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Crónicas de lo Improbable I: Físico. - Capítulo 21

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Capítulo 21: Capítulo XXI: Inteligencia.

Capítulo 21.

Pasaron dos días y Lianne ya estaba desesperada… Esa era la noche de su cumpleaños… «¡Jajaja! Pobrecita… ¿Pero quién te manda decir que soy hosca y predecible…?» Yo descansaba, recostada en un camastro junto a las termas del interior de la propiedad, solamente con un pantalón corto y una playera casual, dormitando… Ella iba y venía por el lugar. Ray y Grand, habían salido con la excusa de que se informarían de la villa enana y de si podrían recibirnos para comerciar… En realidad iban a traer la comida que ya habíamos pedido que nos prepararan de antemano para la ocasión. Camille se fue a acostar temprano con la escusa de que se sentía indispuesta y Penny no sabía nada… Ella solo retozaba por ahí.

Lianne, por fin no lo soportó más y me encaró…

—Renacuajo… ¿Oye, sabes qué día es hoy…?— «¡Uuuh! ¡Jajaja!» Contesté:

—No, hermanita… ¿Qué día es hoy? ¿Quinto lunar de invierno?— Ella dijo:

—¡Noo! Bueno, ¡sí! ¿Pero además…?— Me quedé pensando y dije:

—No lo sé… ¿Algo más…? ¿Día del trol?— «¡Jajaja!» Ella se empezó a ofuscar y dijo:

—¡No, no es día del trol!— Dije:

—Mmmh… Déjame pensar… ¡Del maestro carpintero?

—¡Lo haces a propósito, verdad renacuajo?— Hice mi cara plana y sin emociones para decirle:

—No… ¿De qué hablas?— Y me le quedé viendo sin una sola emoción en mi rostro… Se empezó a enojar… «¡Jajaja! ¡Ya, está bien no lo soporto más!» Le dije:

—Mmmh… Espera. Estoy recordando algo, ¡ehm! No, eso es en primavera…— Pensé en decirle que no recordaba, porque era hosca y predecible, pero esos eran secretos de cama de Grand y ella, estaba prohibido en mi código hacer algo así. Oí que venían llegando los chicos… «En fin, es hora de que se dé cuenta de todas formas». Le dije:

—¡Ya, necia! ¡Crees que se me podría olvidar algo así? Aunque seas fea conmigo y me insultes, me sobajes, seas sarcástica y muy poco empática… ¡Sé qué me quieres mucho y nunca se me podría olvidar qué el día de hoy es tu cumpleaños! ¡Eres mi hermanita querida!— Corrí y la abracé… Al mismo tiempo, los chicos llegaban con toda la comida que habíamos mandado preparar. Su semblante de piedra empezó a cambiar y se iluminó con una sonrisa.

Comimos y bebimos toda la noche, festejándola. Todos le entregamos sus regalos, excepto Penny que no tenía ni la más mínima idea de que era lo que pasaba, pero Camille le explicó con mucha paciencia. Penny dijo:

—Lo siento, señora hechicera Lianne. Yo no sabía que ustedes festejaban algo así, ni que el día de hoy era su cumpleaños.— «¡Señora? ¡Jajaja!» Se me salió el ponche de frutas que estábamos tomando por la nariz y repetí lo que dijo…

—¡Sí, señora hechicera, entienda…! ¡Jajajajaja…!— Lianne con mucha paciencia, dijo:

—No te preocupes, Penny. No pasa nada, la siguiente vez estarás lista… Todos nosotros festejamos nuestros cumpleaños… Pero, por favor… ¡Sí valoras tu existencia, no me vuelvas a llamar señora!— Vio a Penny con una sonrisa amable y siniestra al mismo tiempo… Penny salió corriendo tras Camille, diciendo:

—¡No, auxilio! ¡Embrujos, no, por favor…!— Yo estaba explotando de la risa y dije nuevamente, remedándola:

—¡Sí, por favor, señora bruja! ¡Embrujos no! ¡Jajajajaja!— Lianne se lanzó a pellizcarme del brazo, diciendo:

—¡A Penny se la paso, porque es inocente y un poco ignorante y no es su culpa…! ¡Pero a ti, renacuajo endemoniado…! ¡Ya verás!— Rodamos por el piso, mientras me hacía cosquillas como cuando éramos niñas… Yo me orinaba de la risa, diciendo:

—¡Auxilio! ¡La señora bruja, me está embrujando…! ¡Jajajaja!

Fue una noche inolvidable… Lianne abrió sus regalos. Primero el mío… Yo le regalé ropa como la que le gustaba usar cuando estaba descansando, pantalones cortos que parece que su trasero se va a salir por debajo y unas lindas blusas ajustadas que hicieran juego, de esas que le apretaban el pecho que parece que va a estallar. Ella dijo:

—¡Gracias, renacuajo! Tienes buen gusto… Es una pena que tú no puedas usarlas.— «¡Pfff! ¡Su contraataque? Está bien… Ya reí lo suficiente». Continuó diciendo:

—¡Aah…! Sí. Lo que me recuerda… Tengo un regalo para Penny.— Abrió su portal y empezó a sacar algunas prendas que le iba entregando a ella, para luego decir:

—Toma, Penny. Espero sean de tu agrado, es ropa que ya no me queda, de cuando más o menos tenía tu edad… Se la estaba guardando a renacuajo, pero después de tanto tiempo ya perdí la esperanza de que le queden algún día.— «¡Pfff!» Sentí como sí cayera una piedra sobre mi cabeza… «Viéndolo bien, también Penny tiene lo suyo… ¿Por qué solo yo, de todas nosotras, tengo el pecho tan pequeño…? ¿Qué no comí bien de chica? ¿Qué fue lo que pasó?» Penny se emocionó y dijo:

—¡Gracias, se…!— Se detuvo por un momento, vio a Lianne, ella le hizo una seña con la mirada, para después continuar…

—Gracias, Lianne. Me las pondré a partir de mañana, se sienten muy suavecitas y todas son de muy bonitos colores.— Lianne le dio una palmadita sobre su cabeza y siguió abriendo sus regalos…

Así continuó… Ray le regaló un juego de plumas y tinteros para que pudiera seguir escribiendo sus brujerías en sus pergaminos… «¡Jijiji!» Camille le regaló un perfume que ella misma preparó… Nos dejó a Penny y a mí olerlo. Olía muy bonito con un aroma sofisticado que iba muy bien con Lianne. Por último, Grand le regaló un hermoso juego de joyas. Una gargantilla de zafiros, con aretes y un brazalete incluido… Se veían hermosas. Le debió de haber costado una pequeña fortuna. A Lianne se le humedecieron los ojos y se lanzó a los brazos de Grand… Le habían encantado.

Por último, llegó la hora del pay… Camille fue a su cabaña y regresó con un gran Pay de Manzana, que tenía la cubierta crujiente y espolvoreada de azúcar caramelizada… «¡Yummy! Se ve delicioso…» Lianne nos agradeció a todos y cortó las rebanadas para nosotros… «¡De verdad, sí está delicioso…! Camille es muy buena cocinera… Quien quiera que sea el afortunado que se quede con su corazón, se va a ir como un rotundo ganador». Bebimos un poco y después, todos nos fuimos a la cama… «Mejor acabar temprano, seguro Grand y ella, tienen planes y nadie de nosotros está incluido… ¡Jijiji!»

*************************

«¡Qué reunión tan bonita…! Después de todo, Arlinne y sus amigos, sí son muy buenas personas… Hasta con ropa linda, salí entre las manos. Me la empezaré a poner desde mañana… ¡Ya lo decidí! ¡Quiero ser como todas ellas, una más de su grupo…! ¡Todas son tan hermosas e inteligentes!»

Camille seguía sonriendo con esa sonrisa tan cálida, que me hacía recordar siempre con tanto cariño a mi mamá. Veía un pequeño objeto cuadrado con mucha atención… «Siempre lo pone sobre la mesa… ¿Qué es eso? Siempre veo que lo observa cuando se levanta o cuando se va a acostar, ¿de qué se trata…? Nunca lo he revisado con detenimiento, no quiero ser impertinente, pero esta vez le preguntaré…» Me acerqué a ella y le dije:

—Camille, disculpa… ¿Qué es eso? Siempre veo que lo observas, pero no lo entiendo… A veces me da la impresión de que está en movimiento.— Camille sonrió amablemente y me dijo, mientras lo tomaba entre sus manos y lo acercaba para que lo pudiera ver:

—Esto, Penny. Es un reloj mecánico, lo compré en la villa de Verón, porque el que tenía, dejó de funcionar.— Me dio el pequeño cuadrito y lo revisé maravillada… «¡Reloj mecánico…?» Le dije intrigada, mientras ella buscaba entre sus ropas:

—¿Qué es un reloj? ¿Y qué lo hace mecánico? ¿Es mágico?— Ella me dijo amablemente, mientras sacaba de entre sus ropas un amuleto o algo similar:

—Penny, un reloj es un instrumento que se utiliza para medir el paso del tiempo y sí, hay mágicos, pero este no lo es, este solo se mueve a partir de un mecanismo.— «¿Medir el paso del tiempo…? ¿Cómo? ¿Y no es mágico?»

—Mira… Este es mi antiguo reloj, tampoco es mágico, es mecánico. Me lo regaló mi padre cuando fui aceptada en el templo de nuestra diosa.— Lo vi detenidamente… Era muy bonito, sujetado por una cadena metálica de color dorado. Me dijo:

—Desafortunadamente, dejó de funcionar hace un tiempo… Cuando empecé a viajar con Arlinne, por eso compré este otro.— Todo era muy confuso para mí… No entendía muchas de las palabras de su idioma… «¿Mecanismo? ¿Qué es eso…? ¿Reloj? Es la primera vez que lo oigo en toda mi vida… ¿Funcionar? ¿Cómo de función? ¿Quiere decir que ya no sirve?» Me dijo:

—Mira estas manecillas…— Me quedé igual… «¿Manecilla…? ¿Cómo, mano? ¡Diablos! ¡Por qué soy tan ignorante?» Ella se dio cuenta de que me estaba desesperando y dijo:

—Es simple, estas agujas te dicen exactamente que hora del día es, aunque no puedas ver el sol o la noche o la luna y así…— Eso lo entendí un poco mejor y dije:

—¿Cómo? ¿Estas agujas, saben la hora del día?— Ella dijo:

—No lo saben, porque no están vivas. Solo está hecho para que puedan mostrarla.— «¿Instrumento? ¡Mmmh…!» Me mostró, como es que debía observarlo para entenderlo… «¡Aah! Así que de eso se trata… ¡Es más fácil de lo que pensé! ¡Qué cosita tan intrigante…! Me pregunto, ¿cómo lo hace…?» Ella vio que me quedé maravillada, cuando por fin entendí como poder leer la hora y me dijo:

—Penny… Tómalo, es tuyo ahora. No olvides darle cuerda todas las mañanas.— «¿Cuerda…? ¿Cómo una soga? ¿Dónde lleva la cuerda? No se la veo por ningún lado…» Ella lo tomó y señaló una partecita metálica que tenía en la parte de atrás… La empezó a girar lentamente, hasta que llegó a un tope. Me dijo:

—Así, ¿lo entiendes? No debes de hacerla girar más allá de su límite.

—Sí, ya entiendo. Todas las mañanas, nunca más allá de su límite.— Ella me dio una palmada en la cabeza y sonrió. Puse el reloj nuevamente en su lugar… «¡Muy bien, no puedo resistirlo más! ¡Tengo que pedírselo!» Le dije:

—Camille… ¿Te puedo pedir un favor?— Ella me vio, esperando que le dijera que era y dijo:

—¿Sí?— Respiré profundo y le dije:

—Camille… ¿Me podrías enseñar a leer y escribir, su idioma…?— Ella se vio muy sorprendida y dijo:

—¡Penny, de verdad no sabes leer, ni escribir? Nunca me lo imaginé… Hablas tan fluidamente nuestro idioma, que di por hecho que sabías hacerlo…— Negué bruscamente… —No. No sé… Mi madre me empezó a enseñar cuando yo era muy chica, pero desafortunadamente falleció y ya no pude terminar de aprender. Es más, ya se me olvidó lo que me había enseñado, tiene mucho tiempo…— Ella dijo, sorprendida:

—Pues… No cabe duda, eres una niña muy inteligente, para poder hablar así y entendernos sin saber… De verdad es muy sorprendente.

—Ese es el problema… A decir verdad, la mitad de las cosas que dicen, no las entiendo y… ¡No quiero ser ignorante, quiero entender todas las cosas de las que hablan y las cosas importantes!— Ella sonrió y dijo:

—Muy bien, Penny. A partir de mañana empezaremos con tu educación, ¿estás de acuerdo?— Me puse contenta y dije:

—¡Sí! ¡Por favor!— No podía esperar más… Me saqué el abrigo y me metí en la cama, ella me arropó como siempre y me dijo:

—Buenas noches, Penny.

—Buenas noches, Camille…

*************************

Pasaron algunos días, desde el cumpleaños de Lianne… La estábamos pasando muy bien, por fin, también había aprovechado para estar a solas con Ray por días enteros. Era la segunda vez en nuestra relación que podíamos estar así, disfrutando uno del otro, sin límites, sin nada de por medio… La verdad, no podía tener suficiente de él. «No sé cuanto tiempo dure nuestra relación, pero me gustaría que fuera para siempre». Aunque cada vez que pensaba en eso, me llenaba de angustia… «Sé muy bien, que las cosas no pueden ser para siempre… Me aterra pensar, que voy a hacer el día que acabe… ¡Por favor! ¡Ray, cuídate mucho! Aguantaría, sí te hartaras de mí y te alejaras, porque al menos sabré que estás bien en otro lugar, pero si algo te llegará a pasar, simplemente no tengo idea de que va a ser de mí…»

Ese día, habíamos decidido vernos con los demás e ir a visitar a los enanos de las montañas para comerciar… «Espero que puedan ayudarme con un poco de equipo para Penny… Pienso que ella estará bien con armadura de cuero o escamas, cualquiera de las dos, preferentemente solo cuero, pero tiene que ser de muy buena calidad. Aún no estoy completamente segura que tan buena es Penny peleando frente a frente, sin tener que depender de emboscadas y esas cosas… Pero el haber peleado con ella en un par de ocasiones me da una idea».

Salí de la cabaña que ocupábamos Ray y yo y precisamente, apareció en lo que estaba pensando… Penny se me abalanzó, como sí saliera de las sombras… Dijo:

—¡Arlinne, a que hora pensabas despertar…? Te he estado esperando aquí toda la mañana…— Yo sonreí y dije:

—Estamos en descanso, ¿sabes? Además, yo soy muy dormilona.— Ella dijo:

—¡Sí, ya lo sé! Y muy escandalosa… Puedo oír tus ronquidos cuando duermes y tus gritos de placer hasta nuestra cabaña.— «¡Qué…? ¡Nah?» La vi recelosamente y le dije:

—No mientas… ¿Cómo me vas a escuchar hasta allá…? ¿En serio, se escucha?— Ella dijo, riendo:

—¡Jijiji! ¡Sí! ¡Sí se escucha!— Me apené y me puse como un tomate… «¡Qué va a decir Camille…!» Ella agregó:

—Pero… No te preocupes. Camille no te alcanza a escuchar.— Me le quedé viendo fijamente y continuó:

—Solo yo puedo escucharte… ¿Sabes? Tengo muy buen oído y nada de lo que pasa aquí por las noches se me escapa…— Me hizo un guiño en señal de complicidad… «¡Pfff! Soy una mala influencia… Bueno, no está tan chica. Es más, debe de tener casi mi misma edad, a lo más un par de años menos que yo…» Ella dijo:

—Dejemos eso a un lado… No le diré a nadie que eres incorregible en la cama, en todos los sentidos. ¡Jajaja!— Estaba sorprendida por el cambio de Penny… Esa niña triste y enojada, había desaparecido por completo. Me dijo:

—Quiero pedirte un favor, ¿sí? ¡Por favor!

—¿De qué se trata?— Ella dijo:

—¿Me podrías prestar algo de oro…? Quiero comprar algo, pero no quiero pedirle el dinero a Camille, porque es una sorpresa.— Sonreí y le dije:

—Claro… ¿Cuánto necesitas?— Saqué mi bolsita de dinero, la abrí y esperé a que me dijera la cantidad… Ella se quedó pensando y dijo:

—Eh… La verdad, no sé cuanto pueda costar lo que quiero…

—¿Y qué es lo que quieres?— Ella dijo, con toda seguridad:

—Quiero unas herramientas de relojero.— «¡Qué…? Mmmh… ¿Para qué puede querer tal cosa? ¿Las tendrán los enanos? Supongo que sí, pero deben de ser caras… No tengo ni idea de cuanto cueste algo así…» Ray iba saliendo de la habitación y cuando volteó a ver a la cara a Penny, esta se apenó y simplemente volteó la mirada… Tapé mi boca. «¡De verdad, puede escucharnos!» Le pregunté a Ray:

—Amor… ¿Sabes sí, los enanos podrían tener herramientas de relojero?— Él se quedó pensando y dijo:

—¿Herramientas de rastreador?

—No, de relojero…— Él empezó a pensar y dijo:

—Peque… ¿No serán herramientas de joyero?

—¡Ah…! ¡Sí! Pues sí, ¿verdad…? Han de ser las mismas.— Hice una cara de tonta… Él dijo: —Lo más seguro, es que sí las tengan.— Le dije a Ray, mientras Penny me jalaba de la manga de mi blusa, apenada:

—¿Podrías acompañar por un rato a Penny cuando estemos allá para conseguirlas y de paso, unas de rastreador también?— Él me dijo, extrañado:

—Claro…— Le expliqué:

—Lo que pasa… Es que prepara una sorpresa para Camille y no quiere que se entere.— Él dijo:

—Muy bien, entiendo.— Le dio una palmadita en la cabeza a Penny y se marchó, diciendo: —Iré a atender los caballos, las veo afuera.— Penny se sobresaltó y me jaló de la blusa nuevamente… Dijo:

—¡Arlinne, no! Me da pena ir sola con tu macho, hombre o como se diga…— Yo le dije, acariciando su cabeza:

—Calma, Penny. Ray no te va a hacer nada y no es mi macho, ni mi hombre. Es mi pareja, ¿entiendes? Y en nuestra relación ambos somos iguales, ninguno es más, ni menos, por ser lo que es.— Ella dijo:

—Sí, está bien… Eso es muy lindo de tu parte, pero igual me da pena…— Le dije con una mirada estricta:

—Pues no seas penosa, ¡a menos qué…! ¡Te interesa Ray, como mujer?— Yo sonreí y ella se asustó… Dijo temblorosamente:

—¡No, Arlinne! ¡Para nada, como crees! ¡Yo jamás podría hacer algo así, no me embrujes, por favor…!— Solamente me eché a reír y le dije:

—¡Jajaja! Penny… Entonces no seas penosa y ve con él, bien portadita, ¿está bien? Y nada de andar de resbalosa.— Ella hizo una mueca y dijo:

—¡Uff! Está bien, pero me da nervios…— Le dije:

—Está bien, ve tranquila. En este grupo, todos somos amigos y compañeros. Sirve que lo conoces y convives también con él.— Ella asintió con la cabeza, mientras la tomaba de la mano, para que todos partiéramos rumbo a la villa de los enanos…

Llegamos hasta la villa de los enanos que se encontraba enclavada en las montañas… Fuimos sorteando simplemente el camino que las rodeaba, siguiendo en la misma dirección que habíamos llegado a la aldea de Lidranos. Yo antes de montar en el lobo, le di un saquito a Penny, lleno de oro y platino… Mil piezas de oro para ser exactos y le dije que era para ella, que lo cuidara y que comprara lo que quisiera, pero que fuera cuidadosa, que no comprara porquerías o cosas que no necesite. Ella se sorprendió mucho, tal vez nunca en su vida había visto tanto dinero junto… Me puse muy contenta, de verla tan feliz.

Desmontamos de los caballos junto a un puesto de vigilancia enano y Grand se encargó de las negociaciones… Simplemente les dijo que queríamos comerciar con ellos en oro. Los noté un poco recelosos, pero nos dejaron pasar sin ningún problema. Ya estando dentro de las cavernas talladas dentro de las montañas, me pareció que era un lugar acogedor… No se podía sentir para nada, el frío que estaba haciendo en el exterior y me sorprendió que también encontramos muchos otros comerciantes humanos, que venían de diferentes tierras, buscando mercancías o materias primas.

Grand y Ray, se separaron de nosotras… Ray tomó de la mano a Penny y dijo:

—Vamos a ir a buscar algunas cosas, llevaremos a Penny para que pueda ir viendo las cosas que necesita. ¿Les parece bien, sí las vemos en un par de horas en ese lugar de allá…? Parece una fragua, seguramente es donde trabaja uno de los maestros herreros del lugar.— Lianne me tomó del brazo y dijo:

—Bien, aprovecharemos nosotras para ver las cosas de chicas…— «¿Cosas de chicas? ¿Qué se traen entre manos…? Bueno… Funciona, porque así Penny puede conseguir eso que quiere sin que Camille se dé cuenta». Sonreí y asentí… Lianne me jaló del lugar y dijo:

—Vamos, renacuajo. Consigamos ropa muy linda para Penny.— Yo las volteé a ver… Camille sonreía… Les dije:

—Entonces… ¿No sería buena idea, qué ella estuviera presente, para qué se la mida…?— Lianne dijo:

—Ella no está acostumbrada a estas cosas… Mejor que la primera vez, la ayudemos con eso. Ya después, ella podrá escoger la ropa que le guste por sí misma.— «Mmmh… Bueno, tiene sentido». Camille dijo:

—Sí… Además, te usaremos a ti para probar su ropa. Estoy casi segura que tienen exactamente las mismas medidas con excepción del pecho.— «¡Pfff…! ¿No puede haber un día de mi miserable existencia que no hagan una referencia a mi pecho plano?» Camille agregó:

—Además, quiero platicar con ustedes, sin que Penny esté presente… Les sorprenderá lo que les tengo que decir.— «¡Uh? ¿De qué se trata? ¿Penny hizo algo malo?» Lianne dijo: —Vamos primero a tomar un café. He escuchado que para los enanos, el café que cultivan en tierras humanas, es más valioso que el oro, que les encanta y que lo preparan de formas extraordinarias.— «¡Aah! ¿Sí? Bueno…» Estuvimos de acuerdo y nos fuimos a sentar a un lugar donde lo preparaban fresco ante los ojos del cliente.

Pedimos algunas cosas de sus especialidades y empezamos a platicar… Le dije a Camille:

—Bueno, Camille… ¿De qué se trata? ¿Qué hizo Penny?— Ella dijo:

—No es lo que hizo, Arlinne… Sino, como es.— Quedé igual de intrigada y le dije:

—¿Tiene alguna costumbre fea? ¿Se orina en la cama? ¿Es grosera?— Lianne empezó a reír y dijo:

—¡Jajaja! ¡Se orina en la cama…? ¿Cómo alguien qué conozco, lo hacía apenas hace unos años…? ¡Jajaja!— «¡Qué personita tan fea…! Tenía problemas emocionales, ¿sabes? ¡Buuu!» Camille dijo:

—Nada de eso, chicas… Todo lo contrario.— Ahora Lianne estaba intrigada también… Y ella dijo:

—¿Entonces…? ¿De qué se trata?— Camille guardó silencio un momento y dijo con voz pausada:

—Estoy casi segura, que la niña es un prodigio…— «¡Prodigio…?» Lianne y yo, nos volteamos a ver la una a la otra y empezamos a reír a carcajadas… Lianne dijo burlonamente:

—¡Ajá, Camille! ¡Puripenialanusa, la niña genio! ¡Jajajaja!— Reí también y dije:

—¡Vamos, Lianne! ¡No seas grosera! Camille nunca bromea con estas cosas… ¿O sí…? ¡Jijiji!— Volteé a ver a Camille… Ella solamente negó con la cabeza y dijo, sonriendo:

—Sí… Sé que suena increíble. Yo tampoco lo podía creer, pero me di cuenta cuando la enseñé a leer y a escribir.— Volví a ver a Lianne a la cara… «¿Penny no sabía leer, ni escribir nuestro idioma…? Pero… Sí habla tan fluido desde la primera vez que la conocimos». Dije: —¿Cómo…?— Camille asintió con la cabeza y dijo:

—Sí, es sorprendente. Aprendió casi por cuenta propia, en un par de horas…— Ahora Lianne me volteó a ver a mí y dijo:

—¡Naah? ¿En serio…? A lo mejor sí sabia, pero no lo practicaba hace mucho.— Camille dijo:

—Lo que les digo es cierto. Cuando comenzamos no sabía, ni que letra era cual… En un par de horas, podía escribir palabras complejas como si nada.— Todas nos quedamos en silencio… «¡Penny es una niña genio…?» Camille dijo:

—Eso no es todo… Como vi la facilidad que tenía para aprender, decidí de paso, enseñarle en este orden más cosas… Aritmética, geometría, álgebra simple, química y física básicas y conocimientos básicos en general, todo a lo largo de estos días.— «¿Química y física básicas…? ¡Qué es eso? Ni siquiera yo lo sé, ¿álgebra? El maestro siempre me dio varios bastonazos en la cabeza, porque no podía resolver los problemas más simples…»

Camille continuó, después de una pausa en lo que recogíamos nuestras mandíbulas del piso…

—Al final, no puedo enseñarle más, no sin ayuda de libros, ¿qué debemos hacer?— Volteé a ver a Lianne, que aún no podía creerlo… Lianne dijo, muy seria:

—¡Detente un momento, Camille! ¿Lo qué me estás queriendo decir, es que Puripenialanusa aprendió en unos cuantos días, todo lo que sabías de esas materias…?— Camille respondió: —Bueno… No unos cuantos días. Diez días para ser exactos… Y de ciencias, me detuve en conceptos básicos, pero sí… Básicamente es lo que les estoy tratando de explicar.— «Penny es una niña genio… Mmmh…» Lianne dijo seriamente:

—Pues… No hay mucho que podamos hacer, más que fomentar que siga aprendiendo, sí es eso lo que ella quiere.— Camille asintió con la cabeza y dijo:

—¿Creen que sería buena idea, inculcarle religión para qué pudiera usar magia sagrada o qué ustedes le enseñen los artes arcanos…?— Lianne dijo:

—No lo sé… Antes de todo lo que hemos vivido, te hubiera dicho que es lo mejor para ella, pero la verdad, ahora ya no estoy segura… La magia de cualquier tipo es un poder que requiere mucha responsabilidad… Yo siempre creí que por ser más inteligente que el resto, tenía un derecho nato a agenciarme ese poder y usarlo como yo viera adecuado… Pero ahora sé que eso no puede estar más alejado de la realidad. No importa, sí Penny es inteligente y puede dominar la magia arcana, lo que importa es que no vaya a hacer una barbaridad cuando tenga ese poder… Es como renacuajo aquí presente… ¡Es un jumento, pero su magia es muy poderosa, porque lleva un enorme propósito que sale de su corazón!— Camille y yo, asentimos al mismo tiempo… «¡Exacto…! ¡Mmmh…! Espera un momento, ¡jumento?» Me enfurecí y le dije:

—¡Lo siento hermana, sí soy una idiota, pero hago lo mejor que puedo!— Quería empezar a llorar, pero Lianne se apresuró y dijo:

—¡No, renacuajo! Perdón por la expresión, lo que quise decir… ¡Es que tú eres muy lista también, pero tu inteligencia es del tipo emocional!— Camille dijo:

—¡Sí, Arlinne, es cierto!— «¡Mmmh! No sé… ¡Me quieren lavar la cabeza!»

Habíamos terminado el café, Lianne se levantó de la mesa y dijo:

—Por el momento no hagamos nada, dejemos que ella escoja su propio camino… Sí escoge algún camino que nosotras hayamos andado con anterioridad, la ayudaremos y guiaremos. lo mejor que podamos, ¿les parece bien?— Todas estuvimos de acuerdo y partimos a los almacenes de ropa…

Estuvimos largo rato en la ropa… Yo ya estaba harta, me estaban usando como modelo de modas, solo que cuando me ponían piezas en la parte superior, agregaban un par de pedazos de papel hechos bolita y me los metían bajo el pecho… «¡Qué sinvergüenzas…!» Después de un largo rato, les dije:

—¡Ya, no? ¡Ya estoy harta! Hemos escogido un chingo de ropa, ya me duelen las piernas de estar parada. Ya hasta se nos pasó la hora para ir a ver a los chicos a la fragua…— Lianne dijo:

—Calma, renacuajo… Date a desear un poco, que nos esperen un poquito más. Ya casi terminamos…— «¡Pfff!» Estuvimos una media hora más y al fin, terminamos. Pagamos y salimos con incontables bolsas llenas de ropa… «¡Penny se va a rellenar de prendas, con esto ya va a tener mucha más ropa que yo!» Les dije:

—¡Oigan! ¿No creen qué es demasiada, para alguien qué la mayoría del tiempo va a andar en armadura?— Ambas rieron y Lianne dijo:

—No, renacuajo. Porque la mitad de esta ropa es para ti.— «¡Eh! ¿Para mí?» Lianne dijo: —Tú no tienes más que unas cuantas prendas… Ya se me quedó marcada tu imagen en mi retina, vestida así con ese conjunto rosa… ¡Jajaja!— Camille dijo:

—Sí hubiéramos dicho que la mitad era para ti, hubieras huido, dando escusas…— «¡Pfff! Bueno… Está bien, solo porque hay prendas muy bonitas aquí…» Me puse contenta sin saber por qué, mientras caminábamos a la fragua.

Llegamos hasta la fragua, los chicos ya nos esperaban afuera… Grand y Ray, parados y Penny sentada en el piso, dibujando algunas cosas en la tierra con una varita, para matar el tiempo. Ray dijo:

—¡Vaya! Hasta que aparecieron…— Yo dije:

—Lo siento amor, se nos fue el tiempo muy rápido, ¿qué paso? ¿Cómo les fue con el equipo de Penny y las mejoras para nuestro equipo?— Grand dijo, hastiado:

—¡Mal…! ¡Jajaja!— Yo les dije:

—¿Pero, por qué?— Ray dijo:

—Mmmh… Resulta, que ningún maestro artesano de la villa, quiere tomar encargos a medida, sí no tenemos una orden explícita de su gremio…— Les dije:

—Pero… ¿Ni pagando un extra?— Ray dijo:

—No. Lo que es peor… Todo el equipo que ya tienen hecho que vale la pena, nos lo han querido vender carísimo, a excepción de las herramientas de rastreador y esa otra cosa. No hemos podido comprar nada más…— Yo les dije:

—¡Pues no hay de otra! Sí vale la pena, hay que pagarlo… Por lo menos las cosas de Penny. No la podemos llevar a pelear así, en ropa casual…— Grand dijo:

—No, Arlinne… Quieren que paguemos más del triple, por cosas que están por abajo de lo óptimo.— «¡Pinches enanos! ¡Pues no es un punto comercial? ¿Qué no les interesa el dinero?» Me molesté muchísimo y les dije:

—¡Bueno, entonces vamos a ver a esos pinches enanos del gremio de artesanos! ¡Yo me encargo!— Ray dijo:

—No, Arlinne. Cálmate. Estas personas son más necias que tú, no quiero que vayamos a tener un problema…— Le dije:

—¡No…? ¡Entonces iré yo sola!— Ray al ver que no había opción, dijo volteando a ver a Grand:

—Está bien… Arlinne. Como quieras, vamos. Te quería ahorrar un coraje, pero si eso es lo que quieres, vamos.

Caminamos hasta un edificio de dos plantas en la parte residencial de la villa… Les dije:

—Sí quieren ahorrarse la vergüenza, quédense afuera… ¡Por qué si no acceden a darme el permiso, les diré un par de cosas!— Un par de enanos armados, al parecer guardias, se me quedaron viendo cuando dije eso… Solamente los ignoré y esperé la respuesta de mis compañeros… Ray volteó a ver a todos los demás, negó con la cabeza y dijo:

—Vamos… Pero ten tacto, por favor.— Entramos a la recepción y me acerqué a un escritorio, le dije amablemente al enano que estaba ahí sentado:

—Buenas tardes, soy Arlinne de Veranda y vengo a ver a los maestros artesanos, líderes del gremio, ¿podría anunciar que estoy aquí?— El enano se me quedó viendo, extrañado por la seguridad con la que le había dicho las cosas, asintió y subió las escaleras a la planta alta, nos sentamos y esperamos a que nos atendieran…

El tiempo pasó y pasó… Me empecé a molestar mucho más. «¡Con qué esas tenemos? Me van a dejar aquí, como sí estuviera loca, a que me aburra y me vaya… ¡Muy bien!» Me puse de pie y me dirigí a las escaleras… Les dije:

—Espérenme aquí, ¡ya lo verán!— Ray trató de tomarme de la mano, pero me adelanté y subí…

Era una enorme sala, con cuatro escritorios, todos con placas escritas en su idioma… «No sé hablar enano… Como no pensé eso antes. Ni modo, sí se dedican a comerciar con humanos, deben de saber hablar nuestro idioma. Hasta las señoras que atendían el café, sabían un poco… ¡Está bien, allá vamos!»

Todos los que ocupaban los escritorios se me quedaron viendo y me siguieron con la mirada… Me dirigí hasta el escritorio más grande y arreglado de todos. Un enano de larga barba de color azul oscuro, estaba sentado en él… Me vio fijamente cuando me acercaba, haciendo una mueca de disgusto y cerrando uno de sus ojos, para el otro apuntarlo directamente a mi cara. Le dije, ya cerca de él, directamente a su rostro, sonriendo como siempre lo hacía:

—¡Muy buenas tardes, señor maestro artesano enano! Mi nombre es Arlinne de Veranda y acudo a ustedes, porque mis compañeros y yo, tenemos la esperanza de poder conseguir equipo a la medida de alta calidad, para todo nuestro grupo… Pero todos los miembros de su gremio nos han pedido un permiso para poder fabricarlo… ¿Sabe? El oro no es un problema, ¿podría extendernos dicho permiso?— El enano me volvió a ver de arriba a abajo y comenzó a reír a carcajadas…

—¡Jajajajaja!— Después de unos segundos, se quedó completamente en silencio y dijo escuetamente:

—¡No!— «¡Enano cabrón…! Muy bien, al menos ya sé que entiende mi idioma». Le dije, haciendo mi carita de puchero y con una voz suave:

—¿Pero… por qué? Señor enano, vamos a pagar, ¿cuál es el problema?— Él se volvió a quedar en silencio, esta vez, sin siquiera verme a la cara, tratando de evitar mi mirada, mientras yo hacia la carita más tierna que podía y buscaba sus ojos para ocasionarle un poco de lástima. Él luchaba por no mirarme a los ojos, hasta que se hartó y dijo con una voz gruesa y hastiada:

—¡No hacemos más, equipo por encargo para humanos y mucho menos cuando están en guerra! Puedes ir y comerciar todo lo que quieras, ustedes son nuestros aliados comerciales, pero nada más, ¡no insistas!— «¡Mmmh! Muy bien, tengo una idea…» Nuevamente le dije, arrastrando mi voz, ahora con un tono triste:

—Pero… Señor enano. No hay artesanos más capaces que ustedes, cuyas obras brillan por sí mismas, con una manufactura sin igual. ¿Qué vamos a hacer nosotros sin ellas…? Es más, tenemos una compañerita nueva que no tiene ni armadura… Era su ilusión el poder portar con orgullo sus finas piezas terminadas…— «Espero, que no se me haya pasado la mano… ¡Jijiji!» El enano, por fin me volvió a voltear a ver y comenzó a reír:

—¡Jajajajaja! Tienes una lengua filosa, niña… ¡Jajajaja! ¡Pero no llegué a ser el líder del gremio por nada! Tus elogios no te servirán en lo más mínimo. ¡Jajaja!— «¡Aah! ¿Con qué esas tenemos? Cambio de estrategia…» Me puse seria y dije:

—Mmmh… Ya veo. Después de pasar tantos años sentado en ese escritorio, ya has olvidado lo que se siente el calor de la fragua en tu rostro, mientras creas una pieza poniéndole parte de tu alma y todo tu corazón…— Cambié de tono y continué:

—¡Ahora solo eres un burócrata, que viene diario a este escritorio a poner su trasero y tomar decisiones que poco le valen a la gente que depende de ese equipo!— «¡Justo en el blanco!» El enano se empezó a poner de mil colores y hacia un enorme esfuerzo por contener su enojo… Por fin, no aguanto más y estalló…

—¡Diablos! ¡Y qué sabes tú, chiquilla? De crear objetos de la más alta calidad, de poner tu alma en ellos…— Le dije en su mismo tono:

—¡Más de lo que crees, enano enojón y cabrón! ¡Yo soy quien los usa!— La discusión empezó a subir de tono y en un segundo, estaban el resto de mis compañeros en la planta alta, junto con media docena de guardias enanos…

La cosa se había salido de control… Los guardias nos empezaron a amedrentar para que abandonáramos el lugar… «Ni modo, al final no se pudo hacer nada…» Agaché mi cabeza y empecé a caminar con los brazos en alto, rumbo a las escaleras, pero una voz retumbo en el lugar… Era el enano con el que había discutido, quien dijo:

—¡Esperen…! ¡Chiquilla, dime! ¿Para qué quieres el equipo? ¿Para seguir matando a tus propios hermanos y hermanas en la guerra? ¿O para qué es que lo quieres?— Yo le dije: —¡Nada de eso, todo lo contrario! Lo quiero para que por fin la guerra llegué a su final…— Los enanos en los escritorios, se vieron los unos a los otros y empezaron a reír… El enano del escritorio más grande, cambio su semblante y en su idioma, ordenó a los guardias que se fueran y dio algunas otras órdenes a otro enano de los escritorios… En un momento, el enano se puso de pie y nos trajo una botella de una bebida alcohólica y nos empezó a servir un trago a todos. El enano ya más calmado, dijo:

—¡Jajaja! Un poco fantasioso… ¿Otra más de tus mentiras para conseguir el permiso?— Le dije:

—¡No es mentira! Es lo que venimos haciendo hace meses y pronto llegaremos a nuestro destino, más al norte y por fin, pondremos final a todo esto que ya ha durado demasiado tiempo…— El enano se puso de pie y nos empezó a observar a todos de pies a cabeza… Se detuvo largo tiempo frente a Penny… Abría su boca, sorprendido, de seguro se dio cuenta de que era mitad virzuk. Me entregaron la bebida en un vaso, la recibí y me la empiné de un trago… El enano abrió su boca lo más que pudo, al verme hacer eso… «¡Pfff! ¡Está extra fuerte, pero tiene un tono seco que la hace muy sabrosa…!» Sin querer, dije:

—¡Ufff! ¡Qué rica!— Inmediatamente puse mi vaso en la mesa y me volvieron a servir, para yo hacer lo mismo de nueva cuenta… El enano estaba maravillado, viéndome y dijo:

—Ya veo… ¿Arlinne de Veranda, aún quieres ese permiso?— Asentí con la cabeza… Él dijo: —Está bien… Hagamos esto. Me doy cuenta de que eres capaz de cualquier cosa, con tal de conseguir lo que quieres… ¿Qué te parece esto…? Hagámoslo de una manera divertida, tengamos una competencia. Dos de tus compañeros y tú, contra dos de mis muchachos y yo. Veamos quien puede beber más de los dos bandos, sí ustedes ganan, el permiso es suyo… ¡No! ¡Es más! Yo mismo y mis muchachos aquí presentes, levantaremos nuestro trasero de aquí, como tú dices y haremos las piezas en persona para todo tu grupo… Pero… Sí pierdes, cada uno de ustedes dejarán mil oros y se largarán de aquí, para nunca volver… ¿Qué te parece?— Volteé a ver a Ray y a Grand, instintivamente… Ray me jaló del brazo y me dijo en secreto:

—Arlinne, esto es un error… Esos enanos beben licor, como un caballo agua, después de un día entero de marcha. Eso no es todo, este licor de verdad es fuerte, no es como las porquerías que sirven en las hosterías, donde está rebajado para que sigas bebiendo más y más…— Le dije:

—Necesitamos el equipo, no podemos irnos así nada más, después de que llegamos hasta aquí… Yo puedo aguantar, confía en mí… Les ganaremos, tenemos la ventaja, porque tenemos una buena causa.— Negó con su cabeza y volteó a ver a Grand… Grand solamente levantó su pulgar en señal de aprobación. Ray dijo:

—Está bien, confío en ti… Sí sientes que no puedes más, pide a Camille que te ayude, el oro es lo de menos, ¿está bien?— Asentí con la cabeza y volteé a ver a Camille para decirle: —Perdóname, es una ocasión especial… ¿Tendrás algo para qué no muramos, si llegamos a intoxicarnos de más…?— Camille negaba con la cabeza y dijo:

—¡Ya ves, por qué Lianne dice que eres un jumento! Está bien… Pero sí salen mal las cosas, te ayudaré, pero te dejaré sufrir un ratito para que aprendas tu lección, ¿te parece?— «Me parece justo». Sonreí, la abracé y le dije:

—¡Sip, gracias!

Me acerqué al enano y le dije, estirando mi mano:

—¡Trato hecho!— Mientras sonreía… Él comenzó a reír, estrechó mi mano y dijo:

—¡Jajaja! ¡Muy bien, entonces empecemos!— Inmediatamente se pusieron de pie el resto de enanos del lugar… Me quedé sorprendida y le dije:

—Pero… ¿Qué no será de noche? ¿No están trabajando?— Él nuevamente rio a carcajadas y dijo:

—¡Jajajaja! ¡Son seis mil oros, Arlinne, por hacer lo que más nos gusta! ¡Cualquier otra cosa qué haya que hacer aquí, puede esperar! ¡Jajajaja!— «¡Aah! ¡Con qué esas tenemos, enano cabrón? Te llevarás una sorpresa, por creer que has ganado antes de comenzar…»

Salimos del lugar y llegamos hasta la casa del enano, líder del gremio… En cuanto entró, le dijo algunas palabras en su idioma a su esposa y esta, inmediatamente corrió a poner la mesa. El enano dijo:

—Arlinne. Comamos antes para que tengamos el estómago lleno…— «¡Mmmh?» Volteé a ver a los chicos y ellos me hicieron una seña… Una seña que a estas alturas de haber convivido con ellos tanto tiempo, entendí a la perfección… Recordé las palabras de Ray en mi mente… “No comas mucho, porque tu estómago puede tener problemas.” «¡Bien!» Volteé y les regresé la seña.

Comimos y platicamos largo rato, principalmente de donde veníamos y hacia donde nos dirigíamos, sin entrar en detalles… Comí solo lo suficiente para no tener hambre. Por fin, al terminar la cena, la esposa del enano, limpió la mesa y Camille junto con Penny, se ofrecieron amablemente a ayudarla… Aproveché para cuchichearme con los chicos y les dije:

—Debemos ser cuidadosos, un paso a la vez, este es el plan…— Una vez quedó limpio el lugar, los enanos entraron a un cuarto especial, debajo de las escaleras y sacaron caja, tras caja de botellas de la misma bebida que nos habían servido en el gremio… «¡Uuy! Aquí hay más de sesenta botellas, ¿hablan en serio? ¡Nah?»

El enano líder del gremio se puso de pie y dijo:

—Muy bien, Arlinne de Veranda. Mi nombre es Barthis. Las reglas son las siguientes, él que se duerma, quedé inconsciente o vomite, pierde. Sí abandonan el lugar, pierden. Sí van al baño y tardan más de cinco minutos, pierden. El tiempo límite es el amanecer de mañana. El equipo que haya bebido más botellas, sin importar cuantos miembros de ese equipo sigan participando, es el equipo ganador. Sí todos los miembros de un equipo quedan fuera, ese equipo pierde, ¿están de acuerdo?— Volteé a ver a Grand y Ray, ambos asintieron con la cabeza. Él dijo:

—Mi equipo es mi hermano Ismal, el líder de los peleteros y Beldum, el líder de los costureros… ¿Quiénes son tu equipo, chiquilla?— Yo dije, segura de mí misma:

—Mi equipo es Grand y Ray.— Él dijo:

—Sabia elección… Estos guerreros se ven fuertes y taimados, seguro será una competencia interesante…

Hizo una señal y los seis destapamos las primeras botellas… «¡Muy bien, manos a la obra! Espero caigan en mi juego… Sí no, tendré que hacer explotar mi pobre higadito, porque no pienso perder… ¡Ya verán!» Los enanos sin mediar palabra, ni nada, bebieron al hilo la primera botella, sin siquiera respirar… «¡Mmmh! ¡Muy bien, sí, así, síganle…!» Nosotros tomamos los vasos y simplemente repartimos la primera botella entre los tres… Barthis rio y dijo:

—¡Jajaja! ¡Arlinne, así piensan ganar…? ¡Jajaja!— Le dije confiadamente:

—¡Qué…? ¿Ya se acabó el tiempo?— Él cerró un ojo y abrió el otro, lo más grande que pudo y volvió a estallar en carcajadas…

—¡Jajajajaja! ¡Eres lista, niña, me agradas! ¡Jajaja!— Ellos destaparon las siguientes botellas y las empezaron a beber más moderadamente… Nosotros repartimos nuestra segunda botella entre los tres nuevamente.

Así seguimos bebiendo, ya habíamos empezado con la cuarta de nuestro lado, pero ellos ya habían destapado la tercer ronda de su lado de la mesa. Barthis ya se veía tomado, pero seguro, podría seguir así por largo rato… Se puso de pie y dijo:

—Arlinne… Debes de saber, el porqué no queremos fabricar más piezas a la gente de tu pueblo…— Yo sonreí y lo escuché…

—¡Está mal, Arlinne…! ¡Muy mal que peleen entre hermanos! Una cosa es la ambición, el progreso y la conquista, pero otra muy diferente es llevar más allá las cosas… Sí fuesen inteligentes, sabrían que no solo se conquista con armas y violencia…— Yo le dije:

—Lo sé… Por eso es que nuestro propósito es detener la guerra y exponer al culpable.— Él dijo:

—¡Qué más da el culpable, Arlinne…? ¡Cuándo detengas a este, otro llegará y tomará su lugar…! ¡Puedes pelear así para siempre…?— Me quedé pensando… «No… ¿Pero… Qué puedo hacer? Solo sé pelear…» Él dijo:

—Es eso lo que a ustedes los humanos les hace falta aprender… No está mal pelear, pero deben hacerlo por una causa que valga la pena. Ustedes a diferencia de nuestro pueblo, son muy numerosos… ¡No me cabe en la cabeza como siendo tantos, pueden permitir qué solo uno de ustedes o un pequeño grupo, abuse de los demás…! ¡Sí eso llegara a pasar en nuestra civilización, el culpable estaría empalado en la plaza pública a la mañana siguiente!— Barthis tenía razón… «Solo nosotros, somos capaces de que uno solo, acabe y mate las esperanzas y sueños de miles más…» Me quedé pensando largo tiempo en eso, mientras seguíamos bebiendo…

Ellos iban en su cuarta ronda, pero nosotros ya habíamos disminuido el paso y con muchos trabajos, luchando contra los efectos del alcohol, habíamos destapado nuestra sexta botella… «Aquí es donde empieza el plan…» Según lo planeado, Grand tomó la sexta botella al hilo… Todos los enanos se quedaron atónitos. Ray y yo, destapamos otra y la bebimos los dos juntos, casi igual al hilo… «¡Bleeeh…! Debo de respirar profundo y aguantar». Grand destapó la octava y la comenzó a repartir en nuestros vasos…

El enano se quedó estupefacto y dijo:

—¡Jajaja! Arlinne… ¡Creímos que en este punto se habrían dado por vencidos…! ¡Jajaja! Sorprendente… Pero no creas que será tan fácil, el aguantar toda la noche, no te hará ganar.— Solamente negué con mi cabeza… Ya todo me daba vueltas… Él dijo:

—¿Sabes, Arlinne? El ser artesano es la cosa que me hace más feliz en el mundo… ¡Nada me gustaría más, qué de verdad estuvieras diciendo la verdad y crearles a todos ustedes, piezas majestuosas, qué los ayuden a liberar sus tierras y por fin, pudieran vivir en paz!— Le dije:

—¡Pero… Estoy diciendo la verdad!— Él dijo:

—¡No! ¡Solo dices lo que quieres que pase, no lo que harás una vez que la guerra se haya acabado! ¿Qué harás Arlinne, eh?— Guardó silencio un momento y dijo:

—¿Verás a tu alrededor y cómo no habrá nadie más que se oponga a ti, tú ocuparás el lugar del tirano que acabas de derrocar?— El alcohol se me bajó de golpe y me enfurecí… Le dije: —¡Claro, qué no! ¡Jamás podría hacer algo así!— Él dijo, haciendo una mueca con su boca: —¡Por qué no? ¡Sí tú no lo haces, otro más lo hará! Sí lo que dices es cierto y lo logras, tú serás la madre de la paz y la libertad… ¡Dejarías a tu hijo recién nacido en manos de alguien más?— Al terminar de decir eso, cerró su ojo y me vio con el otro, directamente a la cara… Tenía razón… «¿De qué habrá servido pelear, el sacrificio, el dolor, sí alguien más viene, con el corazón lleno de odio y echa a perder todo por lo que peleamos…?»

Estaba molesta, por lo que había dicho, por sus palabras, pero más que nada, porque tenía razón… «¡Qué tan ingenua puedo ser, para pensar, que solo siendo una heroína, puedo salvar a todos…?» Pasé un trago amargo y destapé una botella sin pensar y me la bebí hasta el fondo… Esa era la novena de nuestra parte… Inmediatamente después de eso, tomé una más y se la pasé, igual sin pensar a Grand, para que la destapara. El enano al ver que me quedé callada, estalló en carcajadas y dijo:

—¡Me alegra ver, que de verdad vas en serio, solo así lo estarías pensando con tanto detenimiento! ¡Jajaja! Piénsalo a lo largo de tus viajes… Estoy seguro de que con el tiempo encontraras una solución.— Se puso de pie, terminó su botella junto con el resto de los enanos y tomaron otra cada quien y la destaparon…

Era su quinta ronda, la ventaja se estaba haciendo decisiva… «¡Debo resistir! ¡Muy bien! Debo de distraerme un poco…» Les dije:

—¿Quieren escuchar, las historias de nuestras aventuras?— A todos ellos se les iluminó el rostro y Beldum, dijo:

—¡Claro, pensé qué nunca lo harían! ¡No hay nada mejor con una bebida, que relatos de heroísmo y aventura!

Comencé a contarles todas nuestras aventuras, desde el día que salimos de la torre hasta ese momento… Ellos estaban emocionados y me escuchaban con atención, como niños a los que sus padres les cuentan un cuento de héroes y leyendas a la hora de dormir. Mientras contaba nuestras hazañas, Camille y la esposa del enano, llegaron y sirvieron a la mesa, bocadillos… Me les quedé viendo… «¿Qué es esto?» Barthis me interrumpió un momento y dijo:

—¡Coman, coman! Son deliciosos con el licor, son frituras de cerdo, hechas de su piel, son exquisitos.— «¡Cerdo? ¡Ay! ¡Sí, por favor! He comido tanto cordero en los últimos días que no puedo más…» Las probé… Estaban exquisitas y tenían un toque picante, que iba muy bien con la grasa, Grand y Ray, se abalanzaron sobre ellas… La esposa del enano entendió y en seguida trajo una tarja mucho más grande, con más de ellas…

Con muchos trabajos habíamos terminado nuestra onceava botella y decidimos tomar un descanso… Las historias habían terminado y yo me sentía extremadamente alcoholizada para seguir articulando palabras que tuvieran sentido. Ellos, como sí nada, destaparon su sexta ronda… «Creo que sí soy demasiado ingenua… Estos enanos se ve que podrían seguir así por días». Me quería levantar al baño, pero tenía miedo de caminar y caer… Sin más me puse de pie y lo hice. Como pude me arrastré hasta el baño, oriné lo más que pude y regresé… Grand destapaba la doceava botella, me senté nuevamente aparentando que no pasaba nada, para que no creyeran que estaba en las últimas…

Barthis me vio fijamente a la cara, con su acostumbrada mirada y dijo:

—¡Qué pasa, chiquilla? ¿No puedes más?— Sonreí como pude y dije:

—No… Pero necesitamos ese equipo. Como les acabo de contar, Penny aquí presente, necesita una armadura de cuero y no cualquiera… ¡La mejor! Para que yo pueda estar más tranquila cuando tengamos que pelear…— Barthis comenzó a acariciar su barba y dijo, ya también bastante ebrio:

—Arlinne… Nosotros, la gente de las montañas o enanos, como ustedes nos llaman, creemos que todas las cosas, creadas natural o artificialmente, poseen un alma, ¿sabes? Nosotros creemos que las cosas poseen magia… No solo las que encantas con conjuros y hechizos, sino todas en general. Las armas y armaduras que creamos, les ponemos todo nuestro corazón al momento de crearlas, por eso creemos firmemente que el alma de las cosas es más feliz, cuando son usadas para el propósito con el que fueron creadas… Es decir, puede que una armadura no tenga ningún encantamiento, pero si ha defendido a su portador de incontables golpes mortales… ¡Entonces la armadura en verdad es mágica! ¿Me entiendes…? — No supe por qué… Sería el alcohol, mi estado de ánimo o simplemente, lo que me dijo… Pero esas palabras se me clavaron hasta el corazón… «¡En verdad es cierto! ¡Las cosas no necesitan estar encantadas, para poseer una poca de esa magia, que solo puede ocurrir cuando las usamos para lo que fueron creadas…!» Sin pensar, le dije:

—¡Lo sé bien…! ¡Yo tengo una frazada, que tengo desde niña! Solo le digo, mi mantita, de cariño… Es una simple frazada de lona cualquiera, pero… ¡Para mí, es la mantita más mágica que puede existir! ¡Esa mantita me ha reconfortado cuando he estado muy triste, me ha cobijado cuando hace mucho frío…!— Comencé a reír…

—¡Jajaja! ¡Incluso ha cubierto mi piel desnuda, protegiéndome del frío del piso en mi primera vez en el amor! ¡Sí hay para mí una mantita mágica… Es esa! ¡Nunca la cambiaría por ninguna otra, ni muerta…!— Todos los enanos, se empezaron a ver los unos a los otros, después de oír eso y de acuerdo al plan… Ray destapó la treceava botella, se la bebió al hilo y puso la catorceava en las manos de Grand.

Los enanos se levantaron de la mesa asombrados y cuchicheándose los unos a los otros… Nosotros ya estábamos como idos, pero no nos rendiríamos… Barthis se volvió a acercar a la mesa y dijo:

—¡Simplemente sorprendente! ¡Jajaja…! ¿Sabes, Arlinne? Creo que me está dando mucho sueño… No recordaba que hay algo muy importante que debemos hacer mañana temprano.— Me vio nuevamente con su ojo, directo a la cara y dijo sonriendo:

—Buenas noches…— Y salieron de la habitación… «¡Qué…? ¡Cómo…? ¡Ganamos…?» Perdí el conocimiento babeando la mesa…

Fin del Capítulo 21.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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