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CRONICAS DE ETHERIA: El elegido de la luz - Capítulo 34

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Capítulo 34: Memoria del tiempo antiguo

—Quisiera, mi señor regente, enseñarle a Gabriel parte de la historia que allí se cuenta sobre cómo llega Dontar a tomar la decisión de elegir a un humano para resolver el destino de nuestro mundo.

El regente accedió amablemente. No necesitaba del libro para resumir la historia: el conocimiento que tenía de ella era total. Así que, haciendo gala de su erudición, invitó a los tres visitantes a tomar asiento e hizo un resumen histórico de todo lo acontecido desde la aparición del Mago Oscuro hasta la sentencia de Dontar para terminar con el mal. Esto fue lo que contó:

«En un principio, fueron los humanos. Tiempo después, siguieron los elfos, que llegaron del otro lado del mar, provenientes de Daerontolian, posicionándose como la raza predominante de Eridian. Por último, arribaron el resto de las razas. Tanto humanos como elfos, al igual que las demás criaturas, eran inmortales y convivían en paz, aunque no se relacionaban demasiado entre ellos, salvo algunas excepciones.

De no haber sido por la transformación de Aldirk, esta paz habría durado para siempre, y las vidas de los humanos hoy serían eternas, al igual que las del resto de las criaturas.

La primera gran ciudad en nacer fue Valarión, y con ella comenzó la Vieja Era, en el Año 1 V.E. Esta ciudad fue construida por los elfos, quienes estaban mejor organizados y vivían todos en un mismo sitio, a diferencia de los humanos, que se diseminaron por diferentes partes de Eridian formando pequeñas comunidades agrícolas.

Durante todos esos años, las razas permanecieron ajenas a las tormentas que se gestaban y que eran disueltas una y otra vez por la Orden de los Cinco, manteniendo a raya al Mago Oscuro. Pero sucedió que Aldirk hizo contacto con Kalhanor, la entidad negativa originaria de otro plano del universo, y le transfirió poderes de un dios a quien no lo era.

Con sus nuevos poderes, Aldirk obtuvo la capacidad de la creación y, sumergido durante centurias en las profundidades de las tierras oscuras de Mundark, comenzó a experimentar y a crear criaturas bestiales, reuniendo numerosos ejércitos. Su plan de ataque consistía en destruir directamente a las criaturas creadas por Dontar. Como la raza más avanzada en aquel tiempo era la de los elfos, hacia ellos decidió dirigir sus huestes para arrasar Valarión.

El poder conjunto de la Orden de los Cinco ya no era suficiente para frenar a Aldirk y, muy a su pesar, en el año 1225 V.E. debieron tomar la decisión de informar a los elfos de que el mundo no era perfecto, de que estaba enfermo y de que ese mal intentaría arrasar con su bella ciudad. También les comunicaron que Dontar estaba buscando una solución, aunque esta no sería inmediata. Por lo tanto, debían prepararse para días nefastos y, para ello, serían instruidos en el arte de la guerra. Se les explicó que en el futuro deberían formar alianzas con las diferentes razas, pues el mal afectaba a todos.

Los magos se retiraron a la cima del Danmajera y conjuraron todo su poder para retrasar cuanto pudieran los planes de Aldirk, dándoles así tiempo a los elfos para organizarse y forjar alianzas. Mientras tanto, Dontar intentaba hallar una solución definitiva al problema.

Los elfos enviaron mensajeros a los diferentes confines de Eridian y sus alrededores, logrando la alianza de la mayoría de los pueblos: ninfas, hadas, águilas, enanos y humanos —estos últimos serían su principal alianza en el futuro para frenar una y otra vez al mago—.

En el año 1552 V.E. comenzó la guerra y se extendió por más de un milenio, con breves intervalos que solo servían para reagrupar fuerzas de uno y otro lado. El sacrificio de los pueblos unidos fue determinante para otorgarle a Dontar el tiempo suficiente para encontrar una solución definitiva. Durante todos estos siglos de guerra nació una nueva raza, producto de las múltiples uniones entre elfos y humanos: los semielfos.

Los años de guerra pasaban y Dontar no daba señales de haber hallado una solución, lo que socavó el espíritu de lucha de los aliados. Así, a partir del año 2150 V.E., una a una fueron cayendo las alianzas obtenidas por los elfos en el pasado. Las ninfas se retiraron y se recluyeron en la isla de Nanmarindae cuando, en plena batalla, su princesa Landaralien fue apresada y puesta bajo un conjuro maligno en la Isla Oculta, al este de Nanmarindae, donde aún permanece.

Los pocos enanos que quedaban se retiraron a las entrañas de las montañas de Anil-Dhum para preservar su especie. Solo los humanos permanecieron fieles a su palabra y continuaron luchando junto a los elfos para defender Valarión. En agradecimiento, los elfos construyeron en el año 2954 V.E. Neranión, la Ciudad Dorada, para que los humanos tomaran posesión de ella y establecieran un nuevo bastión de lucha contra las fuerzas del mal. Pero esta ciudad jamás fue ocupada.

La historia dice que en el año 2959 V.E. Aldirk hizo crecer el desierto de Gori hasta devorar por completo la ciudad bajo sus arenas. Tanto creció este desierto que llegó a afectar a la comunidad mediana de Dobitown, arrasándola por completo y obligando a los medianos a buscar un nuevo hogar.

Luego de varios siglos de lucha, en el año 3408 V.E., Dontar se hizo presente en la cima del Danmajera y transmitió a la Orden de los Cinco su sentencia definitiva para acabar con Aldirk: “Un primer nacido pondrá fin al Mago Oscuro”.

Para ello, hizo entrega a los magos de Antherion, la Espada de la Luz, forjada en las mismísimas fraguas de Dontar. La espada sería entregada a El Elegido, cuyo nombre pasaría a ser Aranor en cuanto tomase posesión de Antherion.

La Orden de los Cinco descendió del Danmajera e hizo entrega de Antherion a los sacerdotes elfos. Fue colocada en el templo sagrado de Terendor, ubicado en el centro de Valarión, protegida por cinco conjuros mágicos y sobre un pedestal invisible, para ser tomada únicamente por El Elegido. Todo aquel que osase tomarla moriría indefectiblemente. Los magos transmitieron a los sacerdotes elfos la sentencia de Dontar: ellos serían los encargados de encontrar a un Primer Nacido, un humano con las condiciones esenciales para dirigir la lucha contra Aldirk.

Pero he aquí que ni los elfos ni los magos contaban con que Aldirk se enteraría de esta sentencia.

Entonces sucedió lo inimaginable.

En el año 3410 V.E., el Mago Oscuro, disponiendo de un poder tremendo, provocó la Gran Hecatombe: separó a los humanos del resto de las razas y los colocó en una dimensión diferente. Los elfos vieron que toda esperanza había muerto; creyeron que los humanos se habían extinguido por completo. Ya no tenían ni las fuerzas ni el ánimo para seguir luchando una guerra desigual, pues su principal aliado había desaparecido de la faz del mundo conocido. Solo era cuestión de tiempo para que Aldirk reuniese otra vez el poder necesario para volver a atacar.

En el año 3420 V.E., los elfos decidieron abandonar Eridian y retornar a la tierra que los vio nacer, Daerontolian, para preservar así su inmortalidad todo lo que les fuera posible, hasta que la oscuridad los alcanzase también a ellos. Dejaron Valarión en manos de los semielfos y partieron en sus blancos navíos, para no ser vistos nunca más. Solo los sacerdotes decidieron quedarse un tiempo más, aguardando una respuesta por parte de Dontar y custodiando la espada en el templo de Terendor, al cual nadie tenía cabida.

Dontar sabía exactamente qué había sucedido. Sabía perfectamente que el poder de Aldirk había sido suficiente para separar a los humanos del resto de las razas en mundos diferentes. Sabía que los humanos olvidarían por completo su origen real y conservarían en su memoria al resto de las razas como viejas historias y fábulas. Sabía que los humanos progresarían paulatinamente y que ese progreso los llevaría, de manera indeclinable, hacia su propia destrucción. Era el plan perfecto, gestado por el Mago Oscuro.

Dontar informó de esto a la Orden de los Cinco y les pidió la confección de la Llave Primordial, que permitiría abrir un portal para que un enviado pudiese pasar al mundo de los humanos en busca de El Elegido.

En el año 3448 V.E., los magos confeccionaron la llave y viajaron a Valarión para entregársela a los gobernantes elfos, pero estos ya habían partido. Solo los sacerdotes permanecían, aunque pronto se marcharían hacia el reino de Dontar, pues la vejez había comenzado a alcanzarlos y no tenían la fuerza ni el tiempo suficientes para hacerse cargo de la misión. La Orden de los Cinco no tuvo más remedio que dejar semejante empresa en manos de un desordenado pueblo de semielfos que intentaba organizarse de la mejor manera, y encomendarles la misión de seleccionar a alguien para ser enviado a través del portal.

Años más tarde, Dontar se contactó directamente con los elfos en Daerontolian y los puso al corriente de que los humanos no habían muerto, tal como ellos pensaban. También les informó que, a pesar de haber dejado Eridian, su parte en la historia no había terminado y que, en el futuro, deberían ayudar al náufrago traído sobre el lomo de la gran ballena azul y encomendarle una misión de vital importancia. Esta parte de las Escrituras es algo que aún no hemos podido dilucidar: si se refiere concretamente a un náufrago sobre una ballena, o si es de carácter simbólico.

Doscientos años después, en el año 3650 de la Vieja Era, los semielfos, ya mejor organizados, seleccionaron al enviado. Su nombre era Dercom, quien tendría dos mil años para encontrar a El Elegido. Los sacerdotes elfos vivieron hasta ese tiempo. Una vez que se aseguraron de la partida de Dercom, hicieron los preparativos para la suya propia. Antes de morir, sellaron el templo de Terendor, el cual durante dos mil años permanecería inaccesible, tiempo en el que se calculaba la llegada de El Elegido. Luego de ello, el templo volvería a ser vulnerable, y solo los cinco conjuros mágicos protegerían la espada de luz.

Pero el paso de Dercom por el portal no fue un éxito, al menos hasta ese momento. Los años pasaron y el pueblo de los semielfos comenzó a derrumbarse, víctima de luchas intestinas. La desaparición de Valarión sobrevino tras la muerte del rey Landemur III, en el año 5125 V.E. Este rey tuvo dos hijos, Lindemur y Lorember. Eran como el día y la noche. Mientras Lindemur era débil, cobarde y arrogante, Lorember era fuerte, osado y valiente y, por sobre todas las cosas, amaba a su pueblo.

En la línea sucesoria al trono estaba Lindemur y, una vez que asumió, pronto fue influenciado por malos consejeros. Poco costó convencer a Lindemur “el Débil” —tal era el apelativo con que se lo nombraba en su ausencia— para que enviase a su hermano en una misión imposible: recuperar tierras ocupadas por fuerzas de Aldirk en guerras pasadas. Pero el plan no funcionó, ya que la bravura de Lorember, junto con un reducido ejército de valientes que obedecían sin miramientos a su comandante, logró la victoria. Esto no hizo más que aumentar la popularidad y el prestigio de Lorember ante su pueblo.

Lindemur, enfurecido por la situación, logró infiltrar un grupo de soldados fuera del círculo de confianza de Lorember para que le dieran muerte en la próxima contienda. Lorember se despidió de su pueblo por última vez, sin saber que la verdadera muerte no estaba adelante, sino que caminaba a sus espaldas. Corría el año 5150 V.E.

Aquí la historia se bifurca, pues algunos sostenían que Lorember fue asesinado en la batalla —versión proveniente de los soldados traidores— y otros, los que lo amaban, sostenían que Lorember fue puesto a salvo por un extraño, valeroso y enorme guerrero proveniente de tierras lejanas.

Tiempo después, se conocerían más detalles de este supuesto salvamento por boca de Balemar “el Loco”, un viejo soldado de confianza de Lorember que, en una de sus tradicionales borracheras, contó a todo el mundo cómo él, junto con el gigante guerrero proveniente de tierras lejanas, pusieron a salvo a un malherido Lorember. Relató también que acompañó a su comandante y al guerrero hasta las costas del sur de Eridian y que, desde allí, los tres viajaron en una extraña embarcación hasta perderse en el horizonte.

Viajaron varios días y varias noches hasta llegar a las blancas costas de un lejano país. Contó que el gigante no le permitió descender de la embarcación y que tuvo que aguardar dos días hasta que este retornó solo. Lorember ya no estaba con él. Allí levaron anclas y regresaron.

Durante la travesía de retorno, el extraño habló por primera vez y explicó que Lorember había recibido cobijo y asilo por parte de los elfos, aquellos que la historia contaba que se habían marchado hacía cientos de años. Cuenta la historia que a Balemar se le iluminaban los ojos al relatar esta parte, pues creía haber estado a orillas de la mítica Daerontolian, la tierra inmortal de sus ancestros. Dijo que el gigante le explicó que Lorember permanecería en la tierra de los elfos, ajeno al envejecimiento, hasta el día en que la llegada de El Elegido lo convocase para retornar, unir definitivamente a su pueblo y guiarlo a la ciudad dorada de Neranion, perdida en el desierto de Gori.

Cuando Lorember fue dado por muerto, Lindemur quedó totalmente expuesto a las malas artes de Aldirk. La discordia entre bandos creció, desencadenando en el año 5174 V.E. una guerra civil que puso fin a la vida del último rey de Valarión, Lindemur el Débil. Varios grupos se formaron y cada uno tomó caminos diferentes. Ya no querían más guerras entre ellos, pero tampoco deseaban convivir.

Dentro de estos grupos, dos eran los principales, en los cuales se polarizó la mayor parte de la población. Unos eran los que profesaban la creencia en la venida de El Elegido, un primogénito del Creador, un humano. Por tal motivo, no veían otra esperanza en la lucha contra el Mago Oscuro que esperar su llegada. Otros, en cambio, eran los que desechaban esta teoría, los que simplemente veían una leyenda en tales afirmaciones. Este grupo no creía que hubieran existido los humanos ni los elfos, por lo cual no se consideraban semielfos. Ellos profesaban la creencia de que los primeros nacidos habían sido ellos mismos: los valariones.

En cuanto al templo inaccesible de Terendor —con el cual les refutaban esta teoría los creyentes—, los no creyentes aducían que su sello místico correspondía a artes oscuras empleadas por Aldirk en el pasado, y que era mejor no intentar abrirlo nunca más.

Establecidas estas diferencias, cada cual tomó su camino, no sin antes firmar un tratado de paz y comprometerse a dejar sepultados en el pasado los odios y rencores que habían impulsado su disolución como país. Los grupos minúsculos que no estaban de acuerdo ni con unos ni con otros decidieron formar pequeñas aldeas, muchas de las cuales luego desaparecieron, víctimas de múltiples ataques de vándalos, mientras que otras lograron fundar con el tiempo pequeñas locaciones en la costa de Mundark, hoy bajo el dominio de Aldirk.

Así, los dos grandes grupos dejaron atrás las ruinas de Valarión y marcharon cada uno por su lado, en busca de nuevos horizontes y de un lugar adecuado donde fundar sus nuevos Estados. Solo las tumbas de los viejos sacerdotes élficos quedaron dentro del templo sellado de Terendor, como mudos custodios de la espada de la luz, Antherion. Allí quedaron sus féretros, inalterables durante muchos años, hasta que en el año 473 de la Nueva Era los sellos que protegían el templo se rompieron tras dos mil años de impenetrabilidad, quedando expuestos a merced del nigromante que ocupaba las ruinas de Valarión desde hacía más de trescientos años.

Con el tiempo nacieron Balamonte, ubicada al este de Eridian, en las alturas casi inaccesibles del valle del Caratantor, y Aramar, en la costa suroeste de Eridian. Con ellas comenzó la Nueva Era. Corría el año 1 N.E., y dos reinos habían nacido. Las principales diferencias entre estos dos pueblos, originarios de Valarión, aún se mantienen y radican en las creencias.

Los balamonteses creen en la llegada de El Elegido, en sus antepasados elfos y en la vuelta de Lorember, mientras que los habitantes de Aramar sostienen que todo ello es parte de una vieja fábula, que los elfos y los humanos jamás existieron, y que se hallan solos en la lucha contra el Mago Oscuro, dando por tierra la teoría de la llegada de El Elegido.

Así están hoy en día los dos reinos: cada uno poderoso en su ámbito, ya no enemistados y manteniendo relaciones comerciales, pero separados por sus creencias.

Y así culminó el regente un resumen que abarcaba milenios de historia, de todo lo concerniente a El Elegido y a los motivos que condujeron a tales circunstancias. Por último, les mostró una tabla con fechas y los acontecimientos más importantes registrados:

Año 1 V.E. Llegan los elfos de Daerontolian a Eridian y fundan Valarión

Año 1225 V.E. Los elfos son informados de que deben prepararse para pelear contra el Mago Oscuro

Año 1552 V.E. Comienza la guerra contra el Mago Oscuro

Año 2150 V.E. La alianza de los pueblos unidos se desintegra. Solo los humanos permanecen junto a los elfos

Año 2954 V.E. Crean Neranión

Año 2959 V.E. Aldirk hace crecer el desierto de Gori, arrasando con Neranión y más tarde con Dobitown

Año 3408 V.E. Dontar dicta su sentencia y la Orden de los Cinco hace entrega de Antherion a los elfos

Año 3410 V.E. Los humanos desaparecen del Viejo Mundo

Año 3420 V.E. Los elfos dejan Valarión y retornan a Daerontolian. Antes de partir, y ante la imposibilidad de hacerse con la espada, los sacerdotes elfos sellan el templo de Terendor. Sus puertas solo podrían abrirse después de 2000 años

Año 3448 V.E. La Orden de los Cinco confecciona la Llave Primordial

Año 3450 V.E. La Orden de los Cinco entrega la llave a los semielfos

Año 3650 V.E. Los semielfos nombran a Dercom portador de la Llave Primordial

Año 5125 V.E. Muere Landemur III y asume Lindemur

Año 5150 V.E. Desaparece Lorember

Año 5174 V.E. Se desata la guerra civil en Valarión y muere Lindemur

Año 5180 V.E. Valarión se divide en dos y deja de existir. Fin de la Vieja Era

Año 1 N.E. Se fundan Balamonte y Aramar. Comienzo de la Nueva Era

Año 150 N.E. Las ruinas de Valarión son invadidas por el nigromante. Comienza a crecer el bosque de Orgrass

Año 470 N.E. Los sellos del templo de Terendor se rompen tras cumplirse el plazo de 2000 años. El nigromante intenta asirse de la espada, pero le es imposible debido a la protección mágica

Año 3475 N.E. Llega Gabriel al Nuevo Mundo

Lúrien, Gabriel y Bringo se despidieron del sacerdote. Gabriel se marchó con una sensación ambigua. Por un lado, se sentía importante, el eje de toda aquella historia; pero por otro, la inseguridad de no saber si estaría a la altura de lo que se esperaba de él lo oprimía. Tal como se sentía en ese momento, un simple e insignificante mortal, sin ninguna capacidad específica que pudiera aplicar para ayudar, le parecía imposible obtener buenos resultados.

Solo esperaba que, cuando tomase posesión de Antherion, su perspectiva cambiase. Pero para ello debían internarse en un bosque del que ninguno de los que lo habían intentado había salido con vida, y cuyo único superviviente había regresado loco. Trataría, en los días subsiguientes, de apartar tales pensamientos y disfrutar, sobre todo, de la dulce compañía de Lúrien.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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