Creador de cartas anime, Reyno de mazmorras y cazadores - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 Bocchi familia 2
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28: Bocchi familia 2 28: Bocchi familia 2 La puerta se abrió y primero vi, una mujer hermosa de pelo rosado, una niña pequeña de pelo rosado y un hombre de pelo castaño, como el mío, y ahora que lo veo bien hasta también le cubre los ojos…, coincidencias?
Síndrome de Electra?
Bocchi tus aguas son muy profundas realmente Vi como los ojos de todos primero llenos de curiosidad y diversión, como viejas tías de la cuadra viniendo a ver el chisme, cambiaban a ojos enormes atónitos mirándome a mi sonriendo suavemente con Bocchi siendo llevada de la mano y obviamente, yo actuando como un novio cargando el bolso de la pequeña Bocchi – buenas tardes, soy Katsumoto Johnatan, un placer conocerlos, son la familia de la pequeña Hitori?
Me alegro mucho al fin verlos Dije con una voz suave educada, pero con un brillo accesible y a la vez maduro, al menos eso pienso yo, ya que, bueno, no puedo verme a mí mismo en tercera persona por lo cual solo puedo inferir lo que estoy tratando de transmitir a través de lo que creo es la mejor forma de actuar <Punto de vista general> Al otro lado de la puerta, en el instante previo a abrirla, la atmósfera en la casa de los Gotou era una mezcla eléctrica de expectación, ansiedad y una pizca de caos controlado.
La señora Gotou, con su eterna sonrisa amable pero hoy teñida de una curiosidad feroz, se ajustó el delantal por enésima vez.
El señor Gotou, un hombre de carácter más sereno, intentaba mantener la compostura, aunque no pudo evitar echar un vistazo al espejo del recibidor para asegurarse de que su aspecto fuera lo suficientemente acogedor.
Futari, la hermana menor, no podía estarse quieta, rebotando sobre las puntas de los pies con una sonrisa burlona y maliciosa, esperando como un buitre el momento perfecto para soltar una de sus comentarios.
El pensamiento colectivo, aunque expresado de forma diferente por cada uno, era el mismo: ¿En serio Hitori tiene un…
amigo?
¿Y lo trae a casa?
La confesión de Hitori días atrás había sido un evento sísmico.
Entre balbuceos, sudor frío y miradas fijas a un punto en la pared, había soltado algo sobre “pasar tiempo con un senpai” y “ser feliz”.
Futari, con su radar para el drama, no había dudado en presionar hasta que la palabra “novio” salió flotando en el aire, no como una afirmación, sino como un eufemismo desesperado que todos captaron al instante.
La señora Gotou, en un arrebato de alegría y pánico maternal, había orquestado esta bienvenida.
El cartel era su obra maestra, una declaración de intenciones destinada a mostrar apoyo, pero que, en realidad, ponía a Hitori en el ojo del huracán.
Era su torpe manera de decir “¡Estamos tan orgullosos de que por fin socialices!” Futari, la hermana menor, era el caos en persona.
Para ella, la situación era el reality show más divertido que había sucedido en su casa.
Se deleitaba con la agonía cómica de su hermana mayor.
Fue Futari quien, con una sonrisa pícara, sugirió frases aún más embarazosas para el cartel y quien espiaba por la ventana para dar reportes en vivo.
Futari: ¡Ya vienen!
¡Él le está cargando el bolso!
¡Parece un tipo normal!
anunciaba, avivando las llamas de la expectativa Su diversión no era malintencionada, sino la de una hermana menor que veía a su invenciblemente tímida hermana mayor sumida en un drama romántico de la vida real Y no podía faltar Jimi-san, el perro de la familia, que captaba la energía nerviosa del ambiente y respondía con entusiasmo canino, moviendo la cola y corriendo de un lado a otro, como si supiera que un evento importante estaba a punto de ocurrir El Momento de la Verdad Cuando sonó el timbre, fue como si una carga estática recorriera toda la casa.
La Sra.
Gotou se arregló el delantal por enésima vez, lanzando una mirada de “¡compórtense!” a su familia.
El Sr.
Gotou se puso firme, con una expresión neutral pero alerta.
Futari contuvo la respiración, con los ojos brillantes de anticipación La puerta se abrió.
Y allí estaban ellos.
El mundo se detuvo por un segundo para la familia Gotou.
Su primera imagen fue la de un joven apuesto y tranquilo, la señora Gotou podía saberlo, había sido la misma sensación de su marido, un hombre guapo que cubría sus ojos “sellando” su potencial, con una sonrisa amable pero confiada.
Pero lo que realmente les dejó sin palabras fue la escena completa: él llevaba el bolso de Hitori al hombro y, lo más impactante, sostenía la mano de su hija.
Hitori, la Hitori que normalmente se fundía con las paredes, que entraba en pánico con el contacto visual casual, estaba allí, de la mano de un chico.
No estaba huyendo.
No se había desmayado.
Estaba…
colorada, sí, y parecía un camarón a punto de hervir, pero su mano estaba firmemente entrelazada con la de él.
Y de su boca, entrecortadamente, escapaba un leve “huejejeje” de felicidad delirante.
La Sra.
Gotou sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas instantáneamente.
“¡Lo logró!
¡Mi niña tiene novio!
¡Y parece un buen chico!”.
Toda duda se esfumó, reemplazada por una ola de alegría maternal El Sr.
Gotou, al ver la mano entrelazada y la expresión de tierna protección en el rostro del joven, sintió cómo su escepticismo se derretía.
Vio la confianza con la que el chico guiaba a Hitori, y lo más importante, vio que Hitori se dejaba guiar.
No con miedo, sino con una fe absoluta.
Su corazón de padre se ablandó de inmediato.
“Tal vez…
tal vez está en buenas manos”, pensó, y su mirada severa se suavizó en una aceptación silenciosa, al menos, su hija no estaba metida en cosas raras….
Futari, por primera vez, se quedó sin palabras.
El espectáculo era incluso mejor de lo que había imaginado.
No era una simple visita incómoda; esto era real.
Su hermana mayor tenía un novio de verdad.
Su sonrisa burlona se transformó en una de genuino asombro.
Sra.
Gotou: Bienvenido!
Anunció la Sra.
Gotou, con una voz que temblaba ligeramente de emoción Sra.
Gotou: Por favor, pasa, pasa!
Hitori, vamos entren Con una sonrisa y ojos de media luka los dejo entrar, mientras hablaba Sra.
Gotou: soy Gotou Michiro, la mamá de Hitori~ bienvenido Katsumoto -kun Sr.
Gotou: pasa por favor, Hitori nos habló mucho de ti, soy el padre de Hitori, Gotou Naoki, siéntete libre de llamarle papá Dijo el hombre casi conmovido hasta las lágrimas, su pequeña hija ya tenía novio, y parecía confiable Johnatan sonrió mientras Hitori aún estaba en completo desastre en sus propios pensamientos Johnatan: entonces…
Les tomaré la palabra, madre, padre, es un placer conocerlos Hizo una reverencia elegante y profunda mientras era guiado adentro Futari: waaa!
Oni-chan!
De verdad estás saliendo con mi hermana Todos contuvieron la respiración ante la pregunta de la más pequeña que tenía los ojos brillantes al ver, desde su tamaño privilegiado, el hermoso rostro de Johnatan El respondió tranquilamente Johnatan: por supuesto La puerta se cerró detrás con una sensación de alegría y expectativas en la familia Gotou
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