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Conflicto Celestial - Capítulo 56

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Capítulo 56: 55. No me arrepiento

Bastante débil, pero emocionada, Zamara entra al aeropuerto, Matt y Verko van a comprar los tiquetes mientras ella se sienta junto a Wulian en las bancas, no puede creer que vaya a volar, no imaginaba que los humanos serían capaces de crear maquinas voladoras, eran como pájaros de metal, Zamara conocía poco del mundo y sus libros eran anticuados, pues hace años ya se volaba, aunque a menor velocidad en los zepelines.

Zamara y compañía abordaron el avión, Matt quería el asiento de la ventana, pero no pudo negárselo a Zamara y a Wulian junto a ella. Aunque no lo pareciera Matt estaba preocupado, confiaba en llegar y fácilmente golpear a Pauhlo y los Visoki pero le preocupaba que Zamara no lo lograría, por ello fueron en avión gastando el poco dinero que le quedaba, Matt era terrible en cuanto a gestionar su dinero, siempre tenía poco.

El avión despegó y vibró un poco, Zamara se asustó, pero luego pensó que tal vez los pájaros también se tambaleaban un poco al comenzar a volar, Zamara pegó su rostro tan cerca a la ventanilla que casi no podía ver nada más por su visión periférica, veía como la ciudad se hacía cada vez más pequeña y como poco a poco llegaban hasta las nubes, ella estaba tan inmersa en lo que veía que podía jurar sentir el viento golpear su rostro.

Wulian no pudo disfrutar mucho del viaje, estaba preocupado por Zamara, no sabía a quién rogarle, las religiones en Marka existen, creen en algunos seres superiores o héroes de la antigüedad quienes dejaron una profunda marca, otros adoran anomalías del pasado, pero desde el descubrimiento de los humanos hace miles de años las religiones eran cada vez menos comunes, pues eran ellos quienes se creían los dioses, Wulian no sabía que creer, a quien pedirle o rogarle pero si había alguien quien pudiera escuchar las suplicas en su mente, esperaba que protegiera a Zamara hasta conseguir aquel líquido que la salvaría.

En poco menos de una hora el grupo ya había aterrizado, se encontraban en Vora nuevamente, en el sexto distrito del Paraíso, en Summus, aquel vuelo dejó a Zamara tan emocionada que casi olvida estar muriendo, casi olvida a donde se dirigían, Zamara continuaba tosiendo, Verko recordó las palabras de Zamara de respirar continuamente con la máscara.

–Vamos a un parque, a un lugar solitario. (dijo Verko).

El grupo salió del aeropuerto y se dirigió a un pequeño parque, acercándose a los árboles alejados de cualquiera que pudiera salir afectado, Verko se acercó a Zamara.

–¿Pasa algo si te quitas tu máscara?. (preguntó Verko).

–Sí, obvio, morirán. (dijo Zamara).

–No, nos alejaremos a unos quince metros o más, para que respires un poco de aire fresco. (dijo Verko).

–Oh… si no dejan que nadie se acerque, no debería de pasar nada, es un lugar bastante abierto como para que el veneno se acumule. (dijo Zamara).

El grupo se alejó, Zamara exhausta se recostó contra el tronco de un árbol, sentándose en el césped del suelo, Zamara removió primero la mascarilla con la que cubría la verdadera máscara, luego finalmente quitó la máscara que llevó todo este tiempo, durante todo este tiempo ni Verko ni Matt conocían su rostro al completo, ambos vieron por primera vez a Zamara, sus labios eran también bastante pálidos como su piel y estaban un poco partidos, su nariz era fina y delgada.

Al Wulian ver a Zamara, con sus ojeras y partidos labios, se arrepintió, este sabía que estaba peor que cuando la conoció, realmente estaba mal, Wulian apretó sus puños y bajó su mirada, se arrepentía de haberla salvado si esto significaba que moriría, para Wulian, es como si él mismo la hubiera matado.

Después de unos quince minutos en aquel lugar, Verko paró un taxi, Zamara se colocó sus máscaras de nuevo y salieron de allí, se dirigían finalmente al pueblo de Zamny, tomaría alrededor de media hora o un poco más, le pidieron al conductor que tuviera prisa, Zamara, aunque tosiendo finalmente pudo quedarse dormida.

Cerca ya al pueblo había un atasco, una gran fila de vehículos detenidos para entrar al pueblo o continuar la carretera a otros reinos, Verko se bajó a mirar que ocurría, caminó un par de minutos entre los vehículos hasta que en la lejanía logró ver un puesto de control, eran los Visoki, controlando el paso y revisando los vehículos, buscaban a Zamara.

Verko volvió al taxi, el grupo salió y le pagó al taxista, no tenían de otra, adentrarse entre los árboles, en el bosque y llegar al pueblo, Matt subió a Zamara en su espalda y la cargó, Wulian los guio pues conocía como llegar, al fin y al cabo, era solo seguir el camino por el que había escapado una vez. Matt cargando a Zamara y Wulian iban por el suelo, caminando entre los árboles mientras que Verko, saltando entre rama y rama iba sobre ellos, revisando que nadie estuviera también en el bosque controlando quien entraba al pueblo.

Después de unos quince minutos caminando, Verko sobre los árboles fue el primero en ver las primeras casas y mucho más en la lejanía el lago.

–Lo veo, el pueblo está cerca, pero está extrañamente solo. (dijo Verko).

El grupo salió de los árboles, acercándose poco a poco al pueblo, el cual estaba extrañamente vacío, pocas personas en las calles, aun así, el grupo con Wulian guiándolos caminaron por callejones para no ser vistos, poco a poco se acercan a la periferia cerca al lago cuando desde las ventanas unas voces se escuchan.

–¡Traidor!. (gritó una voz desde una ventana).

El grupo se giró, pero aún no había nadie en las calles, seguían solas, pero las ventanas de las casas y las puertas comenzaban a abrirse.

–¿Qué haces aquí traidor?. (gritó otra voz desde la ventana).

–¡Vete de aquí!. (gritaron un par de voces).

–¡Fuera de nuestro pueblo!. (gritaron otro par de voces).

Las puertas y ventanas se abrieron más, un par de habitantes comenzaron a lanzar cosas, vasos, cucharas, agua, etc.

–¡Cállense!. (gritó Zamara molesta desde la espalda de Matt).

Los habitantes pararon de tirar cosas, varios de ellos comenzaron a salir de las casas, el grupo solo comienza a avanzar, alejándose del pueblo y acercándose al lago, cuando tras ellos se comienza a formar una multitud que los sigue, murmurando, insultando, molesta pero exhausta Zamara se suelta del agarre de Matt y se gira. Zamara se quitá la mascarilla revelando su verdadera mascara.

–¡Acérquense y los mataré a todos!. (dijo Zamara molesta).

La multitud se detuvo.

–Vean, por la influencia de Wulian, la sacerdotisa se ha vuelto violenta. (dijo un habitante).

–Han contaminado la inocencia de la sacerdotisa, es de lo peor. (dijo otro habitante).

–Ejecuten al traidor. (dijeron un par de voces más).

Wulian baja un poco la mirada, no debería importarle lo que piensan o dicen de él, pero sus palabras le hieren un poco. Zamara molesta pero muy exhausta grita.

–¡Cobardes! (gritó Zamara) ¿Cuántas niñas no han desaparecido?, encerradas en aque- en aquella torre todas sus vidas… fui yo quien quería escapar, fui- fui yo quien se lo pidió a Wulian, porque entre todos ustedes es el único que fue capaz de- de oponer- ejem (tosió Zamara) oponerse al asqueroso barbado de Pauhlo. (dijo Zamara tosiendo y exhausta).

Zamara cayó de rodillas, cansada, tosiendo, Wulian se acercó a ella a ayudarla cuando un grupo de la multitud comenzó a acercarse, Matt y Verko se acercan de manera amenazadora.

–Un paso más y les arranco la cabeza. (dijo Matt molesto amenazando a la multitud).

Aquellos de la multitud que avanzaron se detuvieron asustados excepto dos, que continuaron hasta Wulian, al levantar su mirada este vio a sus padres. Robert le ayudó a levantar a Zamara.

–¿Estás seguro de esto Wulian?, te estas oponiendo a todo el pueblo. (dijo Robert).

Wulian miró fijamente a su padre.

–Sí, es lo que decidí y lo que haré, incluso si tengo que oponerme al mundo entero. (dijo Wulian).

Robert colocó su mano en su hombro.

–Entonces no te detendré. (dijo Robert).

–Vuelve mamá, quédate con papá, es peligroso. (dijo Wulian mirando a su madre quien tenía sus ojos al borde de las lágrimas).

–Pero hijo, tu- (decía Marta cuando fue interrumpida por Wulian).

–No quiero que salgan heridos por mí, estos dos hombres de atrás nos protegerán a Zamara y a mí, quédense aquí a salvo. (dijo Wulian).

Zamara comenzó a toser violentamente y colapsó en el suelo, Matt se acercó.

–No queda tiempo. (dijo Matt).

–¿Cuál es el plan?. (preguntó Verko).

–Parece que la legión no ha llegado, no queda otra, iremos de frente por el líquido. (dijo Matt).

Matt levantó a Zamara en sus brazos, los padres de Wulian se quedaron observando como Wulian y compañía corrían por la orilla, Wulian trataba de seguirles el paso, pero Matt y Verko eran muy rápidos para él, comenzaba a quedarse atrás, cuando de repente, de la gran torre un grupo de Visoki comienza a correr hacia ellos igualmente, Matt y Verko reducen su velocidad por lo que Wulian les alcanza.

Verko enfoca su vista, entre el grupo de Visoki hay un hombre sin aquellos ropajes típicos.

–¿Quién es ese del centro?. (preguntó Verko).

–No lo conozco. (dijo Wulian).

–El jefe del pueblo estaba preparado, sabía que volveríamos, el puesto de control, el pueblo escondiéndose, siempre supo que Zamara volvería o moriría. (dijo Verko).

Matt enfoca su vista en aquel hombre, era blanco de cabello negro y liso, su cabello está dividido en el centro y baja por sus laterales hasta sus hombros, tiene una corta barba y una nariz un poco torcida, sus cejas son delgadas y sus ojos azules. Tiene la misma estatura que Matt y Verko, no es muy ancho de hombros, su cuerpo es esbelto.

Aquel hombre porta una muy ligera armadura que a duras penas cubre partes vitales como costados y cuello, el resto son ropas oscuras azules y una capucha que no lleva puesta, cuenta con un pantalón negro y gruesas botas del mismo color. Su cuerpo está casi todo cubierto por ropajes, incluso lleva unos guantes negros, su única parte descubierta es su cabeza y parte superior del cuello. Porta una espada corta en su cintura.

–¿Un mercenario?, ¿Un asesino?… ¿un legionario?. (se preguntó Matt).

Wulian y compañía continuaron a avanzando a la par que este grupo de Visoki junto a aquel extraño hombre hasta que los dos grupos estaban frente al otro, a una distancia de cinco metros. Zamara abre sus cansados ojos y ve a Barten.

–¿Barten?. (preguntó Zamara).

–Yo tampoco quería volver aquí. (dijo Barten).

–¿Lo conoces?. (preguntó Matt).

–Es un asesino de la purga… un fallido Kosoy. (dijo Zamara).

Al escuchar esto Matt molesto aprieta sus manos haciendo un poco de daño a Zamara y esta se queja.

–Lo siento. (dijo Matt).

Matt dejó a Zamara en el suelo y se la entregó a Wulian.

–Wulian, entrega a Zamara. (dijo Matt).

–¿Qué?, ¡¿Qué estás diciendo?!. (preguntó Wulian confundido).

–Ellos necesitan a Zamara, si lo haces se la llevarán y curarán, nosotros solo debemos encargarnos de estas basuras e iremos por ella después. (dijo Matt).

Barten comenzó a reírse.

–No, mi trabajo es asesinar a los dos demonios y a Wulian. (dijo Barten).

–La sacerdotisa no volverá, ya está contaminada, ahora que conoce el mundo nunca volverá a esa torre, lo importante era que la información que sabe no la haya filtrado, ahora solo necesitamos su sangre para acelerar el crecimiento de las frutas. (dijo un Visoki).

Uno de los Visoki se acercó a Zamara, Wulian la protegió colocando su cuerpo y abrazándola, Verko corrió a protegerla cuando recibió una poderosa patada en el abdomen que lo mandó a volar por los aires varios metros atrás, mientras se encontraba en el aire Verko logró ajustar su vista, fue Barten quien le había pateado.

Los Visoki comenzaron a correr a tomar a Zamara, Matt desenvainó sus dagas listo para protegerla, pero Barten desenvaina su espada corta con su mano izquierda y ataca, Matt bloquea y comienzan a forcejear empujándose el uno al otro con sus armas.

–¡Wulian! (gritó Matt) debes proteger a Zamara. (dijo Matt forcejeando con Barten).

Wulian veía como los Visoki se acercaban, él no quería luchar, nunca quiso hacerlo, mucho menos matar a alguien, pero Zamara… quieren su sangre, desde hace unas semanas cuando escaparon él había tomado una decisión de la cual no se arrepentiría, como su padre le había advertido, era el camino que había elegido, si debía hacer daño ahora para proteger a Zamara lo haría, Wulian soltó a Zamara y apretó sus puños.

Verko giró en el aire y aterrizó con una de sus rodillas en el suelo deslizándose por la arena de la orilla del lago, Matt forcejeando con Barten habló.

–¿Qué relación tienes con la purga?. (preguntó Matt).

–Eres estúpido si piensas que diré algo, esa niña ya habló demasiado. (dijo Barten).

Fuertemente mientras forcejeaban Barten empujó hacia arriba separando los brazos de Matt y lanzó una fuerte patada hacia su mentón que lo mandó volando hacia la misma dirección que Verko. Matt aterrizó y levantó su mirada, en la espalda de Barten, se crearon tres calaveras flotantes, estas eran tres cráneos hechos de hielo y envueltas en un vapor gélido.

Barten apuntó extendiendo su brazo derecho hacia el frente, con su índice señaló a Matt, una gran lanza de hielo de unos dos metros de largo se generó flotando junto a su brazo y fue lanzada hacia Matt quien esquivó saltando hacia un lado, seguidamente Barten apuntó a Verko, luego a Matt y así sucesivamente lanzando varias de estas lanzas por toda la arena.

Matt y Verko saltaron esquivando y tratando de acercarse a Barten pero este mantenía su distancia con aquellas lanzas así que Matt se acercó a Verko.

–¡Muro!. (gritó Matt).

Verko pisó fuertemente con su pie derecho y un gran muro de tierra se generó cubriendo a Matt y Verko. Barten vio aquel gran muro y apuntó con su dedo, tardó un poco más, pero esta vez se generó una lanza de hielo más grande, de unos tres metros de largo y mucho más gruesa, esta salió disparada contra el muro destruyéndolo.

Al caer el muro Barten vio a Matt con su palma en el suelo y un sello se generó alrededor, un grupo de cinco lobos de fuego fueron generados desde el suelo y comenzaron a correr hacia Barten, tras ellos Matt y Verko comenzaron a correr igualmente. Barten continuó con sus lanzas, disparándolas hacia los lobos, pero estos eran escurridizos, aun así, logró destruir uno de ellos, al hacerlo este explotó.

–Son como bombas… (pensó Barten).

Dos lobos continuaron hacia él, pero dos de ellos se separaron, iban dirigidos a los Visoki que forcejeaban con Wulian, Barten apuntó con su dedo y esta vez no apareció ninguna lanza, sino con un gesto de su brazo un muro de hielo se generó deteniendo a los lobos, los cuales chocaron con el muro y explotaron destruyéndolo.

Los dos lobos de fuego restantes saltaron hacia él con sus bocas abiertas listas para morderlo, Barten levantó su brazo izquierdo, con el cual sostenía su espada, apuntó con el dorso de su mano, con su antebrazo, como si tuviera un escudo, de repente una pequeña, amarillenta y translucida barrera se generó en su antebrazo, simulando un pequeño escudo el cual detuvo la explosión de ambos lobos.

–¿Una barrera?. (se preguntó Matt).

Matt y Verko se encontraban ya a cinco metros de Barten cuando este se cubrió de la explosión con la barrera, tras el humo y arena levantada por la explosión una lanza de hielo fue disparada una vez más, atravesando en su costado a Matt y lanzándolo atrás, Verko continuó y atacó con su espada de manera descendente, Barten con su espada solo desvió el ataque.

Verko atacó con su espada y ambos comenzaron a intercambiar ataques, pero a Verko se le hacía extraña la posición, al ser el diestro y Barten sostener su espada con la izquierda, era una situación con la que no se había encontrado antes. Barten era demasiado habilidoso con la espada, mucho más que Verko.

A la vez que bloqueaba los ataques de Verko, Barteen contraatacaba, mantenía su distancia, Verko recibió cortes en su rostro, en sus laterales, fue atravesado en su antebrazo, recibió patadas en sus laterales, estaba recibiendo una paliza.

–Eres débil. (dijo Barten).

–Pero no estoy solo. (dijo Verko).

Verko saltó en el aire, bastante alto y un poco hacia atrás, al hacerlo tras él estaba Matt quien atacando al aire en forma de x con sus dagas lanzó una gran ola de fuego con la misma forma, Barten reaccionó rápidamente cubriéndose una vez más con su pequeña barrera, Verko saltó tan alto como pudo impulsándose hacia atrás permitiendo que la ola de fuego pasara bajo él, esta impactó con la barrera de la mano de Barten generando una explosión, Verko levantó un muro de tierra y roca para cubrirse, pasados uno segundos dejó caer el muro, junto a Matt miraron al frente entre la nube de polvo.

La explosión esta vez fue más grande que la producida por los lobos de fuego, esta había lanzado a Barten hacia atrás, con su barrera logró minimizar bastante los daños, solo tenía un par de pequeñas quemaduras en el rostro las cuales ya se estaban regenerando.

–Se protege con la misma mano que ataca, no puede atacar y protegerse al mismo tiempo. (dijo Verko).

–Debemos vencerlo rápido. (dijo Matt viendo como Wulian forcejeaba con los Visoki) el tiempo se acaba. (dijo Matt).

–Es más fácil decirlo que hacerlo, su técnica con la espada, siendo zurdo… me confunde demasiado no lo puedo predecir del todo. (dijo Verko).

–No puede protegerse y atacar al mismo tiempo, si somos dos… tenemos ventaja, debemos abrumarlo… solo nos falta saber que hacen esas calaveras de hielo. (dijo Matt).

Verko y Matt corrieron hacia Barten, quien con su dedo apuntó disparando sus lanzas de hielo, iban con tal velocidad que algunas generaron un par de cortes en el rostro de Matt y Verko al esquivar, pero ambos lograron acercarse a Barten.

Comenzó un intercambio con sus armas, el choque del metal se oía por toda la orilla del lago, Barten no solo era habilidoso con su espada, era rápido. Matt recordaba su lucha contra Gregs, aquel gran hombre en el ataque a la gran casa de la colina, aunque era más fuerte que Matt, gracias a su velocidad pudo escabullirse y darle algo de pelea junto a Boris, pero esto era diferente, no podía seguir a Barten.

Con facilidad Barten esquivaba y contraatacaba con su arma, Verko atacaba de manera punzante solo para que ataque fuera desviado a la vez que recibía un peligroso corte en su cara, Matt aprovechó que Barten atacaba a Verko para escabullirse por debajo y atacar de manera ascendente con sus dagas, pero Barten giró su cuerpo, con un solo movimiento de su muñeca cambió la dirección de la punta de su espada y apuntó a la nuca de Matt quien solo pudo desviar el ataque con sus dagas.

Despues de cada corto intercambio Barten tomaba distancia saltando un poco hacia atrás, rápidamente Verko y Matt le seguían para no perder terreno, debían de mantenerse cerca. Matt y Verko se coordinaban lo mejor que podían sin interrumpir al otro, ataques descendentes, ascendentes, punzantes, nada, incluso cuando cada uno logró hacerse en un extremo diferente y atacaron a Barten de diferentes direcciones este esquivaba con una molesta facilidad.

Matt se quedó un poco atrás, Verko avanzó, atacó de izquierda a derecha a Barten, directo a sus costillas, este no solo bloqueó con su espada, sino que desvió el ataque hacia abajo, la espada de Verko tocó el suelo y Barten colocó su pie en la espada para luego atacar de manera punzante y atravesar a Verko en su abdomen.

Barten intentó sacar su espada y saltar hacia atrás, pero Verko sostuvo con su mano izquierda el brazo de Barten con fuerza para que este no escapara, Matt saltó en el aire tras Verko y caía atacando de manera descendente, directo al rostro de Barten quien levantó su mano derecha para apuntar con su índice, listo para disparar una lanza de hielo, pero entonces Verko pateó su mano haciéndole fallar.

Finalmente, un ataque impactaría, Matt caía atacando con sus dagas cuando escuchó a Barten chasquear con su boca, molesto, una de sus calaveras de hielo flotantes, empapadas en aquel vapor gélido, salió disparada de su espalda hacia Matt quien ya estaba a centímetros del rostro de Barten, la calavera abrió su boca y mordió a Matt en su torso, lanzándolo hacia atrás, al caer contra el suelo la calavera en su torso explotó generando un cumulo de hielo que atrapó a Matt.

Verko miró como su compañero quedaba atrapado y al girar su mirada, tenía a Barten apuntándole a su rostro con su índice, una lanza le atravesaría el cráneo cuando con una patada le hizo desviar y fallar, la lanza cortó parte del lateral de su cabeza, Barten solo pegó una fuerte patada a Verko en su estómago, lanzándolo hacia atrás.

Rápidamente Verko regeneró su lateral, además del corte en su abdomen, inmediatamente se lanzó hacia el frente para no dejarle a Barten tomar distancia. Verko saltó al frente atacando de manera descendente con su espada, Barten solo giró sobre su propio eje esquivando, ahora Verko con una rodilla en el suelo ve como una patada se dirige a su rostro, asi que se cubre con su antebrazo izquierdo y con su espada en su mano derecha ataca de manera punzante.

Barten desvía el ataque con su arma y apunta con su dedo al rostro de Verko, este sabiendo lo que significa rueda esquivando bajo Barten y se gira rápidamente atacando con su espada, pero Barten ya no está ahí, desconcertado Verko se gira para recibir un ataque diagonal por todo su torso, la espada atraviesa parte de su armadura y le genera un profundo corte.

Verko ve como Barten salta hacia atrás para tomar distancia, pero entonces pisa fuertemente el suelo creando un muro de tierra con el que Barten se choca de espaldas. Barten confiado ataca sin ver con su espada de manera punzante para romper el muro cuando entonces este cae, ya no es tierra y piedra, ha tomado un color rojizo y negro, como si fuera magma.

Una gran cantidad de este líquido caliente se dirige a Barten, una de las calaveras de su espalda se libera y choca con el líquido congelándolo de inmediato.

–Malditas calaveras. (dijo Verko).

Verko regeneró las heridas de su pecho y corrió hasta Barten, una vez más se repite un intercambio de ataques donde Barten tiene la ventaja, esquiva, desvía, contraataca, Verko recibe diferentes cortes en su cuerpo, salpicando sangre por toda la arena. Finalmente, un intercambio es favorable para Verko, este desvía un ataque punzante a la vez que lanza un poderoso puñetazo al rostro de Barten quien bloquea con su antebrazo, pero el puñetazo era tan fuerte que se lo rompe.

Ahora con su antebrazo roto Barten recibe una barredora patada de Verko que lo tira al suelo y de inmediato un ataque de manera punzante a su rostro, Barten crea de nuevo el escudo de barrera con su mano levantada para protegerse del ataque y luego regenera de inmediato su antebrazo para apuntar a Verko con su dedo y disparar su lanza de hielo.

Verko esquiva justo a tiempo saltando hacia un lado, pero la lanza le genera un corte más en su costado, Barten se levanta solo para ver a Matt por los aires, este ya se había librado del hielo y ahora caía atacando de manera descendente con sus dagas, Barten salta girando a un lado para esquivar, Matt clava sus dagas en el suelo.

Barten siente una gran cantidad de calor bajo sus pies, por puro instinto salta alto en el aire para ver como bajo sus pies una especie de dragón serpiente sin miembros hecho de fuego sale con sus fauces abiertas, elevándose hacia Barten, este una vez más molesto chasquea con su boca, la última calavera de su espalda vuela hacia el dragón de fuego y lo congela.

–Ya no tiene sus calaveras. (dijo Matt).

Matt se levanta del suelo para ver como Barten saltando apoyado en el hielo vuela hacia el con una velocidad impresionante, Matt se cubre a tiempo, pierde su brazo derecho el cual cae al suelo, un sacrificio menor, pues el ataque iba dirigido a su cuello donde recibió un corte el cual comienza a sangrar.

Con ahora Barten en su espalda Matt se gira solo para ver como un ataque de manera punzante se dirige a su rostro, Matt desvía el ataque con su daga y entonces un gran muro de tierra se genera en su lateral, entendiendo lo que ocurre Matt se tira de espaldas al suelo, Barten salta para un lado creyendo que el muro se convertiría en magma, pero del muro salen diferentes picos, similares a sus lanzas.

Aquellas lanzas tienen el color rojizo de aquel magma y se solidifican en un color negro para luego salir disparadas hacia Barten quien se protege con su escudo de barrera, pero recibe algunos cortes de estas extrañas lanzas.

–Hmmm, convierte la tierra y piedra en un tipo de magma, pero también endurece el magma nuevamente como roca para lanzarlo… (pensó Barten).

Wulian estaba forcejeando con los Visoki por una máscara, hace unos minutos cuando el grupo se dirigía hacia ellos por Zamara, Wulian levantó sus puños, sin saber pelear estaba listo para protegerla, pero entonces recibe un puñetazo en su rostro, no estaba acostumbrado a esto, un hormigueo recorrió toda su cara y nariz, un par de gotas de sangre gotearon de su fosa nasal derecha.

Un puñetazo no detendría a Wulian quien tomó rápidamente a Zamara en sus brazos, pero los Visoki con fuerza se la arrebataron, Wulian forcejeó con uno de ellos quien le pegó un rodillazo en el estómago, Zamara fue tomada, su débil y delgada contextura no le permitiría defenderse, Wulian cayó al suelo arrodillado, no perdería tan fácil, Wulian se levantó y pegó una fuerte patada en la entrepierna de aquel Visoki tirándolo al suelo igualmente.

Zamara tenía algo claro, no volvería a aquella torre, ella no tenía la fuerza para liberarse, pero su veneno era letal, Zamara se quitó su mascara y arrancó la máscara del Visoki que la sostenía, rápidamente exhaló fuertemente a su rostro, otros cinco Visoki del grupo se giraron, no veían a Zamara, solo a aquel que la sostenía.

–Vámonos ya. (dijo uno de los Visoki).

Sorprendidos quedaron cuando Zamara salió a un lado liberándose y esta no portaba su mascara, aquel Visoki cayó al suelo, sus ojos inyectados en sangre y lágrimas por su rostro, sangre salía de su boca y nariz, tenía parches que parecían quemaduras en la piel de su rostro, no podía respirar y estaba convulsionando.

Ahora solo quedaban cuatro Visoki, quienes tenían miedo en acercarse, pero debían hacerlo, Wulian solo podía mirar a aquel Visoki agonizar en el suelo, no era instantáneo, tardaría unos minutos, por un momento la mente de Wulian se nubló, solo pensaba en como Zamara había matado a alguien para luego caer en cuenta que no era la primera vez, pues ella era un arma de los Visoki para envenenar a otros.

Para Wulian esto estaba mal, él no quería matar a nadie, pero darle vueltas ahora a temas morales no haría nada, si estos hombres intentaban encerrar a una niña de nuevo, merecían morir. Ahora Wulian necesitaba una máscara, por lo que se giró mirando al Visoki al que había pateado en la entrepierna que se encontraba en el suelo.

Wulian se tiró al suelo y comenzó a forcejear por quitarle la máscara, después de unos segundos lo logró y conforme se la colocaba recibió una fuerte patada de aquel Visoki, la patada le pegó en el rostro rompiendo la máscara y reventando su labio inferior. Wulian cayó al suelo con su boca ensangrentada.

El Visoki tomó a Wulian por la espalda aplicando un mataleón y comenzó a caminar al frente llevándolo hacia Zamara.

–¡Colócate tu mascara ahora!. (gritó aquel Visoki acercándose con Wulian quien intentaba forcejear inútilmente) me acercaré un par de metros más y este niño morirá por tu culpa. (dijo aquel Visoki amenazando).

Los otros tres Visoki miraban a dos metros de distancia expectantes, de repente Zamara corrió hacia Wulian.

–Aguanta la respiración Wulian. (dijo Zamara).

De inmediato Wulian mordió el antebrazo con el que aquel hombre le rodeaba el cuello, mordió con tal fuerza que arrancó el pedazo de piel y musculo, el Visoki soltó a Wulian del dolor y solo podía ver a Zamara correr quien ya estaba a medio metro de distancia. Zamara exhaló fuertemente al rostro de aquel hombre. Wulian aguantaba su respiración en todo momento mientras sentía el sabor a hierro en su boca, ya no sabía si era la sangre de su labio roto o la de aquel hombre.

El Visoki aquel agarró su garganta como si le costara respirar, sus ojos comenzaron a enrojecerse y llorar, su piel emitía un vapor como si estuviera siendo quemada, este se giró para golpear a Wulian con odio, pero este solo le pateó el estomagó fuertemente haciéndolo caer hacia atrás, el sonido de aquel hombre tratando de respirar era desagradable, moría lentamente en el suelo. Wulian continuaba aguantando su respiración.

–¡Aléjate rápido!. (dijo Zamara).

Wulian corrió con miedo de morir envenenado, se había alejado unos cinco metros y al tomar su primera respiración, sintió un gran ardor en su rostro, sus ojos comenzaban a lagrimear, su garganta se sentía apretada como si no pasara nada de aire. Wulian cayó al suelo tosiendo, apoyó sus manos en la arena de la orilla mientras poco a poco podía tomar aire de nuevo.

Recuperándose un poco Wulian giró para ver como los tres Visoki restantes habían tomado a Zamara.

–Colócale la máscara. (dijo uno de los Visoki).

–No, al contrario, destrúyela, así nadie podrá acercarse, también rompan la otra máscara que había caído al suelo. (dijo el Visoki que llevaba a Zamara en sus brazos apretándola fuertemente).

Los tres Visoki comenzaron a alejarse, uno de ellos reteniendo con fuerza a Zamara, estaban convencidos de que Wulian no se acercaría, era demasiado peligroso, era estúpido, pues ya le veían toser en la arena mientras le costaba respirar. Wulian se levantó y corrió, sin importar el peligro corrió hasta uno de los Visoki, quien se giró al escuchar los pasos en la arena tras él, no pudo siquiera reaccionar, Wulian había tomado aire, aguantado su respiración y saltado al frente con su cabeza apuntando al rostro de aquel hombre, el golpe rompió la máscara junto con su nariz, Wulian por su parte tuvo un corte en su frente.

El Visoki cayó hacia atrás, junto a los otros dos, Wulian corrió rápidamente alejándose, el hombre en el suelo quejándose del dolor en su nariz, sintió como la sangre inundaba sus vías respiratorias quedándose sin aire así que respiró un poco por su boca, de inmediato un profundo ardor recorrió su rostro, había inhalado el veneno.

Zamara aprovechando la confusión e imitando a Wulian, mordió fuertemente el antebrazo de su captor arrancando un pedazo de este, el Visoki aunque no la liberó aflojó un poco el agarre, lo suficiente para que Zamara elevara su brazo y arrancara la máscara, de inmediato el Visoki aguanta la respiración pero Zamara se libera y una vez más imitando a Wulian da una patada en la entrepierna de aquel hombre haciéndole exhalar por el dolor y entonces un poco de veneno entra en sus vías respiratorias.

El Visoki restante ve a Zamara tomar la máscara que cayó al suelo y correr hacia Wulian, así que este toma algo de su bolsillo y corre tras ella.

Matt y Verko pese a sus esfuerzos estaban recibiendo una paliza, incluso sincronizando sus ataques Barten tenía una clara ventaja, este ya tenía de nuevo sus tres calaveras en su espalda. Matt intercambia ataques con Barten, este desvía con facilidad, contraataca, provoca cortes y se aleja, Matt acorta la distancia solo para recibir una fuerte patada en su lateral que lo manda volando, no quiere perder la distancia y Verko lo sabe, así que este crea un muro de tierra, Matt gira en el aire, apoya sus pies en el muro y corre por todo el lateral dirigiéndose a Barten.

Verko toma la delantera, ataca de manera descendente, Barten bloquea, pero el ataque tenía tal fuerza que ambas espadas se inclinan hacia el suelo, Verko con su mano hace un gesto hacia arriba cerca a la arena, entonces esta se convierte en aquel extraño magma y toma formas puntiagudas elevándose hacia Barten, comienzan a solidificarse listas para atravesarlo, pero una vez más, la calavera tras él le salva, esta sale disparada congelando el ataque de Verko.

Barten patea el rostro de Verko haciendo que este coloque su espalda contra el suelo y ataca de manera punzante hacia su cuello, Verko bloquea y comienzan a forcejear, la espada de Barten está cada vez más cerca del cuello de Verko cuando Matt quien corría por el muro lanza una ola de fuego horizontal al rostro de Barten, este salta a un lado y bloquea con la barrera en su antebrazo.

El ataque lanza a Barten hacia atrás y le provoca unas ligeras quemaduras, este gira en el aire, crea un muro curvo de hielo por el cual se desliza para no perder velocidad y se lanza disparado de vuelta, Matt aumenta su forctis y salta disparado igualmente desde el muro de tierra, ambos apuntan hacia el frente de manera punzante, Verko se levanta y entonces Barten pasa por debajo de Matt.

Matt sorprendido ve como si todo ocurriera lentamente, Barten apuntó más abajo, no iba por él, iba por Verko quien se levantaba, este sin tiempo para reaccionar intenta desviar el ataque que iba dirigido a su rostro, lográndolo, Barten con su espada atraviesa a Verko en el torso y ambos salen disparados hasta el muro de tierra a unos quince metros tras ellos generando un estruendo. El muro se agrieta, Verko escupe sangre y queda clavado contra el muro.

Barten levanta su puño listo para atacar y entonces Verko da un golpe con su palma al muro, los laterales de este se convierten en aquel magma, curveándose y tomando formas puntiagudas entonces, la segunda calavera de su espalda sale disparada deteniendo el ataque. Barten intenta sacar su espada del torso de Verko pero este le toma el brazo con fuerza para evitar que lo haga.

Matt hace un par de segundos cuando pasó sobre Barten sabía que tenía que volver, así que pensando rápidamente lanzó una de sus dagas al suelo, concentrando gran energía en esta, la daga se clavó a unos metros más adelante, hacia donde Matt se dirigía, nuevamente un dragón serpiente de fuego sin miembros sale del suelo, esta vez con un tamaño menor, intercepta a Matt en el aire pegándole un mordisco en su pierna, agarrándolo con fuerza y luego lanzándolo de vuelta hacia Barten.

Ahora con su pierna llena de cortes y fracturada Matt volaba por los aires a toda velocidad hacia Barten quien no pudo liberarse de Verko, con su daga restante Matt atraviesa con fuerza a Barten en su torso con tal fuerza que su brazo continúa atravesando hasta el codo, la daga quedó a centímetros del rostro de Verko.

Sangre empieza a salir de la boca de Barten, es una gran herida, la más significativa que ha recibido en toda la pelea, Matt retira su brazo del torso de Barten, chorros de sangre emanan por la herida, una herida la cual provocó un agujero que permite ver hasta el otro lado, una vista asquerosa. Matt prepara su siguiente ataque cuando la última y tercera calavera vuelta hacia él, le muerde el brazo con el cual no sostiene la daga y lo tira al suelo, el hielo comienza a emanar desde la mordida, Matt sabe que quedará retenido durante un tiempo nuevamente si no hace algo.

Barten suelta su arma, le da un codazo en el rostro a Verko que le rompe la nariz y salta a un lado liberándose, la herida será fatal si no la regenera, pero su regeneración es pobre, no es un luchador que recibe muchas heridas, regenerarse implicará agotar su energía. Matt con su daga corta su brazo de un solo movimiento y este cae congelado al suelo, agotado se levanta con su pierna destruida y sin su brazo izquierdo desde un poco más arriba del codo.

Verko con fuerza arranca la espada de su torso, Barten molesto regenera su herida por completo, de inmediato siente su cuerpo más pesado, siente fatiga.

–Sacrificar su cuerpo para pelear contra mí, idiotas. (dijo Barten).

A lo lejos, en la arena, un grupo de cinco corre, tienen distintos tipos de armaduras y armas, Barten los ve, queda sorprendido, se nota en su rostro, por lo que Matt al verlo gira, allí estaban, los refuerzos de la legión finalmente habían llegado.

Mientras Matt y Verko sacrificaban sus cuerpos para acabar con Barten, Zamara corría por tomar la máscara del suelo, para entregársela a Wulian, el ultimo VIsoki toma algo de su bolsillo y corre a Zamara, Wulian debe contener la respiración, pero está un poco cansado así que intenta tomar un par de bocanadas de aire antes de hacerlo.

Zamara toma la máscara, el Visoki se acerca a ella y entonces, la apuñala en su pulmón, este Visoki tenía un pequeño cuchillo entre su ropa, Wulian ve a Zamara caer al suelo y corre al frente, sin importar el veneno, aguanta la respiración, aunque por lo cansado que está no quiera hacer otra cosa que respirar. El Visoki pisa la máscara rompiéndola y luego se gira para correr, pero Wulian le alcanza, salta a su espalda y comienza a forcejear con este.

Wulian no quiere la máscara, quiere matar a este hombre, Zamara se encuentra a unos tres metros, en el suelo, Wulian le arranca la máscara a este hombre, pero él aguanta la respiración, Wulian intenta tomar el cuchillo, pero el Visoki lo sujeta con fuerza y con dificultad toma el brazo de Wulian que sostiene la máscara y entonces, con el cuchillo, introduciéndolo en una ranura, la rompe. Wulian con la máscara ahora rota en su mano ataca el rostro de este hombre, con una pieza rota puntiaguda, enterrándola en una de sus ojos.

El Visoki grita de dolor y toma una bocanada de aire, siente de inmediato el ardor en su rostro, no piensa en otra cosa que huir, aguanta la respiración una vez más, con dificultad se gira, con Wulian sobre él ataca con su cuchillo, Wulian se protege con sus brazos, el Visoki le atraviesa un antebrazo, este grita de dolor, tomando aire igualmente, ambos saben lo que va a ocurrir y se alejan el uno del otro, corren lejos de Zamara.

Wulian se aleja, el ardor en su rostro es insoportable, cae de rodillas tosiendo y tratando de tomar aire, el Visoki corre por la arena, suelta el cuchillo y corre hacia la torre, se aleja poco a poco, siente que pierde fuerzas y después de un par de metros cae tosiendo mientras siente que su rostro de derrite. Wulian con mirada borrosa ve a su alrededor, los Visoki muriendo en el suelo, algunos ya muertos, luego se gira y ve a Zamara en el suelo.

Si Wulian quiere vivir debe correr, puede que esté envenenado y su destino ya es la muerte, pero si no es así, si es una dosis muy mínima debería huir, pero tosiendo, ve a Zamara en el suelo quejándose de dolor, su objetivo era llevar a Zamara a la torre, el líquido que la salvaría estaba allí. Mientras Wulian ve a Zamara sufrir en el suelo por la puñalada que recibió recuerda la pregunta que ella le hizo, ¿Morir libre o vivir encerrada?.

La respuesta a la que Wulian llega es que no puede verla sufrir, no podía verla sufrir encerrada y ahora no podía soportar verla sufrir en el suelo. Wulian se levanta, toma aire y corre hasta ella, Zamara levanta su mirada confundida al verlo junto a ella. Wulian le ayuda a levantarse y la ayuda a avanzar un poco, heridos ambos caminan al frente, hacia la torre.

–Wulian, de- déjame ya- estoy muerta. (dijo Zamara).

Wulian aguanta su respiración sin hablar, avanzan unos siente metros con dificultad, él deja a Zamara con cuidado en el suelo, huye, respira un poco, vuelve y la levanta, estaba determinado a poco a poco avanzar hasta la maldita torre, después de la tercera vez, con la sensación de ardor en su rostro, sin hacer caso a las palabras de Zamara, es empujado por ella.

–¡Aléjate!. (dijo Zamara cayendo al suelo).

Diez metros se aleja Wulian antes de respirar mientras siente como su rostro se derrite y su visión se torna borrosa.

–Poco a poco llegaremos… confía en mi Zamara. (dijo Wulian).

–No con- la puñalada… en mi pulmón. (dijo Zamara con dificultad) Mi veneno se genera al- al exhalar, aho- ahora con el corte este se mezclará con mi sangre más rápidamente, moriré… bueno de- de por sí ya estaba muriendo antes de siquiera ve- venir aquí. (dijo Zamara).

Los ojos inyectados en sangre de Wulian lagrimeaban, él no sabía si era por el veneno o por lo que oía decir a Zamara, ¿Había sido inútil todo lo que había hecho?. Zamara se gira y se sienta mirando al lago, dando la espalda a Wulian.

–No fue- no fue inútil Wulian… (dijo Zamara mirando al lago) comí helado, fui- fuimos a un parque de diversiones… al a- acuario, al museo, a un concierto, hi- hicimos todo lo que nunca podría haber hecho en- aque- aquella torre. (dijo Zamara).

Wulian no respondió mientras tosía tratando de tomar aire.

–Esta es mi maldición. (dijo Zamara) todos los que se acerquen morirán, es- estoy destinada a vivir sola y morir sola. (dijo Zamara mirando al lago).

Las palabras de Zamara lastimaban más a Wulian, le molestaba verla en ese estado.

–Poco a poco… ir- iremos a la torre. (dijo Wulian).

–No… (respondió Zamara) con mi pulmón perforado no… ya lo dije, el- el veneno se- se genera solo al exhalar… con mi pulmón per- perforado, el veneno se mezclará rápidamente con- con mi sangre, voy a morir. (dijo Zamara).

Zamara mirando al lago, sentada en la arena de la orilla, recoge sus piernas, con sus rodillas cerca de su mentón, esta abraza sus piernas mientras mira el agua, poco a poco se le dificulta más respirar.

–No te dejaré morir… sola. (dijo Wulian).

–Yo… (dijo Zamara sonriendo un poco) gracias por todo, Wulian, pero no mueras por- por mí, solo ve- vete, yo ya estoy acostumbrada a estar sola. (dijo Zamara con un tono de voz cada vez más débil).

Nuevamente el pensamiento que tuvo Wulian hace poco se repite, odiaba verla sufrir, sea en una torre o ahora en la arena de la orilla del lago, Zamara sufría y él quería hacer algo para cambiar eso, pero acercarse significaba morir. Wulian tose un poco y escupe sangre en su mano, para él era obvio, aguantar la respiración no lo iba a proteger del todo, más cuando por pelear necesitaba tomar aire o abría su boca por el dolor.

Después de unos segundos en silencio Zamara no quiere girar, teme que Wulian no esté ahí.

–¿Sigues ahí?. (preguntó Zamara).

No hubo respuesta, girarse significaba para Zamara ver que estaba sola nuevamente, ella no quería que Wulian muriera por ella, pero muy en el fondo, esperaba que siguiera allí en sus últimos momentos, realmente ella quería que él estuviera allí junto a ella en su muerte, pero que Wulian se fuera era lo mejor, así viviría, contradiciendo lo que ella en el fondo quería, él no moriría por ella, aunque eso significara estar sola.

Zamara abrazando sus piernas y con su visión borrosa mira al algo.

–Era obvio que se fue… era obvio que las cosas terminarían así. (dijo Zamara en voz baja).

De repente, Zamara siente unos brazos tras ella que la abrazan, sorprendida gira un poco su cabeza para ver el rostro de Wulian, sangrando por su nariz y con una mirada débil.

–¡¿Qué haces?! (preguntó Zamara sorprendida), Vas a morir idiota. (dijo Zamara).

Con débiles esfuerzos Zamara intentó soltarse, pero le fue inútil.

–No… no morirás sola. (dijo Wulian abrazando a Zamara con lo que le quedaba de fuerzas).

Zamara empieza a llorar.

–No te sientas… culpable, el veneno ya había entrado en mí. (dijo Wulian).

–Si- si no hubieras sido envenenado… ¿te habrías ido?. (preguntó Zamara de manera egoísta).

–No… habría hecho lo mismo. (dijo Wulian).

Con lágrimas en el rostro Zamara sonrió un poco, era lo que quería escuchar.

Mientras tanto Barten, con sus heridas regeneradas pero exhausto por su pobre regeneración, mira al grupo de siete, que se acerca, dos mujeres, una de cabello negro y armadura ligera, la otra es peliroja, armadura un poco más robusta y un arco, vienen acompañadas de tres hombres, dos de cabello negro y corto con armadura bastante robusta y uno con cabello castaño de armadura muy ligera.

Barten ve a Zamara, esta morirá, su trabajo está parcialmente hecho, le faltaba matar a los dos demonios, pero con los refuerzos que venían le sería imposible, si tan solo no hubiera sufrido esa herida habría ganado, el demonio de cabello negro estaba muy débil, el de cabello verde también y además no tenía un brazo, acabarlo era fácil, pero ahora no, le importaba más su vida, que el dinero de la purga.

Girándose Barten huye, entre los árboles a toda velocidad, Matt y Verko, heridos, no pueden hacer nada, pero el grupo de cinco legionarios llega.

–Tú, el de cabello verde, debes ser Matt. (gritó la mujer peliroja al llegar).

–¡Rápido!, tres de ustedes deben ir tras el hombre de cabello largo que acaba de huir por el bosque, trabaja con la purga. (dijo Matt).

Sin decir otra cosa más, uno de los hombres y las dos mujeres corrieron por el bosque.

–¡Ustedes dos, corran a esa maldita torre! (dijo Matt señalando con su dedo) Un hombre llamado Pauhlo, tiene barba, es el líder del pueblo, tiene un- un antídoto o algo así que salvará a esa niña de allá, ¡Corran!. (dijo Matt).

–Primero debemos atender a los heridos, a esa niña. (dijo el legionario de cabello castaño).

–¡No!, ella produce un veneno, si se le acercan morirán, para eso es el antídoto. (dijo Matt).

–Pero ustedes están heridos. (dijo el legionario de cabello castaño).

–Estaremos bien, ¡Corran por el puto liquido ahora!. (dijo Matt molesto).

Los dos legionarios comenzaron a correr hacia la torre. Matt se acercó a Verko y le ayudó a arrancar la espada de su torso que lo tenía clavado al muro, luego toma su brazo congelado del suelo, lo calienta un poco con su mano y lo une, acelera su regeneración uniéndolo, inmediatamente se siente fatigado y ve un poco borroso, pero está bien, ambos regeneran sus heridas más peligrosas. Matt y Verko corren hacia Wulian y Zamara quienes están a unos treinta metros.

Pauhlo miró todo desde una ventana mientras acariciaba su barba.

–Que desastre, Alek envió a ese inútil de nuevo, incluso con los favores que me deben. (dijo Pauhlo).

Pauhlo se sentó en su despacho mirando a la puerta y dando la espalda a la ventana, con su mano apoyada en la mesa comenzó a golpear con su dedo índice ligeramente mientras pensaba.

–No hay de otra, colaborar con el Edén debe ser la única solución, dar información a la legión de la purga debería salvarme. (dijo Pauhlo en voz alta mientras pensaba).

Pauhlo se levantó súbitamente de su silla y exhaló fuertemente.

–Sí, no hay de otra. (dijo Pauhlo en voz alta).

De repente la ventana tras él se rompe y entonces una espada atraviesa a Pauhlo en su abdomen, desde su espalda, Pauhlo solo mira hacia su estómago viendo la hoja ensangrentada atravesándolo. En ese instante, Pauhlo recuerda su conversación con Alek, “enviaré a alguien capaz, no habrá información liberada que nos comprometa”.

–Hijo de puta. (dijo Pauhlo).

La pelea concluía, Wulian y Zamara miraban el lago mientras sus consciencias se desvanecían.

–Wulian… ¿Sigues ahí?. (preguntó Zamara).

–Sí. (dijo Wulian con dificultad).

–Bésame. (dijo Zamara).

–¿Qué?. (preguntó Wulian).

–Antes de morir qui- quiero saber que es el amor. (dijo Zamara).

–No se… si… besar signifique amar. (dijo Wulian).

–En los li- libros siempre se bes- besaban al final. (dijo Zamara).

Zamara gira su rostro, ve a Wulian, sangre brota por su nariz y boca, tiene lo que parecen algunas quemaduras en su rostro y sus ojos están enrojecidos. Wulian escupe la sangre y limpia su nariz y boca con el cuello de su camiseta, de manera abrupta besa a Zamara quien no sabe cómo reaccionar, es algo nuevo para los dos, sorprendida Zamara se gira nuevamente a mirar el lago.

–Los besos saben extraño. (dijo Zamara).

–No… es sangre, porque nos estamos muriendo. (dijo Wulian).

Zamara siente un cosquilleo en su cuerpo y como si su corazón se fuera a salir de su pecho, ella sonríe un poco, se está muriendo, pero es capaz de ponerse nerviosa por un beso, no sabe si es amor o solo siente aquello por ser su primer beso, Zamara recuesta su cabeza en el hombro de Wulian.

–¿Ese fue tu primer beso?. (preguntó Zamara).

–Sí. (dijo Wulian).

–Bien… me- me alegro de poder- experimentar una cosa nueva junto a ti. (dijo Zamara).

Wulian miró a Zamara a los ojos.

–¿Te- te pusiste nerviosa como yo? (preguntó Wulian).

–Sí… definitivamente tiene que ser amor. (dijo Zamara cerrando sus ojos).

Wulian sentía como la respiración de Zamara se detenía, así que giró su cabeza y miró el agua del lago, un par de lágrimas corrían por sus ojos, estas le provocaban un dolor y ardor indescriptible, no sabía si era el veneno, o el dolor de perder a Zamara.

Matt y Verko se encontraban a unos treinta metros de Wulian y Zamara, ambos heridos comenzaron a avanzar hacia ellos, cuando se encontraban a unos diez metros, un Wulian de espaldas quien tenía a Zamara abrazada mientras miraba al algo les habla, con una voz débil.

–No se acerquen más… morirán. (dijo Wulian).

–Tranquilo Wulian, el- el antídoto o lo que sea está en camino, ya po- (decía Matt cuando fue interrumpido por Wulian).

–Zamara está muerta. (dijo Wulian).

Las frías palabras de Wulian atraviesan a Matt como un frio cuchillo, Verko queda sorprendido al oír esto, ninguno de los dos sabe que decir en ese momento.

–Yo también moriré pronto… (dijo Wulian fríamente) esperen unos minutos, si no respondo es que habré muerto… cuando eso ocurra quémenme… pero asegúrense de que realmente esté muerto, no quiero ser quemado vivo. (dijo Wulian).

Por el rostro de Matt empiezan a correr las lágrimas mientras este cae de rodillas en la arena.

–Lo siento… lo siento mucho… soy un inútil, otra vez. (dijo Matt llorando).

–No fue inútil… (respondió Wulian) No me arrepiento de lo que hicimos, fue divertido… Zamara y yo nos divertimos mucho estos días… no solo Zamara, yo… (dijo Wulian recordando lo encerrado que sentía en aquel pueblo) yo también quería salir… (dijo Wulian con una voz cada vez más débil).

Matt no sabía que responder, solo lloraba en silencio mientras apretaba con fuerza la arena de la orilla, Verko baja su mirada.

–Sí, fue divertido. (respondió Verko).

La consciencia de Wulian se desvanecía, con Zamara recostada en su regazo, mientras acariciaba su pelo sentía como su cuerpo se enfriaba, Wulian miraba al lago mientras sus ojos se cerraban, su rostro con sus ojos enrojecidos inyectados en sangre, con extrañas quemaduras en su rostro, con sangre goteando de su boca.

Pasan unos minutos más, Verko ve como la cabeza de Wulian cae y su tronco se inclina hacia el frente, Verko habla, espera un par de minutos más y vuelve a hablar, no hay respuesta, como lo pidió Wulian, Verko levanta su mano listo para prenderles fuego, pero Matt lo detiene tomándole la mano.

–Yo… lo haré. (dijo Matt).

Matt con su daga lanza una pequeña ola de fuego que enciende el cuerpo de los dos, mientras los ve arder se sienta en la arena, las llamas traen recuerdos de sus padres muriendo mientras él está escondido en un armario, le recuerda a sus hermanos del orfanato, a la madre Maliera tratando de esconder a los niños, a una pequeña pero fuerte mano ayudándolo a descender por una improvisada cuerda por una ventana. Los ojos de Matt se tornaron rojos mientras miraba el fuego quemar los cadáveres.

Unos cinco minutos después vuelven los dos legionarios de la torre, traen malas noticias, primero Barten, al verse rodeado y sin escapatoria, mordió su lengua activando algún sello que traía en esta el cual le voló la cabeza, por otro lado, en la torre, había pocos Visoki ya, en el despacho del jefe del pueblo estaba Pauhlo, decapitado.

Matt se mantiene en silencio viendo los cadáveres arder, Verko cuenta a los legionarios toda la información que sabe, sobre los Visoki, las sacerdotisas y demás. Treinta minutos después, más legionarios llegan al pueblo, comienzan a investigar las casas y capturar a los Visoki. Matt y Verko están sentados en la orilla del lago, alguien les habla por un Yoix, era Karvus, su capitán.

Verko abre su boca, listo para hablar, pero Matt toma el Yoix, se desahoga contándolo todo mientras llora, Verko toma de nuevo el Yoix.

–Lo siento señor, nos desviamos de la misión. (dijo Verko).

–No. (respondió Karvus).

La voz de Karvus era gruesa, pero cálida y calmada.

–Incluso yo cuando veo una injusticia, aunque no me competa, intervengo. (dijo Karvus) Ser fuerte significa ayudar a los demás… yo no estoy molesto de que se hayan desviado de la misión. (dijo Karvus de manera consoladora).

–Pero incluso fallamos, el fallido Kosoy nos venció, si lo hubiéramos capturado… tendríamos más información de la purga. (dijo Verko).

–Lo sé. (respondió Karvus) pero ya se harán más fuertes… además la información, sobre los Kosoy y la purga ya es valiosa, investigaremos a los Kosoy también de ahora en adelante. (dijo Karvus).

Pasaron unos segundos en silencio, Karvus entendiendo lo que ocurría, habló.

–Me despido por ahora, lamento lo ocurrido, pero intentaron hacer la diferencia y eso es lo importante, los dejaré llorar su perdida a solas. (dijo Karvus despidiéndose).

Matt y Verko se quedaron en silencio mientras veían los cuerpos arder, Matt no puede eliminar de su cabeza todos los recuerdos que con viveza vuelven a atormentarlo, sus padres, el orfanato, los días que pasó con Wulian y Zamara. Matt mira al frente con sus ojos rojos, característicos de un demonio cuando sus emociones toman control.

–¿Por qué deben morir sin yo poder hacer nada?. (se preguntó Matt en voz alta).

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