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Conflicto Celestial - Capítulo 45

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  4. Capítulo 45 - Capítulo 45: 44. Una creatura tan hermosa
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Capítulo 45: 44. Una creatura tan hermosa

Por los pasillos del castillo Gastek corría Laken, hacía mucho no estaba allí, pero los recuerda, pues allí creció, era su cómo su casa, aunque una casa que ahora se le hacía ajena. Mientras corre, Laken oye los gritos y los sigue ya que estos le indican donde están sus objetivos, a quienes debe matar, aunque al oír este ruido, gritos y agitados pasos de quienes corren, recuerda cuando su familia también huía y todos morían. Laken se detiene al recordar esto, cierra sus ojos y no ve otra cosa que sus seres queridos muriendo, piensa que tal vez está haciendo lo mismo, pero aprieta sus puños y abre sus ojos, esto no debería importarle, se lo merecen, ellos se lo buscaron. Laken vuelve a correr.

Ray y Maximus huyen junto a Halmet y su familia, un poco más al frente van las familias nobles, todos escoltados por guardias. Halmet está muy herido, aunque corre no puede mantener el ritmo. De repente, mientras corren, se escucha un estruendo tras ellos, Maximus gira un poco para ver, era Laken, quien corriendo a toda velocidad y doblando en la esquina tumbó varios muebles y objetos allí en el pasillo, Maximus vuelve a mirar al frente, a este ritmo Laken alcanzará a Halmet, van muy despacio.

–Ray sigue corriendo, ayuda a Halmet y su familia escapar. (dijo Maximus).

Maximus se gira, mira a Laken fijamente quien viene corriendo a toda velocidad, Maximus levanta sus puños, listo para luchar.

Era un día más en el ducado de Jinet, el duelo era algo que la población desconocía, todos los transeúntes caminaban por las cercanías del castillo continuando con su vida normal cuando de repente, las grandes puertas se abren con un estruendo. Los habitantes miran un poco asustados como diferentes personas junto a las guaridas comienzan a bajar las largas escaleras huyendo.

Diferentes vehículos se detienen, los transeúntes al fijarse con detalle notan que aquellos que huían eran las familias nobles, algunos comienzan a montarse en los vehículos. De repente, en la cima de las escaleras, ven a el “duque”, pues no saben que desde aquel momento había dejado de serlo. Era aquel hombre celebrado por todos por sus políticas, a quien no veían hace mucho, está acompañado de su familia, algunos guardias y un hombre de cabello blanco, con armadura de un color metálico oscuro y opaco, como el hierro, y con una capa gruesa de invierno, de color miel.

Nadie entiende aun lo que está pasando, pero conforme bajan las escaleras, lo ven claramente, Halmet no tiene su brazo derecho, está bañado en sangre, se ve débil, tiene unas grandes ojeras y una piel muy pálida, su aspecto parece desarreglado. Todos los transeúntes se consternan aún más, pero no huyen, tienen curiosidad por lo que pasa.

Finalmente llegan abajo del todo, después de bajar esas tediosas escaleras, Halmet no puede seguir, está muy herido y cae al suelo de rodillas.

–Sigan sin mí. (dijo Halmet).

–¡No papá!. (gritó Elena).

–Tú, el de pelo blanco, tómalas y huye con ellas. Por favor. (dijo Halmet).

De repente un par de autos se aparcan frente a Halmet, eran los guardias.

–Señor, sube, debemos huir. (dijo uno de los conductores).

Un estruendo se oye desde el castillo, una de las paredes se rompe, por lo aires salen Maximus y Laken disparados forcejeando. En el aire, Laken logra ver como Halmet está subiendo a un auto por lo que mientras cae lucha por liberarse. Maximus y Laken caen fuertemente en el suelo, agrietándolo y levantando partes de roca y polvo por los aires, finalmente los transeúntes, los habitantes, los curiosos espectadores comienzan a huir al ver tan estruendo.

Ray ayuda a subir a Halmet al auto, Elena y Vivian se suben en otro. Halmet está sangrando demasiado por su brazo, los autos se ponen en marcha en medio de aquel caos.

–¿Puedes acelerar tu regeneración? (preguntó Ray quien estaba sentado junto a Halmet en la parte trasera).

–No… no se me da bien. (dijo Halmet).

Ray toma el muñón de Halmet, se quita uno de sus guantes y con su palma toca la herida, es lo más cuidadoso posible y genera hielo alrededor de esta, luego se coloca su guante nuevamente.

–Es todo lo que puedo hacer por ahora, detuve el sangrado. Pero ya perdiste un brazo, lo lamento. (dijo Ray).

–Eso… no importa. Gracias. (dijo Halmet).

Laken está sobre Maximus, en el suelo y forcejeando por liberarse, por lo que transforma su mano y ataca el rostro de Maximus, de forma punzante, cuando de repente, recibe una fuerte patada en su costado, que lo lanza violentamente contra la fachada de uno de los edificios y rompe gran parte de esta. Laken después de impactar contra este lugar, levanta su mirada y se levanta, era Lucifer quien lo pateó.

–Algo como eso no puede matarme, soy duro de matar. (dijo Lucifer).

Lucifer señalada la herida, la cual ya no está, pero su ropa quedó destruida.

–Destruiste aún más mi ropa idiota. (dijo Lucifer).

Nuevamente, como ya ocurrió en su primer contacto, Laken no encuentra gracia en las palabras de Lucifer y molesto transforma sus brazos, ve varios vehículos, se acerca a uno de estos, lo toma y levanta para luego lanzarlo de manera indiscriminada. En la trayectoria del vehículo hay unos transeúntes corriendo por la acera, Lucifer rápidamente corre a ellos y detiene el auto.

Una niña en la espalda de su padre iba huyendo cuando ve, como un vehículo por los aires viene a toda velocidad hacia ellos, ella asustada cierra los ojos, su padre se agacha un poco asustado igualmente, escuchan un pequeño estruendo, pero no pasa nada, están vivos, abren sus ojos y junto a ellos hay un gigantesco hombre de gabardina y cabello negro sosteniendo el vehículo, luego lo deja en el suelo. La niña asustada mira a este gran hombre, imponente por su tamaño, su rostro es un poco amenazador.

–Huyan. (dijo Lucifer).

Maximus molesto señala a Laken.

–¿Qué haces pedazo de basura?, ¿No te importan los civiles?. (pregunta Maximus).

Lucifer se acerca caminando.

–¡No! (dice Lucifer acercándose) justo tomaste un auto vacío y también sabias que Maximus o yo lo detendríamos. (dijo Lucifer).

–¡CALLENSE! (gritó Laken).

–Ya te lo había dicho, no dejare que te conviertas en un asesino. (dijo Lucifer).

Laken molesto mira el suelo, destransforma sus brazos y aprieta sus puños, mira sus pies descalzos, sabe que Halmet se aleja. Laken mira alrededor, ve a la gente huir, ve a los niños de la mano de sus madres o padres, siente que todos están contra él, que está solo, pero no es así, hay alguien más, quien lo ha acompañado todo este tiempo, que luchará por él. Laken levanta su mano derecha, apretando su puño, muestra el dorso de este hacia Lucifer, donde se ve su sello, un extraño sello que aparenta dos cuernos como los de Esmeralda, este comienza a brillar y así, de repente, en medio de este pequeño caos que comenzaba a crecer, aparece Esmeralda.

–Elige bien lo que vas a hacer Esmeralda. (dijo Maximus).

–Yo apoyaré a Laken. (dijo Esmeralda).

Esmeralda siente la mano de Laken en su hombro, como si le agradeciera por este gesto. Laken rápidamente salta y se agarra de las paredes de las edificaciones, trepa fácilmente sobre estos y sube a los tejados, para tener una mejor visión y buscar los vehículos donde podría estar Halmet.

Lucifer y Maximus al ver esto rápidamente comienzan a correr, pero de repente, del suelo, ramas, raíces, lianas y madera, crecen como una barrera que bloquea el camino, era como si un muro de bosque, tan colorido como aquella dimensión creciera en medio de la calle.

–¿Qué tan fuerte es Laken? (pregunta Maximus mirando a Esmeralda).

–No tiene con quien compararse, solo conmigo. Es lo suficientemente fuerte para seguirme el ritmo, pero no vencerme. (dijo Esmeralda).

–Lucifer… esto es malo (dijo Maximus mirando a Lucifer) Supongamos que Esmeralda está entre una anomalía 4.0 a 4.2, si Laken puede seguirle el ritmo, Ray, Halmet y su familia, están muertos. Debes ir con ellos. (dijo Maximus).

–¿Estarás bien solo? (preguntó Lucifer).

–Sí, mi trabajo en esta misión siempre fue la anomalía. (dijo Maximus desenvainando su rompe espadas).

Ray iba junto a Halmet en el auto, tras ellos su familia, frente a ellos otro vehículo con guaridas, están un poco nerviosos, pero confían en poder escapar, cuando de repente, un estruendo, por su lateral. Desde la lejanía los habitantes escucharon un gran golpe y el sonido del metal doblándose, una gran nube de polvo y escombros se levantó.

Halmet perdió momentáneamente la consciencia, al abrir sus ojos, el vehículo estaba boca arriba, destruido, estaban dentro de una edificación, parecía que algo los golpeó por su lateral y lanzo el vehículo violentamente contra la fachada de una edificación, había mesas alrededor, parecía ser un restaurante que afortunadamente estaba vacío. Ray patea fuertemente la puerta y esta sale volando, ayuda a Halmet a salir y lo reposa contra una pared, está sumamente herido, luego arranca la puerta del conductor, el guardia está inconsciente y lo recuesta detrás de unas mesas ocultándolo, parece que el golpe fue por el lado del conductor y por ello aquel guardia recibió de lleno el ataque.

Ray mira lo que sería la entrada de aquel restaurante, que ahora está destruida y ve en medio de la calle a Laken, fue él quien los golpeó. Los otros vehículos que venían junto a ellos se aparcan, otros continúan huyendo con las familias nobles, diversos guardias se bajan de los vehículos listos para enfrentar a Laken.

Un par de minutos antes, por los tejados Lucifer también avanzaba, saltando, buscando donde podrían estar cuando de repente oye un estruendo que levanta escombros y polvo por los aires, así que se dirige allí.

Vivian y Elena entran por un lateral del lugar, Halmet no se levanta, está sumamente herido, afuera está ocurriendo una paliza, los guardias, aunque dando todo su esfuerzo no logran nada, Laken es mucho más fuerte que ellos. Halmet, con su familia a su lado implorándole que se levante, levanta su cabeza y mira a Ray.

–¿Cuál es tu nombre? (preguntó Halmet).

–Mi nombre es Ray, señor. (dijo Ray).

–Haz- hazme un favor Ray, toma a Vivian y Elena, llévatelas, por favor. (dijo Halmet).

Ray se acerca, pero Elena se aferra a su padre, no lo quiere dejar ir, Vivian mira a Ray, con miedo por todo lo que está pasando, este es el momento por el que Ray tal vez encontraría sentido a todo lo que ha hecho, si todos hablan tan bien de Lucifer, él también puede hacerlo, salvar a los demás. Ray mira fijamente a Elena, a Vivian y Halmet, está decidido, los salvará.

–No huiré señor, debo intentarlo. (dijo Ray).

–No… por favor, tu solo no puedes. (dijo Halmet).

Las palabras de Halmet golpearon un poco el ego de Ray, pues tenían razón, pero aun así debía intentarlo.

–Que yo esté aquí es tu culpa (dijo Ray acercándose a la entrada del destruido edificio) si querías a más, o legionarios más fuertes, debiste hacer una petición de una misión de más alto valor y nivel. Tu querías poca intervención en el duelo, todo es tu culpa. Pero creo que yo también puedo hacerlo. (dijo Ray).

Desde la calle, Laken mira el lugar destrozado, los guardias están en el suelo, sumamente heridos, pero no mató a ninguno. Al mirar al edificio, Laken ve a Halmet al fondo con su familia, herido, luego por la entrada camina Ray, sale a la calle y lo mira fijamente, desenvaina su espada y se prepara. Laken recuerda cuando en el círculo en el castillo Gastek, cuando Ray protegió a las familias nobles, pudo empujarlo hacia atrás, estaba convencido de poder ganarle a Ray.

–Jajajaja, ¿Qué puedes hacer tu solo? (preguntó Laken).

Ray se quedó en silencio, no tuvo miedo, no sabía si podía ganar, pero debía intentarlo, apretó la empuñadura de su espada fuertemente y clavó su mirada determinada en Laken. Un par de segundos pasaron, en silencio, pero de repente una voz se escuchó por todo el lugar.

–¡Él no está solo! (dijo Lucifer fuertemente).

Desde el tejado de una edificación tras Laken, Lucifer había llegado.

En otro lado del ducado, frente al castillo Gastek estaba Maximus, con su rompe espadas en mano y frente a él, Esmeralda.

–¿Estás segura de esto? (preguntó Maximus).

–Si me quieres convencer, vénceme. En la naturaleza el fuerte siempre decide las cosas. (dijo Esmeralda).

Maximus avanzó rápidamente a Esmeralda y está se lanzó hacia él, a una velocidad impresionante. Maximus bloqueó el ataque con su rompe espadas y fue lanzado hacia atrás, varios metros por el aire, cayendo en un descampado en un lateral del castillo, Esmeralda cae frente a él, unos guardas en la lejanía, por las calles, los ven y se acercan un poco.

–Ya lo ayudaremos señor. (dijeron los guardias).

–¡Atrás! (gritó Maximus) No se lo tomen a mal, pero solo estorbarían. Busquen a Laken y ayuden a evacuar a los civiles. (dijo Maximus).

Los guardias se detuvieron, miraron unos segundos en silencio y decidieron seguir la orden de Maximus. Ahora solos, sin distracciones, Esmeralda y Maximus podían luchar tranquilos.

–¿Por qué me trajiste aquí? (preguntó Maximus).

–Muertes innecesarias. (dijo Esmeralda).

Maximus dejó escapar una pequeña sonrisa, apretó fuertemente su rompe espadas y corrió al frente. Una combinación de ataques se dirigió hacia Esmeralda, desde varias direcciones, Maximus intentó asestar algún golpe, pero le era imposible, no solo ella era capaz de esquivar con facilidad, también bloqueaba los ataques, era obvio que tenía bastante experiencia en combates con armas, lo cual tenía sentido pues si luchó contra el clan Masak, las espadas son su principal arma.

Frustrado, Maximus necesitaba otro plan, debía usar una sorpresa, así que, en medio de su secuencia de ataques, lanzó uno de manera descendente con su rompe espadas en su mano derecha, con facilidad Esmeralda esquivó rotando hacia un lado y contraatacó con sus garras, pero Maximus, colocó su mano izquierda apuntando con su palma hacia Esmeralda y de repente, una gran explosión de fuego.

Esmeralda salió disparada por los aires hacia atrás y giró violentamente en el suelo hasta incorporarse de nuevo, esta sensación, era un ardor indescriptible. Maximus notó como Esmeralda apagó el fuego desesperada, claramente estaba acostumbrada a luchar con ángeles, debía conocer las espadas y la magia de agua y hielo, pero nunca se había encontrado con fuego, es más ni siquiera había tenido contacto con un demonio. Maximus y su odiada magia por el clan Masak, eran perfectos para vencer a Esmeralda.

Una vez apagó el fuego Esmeralda levantó su mirada, pero Maximus corría rápidamente hacia ella, comenzó a atacar nuevamente y esta esquivó cada uno de estos ataques, pero al ver a Maximus mover la palma de su mano libre sabía que no debía alejarlo y pateó fuertemente el abdomen de este, el golpe lo lanzó por los aires hacia atrás de manera violenta.

Maximus aterrizó en el suelo y no tuvo ni un solo respiro, Esmeralda apuntó a este con sus largas garras y del suelo comenzaron a salir raíces y ramas, coloridas como aquella dimensión de bolsillo de la que provenía. Esta madera, raíces, lianas y flora comenzaba a tener forma puntiaguda, se dirigían a él a toda velocidad como tentáculos los cuales se curvaron en el aire y apuntaron hacia el atacando de forma punzante.

Los ataques impactaron en el suelo de manera sucesiva ya que Maximus esquivó saltando hacia atrás, los ataques continuaban, pero este saltaba tomando distancia, luego comenzó a correr hacia un lado tratando de rodear a Esmeralda, observó como en aquel descampado ahora comenzaba a crecer un desorganizado y puntiagudo bosque.

Maximus inhaló profundamente, luego exhaló y elevó su forctis para seguidamente lanzarse hacia adelante violentamente, para Esmeralda era rápido, los ángeles no se movían a esta velocidad normalmente, sus capacidades físicas no se comparaban a lo que estaba viendo. Esmeralda decide ganar con cantidad y del suelo comienzan a emerger estas raíces y ramas nuevamente, madera con formas antinaturales, que se dirigen a gran velocidad hacia su objetivo.

Ahora, concentrado Maximus comienza a esquivar mientras avanza, la extraña madera pasa a centímetros de su cuerpo, algunas incluso lo cortan un poco, pero determinado sigue avanzando, ayudándose de sus manos, piernas y sorprendente habilidad física consigue avanzar bastante hasta que en un momento determinado utiliza una rama como soporte y salta varios metros en el aire, apunta con su rompe espadas hacia Esmeralda y lanza una gran bola de fuego.

Inmediatamente Esmeralda crea un gran muro de bosque para protegerse. Maximus quien sigue en el aire mira hacia abajo y todo el extraño bosque de aquella madera con forma antinatural se reúne como una masa, toma una forma de una gigantesca mandíbula como si de un felino se tratara y sube rápidamente hacia él. Maximus actúa rápido y apunta con su mano hacia abajo creando una gran explosión que lo lanza en el aire, esta madera con forma de creatura lanza un mordisco, pero Maximus ya se encontraba aún más lejos en el aire gracias a su explosión.

Dando vueltas por el aire Maximus se reincorpora para no perder su orientación, se encuentra bastante alto en el aire, incluso un poco por encima de la máxima altura del castillo Gastek. Al retomar la orientación ve un extraño ser de esta madera, volando por los aires, como un ave gigantesca que lanza un mordisco con su pico y engulle hasta el codo el brazo de Maximus junto con su rompe espadas.

Sin pensarlo Maximus, con su brazo dentro de la creatura, desde la punta de su rompe espadas, crea una gran explosión que destruye esta extraña ave desde su interior, la explosión lo lanza violentamente al suelo, su caída genera un gran estruendo, crea un gran cráter en el suelo y levanta una nube de polvo y escombros en el aire.

Esmeralda trata de ver entre aquella nube de tierra y polvo cuando de repente esta se disipa con un movimiento del romper espadas de Maximus, ella ve como este sostiene a duras penas su arma, pues la explosión también lo hirió, había perdido un par de dedos, su antebrazo había perdido parte de la armadura, tenía piel chamuscada y heridas grandes que dejaban ver sus músculos, incluso algunas partes de hueso, la sangre chorreaba por el suelo.

Por su caída Maximus también sangraba un poco de la parte superior de su cabeza y los pedazos de madera que volaron por la explosión le cortaron un poco el rostro. Para Esmeralda esto era una victoria garantizada, después de todo, los ángeles evitan grandes heridas ya que su regeneración es bastante pobre, pero algo se le hacía raro, Maximus tenía una mirada confiada y una ligera sonrisa egocéntrica.

Maximus dejó caer su rompe espadas, aumentó aún más su forctis y se lanzó hacia el frente, Esmeralda se sorprende nuevamente, pues es incluso más rápido que la última vez. Maximus corre mientras su brazo derecho solo cuelga de su cuerpo y parece inmóvil e inutilizable. Esmeralda mueve un poco sus manos, Maximus ya sabe lo que ocurrirá por lo que con su otra mano útil lanza una gran bola de fuego, Esmeralda es obligada a defenderse creando una barrera, pero la explosión es gigantesca y levanta tierra, madera, polvo, piedra y escombros en el aire.

Desde la calle, en la lejanía los transeúntes se asustan, pues en una parte de la ciudad se escuchan estruendos de edificaciones rompiéndose y por otro lado en un lateral del castillo se ven grandes explosiones. Maximus generó aquella gran explosión para desorientar a Esmeralda, pues conoce su posición exacta y avanza a gran velocidad, aumenta su forctis y lanza un fuerte puñetazo al frente con tal fuerza que disipa la nube de polvo y genera una ola de viento por los alrededores, incluso se siente un poco en la calle a la lejanía, pero una vez disipada la nube, no había nada.

Maximus queda extrañado, Esmeralda no estaba allí, debía de estar justo detrás de la barrera rota con la explosión, ¿se había equivocado?, no podía ser, Maximus estaba confiado de que ella debía estar allí pero no había nada, no estaba, así que se gira rápidamente y allí esta, tras él, corriendo a toda velocidad.

Sin entender por qué y reaccionando rápidamente Maximus comienza a esquivar las garras de Esmeralda, esta ataca sucesivamente con sus garras, pero Maximus es hábil, esquiva a la vez que contraataca dando patadas y puñetazos con tal fuerza que la hieren, parte de esa extraña corteza de árbol que es su cuerpo se comienza a agrietar.

Esmeralda no estaba acostumbrada a un combate tan cercano, pues los ángeles con los que había combatido siempre luchaban en media distancia para poder atacar con su espada, pero este ángel llamado Maximus luchaba con sus puños, además se le veía más cómodo de esta manera que con su arma.

Aunque recibiendo daños, Esmeralda tenía algo claro, Maximus solo utiliza un brazo, el otro está muy herido, es inutilizable, por lo que Esmeralda recibiendo daños de puñetazos y patadas se arriesga hasta finalmente, en un momento determinado agarrar el brazo útil de Maximus, apretando con esos largos dedos, para Esmeralda esta era su victoria asegurada, con su otro brazo ataca de manera punzante al rostro de Maximus, pero este no está asustado, nuevamente sonríe un poco.

El ataque se detuvo en seco, a centímetros del rostro de Maximus, Esmeralda baja su mirada, aquel brazo herido, que había perdido armadura, una mano sin un par de dedos, con musculo e incluso hueso expuesto ahora estaba curado, se había regenerado y había tomado el brazo de Esmeralda deteniendo el ataque.

La sorpresa de Esmeralda no tenía forma de describirse, no sabía que un ángel se podría regenerar de una herida tan grande de manera casi instantánea, nuevamente sus experiencias anteriores le jugaron en contra, Maximus era casi que el contrincante perfecto, pues otro ángel no se arriesgaría así, pero él confiaba en su regeneración.

Esmeralda soltó el otro brazo de Maximus, pero este la agarró igualmente, ahora sin escapatoria recibe un golpe burdo, un cabezazo, un golpe que nunca había recibido.

–¿Quién ataca con su cabeza? (pensó Esmeralda).

El cabezazo fue tal que la lanzó al suelo, Maximus sosteniendo ambos brazos de Esmeralda pisó su pecho y levantó su otra pierna para lanzar un pisotón al rostro cuando de repente esta se escabulló y alejó, Maximus quedó con los dos brazos de Esmeralda en sus manos, esta los había roto para escapar de allí.

Esmeralda corrió un poco y sus brazos se regeneraron, Maximus notó como una pequeña parte de esas extrañas ramas y madera creada por los alrededores en el combate desapareció a la vez que Esmeralda regeneró sus brazos y entonces recordó lo que en la dimensión de bolsillo había escuchado, “yo soy el bosque y el bosque soy yo”.

Después de tomar distancia, Esmeralda se giró, no podía dejar a Maximus acercarse nuevamente, era peligroso, en corta distancia seria destruida. Para mantener las largas distancias Esmeralda comenzó a crear más y más de esta extraña madera y ramas que perseguían a Maximus, pero este comenzó a correr, por un lado, rodeando el lugar hasta que de repente se detiene en seco y corre directamente hacia Esmeralda.

Haciendo proeza de sus capacidades físicas Maximus corría rápido, cada zancada era un pisotón que levantaba un poco del suelo, su velocidad era impresionante, pero Esmeralda simplemente recurrió a combatir con cantidad y una gran ola de esta madera y ramas puntiagudas se dirigían frente a él, sin inmutarse y con precisión Maximus comenzaba a esquivar a la vez que avanzaba, recibía pequeños cortes, pero no eran de gran preocupación.

Maximus da un gran salto en el aire sobre toda esta madera y cae en el suelo, con la palma de su mano apunta a Esmeralda, esta se preparó esperando un ataque de fuego, pero de repente, por su espalda es atravesada por algo y lanzada al frente a toda velocidad, era el rompe espadas que Maximus había dejado tirado en el suelo, todo este tiempo estaba recolocándose para tener a Esmeralda justo detrás de su arma y así atraerla a él.

A toda velocidad Esmeralda se dirigía a Maximus, el rompe espadas había atravesado su torso. Maximus aumenta su forctis al máximo, para darlo todo en este golpe, mientras atrae con su mano izquierda su arma aprieta su puño derecho y cuando Esmeralda está a unos centímetros lanza un fuerte puñetazo de forma ascendente.

El golpe da de lleno en el lateral de Esmeralda, rompiendo su corteza y lanzándola disparada como si de un proyectil se tratara. Esmeralda choca con varias ramas de su propia madera y continua su trayecto hasta el castillo donde rompe todo un lateral, atraviesa varias paredes e incluso sale por encima del techo. En el aire Esmeralda logra a ver gran parte del ducado antes de caer sobre el techo del castillo.

Maximus respira un poco agitado, para este punto se estaba cansando un poco, luego mira su mano con la que impactó a Esmeralda, aquella corteza era dura, su puño está destrozado, varios dedos rotos y perdió un poco de piel, pero regenera rápidamente su mano, luego se gira hacia el castillo y ve su arma caer, la llama con su mano y envaina en su espalda.

Mirando hacia abajo Esmeralda se acerca al borde del techo, mira a Maximus, era un ángel completamente diferente a lo que había enfrentado hasta ahora, el golpe del costado rompió su corteza y generó un gran agujero en su lateral por el que emanaba un líquido verde. Maximus notó como parte de la madera a su alrededor nuevamente comenzó a desaparecer a la vez que Esmeralda regeneró su torso.

Esmeralda saltó, cayó en el suelo, Maximus avanzó inmediatamente, pero por su lateral una gran cantidad de madera se generó, esta vez no era puntiaguda, tenía una forma, era un gran brazo con una mano similar a la de Esmeralda, esta gigantesca mano atrapó a Maximus y comenzó a apretar con fuerza tratando de aplastarlo, pero nuevamente, haciendo proeza de su fuerza este se resiste, Esmeralda nota que es inútil y lo lanza con fuerza como si de una pelota se tratara.

Dando giros y rebotando violentamente mientras destruye el suelo Maximus cae en la lejana, al dejar de rodar levanta su mirada y ve como Esmeralda crea una estúpida cantidad de esta madera que rodea a Maximus por sus laterales hasta cerrarse atrás dejándolo sin ningún camino que no sea ir de frente.

Maximus mira al frente, cuando de repente otra absurda cantidad de madera emana del suelo creando una gran cabeza, un poco más baja que el castillo, tal vez unos treinta metros, esta tenía una extraña forma, parecía la mandíbula de un oso, pero con un par de cuernos.

Esmeralda había decidido ganar con poder bruto, con cantidad, pero si se trataba de poder destructivo Maximus tenia de sobra. Desde la lejana, guardias y habitantes miraban asustados lo que ocurría pues una gigantesca figura se alzó al lado del castillo. Una vez más las experiencias anteriores le jugaron en contra a Esmeralda, pues nunca había luchado contra un usuario de fuego, y si algo tienen en particular estos usuarios es su poder destructivo.

La gran cabeza de oso se dirigía a Maximus y este, levantó la palma de su mano, esto no preocupó a Esmeralda, pues esta gigantesca mandíbula soportaría las bolas de fuego lanzadas hasta ahora, pero de repente desde la palma de Maximus una gigantesca llamarada se eleva de forma recta hacia arriba, asemejándose a una espada de fuego, emanaba un calor que incluso desde las calles en la lejana a más de doscientos metros de distancia se sentía.

La gran espada de fuego era casi tan alta como la gran cabeza de madera, Maximus sonrió un poco, confiado, pues la madera para el fuego solo es combustible. Las grandes mandíbulas se acercaban y Maximus bajó la palma de su mano, la gran espada de fuego lo siguió, impactó con el oso y entonces, se generó una gran explosión, diferente a todas las que habían ocurrido hasta ahora, era gigantesca, una gran nube de polvo y humo se crearon.

Las personas en las calles se agacharon y cubrieron, la onda expansiva rompió varias ventanas, carteles de diferentes sitios volaron por los aires e incluso un par de tejados recibieron daños, pero nada en comparación al castillo Gastek donde gran parte de su lateral que daba a este descampado fue destruido. La explosión generó una onda de viento que empujó a varios transeúntes al suelo e incluso movió un poco los vehículos, Esmeralda tuvo que clavar sus extraños pies en el suelo para no salir disparada.

Esmeralda levantó su mirada y todo estaba hecho un caos, su carta de triunfo estaba destruida, hecha pedazos y dispersa por todo el descampado mientras ardía en llamas, pero aún tenía más madera, toda la que había creado para encerrar a Maximus, levantó su mano para utilizarla, pero de repente, más fuego. Maximus había juntado sus palmas y como si de un lanza llamas se tratara generó una absurda cantidad de fuego dirigida a toda esta madera, giraba poco a poco mientras quemaba todo su alrededor.

Ya casi no quedaba madera sin prenderse fuego, Esmeralda no podía permitir que Maximus lo quemara todo, entonces corrió rápidamente hacia este. Maximus paró de lanzar fuego ya que Esmeralda venia corriendo hacia él, justo lo que necesitaba, cercanía. Esmeralda comienza a atacar con sus garras, Maximus es un poco más lento, pero sigue logrando esquivar, con sus puños y patadas golpea sucesivamente a Esmeralda.

Para evitar seguir recibiendo daños Esmeralda agarra a Maximus y comienzan a forcejear, pero este la toma, levanta en el aire y la lanza fuertemente hacia la poca madera que quedaba. Maximus desenvaina su rompe espadas y se lanza atacando de manera con una velocidad impresionante, Esmeralda logra esquivar, pero pierde su brazo el cual es atravesado.

Esmeralda toma un poco de distancia, regenera su brazo con dificultad, Maximus se queda allí, con su arma clavada en la madera, pasan unos segundos antes de soltarla y girarse, visiblemente agitado, Esmeralda cree que debe estar cansado, pero este aun así corre directo sin dudarlo y levanta su puño en el aire.

Rápidamente desde los pies de Esmeralda unas extrañas lianas crecen y su característica corteza comienza a desaparecer. Maximus sabe lo que está pasando, recuerda desde la vez que conocieron a Esmeralda en aquella dimensión de bolsillo, esta desaparecía en el bosque y luego aparecía, de alguna forma debía moverse con velocidad, es más al principio de la pelea cuando la atacó detrás del roto muro sabía que ella debía estar ahí pero no estaba.

“Yo soy el bosque y el bosque soy yo”, esas palabras resonaban dentro de la mente de Maximus, como si el tiempo se ralentizara el puño de Maximus se acercaba al rostro de Esmeralda quien no esquivaba, esto y como las extrañas lianas crecían desde el suelo confirmaban las sospechas de Maximus, Esmeralda debía de estar lista para emerger tras él desde la madera que aún quedaba.

Pero Maximus era más inteligente de lo que se le daba crédito, con su otra mano llamó su arma y entonces se generó una gran explosión tras él como si se quitara el seguro de una granada, encendiendo en llamas la madera que quedaba, las lianas que comenzaban a emerger desaparecieron, la carta sorpresa de Esmeralda se había esfumado, el puñetazo de Maximus fue certero, golpeó a Esmeralda de manera descendente con tal fuerza que el impacto agrietó la corteza de su rostro, perdió un cuerno y al golpear el suelo lo agrietó generando un gran cráter.

Maximus ya sospechaba de como Esmeralda escapaba, además que lo detuviera justo antes de encender en llamas la poca madera que quedaba le sugería que tal vez no podía crear más, no tenía claro si era por un límite de cantidad o simplemente estaba tan agotada que no tenía la energía para hacerlo, por ello cuando clavó su rompe espadas imbuyó gran cantidad de energía en esta, lista para explotar al liberarse del suelo, como el seguro de un explosivo.

Una gran cantidad de tierra, madera, polvo volaron en el aire por el impacto de Esmeralda contra el suelo. Maximus aparentando casi no tener misericordia pisa fuertemente el pecho de Esmeralda y apunta con su rompe espadas a su agrietado rostro, una bola de fuego se crea en la punta de su arma, Esmeralda no hace otra cosa que girar su rostro a un lado y cubrirse con sus manos.

Maximus ve como los brillantes ojos de Esmeralda se apagan, como si cerrara sus ojos, asustada. Una humillación así le recordaba a Esmeralda cuando estuvo a merced de los Jinet, tiene miedo y espera lo peor pero no pasa nada, pasan los segundos y siente una presión liberándose de su pecho, levanta la mirada y no hay una bola de fuego lista para explotar en su rostro, Maximus había envainado su arma en su espalda, lo que tenía Esmeralda ahora en frente era una mano, abierta, lista para ayudarla a levantarse.

–¿No me vas a hacer más daño? (preguntó Emeralda).

–No voy a matar a una hermosa creatura como tú. (dijo Maximus).

Inmediatamente la nostalgia invadió a Esmeralda, allí enfrente no tenía a Maximus, tenía a Jantier, si tuviera boca hubiera sonreído en ese momento. Esmeralda extendió su mano aceptando la ayuda de Maximus y se levantó.

–Gané, ahora dime donde está Laken. (dijo Maximus).

–Quien gana decide todo como en la naturaleza, no me opongo, no me interpondré en lo que hagas de ahora en adelante, pero no puedo decirte donde está Laken, no estamos en mi dimensión. (dijo Esmeralda).

Maximus suspiró.

–Lo buscaré por mi cuenta entonces. (dijo Maximus).

Maximus se giró, pero antes de poder irse Esmeralda tomó su brazo, Maximus extrañado por este gesto se gira.

–Creí que no ibas a detenerme. (dijo Maximus).

–Por favor, no mates a Laken. Ayúdalo, el sufre mucho. (dijo Esmeralda).

–¿Compasión? (preguntó Maximus).

–Sí, compasión. (dijo Esmeralda finalmente dándole significado a esa palabra).

Esmeralda soltó el brazo de Maximus y unas lianas salieron del suelo, envolviéndola y luego introduciéndola en la tierra para luego desaparecer, había vuelto a su dimensión.

Maximus elevó su puño en el aire y lo cerró, de repente toda la madera de alrededor, que estaba en llamas, se apagó, Maximus comenzó a correr mientras veía la destrucción a su alrededor, el descampado estaba hecho un caos, numerosos cráteres, una extraña madera por todos lados, partes quemadas, el lateral del castillo destruido y a lo lejos un poco de estragos en la ciudad por la onda expansiva de su explosión.

–Fuf (suspiró Maximus) menos mal solo fue este gran descampado, si no, habríamos destruido varias manzanas del ducado. Definitivamente soy demasiado fuerte… me pregunto ¿Qué tan fuerte es Lucifer ahora? (pensó Maximus).

Rápidamente Maximus corrió hasta el lateral del castillo y luego saltó hacia la calle donde los guardias ayudaban a los habitantes a evacuar. Los guardias lo vieron todo, no podían evitar sentirse inútiles, pero lo que Maximus les había dicho era verdad, solo hubieran estorbado en esa situación. Maximus se acercó a uno de los guardias.

–¿Dónde están Halmet y Laken? (preguntó Maximus).

El guardia tomó un walkie talkie de su cintura.

–Tal vez no te has dado cuenta por todo tu estruendo, pero casi nueve calles más abajo hay un caos, déjame verificar. (dijo el guardia).

El guardia se comunicó por su walkie talkie y luego se acercó a Maximus.

–Están en la novena recta, tienes que ir derecho por acá, pero en diagonal, te conseguiremos un auto. (dijo el guardia).

–No, solo señálame un punto. (dijo Maximus).

–Si vas derecho hacia allí llegaras. (dijo el guardia señalando con su dedo).

–Gracias. (dijo Maximus).

Maximus corrió y saltó, se agarró de tuberías y marcos de las edificaciones hasta trepar encima de estos y luego fue al lugar avanzando por los tejados.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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