Crónicas de lo Improbable I: Físico. - Capítulo 24
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Capítulo 24: Capítulo XXIV: Oscuridad.
Capítulo 24.
Comenzamos a descender por la cueva en dirección de las profundidades… Afortunadamente era lo suficientemente amplia y muy poco empinada. Me comencé a sentir intranquila de repente y de pronto me asaltó la ansiedad… Le dije a Grand:
—¿Grand, cuánto tiempo se supone que estaremos aquí abajo hasta llegar a una salida que esté cerca de las cordilleras del sur de Kharsten…?— Grand se quedó en silencio por un momento para después contestar…
—Arlinne, lo más probable según los cálculos, es por lo menos diez días… Eso sí podemos avanzar sin retrasos, también depende del terreno, pero… Lo hemos hablado ya varias veces, ¿todo bien?— «¿Diez días…?» La ansiedad empezó a transformarse en angustia y empecé a respirar agitadamente… «Es mucho tiempo… Lo habíamos hablado antes, pero hasta ahora que estoy adentro, me doy cuenta de la cantidad de tiempo que eso significa aquí, atrapados como ratas…» Grand volvió a decir:
—¿Arlinne…?— Les dije con un tono entre cortado:
—¿Podemos parar por un momento? ¿Sí…? ¡Por favor!— Me detuve y me senté junto a la pared, viendo alrededor y tratando de respirar profundamente…
Ellos se vieron primero, los unos a los otros para después voltear a ver a Lianne, quien negó con los hombros… Luego a Ray, quien hizo el mismo gesto. Mi vista estaba perdida en la oscuridad de la profundidad de la caverna… Ray se acercó a mí y me dijo:
—¿Peque, todo bien? ¿Tienes alguna fobia a estar encerrada o algo así?— «¡Eh…! ¿Fobia?» Le dije:
—¡Claro qué no…! O eso creo…— Ray me extendió la mano para que me pusiera de pie y una vez que lo hice, tomó mi bota de agua de mi cintura, la destapó y me la ofreció cerca de mi boca… Tomé solo un par de sorbos. Camille dijo, tratando de tranquilizarme:
—¿Sabes, Arlinne? Siempre podemos rodear las montañas y pagar en oro a los enanos.— Respiré profundamente… «La cagué… No sé que me pasa, pero simplemente me siento intranquila por decir lo menos, para colmo son diez días y para acabarla de chingar ya no tenemos caballos por lo menos en catorce días…»
«En un principio se me hizo una buena idea… Sería por el alcohol, sería por exceso de confianza, pero ahora que estoy aquí, me doy cuenta de que esto no es una simple mazmorra que explorar, ni un templo derruido, ni siquiera una ciudad abandonada… Esto es, diez días de estar aquí enterrados, defendiéndonos día y noche, de los habitantes del lugar, el cual hemos venido a profanar…» Me empecé a marear… Imagino que me he de haber visto fatal en aquel momento. Ellos se veían entre ellos y sin decir palabra, llegaron a un acuerdo… Grand dijo:
—Arlinne… Tranquila, no te preocupes, llevamos un par de horas, sí tenemos que regresar ahora y caminar algunos días en dirección de las montañas, en lo que podemos recuperar los caballos, no hay ningún problema.— Todos dijeron:
—¡Sí!
—¡No hay problema!
—Me sirve para hacer pierna…
—¡Seguro!— Me quedé en silencio, observándolos… «¡Qué clase de líder se supone que soy…?» Negué con mi cabeza, tomé agua de mi bota, esta vez un buen trago y les dije, sonriendo:
—¡No! Vamos, ya estoy mejor.— Iba a iniciar la marcha nuevamente, cuando Lianne me jaló de la blusa y dijo:
—Renacuajo… Es mucho tiempo para que la estés pasando mal todo el rato… Piénsalo bien, a ninguno de nosotros nos importa regresar y caminar un poco, pero… Sí vamos y estás hecha un lío, como en las criptas al norte de Verón… Entonces, sí será un problema para todos.— Les dije seriamente:
—Discúlpenme… No me siento tan mal como esa vez… Es solo que… De repente me llené de angustia, porque vamos a pasar aquí dentro todo este tiempo… Estaré bien, no se preocupen… Además no es un poco… Sí caminamos de regreso, serán por lo menos catorce días… Catorce días de caminar la mayoría del día, bajo el sol.— Lianne rio y dijo:
—¿Cuál es la diferencia? Aquí caminaremos, por lo menos diez días en la oscuridad…— Les dije:
—Bueno… ¡Ya! Sigamos. Les agradezco mucho que se preocupen por mí, pero estaré bien, solo cuídense mucho, por favor.— Empecé a avanzar, alejándome un poco de ellos… Volteé, sonreí y les dije:
—¿Qué esperan? Vamos… Entre más pronto avancemos, más pronto saldremos del otro lado.
Continuamos nuestra marcha… Ni siquiera llegábamos al fondo de la caverna que conectaba con el reino subterráneo y ya sentía como sí fuera una eternidad. Camille dijo:
—Deberíamos detenernos para tomar nuestros alimentos.— Yo estaba en silencio desde que pasó lo de hace un rato… Solo atiné a decir:
—¡Sí, comamos esas deliciosas conservas!— Coloqué mi luz en medio de nosotros y me senté nuevamente recargada en la pared a buscar en mi mochila la comida… Recordé que Camille tenía un reloj y le pregunté:
—¿Camille, qué hora es?
—Son las cinco y media de la tarde, Arlinne.— Les dije, ya con la certeza en mi voz nuevamente:
—Caminemos hasta pasado el anochecer, tratemos de llegar por lo menos hasta el final de la caverna el día de hoy.— Todos notaron que me veía mucho mejor y estuvieron de acuerdo.
Comimos y bebimos de nuestras provisiones… «Me pregunto sí… ¿Habrá aquí abajo un animalito comestible, que podamos cazar y preparar, por su carne…? Supongo que sí, tal vez un lagarto o algo por el estilo, para variar…» Penny llegó preguntando por sorpresa, pero esta vez me preparé de antemano y por eso mismo me recargué en la pared… Dijo:
—¡Arlinne, estás mejor? ¿Te da miedo la oscuridad? ¿O solo estar encerrada?— Le dije, sonriendo:
—No lo sé, Penny. Disculpen, no me había pasado esto antes, pero ya estoy mejor.— Ella dijo:
—Sí quieres, para que estés más tranquila, cuando bajemos por completo, puedo adelantarme y revisar por peligros adelante de nosotros…— Le dije, acariciando su cabeza: —No, Penny. Por ahora, no. Pero cuando llegue el momento en que lo necesitemos, seré la primera en pedírtelo.— Ella sonrió y siguió comiendo.
Seguimos descendiendo después de comer, hasta que por fin, encontramos el fondo de la caverna, la cual se unía a una enorme cámara subterránea… Les dije:
—¿Es aquí…? ¿El reino subterráneo?— Grand dijo:
—No lo sé… Pero no creo, esperaba algo más grande, tal vez estas cámaras estén interconectadas y sigan bajando aún más.— «¡Buuu!» Les dije:
—Bien… Pues deberíamos descansar un poco y después discernir que camino seguir.— Saqué mi copia del mapa y me intenté orientar… «¡Mmmh…! No tengo idea…» Penny dijo, esta vez, frente de todos:
—Arlinne… No creo que sea buena idea acampar en este lugar.— La volteé a ver y le dije: —¿Por qué…?— Ella dijo, mientras alzaba su mirada como sí se concentrara en escuchar algo:
—Puedo escuchar un grupo muy numeroso de criaturas, dirigiéndose hasta este lugar…— «¡Eh…!»
—¡Qué criaturas…?— Ella dijo:
—No lo sé… ¿Qué no entendiste, puedo escuchar…? ¿Tú ves con las orejas?— «¡Aah! ¡Penny…!» Le dije, siendo paciente:
—Bueno… ¿Cómo qué se escucha…?— Ella dijo:
—Mmmh… Como criaturas que tienen muchas patitas y son enormes…— «¡No! ¡Arañas? Espero que no…» Les dije:
—Vamos a tratar de posicionarnos fuera de su alcance y donde no puedan encerrarnos. Así que el túnel por el que venimos está fuera de cuestión.
Fuimos hasta un extremo de la cámara subterránea, donde había varios túneles a los lados por sí necesitábamos escapar… Esperamos detrás de una enorme roca y fue en ese momento donde sentimos la tierra moverse… Puños de tierra suelta, caían de los bordes de los túneles y el techo… «¡Qué es eso…? Es como sí un ejército marchara hasta acá… Arañas no pueden ser, suelen ser mucho más discretas…» Apagamos nuestras luces mágicas y los cristales que teníamos en el pecho, poco a poco empezaron a brillar… Como sí nuestros ojos se acostumbraran a su resplandor. «¡Vaya! Puedo ver incluso mucho más lejos que con la luz mágica… Como sí fuera de día y estuviera en la penumbra.» Nos volteamos a ver asombrados…
Estábamos atentos al túnel, donde ya se oía un estruendo… Hasta que la primera, asomó su pálida cabeza… «¡Eh!» Les dije muy bajito:
—Son hormigas gigantes… Estamos en peligro, porque no pueden oír, pero pueden detectar vibraciones a su alrededor y además pueden olernos a la perfección.— Todas se detuvieron y una media docena, salió del túnel de donde venían, a explorar la cámara… Movían sus antenas de un lado para otro, mientras chasqueaban sus mandíbulas… Les dije:
—¡Debemos irnos de aquí, pero ya! ¡Son peligrosas, escupen ácido y además deben de ser muchísimas…! ¡Más de cien, seguro! Ray me dijo, a mi lado:
—Pero… ¡A dónde? ¿Cuál túnel será el más adecuado?— Me quedé pensando… Observé por un momento los túneles, la forma que tenían y de repente llego la idea a mi cabeza, como sí fuera un rayo… Les dije:
—Esos túneles circulares… Es muy extraño que se hayan formado de manera natural… ¡Esto es un hormiguero!— Volteé a todos lados… Los únicos túneles que no tenían una entrada de forma circular eran… Por el que venían, por el que llegamos ahí y otro, que se encontraba directamente a nuestra izquierda. Les dije:
—¡Por ese de ahí! ¡El de la izquierda!— Cuando dije eso, la que se encontraba más cerca de nosotros, alzó su cabeza y empezó a chasquear sus mandíbulas en nuestra dirección, mientras las de atrás empezaban a avanzar… Les dije:
—¡No hay tiempo, hay que salir corriendo! ¡Vean muy bien a donde pisan, nos iremos por ahí y cuando lleguemos, defenderemos la entrada y saldremos volando en la confusión!— Agregué, después de mirar a mi alrededor una última vez:
—¡Ya! ¡Ahora! ¡Corran! ¡Corran!— Tomé de la mano a Camille, Grand a Lianne y salimos de la roca hacia la entrada del túnel, lo más rápido que daban nuestras piernas… Nos intentaron rodear y las más atrasadas empezaron a escupir…
Apenas y alcanzamos a esquivar sus proyectiles y llegamos hasta la entrada del túnel antes que todas ellas, pero ya estaban frente a nosotros chasqueando sus mandíbulas… El lobito les gruñía y ladraba, de manera incontrolada, mientras Ray y Grand, sacaron sus armas y con mucho cuidado del ácido, las encararon frente a frente. Comencé a canalizar mi cadena de relámpagos y la lancé sobre sus pálidas cabezas, pero solo parecía que las hacía enfurecer aún más… Los chicos las golpeaban con todo lo que tenían, pero solo les causaban daños mínimos… Su piel era muy resistente. Lianne y Camille, canalizaron ambas su magia que salió resplandeciendo en la oscuridad… Las flechas de luz de Camille y los embates de Ray y Grand, derribaron a una… Mientras que el orbe pulsante de Lianne, empezó a hacer estragos en las que bloqueaban la entrada por donde habíamos pasado… «¡Bien!» Por un momento parecía que las haríamos retroceder, pero cuando los hechizos concluyeron, teníamos de vuelta el lugar lleno de hormigas… «¡Mierda! ¡Qué hacemos…? Sí seguimos así, tarde o temprano nos van a sobrepasar…» Les dije, gritando:
—¡No hay opción! ¡Tenemos que bloquear el túnel…! Necesitamos hacerlas retroceder o que dejen de avanzar por unos segundos, para que todos demos un paso atrás y con magia derrumbemos el techo…— Penny dijo, detrás de mí:
—¡Déjenmelo a mí!— La volteé a ver por unos segundos… Sacó un pequeño paquete envuelto en papel… «¿Qué es eso…?» Lo agitó entre sus manos y dijo:
—¡Retrocedan!— Ray y Grand, apenas y se alcanzaron a hacer hacia atrás y dar la espalda a las hormigas, cuando Penny lanzó el objeto con toda su fuerza, directo a la cabeza de las hormigas… El objeto estalló, causo un profundo estruendo y una espesa nube de polvo… Todas quedaron batidas de ese polvo color blanco y empezaron a retorcerse en la confusión, mientras chasqueaban sus mandíbulas enfurecidas, unas sobre otras y a lanzar su ácido en todas direcciones… Les dije:
—¡Atrás! Atrás!— Volteé a ver a Lianne… Ambas canalizamos. Lancé con toda la fuerza que pude, mi cadena de relámpagos sobre el techo… Lianne lanzó pesados bloques de hielo al mismo lugar, mientras Grand, para estar seguros, golpeó las paredes con toda su fuerza… Después de unos cuantos conjuros, ¡por fin! El techo cedió y se empezó a derrumbar de la entrada hacia adentro… Les dije:
—¡Corran al interior! ¡Pero ya!— Salimos volando del lugar hacia la profundidad del interior del túnel… Afortunadamente, cuando el polvo se levantó, la entrada había quedado completamente cubierta por el deslave…
Trataba de recuperar mi respiración, apoyada en la pared de la caverna… Les dije:
—Bueno… Ahora sí, ya no podemos ir caminando alrededor de la montaña, como tanto deseaban. Solo espero, no habernos encerrado en la colonia de hormigas… ¡Jijiji!— Todos me vieron un poco molestos… Agregué:
—No pongan esa cara… Es una posibilidad. Ya saben que yo dirijo por instinto… ¡Jijiji!— Toqué las paredes de la caverna… Se sentían rasposas. Observé el techo y el piso… Continué: —Al menos este túnel, no lo hicieron ellas…— Penny dijo:
—Arlinne… ¿Cuánto tiempo crees que tardarán esas cosas en pasar por ese deslave? —No lo sé… Pensando que tal vez ya empezaron a excavar, al menos lo suficiente para que nos larguemos de aquí. Vámonos… Cuando lleguemos al final del túnel o a una bifurcación, trataremos de orientarnos con el mapa.
El túnel era bastante profundo y ya me sentía muy cansada de mis piernitas… «Bueno… Al menos, no cometí una barbaridad». Acerté con el túnel, el cual descendía de la misma manera que por el que entramos en un principio. Después de algunas horas, llegamos hasta la salida del túnel… Me quedé anonadada… El túnel conectaba con una colosal caverna, donde la bóveda era tan alta como el cielo. ¡El lugar era gigantesco y seguía hasta donde llegaba mi vista! Grand dijo:
—Ahora sí, Arlinne. Creo que llegamos al reino subterráneo…— Les dije, emocionada:
—¡Es increíble! ¡Cómo todo esto puede estar aquí, abajo del piso? ¡Es cómo sí fuera otro mundo por completo!— Todos se encontraban sorprendidos, especialmente Penny, quien corría de un lugar a otro para observar las extrañas plantas con hojas de pálidos y extravagantes colores, además de los múltiples hongos y formaciones rocosas que nos rodeaban en todas direcciones. Le dije:
—Penny, con cuidado. No toques nada, por favor.— Me dirigí a los demás para decirles: —Deberíamos movernos un poco de la salida del túnel y buscar un lugar para descansar. Ya ahí, nos orientaremos para que después de descansar sigamos por el camino correcto.— Todos estuvieron de acuerdo…
Caminamos a los alrededores y encontramos una pequeña cavidad entre algunas rocas, lo suficientemente espaciosa para que pudiéramos descansar. Checamos que no tuviera algún habitante… «¡Perfecto! Vacía». Nos acomodamos, comimos y nos fuimos a descansar… Los chicos y Penny, a recomendación mía, harían las guardias… Penny había demostrado que tenía unos sentidos privilegiados y como no teníamos fogata, pensé que sería de mucha más ayuda para la guardia que incluso los chicos.
Estaba muy cansada… Lo único que recuerdo, es que cuando Ray terminó su guardia y se recargó en la pared, me acomodé para seguir durmiendo, recargada en sus piernas… Desperté cuando Ray se movió. Él dijo:
—Lo siento, peque. ¿Aún estás cansada…? Sigue durmiendo.— Le dije:
—Perdóname… Ya te babeé todo tu pantalón. Y no, ya me siento bien, he dormido lo suficiente.— Camille, Penny y Grand, ya estaban despiertos, solamente esperaban a que Lianne y yo, despertáramos. Penny mientras tanto, jugaba con una pequeña cajita cilíndrica… Llamó mi atención… «¿Qué es eso? No se lo había visto antes…» Me puse de pie, sacudí mi falda y mi blusa, caminé hasta ella… Grand también la observaba… Grand me volteó a ver, cuando ya estaba cerca de ambos y me hizo una mueca de asombro, mientras observaba a Penny… «¡Mmmh! ¿De qué se trata…?» Le dije a Penny:
—¿Qué es eso, Penny…?— Penny dijo:
—¡Aah! ¿Esto…? Es una brújula improvisada… Me sorprendí cuando todos me dijeron que no tenían una y que todos viajaban a donde decían tus tripas y las de Grand.— «¿Brújula? Eso es muy caro…» Le dije:
—¿Cómo…? ¿La compraste? Son caras y nunca la utilizamos, porque generalmente seguimos los caminos…— Ella dijo:
—¿Comprar…? ¿Por qué habría de comprar algo qué es tan sencillo de hacer? Me hubiera gustado saber hacerla antes… Me hubiera sido de mucha utilidad. Solamente ocupé una aguja, un imán y un recipiente que no se le saliera el agua.— «¡Eh…! ¿Con eso se puede hacer una brújula? No tenía ni la más mínima idea…» Ella dijo:
—Estaba consultando con Grand a donde queda el norte y que camino deberíamos seguir…— «¡Sí qué es muy lista…! Esas bombas que hizo con alquimia y ahora esto… ¿Qué seguirá después…?» Le serví de comer al lobo y le di un poco de agua. Todos nosotros hicimos lo propio una vez que Lianne se puso de pie. Después nos preparamos para adentrarnos en esa selva de rocas que teníamos frente a nosotros…
«Esto es un lugar gigantesco… Al menos, ya no me siento tan ansiosa como al entrar». Veía la muestra del mineral que nos había dado Barthis y trataba de buscar algo parecido en las múltiples formaciones rocosas… Por otra parte, el amuleto que nos dio para ver en la oscuridad, funcionaba de maravilla… Podíamos ver casi tan lejos como con la luz del día, un poquito opaco y algunos colores se confundían entre ellos de lejos, pero aún así, ¡era sorprendente! «Me pregunto… ¿Perderá algo de su eficacia con el paso del tiempo…? Mmmh… Sí eso llega a pasar aún tenemos nuestra luz mágica». Avanzamos por largo rato hacia el norte, tal vez unas seis horas… Nos detuvimos a descansar un rato, el clima era cálido, pero no demasiado. Nos sentamos y empezamos a comer de nuestras provisiones… Les dije, mostrándoles la roca:
—¿Han visto algo que se le parezca…?— Todos negaron con la cabeza. Penny me dijo: —¿Arlinne, me dejas verlo de cerca, por favor?— Le entregué la muestra y le dije: —Quédatela… Nos avisas, sí ves algo similar.— Ella dijo, sonriendo:
—¡Sí!
Seguimos después de descansar un rato… Todo había estado tranquilo hasta entonces… No habíamos visto huellas de civilizaciones subterráneas, ni una pista de elfos oscuros cerca de nosotros, arañas gigantes o enanos de las profundidades… Solamente habíamos visto una que otra criatura de las profundidades, que al ver como nos movíamos en la oscuridad en grupo, salían corriendo de vuelta a sus escondrijos, especialmente lagartos y uno que otro mamífero pequeño. Les dije, justo cuando vimos otro de esos lagartos esconderse delante de nosotros:
—¡Miren! ¿Creen que se puedan comer? ¿A qué sabrá su carne…?— Grand dijo:
—¡Jajaja! Arlinne… A lo mejor, parecido al pollo.— «¿Cómo el pollito…?» Se me hizo agua la boca… Les dije:
—¿Creen que sería buena idea, meternos en problemas y tratar de atrapar uno para cocinarlo…?— Ray se empezó a reír y dijo:
—¡Jajaja! Lo dudo, peque… Muy probablemente, tienen un mecanismo de defensa que desconocemos. Hay bastantes de ellos y es un lugar muy peligroso, pienso que por alguna razón los depredadores los evitan.— «¡Buuu! Es cierto… No quiero envenenarme con su carne o algo por el estilo… O peor aún, que me orine en los ojos y me quede ciega o algo».
Así, pasó otro día de marcha… Sin nada de interés, ni el mineral, ni nada de nada. Acampamos y nos pusimos a descansar, una vez que estuvimos de pie al siguiente día, continuamos nuestro viaje hacia el norte por la ruta que habíamos trazado. Pasó algo de tiempo, tal vez un par de horas y me empecé a sentir muy, pero muy intranquila nuevamente… Volteaba a todos lados, tratando de ver y oír lo más que pudiera, pero había un silencio mudo, que me hacía sentirme aún más nerviosa.
Pasamos por lo que parecía ser un muy estrecho sendero a desnivel en la ladera de una formación rocosa… «¡Algo anda mal…!» Les dije a todos, en una voz suave como susurrando:
—Esperen un momento…— Todos se detuvieron. Volteé a ver a Penny y le dije:
—Penny… ¿Oyes algo a nuestro alrededor?— Ella negó con la cabeza e hizo una seña para que guardáramos silencio… Cerró sus ojos, como sí se concentrara para escuchar con atención. Dijo en voz baja, después de algunos segundos:
—Algo anda mal… No escucho absolutamente nada, más que el sonido de nuestras respiraciones…— Empezó a moverse a distintas posiciones para observar hacia todos lados, hasta que se quedó quieta por completo, mientras observaba al precipicio a un lado nuestro…
Ella nos hizo una seña para que guardáramos silencio y siguiéramos avanzando, se adelantó algunos pasos y la empezamos a seguir… Quería hablar, preguntarle que pasaba, pero mejor hacerle caso. Seguimos en silencio hasta donde terminaba el estrecho sendero y descendía en una especie de altiplano… Ya estando ahí, dijo aún susurrando:
—Todo el precipicio al lado del sendero por donde veníamos, está cubierto de finos hilos que apenas y se pueden distinguir con esta luz.— «¿Finos hilos…? ¡Nah?» Le dije:
—¿Arañas…?— Ella dijo:
—Lo más probable… Hay que ser cuidadosos, los hilos apenas y se distinguen, pero pegados a las paredes no hay ninguno, por eso mejor les hice la seña, para que saliéramos de ahí.
Todos empezaron a voltear en todas direcciones… Yo me retrasé un poco, exactamente al lugar donde se unían el estrecho sendero y el altiplano en el que estábamos y traté de ver por el borde que se formaba a un lado… «No veo nada de nada… ¡Qué desesperación…!» Pero cuando estuve a punto de marcharme y regresar con ellos, vi a la primera… Estaba pegada a la pared del precipicio, a lo más a unos cinco metros abajo de mí, completamente camuflada con las rocas de la pared y la penumbra. Me observaba con sus numerosos ojos, pero no hacía nada… Solo estaba ahí, inmutable. «¡Waah!» Cuando me di cuenta por completo de ella, se me heló la sangre y sin voltear, retrocedí de un salto y salí corriendo a los brazos de Ray… Llegué y le apreté el brazo, aterrorizada… Él, saltó junto conmigo de la impresión y dijo:
—¡Qué pasa, peque? ¡Estás bien?— Le dije, negando con mi cabeza:
—¡No! ¡Ahí hay una! ¡Es gigantesca, del tamaño de una carreta!— Todos voltearon al lugar de donde yo había salido corriendo… Les dije, espantada:
—Mejor… Ya vámonos. No la vayan a ir a alebrestar…— Penny dijo:
—Creo que ya es demasiado tarde para eso, Arlinne…— Volteé a todos lados, asustada al oír eso de parte de Penny… Esperando ver docenas, le dije:
—¡Por qué? ¡Ya están aquí?— Ella dijo:
—No… Pero toda esta área está llena de su seda. Va a ser casi imposible, salir sin que se den cuentan que estamos aquí.— Ray me abrazó y dijo:
—Tranquila, peque… Solo son arañas. Creí que me habías dicho que no te daban miedo, cuando te pregunté.— Le dije:
—No te mentí. No me dan miedo… Las pequeñas, sí solo las veo… Pero sí se me suben es diferente… ¡Tú no preguntaste eso, además estas no son pequeñas!— Penny dijo:
—Debemos de ser cuidadosos, estoy casi segura que sí damos un paso en falso, saldrán de todos lados como si lloviera…— «¡Eh! ¡Ay! ¡Mmmh…!» Le dije:
—¿Entonces…? ¿Qué hacemos?
—No lo sé, nunca antes he peleado con arañas gigantes… «¡Grrr…!» Me empecé a reír sólita como una loca… Todos me voltearon a ver. Les dije:
—Jejeje… Mmmh. ¡Muy bien, pues entonces vamos a pasar y sí salen hay que volverlas cenizas!— Saqué mis espadas y comencé a caminar en la dirección que debíamos de ir… «Digo… ¡Después de todo no hay opción, ni siquiera veo las mentadas redes!» Ray me dijo: —Arlinne, espera… Vamos por lo menos, más despacio para cubrirnos los unos a los otros.— Lo ignoré y llegué hasta un lugar donde el camino de bajada estaba bloqueado por unos enormes capullos de color blanco… Se me volvió a helar la sangre. «¡Huevos…!» Me concentré y lancé mi conjuro de pilar de llamas a diestra y siniestra… Se oían crujir y retorcerse, mientras ardían dentro de sus huevecillos… Pero no me alcancé a dar cuenta, que con el calor y la excitación, un capullo estalló para salvar su contenido, vertiéndolo frente a mí… La explosión de pequeñas arañas me dio de lleno… Grité:
—¡Aargh! ¡Auxilio!— Y corrí de regreso a ellos como sí estuviera en llamas…
—¡Ray, ayúdame! ¡Se me echaron todas encima, ayuda! ¡Ayuda! ¡Quítamelas! ¡Quítamelas!— Las sentía correr por todo mi cuerpo… Ray buscaba algo en su mochila. Le dije:
—¡Qué esperas? ¡Ayuda!— Corrí de vuelta hacia Lianne…
—¡Lianne, ayúdame! ¡Quémame viva! ¡No me importa! ¡Haz algo!— Lianne reía a carcajadas y dijo:
—¡Jajajaja! ¡Renacuajo…! ¡Al cliente lo que pida! Alza bien los brazos…— Lanzó una llamarada directamente hacia mí y las oí crujir y retorcerse… Por fin, desprendiéndose de todas las partes de mi cuerpo. Me tiré al piso instintivamente y comencé a rodar, como si estuviera en llamas… Ray llegó y con una lona, me empezó a pasar unas trapeadas para quitarme el resto y los restos en llamas de las que se habían quedado prendadas de mi ropa… Dejé de moverme… Estaba llorando y olía a chamuscado. Me puse de pie… Ninguno pudo hacer otra cosa, más que botarse de la risa… «¡Qué feas personitas!»
Revisé toda mi ropa varias veces… Quería desnudarme en ese mismo lugar y expurgar toda mi ropa, para estar segura de que no tenía ni una más. Me toqué mi cabello… Estaba un poco chamuscado de las puntas… «¡Buuu! Bueno… Después de todo, ya me hacía falta una despuntada en el pelo…» Lianne y Penny, se retorcían en el piso de la risa… «¡Mmmh…!» Les dije:
—¡Ya! ¡Ya! ¡Basta! Ya no se burlen… Le puede pasar a cualquiera. Sí les hubiera pasado a ustedes, yo no me estaría riendo así…— Lianne dijo, entre risas:
—¡Jajajaja! ¡Estoy segura, qué tú también te hubieras botado de la risa, sí hubieras visto tu cara! ¡Jajajajaja!— «¡Grrr…!» Me enojé mucho y regresé con Ray, que hacía un esfuerzo sobre humano para no reírse… Le dije:
—¡Y bien? ¿Tú también? ¡Cómo quieras! ¡No hay cariños hasta nuevo aviso, por grosero y feo y no quitarme a las arañas, cuando te lo pedí!— El lobo me veía, mientras gemía… Le dije:
—Déjalos, lobito… Son feos, pero tú sí me quieres.— Me senté en el piso para abrazarlo… Camille dijo, en una voz fuerte y clara:
—Chicos, mejor poner atención. Creo que ahora sí ya saben que estamos aquí.— «¡Eh?» Volteé hacia arriba y venían descendiendo de todos lados, como si caminaran por el aire, deslizándose… Otras más, descolgándose por una fina e invisible tela que salía de la parte posterior de su abdomen… «¡Con qué esas tenemos? ¡Bien! ¡Ahora sí, estoy furiosa!»
No lo pensé dos veces y antes de que llegaran a nosotros, lancé en varias ocasiones mi conjuro elemental de fuego más básico, dirigido al lugar donde me imaginaba estaban sus telas, orientada por su posición… Las empecé a ver caer al precipicio. «¡Jajaja! Tomen eso, ahora tendrán que subir caminando». De igual forma, eran demasiadas y muchas de ellas empezaron a llegar hasta nosotros… Ray y Grand, las encararon en combate y las empezaron a partir, tomando en cuenta siempre la posición de sus colmillos. Les dije:
—¡Sigamos adelante! Sí nos quedamos aquí, seguramente esto será interminable…
Seguimos adelante por el camino que yo había desbloqueado, quemando los huevecillos… Lianne quemaba la mayor cantidad posible con sus conjuros de fuego, los chicos y Penny se quedaban a corta distancia y yo quitaba una que otra del frente. Llegamos hasta otro altiplano, mucho más abajo, pero esta vez al llegar ahí, las arañas nos dejaron de atacar a corta distancia y empezaron a echar sus abdómenes hacia adelante, contorsionándose con ayuda de sus patas. Les dije:
—¡Cuidado, van a usar su tela!— Alcancé a hacerme a un lado… Igual los chicos, Camille y Penny, pero Lianne había quedado atrapada entre las redes… Les grité:
—¡Hay que soltarla, vamos!— Camille dijo:
—¡Esperen, la puedo liberar con un conjuro!— Camille empezó a canalizar, pero mientras hacia eso, una figura humanoide apareció frente a ella, dispuesta a soltarle un tajo con lo que parecía una larga y afilada cimitarra de obsidiana…
Corrí para tratar de llegar y bloquear el golpe, pero Penny se me adelantó, diciendo:
—¡El de atrás, Arlinne!— Y bloqueó el golpe que iba de lleno a Camille, con sus dagas de jade. Los pasé de largo y llegué hasta otro que aparecía justo detrás de Camille… Busqué su tajo, golpeando yo también con ambas espadas con toda mi fuerza… Lo saqué de balance y su cimitarra salió volando. Le dije:
—¡Cómo te atreves a querer lastimar a Camille?— Regresé la inercia de mi ataque y atravesé su corazón, clavando mis espadas en su pecho y de un solo movimiento, lo pateé hacia atrás, para zafar mis espadas de su tórax. Volteé a ver a Penny, que forcejeaba con el elfo oscuro… Los chicos ya estaban peleando también, había sido una emboscada… Justo como Barthis nos había mencionado, pero… Para decir algo a nuestro favor, no había forma de evitarla, sí queríamos seguir adelante con nuestro camino.
El conjuro de Camille, por fin surtió efecto y Lianne se pudo mover con libertad nuevamente. Mientras tanto, el elfo oscuro que peleaba con Penny, caía al piso, moribundo por el veneno de sus armas. Un elfo más apareció en mitad del aire dispuesto a cortar a Lianne, pero esta vez, Grand llegó como un búfalo y al vuelo, lo mando a volar contra la pared de la cueva, antes de que el elfo pudiera siquiera tocar el piso… Nos rodeamos los unos a los otros para poder defendernos de una forma más eficiente y quedamos todos juntos en medio del altiplano… Le dije a Lianne:
—¡Las arañas, hermana! Hay que matar a las que aún quedan de las que nos siguieron, de lo contrario, vamos a tener problemas todo el combate, esquivando sus redes…— Camille intervino y dijo:
—No es necesario, Arlinne. Ya no nos pueden sujetar, aunque quieran… El efecto que le di a Lianne, ya lo tenemos todos.— «¡Oooh!» En eso, en la parte superior del altiplano donde se habían quedado las arañas, vimos aparecer a su lado, elfas con arcos… Les dije:
—¡Cuidado! ¡Son cazadoras, elfas oscuras!— Empezaron a dispararnos sin previo aviso… Camille dijo:
—¡Cúbranme, denme unos segundos!— Grand se puso frente a ella, alzando su escudo en dirección de las flechas… Aguantó solo unos cuantos segundos, con las flechas todas chocando contra él, para que después… Una luz nos rodeara, proveniente del conjuro de Camille y se formara una barrera de luz, que empezó a bloquear todos los proyectiles al vuelo…
«¡Qué hacemos? Estamos en problemas… Estos elfos son feroces y no temen a la muerte. Va a ser imposible razonar con ellos… ¿La única forma es pelear hasta la muerte? ¡Maldita sea!» Empecé a canalizar mi cadena de relámpagos y la lancé hacia las arqueras que estaban por encima de nosotros… Ellas ni se inmutaron, seguro las golpearía de lleno y de paso a un par de arañas, pero una luz brilló frente a nosotros y una barrera mágica las cubrió del impacto. Lianne me vio sorprendida y dijo:
—¡Arlinne, tienen hechiceros! ¡Debemos de ser más listos que ellos!— Una figura en túnica blanca, que contrastaba con su oscuro color de piel, dio un paso al frente entre las cazadoras… Comenzó a decirnos algo en su idioma… «¡Bah! ¡Ni siquiera sé elfo, mucho menos este idioma!» Lianne me dijo:
—¡Renacuajo, vuelve a lanzar tu conjuro de rayos!
—Está bien…— Me concentré y lo lancé con mucha más fuerza que el anterior, dirigido a la figura en túnica… Lianne comenzó a canalizar junto con Camille. Mi conjuro viajó hasta ella y cuando estaba a punto de alcanzarla, Camille disipó la barrera. La hechicera o sacerdotisa o ve a saber que cosa era, se sorprendió y comenzó a canalizar nuevamente, pero cuando apuradamente lanzó su conjuro en respuesta al mío, el conjuro de Lianne se liberó, anulando el suyo y la cadena la golpeó de lleno, junto a la mayoría de arqueras que estaban allá arriba…
El golpe la hizo retorcerse y la mando a volar, pero como pudo se puso de pie y gritó una vez más incoherencias en su idioma… «¡No me importa, ni siquiera te entiendo y en lo que a mí respecta! ¡Ustedes nos atacaron primero!» Aproveché el momento y empecé a canalizar mi conjuro de fuego… Mi pilar de llamas. Lianne entendió y estuvo lista para él. Lo lancé con todo la fuerza que tenía… La elfo nuevamente intentó responder, pero de nueva cuenta, Lianne contrarrestó su conjuro. La luz se abrió en los aires… Intentaron correr, pero fue demasiado tarde, un baño ardiente descendió de los aires y la mayoría de las arqueras y arañas, cayeron al instante, mientras la elfo de la túnica se revolvía en el piso en llamas…
Volteamos a ver al resto de elfos oscuros que nos rodeaban, estos parecían guerreros y eran varones… Por un momento, se vieron los unos a los otros, amedrentados, por el resultado de la batalla. En ese momento, comenzamos a escuchar una perniciosa risa a carcajadas que venía por el camino del cual nosotros habíamos descendido hasta ese lugar. Una voz grave, retumbó en todo el lugar…
—¡Jajajaja! Arel Distran… Tu alma se ve tan deliciosa y resplandeciente, que ya no pude esperar más a estos imbéciles elfos para tenerla.— Una enorme criatura con la mitad superior de su torso humanoide y la inferior, inflamada y abotagada con múltiples patas como las de un insecto, descendía por el camino… «¡Arel Distran…? ¡Cómo diablos sabe eso?» La criatura volvió a reír y dijo, como contestando a mis pensamientos:
—¡Jajaja! Exactamente así, Arel. Porque soy un diablo… O un demonio. Como quieras llamarme, las criaturas inferiores como ustedes, de todas formas no entenderían la diferencia. ¡Jajajaja!— Se paró frente a nosotros, apenas a unos diez metros de distancia, cruzando sus pequeños y fornidos brazos humanoides al frente de sus carnes, riendo a carcajadas sin cesar… «¡Mmmh!»
Les dije, en una voz baja a todos:
—Atentos… Parece que puede discernir nuestros pensamientos. No olviden a los elfos.— Sentía una presión en mi corazón… Como sí tan solo estar en la presencia de esa criatura, me inundara de miedo e incertidumbre. Los demás empezaron a dudar y distraerse, incluso se veían nerviosos y asustados, especialmente Lianne y Penny. Camille sin dudarlo, dio un paso al frente y dijo:
—¡No te tememos, maldito! ¡La luz de nuestra diosa, nos protege de tu inmundicia!— Y comenzó a canalizar un conjuro con una velocidad sorprendente… Un haz luminoso nos comenzó a cubrir y mi corazón se sintió liberado. Me sentía renovada, como sí toda la confianza me llenara de valor y heroísmo el alma. La criatura comenzó a reír nuevamente y dijo:
—¡Jajajaja! Sacerdotisa… Que confiada estás, pero… ¿Ya se te olvidaron todas tus transgresiones? Actúas de una forma tan pura y segura, que no puedo más que pensar que eres una hipócrita. ¡Jajajaja! ¿Ya olvidaste cómo te llenabas las bolsas junto con el cardenal Sendius? Esclavizando jóvenes y adultos por igual… ¡Jajajaja! Como tu designio, desde tu trono esmeralda, los mandaba a un calvario infinito. ¡Jajajaja! Sendius está aquí, conmigo y está ansioso de que llegues a acompañarlo. ¡Cómo siempre a su lado, en la eterna perdición! ¡Jajajaja!— Camille comenzó a dudar… Se veía revuelta en sus pensamientos y de repente… Todos pudimos escuchar la voz del cardenal, como sí proviniera de la abotagada barriga de la bestia…
—¡Su santidad, la estamos esperando…! ¿Por qué sigue luchando? Pensamos que quería recibir su penitencia, ¡pues es el momento!
Camille apretó sus dientes y gritando con una voz firme, dijo:
—¡Basta!— Nos dijo a nosotros:
—No lo escuchen, las criaturas como esta, mezclan la verdad con la mentira de acuerdo a su conveniencia. Ese no es el cardenal, solo es el recuerdo de su voz en nuestras mentes… ¡Atentos, no se fíen de nada que venga de su boca!— Di un paso adelante junto a Camille y les dije a los chicos:
—¡Cuiden la retaguardia de los elfos, yo me encargo!— Me había comenzado a enfurecer… «¡Quién te crees que eres?» El lobo se había parado al lado mío y empezó a gruñirle ferozmente… La bestia comenzó a reír nuevamente y dijo:
—¡Jajaja! ¡Suficiente! Yo solo he venido hasta aquí, por lo que se me ha prometido. ¡Jajaja! ¡Disfruta del abismo infinito, mientras tu alma desaparece en mi barriguita! ¡Jajaja!— Sin decir más, alzó su mano y apuntando con su dedo, lanzó un conjuro instantáneamente, dirigido hacia el frente donde estábamos, Camille y yo… No lo pensé dos veces. «¡No sé lo que sea, pero no permitiré que dañe a Camille!» Me lancé hacia el frente como un relámpago y le di dos cortes al vuelo, sin siquiera tocar el piso… Uno en su brazo estirado y el otro en su panza, pero desafortunadamente el conjuro me alcanzó de lleno…
La criatura rugió de dolor, mientras yo salía volando de regreso por donde había venido, envuelta en una nube de llamas color púrpura… Toqué el piso y seguí rodando, arrastrándome aún por la fuerza del impacto. Mi mente se nubló, sentía como si estuviera dormida y solo soñara… No sentía dolor, ni siquiera sentí el impacto con el piso. Cuando por fin, me detuve, sentí como si estuviera dormida… La criatura se dolió de sus heridas, pero casi inmediatamente comenzó a reír, diciendo:
—¡Jajaja! ¡Arel! ¿Quién lo hubiera imaginado…? Que tendrías la fuerza para siquiera lastimarme… Eso solo me excitó mucho más. ¡Jajaja! ¡Ya no puedo esperar a deleitarme con el sabor de tu alma!— Yo veía hacia el frente con mi vista perdida, mientras todos se quedaban como petrificados de la impresión… «No los culpo, todo pasó tan rápido…»
La criatura estiró su mano sangrante hacia mí, estirando y apretando al mismo tiempo… Como sí quisiera jalarme hacia él… Pero yo solo seguía ahí, como dormida con los ojos abiertos. La criatura se detuvo, vio su mano, hizo una mueca de sorpresa y volvió a hacer el movimiento de su mano, desesperado… Mientras tanto, yo poco a poco recuperaba la consciencia. Me empecé a poner de pie. Él, desesperado seguía intentando lo que fuera que estuviera haciendo. Una tercera vez lo intentó… Yo ya estaba de pie, como sí nada, sin una sola herida encima, sacudiendo mi falda y mi blusa de la revolcada que me llevé. Él se quedó con la mirada vacía de la sorpresa y dijo, riendo nerviosamente:
—Jejeje… ¡Cómo…? ¡Cómo…? Deberías estar muerto, con tu cuerpo podrido de dentro hacia afuera… ¡Nadie puede resistir esa maldición!— Empuñé mis espadas firmemente, señalándolo con una de ellas… Él se empezó a ver nervioso, asustado…
—¡Cómo…? ¡Contesta! ¡No eres quién realmente me mandaron a devorar y desaparecer de la existencia? ¡Quién eres, Arel Distran?— Ahora yo empecé a reír y le dije:
—¡Te equivocaste, panzón! ¡Jajajaja! Arel Distran no existe más… Ahora solo está Arlinne de Veranda. ¡Y te voy a abrir las entrañas para sacar tu oscuro corazón y hacerlo arder en llamas en mis manos, frente a tus ojos, por todas las almas que has devorado hasta el día de hoy! ¡Jajaja!
La bestia se enfureció con mis palabras y ya sin reír, dijo:
—¡Muy bien! ¡Cómo quieras, Arlinne de Veranda! Sí no puedo obtener tu alma de esa manera, lo haré de la forma tradicional, recurriendo a la siempre efectiva, ¡violencia!
Chasqueó sus dedos y una horda de elfos oscuros empezó a aparecer a nuestro alrededor… Entonces sí, volvió a reír, diciendo:
—Vamos a ver cuanto tiempo pueden aguantar, peleando contra todos nosotros. ¡Jajajaja!
Los elfos nos empezaron a rodear acercándose lentamente… Eran demasiados, alguno nos tenía que herir. Ray y Grand, se pusieron al frente de los elfos que venían por la parte de atrás y Lianne se acercó para decirme:
—No te preocupes, renacuajo. No estamos solos… El que debe temer es él.— Chasqueó sus dedos igual que lo había hecho la criatura hace un momento y una luz de color amarillo verdoso, empezó a descender hasta donde estábamos… Como iba bajando, los brazos huesudos, cubiertos de guanteletes en sus manos, empezaron a abrirse paso entre la tierra del piso de la caverna…
Mis ojos se iluminaron, iba a regañar a Lianne, pero… Nunca había estado más contenta de ver muertos vivientes en mi vida… La luz provocó un destello en el campo de batalla y Canciller apareció frente a nosotros, diciendo:
—¡Sus eminencias, a sus órdenes! Pensé que nunca nos llamarían, me empezaba a aburrir demasiado en esa húmeda y fría cripta…— Sí hubiera podido abrazarlo lo hubiera hecho. Lianne le dijo:
—Por favor, Canciller. Necesitamos que estos elfos se hagan a un lado.— Él dijo, haciendo una reverencia:
—Muy bien, su eminencia.— Los esqueletos ya estaban formados frente a nosotros, cubriéndonos de todos los flancos, estrenando sus flamantes nuevas armaduras y armas de caballero. Canciller dijo, gritando:
—¡Caballeros de la muralla! ¡Listos!— Todos saludaron marcialmente y voltearon a encarar a los elfos.
«¿Qué es esta cosa? ¿Es un diablo…? ¡Mmmh! ¿Cómo llegó aquí? ¡Qué más da…! ¡Puede ser lo que él quiera, pero igual me encargaré de que nunca más vuelva a lastimar a las personas!» La criatura comenzó a reír y dijo:
—¡Jajaja! ¡Qué lindo!— Chasqueó sus dedos y empezó a salir un vapor de color blanco de todos los esqueletos… Él seguía riendo… Hasta que de pronto, el vapor dejó de salir y nuevamente, se quedó boquiabierto…
—¡Qué…?— Chasqueaba y chasqueaba los dedos… Esta vez Lianne le dijo, negando con la cabeza en un tono sarcástico:
—¡Nah…! No creo que eso vaya a funcionar…— La criatura torció la boca e intentó irse para atrás del campo de batalla lo más que pudo… «¡Es el momento, el panzón es mío!» Lianne estiró su mano y los esqueletos se lanzaron a pelear con los elfos oscuros…
Les dije a Ray y Grand, en medio de la batalla:
—¡Pueden cubrirme? ¡No dejaré que el panzón escape! ¡Penny, vienes conmigo?— Ella asintió feliz, mientras apuñalaba por la espalda a diestra y siniestra, cuanto elfo se paraba cerca de ella.
Antes de empezar a avanzar, encontré un momento para canalizar mi conjuro de arma elemental y todas nuestras armas se encendieron en llamas. Empezamos a abrirnos paso entre los elfos… Yo los encaraba llamando su atención, cortando al distraído, mientras Penny pasaba desapercibida y me los quitaba por la espalda… «¡Guau!» Hacíamos buen equipo, el que se volteaba a encararme, Penny lo apuñalaba y el que se daba cuenta de ella, lo rebanaba por el frente cuando iba a reaccionar a su presencia. Camille nos apoyaba con sanación, Lianne con su magia, mientras los esqueletos eran la fuerza de choque y Ray junto a Grand, se encargaban de destazar al que llegaba a sobrepasar a los esqueletos.
Corrimos y corrimos hacia donde habíamos visto al panzón por última vez… El lobito ya venía corriendo también a mi lado, saltando y sacando de balance a los que llegaban a encararnos.
Por fin, salimos de la batalla y lo alcancé a ver, subiendo por el camino que anteriormente habíamos andado para llegar hasta ahí… Le hice una seña a Penny y sin decir palabra, ella desapareció entre la penumbra del lugar… «¡Muy bien, allá voy!» Canalicé mi conjuro de aceleración y salí corriendo con toda la fuerza de mis piernas para darle alcance… El diablo se dio cuenta de que iba tras de él y como pudo, con sus patas de insecto comenzó a escalar la pared de la caverna, esta vez regresando a la zona de la batalla, pero ahora por la pared… «¡Mmmh!» Canalicé mi conjuro de salto y lo seguí, saltando entre los bordes y desniveles de la pared… Nuevamente intentó huir y subió hasta un peñasco donde se sintió seguro…
Llegué hasta el peñasco unos segundos después que él… Torció su boca y dijo, tratando de esconder su inconformidad:
—¡Jajaja! ¡Por fin, te tengo donde quiero, Arlinne! Aquí, tus amigos no podrán ayudarte. ¡Jajaja!— Alzó su hinchado brazo a la altura de su cara y formó en su mano un orbe de fuego… Desfigurando su rostro por el odio, dijo:
—¡Muere de una vez, fenómeno! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Jajaja!— Y lanzó el orbe hacia mí… «¡No te dejaré ir, panzas!» Canalicé lo más rápido que pude y conjuré mi barrera mágica… El orbe comenzó a explotar frente a mi barrera en una cadena de explosiones. Yo me esforzaba, concentrándome para que no se destruyera a medio conjuro… Las explosiones cesaron y él comenzó a reír. Dijo:
—¡Jajaja! No te preocupes… Como ese, puedo hacer dos mil al día. ¡Espero que estés preparado para arder en las llamas del abismo!— Comenzó a canalizar nuevamente el orbe en su mano… «¡Esto va mal…! Debo de abrirme una oportunidad para atacarlo o sí no… En una de esas, ese conjuro me va a dar…»
Preparé mi barrera otra vez, pero en esta ocasión, antes de que lo pudiera lanzar… Vi como caía una de las pequeñas bombas de Penny… Sin sobresaltarme, me sujeté de la pared de la caverna, cerré mis ojos y me cubrí la cara con la otra mano, mientras la bomba tocaba las llamas de la mano del diablo panzón… Él reía, cuando de repente… Estalló. El diablo empezó a toser y a quejarse, haciendo sonidos guturales con una voz muy grave y fuera de este mundo… «¡Es mi oportunidad!» Con los ojos cerrados, me lancé a la nube, solo guiada por sus horribles alaridos… Lo empecé a tasajear a diestra y siniestra, dentro de la nube de humo. El diablo, desesperado por su situación, se lanzó al precipicio de vuelta al suelo, donde todos aún peleaban con los elfos… «¡No! ¡No te dejaré escapar!» Me sujeté de uno de sus obesos brazos y puse mis pies en su barriga, para apuñalarlo con toda mi fuerza, mientras caíamos por los aires…
Saliendo de la nube de humo abrí mis ojos… Íbamos en caída libre. Aún tenía mi conjuro de salto… Dejé de apuñalarlo por un segundo y antes de tocar el piso, me impulsé de sus carnes y salté hacia un lado. Él trató de sujetarme, pero sus regordetes y cortos brazos no le fueron de mucha ayuda… Cayó de lleno al piso, mientras yo llegaba al piso saltando, justo a un lado de él… Para rematar, Penny también venía por los aires y pisó con ambos pies la panza del demonio para aminorar su caída. Parece ser que también Penny tenía el efecto del conjuro de salto y aceleración que había lanzado hace un momento.
El diablo emitió un quejido cuando Penny le sacó el aire de su torso y se revolcó de dolor en su lugar… Le dije:
—¡Este es tu final! ¡Preparate!— Los chicos y los esqueletos, ya habían dado buena cuenta de la mayoría de los elfos y venían corriendo hacia nosotros… El diablo se rodó en el eje de su abotagado cuerpo y se puso de pie. La bomba de Penny, le había puesto la cara blanca con el polvo y parecía un payaso… Un horrible payaso, obeso y desfigurado. Me empecé a reír a pierna suelta… El diablo gruñó de odio, de coraje y de miedo. Ya todos lo rodeábamos… Él dijo:
—¡Grrr…! ¡Está bien! ¡Lo acepto! Ustedes ganan esta vez, pero han hecho un enemigo para toda la eternidad… ¡Ya volveré! ¡Una y otra vez! ¡Y no solo! Hasta que tarde o temprano, estén viejos y cansados… Puedo esperar la eternidad sí es necesario. ¡Jajajaja!— Se preparó a conjurar un hechizo, chasqueó sus dedos… Pero solamente se quedó ahí, parado frente a nosotros como un tonto, con su cara blanca de idiota…
—¡Eh…! ¡Qué pasa…?— Los volvió a chasquear… Nada. Lianne empezó a reír y dijo:
—¿No me digas que ya te ibas…? ¡Jajaja!— «¡Jajaja!» Lianne había contrarrestado su conjuro. Él dijo:
—¡Maldita hechicera! ¡Tú también arderás en el abismo por la eternidad!— Guardé mis espadas, volteé a ver a Penny, mientras lo hacía y ambas asentimos al mismo tiempo…
Salimos volando como dos bólidos hacia él… Llegué y lo golpeé con toda mi fuerza en su abotagada panza, mientras Penny cargaba sobre él y le propinaba un rodillazo, levantándose desde el piso en su espalda. Estaba llena de furia, de ira… Lo seguimos golpeando ambas a la par, golpe por golpe… Rodillazos y patadas en sus suaves carnes. El diablo gruñía y trataba de defenderse con sus patas de insecto y sus bracitos, pero éramos como dos furias, demasiado rápidas para él.
Por fin se salió de abajo de la golpiza, diciendo:
—¡Está bien! ¡Está bien! ¡Me rindo…! ¡Cómo pueden siquiera lastimarme solo con sus manos? ¡Quién eres…? Me engañaron… Me dijeron que sería fácil, que solo eras un tributo…— Penny y yo, lo vimos tronando nuestros nudillos al unísono… Él con su cara blanca y un semblante completamente distinto, dijo:
—Lo entiendo, Arlinne… Perdona mi existencia… ¡Mira! Piénsalo… Seré tu sirviente… No, no, Tu esclavo… ¿Qué te parece? ¿Cuántos hechiceros de tu mundo, darían lo que fuera por tener a alguien como yo, como su sirviente…? Y lo que es mejor, no tendrás que dar nada a cambio… Ni tu alma, ni nada… ¿Qué te parece…? ¡Eh?— Me veía con un rostro como el de un niño que ha hecho una travesura y lo han cachado con las manos en la masa… Obvio con su obeso y desfigurado rostro, tratando de fingir una emoción que jamás había sentido en su asquerosa existencia. Comencé a desenvainar mi espada… Él se asustó y dijo:
—¡Eh! ¡Lo desperdiciarás? ¡Arlinne, vamos…! ¡Sé inteligente! ¡Puedo incluso, compartir contigo conocimiento prohibido…! ¡Qué tal, ser una chica de verdad…? ¡Eh? ¡Eso estaría bien? ¿No…? ¡O qué tal? ¡Ser joven para siempre? ¡Eso estaría mucho mejor! ¡No? ¡Así podrías vivir el amor que sientes por tu pareja de forma indefinida…! ¡Eh…? ¡Vamos, sé inteligente! ¡No lo eches a perder!— Se empezó a arrastrar con sus patas de insecto, retrocediendo con miedo, a la par que yo avanzaba hacia él, sin ninguna emoción en el rostro…
Ya estaba frente a él, apuntando mi espada a su cuello… Él dijo:
—¡Ya sé! ¡Por qué no, sí perdonas mi existencia…? Te digo quien ha mandado a deshacerse de ti y juntos nos vengamos de esa perra, ¡eh? ¡Eso estaría mucho mejor, la muy maldita me engañó y me metió en esta situación!— Intentó forzar una sonrisa y continuó hablando… —Una vez que hayamos hecho eso, te dejaré el conocimiento que necesitas y me marcharé para nunca más regresar a tu mundo, ¡qué te parece? Es lo que quieres, ¡no?— Penny se paró detrás de él y le puso su pie en el cuello, para evitar que siguiera retrocediendo… Le dije:
—Todo suena muy bien, pero lamento decirte que nada de eso me interesa en lo más mínimo… Y lo que es peor, sé que sí llego a hacer un trato contigo, al final la que perderá, seré yo. Te diría que lo siento mucho, pero te estaría mintiendo… No siento nada de empatía por las criaturas como tú, que solo existen para torturar a los demás…
Se aterrorizó e iba a comenzar a hablar, cuando me lancé hacia él y lo atravesé en el cuello con una de mis espadas y el pecho con la otra. Se empezó a retorcer como un cerdo en el matadero… Penny le clavó sus dagas en el cuello y yo usé eso de soporte para decapitarlo… Sus carnes empezaron a arder por sí solas, mientras gruñía y se retorcía, aún con su cabeza separada de su cuerpo. Camille llegó hasta nosotras y dijo:
—A un lado, chicas. Las criaturas como estas, deben de ser purificadas y expulsadas de nuestra realidad o con sus maldiciones de muerte, pueden envenenar el mundo o por lo menos el lugar de su muerte por generaciones.— Empezó a canalizar un conjuro y una oleada de luz marfil, empezó a levantar por los aires los restos de la criatura, haciéndolos desaparecer, sin siquiera dejar el polvo detrás de ellos…
Tallé mi cara con mi mano y volteé a ver como se encontraban los demás… Todos se veían bien, una que otra herida leve, pero nada más. Canciller se acercó a Lianne y dijo:
—Su eminencia. ¿Quiere que los escoltemos un rato? Por sí regresan más de esos elfos.— Lianne me volteo a ver… «No lo sé…» Me sentía cansada, muy cansada… Ray se acercó a mí y dijo:
—Algunos elfos escaparon cuando vieron caer a esa criatura de la peña, contigo apuñalándola, ¿crees que regresen?— «No lo sé…» Solamente quería tenderme y dormir… Hice un esfuerzo para ponerme en marcha y le dije a Lianne:
—¿Podrías convocarlos otra vez, de necesitarlos?
—Pues… Estoy algo cansada, pero supongo que sí.— Al ver su rostro lleno de cansancio, le dije:
—Está bien, Canciller. Por favor, vengan con nosotros, solo por un rato en lo que encontramos un lugar seguro para descansar.— Pensé para mis adentros… «Desafortunadamente… No sé cuando pueda ser eso.» Les dije a todos:
—No lo sé… Independientemente de que esos elfos sean como son, pienso que algo o alguien, además de las arañas, los alertó de que vendríamos, junto con la criatura esa… Vayamos con cuidado por un rato.— Fui a revisar al lobo… Estaba bien. «¡Qué bueno! No está herido, ni nada». Movía su cola, mientras lo revisaba de todas las partes de su cuerpo…
Camille dijo:
—Arlinne, debo de revisarlos a todos a fondo… Especialmente a ti. Esas criaturas son muy peligrosas.
—Entiendo, pero tendrá que esperar un poco en lo que nos movemos de aquí. Vámonos, sigamos adelante, veamos sí podemos encontrar un lugar para descansar.
Descendimos por el camino que habíamos tomado originalmente, dejando atrás los rastros de la destrucción de la batalla. Caminamos un par de horas más… Yo ya no podía más, me pesaban mis piernas, me dolía mi espalda, estaba muy cansada… «Me pregunto… ¿La magia de esa criatura me provocaría algún daño? No lo creo… Imagino que de ser así, estaría muerta, pero… ¿Por qué no? Incluso el veneno de Penny, casi me mata… No creo que la suerte tenga algo que ver con esto».
Llegamos a un inmenso valle subterráneo… Hacia nuestro lado izquierdo, estaba una construcción que se veía por fuera muy antigua y derruida y a la derecha, el camino seguía serpenteando, perdiéndose entre las múltiples formaciones rocosas. Les dije:
—¿Tienen idea de que pueda ser este lugar?— Penny me jaló de mi falda y dijo:
—¡Arlinne, mira! ¡Mira! Ahí, junto a la entrada de ese edificio… «¡Eh?»
—¿Dónde, Penny? ¿Qué es…?— Ella dijo:
—¡Qué no ves? Junto a la que parece una entrada…— Volteé en la dirección donde me señalaba, pero no sabía a lo que se refería… Se desesperó y salió corriendo hacia allá. Le grité:
—¡Espérate, Penny! ¿A dónde vas?— «¡Cuanta energía! ¡Pfff!» No pude más que ir tras de ella… «¿Cómo puede salir corriendo así, después de todo lo que ha pasado hoy? ¿Qué no se cansa?» Como pude, moví mis carnes tras de ella… Hasta que llegamos a la que parecía la entrada de la derruida construcción, sellada con un enorme bloque de piedra… Ella se detuvo frente a la roca y volteó a su derecha. Dijo:
—¡Aquí, mira!— Se agachó y recogió algo del piso… Se puso de pie apresuradamente y me lo mostró. «¡Mmmh!» Ella dijo, desesperada:
—¡Qué eres mensa? ¡Es el mineral que venimos buscando y mira cuánto hay alrededor!— «¡Eh?» Lo vi de cerca con detenimiento… «¡Es cierto…! ¿Cómo lo vio Penny desde tan lejos?» Puse mucha atención ahora que sabía lo que buscaba y era cierto. Había muchas vetas al ras del piso, en estado puro. Solo las más grandes estaban incrustadas dentro de la roca que formaba la mayoría del lugar.
Los demás llegaron hasta nosotros y se quedaron viendo a nuestro alrededor. Grand sacó el pico de minero de su equipo y comenzó a desprender las más fáciles. Penny volteó como sí mirara algo del lado del que veníamos y dijo, bajito:
—No hagan alboroto, pero esos elfos oscuros o como se llamen, están justo donde estábamos nosotros… Como sí nos estuvieran esperando.— «¡Eh?» Volteé a ver discretamente… «¿Dónde…? ¡Otra vez? ¡Pues qué Puripenialanusa vive el mundo de diferente forma que yo? ¡No veo nada!» Le dije:
—Lo siento, Penny. No veo absolutamente nada…— Ella dijo:
—Obvio… Están haciendo como que se esconden y nos observan…— «¡Cómo que se esconden? ¡Jijiji! Pues… Para mí están legítimamente escondidos, no los encuentro…» Penny dijo:
—¿Vamos a pelear?— Los demás también trataban discretamente de encontrarlos… «¡Pfff! Pues supongo que sí, hay que darles una lección de verdad, para que por fin lo empiecen a pensar dos veces y nos dejen en paz. ¡Necesito urgentemente dormir la siesta!» Penny dijo: —Es muy raro…— Le dije:
—¡Qué…?— Ella dijo:
—¿Por qué no vienen…? Ya son bastantes otra vez, tal vez unos pocos más que la vez anterior…— «¡Eh?» Todos nos quedamos viendo entre nosotros… Le dije a Lianne:
—¿Puedes mandar a Canciller a revisar?— Ella asintió con la cabeza y Canciller que nos escuchaba, simplemente desapareció sumergiéndose dentro del piso… Les dije:
—¡Atentos! Finjamos como que no sabemos nada de nada, veamos cuál es su plan…— Canciller regresó después de un minuto y nos dijo:
—Sus eminencias… Sí son bastantes, tal vez tres docenas de ellos, con cazadoras y guerreros incluidos.— Le dije a Penny:
—¿Cómo lo haces, Penny? ¿Cómo puedes darte cuenta de todo eso, estando tan lejos de ahí?— Ella dijo:
—No lo sé, Arlinne. Siempre ha sido fácil para mí… Pienso que tu error es querer ver a los elfos. No los busques a ellos, porque no los vas a encontrar. Busca los detalles, lo que se vea fuera de lugar, así es como lo hago yo… ¡Mira, por ejemplo! Hay uno, que de plano, es un imbécil para esconderse… ¿Ves esa enorme roca que está alargada de la parte superior?— Le dije:
—¡Aja! Ya la veo…— Me dijo:
—¿Qué le notas de raro?— «¡Eh! No sé… Es solo una roca». Le dije:
—No sé… Solamente, me parece una roca en medio de la penumbra…— Ella dijo:
—¡Aja! Y las rocas en medio de la penumbra tienen brazales de obsidiana que les salen de los costados y suaves cabellos de color plata…— «¡Eh?» Miré con mayor atención a los lados… «¡Cierto! ¡Jajaja! ¡Ya lo vi!» Todos voltearon asombrados a ver a Penny. Les dije: —¡Muy bien! Vamos a freírlos, porque ya se está pasando la hora de mi siesta.— Ray rio a carcajadas y dijo:
—Cierto… ¡Jajaja! Cuando estuvimos descansando en las termas, te acostumbraste a tomar diario una siesta… ¡Jajaja!
—Sip. Me hace bien para la digestión… Bueno, vamos a atacarlos con magia para obligarlos a que salgan de sus escondrijos, prepárense…
Los esqueletos, Ray y Grand, tomaron sus posiciones al frente de nosotras… Les dije a las chicas:
—¿Cómo se sienten?— Lianne dijo:
—Muy cansada, renacuajo… Tu amigo el diablo panzón, de verdad era fuerte y contrarrestar sus conjuros, me dejó muy cansada.— Volteé a ver a Camille… Ella sonrió y dijo:
—Igual, Arlinne. Las auras que usé para que no nos afectaran sus habilidades, me han dejado un poco extenuada… Solo me queda algo de fuerza para sanarlos y resolver cualquier cosa dañina que nos haya dejado pelear con esa cosa…— «Bueno… Supongo entonces, que está en mí». Les dije:
—Está bien. Guarden lo que les queda de su fuerza para una emergencia, lo intentaré yo.— Me empecé a concentrar y canalicé mi conjuro de fuego, centrado exactamente en la roca alargada… Lo liberé y el chorro de fuego cayó rugiendo desde el aire.
Sentía que se me iba el aliento… «Estoy muy cansada… Ya no me queda mucho a mí tampoco». El conjuro cayó al piso y oímos los alaridos de dolor de algunos elfos, mientras otros salían huyendo de los lados, pero… No se acercaban. «¡Por qué?» Solamente se volvían a perder en la penumbra… Les dije a todos:
—¿Por qué no vienen? ¡Se van a quedar ahí, a que los rostice? Alguna razón debe de haber… Ray dijo:
—¿El edificio…?— «¿El edificio?» Lo volteé a ver de arriba a abajo… «¿Qué puede ser este lugar? Obviamente no es una construcción de su civilización, porque de ser así, estaríamos hasta el cuello en este momento y otra cosa… Esa enorme roca está puesta por fuera, ¿lo sellaron ellos mismos…?» Les dije:
—Se me está ocurriendo una de esas ideas locas, que hasta ahora nos han dado resultado… ¿Quieren oírla?— Lianne dijo:
—Sí, renacuajo… Como sea. De todas formas, no podemos avanzar.— Les dije:
—¿Por qué, no…? Nos refugiamos aquí adentro, parece que a ellos no les gusta para nada este lugar… Sé que puede ser más peligroso el interior, que deshacernos de ellos aquí afuera, pero… Pienso que al menos podremos descansar. Sí tan solo, Grand nos ayuda a quitar esa roca del camino y nos refugiamos en las primeras salas, pienso que estaremos bien.
Ellos se vieron los unos a los otros y después de unos segundos, estuvieron de acuerdo. Les dije:
—Entonces, cubramos a Grand en lo que intenta quitar esa enorme roca.— Así lo hicimos… Cuando los elfos se dieron cuenta de lo que estábamos haciendo, simplemente salieron de sus escondites y se quedaron parados ahí, al descubierto, solo mirándonos…
Grand usó toda su fuerza y poco a poco, empezó a mover la pesada roca hacia un lado… Incluso para él, parecía que era demasiado pesada. Después de unos minutos y ya bañado en sudor, la logró mover lo suficiente para desbloquear el camino… Detrás de la roca, había otra puerta, hecha de una sola loza de piedra. Grand se acercó para tratar de forzarla, pero sin hacer ningún esfuerzo, esta simplemente se comenzó a abrir por sí sola frente a él…
Vimos asombrados… Me dije para mis adentros… «Espero no estar cagándola… Bueno, que más da». Les dije:
—Vamos, veamos lo que hay en este lugar…— Entramos al interior… Cuando todos estuvimos dentro, incluidos los esqueletos y Canciller, la puerta comenzó a cerrarse tras de nosotros. Me sobresalté, pero debía estar atenta a otras cosas más importantes por el momento. Les dije:
—Déjenla… Esperemos un poco y tratemos de abrirla, de no poderse, buscaremos otra salida… El lugar es muy grande, seguramente tiene más de una.— En cuanto la puerta estuvo cerrada por completo, el lugar se empezó a iluminar por sí mismo, con iluminación mágica… Volteé a ver a Lianne y a Camille, ellas negaron…
Comencé a revisar el lugar con la mirada… El interior era completamente distinto a la parte de afuera, la fachada era de roca tallada, pero el interior estaba hecho de bloques enteros de mármol y piedra finamente acabada. Era como sí las paredes brillaran con luz propia… Se veían tan finamente pulidas con acabados en las columnas y en el techo, mientras el piso se ve que fue finamente rematado con adoquines, igual de mármol y otras piedras de color pálido que no conocía. El lugar tenía un ambiente fresco y hasta cierto punto frío, como una tumba que no se ha abierto en muchos, pero muchos años. Les dije:
—¿Qué piensan…? ¿Qué creen que sea este lugar?— Todos veían a su alrededor… Lianne me contestó:
—No lo sé, renacuajo… ¿Tal vez, un templo?— «Mmmh… Tal vez. ¿Pero qué puede haber aquí dentro, que criaturas como esos elfos oscuros, no quieren tener nada que ver con ello…?» Seguí revisando la sala en la que estábamos… Esta solamente comunicaba con el resto del lugar con una puerta y unas escaleras. Les dije:
—Bien. Solo revisemos la puerta y las escaleras y a dormir se ha dicho.— Camille dijo:
—¿Qué no tienen hambre…?
—No, no se me antoja para nada lo que traemos de comer… Yo dormiré en lo que ustedes comen.— Le hice una seña a Penny para que me acompañara hasta la puerta. Cuando llegamos hasta ella, quedé sorprendida… Abrí mi boca de la sorpresa y volteé a ver a Penny, le dije:
—¡Ya viste, Penny?
—Sí… ¡Qué extraño…!— «¿Cómo puede estar hecha esta puerta con madera…? ¡Madera? ¿La traerían hasta acá desde la superficie…? Mmmh. Eso o alguna vez este lugar estuvo allá arriba…» Comencé a tener un mal presentimiento… Le dije a Penny, bajito:
—¿Puedes intentar escuchar al otro lado de la puerta?— Ella asintió con la cabeza y después de revisar cuidadosamente la superficie de la puerta, pegó su oreja a la misma… Se quedó un rato ahí, tratando de discernir. Me dijo:
—Arlinne, detrás de la puerta no se oye absolutamente nada… Pero algo comenzó a moverse debajo de nosotros. Lo que sea que es, es lento, pero muy, muy pesado y viene hacia las escaleras.— «¿Un monstruo…?» Les dije, igual bajito:
—Cuidado, prepárense… Parece ser que vienen a recibirnos.— Nos acomodamos pegados a la pared contraria a la escalera y de pronto… Comenzamos a escuchar pasos que retumbaban en todo el lugar, como sí un enorme objeto metálico chocara contra la pared.
Desenfundé mis armas y le hice una seña a Lianne y Camille, para que se quedaran atrás y otra a los chicos para que estuvieran atentos… Oíamos los pasos cada vez más cerca, subiendo por la escalera, hasta que de pronto una figura humanoide como de unos dos metros y medio de estatura, completamente hecha de un metal color plateado se asomó a nuestros ojos… La criatura se movía lentamente, pero no tuvo ninguna reacción de sorpresa al encontrarse con nosotros, como sí desde el principio supiera que estábamos ahí…
Continuó hacia nosotros decididamente… Los esqueletos le cerraron el paso, pero la criatura simplemente los ignoraba, iba directamente hacia nosotros. Los esqueletos por su parte la comenzaron a atacar, pero parecía que no le causaban ningún daño, como sí las armas de los esqueletos le pegaran al yunque de una forja… Les grité
—¡Cuidado, no puede ver, ni oír, pero de alguna forma puede detectarnos, por eso los esqueletos no llaman su atención!— Los esqueletos le cerraron el paso por completo… Esta vez, la criatura sí se detuvo, como sí estuviera frente a una barrera que no pertenecía al lugar. Los esqueletos la seguían golpeando, pero no le hacían ningún daño…
La criatura hizo un sonido de desaprobación, que sonó como el ruido de dos ejes metálicos y balanceó sus enormes brazos al frente golpeando y estrellándolos contra el piso, como sí quisiera destruir un muro… Los esqueletos salieron volando en pedazos. «¡Eh!? ¡Qué es esta cosa?» Lianne dijo:
—¡Sean cuidadosos, esto no es un monstruo! ¡Es un constructo sintético!— «¡Constructo… Qué?» Le dije:
—¡Cómo un gólem?
—¡Sí y es muy probable que también sea inmune a la magia!— «¡Oops! ¡Creo que después de todo, sí la cagué!» Canalicé mi conjuro de cadena de relámpagos y se lo lancé a la criatura… Cuando lo alcanzó, el relámpago salió volando, reflejado en todas direcciones… Apenas y alcancé a lanzarme a un lado para evitar que me diera mi propio rayo… «¡Uy!» Lianne dijo:
—¡Qué te acabo de decir, tarada? ¡Ten más cuidado!— Ray y Grand, se adelantaron y no pude más que reincorporarme y pararme a un lado de los dos. Lianne y Camille, comenzaron a conjurar algunos hechizos, que nos reforzaron con efectos positivos… Les dije a los chicos: —¡Atentos, no podemos bloquearlo! ¡Se ve que es muy fuerte, mejor evítenlo de ser posible!
La criatura iba directo hacia Camille y Lianne… No nos quedó de otra más que cerrarle el paso y atacarlo. Era muy lento, así que sin ningún problema lo atacamos primero… Lo embatí con ambas armas, golpeando una de sus piernas… Pero mis armas rebotaron y me quedé fuera de balance por la inercia de mi ataque. «¡Ni un rasguño!» Ray se lanzó con diferentes tajos, mientras cargaba hacia delante… Igual el mismo resultado. Al menos Ray no quedó fuera de balance…
La criatura seguía intacta… Grand llegó y gritando con toda su fuerza, chocó contra él… Esta vez, la criatura sí se detuvo en sus pasos al recibir el impacto. Grand, después del embate, le propinó un tajo de arriba hacia abajo, con toda la fuerza de su hacha, como sí quisiera partir el piso en dos… La criatura retrocedió y se tambaleó un poco, después de recibir el impacto, pero antes de que Grand pudiera recuperarse de su propio ataque, la criatura lo golpeó de lleno y lo lanzó a volar como sí fuera una mosca contra una de las paredes… Grand emitió un quejido y se estrelló contra la pared. Lianne gritó:
—¡Grand! ¡Grand!— «¡Esto va mal! ¡Qué podemos hacer…?» Lianne alzó sus brazos y los esqueletos que habían caído se reformaron alrededor del lugar donde yacía el cuerpo inerte de Grand. Canalicé mi conjuro de arma elemental, esta vez con hielo y le dije a Ray: —¡Debemos cubrir a Grand y a las chicas, al menos en lo que Grand se pone de pie, no dejes que te golpeé, ya viste lo que pasó…!— De reojo, volteé a ver a Penny… «¡Qué está haciendo…? Solamente está ahí parada. ¿No me digas que ya cayó presa del pánico?»
Respiraba agitadamente… Pero después de ver que habían lastimado a Grand, la fuerza me volvió al cuerpo. Debía detenerlo antes de que llegara con Lianne y Camille. Me lancé nuevamente a sus piernas… No me importaba nada, más que dos cosas… Que todos mis impactos le pegaran y que no me tocara en ningún momento…
Lo empecé a golpear como un torbellino en sus piernas… Mis tajos lo alcanzaban, pero no surtían ningún efecto. La criatura se comenzó a incomodar por mis ataques y comenzó a golpear el piso, tratando de aplastarme debajo de sus puños… Estaba poniendo toda la atención, no dejaría que me alcanzara. Puñetazo tras puñetazo, lo esquivaba de un lado hacia el otro, mientras tanto Ray se empezó a concentrar y desató su corte con toda su furia sobre el torso de la criatura… Le estábamos dando con todo, pero nada… Apenas y de vez en vez, se tambaleaba y se detenía, para después seguir atacándome, hasta que por fin, presa del cansancio me tardé un poco más en esquivar y me alcanzó…
Solo me rozó, pero fue suficiente para mandarme a volar y caer rodando por el piso hasta la pared contraria de donde había lanzado a Grand. El golpe apenas y me tocó, pero sentí como se salía todo el aire de mis pulmones y la articulación de mi mandíbula se estiraba hasta su límite… Grité y aún rodando por el piso, me estrellé contra la pared, todo se empezó a nublar…
Oía que el lobo gruñía y gruñía, cerca de donde había quedado tendida… «Debo hacer un esfuerzo por abrir los ojos… Sí me rindo en este momento, será el final». Abrí los ojos, respirando agitadamente… Me dolía todo. Apretando la mirada, apenas y alcanzaba a ver que Ray, como podía se las ingeniaba para retrasar a la criatura. Penny y el lobo, se habían parado frente de mí para defenderme. Camille nos dijo, gritando:
—¡Arlinne! ¡Aguanta! ¡Los sanaré!— Canalizó su conjuro y una luz nos empezó a envolver a todos… El dolor empezó a ceder, pero el cansancio no se iba. Tambaleándome me puse de pie y de reojo vi que Grand se comenzó a incorporar también… Tenía toda su frente llena de sangre. Le dije a Penny:
—Penny… Estoy muy lastimada. Por favor, pon mucha atención para ayudar a Camille y Lianne, sí es necesario. Apenas y puedo mantenerme de pie.— Ella dijo, sin voltearme a ver: —No te preocupes, no dejaré que nada les pase…— Le dije al lobito:
—Lobito, ayuda a Penny…— Me recargué en la pared para evitar caer, busqué mis armas en el piso e hice un esfuerzo sobrehumano para agacharme y recogerlas…
Por fin… Ray encontró su límite y tuvo que detenerse a recuperar el aliento, estaba exhausto. La criatura reventó sus puños contra el piso frente de él y él, apenas y se arrojó a un lado para evitar el golpe… Estaba bien, pero se notaba que no podía más. Al final, no había nada más frente a la criatura que se dirigía a las chicas… Camille empuñó su báculo y Lianne adelantó a los esqueletos… La criatura llegó hasta ellas, se quitó a los esqueletos dando brazadas. Hice un esfuerzo por correr hasta el lugar… Pero a medio camino, caí de rodillas.
Penny salió como un relámpago y cuando la criatura iba a golpear a las chicas, el lobo se lanzó y jalando de su túnica, quitó a Lianne del lugar del impacto. Penny hizo lo mismo con Camille. «¡Pfff! ¡Apenas…! ¿Y ahora, qué?» Les dije, gritando:
—¡Retrocedan, creo que será mejor la puerta! Toda la fuerza que hemos gastado con esta cosa… Ya la hubiéramos usado para forzar la entrada y destruir la puerta.— Me volví a poner de pie, recuperé mi balance… Era la última gota de mi fuerza. Penny gritó desde la otra esquina de la habitación…
—¡Arlinne! ¡Lo tengo! ¡Ya sé como podemos derrotarlo!
—¡Cómo? ¡Dilo! ¡No hay tiempo!— Ella dijo:
—¡Ven esas líneas que recorren su cuerpo…?— «¡Líneas? ¿Otra vez?»
—¡Cuáles líneas? No veo nada…— Ella dijo, mientras la criatura iba sobre Lianne, quien estaba acorralada en una esquina, ya sin nada de por medio:
—¡No hay tiempo, distráiganla! ¡Ya te explicaré después!— «Está bien…» Tambaleándome, lancé mi conjuro de aceleración y corrí hacia la criatura…
La golpeé por la espalda, aprovechando el impulso de mi carrera para subir a la misma. La empecé a golpear, enloquecida en su cabeza… Sentí un impacto… Era Grand, que había llegado de frente con su escudo a frenar su avance. La golpeábamos y la golpeábamos, pero seguíamos sin poder dañarla, hasta que de repente… De la penumbra, apareció Penny, saltando hacia la criatura… Se balanceó en uno de sus brazos, sujetándose con sus piernas de él, como sí fuera un columpio. Ya con su cabeza apuntando al piso y en lo que pareció una fracción de segundo, Penny apuñaló a la criatura, exactamente por debajo de la axila de su brazo izquierdo… Oímos una explosión y Penny salió volando… En un instante, la criatura emitió sonidos metálicos, como sí se hubiera atorado el eje metálico de una carreta y se derrumbó en el piso, conmigo encima…
Estaba exhausta… Tendida entre los restos metálicos de esa cosa. Alcancé a ver como Camille ayudaba a ponerse de pie a Penny, que al verse bien, corrió hasta mí, gritando y diciendo:
—¡Lo ves? ¡Te lo dije, ahí era! ¡Dónde se unían las líneas!— Penny estaba feliz, rebozando alegría, mientras empezaba a recoger y observar las piezas metálicas que formaban a la criatura… «¿Cuáles líneas…? ¡Jajaja! ¡Sabía que Penny sería una excelente rastreadora! Excedió por mucho mis expectativas…» Le dije:
—¡Estás tonta! ¡Cuáles líneas?— Ella dijo, torciendo la boca:
—¡No estoy tonta, tú eres mensa! ¡Jajaja!— Le dije, sonriendo:
—Sí… Penny. Sí lo soy. Ahora… Buenas noches. Nos vemos después…— Cerré mis ojos y quedé profundamente dormida en ese lugar…
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Los vitoreos y vivas, que inundaban la cámara, se vieron interrumpidos solamente por el desplante de furia y frustración que Iskiel hizo en ese momento… Comenzó a gritar, mientras arrojaba sus piezas al piso desde el tablero:
—¡Maldita seas, Arlinne! ¡Maldita! ¡Maldita! ¡Cómo puede ser posible? ¡No te burlarás de mí!— Todos nos quedamos en silencio al verla hacer su berrinche, quien al darse cuenta de que su desplante estaba fuera de lugar, pisoteó la diabólica figura con patas de insecto que estaba en el piso, para marcharse fuera de la sala…
Los vitoreos y vivas, regresaron al lugar… Todos ovacionaban su nombre. No había más, ninguna duda. Arlinne y sus compañeros, se los habían ganado a todos y cada uno de ellos… Cerion se dirigió a Vetan y dijo:
—¡Es increíble, esto sobrepasa cualquier prueba que hayamos puesto antes a cualquier mortal! Ellos no solo deben de ser los ganadores, además deben de tener un lugar aquí con nosotros.— Alguien más, dijo:
—¡Sí! ¡Nombrémoslos nuestros mensajeros, enviados divinos y después de un tiempo, sentémoslos a nuestra mesa!— Vetan acariciaba su barba, mientras observaba complacido… Dijo con un tono fuerte, mientras reía:
—¡Jajaja! La competencia aún no termina, aún queda un campeón más… Pero sí todos están de acuerdo, podemos hacerlo oficial… ¡Jajaja!— Me volteó a ver inquisitivamente, mientras Justine me sujetaba del brazo… Dije:
—Aún es muy pronto para eso… Nada me complacería más, que recompensarlos, pero este juego ya es algo más importante que eso…— Vetan volvió a acariciar su barba y dijo: —¡Jajaja! Vryn… Lamento haberte menospreciado tantas veces, de verdad mereces un lugar entre nosotros. Tu sabiduría te hace brillar entre el resto. ¡Así será! Nada me complacerá más, que ver el desenlace… ¡Jajajaja!— Sin decir más, se levantó de su asiento, mientras todos se retiraban a sus aposentos, aún emocionados por las batallas que habían presenciado.
Justine me dijo con un semblante preocupado:
—Vryn, mi amor… Me preocupa Arlinne y sus amigos. Iskiel cada vez está más desesperada y enfurecida…— Me quedé pensando un momento y le dije:
—Tranquila. Sí las cosas llegan a eso, yo le haré frente, no te preocupes. Lo planeé así desde el principio. Dudo que haga algo tan irracional como eso, pero estaré atento…— Justine asintió con la cabeza y dijo:
—Sí… Y sí eso pasa, yo también te ayudaré. Lo que hace Iskiel es imperdonable… Ahora todo lo veo con claridad, hasta que me has abierto los ojos, discúlpame…— Le dije, de inmediato:
—Yo no… Arlinne es la que ha hecho eso.— Ella volvió a asentir en silencio…
Esa fue la primera vez en toda mi existencia, que me di cuenta de como eran realmente las cosas… Yo no estaba utilizando a Arlinne, como lo creía desde un principio, sino todo lo contrario. «El destino me había utilizado a mí, para salvar su vida… Y estoy seguro, que tiene un destino tan importante, tan inescapable, que no me cabe la menor duda, que sí yo no lo hubiera hecho, otro más hubiera ocupado mi lugar…» Sonreí complacido para mis adentros, sintiéndome agradecido de haber sido yo, quien ayudo a Arlinne esa tarde, hace muchos años…
Fin del Capítulo 24.
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