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Crónicas de lo Improbable I: Físico. - Capítulo 20

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Capítulo 20: Capítulo XX: Destino.

Capítulo 20.

«¡Brrr…! ¡Qué frío y eso que es medio día! Bueno, todo sea por esas deliciosas aguas termales…» Me adelanté en el lobo para platicar con Ray, Grand aprovechó y se atrasó un poco para hablar con Lianne. Ray me dijo:

—Arlinne, todo listo. Le dije desde ayer a Grand, lo del cumpleaños de Lianne y él me dijo que Lianne se lo había comentado y que esperaba de tu parte, un intento hosco y predecible por darle una sorpresa…— «¡Qué personita tan fea…!» Dije:

—¡Aah! ¡Sí? ¡Hosco…? Con que esas tenemos… Entonces hagamos lo siguiente, para que se le quite ser tan feita, encarguémonos de que sienta, que de verdad, no nos acordamos de nada o que nos vale un pepino y dejemos las cosas hasta el último momento…— Ray dijo: —¿Cómo?

—Sí… Yo la conozco y ahora que piensa eso, no descansará hasta tratar de descubrir lo que planeamos. Una vez que algo así se le mete en la cabeza, es como un gato… Tratará de curiosear o revisar todo lo que pueda para demostrarse a sí misma que tiene razón… Pero esta vez se topará con un muro. ¡Jajaja!— Ray me vio extrañado y le dije:

—Espera y verás… De todo nos va a preguntar, pero el plan es este… Todos finjan que no saben absolutamente nada, es más, sí se puede, que Grand incluso finja que se le olvidó lo que Lianne dijo de su cumpleaños… ¡Ya veremos! ¡Te sientes muy lista siempre, no? ¡Jajajaja!

—Está bien, peque… Pero cálmate un poco… Jejeje.— Comenzó a reír nerviosamente y le dije:

—¡Jajaja! No puedo. Le demostraré que a veces ser tan lista no es bueno… A veces ser más listo que los demás, solo hace que te des cuenta de la triste realidad más rápido que el resto…

¡Jajaja!— Ray me veía asustado… Salí de mi trance y le dije:

—No te asustes, amorcito. Todo bien, solo dile a Grand en cuanto puedas del plan.

—Muy bien…

Nos paramos a comer. Decidimos preparar un poco de sopa para calentarnos un poco. Los chicos fueron a buscar la leña para el fuego… «¡Perfecto! Este debe de ser el momento, donde Ray le dice a Grand de los nuevos planes… Mmmh… Por Camille, no debo de preocuparme, nunca he conocido a persona más discreta que ella». Lianne se acercó, mientras yo le ayudaba a Camille a picar las verduras y solamente se paró ahí, viéndonos. Como esperando que comentáramos algo. Yo seguí. Como sí, ni siquiera estuviera ahí… Cuando ya su mirada era demasiado pesada como para no notarla, volteé y sonreí como siempre. Le dije:

—¿Qué pasa hermanita…? ¿Nos quieres ayudar?— Camille igual sonrió… Lianne dijo:

—No renacuajo, solo tenía curiosidad por saber de qué sería la sopa… Eso es todo.— «¡Jajaja! ¡Ajá! La sopa no está en mi cara… Muy bien…» Le dije:

—Pues… Va a ser de honguitos frescos, espinacas, papas dulces y zanahorias… ¡Aah! Y le vamos a echar un huesito seco para darle sabor, con un poquito de especias.— Ella se alejó con hastío… Y jugando, dije:

—¡Qué, no te gusta?— Ella contestó

—Sí, está bien, todo me gusta…— Se fue hasta su monta, sacó un pergamino y se puso a leerlo… «¡Listo! ¡Lo siento gatita, pero tú lo pediste!»

Terminamos de comer, todo estuvo muy rico. La sopa se llevó muy bien con los bollos frescos que compramos en la ciudad… Después de todo, todo era mejor que las provisiones secas. Grand nos comentó que esa noche podríamos descansar en un pequeño destacamento de la caballería de Montloarc, que se encontraba por esta zona de las montañas. Cabalgamos durante la tarde, hasta que pudimos ver dicho lugar… Eran solo un par de barracas, con un puesto de comercio y una hostería, todas hechas de madera al estilo de cabañas rústicas. Para mi sorpresa, un caballero llegó a recibirnos… Cuando estuvimos cerca, nos detuvimos y él dijo:

—¡Su eminencia, no sabíamos que vendría para acá! De haberlo sabido, los hubiéramos escoltado con mucho gusto desde la ciudad. Este es un puesto de avanzada de la caballería e infantería del reino en las montañas. Ahora que la invasión ha terminado, de nueva cuenta lo podemos usar para patrullar esta zona del reino. Le dije:

—Lo decidimos de último momento… ¿Podríamos pasar la noche en el lugar, solo será el día de hoy, en nuestro camino hacia el norte?— Él dijo:

—¡Claro, con mucho gusto! De hecho, llegan justo a tiempo… Pensábamos hacer una cena especial para festejar que de nueva cuenta podemos ocupar nuestras posiciones, aquí en la montaña y todo esto, gracias a ustedes. ¡Sabe! Todos los hombres que están en este regimiento, de verdad disfrutan estar destacados aquí.— «Mmmh… Excelente». No me gustaban los honores, pero eran pocas personas… Además, no le podía decir que no, en ese momento, a una cama y comida, calientitas.

Dejamos las montas en el establo, con excepción del lobo que se me pegó para todos lados… Ray se quedó un poco atrasado para atender los caballos y yo me quedé esperándolo. Cuando por fin terminó… Sin decir nada, me abrazó de manera apasionada y apretó mi trasero… Me sobresalté y molesté al mismo tiempo. Le dije:

—¡Oye! ¡Amor, qué te he dicho de ser más discreto?— Él dijo:

—Lo siento, peque… Por alguna razón, no aguanto más.— Me sonrojé y le dije:

—Pues… ¡Qué mal! ¡Tendrás que aguantar, por lo menos a la noche! Ya te dije que a mí me da mucha pena dar espectáculos… Y sí tienes mala suerte y no hay habitaciones separadas, ¡lo siento mucho!— Volteé al lado contrario, enojada. Él me abrazó y me dijo:

—Lo siento, no te enojes… ¿No me puedes dar un poquito de miel de adelanto?— «¡Ray…? Rara vez está de esa manera… Tal vez un par de veces, en todo el tiempo que llevamos juntos y todas han sido en privado…» Me empezó a dar mucha pena y le dije, con una voz llorosa:

—Ray… Amorcito. No me trates de convencer, porque puede que lo logres y ya te dije que me da mucha pena que nos vayan a ver haciendo cositas, aguanta, ¿sí? ¡Por favor!— Él dijo: —Está bien… Creo poder aguantar un poco.— Le di un beso en la boca y lo tomé de la mano para dirigirlo al interior de la cabaña que usaban como taberna y hostería.

Entramos a la taberna… Ya había muchos hombres de armas sentados. Ellos se sorprendieron al vernos ahí… Los que no nos conocían, por ver que personas ajenas a la milicia de Montloarc, entraran a dicho lugar y los que nos conocían, simplemente por el hecho de estar ahí. En un momento se hizo un cuchicheo y de repente empezaron los aplausos y los comentarios de bienvenida… Agradecimos y dije algunas palabras…

—¡Hola! ¡Buenas tardes, gracias por recibirnos! Solo venimos de paso, perdón por importunarlos.— El caballero que nos había recibido, nos condujo hasta una enorme mesa circular y nos dijo:

—En un momento empezarán a servir la cena, mientras tanto… Disfruten de este aguardiente que nosotros mismos destilamos y ponemos en conserva aquí en las montañas. Tiene un toque dulce, espero les guste.— Camille dijo:

—Disculpe… ¿Hay algún lugar que pueda usar como tocador?— El hombre dijo, riendo: —¡Jajaja! ¡Por supuesto, señorita! Por lo general usamos letrinas, pero esta cabaña tiene baño. Por este lado, sígame…— Camille se puso de pie… «¡Perfecto! Es el momento adecuado…» Una vez estuvo fuera de mi vista, destapé la botella, parece que era de unos cuatro litros… La recargué en mi brazo y le di un profundo trago, como sí me la quisiera beber de una sola vez… Grand empezó a reír y Ray me jaló del brazo, pero no me importó… Quería probarla y además tenía mucha sed. Terminé de beber y la volví a poner en su lugar. Hice un pequeño silbido con mis labios y dije:

—¡Fiu! ¡Vaya! ¡Sí está muy buena!— Ray me dijo, en secreto:

—¡Peque…?— Le dije, de igual manera:

—Lo siento… Siempre había querido hacer eso.— Él me dijo:

—Yo también he querido hacer muchas cosas, pero me contengo…— Se me empezó a subir muy rápido el alcohol, tan solo después de ese trago… Ya sentía mis mejillas calientes y le dije:

—¡Está bien, hazlas…! Solo por hoy, puedes hacerlas.— Volteé y le cerré el ojo sonriendo, él sonrió, mientras negaba con la cabeza…

Grand se veía muy contento, tal vez la miel del romance con Lianne, le había empezado a surtir efecto. Dijo:

—Aquí están estos vasos, mejor vamos a servirnos Ray, porque con Arlinne de ese humor, puede que nos quedemos con sed… ¡Jajaja!— Ray comenzó a reír y yo haciendo una cara de puchero, dije:

—¡Síganle…! Pero… Sírvanme a mí también. ¡Jijiji!— Y reí con ellos. Seguimos bebiendo y platicando… Lianne estaba callada, pero feliz. De igual forma, estaba esperando a que se nos subiera un poco el alcohol y dijéramos cualquier cosa que le pudiera dar una pista de su fiesta de cumpleaños… «Pero no… No cuentes con ello. ¡Jajaja!» Camille regresó a la mesa y se sentó en su lugar sonriendo. Dijo:

—¿Saben, chicos? Es de verdad una alegría, viajar con ustedes.— Asentimos y también le servimos alcohol… Ella dijo:

—Yo casi no bebo… Pero está vez haré una excepción… ¡Jijiji!— Volteó a ver a Lianne… Lianne dijo:

—No te apures, Camille… Sí veo que te la estás pasando mal por el alcohol, yo me encargo de que llegues hasta tu cama.— «Cierto…» A veces lo olvidaba… Camille y Lianne se llevaban también muy bien… «Que extraño… Dos personas tan distintas. Igual me da mucho gusto que todos se la pasen bien».

Después de unos minutos, empezaron a servir la comida. El chef en persona llegó a nuestra mesa y dijo:

—Su eminencia, esto es una pequeña muestra de nuestro agradecimiento. ¡Por favor! ¡Disfruten de la cena!— Yo agradecí con un gesto y él dejó cuantiosos platillos, alrededor de la mesa circular… Suficiente para alimentar a un pequeño ejército. Los ojos de Grand y de Ray, se iluminaron y después de algunas palabras de los caballeros de agradecimiento y conmemorativas por estar de nueva cuenta en el destacamento, todos empezamos a comer.

Todo estaba delicioso y todos disfrutaban de la comida… Por alguna extraña razón, cuando Ray se levantaba a servirse, acercaba cada vez más su silla a la mía, al punto de que ya estaba casi pegado a mí… Volteé a verlo y me cerró el ojo… «¡Jajaja! ¡Cabrón…! Está bien, le dije que solo por esta noche estaba bien… ¡Espero no se propase! Bueno… Eso no me preocupa, que se propase lo que quiera, ¡pero por favor, qué nadie se dé cuenta!»

Después de un rato de haber empezado a comer, Lianne se levantó de la mesa para ir al baño… «Algo me pasa… ¿Se me está subiendo el alcohol muy rápido? ¿Por qué me siento así?» La seguí con la mirada, hasta que desapareció de mi vista al entrar al baño… Cuando ella ya no estaba al alcance, todos me voltearon a ver de forma inquisitiva… «¿De qué se trata? No lo sé…» Grand dijo:

—¿Hablaste con Lianne de lo que acordamos?— «¿De lo que acordamos…?» Me le quedé viendo extrañada… «¡Qué sensación tan rara…! Siento, como, como sí… ¿Esto lo hubiera vivido antes?» Grand dijo:

—¿Estás bien, Arlinne? Te ves como sí hubieras bebido demasiado licor antes de comer. ¡Jajaja!— Negué con la cabeza, sin decir palabra… «No puedo recordarlo, sé que esto ha pasado antes, pero no recuerdo con exactitud…» Mientras estaba sumida en mis pensamientos, sentí la mano de Ray en mi muslo… «¡Jajaja! Cabrón… Pero debo de fingir como sí no pasara nada… ¡Qué pena me daría que se den cuenta de que nos estamos manoseando bajo la mesa! ¡Jajaja! Pensarán que siempre lo hacemos… Aún así, esto es muy raro… Sé que esto ha pasado con anterioridad, pero no recuerdo exactamente en donde…» Entonces, Ray dijo:

—Vamos, Grand. Dale un respiro, debe de estar exhausta después del viaje que hemos hecho hasta aquí. No me gusta que beba demasiado licor, pero creo que se lo ha ganado y recuerda que el plan continúa.— Volteé a ver a Ray, sorprendida… «¡Exhausta? ¡Jajaja! ¡Ósea que también estás nervioso por andar manoseándome? ¿No se te ocurrió algo mejor? ¡Jajaja! ¿El plan…? ¡Ah! Sí, lo del cumpleaños de Lianne… Lo olvidé por un momento. Esta sensación de dejavu me hizo confundirme por completo, pero como van pasando las cosas, recuerdo más y más… Sí no me equivoco, ahora Camille va a decir su clásica frase de cuando nos ve a Ray y a mí, muy juntos…»

—Que envidia, hacen tan bonita pareja.— «¡Jajaja! Ahí está, pero no puedo recordar de donde o como, recuerdo todas estas cosas… Solo sé que al final, debo de hacer algo muy importante, algo de vida o muerte, ¿pero qué es? No puedo recordarlo». La mano de Ray seguía su camino… «¡Qué sátiro tan sinvergüenza…! ¿Será capaz de meterla bajo mis bragas?» Grand empezó a reír a carcajadas de golpe, después del comentario de Camille… «¡Ray! ¡Pfff…! Sí metió su mano dentro de mis bragas… Debo de estar tranquila, como sí nada de esto estuviera pasando. Yo sé que esto lo he vivido antes, sé que en algún momento debo de hacer algo muy importante y que algo de lo que pasa a mi alrededor es una señal… No sé como lo sé, pero lo sé… Solo que no recuerdo con exactitud…» Ray dijo en ese momento:

—Grand. ¡Silencio! Ahí viene Lianne del tocador.— «¡Sí! Recuerdo eso también…» Ray agregó:

—El plan continúa.— «¡Exacto…! Ahora Lianne llega a la mesa, se sienta y me le quedo viendo sus enormes pechugas… Ray se levanta de la mesa con su tarro en la mano y dice a toda la taberna».

—Entonces un brindis… ¡Por Arlinne! ¡Por nuestra líder! ¡Por la liberación!— Todos empezaron a aplaudir… Me puse de pie sonriendo y agradeciendo a todos los presentes. El ambiente se calmó un poco y me volví a sentar para clavar la mirada nuevamente en las pechugas de Lianne… «Por aquí… Por este momento, sé que es lo más importante». Lianne me dijo, riendo a carcajadas:

—¡Jajajaja! ¿Qué pasa renacuajo? ¿Por qué te martirizas de esa manera? ¡Jajaja!— «¡Exacto! Esa es la señal».

Me puse de pie de inmediato y les dije a todos:

—¡Hay algo muy importante que debo de hacer en este momento! Tengo que salir de la cabaña y debo de ir sola… ¡Por favor, no se preocupen! Regresaré en un momento, sí después de un par de horas no regreso, lleven al lobo y búsquenme.— Todos se me quedaron viendo con la boca abierta y Ray dijo:

—Arlinne… ¿No hablas en serio, verdad? ¡Está helando afuera!

—Sí, lo sé… Pero deben de confiar en mí, por favor. Ray sujeta al lobo para que no me siga, ya vuelvo…— Tomé mi abrigo y discretamente salí para no causar alboroto en la taberna…

«¡Brrr…! ¡De verdad está helando y ya empezó a nevar! ¡Muy bien! Recuerda, recuerda… Por aquí. Será mejor, usar mi luz mágica, ya casi no se ve nada… Debo de seguir entre estos árboles… Es una pena, aún no recuerdo que es lo que estoy buscando… Solo sé, que cuando lo encuentre lo sabré». Caminé por unos diez minutos entre los árboles… «Ya está oscureciendo por completo… ¡Por favor! ¡Qué es lo que busco…? ¡Ahí está! ¡Lo sabía!» Corrí hasta el caballo… «Este es… Ahora, sí mi memoria no me falla es para acá… Por fin. ¡Cierto…! ¡Ahora lo recuerdo todo! ¡Era un sueño, pobrecita…! ¡Debo de hacer algo o ella misma se va a quitar la vida esta noche! Desafortunadamente, mi sueño llegaba hasta aquí… ¡Muy bien, a improvisar!»

—¡Hola! Está bastante fresca la noche, ¿no?— «Vamos, vamos… Empieza a prestarme atención, Penny…» Ella levantó la mirada que tenía hundida en el piso, mientras recargaba su frente en sus rodillas…

—¿Qué quieres, bruja? ¿Vienes a burlarte de mí?— Respiré profundo y le dije:

—¿Burlarme? ¡No! ¿De qué…?— «Pobrecita… Tiene los ojos ya enrojecidos de tanto llorar y esa cuerda anudada al árbol. ¡No lo permitiré! ¡Sé exactamente como te sientes! Sí no puedo hacer algo por ti, nunca me lo perdonaré en toda mi vida». Ella me dijo:

—Solo márchate, ¿si? Por favor, quiero estar sola… Después de todo, ni siquiera soy rival para ti.— Le dije:

—Mmmh… ¿Creí qué querías pelear nuevamente contra mí? Sí usas esa cuerda el día de hoy, ya no podremos pelear nunca más.

—¡Qué caso tendría! Ambas sabemos el resultado. Mi orgullo no aguantaría un golpe más… A menos, claro…— Le dije:

—¿Ajá?— Ella agregó:

—A menos, claro… ¿Qué quieras que peleemos a muerte?— Me acerqué a ella y me senté a su lado…

—¿A muerte…?— Ella asintió con su cabeza, aun bañada en lágrimas… Le dije:

—Lo siento, Penny… No te odio para pelear a muerte contigo. No podría comprometerme a matarte sí ganara.— Ella volvió a hundir su cabeza en sus piernas y le dije:

—¿Y tú…? ¿Me odias lo suficiente para matarme?— Se quedó en silencio y dijo:

—No… No te odio de esa manera, solo tenía la esperanza que pudieras ayudarme a morir…

—¿Sabes…? No vas a creer lo que te voy a decir, pero… Yo antes, sufría mucho… Como tú estás sufriendo ahora. Mis padres y todos mis seres queridos, murieron. Me cayó una maldición y me quedé sólita en el mundo… Muchas veces estuve a punto de hacer lo que tú quieres hacer ahora.— Ella levantó la mirada y dijo:

—¡Y luego…? ¡No mientas bruja, no quieras ayudarme para hacer más gordo tu ego…! ¡Porque entonces sí, esperaré a que duermas y te mataré, por engreída!— No soporté más y la abofeteé, molesta. Ella se quedó con su mano en la mejilla, mientras me veía a los ojos, llena de sentimientos… Le dije:

—¡Jamás podría mentir con algo como eso! ¡El dolor y la desesperación que sufrí, no se los deseo a nadie! Es por eso que quiero ayudarte… ¡Tú eres la engreída, que cree que sufre más que los demás! ¿Sabes…? Todas las personas sufren de una u otra manera, lo importante es saber manejar ese dolor. A mí me han ayudado mucho mis amigos…— Ella me dijo, gritando:

—¡Pues que suerte tienes, bruja! ¡Yo no tengo, ni un solo amigo…!— Reventó en llanto… Le dije:

—Mmmh… Pues eso es tu culpa, no la de los demás. Te dije que quería que fuéramos amigas y me mandaste a volar.— Ella solo se quedó viéndome a los ojos y agregué:

—¡Sí haces a un lado ese orgullo tan feo tuyo, qué te tiene aquí! ¡Qué te va a hacer subir a ese árbol y anudarte esa cuerda…! Mejor podrías venir conmigo y ser nuestra compañera… Yo sé que poco a poco, iras estando más tranquila y el dolor ira desapareciendo.— Ella dijo:

—¡No es tan fácil, bruja! ¡No encajo en ningún lugar! ¡Qué no te das cuenta…? ¡Mi padre es un virzuk como ustedes los llaman y mi madre era humana, nunca encajaré en ningún lugar! ¡Solo soy cómo un perro sarnoso, nunca me verás igual que al resto de tus compañeros…!— Me volví a molestar muchísimo y le dije:

—¡No me hagas volver a cachetearte! ¡Crees qué tu condición es horrible y qué nunca encajarás en ningún lugar…? ¡Te voy a dar una lección, mira con atención!— Me puse de pie y posicioné la luz, apenas encima de nuestras cabezas y sin más, me alcé la falda y bajé mis bragas… Le dije:

—¡Observa bien y dime, qué notas fuera de lugar?— Ella se quedó viendo, sorprendida… Regresé mi ropa a su lugar y le dije:

—¿Y bien…? ¿Quién crees que encaja menos en todos lados?— Agachó su cabeza y torció su boca… Me estaba desesperando y le dije terminantemente:

—¿Entonces, Puripenialanusa? ¿Quieres seguir llorando? ¿O quieres cenar algo calientito y dormir en una cama suave y mullida?— Ella dijo, después de mucho pensar:

—¡Está bien, bruja, peleemos…! Sí tú ganas, yo haré lo que tú quieras, tu voz será mi comando. Me convertiré en tu cohorte de por vida… Pero sí yo gano, me dejarás en paz para que pueda poner fin de una vez a todo esto, ¿está bien?— Pensé… «¡Jajaja! ¡Prepárate, jamás perderé con algo así de por medio!» Y le dije:

—Está bien… Pero pelearemos sin armas y sin magia. Cuerpo a cuerpo. ¿Te parece bien o tienes miedo…?— «Listo, espero que funcione…» Ella dijo, poniéndose de pie:

—¡Miedo…? ¡No seas engreída, bruja, no te temo!— Se quitó su capa para ponerla en el piso, quedándose solamente en un bikini hecho de pieles… Le dije:

—¡Te vas a resfriar! ¡Qué estás loca?— Solamente rio y dijo:

—¡Ahora, quién es la qué tiene miedo? ¡Eeh?— «¡Aah? ¿Con qué esas tenemos…?» Me quité mi capa y la puse en el piso… «¡Yo no voy a pelear en calzones, lo siento…!»

*************************

«¡Por qué? ¿Por qué eres tan insistente? ¿Por qué no, solo me remataste cuando tuviste la oportunidad? Yo no te iba a perdonar… Yo no iba a ponerme a pensar en como te sentías, yo solo te iba a matar y a seguir con mi miserable vida, ¡qué estás loca…? ¡Eres una bruja loca y engreída! No tengo idea de que oscuros propósitos tengas para mí, para llegar tan lejos por alguien como yo, pero te voy a dar una lección… ¡Te voy a dar una lección para que dejes de ser una engreída, creyendo que puedes ayudar a todo el mundo, creyendo que entiendes lo que sienten los demás! ¡Prepárate, te arrepentirás de haberme ayudado ese día!»

La vi directamente a los ojos… Con todo ese odio que sentía en ese momento, pero no odio hacia ella, odio hacia mí, hacia mi situación, hacia mi soledad… «¿Quién te crees? ¿Además crees qué puedes ser más ágil y fuerte, físicamente que yo? ¡Ya verás…!» Le dije:

—¡Qué pasa? ¡Por qué no, me atacas…? ¿Solo te vas a quedar ahí parada? No me culpes sí al final no puedes respirar más, por tus costillas rotas…— Ella dijo, tan calmada que me hizo enfurecer:

—Puedes empezar, aquí te espero…— Y sonrió con esa sonrisa llena de confianza y tranquilidad… «¡Grrr! ¡Muy bien, tú lo pediste!» Me lancé corriendo hacia ella, para fintarla que atacaría con mis manos para después darle un buen rodillazo cuando se cubriera…

Llegué hasta ella… Pero en lugar de defenderse, solo se hizo a un lado… «¡Cómo? ¡Tan rápida es…? Lo peor es que quedé descubierta, seguro me golpeará… ¡Eh! ¡Nada…? ¡Se está burlando de mí…?» Me enfurecí aún más y la empecé a atacar con todo lo que tenía… Golpes y patadas que iban a sus costillas y su rostro… «Soy muy rápida, alguna le debe de pegar, ya veremos… ¡Eh! ¡Cómo?» La mitad de mis golpes los bloqueaba, los que le venían incómodos, simplemente los esquivaba… «¡Qué…? ¡Por fin una oportunidad! ¡Ese golpe apenas lo esquivo!» Mientras se agachaba para esquivar el puñetazo a su rostro, me dio suficiente tiempo para acomodarle un buen rodillazo desde el piso hacia arriba… «¡Eso es! En la boca de su estómago…» Cuando sentí que conecté el golpe, incluso traté de poner toda mi fuerza… Toda la saña que pude y salté hacia adelante para llevármela conmigo…

Cayó al piso… «¡Listo! Eso es todo, una chiquilla como ella que solo usa sus armas para defenderse, jamás aguantaría un golpe como ese sin lastimarse…» Empezó a toser, apoyando sus manos en el piso… «Sí se ve lastimada… ¿Qué hago? ¿La remato? Está bien… No debo de dudar ahora, solo la dejaré inconsciente, después de todo… Para bien o para mal, ha sido buena conmigo».

Corrí para patear su cabeza… «Un solo golpe certero en su nuca debe de ser suficiente… Espero no se me pase la mano». Corrí hasta ella, preparando el impulso y levantando mi pierna para golpearla con mi talón detrás de su cabeza… «¡Pero… qué? ¡Fingía?» De pronto, estaba parada por completo frente a mí, como sí nada y sonriendo… «¡De verdad es un monstruo! Una simple chica no debería de aguantar más que eso…» En medio de mi sorpresa, me golpeó con toda la fuerza de su brazo derecho en el estómago… Yo sentí que el aire se iba de mi pecho e inconscientemente abracé la parte superior de mi torso para evitar más daño… Pero ella entonces, combinó sus ataques y me golpeó con un gancho a la mandíbula con toda la fuerza de su brazo izquierdo… Me sentí aturdida por el golpe… Sentía que perdía el conocimiento. Mis brazos ni siquiera sabían a donde debían ir a continuación para poder defenderme e instintivamente cubrí mi rostro… Grave error, porque después del gancho a mi mandíbula y mi guardia perdida sobre mi rostro, me devolvió el rodillazo que le metí, directo a mi estómago y saltando ella también… Por un instante perdí el conocimiento… «¡Cómo es posible? ¡Dónde pudo ella aprender a pelear cuerpo a cuerpo de esa manera…? ¡Quién es ella…? No es una simple bruja…» Rodé por el piso, empujada por el impulso de su golpe… «Lo último que me faltaba, que me venciera incluso solo con sus manos…» Me dolía mucho, sentía que me faltaba el aire… Respiraba agitadamente para reponer el aire perdido, pero no podía… «¡De verdad…? ¡Tan fácil?» Solo así, de tres golpes me había hecho polvo…

Apenas y la veía, mientras yo luchaba por no volver a perder el conocimiento… Estaba tendida en el piso y ella de igual manera, con su respiración fuera de control, apoyando sus manos en sus piernas, unos pasos parada delante de mí… «No puedo rendirme… ¡Qué vergüenza! Toda mi vida me he criado en las condiciones más ásperas y difíciles, que pude haber imaginado… Y esta cerdita que diario duerme en una cama con sabanas finas… ¡No me puede vencer así de fácil…! ¡No, no puede…! ¡Por fin! Lo logré, estoy de pie… ¡Ahora verás!»

Sin pensarlo y con la fuerza que me quedaba, salí corriendo hacia ella… Me había vuelto más lenta, pero seguro ella, ya también estaba cansada. Le lancé un golpe directo a la cara… «¡Bien! ¡La tengo! ¡Qué…? ¡Lo volvió a esquivar!» Empecé a sentir miedo, de verdad iba a perder… Ya esperaba el contragolpe… «De seguro será de nueva cuenta en mi estómago… No aguantaré uno más…» Me entristecí y sin darme cuenta, apreté los ojos para recibir el castigo, pero… «¡Qué? ¡Por qué?» Solamente, me tomó de la mano… De la muñeca para ser exacto. Me sonrió y me dijo:

—Creo que hemos tenido suficiente las dos.— «¡Ajá! ¡Ya verás!» Me moví para zafarme, usando mis pies para cambiar de posición y ahora comprometerla a ella, pero… «¡Qué…? ¡Cómo llegué a esta posición?» Ahora ya tenía su pierna metida entre el arco de las mías y empezaba a doblar mi mano hacia atrás de mi espalda… Le dije:

—¡Suéltame! ¡Vamos a pelear cuerpo a cuerpo, no? ¡Eso es lo qué querías?— Ella sonrió nuevamente y dijo:

—Sí, es exactamente lo que estamos haciendo.— «¡Maldita!» Metí mi otra mano para sujetarla, pero ella también la tomó de mi muñeca… Giré mi pie y sentí como me dobló mi codo hasta la espalda y caímos al piso, ella encima de mí… «¡Cómo?» Mi codo me empezó a doler muchísimo y grité sin querer…

—¡Ayyy!— Y gemí de dolor involuntariamente. Ella dijo:

—¿Te rindes…?— «¡Qué estás loca?» Intenté ponerme de pie, pero yo sola me apreté más mi brazo y me detuve al sentir nuevamente ese dolor… Solo nos quedamos así, inmóviles, como unos veinte segundos, hasta que mi cabeza lo empezó a entender… Se había acabado, ya había perdido… Me había vencido por tercera vez.

Empecé a llorar involuntariamente… «¿Cómo perdí? ¡Tan fácil? Y todo paso tan rápido…» Ella dijo:

—¿Entonces, te rindes?— «¡Grrr!» Le dije, gritando:

—¡Sí! ¡Qué no es obvio? Ya me volviste a ganar, ya me tienes sometida, ¿qué más

quieres?— Ella soltó mi mano y me llené de alivio… Me calmé un poco, pero ella desvergonzadamente se sentó sobre mi trasero y dijo:

—Muy bien… Promete, que te portarás bien de ahora en adelante y no volverás a intentar nunca más lo que querías hacer el día de hoy…— Había llegado el momento… «Está bien… Incluso los animales saben cuando están sometidos y a mí ya me lo demostraron tres veces. ¡Está bien, bruja Arlinne! Seguiré tu juego… Tú ganas, no puedo más, ni quiero pelear más contigo». Le contesté sumisamente:

—Está bien… Lo prometo.— Le dije, acoplándome a mi nueva posición…

—¿Cuáles son sus órdenes? Bruja Arlinne.— Ella se pausó un momento y emitió un sonido como si lo pensara… Dijo:

—Mmmh… La primera orden es que dejes de llamarme bruja, solo Arlinne, por favor… Sí quieres referirte a mí por mi uso de la magia, utiliza el término de hechicera.— «¿Cómo?» Le dije:

—¿Hechicera…?— Ella respondió:

—Sí… Pero de preferencia, solo Arlinne.— «Está bien…» Le dije:

—¿Qué más, Arlinne?

—No tengo ninguna otra orden por el momento… ¡Ah! ¡Sí! Que vengas conmigo a cenar y descansar para que puedas sentirte un poco mejor.— «¿Cenar…? Tengo mucha hambre…» —Está bien, ¿algo más?— Ella dijo:

—Respeta a mis compañeros, sí te portas bien, poco a poco con el tiempo, serán también tus amigos y compañeros.— «¡Muy bien, puedo hacer eso!» Le dije:

—Está bien…— Ella se puso de pie, recogió nuestros abrigos y me ofreció la mano para ponerme de pie, mientras sonreía…

*************************

Decidí que sería mejor que ella montara su caballo y yo lo guiara de las riendas… «La verdad, creo que se me pasó la mano, sí la golpeé muy fuerte y estoy segura de que se puso de pie solo con la fuerza de su orgullo». Veníamos en silencio, pensaba en que decirle, pero debía de ser cuidadosa con lo que decía, por experiencia propia sabía que ese momento es el más importante después de una crisis… Una palabra en falso y se volvería a hundir en su depresión.

Iba a abrir mis labios, pero ella se me adelantó y dijo:

—No te entiendo, Arlinne… ¿Por qué te esfuerzas tanto por ayudarme? ¿Y de qué te sirve alguien como yo? Que es mucho más débil que tú…— Le dije:

—Ya te lo he dicho varias veces… El débil como el fuerte, pueden necesitar ayuda… Nada tiene que ver tu fuerza con esto. Además… Eres bastante fuerte, muy fuerte, solo gané por las condiciones en las que nos encontrábamos.— Ella se quedó sin saber que pensar de eso y dijo:

—¿Cómo…?

—Sí, es obvio, mira… Mi maestro el guardabosques, alguna vez me dijo lo siguiente… Hay muchos motivos para pelear y el más simple de todos, es solo querer lastimar al otro… Pero también me explicó, que ese es el motivo más débil de todos y las personas que solo pelean con ese motivo, tarde o temprano van a perder… Sí tú eres más débil que tu adversario, pero tienes un motivo mucho más fuerte para pelear que él… No importa lo que pase, tienes la ventaja.— Terminé de decir eso y le sonreí… Ella se quedó pensando un momento y dijo:

—¿Y cuál es tu motivo…?— Le dije, aún con mi sonrisa en los labios:

—Defenderte…— Ella abrió los ojos y agachó su cabeza para decir:

—¿Defenderme de mí misma…?

—Sí… Y como tú solo querías lastimarme, no importa que tan fuerte seas, no podía perder.

Por fin, llegamos hasta el destacamento… Estaba helando. «Espero que no nos resfriemos…» Todos estaban fuera, imagino que preparándose para salir a buscarme… El lobo corrió hasta mí dando saltos y noté que Penny al ver al lobo, hizo una mueca de asombro. Yo lo acaricié y nos siguió de regreso… Llegué hasta ellos y les dije, sonriendo:

—¡Ya regresamos, nos extrañaron?— Todos vieron a Penny, pero no hicieron ni un solo comentario acerca de ella. La ayudé a bajar del caballo y les dije:

—Vamos para adentro, que ya no siento mis pobres piecitos de tanto frío…— Ray tomó las riendas del caballo de Penny y se lo llevó al establo… Ella hizo una seña mirando hacia el caballo, pero le dije:

—Calma, no necesitarás tu equipo esta noche. Ahí seguirá mañana por la mañana, vamos dentro para que puedas cenar.

Pasamos a la taberna… «¡Qué alivio! Está tan calientito aquí dentro…» El caballero que nos había recibido, se acercó a mí y me dijo:

—Su eminencia… Estábamos listos para armar una patrulla y salir a buscarla.— Le dije, sonriendo y con tono agradecido:

—No, no es necesario… Es solo que nuestra compañera que se encarga de la inteligencia, se quedó atrás y salí por unos momentos a buscarla, pero todo está bien. ¡Muchas gracias!

—Ya veo, su eminencia… Me alegro de que la señorita esté bien, seguramente la ventisca se pondrá muy mal ya entrada la noche… Pero, por favor siéntense, en seguida calentarán la cena para la señorita.— Penny veía la escena con los ojos desorbitados… La conduje hasta la que era nuestra mesa y todos nos sentamos de nueva cuenta. A ella la acomodé junto a Camille. Una vez sentados, le dije a Camille discretamente:

—¿Puedes revisarla discretamente? Tuvimos una diferencia de opiniones y creo que está un poco lastimada…— Camille entendió y la empezó a revisar… Extrañamente cuando Camille la revisó, Penny se dejó tranquilamente. Puse mi mano sobre mi pancita y la apreté… «¡Uuy! Me duele mucho todavía…» La cena llegó a la mesa y le dije a Ray:

—¿Amor, me puedes servir otro poquito de ese aguardiente, por favor?— Él me vio con una mirada, que decía que le tenía que explicar muchas cosas, pero así lo hizo. Penny por otra parte, empezó a comer como si no hubiera un mañana… Camille le dijo:

—Calma, tranquila. Come más despacio, no se va a ir a ningún lugar.— Penny se detuvo por un momento para ver la sonrisa de Camille y para empezar a golpear su pecho. «¡Jajaja! Te lo dijeron…» Lianne le acercó un vaso con una bebida dulce y caliente que ella estaba tomando y le dijo:

—Ten cuidado, está caliente.— Se la bebió de un sorbo, pasó los alimentos y se volvió a hundir en la comida, todos comenzamos a reír…

*************************

Cuando por fin estuve llena, fue cuando terminé de darme cuenta… «¡Ese de ahí, es el espíritu Ganda de los bosques del norte! ¡Por qué lo tiene esta bruja como mascota…? ¿Lo controló con sus brujerías? Tal vez es lo que me quiere hacer a mí… A estas alturas que más da, ya no me importa nada. Sí quiere que sea su mascota, su esclava, su secuaz… Ya no me importa. Aunque preferiría que no me hiciera ninguna brujería… Sí puedo elegir, le diré que seré fiel como un perro, pero que no me embruje».

La bruja Arlinne se puso de pie, poniendo su mano sobre su estómago… «¿Así qué aún te duele? ¡Eh! Mmmh… No debí de haberla golpeado tan fuerte. ¡Se lo merecía, ella también me dio con todo…!» Una vez de pie, me empezó a presentar a todos sus secuaces… Ahí fue cuando recordé, la bruja de los cabellos de sol, se llamaba Camille… «¡Qué lindo nombre y esos ojos…! Me recuerda tanto a mi mamá…» La otra bruja que parece que siempre está molesta, comulgando con demonios en su cabeza, se llamaba Lianne… «Mmmh… Tengo que tener cuidado alrededor de ella. A diferencia de Arlinne, se ve que ella no se toma a la ligera las cosas… Ella sí podría, tal vez vender mi alma a un demonio a cambio de un par de platas o por un pañuelo para secarse el sudor…» El macho de ella, se llamaba Grand… «¡Es enorme, es un humano…? A lo mejor no, igual y es un demonio que ella misma invocó y le dio apariencia humana…» Por último, el macho de Arlinne se llamaba Ray… «Mmmh… Él también se ve muy sospechoso, igual debo de andarme con cuidado alrededor suyo. Aún recuerdo que él fue, el que le dijo a Arlinne que me pusiera a descansar… En ese momento, me pareció lo más noble del mundo, pero ahora que estoy fuera de ese aprieto, me alegro tanto de que no le haya hecho caso… Después de todo, los humanos no son tan diferentes a nosotros… No en todos lados, pero al menos en el grupo de Arlinne, las hembras tienen el control… Eso tiene sentido, por lo menos. Debo de tomar mi lugar, como la hembra más baja de la casta y ser respetuosa. Ya que estoy aquí con ellos, quiero hacer las cosas bien, no vaya a ser que me vaya a ir muy mal por el contrario».

Una vez terminadas las presentaciones… Camille le dijo a Arlinne, que les habían prestado la planta alta de la cabaña para que pasaran la noche. Había tres habitaciones… «Bueno… En fin, yo puedo dormir en el piso… Por eso quería ir a mi caballo por una lona, por lo menos para acostarme. Ya han hecho mucho por mí el día de hoy. Debo de mostrar que los respeto y no importunarlos más». Subí las escaleras, empujada por Arlinne, quien dijo:

—¡Vamos, Penny! ¡Es hora de dormir calentitas!— «¡Aah? ¿Así que de eso se trataba? ¡No le basta un macho…? Cierto, recuerdo lo que me mostró… Mmmh… Tal vez esa sea mi función, tiene sentido… Está bien, estoy lista… Solo sin brujerías, por favor».

Todos se despidieron… «¡Eh! ¡Uff! ¡Qué alivio! Estaba equivocada después de todo…» Me quedé con Camille y ella dijo, sonriendo:

—Vamos, Penny. Tengo que revisar tus heridas para que puedas descansar.— «¡Compartiré habitaciones con Camille? ¡Qué felicidad!» Me tomó de la mano y me condujo al interior de la habitación… Llegamos hasta la cama y dijo:

—Quítate tu abrigo…— «No importa lo que fuera, confió en ella. Ella me salvó la vida una vez… Me salvó desde un punto que yo creí, que ya no había regreso». Me quité mi túnica y ella me recostó en la cama… Empezó a revisar mis heridas. «Después de todo, creo que estoy muy equivocada acerca de ellos… Tal vez, sí sean buenas personas. Tal vez, solo quieran ayudarme…» Ella sanaba mis heridas con sus encantamientos… «¡Qué calientito se siente! Ya no siento el dolor en mi estómago, ni en mi quijada… Pobrecita Arlinne, le pegué feo… ¿Ella podrá hacer estas cosas también y sanarse…? Sí no, le va a doler toda la noche…» Sin pensarlo, le dije a Camille:

—Camille… Disculpa… Yo también lastimé a Arlinne cuando peleamos, ¿ella puede sanarse? ¿La podrías revisar?— Ella sonrió cálidamente y me dijo:

—No te preocupes, Penny. Arlinne también sabe sanar. Ella me ayudó a sanarte cuando estabas inconsciente y moribunda, la vez anterior.— «¡Arlinne me sanó también…?» Camille dijo:

—Estabas muy mal… Yo sola hubiera tardado mucho más y no tenías tiempo.— Me empezó a invadir la tristeza… «Arlinne… ¿Por qué?» La tristeza se reventó como una fuente y le pregunté a Camille, llorando:

—¡Por qué, Camille? ¡Por qué me ayuda así, Arlinne…? ¡A mí, qué solo quería matarla y echar su cabeza en una bolsa?— Ella dijo sonriendo, mientras acariciaba mi pelo para tranquilizarme:

—No lo sé, Penny. Así es Arlinne, es una niña muy buena que no puede aguantar el ver sufrir a otras personas… A mí me ayudó igual que a ti.

—¿Sí…?— Ella asintió y dijo:

—Ya todo está bien, Penny. Puedes contar con todos nosotros, no tendrás que estar tú sola nunca más.— «¡De verdad…?» Me sentí muy mal y le dije:

—He sido muy injusta con ella… Después de todo, sí quiere ayudar a la gente… Incluso a mi pueblo.

—¡Sí! ¿Nos ayudarás a qué eso pase?— Asentí con la cabeza y le dije:

—¡Sí, ya me voy a portar bien…! Y no la llamaré bruja, nunca más.— Ella sonrió y dijo: —Muy bien, entonces a la cama.— Me recosté feliz, abrazando una almohada y poniendo mi cabeza sobre la otra… «Que cómodo está esto y tan calientito…» Ella me quitó mis sandalias, las puso a un lado de la cama y me arropó con las cobijas, justo como lo hacía mi madre, cuando tan solo era una niña… Apagó la luz de una linterna y dijo:

—Buenas noches, Penny. Descansa.— Lloré en silencio de alegría… Calientita, ahí sumida en las cobijas y me quedé profundamente dormida…

*************************

«¡Qué noche…! ¡Por fin a descansar!» Ray entró tras mío a nuestra habitación… Había dos camas, le dije:

—¿Amor, cuál prefieres? ¿Izquierda o derecha?

—Izquierda…

—¡Sabia elección!— Puse mis cosas frente a la cama y volví a sujetar inconscientemente mi pancita… Él dijo:

—¿Quieres explicar, cómo supiste qué esa chica estaba fuera y necesitaba de ti…?

—Puedo intentarlo…— Él me vio de pies a cabeza y dijo:

—Estás lastimada… ¿Crees que no me doy cuenta, qué te has venido doliendo de tu abdomen toda la noche?

—No es nada… Ya voy a sanarme.— Me empecé a desnudar para al final, poder ver la sangre molida bajo mi piel… «¡Uuy…! Sí está feo…» Ray me vio e instintivamente, fue a sus cosas por una venda y el ungüento para la inflamación… Comencé a canalizar mi conjuro de sanación y él, al mismo tiempo me empezó a poner el ungüento.. Le dije:

—Con cuidado, amor… Sí me duele mucho… Mentí.— Lo hizo con más cuidado… Poco a poco la sangre coagulada se iba disolviendo, dando paso a que circulara el resto… De la misma manera, la inflamación de mis músculos disminuyó. Él me vendó con mucho cariño… Por fin, me sentía un poco mejor. Me lancé a sus brazos y empecé a juguetear, pero él me dijo:

—No, Arlinne… Nada de eso hasta que te expliques, ¿por qué quisiste ir sola? ¿Qué no confías en nosotros?— «No, regaños, no…»

Me recosté en la cama y le dije:

—Está bien, pero por favor, amor… No vayas a creer que estoy loca.— Él dijo:

—No, amor.

—Mira… Tú bien sabes que frecuentemente tengo pesadillas y terrores nocturnos…— Él asintió y continué:

—Bueno… Pues en ocasiones, mi cabecita loca, sueña cosas raras… Cosas que parecen no tener ningún sentido en ese momento o cosas que simplemente olvido al despertar.— Él dijo:

—Como todos… Eso es normal.

—Sí, hasta ahí lo es, pero… En ocasiones esas cosas que sueño, me hacen sentir cuando estoy despierta como sí las hubiera vivido con anterioridad… En fin… Así fue como salí corriendo a buscar a la montaña a Penny… Porque recordé que debía hacerlo… Es como si todo lo que pasaba lo hubiera vivido antes… Y cuando por fin me paré de la mesa y salí, era lo que en mi sueño había hecho…— Él me vio a los ojos, incrédulo y dijo:

—¡Vaya…! Pues eso si parece raro… ¿Algún otro sueño profético del que debamos saber?— Empecé a reír y le dije:

—¡Jajaja! ¡No…! No es como que los pueda recordar cuando quiera… Solo los recuerdo hasta que está pasando… Es más, ya ni siquiera recuerdo, cuando fue que soñé, lo que me hizo salir a la montaña helada a evitar que Penny se suicidara, colgándose de un árbol…— Él dijo:

—¡Se iba a suicidar?— Contesté:

—Aja… Colgada de un árbol…— E hice una mueca, como sí me estuviera ahorcando, sacando la lengua y todo… Él dijo, sorprendido:

—¡Y… En tu sueño se suicidó?— Le dije, riendo:

—¡Jajaja! No… Mi sueño solo llegaba o más bien, solo recuerdo hasta donde la encontraba ahí, sentada sobre la nieve.— Él negó con la cabeza y dijo:

—En fin… Me alegro de que las cosas hayan salido bien.— Le dije:

—Yo también…— Sonreí y lo abracé, para ponerme nuevamente cariñosa…

A la mañana siguiente, bajamos para preparar los caballos y marcharnos… No esperaba más atenciones por parte de los caballeros… Pero justo cuando bajamos las escaleras y Ray y yo, nos disponíamos a salir a preparar las cosas, el chef que había preparado la cena el día de ayer, me dijo:

—Su eminencia, no pensarán marcharse sin desayunar, ¿verdad?— «¡Ehm!» Le dije:

—Pues… No. Pero ya hemos abusado tanto de ustedes, que no quisimos molestarlos más…— Él dijo:

—No es ninguna molestia, de hecho me viene bien… Estoy preparando una sopa a base de carne de cordero y quiero que la prueben, pienso que es muy buena para este clima frío. Por favor, siéntense.— «¡Ehm! Bueno…» Le sonreí a Ray y nos sentamos… Casi al instante, nos puso dos platos con la sopa sobre la mesa, uno para cada uno. Él dijo:

—Con cuidado, está hirviendo.— Tomé una cucharada y le soplé, después de un momento, la probé… «¡Mmmh! Yummy! Está muy rica». Le dije:

—¡Está muy sabrosa y tiene un ligero toque picante que la hace saber muy especial!— El chef se pavoneó y dijo, riendo:

—¡Jajaja! Sí, es mi receta especial para este clima frío… ¡Jajaja! Coman la que quieran, preparé suficiente para todo el regimiento y siempre sobra… ¡Aah! Y también sobraron algunos huesos de cordero que cocí junto con la sopa para darle sabor… Se los puedo dar a tu perro, sí no hay ningún problema…— Yo le dije:

—Sí, gracias. A él, le encantan ese tipo de cosas.— Nos clavamos en el enorme plato de sopa… El lobo estaba feliz, observándonos, mientras destrozaba los tiernos huesos en su boca. Después de unos minutos, bajaron Camille y Penny… Penny se veía mucho mejor, aún seria, pero ya con su mirada mucho más brillante que el día de ayer. Camille nos saludó y dijo:

—Penny, vamos a desayunar.— Le sonrió, pero Penny, solo se quedó parada ahí, junto a la silla que le había extendido Camille… Como sí le anduviera de orinar. Volteé a ver a Camille, extrañada y ella me regresó la mirada… Dije:

—¿Penny, qué pasa? ¿Por qué no, te sientas? ¿Tienes ganas de orinar?— Ella dijo:

—No… Es que la otra hembra de tu clan, aún no está aquí sentada… Y sería de mala educación, sí me siento a comer antes que ella…— Volví a ver a Camille y ella me devolvió la mirada… No pude más y estallé en carcajadas. Le dije:

—¡No…! ¡Jajaja! Penny… No te preocupes, nosotros no tenemos ningún lugar diferente entre nosotros en nuestra relación. Todos somos iguales. Sí ella no está aquí y se acaba la comida, es su problema por llegar tarde…— Ella dijo tímidamente:

—¿En serio…?

—Igualmente, no somos tan malos y les guardaríamos algo… Pero no. Penny, te lo digo en serio, solo siéntate y desayuna.— Ella sonrió y se sentó a un lado de Camille, en un instante el chef también les sirvió un enorme plato de sopa. Camille le dijo:

—Penny, está muy caliente. Por favor, no comas igual de rápido que ayer o te lastimarás.— Ella asintió y empezó con mucho cuidado a soplar cada cucharada que se llevaba a la boca.

Lianne y Grand, bajaron, de igual forma se sentaron a la mesa después de saludar. Nosotros habíamos terminado… El chef nos ofreció una segunda porción, pero al menos yo, había quedado muy satisfecha. Nos negamos educadamente y salimos a arreglar los caballos, diciéndoles al resto que los esperaríamos afuera. Pasamos a ver al chef y le agradecimos por todas sus atenciones.

Llegamos hasta el establo… Ray checaba los caballos de todos. Por un momento, se detuvo frente al caballo de Penny y lo observó con detenimiento… Yo entendiendo, me acerqué y le dije:

—¿Cómo está…?— Él me dijo:

—Está bien, solo muy desnutrido… Con el tiempo se irá recuperando. Imagino que la pobre bestia, solo comía lo que encontraba y con el invierno, eso se redujo en gran medida desde la última vez que lo vimos… No te preocupes, ya le estoy dando el mismo alimento que a nuestros caballos y una que otra verdura fresca como suplemento, en un tiempo estará como nuevo.

Nos encargamos de arreglar las cosas, despedirnos y agradecer por todo a los caballeros del regimiento. Partimos al norte un par de horas antes del mediodía. Ya en el camino, le pregunté a Grand:

—¿Grand, sabes si llegaremos el día de hoy a la aldea de Lidranos? No me gustaría pasar la noche en este frío, tan solo con las tiendas de acampar y una hoguera que se la lleva el viento…— Él me dijo:

—Sin problema, Arlinne. Es muy probable que lleguemos después de comer.— Me tranquilizó escuchar eso… Cabalgamos a buen ritmo por un rato y ya entrada la tarde, decidimos detenernos para comer algo, solo un bocadillo, ya que seguramente cenaríamos en la aldea…

Todos bajamos un momento de los caballos para descansar y nos sentamos por ahí, para sacar algunos bocadillos que habíamos traído de la capital… Solamente Penny parecía perdida en la escena… Fui hasta ella y la traje de la mano junto a nosotros. Le dije:

—Vamos, Penny. Ven para que comas algo.— Ella abrió su boca, sorprendida y dijo, sin pensar:

—¡Van a comer otra vez?— Todos empezaron a reír discretamente y le dije:

—Sí.— Camille agregó, después de mí:

—Penny… Es importante hacer varias comidas al día. Es mejor comer varias veces en pequeñas cantidades, que hacer una sola comida en el día y retacarte todo lo que te quepa.— Ella dijo, igual de sorprendida:

—¡Varias…? ¿Cómo cuantas?— Camille con extrema paciencia, dijo:

—Mira, Penny. Por lo general, nosotros estamos acostumbrados a hacer dos comidas fuertes en el día y una o dos más, muy ligeras. Pueden ser solo bocadillos o algo ligero.— Ella dijo, sorprendida de nueva cuenta:

—¡Entonces…! ¡Comen tres veces al día por lo menos…? ¡Diario?— Camille contestó amablemente:

—Sí y tú lo harás también, de ahora en adelante. Lo necesitas, aún estás creciendo.— Sin decir más, Camille le pasó un par de bollos rellenos, uno de ensalada de pescado y uno de carne, pusimos unos cuantos palitos en el piso, solamente para hacer una pequeña hoguera para calentar un poco de té y beberlo con la comida.

Seguimos nuestro camino y por fin, con la última luz del atardecer, vimos los chorros de vapor que salían del piso y se elevaban en el ambiente helado… Me emocioné y les dije:

—¡Miren! ¡Ahí debe de ser! ¡Aguas termales…!— Camille y Lianne, se emocionaron y Penny dijo:

—¿Qué son las aguas termales…?— Camille le explicó con detenimiento y paciencia… Yo me acerqué a Ray y le dije, bajito:

—Espero que haya todo lo que necesitamos en la aldea. No solo la comida para tú ya sabes que, sino también, quería ver si puedo comprar algo de ropa y equipo para Penny…— Él dijo:

—No te preocupes, sí me hubieras escuchado con atención cuando les explicamos, porque queríamos venir aquí, sabrías que hay una villa comercial del reino enano, justo entre esas cordilleras adelante.— Me quedé boquiabierta y le dije:

—¡En serio…?

—Aja. Ahí llevaremos las escamas y veremos, sí los maestros enanos, pueden ayudarnos con el equipo.— «¡Oooh! No recuerdo eso, pero suena bien».

Cuando llegamos a la aldea, la gente salió de sus casas… Se notaba que hacía tiempo, que no había viajeros. Todos empezaron a seguirnos y a ofrecernos posadas, hosterías… Avanzamos al centro del pueblo y los comerciantes que nos acosaban empezaron a regresar a sus domicilios. A los que nos preguntaron, les dijimos que se había levantado el asedio, que estuvieran tranquilos, seguramente muy pronto el comercio y los turistas regresarían. Les dije a mis compañeros:

—¿Y bien…? Aquí parece que todos se dedican a lo mismo, ¿dónde nos hospedamos?— Grand dijo:

—Arlinne. Lo mejor que podríamos hacer, es rentar una propiedad grande que tuviera baño de aguas termales propio, así estaremos más tranquilos y podríamos comer o pasear por el resto de la aldea a nuestras anchas, sí así lo deseamos.— Le dije:

—Muy buena idea, pero… No sé con quién podríamos ir. Toda la aldea pareciera que fue construida exactamente en medio de las termas…— Grand dijo:

—Preguntemos por el alcalde o el mayor de la aldea y que él nos diga, con quien debemos de ir.— Así anduvimos por toda la aldea el resto de la tarde y el comienzo del anochecer, hasta que por medio del mayor de la aldea, contactamos con un mercader que se dedicaba a rentar propiedades destinadas al descanso.

Tratamos con él, para conseguir un buen precio, aunque la verdad no fue difícil, se veía que habían tenido tiempos difíciles… Llegamos a un acuerdo de que serían setecientas cincuenta piezas de oro por treinta días, incluía un mozo que podía o no, estar de planta y el aseo del lugar cada determinado día, de la comida y el resto de las expensas, correría por nuestra cuenta… «¡Perfecto!»

Llegamos hasta la propiedad… Eran un conjunto de cabañas interconectadas por piso de madera. Teníamos aguas termales, no solo en un enorme cuarto de baño privado en medio de las tres cabañas, de donde emanaba directamente, sino que además, todas las cabañas tenías agua caliente que llegaba directamente de las termas del centro de la propiedad. Era un lugar hermoso… Todos fuimos a dejar nuestras cosas en nuestras respectivas cabañas y salimos a buscar algo de cenar.

Penny dijo, cuando caminábamos por la calle:

—Déjenme adivinar… ¿Vamos a ir a comer otra vez?— Todos reímos y yo le dije:

—¡Jajaja! ¡Sí! Pero esta vez, comeremos más que las dos anteriores. Es la hora del plato fuerte, ¿sabes?— Ella dijo:

—Está bien.— Y por fin… Sonrió. ¡Por primera vez, la había visto sonreír! «¡Me alegra tanto que poco a poco se sienta mucho mejor!»

Parecía que la especialidad de la zona era la carne de cordero… Decidimos sentarnos en una hostería que apenas tenía un par de comensales. Nos sirvieron una especie de bollos rellenos, con carne molida de cordero y especias. Estaban muy buenos y para acompañar una deliciosa bebida alcohólica hecha a base de granos, endulzada con miel. También estaba muy buena… Estaba muy contenta… «¡Por fin! Después de las presiones de los últimos meses, podremos descansar en serio para seguir adelante en nuestro camino, finalizando el invierno».

Fin del Capítulo 20.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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