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Conflicto Celestial - Capítulo 55

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  4. Capítulo 55 - Capítulo 55: 53. ¿Morir libre o vivir encerrada?
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Capítulo 55: 53. ¿Morir libre o vivir encerrada?

Wulian y Zamara despertaron un poco tarde, finalmente podían dormir en una cama lo cual les hizo recuperarse de todo ese sueño acumulado, por su parte Matt y Verko ya habían despertado y esperaban a los dos jóvenes. Zamara un poco triste sale de la habitación junto a Wulian.

–¿Qué tren vamos a tomar?. (preguntó Zamara).

–Antes de eso iremos a un acuario. (dijo Matt).

Los ojos de Zamara volvieron a brillar, ella creía que el día anterior no se repetiría, que ahora solo tomarían trenes sin parar hasta escapar.

–¿Un acuario?, ¡¿Qué es eso?!. (preguntó Zamara emocionada).

–Es un lugar donde veremos creaturas acuáticas. (dijo Verko).

Zamara corrió hasta Verko y le abrazó.

–¿Incluso tu Verko?. (preguntó Zamara).

Verko colocó su mano en el hombro de Zamara.

–Emmm, haremos que disfrutes de tu tiempo a la vez que escapamos. (dijo Verko).

Zamara soltó a Verko y corrió hasta Wulian.

–Un acuario Wulian, ¿has estado en alguno?. (preguntó Zamara).

–No, tampoco he ido. (dijo Wulian).

–Entonces debemos tomar muchas fotos. (dijo Zamara).

–Claro que sí. (dijo Wulian).

El grupo comió algo en un restaurante antes de tomar un taxi y dirigirse al acuario, Matt y Verko una vez más tuvieron que dejar sus armas en una bodega antes de ingresar, una vez dentro, Zamara no podía parar de mirar asombrada y tomar fotos con su celular, Matt y Wulian también miraban emocionados todo, Verko por su parte era más meticuloso, leyendo los nombres de las creaturas, sus especies, descripciones, pues el creció en un territorio costero.

Zamara caminaba por los pasillos mirando a lado y lado los peces y creaturas coloridas, Verko iba a atrás del grupo asegurándose también de que nadie los estuviera siguiendo. Matt se impresionaba con los depredadores, todo aquello con dientes afilados y garras le parecía increíble. El grupo vio los shows de animales marinos, en donde saltaban y hacían acrobacias, pero Zamara se sintió terriblemente triste al ver esto.

–Están encerrados… (dijo Zamara viendo el show).

El grupo finalmente llegó a la principal atracción del lugar, era una sala gigantesca, de uno doscientos metros de largo, donde en el centro había un esqueleto de un Leviatán y junto a este una recreación artificial esculpida de cómo se vería, ambas median alrededor de 120 metros, nada más entrar al lugar Wulian se asustó un poco, Zamara incluso más. La representación mostraba una creatura escamada de un azul profundo, las escamas eran gruesas y puntiagudas como una armadura, tenía una gran aleta dorsal y dos aletas pectorales por lado que parecían garras, su creaneo era inmenso y con dos cuernos que iban hacía atrás, tenía un total de seis ojos, tres por lado y su mandíbula era gigante llena de puntiagudos dientes.

–¿Cómo puede ser algo tan grande?. (preguntó Wulian).

–Y según Snaces pueden ser más grandes. (dijo Matt).

–¿Quién es Snaces?. (preguntó Wulian).

–Un tipo que navegaba un barco, el caso es que son gigantes, aterradores, pero no agresivos, solo tratan de ahuyentarte de su territorio. (dijo Matt).

Verko se acercó a leer uno de los carteles intrigado pues, aunque había oído de ellos, nunca había visto uno, ya que nunca se les ve en las costas, ellos moran en los océanos profundos, se dice que cuando hay una fuerte tormenta es por culpa de estas grandes creaturas pues también son capaces de manipular la energía.

El grupo terminó de recorrer el acuario y finalmente salieron de allí, Zamara intrigada por ver aquel Leviatán estaba interesada en aprender más sobre creaturas de este estilo.

–Mmm ya sé lo que quieres, deberíamos ir a un museo. (dijo Wulian).

–¿Un museo?. (preguntó Matt).

–Yo quiero ir a un museo. (dijo Verko).

Matt, Wulian y Zamara giraron sorprendidos al escuchar a Verko decir algo así.

–Es que… me gusta leer las descripciones de lo que veo. (dijo Verko).

–¡Vamos al museo!. (dijo Zamara emocionada).

Tomando otro taxi esta vez el grupo se dirigió a un museo, donde observaron la cultura de la guerra del Paraíso, había poco arte que ver, en su mayoría eran armaduras, armas, representaciones de batallas, esculturas de “héroes”, esculturas de algunas legendarias armas ya perdidas como la “Excalibur”. A Zamara no le gustaba ver esto, el poco arte y pinturas que se encontraban allí también estaban relacionados con la guerra, Verko notó el rostro de Zamara.

–Aún nos falta ver la sección de fauna Zamara, esa te gustará más. (dijo Verko).

Después de recorrer pasillos y exhibiciones de guerra finalmente Zamara y compañía llegaron a la sección de fauna, Zamara finalmente recuperó su sonrisa, había esqueletos y recreaciones de numerosas creaturas, algunas eran anomalías ya extintas o de las cuales se desconoce su paradero. Zamara tose repetidamente durante el recorrido, pero no le dan importancia, ella indica tener un poco de alergia.

Zamara miraba emocionada la escultura de los gorilas del monte nublado, quienes llegan a medir hasta seis metros de altura y tienen una básica manipulación de magia de tierra, Zamara también aprendió sobre los Urfren, mamíferos acuáticos parecidos a un lobo marino, pero con aleta dorsal y dos cuernos amarillentos que lanzaban ondas de energía de estos.

Sorprendida con su realismo Zamara tomaba fotos de los Dirus, grandes lobos de las montañas del sur que llegaban a medir hasta dos metros de estatura desde el suelo hasta su lomo, que eran capaces de lanzar ondas de viento con sus aullidos. Zamara recorrió las salas y pasillos emocionada aprendiendo de todo tipo de creaturas, pero nada se comparó con su asombro al ver la exhibición de los dragones, Matt, Wulian y Verko también estaban sorprendidos.

Dragones, antiguas creaturas que reinaban por todo Marka, eran el depredador ápice, medidos desde la punta de su cola hasta su cabeza, su longitud iba desde los 40 hasta los 120 metros, algunos de dos alas otros de cuatro, con diferentes formas de manipulación de energía, desde alientos de fuego, alientos gélidos, alientos ácidos y venenosos, lanzamientos de ondas de sonido, de viento, algunos con manipulación de tierra.

Los dragones eran intocables, hasta que los ángeles y demonios desarrollaron mucho más su manipulación de energía y comenzaron a crear estrategias para atacarlos en grupo, los Markanos buscaban algo que encontraron en cadáveres, en su sangre y escamas había un compuesto llamado dragonio, que después de laboriosos procesos se convertía en uno de los metales más resistentes.

A día de hoy los dragones no están extintos, pero se han adaptado, alejándose de lugares poblados pues es peligroso para ellos, algunos han migrado a dimensiones de bolsillo, son poco comunes, pero no imposibles de ver en ciertas zonas o reinos. Aún se desconoce bastante de ellos, pero existen historias de algunos con alto nivel de raciocinio, puede que incluso haya algunos capaces de comunicarse directamente con los Markanos, ya no se les caza directamente pues son protegidos, eso no significa que no exista la cacería ilegal de estos, aún se les considera anomalías pues su poder es tan grande que se sale de la norma.

Después de la primera decepción que le dio ver solo menciones de la guerra, Zamara salió del museo emocionada después de ver la sección de fauna.

–Espero algún día ver un dragón. (dijo Zamara).

–Yo también. (dijo Wulian).

Zamara y compañía caminaban por la calle hacia la estación de trenes, Verko y Matt estaban detrás de los dos jóvenes, en voz baja Verko habla.

–Tenemos cinco tras nosotros. (dijo Verko).

–¿Hace cuanto?. (preguntó Matt).

–Desde que llevábamos medio museo recorrido. (dijo Verko).

Matt mirando a un lado vio en los vidrios de algunos locales comerciales el reflejo de quienes les seguían.

–Tres con chaquetas negras y dos con rojas, cubriéndose el rostro… (dijo Matt).

–No podemos crear un escándalo aquí en frente de todos. (dijo Verko).

–Sí, vamos a un callejón. (dijo Matt).

Matt y Verko se acercaron un poco más a Wulian y Zamara.

–Sigan caminando como si nada, nos están siguiendo. (dijo Matt).

Wulian y Zamara visiblemente nerviosos continuaron caminando.

–¿Qué hacemos?. (preguntó Wulian).

–No haremos un escándalo aquí en la calle, iremos a un callejón y nos haremos cargo de ellos. (dijo Matt).

Zamara y compañía continuaron caminando cuando de repente giraron hacia un callejón, el grupo que los seguía giró y solo los vio en la lejanía así que aceleraron el paso entre callejones, pero al doblar otra esquina más los perdieron.

–¿Dónde están?, ¿sabían que estábamos tras ellos?. (preguntó uno de los encapuchados).

Uno de ellos se giró y vio a Zamara tras ellos, extrañamente sola, debía de ser una trampa.

–Vean, es la sacerdotisa sola, nos mira desde lejos, debe ser una trampa, alejémonos. (dijo aquel hombre señalando a Zamara).

–Sí, puede ser una trampa, pero… el jefe nos advirtió, le queda poco tiempo, tomémosla y corramos de aquí. (dijo otro de los encapuchados).

Aquel grupo comenzó a correr hacia Zamara y entonces de los tejados cayó Matt frente a ellos, estos sorprendidos miraron su altura y ojos.

–Es- es… como decía el informe, un demonio, debe haber otro demonio más. (dijo uno de los encapuchados).

Verko saltó igualmente y cayó tras ellos.

–Era obvio que era una trampa. (dijo uno de ellos molesto).

–¿Quiénes son ustedes?. (preguntó Matt).

–Venimos por la sacerdotisa. (dijo uno de los encapuchados tomando la delantera).

–¿La sacerdotisa?, su nombre es Zamara. (dijo Matt).

–Su nombre no es importante, sino su función, ella pertenece a los Visoki, al pueblo y al jefe, ha sido tomada sin permiso por un traidor llamado Wulian. (dijo aquel hombre).

–¿Visoki?, el grupo que la tenía atrapada… hmmm, quítense sus capuchas ahora mismo. (dijo Matt).

El grupo se quitó sus capuchas, todos portaban las máscaras de los Visoki.

–Así que son sus carceleros. (dijo Matt).

–No somos carceleros, somos cuidadores… Entrega a la sacerdotisa ahora o te enfrentaras a las consecuencias. (dijo el hombre que había tomado la delantera).

Aquel hombre levantó sus puños.

–Zamara será libre. (dijo Matt).

Aquel hombre avanzó hasta Matt lanzando un puñetazo el cual fue esquivado fácilmente, como contraataque recibió un fuerte rodillazo en su estómago que lo tiró al suelo, los otros dos hombres más cerca a Matt corrieron igualmente, sus ataques eran inútiles, Matt esquivó fácilmente y solo con un par de golpes los tiró al suelo, los otros dos detrás del grupo corrieron con la misma suerte, Verko los dejó en el suelo con un par de golpes.

Matt, de la parte baja de su espalda desenvainó una de sus dagas y la levantó en el aire solo para ser detenido por Wulian quien se colgó de su brazo.

–¿Qué haces?. (preguntó Wulian).

Matt se detuvo y movió un poco su brazo, Wulian cayó al suelo.

–Son sus secuestradores, quienes mantienen prisionera a una niña en una torre, ¿quieres que les perdone?… (dijo Matt molesto) ¿escuchaste como hablaron de ella? “Pertenece a los Visoki, al pueblo y al jefe”, la tratan como un objeto, son basura. (dijo Matt).

–Lo sé… pero no mataremos a nadie, muchos de ellos no tienen más en su vida que su trabajo como Visoki, ganan buen dinero, es como su sí cerebro fuera lavado por Pauhlo, el jefe del pueblo. (dijo Wulian).

–¿Estás diciendo que por ganar buen dinero hacen cosas si preguntarse si están bien o mal?. (preguntó Matt) entonces yo también secuestraré niñas por dinero, al fin y al cabo, da igual si es correcto, solo importa el dinero… no- las cosas no son así, yo podría haberlos regresado por dinero o entregarlos a la academia… ¡Pero no lo hice!, porque hacer el bien o el mal no está relacionado con el dinero. (dijo Matt).

–Tienes razón… son basura, y tú no eres basura Matt, eres mejor que ellos, por eso no los matarás. (dijo Wulian).

Matt recordó cuando conoció a Wulian y estrechó su mano.

–Ugh. (se quejó Matt) Sí, eres un caballero. (dijo Matt).

Aquellos cinco hombres en el suelo estaban un poco asustados al ver a Matt con su daga, pero este la envainó de nuevo.

–Eres idiota Wulian. (dijo uno de los hombres en el suelo).

–Me niego a que mueran. (dijo Wulian).

–Volveremos por ustedes, es nuestra misión… tu imposición moral de no matar es noble… pero eres idiota, la situación en la que estas, escapando con la sacerdotisa… en algún momento estarás obligado a hacer daño a alguien, a matar… pues es el camino que has elegido. (dijo aquel Visoki).

–Espero que ese momento nunca llegue. (dijo Wulian).

–¿Qué hago con ellos?. (preguntó Matt).

–Si algo se, es que le tienen miedo a Zamara, quítales sus máscaras, nos dejarán de perseguir por el riesgo de que Zamara los envenene… destruye sus máscaras y déjalos inconscientes… y larguémonos de esta ciudad de inmediato. (dijo Wulian).

Matt y Verko siguieron las indicaciones de Wulian, destruyendo aquellas máscaras y dejando a los cinco hombres inconscientes de un puñetazo, de inmediato se largaron de allí, saliendo de los callejones, el grupo una vez más se dirigió a la estación de trenes, esta vez todos en silencio, Zamara se notaba nerviosa.

Wulian se sentó junto a Zamara una vez más y esta se sujetó fuertemente a él, Verko y Matt se sentaron frente a ellos, estaban camino a la siguiente ciudad, la última de su viaje de huida. Durante el viaje Matt y Verko estuvieron despiertos, los ataques de tos de Zamara durante la noche estaban aumentando, incluso Matt comenzaba a sospechar que algo estaba mal, pues recordó las palabras de uno de los Visoki quienes la perseguían, “el jefe nos advirtió, le queda poco tiempo”, ¿Se referían a Zamara o al jefe?, dándole vueltas a esto Matt miraba fijamente el suelo.

Ya estaba anocheciendo cuando el grupo llegó a la siguiente ciudad, estaban listos para tomar otro tren, pero Zamara los detuvo.

–Esperen… hay un concierto en un club esta noche. (dijo Zamara).

–¿Concierto?. (preguntó Matt).

–Sí… lo vi- en el- en el celular de Wulian, a él le gusta el rock… ¡Él quiere ir a un concierto de Rock!… (dijo Zamara un poco nerviosa) No solo escapé yo, también escapó Wulian, no solo es lo que quiero vivir, es lo que quiere vivir Wulian… él me salvó y yo también quiero que él disfrute de su libertad. (dijo Zamara).

Matt miró fijamente a Zamara, esta entrecerró sus ojos un poco asustada.

–Bien… Vamos. (dijo Matt).

–¿En serio?. (preguntó Zamara).

–Sí. (dijo Matt).

Wulian sorprendido miró a Matt.

–Pero los vi discutir en el callejón y… (dijo Zamara).

–Una pequeña discusión no cambia nada… me prometí protegerlos y ayudarlos a escapar, pero también quiero que disfruten de su libertad… una vez salgamos del Paraíso no nos volveremos a ver nunca más… así que aprovechemos el tiempo que nos queda juntos. (dijo Matt).

Zamara corrió hasta Matt y le abrazó.

–Gracias Matt. (dijo Zamara).

Matt devolvió el abrazo.

–¡Iré a un concierto de rock!. (dijo Wulian emocionado).

Zamara corrió hasta Verko y le abrazó igualmente.

–Gracias a ti también Verko. (dijo Zamara).

Verko ligeramente con un solo brazo devolvió el abrazo.

El grupo de cinco Visoki que fueron golpeados y noqueados inconscientes finalmente se levanta, adoloridos, ya ha comenzado a anochecer, no lograron su objetivo, pero desde el principio Pauhlo les había avisado de que era probable que fallaran, lo importante era verificar si Zamara aún se encontraba en el Paraíso y en que condición estaba.

Uno de los Visoki sacó un Yoix de su pantalón y se comunicó con Pauhlo, en aquella sombría torre este respondió desde su despacho, utilizando su Yoix el cual estaba en su escritorio sujeto en una pequeña base metálica.

–¿Jefe?. (preguntó uno de los Visoki).

–¿Qué sucedió?. (preguntó Pauhlo).

–Encontramos a Zamara, como se había indicado viaja con Wulian y la protegen dos demonios, no pudimos tomarla de vuelta son demasiado fuertes para nosotros. (dijo aquel Visoki).

–Bien… se los dije, podían perder, eso da igual, confirmar que viaja con dos demonios es lo importante, pero por último, ¿Cuál es su estado?. (preguntó Pauhlo).

–Los seguimos durante un recorrido en un museo, ella estaba tosiendo constantemente, de manera leve. (dijo aquel Visoki).

En aquel sombrío despacho, mirando la cerrada puerta, Pauhlo dejó escapar una sonrisa.

–Muy buen trabajo. (dijo Pauhlo).

–¿Ahora que hacemos jefe?. (preguntó aquel Visoki).

–Nada… Zamara volverá a nosotros, pronto. Vuelvan al pueblo. (dijo Pauhlo).

Pauhlo cortó la comunicación con aquel Visoki, confirmar que Zamara viaja con dos demonios era información valiosa, Pauhlo tenía cartas que jugar, este utilizó el Yoix una vez más para comunicarse, el cristal se iluminó.

–¿Hola?, ¿Alek?. (preguntó Pauhlo).

El despacho de Pauhlo se mantuvo en silencio unos segundos, hasta que finalmente del Yoix emanó una voz masculina.

–¿Con quién hablo?. (preguntó Alek).

–Soy Pauhlo, del pueblo de Zamny, necesito que me devuelvas un favor Alek. (dijo Pauhlo).

–Pauhlo… creí que estábamos a mano desde la última vez. (dijo Alek).

Pauhlo miraba el Yoix un poco molesto.

–La purga aún me debe favores, ¿O acaso quieres que deje salir información que no te conviene?. (preguntó Pauhlo).

–Claro que no señor Pauhlo… pero dejemos esto claro, será la última vez. (dijo Alek).

Pauhlo miró el Yoix apretando sus manos.

–Sí… está bien, última vez… aunque este trabajo te conviene, ya que hay dos demonios merodeando por el Paraíso, seguro querrás deshacerte de ellos. (dijo Pauhlo).

–Vaya… bueno para tu información hay varios demonios en el Paraíso y el Edén, pero poco a poco nos encargaremos de todo… entonces no toma esto como un favor, sino como un intercambio de información, ¿Quiénes son y donde están estos demonios?. (preguntó Alek).

–Parece que nos vamos entendiendo… (dijo Pauhlo relajando su voz) Nuestra sacerdotisa ha sido secuestrada, su localización no es importante, porque no le queda mucho tiempo, ella vendrá pronto al pueblo devuelta y escoltada por esos dos demonios, solo necesito que envíes a alguien que esté aquí preparado para acabar con esos dos demonios. (dijo Pauhlo).

–Hmmm, bien, la purga no intervendrá directamente, estamos siendo monitoreados muy de cerca, además no ganamos dinero con esto, pero te enviaré un asesino, él se encargará de los demonios. (dijo Alek).

–¿Un asesino?. (preguntó Pauhlo).

–Sí… es un fallido Kosoy, pero pasó por las pruebas, es bastante capaz. (dijo Alek).

–Hmmm, hasta la purga requiere de los servicios de los Kosoy. (dijo Pauhlo).

–Todos en el bajo mundo requieren de los servicios de los Kosoy, pero son servicios caros, costosos, por eso te enviaré un fallido Kosoy, el deberá ser suficiente. (dijo Alek).

–Bien, pero te dejo claro, si a quien envías falla en su tarea, liberaré información de ustedes. (dijo Pauhlo).

–Eso lo tengo claro Pauhlo, así que enviaré a alguien capaz, no habrá información liberada que nos comprometa. (dijo Alek).

Pauhlo cortó la comunicación, se sentó nuevamente y miraba la cerrada puerta desde su despacho mientras acariciaba su barba, estaba un poco molesto, prefería los servicios de la purga directamente o de un Kosoy real, al fin y al cabo los Kosoy son una familia de asesinos, expertos, son casi como una leyenda pero existen y diferentes grupos del bajo mundo utilizan sus servicios, pero Pauhlo entiende que son servicios bastante costosos, por lo que no le queda otra que confiar en Alek, al fin y al cabo este se arriesgaba a que se filtre información de la purga, teniendo ello en cuenta Pauhlo confía en que seguro enviará a alguien capaz.

Un hombre adulto de cabello negro está sentado en un pequeño bar, su cabello liso está dividido en el centro y baja por sus laterales hasta sus hombros, tiene una corta barba y una nariz un poco torcida, sus cejas son delgadas y sus ojos azules, en medio de la pequeña multitud del bar destaca su altura, 2.15 metros lo cual indica que podría ser un practicante, no es un hombre robusto ni de hombros anchos, es más bien esbelto, está vestido con una camiseta blanca un poco ancha y unos holgados pantalones negros.

Este hombre bebe en solitario sentado junto a la barra mientras mira la televisión, tiene el ceño un poco fruncido, de repente su celular suena, le están llamando, este lo saca de su bolsillo y responde.

–¿Hola?. (preguntó aquel hombre).

–¿Barten?. (preguntó una voz masculina al otro lado del teléfono).

–Sí, soy yo. (dijo Barten).

–Hablas con Alek, te tengo un trabajo. (dijo Alek).

–Ugh. (se quejó Barten) Ahora estoy ocupado cuidando una mercancía. (dijo Barten).

–Hmmm, ¿Cuánto te pagan?. (preguntó Alek).

–Cincuenta papel oro por día. (dijo Barten).

–¿Cuánto te queda en aquel trabajo?. (preguntó Alek).

–Cuatro días. (dijo Barten).

–Hmm, bien, este trabajo te conviene. (dijo Alek).

–No, no me conviene, rara vez me llamas, no importa lo que pagues gano más con otros trabajos idiota. (dijo Barten).

–Dos mil papel oro. (dijo Alek).

–Dos mil quinientos. (dijo Barten).

–Eso se sale un poco del presupuesto Barten. (dijo Alek).

–¿Se sale del presupuesto?, son la maldita purga. (dijo Barten molesto) Se que familias ricas y gobiernos que se oponen a Yielena les pasan dinero bajo la mesa, dos mil quinientos es poco. (dijo Barten).

–Nuestros activos deben colocarse en pausa un tiempo, hemos hecho grandes compras que serían sospechosas si continúan, dos mil es lo justo, es suficiente para el estilo de vida que llevas. (dijo Alek).

–¿Mi estilo de vida?. (preguntó Barten apretando la botella de cerveza en su mano) ¿Y que si me gusta el alcohol?… me gusta ser libre, tener sexo con una mujer diferente cada noche, es un estilo de vida tranquilo y lleno de placer. (dijo Barten).

–Dos mil. (dijo Alek).

–Oh ya veo, es porque no soy un verdadero Kosoy. ¿verdad?. (preguntó Barten molesto).

–Fallaste al final, pero pasaste numerosas pruebas (dijo Alek) demuestra que eres capaz, ¿quieres un trato?, dos mil papel oro, pero con una condición, si cumples exitosamente este trabajo te llamaré más seguido, tendrás trabajo más seguido y eso significa más dinero, ¿aceptas?. (preguntó Alek).

Barten mientras sostenía su celular en su oreja miró a una mujer un poco morena de cabello rizado y anchas caderas entrar al bar.

–Acepto, pero agrega cien papel plata. (dijo Barten).

–¿Cien papel plata?, ¿De qué te sirven cien papel plata?. (preguntó Alek).

–Me llevaré una mujer a la cama esta noche. (dijo Barten).

–Hmmm, has lo que quieras… Mañana te dirigirás al pueblo de Zamny, acércate a la torre de los Visoki y pregunta por Pauhlo, es el jefe del pueblo, dile que vas de mi parte, él te dará todos los detalles del trabajo. (dijo Alek).

Barten colgó sin despedirse, terminó su cerveza y se acercó a aquella mujer.

Zamara y compañía se dirigían al club, era un lugar oscuro, en el cual debían bajar unas profundas escaleras, Zamara estaba nerviosa y se agarraba a Wulian quien bajaba emocionado, al descender completamente se encontraron con una multitud y una banda de cuatro integrantes preparándose para tocar, la oscuridad del lugar desaparecía con las constantes e intermitentes luces del escenario.

–Finalmente… está pasando. (dijo Wulian).

Matt no entendía que estaba pasando, mucho menos Verko, pero en el momento en que la música empezó a sonar, el organizado estruendo de las guitarras, la batería y el bajo resonó por todo el lugar, la multitud comenzó a saltar y empujarse, era una pequeña banda pues el rock no es muy conocido en Marka, mucho menos el Paraíso, pero todos allí sentían la música.

Zamara recordó las palabras de Verko en la montaña rusa de ser libre, así que soltó a Wulian y levantó sus brazos, ambos comenzaron a saltar, Matt también sentía la energía del lugar, saltando y agitando sus brazos. Las luces cegadoras les golpeaban el rostro, el cerrado lugar aumentaba de temperatura y comenzaban a sudar, Verko seguía cruzado de brazos confundido, pero con una ligera sonrisa viendo a Zamara feliz.

El concierto llegaba a su fin y Matt ya se sentía exhausto, Wulian estaba cansado también, Zamara tuvo que alejarse un poco de la multitud y acercarse a Verko, se le veía agitada y un poco más pálida que de costumbre además de comenzar a toser un poco nuevamente.

–¿estas bien?. (preguntó Verko).

–Sí- yo- Ejemmm (tosió Zamara) es que soy débil, no estoy acostumbrada a- a esfuerzos físicos y me canso con facilidad. (dijo Zamara).

Verko la miraba con sospecha.

–Se ve feliz, ¿Verdad?. (preguntó Zamara).

–¿Quién?. (preguntó Verko).

–Wulian… él… él también es libre. (dijo Zamara).

El concierto terminó, algunos comenzaron a salir del club subterráneo, otros se tomaban fotos con la banda, Zamara quería una foto también, así que nerviosa se acercó a la banda a pedirles una foto y luego llamó a Matt y compañía.

–¿Dos demonios?, Increíble. (dijo la mujer de cabello verde, cantante de la banda).

–No, tú eres increíble. (dijo Matt).

Zamara y compañía se tomaron una foto con la banda y se despidieron, salieron del lugar subiendo aquellas escaleras mientras Wulian continuaba con sus ojos exageradamente abiertos, por fin había visto una banda rock y esperaba que no fuera la última.

El grupo se dirigía a la estación de trenes, listos para salir de la ciudad y del Paraíso, Zamara tosía cada vez más y parecía que le faltaba el aliento.

–¿Estas bien Zamara?. (preguntó Wulian).

–Sí, solo necesito descansar, sabes que soy débil físicamente, estar saltando y en un lugar tan cerrado rodeado de gente… estoy cansada. (dijo Zamara).

–Volvamos a un hostal, para que Zamara pueda descansar cómodamente. (Dijo Matt).

Verko quien miraba a Zamara estuvo de acuerdo, el grupo se quedó aquella noche en un pequeño hostal, nuevamente Zamara elegia la cama de arriba al igual que Wulian en los camarotes, Matt y Verko dormían abajo. La constante tos de Zamara era preocupante, al punto que incluso Wulian se comenzaba a preocupar.

–¿Estas bien Zamara?. (preguntó Wulian).

Matt fingía estar durmiendo para escuchar la conversación entre Wulian y Zamara.

–Sí, estoy bien. (dijo Zamara).

–¿Realmente estás bien?. (preguntó Wulian un poco preocupado).

–Sí… sabes que soy débil, me canso rápidamente y- (decía Zamara cuando fue interrumpida por Wulian).

–Pero cada vez te oigo peor y- (decía Wulian cuando fue interrumpido por Zamara).

–Estoy bien. (dijo Zamara de forma tajante) Todos se enferman, incluso tu te has enfermado alguna vez en tu vida, estaré bien. (dijo Zamara).

–Yo… solo me preocupo por ti… (dijo Wulian).

–Yo… uffff. (suspiró Zamara) Sí, lo siento, sé que te preocupas por mi y… estoy agradecida por ello, no me habrías ayudado a escapar si yo no te importara… gracias por todo Wulian, te quiero mucho. (dijo Zamara).

Wulian recordó cuando Zamara le abrazó en la torre y le dijo que le quería.

–Yo también te quiero Zamara… descansa bien, mañana nos largamos del Paraíso. (dijo Wulian).

Wulian intentó dormir, pero la tos de Zamara le preocupaba, fingía dormir mientras le escuchaba toser, esta intentaba toser mas bajo para no molestar.

–¿Realmente estas bien?. (preguntó Matt).

–¿Tu también?. (preguntó Zamara).

–Algo está mal, algo escondes, no soy tan tonto… lo que no se… es si lo descubriré antes de que te vayas mañana o me quedaré con la duda para siempre. (dijo Matt).

–Estoy… estoy bien. (dijo Zamara).

–¿Te divertiste?. (preguntó Matt).

–Sí, hoy me divertí mucho. (dijo Zamara).

–No solo hoy… estos días… desde que eres libre, ¿Has disfrutado de tu libertad?. (preguntó Matt).

–Sí, ha sido increíble. (dijo Zamara).

–Bien… mi propósito aparte de ayudarlos escapar era que se divirtieran, si fue así… me siento satisfecho. (dijo Matt).

Pasaron un par de horas y Zamara aún no dormía, trataba de toser lo mas bajo posible para no molestar.

–¿Sigues despierto?. (preguntó Zamara).

–Sí. (dijo Matt).

–Oh… esta bien. (dijo Zamara).

Sin poder dormir Zamara intentó distraerse hablando.

–¿Por qué te volviste legionario Matt?. (preguntó Zamara).

–Para ayudar a los demás… (dijo Matt).

–¿Eres el único demonio legionario?. (preguntó Zamara).

–No… hay otros, son raros, otros fueron demonios que ayudaron en la revolución y de manera especial sin pasar por la academia consiguieron ser legionarios, pero en las academias es raro verlos, soy raro. (dijo Matt).

–Mmmm, ya veo… ¿Y de donde vienes?. (preguntó Zamara).

–No me gusta hablar de mi infancia. (dijo Matt).

–Vaya… perdón Matt. (dijo Zamara).

–Pero contrario a ti, yo no te dejaré con la duda, pero no daré muchos detalles. (dijo Matt).

–Si no quieres hablar de ello, no hables de ello. (dijo Matt).

–No, yo conozco un poco de tu vida ahora conocerás un poco de la mía. (dijo Matt).

–Está bien. (dijo Zamara).

–Yo… (dijo Matt cerrando sus ojos) tenía padres, pero recuerdo poco de ellos, murieron cuando tenía… no lo sé tal vez seis o siete años. (dijo Matt).

–Lo siento mucho Matt. (dijo Zamara).

–Los mató la purga. (dijo Matt molesto) fui recibido en un orfanato, la madre Maliera cuidaba de nosotros… era el único demonio allí, pero la purga años después me encontró una vez más, tenía doce años, mataron a mis hermanos y quemaron el orfanato, una vez más, solo sobreviví yo. (dijo Matt).

–¿Quieres vengarte?. (preguntó Zamara).

–¿Vengarme?… yo lo llamo justicia, haré justicia por mis hermanos, por mis padres. (dijo Matt).

–De los pocos días que hemos pasado juntos pareces una buena persona, se que harás lo correcto Matt. (dijo Zamara).

Al siguiente día, de camino a la estación, Zamara no para de toser, tiene ojeras del día anterior, parece que no durmió mucho, una vez bajan las escaleras y se sientan en una banca esperando el tren Zamara se siente mareada, tose y tose hasta perder la consciencia.

Zamara abre sus ojos, está en una habitación, no sabe cuantas horas han pasado, Wulian al verla despierta corre a la cama y la abraza, Matt y Verko se acercan.

–¿Ahora si vas a decir la verdad?. (preguntó Matt).

–¡Zamara!, por favor, dinos que pasa. (dijo Wulian).

Zamara se mantuvo en silencio.

–Bien, parece que no me queda de otra, los llevaré a la academia, los entregaré a la legión, si Zamara no quiere hablar al menos allí investigarán que pasa. (dijo Matt).

–En la academia no pueden ayudarme, nadie puede. (dijo Zamara).

Wulian aferrándose a Zamara y con sus ojos al borde de las lágrimas le suplica.

–Por favor, ¿tan poco confías en nosotros?, después de todo lo que hemos pasado. (dijo Wulian).

–Las sacerdotisas no son del todo inmunes al veneno. (dijo Zamara mientras todos la escuchaban atentamente) No existe antídoto, pero si un liquido que ralentiza el efecto del veneno, lo tomaba siempre que salía de la torre porque debía portar la máscara, eso significa respirar mi propio veneno. (dijo Zamara).

–Estas muriendo. (dijo Verko).

–Sí, todas las sacerdotisas mueren poco a poco, unas son mas aptas y viven más, otras como yo vivimos menos, pero fui la única superviviente del grupo, así que no tenían de otra que seguir conmigo. (dijo Zamara).

Wulian soltó a Zamara y cayó para atrás, tenia sentimientos encontrados, desde que conoció la realidad de Zamara no quiso hacer otra que liberarla, ayudarla, pero ahora sabiendo lo que ello significaba se preguntaba si hizo lo correcto, Zamara está muriendo envenenada y Wulian siente que es su culpa, él la liberó, pero también será culpable de su muerte.

–¿Por qué no me dijiste eso?. (preguntó Wulian).

–Si te lo hubiera dicho, ¿Me habrías ayudado a ser libre?, ¿Prefieres que muera libre o que viva encerrada?. (preguntó Zamara).

Wulian no sabía que responder.

–Yo prefiero morir libre y feliz que vivir encerrada y triste. (dijo Zamara).

Matt mira a Zamara.

–Yo también preferiría morir libre. (dijo Matt).

Wulian, molesto, gira mirando a Matt.

–Pero no se trata de mi vida ahora, sino de la tuya, haré todo lo posible para que vivas. (dijo Matt).

–¿Cómo hacemos eso?. (preguntó Wulian).

–Volveremos al pueblo, recuperaremos ese líquido, así solo signifique hacer que Zamara viva unos años más, lo prefiero a que muera ahora. (dijo Matt).

–No volveremos al pueblo. (dijo Zamara).

–Eso no lo decides tú. (dijo Verko).

–Así que incluso fuera de la torre siguen decidiendo por mí. (dijo Zamara).

–Lo siento si no es lo que quieres escuchar, pero volveremos, tomaremos el líquido, le patearemos el culo a esos Visoki y al jefe del pueblo. (dijo Matt).

–Bueno la parte de golpearlos me parece bien. (dijo Zamara).

–Debes llamar a la legión Matt, estaremos interviniendo directamente con el gobernante de un pueblo que hace parte del Edén, no es tan fácil como llegar a golpearlo. (dijo Verko).

–Lo sé. (dijo Matt).

Matt se alejó un poco de la cama de Zamara y se acercó a la ventana, tomó su celular y llamó a la legión.

–¿Hola?. (respondió una voz rasposa).

–Hola, Klair. (dijo Matt).

–Tiempo sin escucharte Matt, ¿Sucede algo?. (preguntó Klair).

–Escúchame bien lo que voy a decirte Klair. (dijo Matt).

Matt le contó a Klair todo lo que conocía, excepto cuando conoció a Zamara y Wulian, dijo haberlos conocido hace un día.

–Las acusaciones sobre el pueblo son graves y mas sobre el jefe, experimentar con niñas y usarlas como armas… los ricos y nobles utilizándola para eliminar enemigos… (dijo Klair un poco preocupado) Pero tienes razón, la supervivencia de la niña es lo más importante ahora, enviaré un aviso a los legionarios cerca al pueblo, para que lleguen allí, no se cuanto tarden. (dijo Klair).

–Nosotros llegaremos en un par de horas, tomaremos un avión y luego un auto para llegar al pueblo. (dijo Matt).

–Enviaré un aviso de emergencia. (dijo Klair).

–Gracias, adiós Klair. (dijo Matt).

Matt guardó su celular en su bolsillo y se alejó de la ventana.

–Levántate Zamara, vas a volar en avión, me gastaré lo que me queda de dinero en ti así que no te rindas aún. (dijo Matt).

–¿Vamos a volar?. (preguntó Zamara).

–Sí, volarás como un pájaro libre, no uno enjaulado. (dijo Matt).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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