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Conflicto Celestial - Capítulo 49

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  4. Capítulo 49 - Capítulo 49: 48. Carnada
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Capítulo 49: 48. Carnada

Lauren, Anne y Boris estaban atónitos ante todo lo que Otto les contó.

–No puedo creer que hayamos terminado en la habitación con el anterior rey. (dijo Boris).

–¡Eres un cobarde Otto!, sabes lo de las disidencias hace un año… ¿Por qué no has dicho nada? Eres culpable, eres… cómplice. (dijo Anne molesta).

–Fuuuf (suspiró Lauren) Hay un gran problema, tenemos la información que la legión necesita, por la cual se está investigando a Leo, pero… no tenemos pruebas. Somos de muy bajo nivel, infiltrarnos en el castillo es demasiado peligroso si las disidencias están involucradas, desde hace unas semanas los legionarios ya están aquí en el reino investigando, pero si no han obtenido nada es porque no han podido ingresar al castillo. (dijo Lauren).

–Sí, no es como si presentarse en el castillo, incluso siendo de la legión sea un pase de entrada. (dijo Boris).

–Tomar esta misión… lo sabía, tomamos algo grande. (dijo Anne).

Boris sonrió.

–Sí, le dimos al blanco, lo que queríamos… (dijo Boris).

–Silencio, ustedes dos. (dijo Lauren molesta) ¿Acaso olvidan la última misión?, si no fuera por el capitán Vanlaker o Lucifer, habríamos fallado, es más… estaríamos muertos. Daremos la información a la legión y nos retiraremos. (dijo Lauren).

Otto al oír esto se altera, desde la cerrada puerta se acerca un poco más a los legionarios, necesita ayuda.

–¡No! (dijo Otto asustado) por favor, necesito ayuda… es todo lo que pude pagar con el dinero que me quedaba, lo di todo, no tengo ni siquiera para vivir aquí… ¡No pueden irse ahora y dejarme aquí!. (dijo Otto).

–Tranquilo Otto, la legión enviará a otros más capacitados, solo espera. (dijo Lauren).

Anne y Boris agacharon sus cabezas, Lauren tenía razón, esto era demasiado peligroso.

–¡No puedo esperar! (dijo Otto molesto) la vida de la persona que amo está en peligro, ella podría morir en cualquier momento, llevo tres días sin poder dormir del miedo… ¿Y ahora la ayuda que pido me dice que espere?, ¿La ayuda se marcha?, ¿Me deja aquí impotente?, ¡¿Qué clase de legionarios son ustedes?!. Muchos dicen que los legionarios son solo mercenarios patrocinados por el gobierno del paraíso para ganar dinero y poder ya que para solicitar misiones se requiere dinero, otros dicen que son unos héroes… parece que en realidad son un grupo de inútiles… (dijo Otto).

–Otto realmente lo siento mucho (dijo Lauren mirando a Otto) pero no podemos infiltrarnos en el castillo, no es una tarea fácil, además como te sientes tú, impotente… así me siento yo, creo que… no podemos ganar en una confrontación directa. (dijo Lauren).

–Espera, yo tengo un plan. (dijo Otto).

–No… no hay for- (decía Lauren cuando fue interrumpida por Anne).

–Escuchémoslo. (dijo Anne).

Otto trató de calmarse, inhaló profundamente y exhalo despacio.

–Hoy en la noche, es el gran banquete, es la oportunidad perfecta para entrar, conozco como ingresar al palacio, entraremos nosotros cuatro, nuestro único objetivo es encontrar a Liorela y escapar. (dijo Otto).

Lauren se gira hacia la ventana, apoya su mano en esta y golpea con su uña repetidamente mientras piensa, aprecia la ciudad fría ante sus ojos, esto es una mala idea, es peligroso, no es su vida la que le importa, tiene miedo de fallarle a este hombre que clama por ayuda, no sabría como mirarlo a los ojos si le falla… la mejor y más sensata opción sería contactar a la legión, dar la información y retirarse.

Ante el silencio en la habitación, mientras Lauren piensa mirando la ciudad por la ventana, Otto se desespera.

–¡Vamos!, por favor, digan algo, díganme que lo harán. (dijo Otto impacientado).

Lauren se gira y sin mirar a Otto a los ojos habla.

–Contactaremos a la legión y nos retiraremos. (dijo Lauren).

–No… por fa- (decía Otto cuando fue interrumpido por Anne).

–Retírate si quieres Lauren, yo tomaré la misión en solitario entonces. (dijo Anne).

–Debemos reti- (decía Lauran cuando fue interrumpida por Anne).

–La misión es rescatar a Liorela y eso haré… este hombre está suplicando por ayuda frente a mí, no voy a ignorar eso, no me retiraré. (dijo Anne).

–Yo tampoco, no somos estúpidos, no nos meteremos donde no debemos y evitaremos una confrontación siempre que sea posible, rescataremos a la amada de este tipo. (dijo Boris).

El apagado rostro de Otto se enciende un poco al oír esto, ve finalmente un poco de esperanza. Lauren al oír a sus compañeros suspira, se sienta en la cama y saca su celular.

–Hay muy mala señal en este reino. (dijo Lauren).

–Si… hay pocas antenas. (dijo Otto).

Lauren levanta su celular en el aire, pero no tiene señal, por lo que se acerca a la ventana y la abre, con un poco de señal finalmente es capaz de contactar a la legión, con su maestra, para contarle todo.

–Entendido Lauren, contactaré a Skalig de inmediato, retírense. (dijo Sophie).

Lauren, nerviosa, se niega.

–No nos retiraremos. (dijo Lauren).

–No pueden involucrarse en una misión relacionada con las disidencias, es demasiado peligroso. (dijo Sophie).

–En eso no te equivocas maestra Sophie… pero, solo rescataremos a Liorela, nada más. (dijo Lauren).

–Uffff (suspiró Sophie) le pediré a Skalig que contacte a todos los legionarios que estén en Frigidumpf, pero tardarán en llegar, si sienten que es demasiado peligroso… retírense, por favor no mueran chicos. (dijo Sophie).

La llamada concluyó, Lauren se gira, ante la mirada de todos quienes emocionados sonríen.

–No me miren así, no me iré abandonando a mis compañeros, si mueren, mejor muramos todos juntos. (dijo Lauren).

–No vamos a morir Lauren, somos unas bestias. (dijo Boris).

Lauren miró a Otto a los ojos.

–Tienes razón Otto (dijo Lauren con un tono muy serio) si tuvieras más dinero podrías haber contratado otros legionarios, las peticiones privadas siempre se miden por el dinero, más dinero significa legionarios de mayor nivel o estatus… pero, no somos unos inútiles, tal vez no somos los mejores, pero vamos a ayudarte. (dijo Lauren).

Anne se gira y señala a Otto.

–Quita esa cara Otto, hoy rescataremos a tu amada, así que prepárate para besarla de nuevo. (dijo Anne).

Otto con un rostro más calmado erige su pecho.

–Entonces, debemos prepáranos para el gran banquete. (dijo Otto).

Lauren y compañía salen de la habitación junto a Otto, se despiden del dueño de la taberna quien confundido ve a el señor “Toro” acompañado de personas con armaduras y armas. Salen de la taberna, caminan por las calles, Lauren, Anne y Boris están sorprendidos, de camino lo habían visto y aun así les sorprende, este reino es único, su arquitectura, su estética, es frio y opaco, pero tiene su encanto con sus máquinas y vapor, es como si dieran un vistazo al pasado.

–El código de vestimenta exige un traje elegante, pero… no me queda mucho dinero. (dijo Otto).

–Mmm, ¿Nos estas pidiendo dinero?. (preguntó Boris).

–Yo tampoco tengo dinero, alguien deme dinero. (dijo Anne).

–Pfffff (suspiró Lauren) Tranquilos yo pago. (dijo Lauren).

–Ventajas de tener una amiga millonaria. (dijo Boris).

La noche cae en la capital, es el día del banquete, los habitantes se reúnen en la plaza. Fuera del palacio Keltas hay una fila para entrar, los nobles vestidos con ropas elegantes comienzan a entrar, un par de guardias chequean una lista de ingreso. Otto con un traje negro, sombrero y bufanda se presenta, está acompañado de Lauren y compañía quienes visten unas grandes y largas gabardinas de color beige para cubrir sus armas bajo la ropa, también llevan sombrero.

–Buena noche. (dijo el guardia saludando).

–Buena noche, soy el señor Toro, animal Zorrillo. (dijo Otto).

–¿Zorrillo? Jajaja (rió el guardia) extraño que se presente, es mi primera vez, pase señor zorrillo. (dijo el guardia).

–Estos tres guardaespaldas vienen conmigo. (dijo Otto).

El guardia miró a Anne y compañía.

–Jajajaja, si, como quiera señor zorrillo, solo avance. (dijo el guardia).

Anne y compañía avanzaron junto a Otto por un lateral del palacio dirigiéndose a la entrada.

–Fiuf… (suspiró Boris) Tenias razón, entramos. (dijo Boris).

–¿Por qué se reía tanto el guardia?. (preguntó Lauren).

–Cada invitado tiene un animal, siempre ha sido así, el Zorrillo es apestoso… ese animal era reservado para el invitado menos importante, el que muy a duras penas cualificaba para ser llamado noble, es casi como un insulto, por ello quien es el invitado Zorrillo prácticamente nunca se presenta. (dijo Otto).

–Cruel. (dijo Anne).

–¿Por eso se burlaban de que trajeras guardaespaldas?. (preguntó Lauren).

–Cada quien puede entrar hasta 4 guardaespaldas, pero muy pocas veces lo hacen, confían en la seguridad del palacio, solo invitados muy importantes lo hacen… sí, se burlan de que Zorrillo se crea tan importante como para entrar guardaespaldas. (dijo Otto).

Otto y compañía continúan caminando hacia la entrada y este ve lo pequeño que parece entre sus guardaespaldas.

–Ustedes los practicantes si que son altos. (dijo Otto).

El grupo finalmente llega a la entrada, cruzan y entonces son impactados por las luces, el gran salón es inmenso, una abrumante cantidad de adornos preciosos cuelgan por las paredes y las barandas, las mesas están adornadas tanto que incluso podría ser molesto a la vista, grandes cuadros cuelgan de las paredes, los nobles con sus elegantes trajes toman una copa mientras se ríen de manera pretenciosa hablando entre ellos.

Un sirviente se acerca a ellos, con una bandeja en sus manos, este hombre les ofrece una copa, Otto rechaza inmediatamente, Lauren y Boris también, Anne la acepta, esta bebe la copa y la deja en una mesa.

–El sabor es tan complejo que ni siquiera sé que acabo de tomar… asqueroso. (dijo Anne).

–Atentos, necesitamos buscar a Liorela, recuerden la descripción, traje de sirvienta, cabello castaño claro y ojos azules, una cicatriz en su nariz y unas cuantas pecas en su rostro. (dijo Lauren).

El grupo intenta encontrar a Liorela sin éxito, durante su búsqueda Boris y Anne comen algunos bocadillos servidos en las mesas, el grupo se reúne nuevamente.

–No la veo por el salón. (dijo Anne).

–Debe estar en los pisos superiores, o en la antigua habitación de Otto o arreglando cosas del rey. (dijo Lauren).

–Recuerden lo que les expliqué, el lateral oeste, está poco iluminado, las luces se apagarán cuando Leo deba bailar, aprovechen la oportunidad. (dijo Otto).

Las luces se apagan de repente, solo queda una la cual enfoca al segundo piso al final de las escaleras, Leo hace su aparición, con un elegante traje azul oscuro lleno de adornos, sin sombrero, baja los escalones uno a uno mientras todos están enfocados en él, es hora del baile de inauguración. Leo elige a una mujer de un largo vestido rojo y bailan, siendo él también de la realeza ejecuta con precisión sus movimientos, finalmente el banquete había comenzado.

Todos en el salón danzan, comen y beben, entregan regalos al rey, mientras Otto desesperado busca a Liorela por el salón o habitaciones cercanas a las que puede acceder, el segundo piso está fuera del alcance de todos. Anne sigue a Otto sin perderlo de vista, un hombre se acerca a ella.

–Hola hermosa dama. (dijo aquel hombre).

Anne con su mirada seguía a Otto mientras trataba de quitarse a este hombre del camino.

–Tu cabello celeste y ojos amarillos me llaman la atención, si quieres podemos conocernos un poco mas mientras bailamos esta canción. (dijo aquel hombre).

Anne tomó un pastelillo de la bandeja sobre una mesa tras ella y lo empujó en la boca de este hombre.

–No gracias, comete esto, adiós. (dijo Anne).

Anne siguió a Otto durante todo el banquete a la vez que rechazaba a varios hombres que intentaban cortejarla.

–¿Por qué utilizas una gabardina cubriendo todo tu cuerpo?. (preguntó un hombre).

–Tengo frio, adiós. (respondió Anne).

–Vaya… eres bastante alta, ¿Quién eres?. (preguntó otro hombre).

–Nadie, adiós. (respondió Anne).

Casi dos horas habían transcurrido, el banquete se acercaba poco a poco a su final y Liorela no había sido encontrada, Otto daba vueltas como loco por todas las zonas a las que le era posible acceder, pero era imposible así que se sienta, Anne se sienta junto a él, nota su deprimente actitud.

–Tranquilo Otto, Lauren y Boris están en los pisos superiores, la encontrarán, confía. (dijo Anne).

Otto se cruza de brazos.

–Yo… quería bailar con ella al menos una vez más… (dijo Otto).

–Lo importante es rescatarla, ya tendrás toda una vida por delante para bailar con ella todo lo que quieras. (dijo Anne).

–Hmph (suspiró Otto) Supongo que tienes razón… (dijo Otto).

Otto estaba mirando a la nada sentado junto a Anne, aburrido y triste, cuando de repente, por las escaleras principales baja Liorela, de tal manera que todos pueden verla, Otto inmediatamente se levanta, finalmente todo el ruido a su alrededor había desparecido, Liorela estaba allí, ¿Qué hacia allí?, ¿Por qué bajar ahora?, ¿Es porque el banquete se está terminando y debe ayudar a organizar pronto?, muchas preguntas pasaron por la mente de Otto.

Liorela baja las escaleras, parece un poco confundida, casi perdida entre aquella multitud, Otto da un paso para dirigirse hacia ella, pero Anne le toma el brazo fuertemente.

–¿Qué haces?. (preguntó Otto confundido).

–No lo hagas obvio Otto, Leo sabe de ti… si corres ahora tu identidad se revelará. (dijo Anne).

–Pero yo necesito, qui- (decía Otto cuando fue interrumpido nuevamente).

–Se que quisieras tenerla en tus brazos en este instante, pero espera, veamos a donde se dirige, necesitamos que vaya a un lugar con menos ojos. (dijo Anne).

Impotente y sostenido fuertemente de su brazo Otto ve a Liorela quien camina entre los invitados, confundida, no está ayudando como sirvienta, solo camina por allí y luego se aleja de la multitud, por un pasillo hacia uno de los balcones del primer piso, específicamente el oeste, inmediatamente Anne y Otto la siguen, desde la puerta al balcón la ven, reclinada sobre la baranda con un rostro triste.

–Listo, la tomaré y saltaré por la baranda, nos iremos y- (decía Anne cuando fue interrumpida por Otto).

–No, el banquete se acaba, sigue la ultima canción, por favor… déjame bailar con ella esta ultima canción y entonces nos iremos. (dijo Otto).

–Yo… nosotros debemos irno- (decía Anne cuando se detuvo súbitamente al ver el rostro de Otto).

El rostro de Otto lo decía todo, sus ojos miraban a Anne suplicando, él debía hacerlo, debía bailar, lo había prometido, quería cumplir la promesa de hace un año, solo eran unos minutos, la ultima canción y entonces se irían.

–Ufff (suspiró Anne) Está bien, supongo que son solo unos minutos y nos vamos. (dijo Anne).

En este gran balcón hay muy pocas personas, está casi vacío, Liorela con una mirada melancólica suspira, entonces de repente tras ella alguien se acerca, un hombre con sombrero, gafas y bufanda.

–Buenas noches señorita. (dijo Otto).

–Tú… ¿hola?, ¿Quién eres tú?. (preguntó Liorela).

La ultima canción de la noche “Pájaros al viento” comienza a sonar. Otto se inclina un poco y extiende su mano.

–¿Me concedería esta pieza?. (preguntó Otto).

Liorela se echa para atrás.

–Lo siento mucho señor, pero esta canción se debe bailar con alguien especial, así que no puedo hacerlo. (dijo Liorela).

–Oh, eso lo sé, yo también llevo mucho tiempo esperando para bailar esta canción con alguien especial. (dijo Otto).

Otto rápidamente toma las manos de Liorela y entonces, da dos pasos izquierdos y luego uno derecho, Liorela se queda quieta, en shock mientras mira la cara de este hombre boquiabierta.

–Jamás olvidaré que debo empezar con dos izquierdos. (dijo Otto).

Las palabras no salen de la boca de Liorela, el shock del momento le hace imposible hablar, ¿Cómo conocía que debía empezar con dos izquierdos?, eso solo lo sabe Otto, pero ¿Qué hace Otto aquí?, Leo le había dicho que Otto se había ido, había renunciado, la había abandonado… ¡Pero eso no podía ser cierto!, Otto no haría eso, lo que sintió ese día fue real, era imposible que Otto hiciera eso…

¿Por qué había tardado tanto?, Otto podía volver en cualquier momento por ella, pero nunca se apareció por el palacio, durante un año Liorela estuvo encerrada allí, aburrida pues sus conversaciones con Otto ya no eran más, Leo era frio, muy serio, sus conversaciones no iban mas allá de ordenes de que hacer, pero Liorela no podía irse, necesitaba el dinero y Leo le había dado un aumento.

Dia tras día la esperanza del retorno de Otto desaparecía, al menos que este aburrido y deprimido hombre sea libre y se haya ido a vivir su vida era un alivio para Liorela, pero ¿sin ella?, no le había dicho que se irían juntos, que ella le enseñaría a ser libre, ¿Como se había ido sin ella?, Liorela aún tenía mucho por decirle, mucho por enseñarle, mucho por amarle…

El cumulo de emociones que sentía Liorela en aquel momento no le permitían hablar, su cuerpo se movía al ritmo de la música mientras miraba a este hombre, sin cometer un solo error esta vez, pues Liorela había practicado, bailando sola mientras limpiaba todos los días de manera solitaria la habitación de Otto, murmurando las canciones danzaba cerrando sus ojos recordando aquel momento.

Con un rostro al borde del llanto Liorela intentó decir algo, pero su garganta se cerraba, era un nudo tal que le costaba incluso tragar saliva, tenia un poco de resentimiento, estaba molesta, Otto se había ido y no había vuelto, pero ahora estaba allí, debía tener un motivo, él no podría haberla dejado. Liorela quería escucharlo de él.

–¿Por- ¿Por qué?, Ott- (decía Liorela cuando fue interrumpida por Otto).

–No digas mi nombre, es peligroso… tuve mis motivos, pero finalmente pude regresar por ti, yo te lo prometí, bailaríamos una vez más. (dijo Otto).

Inmediatamente el rostro de Liorela se llena de lágrimas mientras continúan bailando, la canción avanza mientras ellos con sus movimientos se entienden el uno al otro. Liorela no podría pensar en una razón de su abandono, pero Otto no había roto su promesa, estaba allí, no sabia que decir en aquel momento, pero solo unas palabras si podían salir de su boca, palabras reales, lo que sentía en ese momento.

–Estás bastante callada, eso es un poco raro en ti, normalme- (decía Otto cuando fue interrumpido por Liorela).

–Te amo Otto. (dijo Liorela).

Otto inmediatamente se calló, las palabras de Liorela lo habían tomado por sorpresa, pero era algo que el quería oír, pues él también la amaba.

–Oh, creí que eras un poco mas ruda y no tan sentimental como para decir algo así. (dijo Otto).

–Eres un idiota Otto, en el fondo también soy una dama, cuando yo- (decía Liorela cuando fue interrumpida por Otto).

–Yo también te amo Liorela. (dijo Otto).

Liorela sonrojada apoyó su frente en el hombro de Otto mientras continuaban bailando. Desde la puerta al balcón estaba Anne, observando a la pareja danzar, por algún motivo ella se sentía profundamente conmovida por este momento, incluso olvidó comunicarse con Lauren y Boris para informarles que había encontrado a Liorela.

Anne no le había dado mucha importancia a esta misión, era solo un rescate de bajo nivel pues la recompensa de dinero era tan baja que por ello se le asignaba poco nivel, Anne solo estaba interesada en estar en Frigidumpf, en enfrentar a las disidencias de nuevo, pero al oír la historia de Otto, al escucharlo pedir ayuda, sintió la necesidad de ayudarlo.

Ver a Otto con Liorela era algo hermoso, hipnotizante, Anne sentía satisfacción de haber podido ayudar y luego se sintió algo culpable, ¿Cuántas misiones ha ignorado hasta ahora?, ¿Cuántas personas no han necesitado ayuda para encontrar a sus seres queridos?, solo porque las misiones eran de bajo nivel no significaba que aquellos que la colocaron no necesitaran ayuda.

–Soy estúpida. (pensó Anne).

Como legionaria quería ayudar, ser la ayuda que ella una vez recibió, la esperanza de alguien, pero su pensamiento, como el de Lauren y Boris era equivocado, el pensar que solo misiones de mayor nivel les permitían ayudar a los demás, como si las misiones de bajo nivel fueran solo bajar un gato de un árbol, se habían equivocado, todos necesitaban ayuda y ellos no estuvieron allí para prestarla.

Anne con convicción pensó que ayudaría a todos los que lo necesitaran, que la mentalidad de obtener simplemente logros por misiones de alto nivel era ridícula, debía ayudar a los demás, la historia de Otto la había conmovido, el ver ahora a esta pareja bailando, amándose de una manera tan pura, era algo hermoso. Cada misión tenia un objetivo y Anne sentía que en este momento debía defender el amor.

–¡Que viva el amor!. (pensó Anne).

De repente una voz tras Anne habló.

–¿No deberían estar escapando en vez de estar bailando?. (preguntó una voz masculina).

Anne rápidamente reacciona, en un instante con su brazo hacia atrás apunta con su daga al cuello de aquel hombre, Anne se gira, este hombre tiene una gabardina negra, no tenia sombrero. Anne al levantar su mirada ve a un hombre blanco de rostro triangular, de ojos marrones muy oscuros, con un poco de vello en su barbilla y de corto cabello azul oscuro, Anne trata de analizar su contextura, parece delgado, pero con rasgos atléticos, es un poco más bajo que Boris.

Con una daga corta militar en el cuello este hombre ni siquiera se inmuta mientras sostiene un plato con pastel, continúa comiendo sin miedo.

–¿Anne?, ¿Verdad?. (preguntó aquel hombre).

–¿Quién eres?. (preguntó Anne de manera amenazadora empujando un poco su daga contra el cuello de aquel hombre sin cortarlo).

–Lars, legionario… respondí al llamado de ayuda. Tú, cabello celeste, ojos miel, debes ser Anne, ¿cierto?. (preguntó Lars).

Anne guardó su daga.

–Me asustaste. (dijo Anne).

–¿Por qué esperas a que bailen en vez de escapar?. (preguntó Lars).

–Fue la petición de Otto, terminan este baile y nos largamos. (dijo Anne).

Lars junto a Anne miran por la puerta a la pareja bailar.

–Vaya que esto es romántico. (dijo Lars).

Liorela y Otto continúan bailando la canción hasta que esta llega a su climax, el final de la canción, el final del banquete, el final de los días amargos y solitarios de Liorela en el palacio. Los fuegos artificiales son lanzados iluminando el oscuro cielo de Frigidumpf, Otto besa a Liorela tal como ocurrió hace un año, con las explosiones de colores tras ellos.

Anne y Lars miran maravillados ante lo que está ocurriendo, parece casi planeado, como la escena de una película, lo que ven les parece hermoso, ven el amor brotando de sus cuerpos con las luces de los fuegos artificiales de fondo, nada podría arruinar este momento.

Sujetando fuertemente a Liorela Otto la besa.

–Nos vamos de aquí. (dijo Otto).

Liorela con sus ojos al borde de las lagrimas de nuevo mira a Otto sonriente, de repente y sin ellos darse cuenta un hombre aparece sobre ellos, del revés, colgado de lo que parece ser una cuerda roja amarrada en su tobillo y pie, era un hombre de un cabello verdoso muy claro.

–Si baila con Liorela ese es… o algo asi dijo Leo, me los llevo a ambos. (dijo Felix).

La pareja no tuvo tiempo a reaccionar cuando este hombre los tomó de sus brazos y desapareció con ellos siendo halado hacia arriba por la extraña y un poco brillante cuerda roja que estaba sujetada a su tobillo y pies. Anne en el instante que vio a aquel hombre intentó correr, pero Lars la tomó fuertemente cubriéndole la boca para que no hiciera ruido.

Anne se libera y muerde la mano de Lars, saca una de sus pistolas y apunta al rostro de Lars.

–¿Qué estás haciendo?. (preguntó Anne de manera amenazadora).

Lars sobaba su mano por el mordisco de Anne.

–¿No sabes quien es ese tipo?. (Preguntó Lars).

–¿Por qué dejaste que se los llevara?. (preguntó Anne molesta).

–Ese tipo es Felix, un subordinado de Luke, no tenia ni idea que alguien así estaba en el palacio, debemos ser cuidadosos. (dijo Lars).

Anne molesta guarda su arma.

–No debíamos dejar que se los llevara, el banquete terminó, ¿Qué hacemos ahora?. (preguntó Anne).

–Si ibas tras él, si le disparabas, si atacabas, estarías muerta en este momento y habrías alertado a la seguridad del palacio haciendo difícil la huida. (dijo Lars).

De repente por los megáfonos del palacio y retransmitiéndose por la televisión Leo da un mensaje.

–Mis queridos invitados, mis queridos habitantes de Frigidumpf, este año, como primer banquete bajo mi nombre, extenderemos la celebración durante toda la noche. (dijo Leo).

–Que extraño… (dijo Anne).

–Probablemente necesita una distracción mientras hace lo que tenga que hacer con Otto… además él debe salir a despedir a los invitados, si el banquete se extiende nadie notará su ausencia. (dijo Lars).

–¿Qué hacemos ahora?. (preguntó Anne).

–Tú no estás sola, ¿Dónde están tus compañeros?, se nos informó de al menos otros dos legionarios en el palacio. (dijo Lars).

–¡Mierda!. (dijo Anne recordando que estuvo distraída y no les habló sobre todo lo ocurrido).

–Tendremos que escalar por fuera, no tenemos acceso a los pisos superiores si intentamos ir por las esclareas, comunícate con tus compañeros ahora. (dijo Lars).

Mientras Anne estaba con Otto intentando a encontrar a Liorela, Lauren y Boris habían logrado escabullirse saliendo por un balcón y trepando por el oeste del palacio, siguiendo todas las indicaciones que Otto les había dado el día anterior, intentaron avanzar por los pasillos más solitarios sobre las tuberías cerca a los techos para no ser vistos.

El palacio Keltas era inmenso, Lars y Boris se sentían perdidos, desde los techos de cada pasillo, sobre las tuberías veían a los pocos guardias o sirvientes pasar, entraron a numerosas habitaciones sin encontrar a Liorela, siguieron a un par de sirvientes, pero ninguno se parecía a ella, duraron bastante tiempo dando vueltas por los pisos buscando lo que sea, tratando de escuchar las conversaciones, un indicio de Liorela pero no había nada.

Cuando finalmente Lauren y Boris logran orientarse encuentran la habitación de Otto, entran en está esperando que Liorela esté allí, pero no, por un momento quedan maravillados de lo lujosa que es esta habitación, pero no pierden el tiempo y salen de allí, continuaron buscando por el palacio y vieron a un guardia acercarse así que treparon a las tuberías del techo, este guardia se acercó a una gran puerta y golpeó.

–Leo ha llegado una carta nueva. (dijo el guardia).

Lauren y Boris miraban atentamente. Leo abre la puerta y toma la carta, desaparece unos segundos y luego sale.

–La leeré después, debo bajar y pasar un poco de tiempo con los invitados, no puedo desaparecerme todo el tiempo como Otto. (dijo Leo).

Leo se marchó por el pasillo junto a el guardia, Lauren y Boris esperaron pacientemente a que no haya nadie.

–Se que solo vinimos por Liorela pero… (dijo Lauren).

–Sí, yo también quiero ver la carta. (dijo Boris).

Lauren y Boris entraron al despacho, cerraron la puerta y vieron la carta sobre el escritorio, Lauren la tomó, comenzó a leer rápidamente, era una carta de las disidencias, donde informaban que ya había pasado un par de días desde que enviaron a un miembro a asegurarse de que el dinero fuera enviado y aún no han recibido nada, amenazaban con no dar mucho tiempo más.

–Vaya, vaya… debe haber más cartas. (dijo Lauren).

Lauren rápidamente revisó en las cajoneras del escritorio y encontró un par de cartas más, firmadas y selladas por Leo, aunque venían a rescatar a Liorela habían encontrado pruebas de la conexión entre Leo y las disidencias. De repente se escucha la manija de la puerta, alguien está entrando, Boris rápidamente se esconde tras una estantería, un hombre de corto cabello negro y traje entra.

–¿Leo?. (preguntó Aquel hombre).

Leo no está allí, en cambio aquel hombre ve a Lauren.

–¿Quién eres tú?. (preguntó aquel hombre).

–Me dijeron que viniera al despacho del rey. (dijo Lauren).

–Oh… ya veo, una de las damas de compañía del rey. (dijo aquel hombre).

Aquel hombre miraba a Lauren de arriba abajo, esta no tenia su sombrero ni bufanda ya, solo su gabardina.

–Vaya, tienes buen rostro… pero, ¿Por qué la gabardina?. (preguntó Aquel hombre).

–Yo… solo estoy aquí para el rey. (dijo Lauren).

Aquel hombre se acerca.

–Pero déjame ver tus bienes primero… llámalo control de calidad, veamos que tienes ahí. (dijo aquel hombre).

Este hombre se acercó a Lauren, comenzó a meter sus manos bajo la gabardina y acercarse al trasero de Lauren cuando de repente Boris sale tras la estantería y toma fuertemente con una mano a este hombre del cuello levantándolo, apretaba con tal fuerza que este tipo no podía emitir ningún sonido. Lauren aliviada suspira y se acerca a la puerta, la cierra y se gira.

–Gracias Boris. (dijo Lauren).

Boris solo levantó su pulgar. Lauren crea una barrera para aislar el sonido de la habitación, Boris suelta a este hombre quien cae al suelo.

–¿Quiénes son ustedes?. (preguntó aquel hombre confundido).

–No tenemos tiempo, ¿Cuál es tu relación con el rey?. (preguntó Lauren).

–Solo soy uno de sus asistentes. (preguntó aquel hombre asustado).

–¿Cuál es la relación de Leo con las disidencias?. (preguntó Lauren).

–No se de que hablas. (respondió aquel hombre).

Lauren de entre su gabardina saca un par de cartas.

–Lo se todo, solo quiero saber un poco más. (dijo Lauren).

–No se nada. (dijo aquel hombre).

–Bien… pero no podemos tener testigos, tenemos que matarte. (dijo Lauren de forma amenazadora).

–¡GUARDIAS!. (gritó fuertemente aquel hombre).

–Creé una barrera para bloquear el sonido de la habitación, grita todo lo que quieras, ahora vamos a matarte. (dijo Lauren abriendo su gabardina y desenvainando su sable de su cintura).

–¡Desde hace mucho se lo de las disidencias!. (dijo aquel hombre asustado).

Lauren envainó su sable.

–¿Qué mas?. (preguntó Lauren).

–Leo permite que las disidencias ataquen a los distritos de las periferias y pueblos por dinero, incluso le he ayudado a elegir algunos pueblos relativamente vacíos para evitar que mueran muchos habitantes… emm eso es todo, ahora déjenme ir. (dijo aquel hombre asustado).

Lauren muestra su celular al hombre, estuvo grabando todo.

–Gracias por la información. (dijo Lauren).

Boris molesto levanta a aquel hombre en el aire de nuevo apretándolo del cuello.

–Les dije todo déjenme vivir. (dijo aquel hombre con dificultad).

–Tú eres culpable… (dijo Boris molesto) ¿Cómo pueden dejar morir a inocentes por dinero?. (preguntó Boris).

–Como dice Leo, al- algunos sacrificios por un bien mayor. (dijo aquel hombre con dificultad mientras era ahorcado).

–El que tienes que morir eres tú, y el rey, basuras. (dijo Boris).

Boris apretó fuertemente el cuello de aquel hombre rompiéndoselo y matándolo en el instante, junto a Lauren con sus dos gabardinas envolvieron el cadáver y lo sacaron por la ventana dejándolo en una cornisa. Los fuegos artificiales comienzan indicando el fin del banquete

–Se nos acabó el tiempo y no encontramos a Liorela… pero con esta información… se la daremos a la legión, atraparan a Leo y recuperaremos a Liorela. (dijo Lauren).

De repente por los megáfonos Lauren y Boris escuchan el mensaje de Leo sobre extender el banquete toda la noche.

–¿Qué?, ¿Por qué extendería el banquete?. (preguntó Boris).

Anne por el comunicador habla con Lauren y Boris.

–Chicos… escúchenme con atención. (dijo Anne).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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