niña, parecía tener alrededor de 12 años de edad. Debía de ser su hija, pues se parecía bastante a Vivian, de cabello negro, pero un poco ondulado a diferencia de su madre, llegaba hasta sus hombros, era adornado y sostenido por una cinta blanca sobre su cabeza, sus ojos eran marrones y su piel morena, tenía un vestido azul oscuro con detalles blancos y negros.
Vivian colocó su mano en el hombro del guardia.
–Gracias… puedes irte ahora, yo hablaré con ellos. (dijo Vivian).
El guardia se retiró, Vivian se acercó a Lucifer y compañía y presentó a su hija, la niña solo miraba al suelo.
–Ella es Elena… (dijo Vivian agachándose y colocándose a la altura de su hija) Levanta la mirada hija, vamos saluda. (dijo Vivian alentando a su hija).
Elena levantó su mirada, con sus ojos a punto del llanto.
–Hola… mi nombre es Elena, un placer. (dijo Elena).
Lucifer y compañía saludaron a Elena.
–¿Qué es eso que tienes ahí? (preguntó Vivian mientras miraba lo que Lucifer cargaba en su hombro).
–Esto… esto es el duelo, con esto entrará Laken aquí. (dijo Lucifer).
Vivan suspiró y se levantó.
–Desde ayer… hoy también, intentamos hablar con Halmet… tú me dijiste que lo convenza de que viva… no se si lo logré. (dijo Vivian con un tono deprimente).
–Antes del duelo, hablaremos con Halmet. (dijo Maximus).
Ray y Maximus avanzan hacia la puerta, Lucifer también comienza a avanzar cuando Elena, con sus pequeñas manos le agarra su pantalón.
–¿Papá estará bien? (preguntó Elena).
Lucifer se gira y mira a la pequeña Elena a los ojos.
–Dame un momento… cuando salgamos de esa habitación, tendrás tu respuesta. (dijo Lucifer).
Lucifer y compañía irrumpieron en la habitación, cerraron la puerta, lo primero que los golpeó fue el olor a alcohol, y luego, allí estaba, Halmet, sentado al borde de la cama, mirando a la pared.
Halmet era un hombre de cabello negro un poco ondulado, su pelo estaba descuidado, despeinado, bajaba por sus laterales. Su piel blanca estaba pálida, se notaba que llevaba bastante tiempo allí encerrado sin tomar la luz del sol. Al verlos entrar, Halmet levantó la mirada, su nariz era respingada y su mandíbula marcada, tenía unas grandes ojeras y sus ojos marrones tenían una mirada vacía. El pantalón negro y camisa blanca que tenía le quedaban un poco grandes, como si hubiera perdido peso, aun así, parecía alguien esbelto, pero ligeramente delgado.
–¿Quiénes son ustedes? (preguntó Halmet mirando a Lucifer y compañía).
Lucifer dejó el tronco en el suelo, avanzó en aquella opaca y oscura habitación, se paró frente a Halmet, este no reaccionó, solo lo miraba con un rostro desesperanzador.
–De pie Halmet, tienes un duelo, es hoy. (dijo Lucifer).
Los ojos de Halmet se iluminan solo por un momento.
–¿Hoy? Me prepararé entonces. (dijo Halmet).
–¿Estás seguro de esto? Estamos trayendo el verdugo a tu puerta. (dijo Ray).
Halmet se levanta, pasa por el lado de Lucifer, su estatura era similar a la de Laken, avanza hasta un soporte donde está su armadura polvorienta, era una armadura ligera, con un poco de cuero y placas de acero, similar a la de los guardias del castillo.
–Claro que estoy seguro. (dijo Halmet mirando su armadura) Desde aquel día no puedo dormir, tengo pesadillas de lo que ocurrió… pero eso acaba hoy. (dijo Halmet).
–¿Entonces por qué lo hiciste? (preguntó Lucifer).
–Yo… hmph (suspiró Halmet mirando al suelo y colocando sus manos sobre la armadura) Los Jinet volvían a atornillarse en el poder y… las familias nobles necesitaban un héroe, se eligió después de una discusión, en secreto, que debían ser ejecutados, seguí sus deseos, temblando di la orden… pero cuando levanté la mirada, en aquella cámara, todos tenían un rostro de sentir pena por lo que ocurría. ¿Por qué?, ¿No era lo que querían?, que fácil era decirme que debía hacerlo, para cuando lo hiciera simplemente hacerse los moralistas y sentir pesar por ellos… ¡SI FUERON ELLOS MISMOS LOS QUE ELIGIERON!. Me pidieron hacerlo, era la voluntad de todos… pero claro, ellos no tienen que cargar con el peso de la decisión, sus consciencias limpias, pues fui yo quien dio la orden y yo debía cargar con la culpa… pero eso se acaba hoy, esa culpa acaba hoy. (dijo Halmet).
–¿Te arrepientes? (preguntó Ray).
–¿Me arrepiento? Jajajaja (rio Halmet) Claro que me arrepiento… una cosa era decir “deben ser ejecutados”, “son un peligro”, otra cosa fue verlos morir y gritar por piedad… Si tan solo… si ellos realmente sentían pena por ellos ¿Por qué no detenerlo?, las malditas familias nobles podían haber detenido todo, sus caras de pena no reflejaban lo que pensaban, ellos querían que murieran, pero fingían frene al otro que lo que ocurría era una sorpresa y una triste pero necesaria decisión. (dijo Halmet).
Halmet comienza a colocarse su armadura ante la mirada de todos en la habitación. Lucifer se recuesta contra una pared y cruza sus brazos.
–¿Qué hay de tu esposa e hija? (preguntó Lucifer).
–Vivian y Elena… yo… las amo con todo mi ser, pero un asesino como yo no merece vivir. (dijo Halmet).
–¿Entonces para que te pones tu armadura? (preguntó Maximus molesto) solo ve y arrodíllate frente a Laken y pídele que te mate. (dijo Maximus).
–Aún conservo… algo de dignidad. (dijo Halmet).
Halmet termina de colocarse su armadura, camina hacia la mesa junto a su cama donde está todo el licor, Lucifer y compañía lo miran con compasión, es un hombre roto, sin propósito alguno ya, sin ganas de vivir. Halmet toma el licor, pero Lucifer se acerca y tira la botella al suelo rompiéndola, rápidamente toma a Halmet de su ropa alrededor del cuello y lo levanta empujándolo contra la pared.
–No puedes ser así de cobarde, tu esposa e hija te están esperando. (dijo Lucifer molesto sosteniendo a Halmet contra la pared con fuerza).
Lucifer solo quiere algo, una reacción de Halmet, un forcejeo, una señal de lucha y no solo de derrota, de una muerte anunciada, necesita que Halmet haga algo, lo que sea que signifique que quiere vivir.
–No merezco vivir, un asesino como yo no tiene derecho a una vida feliz. (dijo Halmet).
Halmet no levantaba la mirada.
–¿Y si Laken decide matar a toda tu familia también? (preguntó Lucifer).
De inmediato Halmet levantó su mirada.
–¡No! Eso no puede pasar. (dijo Halmet).
Lucifer soltó a Halmet, este cayó en el suelo y queda sentado recostado contra la pared.
–Entonces vive para tu esposa e hija. (dijo Lucifer).
–Pero, el esposo, el padre de ella, es un asesino, ¿Cómo un asesino como yo puede tener el derecho de ser feliz?. (preguntó Halmet con un tono deprimente).
–Cambia. (dijo Lucifer).
–¿Cambiar? Imposible, la basura que soy es un destino que ya tengo hasta que muera. (dijo Halmet).
Lucifer se sentó en la cama y miró al techo, cerró sus ojos, recordó a Mark, al abrir sus ojos miró a la ventana, por donde entraba poca luz ya que las cortinas estaban cerradas, luego suspiró lentamente y miró a Halmet a los ojos.
–Si… puedes cambiar. (dijo Lucifer mirando a Halmet tendido en el suelo) Una vez, conocí a alguien, que en sus propias palabras era un “asesino despreciable”, yo no lo podía creer, porque ese tipo era demasiado amable, con todos, era tan amable que no se rindió hasta hacerme cambiar, porque yo también era una basura. Después de un par de años, en confianza, supe que había hecho, si… definitivamente fue un “asesino despreciable”. Ese asesino despreciable era Mark, fue mi mejor amigo. (dijo Lucifer).
–¿Saber quién fue cambio algo? (preguntó Maximus).
–¿Creen en el destino? (preguntó Lucifer).
–¿Qué? ¿a qué viene esa pregunta? (preguntó Ray confundido).
–¿Vas a decir que era mi destino matarlos? (preguntó Halmet).
–No (respondió Lucifer) no es eso a lo que voy. Yo no creo en el destino, sino que las cosas simplemente pasan. Si hubiera conocido a Mark cuando era un asesino, yo mismo lo hubiera matado, pero no, lo conocí en otro momento, cuando había cambiado, cuando buscaba redención por sus atrocidades. (dijo Lucifer).
–¿Entonces por qué no me has matado? (preguntó Halmet).
–Si te hubiera conocido en el momento de la masacre, si hubiera estado allí, te habría matado sin pensarlo. (respondió Lucifer) Yo también fui alguien despreciable… esas historias sobre mí, tienen cierta verdad, tal vez si me hubieran conocido antes… bueno… me hubieran matado también. (dijo Lucifer).
–¿Cómo puede alguien vivir después de haber hecho tanto mal? (preguntó Halmet).
–Cambiando. (respondió Lucifer) Mark, cambió y él, me cambió a mí. Llámalo destino, para mí no lo es, simplemente te conocí hoy, y no en el momento de la masacre, verte ahora no me genera más que pena, solo veo un hombre roto, vacío, pero vas por buen camino, el primer paso para volver a llenarse es estar vacío. (dijo Lucifer).
Lucifer se levantó de la cama.
–Pero nadie puede cambiarnos si no damos el primer paso, solo nosotros podemos sacarnos del agujero que cavamos ya que no se puede salvar a quien no quiere ser salvado. (dijo Lucifer acercándose al tronco) Todo depende de ti, si en el duelo te arrodillas y dejas que te mate Laken, o si por el contrario quieres vivir, ¿No sabes por qué vivir? Antes de irte sal y mira a tu esposa e hija a los ojos, tal vez ahí encontraras la respuesta que estas buscando. (dijo Lucifer).
Lucifer tomó el tronco envuelto en tela nuevamente, lo colocó en su hombro y junto a Ray y Maximus salieron de la habitación. Halmet escuchaba los pasos de estos sujetos alejarse, luego el abrir y cerrar de la puerta y una vez más silencio, poca luz entraba en su habitación, así que se levantó del suelo, se acercó a la ventana y movió las cortinas.
La luz del sol, como si de un fuego purificador entró en la habitación, cegando a Halmet quien no recibía tanta luz solar en meses, cuando sus ojos se ajustaron a la luz, apoyó su rostro en la ventana, miró los árboles, habían crecido un poco, también se veía el ducado a lo lejos, parecía que la ciudad crecía bajo sus narices, aunque no se dio cuenta, se había perdido muchas cosas, cuando su hija entró a la habitación hace unos minutos, ni siquiera tuvo el valor de mirarla a los ojos.
En el pasillo Lucifer y compañía se alejaban, pero Vivian y Elena los alcanzaron, la pequeña niña tomó a Lucifer del pantalón una vez más.
–¿Papá estará bien? (preguntó Elena una vez más).
Lucifer, colocó su gran mano en la pequeña cabeza de Elena.
–Eso depende de él pequeña. (dijo Lucifer).
Elena bajó su mirada, triste.
–Pero seré egoísta hoy, no dejaré que nadie muera. (dijo Lucifer).
Vivian y Elena miraron a Lucifer con esperanza después de oír estas palabras.
Lucifer y compañía se alejan, avanzando por los pasillos.
–Ya me escucharon, hoy seré egoísta, no dejaré que nadie muera, esto no es como una guerra donde todos van preparados a morir, protegeré a todos. (dijo Lucifer).
Maximus levanta su pulgar.
–También protegeré a todos, no dejaremos que nada se salga de control. (dijo Maximus).
–Estoy de acuerdo, protegeremos a todos. (dijo Ray).
Maximus le da una palmada a Ray en la espalda con cariño.
–Así es idiota, lo haremos. (dijo Maximus).
La cámara de decisiones, es una gran sala circular, con asientos y atriles de madera, con un gran circulo en el centro, donde se dieron varios duelos en el pasado. La luz del sol entra por los laterales de la habitación, donde grandes vitrales de colores se alzan de manera imponente. Por toda la sala hay un cuchicheo, las familias nobles no dejan de conversar entre sí, los guardias rodean todo el lugar, Vivian y su hija están sentadas en un lateral mirando impacientes, pues no ocurre nada, no hay señal de Halmet.
Lucifer y compañía esperan sentados, hasta que de repente, todo el ruido de la sala desaparece, un silencio inunda el lugar, pues por la puerta entró Halmet, con su armadura y una espada en su cintura, nadie dice nada, ni siquiera lo saludan, solo miran como baja las escaleras, pasando entre los atriles, entre las familias nobles.
Halmet entra en el círculo, en el centro de la sala, donde se dan los duelos, un gran circulo con el suelo un poco agrietado. Halmet mira a su alrededor, todos los ojos están sobre él, expectantes, mira a las familias nobles, no siente nada, luego mira a Lucifer y compañía y recuerda su conversación, así que finalmente gira su mirada, hacia su esposa e hija. Diferente al resto, ellas dos, tenían sus ojos al borde del llanto, Halmet sintió un vacío en su pecho por el sufrimiento que les estaba causando.
Fueron un par de segundos, que para Halmet se hicieron eternos, no podía dejar de mirar a su hija, había crecido bastante, se parecía a su madre, con aquella piel morena, al mirar a Vivian, aunque con un poco de ojeras y un rostro cansado, seguía siendo la hermosa mujer de la que se enamoró y con la cual decidió hacer su vida. Halmet dejó escapar una pequeña sonrisa, Vivian al ver esto, sintió como su corazón se rompía, pues para ella significaba el adiós.
–¡El día de hoy se llevará a cabo un duelo! (dijo Halmet tomando la palabra en aquel silencioso lugar) Laken Jinet, hijo de Thomas Jinet y nieto de Tamer Jinet, volverá hoy, tiene el derecho a un duelo, como ya se pactó hace muchos años. Yo, Halmet Jinet Chaster acepto este duelo, pues cumplir con lo pactado es lo que le dio prosperidad a este ducado. (dijo Halmet).
Uno de los miembros de las familias fundadoras, un hombre de cabello castaño y cejas pobladas se levantó.
–Las condiciones deberán ser las mismas que la última vez, solo habrá dos combatientes en el circulo. (dijo aquel hombre).
–Así será. (dijo Halmet respondiendo a este hombre) Ahora, solo queda esperar a nuestro retador, Laken deberá de entrar al círculo. (dijo Halmet).
Al escuchar estas palabras, se notó inmediatamente el nerviosismo de los presentes, miraban por toda la sala, sin saber por dónde aparecería Laken, no ocurría nada y por ello se confiaron un poco, además estaban seguros de no haber dejado entrar nadie al castillo y los alrededores estaban sumamente vigilados.
Lucifer se levanta de su asiento, le pide a Maximus que le preste su Yoix, este se lo da, seguidamente comienza a bajar las escaleras, las familias fundadoras quedan atónitas ante esto, ven como baja las escaleras con un extraño objeto envuelto en telas en su hombro.
–Tú no puedes combatir en nombre de él. (dijo un miembro de las familias fundadoras).
–Sí, eso lo se. (dijo Lucifer).
Cada paso de Lucifer bajando hace eco en ese lugar, los presentes estaban muy tensos. Lucifer llega al círculo y coloca en el suelo el tronco, quita la tela que lo envuelve y la hace a un lado, a excepción de Lucifer, Maximus y Ray nadie entiende que está pasando, se les hace extraño este tronco de madera rojiza allí. De entre su gabardina Lucifer toma el Yoix que Maximus le dio y se comunica con Laken.
Dentro de la dimensión de bolsillo estaba Laken, con una mirada determinada, concentrado y sosteniendo el Yoix, esperaba la señal de Lucifer.
–Todo queda en tus manos. (dijo Lucifer).
Laken deja escapar una pequeña sonrisa, guarda el Yoix en su ropa, había practicado ayer, no lo dominaba del todo aún, pero llegaría al duelo, de eso estaba seguro. Laken cierra sus ojos, inhala profundamente y luego exhala despacio, concentrado comienza a crear portales por toda la dimensión de bolsillo, entra a diferentes partes, pero no logra llegar al duelo.
Al otro lado todos están en silencio mirando este tronco, no ocurre nada, Lucifer subió las escaleras y se sentó junto a Maximus y Ray, junto al resto mira expectante, pero sigue sin ocurrir nada.
Ya molesto Laken se relaja, cierra sus ojos una vez más, abre un portal, entra con sus ojos cerrados, preparado para al abrirlos llevarse otra decepción, pero no escucha nada, el sonido de las ramas de los árboles moviéndose por el viento había desaparecido, el olor a tierra no estaba, el suelo desigual ya no estaba bajo sus pies, Laken sabía que lo había logrado, así que deja escapar una pequeña sonrisa con sus ojos cerrados.
El lugar seguía en silencio, los presentes estaban en shock, pero lejos de murmurar, solo callaron sus bocas y sudaban nerviosos, Vivian siente como su corazón se acelera, allí en el centro está aquel niño que salvó, un poco cambiado eso sí, era más alto, seguía pareciendo delgado bajo esa extraña ropa que llevaba, su pelo había crecido bastante, tenía un aspecto desarreglado, pero allí estaba, su destino, pues salvarlo significaba que algún día volvería, y ahora estaba aquí, para cobrar venganza, para matar a su esposo.
Laken abre sus ojos, mira alrededor primero, todos los ojos puestos sobre él, nota lo nerviosos que están, luego de mirar todo el lugar se gira, y lo ve, Halmet Jinet Chaster. El solo verlo provoca una reacción en Laken, siente que su pecho va a explotar, aprieta sus puños y dientes, tenía finalmente después de tantos años a el causante de su sufrimiento, pero contrario al pasado, donde fue inútil y débil, ahora podía hacer algo. Su tiempo junto a Esmeralda no fue en vano, es lo suficientemente fuerte como para matarlos, es más, Laken cree que es lo suficientemente fuerte para matar a todos en la sala si así lo quisiera.
Una de las cabezas fundadoras se levanta.
–Solo dos combatientes pueden estar en el círculo, cuando se activen las barreras, el combate comenzará. (dijo un hombre tomando la palabra para luego sentarse).
Un par de guardias se acercan a los límites del círculo y colocan sus manos sobre un par de sellos, activando unas barreras en forma de domo, tan trasparentes como un cristal y entiendo un poco de brillo, son iguales a las usadas por la academia en el torneo.
Laken señala con su mano a Halmet.
–Hoy morirás Halmet. (dijo Laken de manera amenazadora).
Halmet colocó una rodilla en el suelo y agachó su cabeza, esto desconcertó a Laken.
–¿Qué haces? Las barreras están arriba, el duelo ya empezó, podría arrancarte la cabeza ahora mismo. (dijo Laken confundido).
–Laken, primero debo disculparme, aunque ahora no me sirva de nada. (dijo Halmet con nerviosismo en su voz) Desde aquel día, no he podido dormir bien, el cargo de consciencia me carcome por dentro, arrebatarte a tus seres queridos ha sido el peor error que he cometido. No busco tu perdón, ni que perdones mi vida, pero de manera egoísta necesito que lo sepas, te debía una disculpa y aquí la tienes. (dijo Halmet).
Las palabras de Halmet no significaron nada para Laken, aunque todos en la sala estaban desconcertados viendo a Halmet allí arrodillado, sin luchar.
–¿Por qué?, ¡¿Por qué lo hiciste?! (preguntó Laken molesto).
–Me dejé llevar por las familias nobles, todas en secreto votaron por la eliminación de los Jinet, era yo quien debía dar la orden una vez fuera duque, me dejé llevar por lo que esperaban de mí y ese fue mi error. Ellos también te deben una disculpa, pero estoy dispuesto a aceptar toda la culpa. (dijo Halmet).
–¡Basta! (gritó Laken) Todos están contra mí, eso lo se hace mucho. Quédate ahí, si tanto quieres morir quédate quieto mientras te arranco la cabeza. (dijo Laken).
Halmet se quedó arrodillado, casi aceptando su destino, todos en la sala estaban consternados viendo lo que ocurría, Vivian en específico lloraba desconsolada, estaba viendo lo que sería la ejecución de su esposo. Lucifer frunció un poco el ceño e hizo un gesto con su boca, estaba decepcionado, pues como le dijo a Halmet “No se puede salvar a quien no quiere ser salvado”, Laken merecía unas disculpas, pero quedarse quieto esperando su ejecución sin rechistar, era de cobardes.
Laken comenzó a caminar hacia Halmet, quien miraba al suelo, casi aceptando su destino, cuando de repente escuchó quien lo llamaba.
–¡Levántate papá! (gritó Elena).
Halmet levantó su mirada y vio allí a su hija y esposa, bañadas en lágrimas, todo el mundo desapareció para él, solo existían ellas dos en ese momento, recordó como Lucifer lo llamó un cobarde, pero eso no le importaba, si su muerte significaba la salvación de su familia lo haría con gusto.
–Primero vas tú, luego siguen ellos. (dijo Laken).
El corazón de Halmet se detuvo un segundo, ¿Siguen ellos?, ¿Quiénes son ellos?, ¿las familias nobles?, si ellas también merecían un castigo, pero también hay algunos inocentes en las familias, pues fueron las cabezas las que decidieron todo, ¿por ellos incluía también a su esposa e hija?, esto no podía ser así, es egoísta no querer perder nada después de hacer que Laken perdiera todo, pero si es así no le importaba, Halmet quería ser egoísta, no quería perder a su familia. Los pasos de Laken eran pesados y resonaban en toda la sala mientras Halmet estaba perdido en sus pensamientos.
–Lo siento mucho Laken, de verdad que lo siento, pero voy a ser egoísta, te quité a tu familia, pero no puedo dejar que me quites la mía. (dijo Halmet levantándose).
Halmet se colocó de pie, desenvainó su espada de su cintura y miró fijamente a Laken. Lucifer se acomodó en su silla, finalmente, obtuvo lo que quería.
–Jajajaja (rio Laken mientras caminaba) ¿crees que puedes vencerme? (preguntó Laken).
–No lo sé, hasta que no lo intente. (dijo Halmet).
Laken con sus pies se quita los zapatos y los tira a un lado, arremanga su chaqueta, sus manos y antebrazos toman la forma de Esmeralda, sus pies descalzos también. Halmet por su parte sostiene su espada con fuerza.
Lo que ocurrió después fue una masacre, Halmet no tenía ninguna oportunidad.
Halmet no pudo hacer nada más que cubrir con su espada los ataques de Laken, quien se había lanzado sobre él, golpe tras golpe sentía como todo su cuerpo se resentía, incluso sabía que su espada no duraría mucho. Después de bloquear los ataques Halmet vio una oportunidad, y atacó de forma punzante, Laken movió su cabeza a un lado, pero recibió un pequeño corte en su mejilla, sin perder tiempo Laken pateó fuertemente a Laken lanzándolo varios metros hacia atrás.
Todos miraban mientras Halmet rodaba por el suelo violentamente, este se incorporó tan pronto como pudo quedando con una rodilla en el suelo, al levantar su mirada Laken venía hacia él a toda velocidad, por lo que creó un gran muro de tierra levantando el suelo. Sin titubear y con el impulso que llevaba Laken atravesó el muro, pero al hacerlo no veía a Halmet.
Halmet había saltado para tomar por sorpresa a Laken, mientras caía atacó de forma descendente con su espada, Laken logró moverse, pero recibió un corte superficial desde su hombro hasta su abdomen, dañando su ya muy destruida ropa. Un fuerte ataque de las garras de Laken impacta a Halmet quien acababa de tocar el suelo, nuevamente logró bloquear, pero su arma no aguantaba mucho más.
El ataque Laken lanzó un poco hacia atrás a Halmet, este se puso de pie, pero tan pronto lo hizo Laken ya se había abalanzado sobre él a toda velocidad, el ataque fue tan rápido que para Halmet se sintió como si un destello pasara por su lado, levantando su espada Halmet bloqueó el ataque y un sonido metálico inundó todo el lugar, su espada se había roto, pero no tuvo tiempo para nada pues al girarse, Laken quien se encontraba tras él a varios metros después del ataque una vez más venía a toda velocidad hacia él.
Sin otra opción Halmet levanta otro gran muro, intenta saltar, pero no puede, su pie estaba sujeto por algo, al mirar eran unas raíces de madera que desde el suelo habían emergido para atraparlo. El muro cayó, tras este estaba Laken furioso, quien ataca con sus garras nuevamente, ahora sin su espada Halmet no pudo bloquear. El ataque impactó de lleno, atravesó el cuero y placas metálicas de la armadura de Halmet, las garras provocaron unos profundos cortes en su torso.
Halmet fue lanzado por el ataque hacia atrás con violencia y cayó sobre su espalda, lo único que vio fue a Laken en el aire cayendo sobre él. Laken destransformó sus brazos, pues podía matar a Halmet pero quería saborear el momento, con sus manos desnudas y arrodillado sobre el pecho de Laken comenzó a golpearlo en su rostro.
Los golpes y gruñidos de Laken resonaban en todo el lugar, con el pasar de los minutos el sonido se volvía más húmedo, pues el rostro de Halmet estaba siendo destruido y la sangre corría por todo este. Halmet sentía como si el tiempo se hubiera ralentizado, veía cada golpe venir, comenzaba a ver borroso, pero no sentía dolor alguno, su momento había llegado, hasta que, por un muy corto momento, vio a su familia, llorando por él, luego volvió su mirada a Laken, apretó el mango de su rota espada y atravesó el costado de Laken.
La rota espada, tan corta que tenía casi el tamaño de un cuchillo atravesó el costado de Laken, este dejó escapar un gruñido de dolor y luego miró a Halmet.
–Yo también debo intentarlo. (dijo Halmet).
Laken se levantó, arrancó de su costado la espada rota, transformó su brazo nuevamente y tomó el antebrazo derecho de Halmet, pisó fuertemente su torso y haló, con tal fuerza que de un solo movimiento arrancó el brazo de Laken que salió disparado hacia atrás, Halmet gritó de dolor, las familias nobles, su esposa e hija estaba consternadas.
De repente las barreras caen y un hombre, miembro de las familias nobles toma la palabra.
–¡Se acabó! (gritó aquel hombre).
Laken miraba a su alrededor, todos lo miraban, con miedo.
–Se acabó, este duelo tiene un ganador, Laken es el nuevo duque. (dijo aquel hombre).
Laken molesto toma a Halmet del cuello con una sola mano (destransformándola), lo levanta en el aire, y lo sacude en el aire como si lo presentara al público que está mirando.
–¿Acabó el duelo ya?, ¿En serio tienen miedo? Dejen morir a esta basura. (Dijo Laken molesto).
–El duelo se acabó Laken, eres el nuevo duque. (dijo otro miembro de una familia noble).
Para Laken esto era injusto, cuando su familia murió nadie hizo nada, pero ahora el querer vengarse era mal visto, incluso la “ayuda” proveniente de Lucifer y compañía lo intentaban convencer de no hacerlo, y ahora que tiene la vida de Halmet en la palma de su mano, es juzgado, cuando tiene al asesino de su familia, a quien dio la orden de una masacre, todos le dicen que no, esto era injusto. Laken tenía derecho a vengarse, y si todos se colocan en su contra, el también iría contra todos, Halmet debía sufrir tanto como él sufrió.
–Bien, entonces yo doy las ordenes aquí. Mira bien esto Halmet. (dijo Laken).
Laken, sosteniendo a Halmet en el aire lo coloca de tal manera que vea a su familia.
–Guardias, acaben con su esposa e hija, maten a su familia, ¡EJECUTENLAS! (dijo Laken).
Ninguno de los guardias en el lugar se movió, no respondieron ante la orden del nuevo duque.
–¿Qué pasa? ¡HÁGANLO! (gritó Laken moleso).
Una miembro de las familias fundadoras se levanta.
–Mi señor, muchas cosas han cambiado desde la última vez que estuvo aquí, ahora el duque tiene la mitad del poder, la otra mitad se concentra en las familias. (dijo aquella mujer).
–Entonces solo se necesita la mitad más uno, vamos, alguien más, apruébelo. (dijo Laken).
Nadie dijo nada, todos miraban con miedo a Laken, ninguno lo apoyó. Laken molesto soltó a Halmet, este cayó al suelo, herido y moribundo.
–¡TODOS ESTÁN CONTRA MÍ! (gritó Laken molesto) Tú, debes sufrir lo que yo sufrí, pagar con la misma moneda, ojo por ojo, diente por diente. (dijo Laken señalando a Halmet) Si no lo hacen, lo haré yo. No morirás aún, tienes que ver como mueren frente a ti antes de morir. (dijo Laken).
Laken señaló a toda la sala.
–Ustedes son, tan culpables como este tipo que está en el piso, ahora también sé que ustedes eligieron matar a mi familia. Empezaré por la de Halmet, luego con ustedes, limpiaré este lugar de una vez por todas. (dijo Laken).
Laken se giró, miró fijamente a Vivian y Elena, bajó un poco la mirada, recordando como fue salvado una vez, no podía obligarse a matarla, empezaría por Halmet, le sería más fácil así.
–¡Mierda! (gritó Laken) Empezaré por ti, asi será más fácil. (dijo Laken).
Laken miró al suelo, allí estaba Halmet tirado, débil, moribundo, en un charco de sangre. Laken transformó su mano nuevamente y apuntó al rostro de Halmet, levantó su mano y atacó de forma punzante. Vivian, Elena y las familias nobles miraban impotentes, el tenso silencio del lugar desapareció con un grito de Vivian, clamando por la vida de su esposo, alguien debía hacer algo o su esposo moriría. El lugar se conmocionó un poco, algunos se levantaban de sus asientos, otros cubrían sus ojos para no ver, Vivian solo gritó extendiendo su mano al frente, tratando de agarrar algo que no alcanzaba.
Maximus y Ray se levantaron de sus asientos listos para hacer algo, pero en ese instante, como un destello, Lucifer ya había saltado a la acción. El ataque de Laken fue detenido, sus garras a unos centímetros del rostro de Halmet, Lucifer estaba junto a él y le sostenía fuertemente el brazo.
–Yo no quería entrometerme, pero es lo que siento que debo hacer. (dijo Lucifer sosteniendo fuertemente el brazo de Laken).
Molesto Laken mira a Lucifer y rápidamente lo patea, lanzándolo violentamente contra una de las paredes del lugar e inmediatamente levanta su brazo para dar el golpe de gracia a Halmet pero al hacerlo, no hay nadie, Halmet no está allí. Laken levanta su mirada confundida y ve a Lucifer contra la pared sosteniendo a Halmet en sus brazos.
Lleno de ira Laken se gira, salta hacia Vivian y Elena, ahora de pie sobre ellas, listo para atacar, en cámara lenta ve sus rostros asustados, siente un poco de pena, un poco dudoso y frente a ellas, decide atacar, pero sus garras son detenidas por una extraña vara negra. Maximus también había saltado a la acción y con su rompe espadas detuvo el ataque de Laken.
De alguna manera, Laken debía saciar su ira, sacar el odio que llevaba dentro y una vez más salta, esta vez hacia algunos miembros de una familia noble, al atacar es detenido una vez más, esta vez era Ray con su espada bloqueando el ataque. Los miembros de la familia noble asustados están en shock.
–Muévanse, corran. (dijo Ray).
Laken notó que Ray era más débil y comenzó a empujar con fuerza haciéndolo retroceder.
–Comenzaré por ti entonces. (dijo Laken).
Inmediatamente Laken fue recibido por una fuerte patada en su abdomen que lo lanzó de nuevo al círculo.
Mientras todo esto ocurría, Lucifer quien tenía a Halmet en sus brazos lo deja en el suelo, rompe el cuero de su armadura y le hace un torniquete improvisado a Halmet en su brazo, para evitar que pierda más sangre.
–¿Puedes correr? (preguntó Lucifer).
–No te entrometas, déjame morir. (dijo Halmet).
–Listo, entonces también dejaré morir a tu familia y todos los de esta sala. (dijo Lucifer).
–¡No! Ellos no. (dijo Halmet).
Lucifer levanta a Halmet del suelo violentamente.
–Entonces corre con ellos ahora y deja de ser un cobarde, huye, vive. (dijo Lucifer).
Lucifer ve a Laken caer en el centro del círculo nuevamente. La sala está en shock.
–¡¿Qué hacen ahí parados idiotas de mierda?! (gritó Lucifer molesto) ¡Corran!, ¡Largo de aquí!. (gritó Lucifer).
Saliendo de aquel shock, el lugar entra en caos, los presentes comienzan a correr mientras gritan. Halmet cojeando corre con su esposa e hija.
Ray ve como los guardias aun no hacen nada, estos le hablan.
–No podemos tomar partido. Pero mantener el orden es prioridad, detendremos a todos. (dijo uno de los guardias tomando la palabra).
Laken salta hacia los guardias, estos se preparan, Ray también, pero en el aire, de un solo movimiento, Laken es tacleado por Lucifer y estos caen en el suelo forcejeando.
–Ustedes también deben huir si no quieren morir. Salgan y ayuden a evacuar. (dijo Lucifer forcejeando en el suelo con Laken).
–Quítate de encima. (dijo Laken molesto).
–Maximus y Ray tomen a Halmet y su familia, está herido no puede correr bien. (dijo Lucifer).
Sin decir una palabra, Ray y Maximus siguen las ordenes de Lucifer. Todos evacuaron la sala mientras Lucifer forcejeaba con Laken.
–¿Por qué? (preguntó Laken).
–Lo siento, simplemente es lo que siento que debo hacer. (dijo Lucifer).
–Si… ya entiendo. ¡Todos están contra mí! (dijo Laken furioso).
Laken en el suelo, con Lucifer encima, se transforma completamente en Esmeralda, toma su forma. Lucifer es abrumado inmediatamente, Laken se coloca de pie aun forcejeando con Lucifer y lo patea fuertemente, este choca contra una de las paredes agrietándola y después, en un solo movimiento, desde el otro lado de la habitación, Laken ataca, de manera punzante, todo su brazo toma la forma de una gran lanza de madera y raíces.
Lucifer es atravesado en su vientre, clavado contra la pared, Laken, con la forma de Esmeralda, rompe aquel extraño brazo desde el codo, y este se regenera tomando otra vez la forma del brazo común de Esmeralda, con aquella corteza y dedos largos. Laken mira fijamente a Lucifer, con esos extraños ojos que no eran más que orificios por los que emanaba una leve luz verde.
La sangre escurre por la herida de Lucifer hasta el suelo creando un charco.
–¿Esmeralda? (preguntó Lucifer).
–No, soy yo, Laken. (dijo Laken).
Laken volvió a su cuerpo normal, aún conservaba su ropa, miró a Lucifer a los ojos, luego miro al suelo, apretó sus puños y salió corriendo de la sala.
Lucifer utiliza su fuerza bruta para arrancar esta gigantesca lanza que lo atravesó y cae al suelo, tiene un enorme agujero en el abdomen, le cuesta respirar, cualquier ángel o demonio en estas condiciones habría muerto, pero no Lucifer, que mira como Laken huye de la habitación y deja escapar una pequeña sonrisa mientras recordaba como una vez Laken ya lo había dado por muerto cuando se conocieron, aunque esta vez el agujero era mucho más grande.
–Esto no me va a matar Laken. (pensó Lucifer).
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