Crónicas de lo Improbable I: Físico. - Capítulo 25
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Capítulo 25: Capítulo XXV: Puerta.
Capítulo 25.
«Tengo frío en mi espalda…» Abrí los ojos y vi a mi alrededor… Todos estaban descansando. Los esqueletitos montaban guardia junto con Canciller, mientras Penny seguía justo en el mismo lugar que cuando cerré los ojos la última vez… Casi al instante, notó que la observaba y se paró corriendo de su lugar para venir hacia mí. Me dijo:
—¿Qué haces hasta acá, Arlinne? Te recostamos allá, con tu lona y Ganda.— «¿Ganda…? ¡Ah, sí! Así le dice al lobito…» Le dije:
—No sé… Desperté, porque tenía frío.— Ella sonrió y dijo:
—En un momento te cargaré de regreso hasta tu lona…— Me cargó como a un costal… Le dije, desesperada:
—¡Espérate tantito! Creo que sí puedo caminar… ¡Ay! ¡Mi barriguita! ¡Con cuidado, no soy un costal de arena!— Me colocó sobre mi mantita y dijo:
—¡Listo! Ahora a dormir. Camille me dijo que en cuanto estuviera mejor, los sanaría a todos, así que no te preocupes, conociendo como duermes, cuando despiertes seguro te sentirás mucho mejor.— Me acomodé para usar al lobo de almohada y él me empezó a mordisquear la cabeza… Le dije:
—¡No! ¡Espérate! Quédate quieto un ratito… ¡No te comas mi cabello!— Gimió y se volvió a recostar. Le dije a Penny:
—¿Penny, le dieron de comer al lobito?— Ella dijo:
—Sí, no te preocupes. Todos comimos algo, ¿quieres comer?— Le dije:
—No gracias… Solo alcánzame mi bota de agua, de donde quiera que la hayan aventado cuando me recostaron…— Ella se quedó pensando y corrió hacia mis cosas, que estaban pegadas a la pared, cerca de donde yo estaba. Regresó con mi bota en la mano y me dijo:
—¿Te la doy en tu boca?— Le dije, haciendo una mueca:
—¡No, tonta! Solamente ayuda a incorporarme un poquito para que me la pueda tomar sin darme un baño, por favor.— Se volvió a quedar pensando y me ayudó a incorporarme para decir:
—Fui a dar un paseo por ahí abajo y no vi más constructos o como se llamen… Solo observé, sin tocar nada.— Le dije, intrigada:
—¿Qué viste?
—No mucho… Solo que este lugar es gigantesco y va muy profundo, con muchas, pero muchas escaleras hacia abajo…— Bebí el agua, mientras me contaba… Le dije:
—Está bien, explora y diviértete… Pero no te metas en líos, porque si te siguen hasta acá, estaremos en problemas.— Ella dijo:
—¡No, como crees! Por eso mismo no he tocado nada, ni abierto ninguna puerta… He estado entretenida más que nada, con las piezas que sobraron de esa cosa…— Me dijo, bajito, volteando a ver a los esqueletos:
—¡Oye, Arlinne? ¿Esos son restos humanos, animados con brujería?— Sonreí y le dije:
—Más o menos, pero no son malos. Confía en ellos, tienen buena y propia voluntad.— Ella torció la boca y dijo:
—Pero… Esa sí es una brujería, ¿no?— No pude evitar reírme, pensando en la señora bruja, mielecita y dije:
—¡Jajajaja! Sí, esa sí es una brujería, Penny. Ahora… Buenas noches.— Ella dijo:
—¿Buenas noches…? ¿Sabías que es mediodía allá arriba?— Le dije:
—¡Ah! ¿Sí? Pues no me importa… Aquí donde estoy es hora de dormir, buenas noches, Penny.— Ella rio y dijo:
—¡Jajaja! ¡Mensa…! Buenas noches, Arlinne.— Sonreí y me quedé dormida de inmediato…
Volví a abrir mis ojos… Camille me observaba muy de cerca por todas las partes de mi cuerpo… Le dije:
—¿Sí? Buenos días…— Ella sonrió y dijo:
—Buenos días, Arlinne. Estoy revisando tus heridas… Ya te sané un poquito, pero necesito checar con detenimiento tu estado de salud, ¿puedes quitarte la ropa?— «¡Eh?» Le dije:
—¿Es necesario…? No me siento tan mal, con que me quites lo magullada, estaré bien.— Ella volvió a reír y dijo:
—¡Jijiji! Sí, sí es necesario. Sí te da mucha pena, te puedes quedar en tu ropa interior. Esa criatura que te maldijo, es muy peligrosa, Arlinne. No me voy a arriesgar a que tengas una enfermedad o maleficio y no nos demos cuenta hasta que te sientas muy mal.— «¡Pfff!» Le dije:
—Está bien, pero… ¿No puede ser en privado?
—Aquí no hay tal cosa, Arlinne.— Volteé a ver a todos lados, buscando a Ray, quien estaba sentado a unos pasos, comiendo algo. Le dije:
—¿Ray, puedes socorrer a tu hechicera un momento…?— Él se levantó al instante y se acercó… Le dije:
—¿Me puedes ayudar a ponerme de pie?— Él así lo hizo y una vez de pie, le dije: —Alcánzame mi mantita del piso, por favor.— La sostuvo en sus manos… Le dije al oído: —¿La puedes extender para cubrirme en lo que me desnudo, por favor?— Lo hizo tal como me había cubierto, ya algunas veces antes… «¡Pfff! ¡Qué engorre…! Ahora a quitarme todo… Bueno, al menos Ray me quitó mi sobreveste antes de ponerme a descansar». Me desnudé ayudada por Camille y después me estuvo revisando un buen rato… Yo tenía muchísima pena. Revisó incluso entre los pliegues de mi piel… Le dije, incómoda:
—¿Camille…?
—Calma, calma, ya casi termino, no pasa nada.— Siguió un rato más y después dijo: —¿Puedes sentarte en el piso, por favor?— Así lo hice y ella agregó:
—Abre la boca, grande, grande…— Hice como me dijo y con un palito, que sacó de no sé donde, empezó a revisar el interior de mi boca, haciendo a un lado mi lengua y los pliegues de mi piel del interior… Terminó, lo partió y lo echó en una bolsita de papel. Ella dijo:
—Listo, vamos a vestirte…— Mientras me ayudaba, le dije:
—¿Y bien…? ¿Cómo estoy? ¿Me dejó algo horrible esa criatura…?— Ella dijo, sonriendo: —No, Arlinne. Afortunadamente, no. Estás más sana que una lechuga, solamente algo golpeada.— Le dije:
—¡Ves! Te lo dije…— Ella dijo:
—Sí, Arlinne, pero no está de más revisar.— Terminé de vestirme y le dije a Ray:
—Gracias, amor. Ya puedes dejarla, te lo agradezco mucho.— Camille volteó a ver a Ray y le dijo:
—¿Ray, puedes traer la comida que dejé preparada para Arlinne? Me preocupa que no haya comido nada, ya en tanto tiempo.— Él dijo:
—Claro.— Camille me empezó a sanar y dijo:
—Te sanaré… Con esto y comiendo, estarás en perfectas condiciones en un rato.— Asentí con la cabeza y le pregunté:
—¿Camille, cómo está Grand?— Ella dijo:
—Está mucho mejor, de hecho… Ya casi lo tengo descansando a la fuerza. Solo tenía un par de costillas rotas.— Le dije, arrepentida:
—Lo siento… No tenía idea, de que una cosa como esa, pudiera estar aquí…— Ella dijo:
—No pasa nada, Arlinne. Lo importante es que todos estamos sanos y salvos. Ya nos las ingeniaremos.— Ray regresó con mi comida… Vi el plato hecho de madera, lleno de comida seca de nuestras provisiones. Instintivamente, hice una mueca… Camille me dijo:
—¡Ni pongas esa cara, me quedaré aquí hasta que acabes todo!
—¡No! ¡Nada de eso, esas galletas son horribles! Sí esa cosa no me tiró los dientes a golpes, esas porquerías, si lo van a hacer…— Ray se acercó y dijo:
—Arlinne, no te comportes como una niña pequeña… Solo come, ¿está bien?— «¡Waah? ¡Emboscada! No quiero regaños…» Torcí mi boca y dije:
—¡Ya! ¡Ya! No se junten todos contra mí… Está bien.— Tomé el plato y comencé a comer.
Después de un rato, ya me sentía mucho mejor que cuando habíamos entrado a ese lugar… Me puse a revisar mi equipo… «Con los golpes que me llevé, no me sorprendería encontrar más de una cosa rota…» Abrí mi bolsa… «Mmmh… Nop. Pues realmente son solo cosas de cuero y tela, espera un momento… ¿Qué es esto?» Palpé el fondo de mi bolsa, al sentir un objeto hecho de cristal… Lo saqué. «¡Cierto…! Ya ni me acordaba de esto. Es la segunda poción que el maestro me dio, cuando íbamos a partir hacia Kaspler por mielecita… ¡Es increíble…! Cuantos chingadazos me he dado desde entonces y la botella está como sí nada…» La guardé con cuidado de nueva cuenta en la bolsa y caminé algunos pasos hasta donde estaba Lianne con Grand, quien ya se encontraba también en perfectas condiciones. Le dije:
—¿Lianne, te puedo preguntar algo? Es algo sencillo o eso creo…— Ella dijo:
—Sí, renacuajo… Que bueno que vienes, porque te quiero decir algo, aquí delante de la presencia de Grand.— «¡Gulp! ¿Me va a regañar por algo?» Le dije:
—Dime…— Ella se nos quedó viendo a ambos y dijo, muy molesta:
—Quiero que sea la última vez, que ambos corren desesperados por ir en mi ayuda, arriesgándose de esa manera…— Estaba enfurecida… Vi a Grand a los ojos. «¡Uy! Estamos en problemas…» Iba a abrir la boca, pero se me adelantó y dijo:
—¡Nada, renacuajo! ¿Pues qué piensan los dos? ¡Qué soy manca o coja? Ese pedazo de mierda era tan lento, que de haber querido, pudimos haber caminado en círculos alrededor de la habitación y nunca nos hubiera alcanzado…— «Mmmh…» Continuó:
—¡Pero no! ¡Ahí van los dos, a embestirlo, como sí yo estuviera clavada al piso! No quiero que eso vuelva a pasar… ¡Vean cómo los dejaron!— «¡Eh! Mmmh…» Nos vio a los ojos y dijo, ya más tranquila:
—Me alegra mucho que se preocupen así por mí, pero solo háganlo cuando la situación lo amerite… Sí tengo pies, ¡está bien?— Volteé a ver a Grand y le dije:
—Mmmh… ¡Nop!— Grand empezó a reír y agregué:
—No puedes pedirme algo así. No me importa, sí tienes o no, pies o manos. Siempre me voy a preocupar así.— Lianne volteó a ver estrictamente a Grand, quien dejó de reír al instante. Ella dijo:
—¡Pinche, renacuajo!— Le dije:
—Es la verdad, para qué te miento. Siempre me voy a preocupar por tu seguridad en combate.— Ella torció la boca, para después sonreír discretamente:
—¡Está bien, hagan como quieran!— Volteó en otra dirección…
«¡Pfff…!» Me empecé a alejar en dirección de mi equipo y ella dijo:
—¿Y bien…? ¿Qué es lo que querías preguntar?— Volteé sonriendo y le dije:
—¡Ah! Es algo sin importancia… Quería saber… ¿Una poción mágica, hace también al recipiente mágico? Es decir… ¿La botella va a resistir más o algo así, por ser mágica?— Ella dijo:
—¡Claro qué no, renacuajo! Solo el líquido es mágico, la botella es como cualquier otra, ¿por…?— «¡Oooh…!»
—No, por nada… Gracias.— Salí de ahí y comencé a ordenar mis cosas nuevamente… Esta vez, envolví la poción en mi mantita, pensando… «Entonces… He tenido mucha suerte de que no se rompa. Ya ni recuerdo para qué dijo el maestro que servía… ¡Jijiji!»
Por fin, estábamos listos para seguir adelante. Todos estaban reunidos. Me acerqué con ellos y les dije:
—Bien… Pues ahora creo que estamos aquí encerrados. Lo primero que quiero decirles es que, algo raro está pasando aquí… Esos elfos y ese diablo, sabían que vendríamos. Estoy casi segura que algo o alguien, además de las arañas, les avisó que estaríamos por aquí… Y también estoy segura, que los virzuks nada tienen que ver en todo esto. Es algo más y mientras no estemos seguros de que se trate, hay que ser muy cautelosos.— Camille dijo: —Cierto, Arlinne… Ese diablo al que enfrentamos, debió de haber sido convocado por alguien con ese propósito.— Asentí, torciendo mi boca y continué, cambiando el tema: —Podríamos forzar la puerta o destruirla, pero… Algo me dice, que el resto del camino hacia la superficie, esos elfos van a ser una espina en nuestro costado. Propongo que ahora que tenemos el mineral, busquemos otra salida… No importa, sí no nos deja cerca de Kharsten, lo que importa es que no tengamos que lidiar con ellos todo el camino.— Se vieron los unos a los otros y todos estuvieron de acuerdo. Les dije:
—Bien, con eso decidido… Penny dice que este lugar es gigantesco y que va varios metros hacia abajo… Podríamos checar un poquito y ver sí encontramos otra salida, de ser así, mataremos dos pájaros de un tiro… Uno, los elfos nos perderían el rastro y dos, muy probablemente estaremos más cerca de la salida de lo que ahora lo estamos.— Volvieron a estar de acuerdo… Terminé diciendo:
—Por último… Algo raro tiene esta construcción, la fachada no concuerda con el interior, lo que me hace pensar, que distintas personas los construyeron o con diferentes motivos…— Todos se quedaron en silencio, hasta que Lianne dijo:
—A lo mejor, querían encubrirlo…— Le dije:
—Tal vez… No sé nada de arquitectura antigua, pero de algo estoy segura… Esto es mucho más antiguo y avanzado, que las ruinas de Tsun. Ese constructo o como se llame, es algo que nunca había visto con anterioridad y por lo que pudimos observar, me pude dar cuenta, que no tenía voluntad propia… Lo que me hace pensar, que fue creado para ser un guardián de este lugar. No quiero ser pesimista, pero es probable que haya muchos más…— Penny interrumpió y dijo:
—No hay problema, Arlinne. Lo tengo perfectamente estudiado. La siguiente vez que eso pase, solo distráiganlos y yo me encargaré de ellos.— Todos volteamos a verla, incrédulos. Ella dijo:
—¡Vamos, confíen en mí!— Asentí con la cabeza y le dije:
—Está bien, pero sí es demasiado peligroso, retrocederemos y trataremos de detener su avance. No me importa sí le tengo que hacer un agujero al piso… Esta vez, no me volverán a tomar por sorpresa.
Avancé hasta la única puerta que tenía la habitación y volteé a ver a Penny… Les dije:
—Bien… Pues vamos a empezar de chismosos. ¿Penny, puedes abrir la puerta?— Ella se acercó, sacó las herramientas de rastreador que le compramos con los enanos y en unos cuantos segundos, la cerradura abrió. Ella dijo:
—Listo, adelante.— Abrí la puerta despacio, con mucho cuidado… «¿Qué es lo que estoy haciendo?» Dije:
—¿Penny, puedes revisar sí hay trampas o algo en el piso o las paredes?— Ella dijo:
—Claro…— Se recostó en el piso y empezó a observarlo con mucho detenimiento, después de un segundo empezó a tentar… Se puso de pie y revisó el marco de la puerta… Ella volteó a verme y dijo:
—Nada, limpio.— «Muy bien, ahora sí…» La comencé a abrir lentamente y ante nuestros ojos de asombro… Quedó descubierta una habitación que parecía una barraca con múltiples camas, todas acomodadas en línea, contra ambas paredes, todas limpias y arregladas, como sí apenas el día de ayer las hubieran arreglado… Volteé a verlos para ver su reacción y quitar de mi cabeza la idea de que me estaba volviendo loca. Camille dijo:
—¡Qué raro! ¿Qué hace todo esto aquí…? Y en perfectas condiciones, como si estuviera perdido en el tiempo.— Lianne se agachó al piso y pasó su mano por los adoquines de mármol… Dijo:
—Lo que pensé, ni una sola huella de polvo…— Fui hasta una de las camas y me senté en ella, rebotando con mi trasero, como era mi costumbre cada que llegaba a una diferente. Les dije:
—¡Jajaja! Y nosotros durmiendo en el piso… De haber sabido, que lastima.— «¿Qué es este lugar…? Cada vez estoy más intrigada». Agregué:
—¿Y bien…? ¿Qué piensan?— Ray dijo:
—Pues… Esto parece una barraca, pero… ¿Para quién? A lo mejor, antiguamente la utilizaban para los guardias o custodios del lugar… En cuanto a su condición, porque está tan pulcra y bien conservada, eso… No tengo la más mínima idea. Sí ustedes que son las que saben de magia están intrigadas, pues yo peor… Lo único que se me ocurre, es que puede que este lugar no está realmente desocupado o que se mantenga de una forma similar a como lo hace la torre del maestro.— Asentí con la cabeza y dije:
—Sí… Tiene sentido. Pero de haber alguien más en este lugar, seguramente ya lo hubiéramos encontrado en el tiempo que hemos pasado aquí… ¿Lianne has revisado por rastros de magia?— Ella dijo:
—¡Cierto…! Te lo íbamos a decir antes, pero se nos olvidó. Camille y yo, intentamos discernir eso mismo apenas acabó la batalla, pero… Es imposible usar magia de adivinación en este lugar… Simplemente no funciona.— Me empecé a poner nerviosa… Les dije:
—Bueno… Avancemos, a menos que quieran tomar la siesta…— Lianne me interrumpió… —Renacuajo… Hay otra cosa. Camille muéstrales…— Camille asintió y sacó su reloj de entre sus ropas. Dijo:
—Miren… Recuerdan que Penny lo había arreglado, pues… Simplemente se quedó parado, exactamente marcando la hora en que entramos a este lugar.— «¡Gulp…! ¡Eh?» Ya estaba nerviosa y entonces me comencé a asustar… Les dije:
—¡Nah…? No me quieran asustar, ¿en serio?— Penny se quedó viendo el reloj y le dijo a Camille:
—¿Puedo verlo?— Camille se lo entregó y Penny dijo:
—¿Me dan un momento? Quiero revisarlo… Juraría que lo arreglé para dejarlo como nuevo.— Volteé a ver a los demás y dije:
—Sí, claro.— Me recosté en una de las camas y agregué:
—Aprovecharé… Despiértenme cuando Penny haya terminado…— Me quedé rápidamente dormida, mientras abrazaba la inmaculada almohada…
Estiré mis brazos… Tenía esa sensación en todo mi cuerpo, de cuando has dormido de más y la cama simplemente te despierta a la fuerza. Bostezando, les dije:
—Guaa… ¿Por qué no, me despertaron? ¿Cuánto tiempo pensaban dejarme dormir? Ya tengo mucha hambre…— Todos me veían como sí fuera una loca…
—¡Qué…? ¿Por qué me observan de esa manera?— Ray caminó hasta mí y dijo:
—Arlinne, te acabas de acostar… Ni siquiera diste tiempo a que nadie más dijera palabra…— «¡Jajaja…? ¡Nah?» Les dije:
—¡Jajaja…! Buen intento… Sé que quieren asustarme para reírse a mis costillas, pero… Sean más originales. Vuelvan loca a la simplona de Arlinne, ya está muy trillado.— Me volvieron a ver como sí de verdad estuviera loca… Lianne dijo:
—Renacuajo, sí nos quieres venir con el cuento de que dormiste profundamente por horas, la que nos quiere volver locos eres tú.— Me quedé fría… Volteé a ver a Penny, quien desarmaba y separaba las piezas, velozmente con sus manos, como sí fuera toda una experta… Les dije:
—Mmmh… Oficialmente, ahora sí ya me asusté… Eso es exactamente lo que pasó, les juro que me dormí casi al instante y sentí como sí durmiera por horas…— Hice una cara de puchero, mezclada con miedo. Les dije:
—Creo que abrirnos paso entre una horda de elfos oscuros, empieza a tener su encanto…— Me paré como un rayo de la cama y agregué:
—Iré a revisar la puerta por la que entramos…— Caminé hasta la otra habitación y mi cara se cayó al piso de la sorpresa… Regresé corriendo a la habitación y respirando agitadamente, les dije:
—Jejeje… No van a creer, pero… ¿Lianne puedes venir conmigo un momento?— Lianne se levantó pesadamente de la cama donde estaba sentada y dijo:
—¿Qué pasa, renacuajo? ¿No me dirás que estás asustada como cuando eras una niña y en medio de la madrugada me despertabas para pedirme que te cuidara desde la puerta del baño…?— Le dije, apenada:
—¡No…! Eso ya lo superé… ¡Qué personita tan fea! Solo ven aquí y observa esto…— Salió conmigo y se quedó boquiabierta… Dijo:
—¡Pero, cómo…? Esto va mal, renacuajo…— Le dije, mientras observaba las derruidas y cuarteadas paredes, como sí estuviéramos en un lugar completamente distinto:
—¿Qué hacemos…?— Ella dijo:
—Vamos a la puerta…— Canalicé mi conjuro de luz para iluminar la derruida sala y llegamos hasta la puerta… La comencé a revisar… No, nada de nada. Le dije:
—No tiene ni siquiera un mecanismo para abrirse o cerrarse, debe de funcionar por completo con magia y sí aquí no podemos usar conjuros de adivinación, pues estamos en las mismas, estamos encerrados…
Regresamos con los demás y con mucha paciencia les contamos todo lo que habíamos visto… Ellos, uno a uno, empezaron a salir de la habitación y revisar la sala en la que habíamos pasado el tiempo descansando. Trataba de pensar en nuestra situación… Cuando todos estuvieron un poco más calmados, les dije:
—Bien… Sé que todo esto es muy extraño, pero… El plan no ha cambiado, vamos a tener que seguir adelante y encontrar una salida.— Penny me interrumpió y dijo:
—No… Les juro que debería de funcionar, pero simplemente no lo hace… ¡Debe de ser obra de la brujería!— Lo dijo tan convencida que incluso Lianne y yo, nos abrazamos… La volteamos a ver y dijimos, al unísono:
—¡Cuál brujería…?— Ella puso su mano en la cabeza y dijo, sorprendida por nuestra reacción, sacando su lengua:
—¡Jijiji! No lo sé… Así le digo yo, a toda la magia… ¡Jajaja! No se asusten, solo fue un decir…— Le entregó el reloj a Camille y le dijo:
—Cuando salgamos de aquí, sí sigue sin funcionar, le daré una revisada más a fondo.— Camille dijo:
—Sí, gracias Penny, no te preocupes.— Penny dijo:
—¿Nos vamos?— Y salió del cuarto como sí nada… En medio de la oscura y derruida sala, gritó:
—¿Qué esperan? ¿No me digan que quieren descansar? Sí apenas descansamos por una eternidad…— Volteé a ver a Lianne a los ojos y me encontré su mirada igual de sorprendida que la mía en el camino. Nos asomamos a la sala y con la boca abierta, dije:
—Pero… ¡Cómo?— La sala estaba igual que cuando la habíamos ocupado para descansar, completamente iluminada, sin una sola cuarteadura en ninguna de sus paredes…
Apretando mi corazón en la mano, les dije:
—Vamos… De nada sirve quedarnos aquí y pensar en algo que no podemos entender por ahora.— Salimos, me acerqué a Penny y le dije:
—Penny, vamos a bajar las escaleras y revisar las habitaciones por una puerta o un pasillo que nos lleven a otra ala de la construcción. Ten mucho cuidado, por favor. No quiero que te vaya a pegar una trampa por error. Cuidate mucho.
—No te preocupes, Arlinne. Tranquila. Aquí la que pone las trampas soy yo.— Les dije a todos:
—No importa lo que veamos u oigamos… Siempre y cuando no sea hostil, mejor ignorarlo. Vamos.
Comenzamos a bajar por las escaleras… Llegando a una nueva sala, revisábamos por puertas, veíamos a donde conducía y sí no conducía a un pasillo u otra puerta, seguíamos bajando. No había ni rastro de otra cosa como la que nos había atacado al entrar al lugar… «Y que bueno, ya era suficientemente mala la situación tal cual estaba».
Bajábamos y bajábamos, pero nada… Le dije a Lianne, ya un poco más tranquila:
—¿Sabes…? Hermana, he estado pensando… ¿Y sí eso qué vimos fuesen ilusiones? Tendría mucho sentido como un mecanismo de defensa, sí lo combinas con el hecho de que no podemos usar magia para discernir la verdad, del engaño…— Ella dijo:
—¡Vaya, renacuajo! Una deducción muy inteligente de tu parte… Tiene mucho sentido ahora que lo dices, pero ahora la pregunta es… ¿Cuál es la verdad y cuál la mentira?— Me quedé pensando, mientras Penny revisaba la entrada a otra habitación y los demás descansaban un momento… Le dije a Lianne:
—¿Y sí la verdad es esta…? Quiero decir… La ilusión es la que todos vimos por separado.— Ella dijo:
—¿Cómo llegaste a esa conclusión…?
—Pues… Sí yo no quisiera que alguien estuviera aquí, le mostraría el lugar como un basurero… Sí se lo mostrará como pienso que es la realidad, podría animar a ladrones o saqueadores a venir y transgredir el lugar.— Ella dijo:
—Mmmh… Tiene sentido, nada mal. Ahora la siguiente pregunta… ¿Por qué diablos, parece qué no afecta en lo más mínimo a Penny…?— «Mmmh…» Me quedé pensando y le dije: —No tengo idea… Tal vez es inmune a ese tipo de magia…— La mirada de Lianne se iluminó y dijo:
—¡Eres brillante, renacuajo! ¡Quién lo diría, sí eres muy inteligente! Bueno… A tu manera, pero muy inteligente.— «¡A mi manera? ¡Mmmh!»
—¡Qué grosera! ¡Cómo qué a mi manera…?— Ella dijo:
—Calma, renacuajo. Vamos a comprobarlo… ¿Sabes algún conjuro de ilusión?
—No… Nunca me ha llamado la atención ese tipo de magia… ¿Por qué hacer que mis enemigos vean fuego imaginario…? Cuando puedo quemarlos con fuego de verdad. No le veo sentido en lo más mínimo…— Ella rio a carcajadas y dijo:
—Mis propias palabras… ¡Jajaja! Yo tampoco sé casi nada de ilusión, solo los conjuros más básicos que casi me enseñó a la fuerza el maestro, hace muchos años…— Nos quedamos pensando y se nos ocurrió al mismo tiempo, para decir:
—¡Camille…!— Camille volteó con una galletita a medio comer, sostenida en su boca y dijo:
—¿Sí…?— Le hicimos una seña para que se acercara… Ella caminó hasta nosotras y le explicamos lo que pensábamos. Ella terminó de comer la galleta y dijo:
—Es interesante, lo que dicen. Nunca había pasado por mi mente, pero pienso que puede ser cierto… Desafortunadamente no puedo ayudarlas.— «¡Eh?» Lianne le dijo:
—¿Por qué…?— Camille contestó:
—Mmmh… Porque la magia de ilusión depende del que la hace y del que la recibe. Sí yo hago una ilusión que quiero que crea Penny, ella la va a creer, porque confía mucho en mí…— «¡Cierto…! ¡Pfff!» Lianne dijo:
—No hay de otra, entonces… Allá voy.— Nos cerró el ojo en señal de complicidad y empezó a canalizar… Todos oímos un sonido parecido a monedas que caen al suelo… Venía exactamente del piso a los pies de Penny. Los chicos voltearon a vernos cuando oyeron el sonido… Yo les hice una seña con el dedo en mi boca, para que guardaran silencio. Penny ni siquiera volteó… El sonido cesó y Lianne dijo:
—¡Vaya! ¡Tenías razón renacuajo! Vamos a intentar otra cosa, disculpen que mi magia de este tipo, sea tan simple y burda, pero es lo poquito que sé…— Canalizó nuevamente… Esta vez, una ave descendió volando, mientras cantaba… «¿Un canario?» Se paró exactamente en la cabeza de Penny y empezó a vaciar su molleja… No pude más que comenzar a reír… —¡Jajaja…!— Camille me pellizcó y dijo, bajito:
—¡Silencio, Arlinne!— Apreté mis cachetes… Todos se retorcían para aguantar la risa. Penny volteó, viéndonos extrañada…
—¡Sí? ¿Qué les pasa? ¿Están bien?— Los desechos del ave, ya le cubrían la mitad de la cara… Ella dijo:
—¿Qué pasa? ¿Qué tengo en la cara?— Se empezó a tallar su cara con su mano, batiéndose todo el excremento… No pude más y me tiré al piso, riéndome a carcajadas… Lianne dijo: —Listo, comprobado.— La ilusión desapareció… Yo no podía más… Penny dijo:
—¿Estás bien, Arlinne? ¿Al final, ya enloqueciste…? Tengo sed, me avisan cuando se pongan serios…— Se fue a un lado de Camille, se sentó en el piso y empezó a beber de su bota. Fui hasta ella, ya más tranquila y la abracé fuerte… Le dije:
—¡Te quiero mucho, Penny!— Ella me vio extrañada y dijo:
—Sí, ya enloqueciste…— Le dije:
—¿A poco, tú no me quieres a mí…?— Ella sonrió y dijo:
—Sí… Un poquito. Pero eso no te quita lo loca, mensa y además bruja.— Comencé a reír y le dije:
—Bien… ¡Jajaja! Sigamos… ¿Qué encontraste en esta puerta?— Ella dijo:
—Nada… Estoy esperando a que se te pase la loquera, para ir a abrirla. Está limpia, no hay trampas.— Asentí con la cabeza y fui hasta la puerta… La abrí con mucho cuidado… Nada otra vez, solamente una especie de habitación comedor con espacio como para cincuenta personas sentadas. Volteé a verlos, negando con la cabeza. Comencé a caminar de vuelta a las escaleras que iban hacia abajo y les dije:
—Sigamos…
Así seguimos por largo tiempo… El cansancio otra vez se estaba haciendo presente. Le dije a Grand:
—Grand… ¿Cuántos pisos hacia abajo llevamos…?— Él dijo, mientras pensaba:
—Mmmh… Para ser exactos, creo que este es el treinta y cinco.— Me empezaba a desesperar… «Creo que después de todo, sí tendremos que intentar salir por donde habíamos llegado…»
Lo peor de todo… Ni siquiera habíamos encontrado algo que nos diera una pista de que estábamos en lo correcto y este lugar comunicaba hacia otro lugar que no fuera para abajo… Seguimos adelante por no dejar, pero me preocupaba Penny… Seguramente estaba muy cansada, no solo estaba haciendo todo el monótono trabajo de revisar los pisos y las puertas con cada piso que descendíamos, sino también estoy segura de que ella fue la que menos descansó cuando tuvimos que detenernos por nuestras heridas.
Por fin, después de largo rato, llegamos al que sería el sótano número cincuenta… Mis pies me estaban matando. No había más escaleras que descendieran… Volteé a ver a todos, decepcionada… Esta solamente era una habitación muy similar a la primera por la que habíamos entrado a este lugar, pero sin ninguna puerta que conectara a ningún lado… Les dije:
—Parece que tendremos que regresar…— Todos se tendieron en el piso a descansar. Camille dijo:
—Primero, descansemos un rato y comamos algo, Arlinne.— Volteé a ver a Penny, quien estaba parada en medio de la habitación, mirando en todas direcciones… Le dije a Camille: —Sí… Buena idea.— Caminé hasta Penny, la tomé de su mano y le dije:
—Vamos, Penny. Comamos y descansemos, ya después decidiremos que hacer.— Ella me dijo:
—No, Arlinne. Algo raro hay en este lugar, ¿no lo sientes?— Le dije:
—Eso puede esperar… Vamos, no has descansado nada. Come algo.— Ella dijo, torciendo su boca:
—Está bien, pero estoy segura de que algo raro pasa en este piso…— Nos sentamos a comer… Tomé el plato metálico del lobito y le serví galletitas duras. Él las olisqueó y se las empezó a comer resignado. Lo acaricié de su lomo y le dije en su orejita, como en secreto:
—Cuando salgamos de aquí, vamos a comer el pollo asado más delicioso y jugoso que podamos encontrar, ¿qué te parece?— Él volteó y me lamió toda la cara de una sola lengüeteada… Comencé a reír. Le serví agua en otro traste y me fui a sentar con los demás.
Camille ya tenía lista mi porción de las raciones… Les dije:
—No quiero ser pesimista, pero… ¿Cómo van nuestras raciones de agua y comida?— Grand dijo:
—Aún están en buen nivel, Arlinne.— «Menos mal…». Camille dijo:
—No se preocupen por eso… Dada la circunstancia, yo puedo crear agua y comida, frescas.— «¡Eh?» Me emocioné y le dije:
—¿Y por qué no, nos lo habías dicho antes? De seguro tu comida es mucho más rica, que estas malditas galletas duras y sin sabor…— Ella dijo, enojada:
—¡No, Arlinne! No maldigas la comida…— «Mmmh». Le dije, arrepentida:
—Lo siento… Pero sí saben muy mal… Mejor dicho, no saben a nada. Como sí comiera puños de tierra…— Ella dijo:
—Mmmh… La comida que puedo crear por bendición de mi diosa, no creo que les guste mucho más… Por eso es que no lo había comentado.— Le dije:
—Vamos, no puede ser peor que esto.— Ella dijo:
—Pues, preferiría que lo dejáramos como un último recurso… Digo, no malentiendan… Es comestible y tiene todos los nutrientes que necesitamos, pero comparada con las raciones, no es precisamente un festín…— Le dije:
—Está bien, confió en tu buen juicio. Pero prométenos que algún día nos dejarás probarla.— Ella sonrió y dijo:
—Claro, pero tienes que prometer desde ahora, que no la desperdiciarás, ni maldecirás, como haces con las raciones, porque sí lo haces, me voy a enojar mucho contigo, por caprichosa…— Le dije, estirando mi mano:
—Lo prometo… Además odio desperdiciar. No comerlas es muy diferente a desperdiciarlas, solo las dejo, para que ustedes las puedan aprovechar más…— Sonreí inocentemente y Ray dijo:
—Muy bien. Pero hoy no queremos aprovecharlas más que tú. Así que no dejes nada en el plato, por favor.— «¡Pfff! Emboscada de nuevo…» Hice un puchero y las galletitas que había hecho a un lado para devolverlas limpias a las raciones nuevamente, las tuve que comenzar a comer…
Penny se abotagó lo que tenía en su plato y salió volando, mientras tomaba agua, de vuelta al centro de la habitación… Se quedó ahí, parada por un largo rato. La observábamos en su movimiento… Empezaba a caminar de un lado hacia el otro, alzando la cabeza. Todos nos veíamos intrigados. Fue hasta una pared y la comenzó a abrazar… La dejamos ser y volvimos a lo nuestro, les dije:
—¿Creen que se nos haya pasado algo?— Lianne dijo:
—Seguro, renacuajo. Este lugar es inmenso y aunque Penny es muy hábil para detectar las cosas fuera de lugar, es imposible que a la primera se dé cuenta de todo.— Grand dijo:
—Es cierto… Tiene razón, Lianne. Este lugar es muy grande y seguro esconde muchos secretos.— Tallé mi cara con mi mano y les dije:
—Me estoy desesperando… Principalmente por la cuestión del tiempo. Sí pasamos mucho tiempo aquí, aunque no corramos peligro, afecta nuestros planes…— Ray dijo:
—Calma, Arlinne. Lo más importante es que salgamos con bien, ya después nos haremos cargo de todo lo demás.— Tenía razón… «Mmmh…» Iba a abrir mi boca para decir algo, pero Penny interrumpió mis pensamientos y dijo, gritando, mientras corría de regreso hacia nosotros:
—¡Jajaja! ¡Lo sabía, vengan…! ¡La encontré!— Se quedó parada junto a Camille, dando saltitos en su lugar… Todos la vimos y nos pusimos de pie, la acompañamos hasta una de las paredes, comenzó a manosearla y de pronto, escuchamos un sonido como sí se botara un seguro…
Una parte de la pared comenzó a moverse, superponiéndose al resto de la misma, dejando al descubierto un largo pasillo iluminado con antorchas. Todos nos vimos los unos a los otros… Penny dijo, emocionada:
—¡Lo sabía! Sabía que sentía una corriente de aire entrar a este lugar desde alguna de las paredes…— Volteé a verlos y Camille dijo:
—Sería buena idea que durmiéramos un poco antes de seguir por ahí… Ese lugar se ve completamente distinto al resto de la construcción.— Le dije a Penny:
—¿Puedes cerrarlo para que descansemos y una vez que estemos listos, podrías volver a abrirlo…?— Ella dijo:
—Claro, sin problema.— Fue corriendo hasta la pared, presionó algunas partes de la misma y se comenzó a cerrar… Regresó corriendo, fue hasta sus cosas, sacó una lona y la extendió en una de las esquinas de la habitación y se tendió en ella a dormir. Todos nos vimos entre nosotros y sonreímos para ir a hacer lo propio. Ray haría una guardia y Grand la otra. El resto nos pusimos a descansar.
Abrí mis ojos… «¿Dónde estoy? ¿Esta habitación tan lujosa…?» Estaba tendida en una cama enorme, con edredones rematados en finos encajes, hechos de las más finas y suaves telas… Me incorporé, pensando… «¿Es un sueño…? Debe de ser, mi cabecita loca nunca descansa…» Me puse de pie… «¿Qué es este lugar? Esta habitación es enorme, incluso tiene un balcón…» Salí a revisar, me asomé hacia abajo del balcón… Un par de hombres armados, hacían guardia en la entrada de un hermoso jardín lleno de flores. Cuando me notaron, me saludaron marcialmente… Me asusté, solamente pude hacer una reverencia con mi cabeza y regresar al interior de la habitación…
Corrí hacia el espejo que estaba a un lado de los gigantescos roperos que llenaban ese lado de la pared… Me vi en él… «¡Guau! ¡Qué bonito vestido! Casual, pero hermoso… Espera un momento… ¿Esa soy yo? Cabello largo…» Vi mi rostro… «Sip. No hay duda. Soy yo, pero me veo mucho más madura, tal vez como de la misma edad que tiene Lianne en este momento o un poquito más… ¡Mmmh…! ¡Buena idea!» Palpé mi pecho, para llevarme una decepción… «¡No! ¡Ni un poquito más? Que ingratitud… ¡Buuu!» Tocaron a la puerta y me sobresalté… «¡Quién podrá ser…? ¿Qué hago?» Tocaban y tocaban, insistentemente… «Bueno… Mejor divertirse. ¡Jijiji! Hay que seguir el sueño… A ver que pasa». Caminé hasta la puerta, la abrí y cuando lo hice… Una pequeña figura se me abalanzó a abrazar mis piernas. Me sobresalté… Era una niña de hermosos cabellos de color rojo con un vestido muy lindo, pero extrañamente del mismo color que suelo usar yo… Rosa con rojo. Me dijo, emocionada:
—¡Mamá! Van a venir mis primos… ¿Nos das permiso de jugar en tu jardín?— Mi sangre se cristalizó… «¡Mamá…? ¡Qué? ¡Cómo? ¡Dónde…?» Me quedé ahí… Como sí me hubieran petrificado. Ella jalaba mi vestido y decía:
—¡Mamá! ¡Mamá! ¿Estás bien? ¿Te sientes mal?— No sabía qué decir, ni que contestar… Solo la veía fijamente, tratando de encontrarle un parecido en su rostro a Ana, a Ray o a mí. Ella se empezó a desesperar y dijo:
—¿Quieres qué avise a alguien, mamá? ¿Busco a papá…?— La veía y la veía, tendría a lo más unos seis años… Entonces escuché una voz muy familiar, que dijo:
—¿Linna, qué pasa? Me han dicho los guardias que has estado corriendo de un lugar a otro por los pasillos todo el día…— La niña dijo:
—¡Tía, tiíta! Mi mamá está como ida… No dice nada, solo está ahí parada.— «¡Linna? ¡Linna? ¿Cómo…?» Volteé al lugar de donde venía la voz… Era Lianne. Idéntica como la vi el día de hoy antes de irnos a descansar. Ella dijo:
—Linna, tranquila. Ya sabes que tu mamá, así es… De seguro está muy cansada, estuvo trabajando hasta tarde el día de ayer.— La niña respondió, haciendo un puchero muy familiar:
—Pero… Sí ya durmió todo el día…— Lianne contestó:
—Sí, pero ella es así. Ahora dime, ¿qué es lo que querías de ella, ranita?— La niña dijo: —¡Ah, sí…! Vendrán mis primos y mis tías… Quería preguntarle a mi mamá, si nos dejaba jugar en su jardín…— Lianne dijo:
—Claro, solo no pisen las flores… Recuerda que le gusta mucho ese lugar a tu mamá. Ahora, no te preocupes por ella, ve a jugar, yo me haré cargo.— La niña, asintió y me volteó a ver… Solamente sonreí cándidamente… Como siempre, como una tonta… Y salió volando y riendo por el pasillo… Tomé del brazo a Lianne… Sentía que me iba a desmayar de la impresión… Ella me sujetó para decirme, bajito:
—Renacuajo… ¿Estás bien?— Negué con la cabeza y le dije:
—Lianne… No me vas a creer esto, pero es como sí… Como sí…— Ella me interrumpió y dijo:
—¿Cómo sí fuera un sueño…?— La volteé a ver a la cara, asustada y ella agregó:
—Lo sé…
Desperté de golpe, sudando y con mi respiración agitada… Tallaba mis ojos llenos de lágrimas, pensando… «¡Otra pesadilla!» Poco a poco, me comencé a tranquilizar… Me iba a recostar nuevamente, pero sentía la pesada mirada de Penny a mi lado… Sin siquiera voltear, le dije amodorrada:
—¿Qué pasa…?— Ella dijo:
—¿Estás bien…? Te retorcías como una babosa a la que le echan sal… Hasta me despertaste en tu frenesí.
—Lo siento… Sí, estoy bien. Siempre sufro de este tipo de terrores nocturnos, no pasa nada, discúlpame…— Me volví a recostar. Ella dijo:
—Mmmh… Está bien… Cuando lleguemos con mi gente al campamento, te voy a conseguir un té muy bueno, que usan ellos para este tipo de cosas.— Le dije:
—Gracias, Puripenialanusa… Buenas noches… Zzz…
«¡Qué bien descansé! Recuerdo haber soñado algo, pero… No sé que fue con precisión…» Los demás ya preparaban sus cosas. Camille me dijo:
—Arlinne, buenos días. ¿Quieres algo de desayunar?
—No… Sigo llena, gracias.— Me vio raro y dijo:
—No pongas pretextos… Ya me he dado cuenta por completo, como funcionas… ¡Cuando la comida te gusta, te retacas y cuando no, haces dieta!— Sonreí y le dije:
—¡Jajaja! No, como crees… Bueno, algo así, pero en serio… Con lo que cenamos, tuve suficiente.— Ella dijo:
—Come aunque sea, un poco de este cereal seco.— Le hice caso, solo por no pelear con ella por la comida… Sí seguíamos así, ya parecería que es mi mamá… «¡Mmmh…? ¿Mamá? ¿Por qué? ¿Por qué se me clavó en la cabeza esa palabra…? ¿Extraño a mi mamá…?»
Me puse triste de repente, recordándola… «Mami… Te extraño mucho. Recuerdo cuando solo era muy pequeñito y me contabas cuentos de héroes y leyendas en mi cama… Era una tonta desde entonces. ¡Jajaja! Y siempre te preguntaba como era la princesa… Quería oír cada detalle… Seguro la metía en problemas y se tenía que sacar de la manga, su ropa, su color de pelo y todos los detalles… ¡Jajaja!» Terminé mi cereal de avena, apenas remojado en un poco de agua y me puse de pie… «¡Bleeh! ¡Qué cosa más asquerosa!» Les dije:
—¿Todos listos?— Ellos asintieron. Agregué:
—Pues… Sigamos por este túnel. Muy probablemente, comunique a otra ala de la construcción. Esperemos que ahí, sí encontremos otra salida.— Nos pusimos en marcha… Penny presionó nuevamente la pared y el pasadizo se abrió ante nosotros… Penny me dijo: —¿Arlinne, cómo es qué estas antorchas están encendidas…? ¿Es brujería?— Le dije: —Seguramente, Penny. No te distraigas.— Ella asintió con la cabeza y fue hacia al frente…
El pasaje era una enorme y larga caverna labrada en la roca con las antorchas en las paredes… Caminamos y caminamos por lo que nos pareció una eternidad, pero el paisaje no cambiaba en lo más mínimo. Nos detuvimos a descansar algunos minutos y Lianne se acercó, me dijo:
—¿Renacuajo, crees que haya algo raro con este pasadizo? ¿No crees qué ya ha sido muy largo?— Le dije:
—Lo mismo pienso, pero… Supongo que sí fuera una ilusión o algo así, Penny lo notaría.— Penny nos escuchó, mientras tomaba agua y nos dijo, al pasar un trago:
—No. No hay engaños. Incluso he dejado algunos rastros a lo largo del camino, porque hace rato sospeché lo mismo, pero no… No los he vuelto a encontrar. Solo se trata de un pasillo inmensamente largo.— Lianne dijo:
—¿Qué crees que sea este lugar, renacuajo?
—Aún no estoy segura de nada… Podría ser cualquier cosa. Pero… Lo que te puedo decir, es que en algún momento, estuvo planeado para refugiar a muchas personas.— Ella dijo:
—¿Una fortaleza?— Le dije:
—Tal vez, pero… ¿Dónde están las personas que la habitaban? O por lo menos… ¿Dónde están sus restos…?
Seguimos avanzando… Hasta que después de otro largo rato, llegamos por fin a una enorme puerta hecha de roca labrada… Penny se quedó parada frente a ella. Le dije:
—Penny, espera. Vamos a observar antes de que empieces a tentar.— «Esta puerta es gigantesca… La verdad, podría haber cualquier cosa del otro lado…» No sentía miedo, sino más bien curiosidad…
Me acerqué y empecé a observar las antiguas inscripciones talladas en ella… Les dije:
—¿Alguien puede leer esto?— Camille y Lianne, se acercaron y Lianne dijo:
—Nop, no sin magia e incluso puede que con ella tampoco…— «Mmmh… Esto sí sobrepasa cualquier conocimiento que podamos tener… No soy arqueóloga, ni mucho menos y aunque lo fuera, estoy segura de que no me serviría de nada… Creo que lo único que podemos hacer, es ver si la podemos abrir». Me acerqué junto a Penny y le dije:
—¿Tienes idea de cómo se pueda abrir?— Ella dijo:
—¿Ya puedo tentar?
—Sip… No hay de otra. De todas formas, es eso o volver…— Estuvo un largo rato inspeccionando la puerta en todos lados donde pudo… Yo me recargué en la pared de la caverna para descansar un rato las piernas. De pronto, frente a nuestros ojos la puerta se empezó a abrir hacia los lados… Le dije:
—¿Dónde era, Penny?— Ella dijo:
—No lo sé… Te juro que se abrió por sí sola. No me explico como la pude haber abierto yo, no le he encontrado ningún mecanismo, al menos por fuera…— Todos nos apresuramos a pasar, quedándonos apenas un paso adentro… Cuando igual que se había abierto, se comenzó a cerrar por sí misma. Les dije:
—¡Decidan, tenemos unos segundos! ¿Adelante o atrás?— Dije, adelantándome:
—Adelante.— Ray y Grand, dijeron:
—Adelante.— Penny:
—Adelante.— Camille:
—Adelante— Lianne dijo:
—¡Pues ya qué más da! ¡Me dejaron al último, ni modo que diga que no…!— Todos reímos, un poco nerviosos, la puerta se terminó de cerrar por completo…
Una vez que la puerta estuvo por completo cerrada, el lugar se empezó a iluminar, como por secciones… Como sí un conjuro de luz se desatara parte por parte a lo largo de la enorme caverna. Nos quedamos asombrados… Estábamos en una caverna gigantesca, comunicada a todo su alrededor por escaleras labradas en la piedra e innumerables tesoros y riquezas abandonados por doquier, como sí funcionaran de alfombra para todo el lugar. Les dije:
—¡Oops…! No creo que todas estas riquezas, solo estén aquí en el piso, sin que nadie las esté custodiando…
Comenzamos a caminar con mucho cuidado, apenas unos pasos adelante de la puerta para poder ver el lugar desde un mejor ángulo… Llegamos a lo que podríamos llamar el centro de aquel lugar y frente a nosotros, vimos un cuantioso montículo de oro y tesoros, que se agolpaban frente a otra puerta, muy parecida a la que habíamos pasado, pero de mayor tamaño y esta, esculpida en mármol, como las paredes del edificio donde nos encontrábamos anteriormente… Les dije:
—Con cuidado… Hay que revisar, pero dudo mucho que nuestro destino sea esa puerta. Eso llama demasiado la atención… Eso debe de ser el porqué de este lugar, casi segura.— Comenzamos a revisar los alrededores… Las escaleras, todas llevaban a distintos lugares dentro de la misma caverna, como sí fuera un laberinto labrado dentro de las paredes de roca… Penny observaba la enorme puerta… Le dije:
—No, Penny… Dejemos eso por la paz. De igual forma, no se embolsen nada hasta que estemos seguros de que no tendremos retribución por ello…— Oí una profunda voz en mi interior, que dijo:
—Sabía decisión… Desafortunadamente es demasiado tarde.— Todos nos vimos, los unos a los otros, tratando de descifrar de donde había venido la voz… Les dije:
—¿Oyeron eso…?— Todos asintieron con la cabeza, nerviosos… Penny comenzó a jalar mi falda…
—Arlinne… Arlinne…— «¡Eh?»
—¡Qué pasa, Penny?
—Mira…— Volteé hacia la enorme puerta y de debajo de la montaña de tesoros, empezó a emerger una figura… Al principio solamente vimos, como las monedas y tesoros comenzaban a caer al piso, alrededor del montículo para después emerger el gigantesco cráneo de una bestia esquelética… «¡Eso es…? ¡Es? ¡Un dragón?» Grité:
—¡Atentos, es un enorme dragón esquelético!
Tal cual salió de entre los tesoros, comenzó a exhalar sobre nosotros su aliento mortal… Alcancé a gritar a todos:
—¡Cúbranse! ¡Qué no los toque!— Y salté a un lado, tras una pared…
Su aliento era un haz luminoso que se oía como el rugir de las llamas, pero era muy brillante, como una luz cegadora… Tapé mis ojos, cubriéndome detrás de la pared. Se detuvo de repente, tallé mis ojos para que se volvieran a acostumbrar a la iluminación del lugar… «¡Por favor…! ¡Qué estén todos bien!» Salí fuera de mi escondite para encararlo… Era lo menos que podía hacer para darles algo más de tiempo a que se recuperaran, si es que habían quedado en una mala posición después de aquello. Lo vi frente a mí… Era enorme. Un enorme esqueleto de dragón, animado de alguna manera. El dragón dijo:
—¡No sé cómo lograron llegar hasta aquí! ¡Pero jamás permitiré que profanen este lugar! ¡Yo soy el único y verdadero, guardián de la puerta!— Miré de reojo… Parecía que todos estaban bien… «¡Qué alivio!» Le dije:
—No sé de qué hablas. Nosotros solo estamos de paso.— La bestia esquelética emitió una profunda carcajada…
—¡Jajaja! A otro con ese cuento, criatura abismal… ¿Crees que no puedo olerte? ¡Muere!— Al decir eso, trató de aplastarme… Manoteando con sus patas delanteras frente de mí… «¡Pfff!» Como pude, volví a escurrirme, dando un salto hacia atrás… Le dije:
—¡No quiero pelear contigo! ¡No quiero tus tesoros y mucho menos me interesa esa puerta, solo quiero salir de aquí!— Él volvió a reír…
—¡Jajaja! Eso es lo que menos vas a poder hacer… Sí de casualidad pudieras derrotarme, el camino por él que has llegado hasta aquí, se sellará para siempre en mi ausencia.— «¡No! ¡Para siempre es mucho tiempo…! ¿Estará diciendo la verdad?» Salí nuevamente hasta su encuentro, mientras el lobo le gruñía… Le dije:
—Solo déjanos salir, ¿sí? No volveremos jamás por aquí.— Volvió a reír…
—¡Jajaja! ¡Desaparece, diablesa…!— Todos los huesos de su cuerpo comenzaron a brillar y rugientes olas de relámpagos comenzaron a salir en todas direcciones…
Alcancé a escuchar el grito de Lianne…
—¡Renacuajo, Penny, por aquí, rápido!
Salí corriendo en dirección de Lianne, quien cubría a todos de los relámpagos con su conjuro de barrera… Vi como Penny iba saltando y corriendo, esquivando la mayoría de los rayos. El lobo tras nosotras, igual corriendo lo más rápido que podía… Ya casi llegábamos, pero desafortunadamente yo no tuve tanta suerte y uno me alcanzó en mi piernita izquierda… Sentí, como sí la electricidad mordiera mi extremidad y me quisiera arrancar la carne. Grité de dolor y salí volando en la dirección, donde estaban ellos… Grand y Ray, trataron de cacharme… Mi pierna hervía de dolor, apenas y me salvaron del golpe de la caída y me recostaron en el piso, mientras Lianne hacia un esfuerzo, por mantener su barrera… Camille llegó hasta mi pierna… Yo estaba en shock por el dolor… Solo la veía humeando, mientras la piel, carne y sangre carbonizada, latían al descubierto… Las lágrimas se salieron por sí solas de mis ojos y Camille dijo:
—¡Calma, Arlinne! Todo va a estar bien…— Comenzó a sanarme… Me comencé a sentir mejor, el dolor seguía presente, pero mi carne poco a poco se regeneraba alrededor de mi extremidad. Les dije:
—Tenemos que defendernos… Esta cosa va en serio. No sé sí la podamos vencer… Pero no podemos quedarnos así…— Ray dijo:
—¡Cómo la derrotamos, Arlinne?— Les dije, apretando mis dientes, mientras Camille me ponía una venda lo más apretada que podía:
—¡Ay! Lo siento… No tengo idea.— Camille dijo:
—¡Lista! Trata de no recibir otro igual, porque podrías perder la pierna.— Me puse de pie con mi piernita aún punzando y le dije:
—Gracias.
Lianne estaba llegando a su límite y dijo:
—¡Haz algo para interrumpirlo, renacuajo! ¡Sí no vamos a acabar mal, no puedo aguantar mucho más!— Me dolía mucho mi piernita, pero teníamos problemas más grandes…
Comencé a canalizar mi conjuro de fuego, me concentraba pensando… «¡Debo de hacerlo más fuerte, mucho más fuerte para que pueda interrumpirlo! Espero que no sea inmune al fuego…» Una abertura de luz emergió sobre su cabeza y un instante después el chorro de fuego descendió sobre él… La criatura rugió en descontento… «¡Uff! Menos mal». Su conjuro se detuvo y por fin, los rayos dejaron de emerger de su cuerpo. Los chicos salieron volando hacia el frente a encararlo, el lobo los siguió de cerca, mientras bajaban… Les grité:
—¡Sean muy cuidadosos, por favor!— Me recargué por un momento en la pared, apretando la venda que me había puesto Camille… Me dolía horrible… «No puedo pelear así, voy a terminar muerta… ¿Qué hago?» Les dije, sonriendo nerviosa:
—Lo siento… Hoy me quedaré atrás con ustedes y haré brujería. No creo poder pelear cuerpo a cuerpo de esta manera…— Penny salió corriendo y dijo:
—¡Cuida de ellas, Arlinne! Veré que se me ocurre…— Y desapareció entre las sombras… Camille me vio a la cara y dijo:
—¿Te duele mucho?
—¡Sip! ¡No se nota?— Ella dijo:
—Por la situación, haré una excepción…— Canalizó y dio un ligero toque a mi pierna… Una luz brilló en ella y oímos el sonido como el de un mazo, golpear un yunque metálico… El dolor había desaparecido. Comencé a saltar de arriba hacia abajo, cada vez más fuerte… Ella me golpeó en la cabeza, diciendo molesta:
—¡Solamente te quité el dolor, Arlinne…! ¡No estás mejor! Te sugiero que no hagas eso, porque si sobrevivimos, la vas a pasar muy mal cuando pase el efecto…— «¡Gulp!» Le dije: —Lo siento…— Ella dijo:
—Yo no, tú lo vas a sentir… ¡Jajaja!— «¡Uy! Camille puede ser un poco feita cuando se lo propone…»
Los chicos estaban al frente, atacando y esquivando a la criatura, la cual trataba de aplastarlos con sus garras… Los chicos no se dejaban y cada que la bestia fallaba un golpe, arremetían contra ella de nueva cuenta. No podía ver si la dañaban, porque no tenía rostro, pero la oía rugir y quejarse, cada que le daban un embate de lleno… «Sí la están lastimando, pero… ¿Será suficiente…? Lo dudo, debe de resistir una tonelada de daño, ¿qué podemos hacer?» Lianne y Camille, comenzaron a canalizar y a lanzarle todo lo que tenían… La criatura recibía el viento ardiente de Lianne, las flechas de luz de Camille y los embates de los chicos, pero no bastaba… De repente, empezó a agitar sus huesudas alas y una fuerte corriente de viento sopló en todo el lugar… Se elevó por los aires de la caverna, echó su cabeza hacia atrás como si tomara aire… Apenas alcancé a gritar:
—¡Va a exhalar de nuevo! ¡Cúbranse!— La luz cegadora, emitida desde sus fauces, inundó todo el lugar… Los chicos apenas y se alcanzaron a hacer a un lado y Lianne erigió de nueva cuenta su barrera… Me paré frente a ellas, mientras tapaba el reflejo de la luz fuera de mi campo de visión. Lianne dijo:
—¿Será suficiente, renacuajo?
—Pues debería de ser, pero…— Cuando iba a terminar de hablar, comencé a escuchar el sonido como el de un cristal que se cuartea después de recibir una pedrada… No sé como lo hice, pero en una fracción de segundo, me lancé por los aires, atrapando a Camille y Lianne al vuelo, poniéndolas a cubierto, mientras al mismo tiempo la barrera de Lianne se hacía pedazos, tras nosotras…
«¡Por poco! ¡Uf!» Miraba a mi alrededor, tratando de evitar el reflejo de la luz, buscando a los chicos, a Penny y al lobo… «El lobito está ahí abajo con Ray y Grand, pero Penny… ¿Dónde está…? Espero esté a salvo…» Recuperaba mi aliento, arrodillada en el piso. Camille y Lianne se pusieron de pie. Lianne dijo:
—Gracias, renacuajo. Supongo que estoy agotada, nunca pensé que fuera a romper tan fácil mi barrera…— Le dije, negando:
—¡No, no es que estés agotada! Bueno, no del todo… Pareciera que esta vez, la lanzó con mucha más fuerza que la primera vez…— Volteé a ver a Camille y le dije:
—¿Estás bien?— Ella dijo:
—Si, Arlinne. Gracias.
Trataba de pensar como podríamos derrotarlo, pero también pensaba… «¿Y sí no está mintiendo? ¿Sí de verdad nos quedamos atrapados aquí para siempre…? Mmmh… Supongo que es mejor, vivos encerrados, que muertos en libertad, al menos por ahora…» Un sonido, como un rugido, interrumpió mi pensamiento… Toda la zona que el dragón había tocado con su arma de aliento, estalló en llamas de repente… Les dije:
—¡Oops! ¡Esto es nuevo, vamos a movernos de aquí, bajemos un poco para estar cerca de los chicos! ¡Vamos apresúrense que las llamas vienen hacia acá!— Salimos corriendo, descendiendo hasta el lugar, donde originalmente había comenzado la batalla…
Las llamas nos rodeaban y cuando menos nos dimos cuenta, ya estábamos encerrados por ellas… Los chicos y el lobo, huyendo hacia nosotras de ellas y nosotras haciendo lo mismo hacia abajo. Volteé a ver al dragón… Estaba volando por encima de nosotros, como sí dirigiera las llamas con su pensamiento… «¿Otro conjuro…?» Les dije:
—¡Es un hechizo, hay que detenerlo!— Las llamas se estiraban para alcanzarnos, afortunadamente, el aliento del dragón nunca había tocado la zona donde estábamos parados, pero las lenguas de fuego se contorneaban y estiraban hacia donde estábamos nosotros… «¡Estamos encerrados, hay que volverlo a interrumpir!»
Lianne y yo, comenzamos a canalizar… «Debemos golpearlo allá arriba, para detenerlo…» Mi conjuro de pilar de llamas y el conjuro de viento ardiente de Lianne, le volvieron a dar de lleno, pero esta vez, ni se inmutó, seguía como sí nada… Volteé a ver hacia arriba, hacia el dragón y el sonido de una explosión llamó nuestra atención… Una de las bombas de Penny, le había explotado en su hocico y un par de explosiones más, alcanzaron el techo de la caverna, desprendiendo una enorme estalactita que pendía apenas por encima de la criatura… La roca cayó haciendo un estruendo, golpeándolo con todo su peso en la cabeza e interrumpiendo su conjuro. Penny salió de algún lugar de entre las paredes del lugar y lo comenzó a atacar, montada en sus mismos huesos, mientras la criatura iba hacia el suelo…
La criatura se olvidó de su propia seguridad y arremetió contra Penny con sus garras, quien lo trataba de esquivar, mientras lo seguía golpeando en los huesos de sus costillas… La tomó distraída por un momento y de un manotazo, la mando a volar… «¡Se va a lastimar! ¡Está muy alto!» Como un relámpago, el lobito salió y la alcanzó a prender de su túnica con su hocico, antes de que se estrellara en lo alto de una pared, mientras el dragón chocaba contra el piso a unos cuantos metros adelante de nosotros… El lobo regresó… Penny tenía sangre en su frente y en su boca e inmediatamente, Camille la empezó a atender. Volteé a ver a los chicos y les dije:
—¡Vamos, no hay que perder la oportunidad que nos regaló Penny!— Salimos volando hacia adelante, empuñando nuestras armas… Llegamos hasta él y arremetimos con todo lo que teníamos…
Grand usó su aura de fuerza y empezó a machacar sus huesos en el piso, Ray se concentró y lanzó su corte, formando múltiples imágenes de su persona y yo, simplemente lo golpeaba lo más rápido y fuerte que podía. Lo golpeábamos y lo golpeábamos, parecía que ya ni siquiera se movía… Hasta que de pronto, su voz nos quitó cualquier ilusión de victoria y dijo:
—¡Jajaja! ¡Qué divertido! Hacía tanto tiempo que no me divertía tanto, han sido unos oponentes extraordinarios… ¡Una pena que los tenga que erradicar de la faz de este mundo, nunca permitiré que nadie abra la puerta!— Me detuve extenuada y le dije, enojada y gritando:
—¡Cómo eres necio! ¡Qué no nos interesa la puta puerta! Solo queremos salir de aquí.— Él dijo:
—¡Jajaja! Bien… Entonces… ¿Qué hace una diablesa como tú en este lugar?— «¡Diablesa? ¡Qué está loco? ¡Aah…!» Mi mente se iluminó y le dije:
—¡No! ¡Estás equivocado! Si huelo a diablesa, es porque antes de entrar a este lugar, peleamos y destruimos a un diablo y debimos llenarnos de su olor… Es solo eso, nosotros somos humanos comunes y corrientes.— Él giró su cabeza de izquierda a derecha, mientras nos observaba con los huecos vacíos de su cráneo, donde alguna vez estuvieron sus ojos… Él dijo:
—¡Mentiras!— Le dije, molesta:
—¡Qué no! Sí pudieras usar tu magia de adivinación en este lugar, te darías cuenta de que digo la verdad.— Él rio y dijo:
—¡Jajaja! Un humano común y corriente, jamás podría pelear como ustedes lo han hecho… ¡Entonces eres peor que una diablesa, una razón aún más grande para destruirlos a todos! Lo que yace en este lugar, no puede caer nunca en las manos de alguien como ustedes…— Se incorporó por completo y comenzó a hacer de nueva cuenta su cabeza hacia atrás, como si tomara profundas bocanadas de aire… Le dije, mientras corríamos de regreso con las chicas: —¡Qué no! ¡Qué no quiero lo que tiene la puerta!— Volteé hacia el frente y les dije:
—¡Va a exhalar de nueva cuenta, prepárense…! Sé que se ve imposible, pero por favor, no se den por vencidos…— Llegamos de regreso con las chicas…
Camille y Lianne, ya preparaban sus conjuros de barrera mágica… Esta vez, el miedo me empezó a inundar y pensé… «¡Y sí esta vez no es suficiente…? Cada vez nos ha escupido con mucha más fuerza que la anterior, todos estamos cansados, puede que esta vez simplemente nos arrase… ¡No hay de otra, tengo que ayudarlas!» Me paré un par de pasos adelante de ellas y comencé a concentrarme… Muy desesperada, trataba de canalizar mi barrera mágica y por un momento, mi mente que estaba hundida en la desesperación, se quedó completamente en silencio… Pensé… «Su aliento es tan poderoso, ¿qué clase de dragón es? Nunca he leído acerca de un dragón como él, con este tipo de aliento… Es como sí, simplemente escupiera luz. Luz que al contacto de las cosas, las encendiera en llamas… Sí tan solo hubiera algo que yo pudiera hacer…» Mi mente entró en trance y a ella, llegaron imágenes de una cálida y húmeda sabana durante el atardecer… La oscuridad, poco a poco se abría paso entre la luz del sol, haciéndola a un lado. Su calor sofocante se iba disipando lentamente y una refrescante brisa golpeaba mi rostro. Los animales uno a uno, se iban a descansar a sus madrigueras… Como sí hubiera un pacto no mediado entre ellos, un pacto que decía, que la presa y el depredador, la víctima y el victimario, todos eran iguales durante la fresca y suave noche. Era el momento de descansar en la oscuridad, pero no esa oscuridad sofocante que habita lejos de las estrellas. No esa oscuridad, que ni siquiera existen ojos que puedan apreciarla, como la oscuridad de la tumba. Sí no la suave y fresca oscuridad, que trae la noche… Esa oscuridad que nos brinda descanso y protección de los incansables rayos del sol y la promesa inquebrantable de que al día siguiente, la luz volvería… Mi mente brilló dentro de la oscuridad de aquel lugar. La criatura comenzó a exhalar su luz mortal, apenas unos pasos adelante de nosotros… Las barreras de Lianne y Camille se erigieron, pero como sí el paso del tiempo se hiciera más lento para mí, pude escuchar el crujir de las mismas. Se reventarían en cualquier momento, apenas al contacto con el haz de luz de la bestia… Poseída por una fuerza desconocida, erigí mi conjuro de barrera mágica, justo en el momento que las de ellas se hacían pedazos al contacto de la luz… La oscuridad nos envolvió y la brisa fresca y reconfortarte, rodeó nuestra piel. El haz de luz chocó contra el domo de mi barrera, que estaba hecha de la más profunda oscuridad, que parecía absorberla, perdiendo su fuerza apenas al atravesar unos cuantos milímetros de la misma…
El dragón se vio sorprendido por mi conjuro y exhaló con más fuerza, furioso… Su hocico estaba apenas a unos cuantos metros de la barrera y se iba acercando más y más, hasta que de pronto, como si tuviera pulmones y estos se les hubiera acabado el aire por completo, se detuvo exhausto… Paró apenas unos segundos, para arremeter con conjuros… Los relámpagos comenzaron a chispear de sus huesos, impactando la barrera, pero fue el mismo resultado. Se volvió a detener y sin permitirse un descanso, comenzó a golpearla furioso… La golpeaba y la golpeaba. Todos a mi alrededor, me veían anonadados… Yo solo estaba ahí observando, como en un sueño, con mis brazos en alto, como si estuvieran deteniendo el domo de la barrera. El dragón siguió y siguió, golpeándola desesperado, el tiempo pasaba tan lentamente para mi mente que se me figuró como sí hubiera estado de esa manera por horas. Hasta que el dragón hastiado, se detuvo y comenzó a hablar, asomando su cabeza por todos lados alrededor de la barrera, como sí quisiera vernos, pero no pudiera hacerlo… Dijo:
—¡Bah! ¡Creí que querían seguir combatiendo…? ¡Anda, quita eso y vamos a divertirnos! ¿No quieres abrir la puerta? Desde ahí no podrás hacerlo…— Le dije furiosa, aún en mi trance:
—¡Cuántas veces tenemos que decirte? ¡Qué no nos interesa en lo más mínimo lo que tenga la puta puerta! ¡No somos diablos! Olemos de esa manera, porque recién peleamos con uno, lo único que queremos es salir de aquí…
La bestia se quedó paralizada por mis palabras y se recostó en el piso, para decir:
—¡Qué aburrido! Por fin, me había llenado de ilusión, pensando que mi propósito en este lugar estaba por justificarse y me sales que no te interesa en lo más mínimo… Eres caprichosa como un diablo, ¿segura no eres uno?— Le dije:
—¡Qué no!
—Lo supuse desde un principio… Una criatura como esa, nunca hubiera defendido a sus compañeros a costa de su propia seguridad.— Me volví a molestar y le pregunté: —¡Entonces?— Él dijo:
—Pues… Tenía la ilusión de que les interesara lo que estoy custodiando después de todo…— Agachó su cabeza para acomodarla con el resto de sus huesos y dijo:
—Pueden pasar… Son personas muy poderosas y no me queda ninguna duda, que de buen corazón. De no ser así, ni siquiera hubieran podido entrar a este lugar…— Sin más, se quedó dormido frente a nosotros…
Bajé mis brazos y la barrera desapareció… Les dije:
—¿De verdad, está dormido?— Caminé hasta su hocico con el lobito detrás mío… Estaba solamente ahí, acostado. Volteé hacia mis compañeros, viéndolos con una cara chistosa y sonriendo… Les dije:
—Pues… Parece, que sí. ¡Uff! ¡Qué bueno! De haber seguido así la cosa, quien sabe en qué hubiera terminado… ¿Qué clase de dragón es…?— Lo empecé a revisar de todos lados… «Es enorme… No cabe duda, imagino que incluso cuando aún estaba vivo, ya era muy antiguo… Los dragones nunca dejan realmente de crecer… Bueno, eso es lo que dicen los libros». Regresé con los demás y les dije:
—Mejor vámonos antes de que se ponga de pie de nuevo… Puede que despierte con una nueva locura en su cabeza.— Lianne dijo:
—¿Renacuajo, no se supone que todos los dragones son malvados…?— Le dije:
—Mmmh… En teoría, no. Algunos, los más inteligentes de ellos, pueden escoger como las personas, su código de conducta y moral. Que sí están predispuestos a ser malvados, es muchas veces por el entorno que los rodea y sus ascendientes. Además los que no son tan inteligentes, pues esos sí son todos maliciosos, pero más en el sentido, como lo es un monstruo… Como los que enfrentamos en Montloarc, esos eran pequeños, pienso que apenas lo suficiente como para separarse de sus progenitores y buscar su propio hogar, alimento y tesoro. Un dragón antiguo es una cosa muy, pero muy distinta, como se acaban de dar cuenta. Que suerte… Al menos salimos con vida.— Caminé en dirección de Penny, que estaba sentada en el piso de la caverna… Le dije:
—¿Cómo estás?
—Bien… Lo siento, no creí que me fuera a dar, pero era muy rápido para ser tan grande.
—Sí, a mí también me sorprendió.— Camille se acercó y nos empezó a atender… Le dije: —¿Camille, puedes esperar un poco en lo que salimos de aquí?— Ella dijo:
—No, Arlinne. Tu pierna no tarda en reventar de dolor… Sí quieres me espero…— Le dije, asustada:
—¡No, no, por favor! ¡Ayúdame!— Sonrió y comenzó a revisar mi pierna… Me puse cómoda en el piso de la caverna, flexioné esa pierna para que la revisara y la otra la estiré.
Lianne se sentó a un lado de nosotras, sobre un cofre de tesoro y dijo:
—¿Renacuajo, estará bien que sigamos aquí?
—No lo sé… Por eso mejor no juguemos con nuestra suerte y en cuanto Camille diga que podemos caminar, nos esfumamos de aquí.
Los chicos fueron a revisar el resto de la caverna y Ray se llevó al lobo con ellos… Los veía como daban vueltas por las escaleras, subiendo y bajando por todo el lugar, pero en ese momento, mi pierna me avisó que había abusado y un profundo dolor me apuñaló por encima de mi rodilla… Gemí de dolor y retorcí mi rostro… Camille dijo:
—¿Ya te está doliendo?— Asentí con la cabeza… Me sanaba, pero el dolor no disminuía. Dijo:
—Lo siento, Arlinne. Tu pierna, físicamente ya se encuentra fuera de peligro, pero el dolor es muy probable que se quede contigo por un tiempo… Desafortunadamente es la consecuencia de haberte sanado como lo hice, de urgencia. Fue demasiado el trauma para tu tejido nervioso y aunque ya estés bien, la sensación se va a quedar contigo por un tiempo… —¿Oye, Camille? Mi niña linda y hermosa… ¿No me puedes poner ese conjuro de hace un rato, de vez en cuando para quitarme el dolor?— Sonreí nerviosamente… Ella dijo:
—Arlinne, sabes que no me gusta usar conjuros que afecten las emociones en ustedes, porque son adictivos. Sí te acostumbras al conjuro, te causará una adicción…— Le dije:
—¡Te juro, qué no, soy de voluntad fuerte y además…! ¡Muy cobarde contra el dolor!— Torcí mi rostro, haciendo un puchero… Ella dijo:
—Por eso mismo…— «¡Buuu! ¿Me va a dejar retorciéndome de dolor?» Le dije:
—Camille… Por fas…— Ella negó con la cabeza y dijo:
—No, Arlinne… No hagas berrinches, sabes que sí estuviera en peligro tu vida, haría hasta lo imposible, pero…— Se quedó pensando por un momento y agregó:
—Está bien… Hagamos esto. Te lo pondré cada que vayas a dormir para que puedas descansar tranquila, pero no más de eso… ¿Está bien?— «¡Bueno! Es mejor que nada…» Le dije:
—Está bien. Gracias.— Se quedó intranquila y dijo:
—Mira, sí vemos que te sigue doliendo mucho, te pondré algunos remedios caseros para el dolor, para que sea más soportable y por las noches el conjuro.— Me esforcé para sonreír como siempre y le dije:
—Está bien, no te preocupes. Puedo soportarlo. Te agradezco por salvar mi piernita, gracias.
No arreglaría nada discutiendo con ella… «Debo de dejar de ser tan egoísta… Me dejé llevar por el dolor. ¡Bien, pues, ni modo! Toca vivir con él por un tiempo…» Como pude me puse de pie… «Solo espero que mejore pronto». La podía mover perfectamente, solo me ofuscaba que cada que trataba de moverla con normalidad, sentía como una daga clavándose por encima de mi rodilla… Caminé hasta los chicos que se habían quedado quietos por un momento, mientras platicaban… Ray me vio y dijo:
—¿Arlinne, está bien que estés de pie? ¿Quieres que te cargue?— Negué con la cabeza y le dije:
—No, gracias, amor. Debo de acostumbrarme a lo que puede ser mi nueva realidad por algún tiempo… Además, físicamente ya estoy bien, Camille dice que solo es el dolor del reflejo o algo así… No le entendí muy bien.— Me quedé observándolos, como sí quisiera escuchar lo que habían encontrado… Grand dijo:
—¡Ah, sí! Lo siento, Arlinne… No hay rastro de una salida.— Sorpresivamente, Ray me tomó de la cintura y me cargó para que me sentara en sus hombros. Dijo:
—Ven, te vamos a mostrar…— «¡Uy! Que rico… Me podría acostumbrar a esto. ¡No! ¡En qué estoy pensando…! ¡Jajaja! No debo de abusar, aunque sería lindo que Ray me llevara a todos lados en brazos». Me sujeté fuerte a sus hombros con mis muslos, mientras pensaba aquello…
Subieron por las escalinatas, hasta la pared donde terminaba la cueva, se detuvieron y Ray dijo:
—Hemos buscado en la mayoría de las paredes, pero nada… Tal vez sería mejor que tú o Penny, le echaran un vistazo.— Vi la forma en que cruzaban las escaleras y el descanso que se formaba en la pared frente a nosotros… Les dije:
—¿Ya se dieron cuenta…?— Grand dijo:
—Sí, a nosotros también se nos hizo raro, por eso buscamos en todos los descansos donde las escaleras daban la vuelta, dejando un receso en la pared, pero nada…— Le dije a Ray: —Bájame con cuidado. Déjame ver sí puedo encontrar algo… Penny está malita, mejor dejarla un rato ahí, sentadita.— Me paré frente a la pared, apoyándome con mi pierna sana y traté de revisar por algo inusual… Pero no, nada de nada. Les dije:
—Pues, no… Vamos a tener que esperar a que Penny pueda revisar. Si hay algo de verdad, está muy bien escondido. O podríamos preguntar al dragón…— Ambos se me quedaron viendo… Les dije:
—No perdemos nada, parece que no es un dragón malvado. Pero me sigue poniendo nerviosa…— Ray me volvió a cargar en brazos y bajamos de regreso con las chicas. Grand negó con la cabeza y Penny se intentó poner de pie… Camille la sujetó de los hombros y le dijo:
—Penny… Te dije que te quedaras un ratito ahí, acostada.— Penny dijo:
—Pero… Ya pasó un ratito, además tenemos que salir de aquí.— Le dije:
—Tranquila, Penny. Le voy a preguntar al dragón… Aléjense un poquito, por favor.
Ray cargó en sus brazos a Penny y dieron algunos pasos hacia atrás en la dirección que todos habíamos entrado… «¡Bien, allá voy!» Me paré cerca de su cráneo y le dije, muy bajito:
—Dragón, dragoncito… ¿Estás despierto?— Golpeé suavemente con los nudillos de mi mano en el duro hueso de su cabeza… Le dije:
—Pssst, pssst… Despierta.— Él apenas alzó un poquito su cuello y dijo:
—¡Qué? ¡Siguen aquí…? Creí que ya se iban… ¿O han cambiado de opinión y quieren seguir peleando?— Le dije:
—¡No, no! ¡Nada de eso, tú ganaste! Eso ha quedado resuelto.— Él dijo:
—¡Mmmh…! A mí me pareció muy parejo… ¿Tan fácil concederán la victoria?
—Sip, no hay problema. ¡Tú eres el ganador!— Él alzó por completo su cabeza y dijo, rugiendo:
—¡Jajaja! ¡La victoria es mía…! ¿Qué es lo que he ganado? ¿Cuál es el tributo a su vencedor?— «¡Oops!» Me quedé pensando… «Es momento de improvisar algo… Mmmh… ¡Ah! ¡Ya sé!» Le dije:
—No tenemos mucho, pero… Tengo este lindo saquito, lleno de monedas de oro.— Él dijo, emocionado:
—¡Oro? ¡A ver? ¡Déjame verlo…!— Le dije, sonriendo como siempre lo hacía:
—Tú tienes mucho oro aquí contigo… Pero estoy casi segura, que no tienes ninguna moneda como estas…— Él, desesperado, comenzó a mover su cabeza de izquierda a derecha… Dijo: —¡Entonces, vamos! ¡Muéstramelas! ¡Qué estás esperando?— Saqué un saco que tenía aparte, lleno de cien monedas de oro de curso legal en la mayoría de los reinos y cien monedas que conservaba aún de las ruinas de Tsun de debajo de las criptas. Abrí la bolsa y le dije:
—¡Mira! ¡A qué de estas monedas no tienes!— Él puso su atención sobre ellas, como sí tuviera ojos… Yo las volteaba lentamente para que pudiera verlas por ambos lados. Él dijo, feliz:
—¡Jajajaja! ¡Cierto! ¡Jamás había visto unas como esas! ¿Son recientes…?
—Sip. No son muchas, pero podemos entregártelas.— Parecía muy contento… Dijo:
—¡Jajaja! ¡Muy bien, son personas honorables! ¡No solo combatimos con honor, sino que además, han cumplido su deuda como vencidos!— Le dije:
—Sip. Pero… ¿Sabes? Queremos pedirte un favor…— Él dijo:
—¿Sí…? ¿Qué es lo que desean? Mientras no sea nada que sea parte de mi tesoro o fisgonear y abrir la puerta, podemos llegar a un acuerdo…— Le dije:
—Queremos salir de este lugar, pero de ser posible, por otro lugar distinto al que entramos… Él se quedó inmóvil, como pensando… Dijo:
—¿Por dónde entraron?— Le señalé la puerta y él dijo:
—No hay problema. Esta cámara comunica con otra media docena de salidas. ¿Alguna dirección en especial?— Le dije:
—Al norte. La que nos pueda dejar más al norte, por favor.— Él dijo:
—Bien. Pero… ¿Por qué no, descansan un poco? Se ve que te duele mucho tu pierna.— Le dije:
—Llevamos algo de prisa y no queremos importunarte más. Por ahora no queremos combatir más.
—¡Mmmh! Ya veo… Pero insisto. Descansen algunas horas. Descansen en la cámara que se encuentra aquí detrás de esta montaña de oro…— Se levantó y con su cola empujó la colosal pila de monedas y tesoros que se encontraba recargada contra una pared… Dijo:
—Descansen un poco, es acogedor y cuando estén mejor, abriré el pasaje que lleva a donde quieren ir.— Volteé a ver a los demás… Todos estaban un poco nerviosos, pero la verdad, sí nos venía bien dormir un poco, especialmente a Penny y a mí. Le dije:
—Está bien, muchas gracias.— Les hice una seña con el brazo y comencé a caminar despacito, rumbo a la caverna…
Nos acomodamos en el lugar… Era bastante espacioso y no tenía absolutamente ni una huella de polvo o suciedad. Puse mi mantita en la esquina de la pared de la izquierda y me recosté… El dolor me tenía con los pelos de punta. Camille se acercó y me ofreció comida de nuestras raciones en un plato… «Lo que menos tengo, son ganas de comer… Mucho menos esto». Sonreí, la recibí y le dije:
—Gracias…— Comencé a comer y los demás hacían lo mismo. Camille dijo:
—Esta vez, yo me mantendré despierta un rato para revisar a Arlinne y Penny. Los demás descansen, en un rato alguien más me puede relevar.— Grand dijo:
—Sí, está bien. En un rato me pondré de pie para que puedas descansar.— Camille volteó a ver a Lianne y le dijo:
—¿Lianne, podrías crear una pequeña hoguera con magia? Necesito algo de agua caliente.— Lianne dijo:
—Sí, claro.
Prepararon todo para hervir agua… Yo había terminado de comer y me preparaba para acomodarme donde mi pierna no estuviera comprometida y dormir un rato… «¡Por fin! Parece que en esta posición es donde menos me duele…» Me disponía a cerrar mis ojitos, pero… Vi llegar a Camille con el agua hirviendo y unos trapos viejos… «¡Eh! ¡No! ¡Jajaja…!» Le dije:
—¡No…! Camille, te agradezco… Pero esos fomentos calientes son horribles. Además mi pierna ya no está inflamada…
—Lo sé, pero se puede inflamar por el dolor, además no son fomentos de agua hirviendo… Preparé una solución con algunas hierbas medicinales para aminorar tu martirio.— La vi como sí me estuviera mintiendo y le dije:
—¿Segura?— Ella dijo:
—¿Arlinne, no confías en mí?— Descubrí y estiré mi pierna…
Me comenzó a poner la solución caliente en mi pierna izquierda con ayuda del trapo… Al principio me dolió mucho, pero como fue acostumbrándose, me empecé a sentir mucho mejor. Terminó y dijo:
—¿Ya vas a dormir?
—Sip.
—¿Necesitas el conjuro?— Le dije, pensando:
—Nop… Vamos a ver que pasa. Me siento mucho mejor después del remedio que me acabas de aplicar.— Ella sonrió y yo me acomodé en mi mantita, dejando mi pierna izquierda libre de presión. Le dije:
—Buenas noches…
—Buenas noches, Arlinne. Descansa.
Desperté… Todos estaban dormidos, incluidos Grand y Camille. Mi pierna se sentía mucho, mucho mejor… «¡Qué alegría!» Me puse de pie y decidí dar una caminata para probar… Salí de la caverna sin hacer un solo ruido y me puse a observar las montañas y montañas de tesoros del dragón, mientras paseaba por el lugar… «¿Para qué quiere tantas riquezas? Supongo que lo lleva en su naturaleza… ¿Qué haría yo con todo esto? ¡Jajaja! Ni siquiera puedo imaginar, sí pudiera gastarlo todo en lo que me queda de vida… No sabría ni que hacer con él». Escuché una voz…
—¿Queriendo fisgonear la puerta?— Sonreí y volteé a ver al dragón, el cual me observaba… Le dije:
—¡Qué no! Es solo que me sentía mejor de mi piernita y quise dar un paseo antes de volver a dormir.
—Ven aquí, niña…— Me paré cerca de él y una vez que estuve a unos cuantos pasos, él regresó su atención a un extraño artefacto, el cual sostenía entre sus garras…
—Dime… ¿Cómo son las cosas allá fuera? Tiene mucho tiempo que no veo la luz del sol.— Le dije:
—Pues… Es muy bonito. Los bosques, montañas, lagos, ríos, todo es muy hermoso…— Me preguntó, mientras jugaba con el objeto entre sus garras, volteándolo de abajo hacia arriba… —Dime… ¿Cómo son las personas que habitan la superficie…? ¿Siguen siendo necios, que viven y mueren por ambición?
—Sip, así es…— Volvió a preguntar, sin quitar la mirada del curioso objeto…
—Dime… ¿Sigue habiendo guerras por las más estúpidas razones o por el odio y voluntad de unas cuantas personas?
—Sip, igual, igual… De hecho, nosotros estamos metidos en algo así directamente…— Giró su cabeza en señal de curiosidad, aproveché y me acerqué para poder observar el objeto entre sus garras, que para este momento ya había llenado mi curiosidad… Él lo notó y dijo:
—Eres muy lista… ¿A qué a ti también te llama la atención este juguete…?
—¿Qué es…?— Él dijo:
—Es solo un juguete muy antiguo, pero… Creado con un ingenio sin igual… Ha ocupado mis momentos de ocio durante todo el tiempo que llevo aquí abajo. Mira… Es solo un marco de metal con cristales alrededor, formando un cubo… En el interior hay pequeñas cuentas de vidrio…— Lo vi detalladamente… Él agregó:
—Pero lo ingenioso es que dentro del cubo hay dos planos, dos pequeñas superficies contrapuestas, sí lo volteas, las cuentas de vidrio tratan de pasar del otro lado y por la fuerza de la gravedad, ellas se amontonan y agolpan en la pequeña entrada que hay entre los dos planos…— Él lo giró lentamente y yo veía como los pequeños cristales del interior se agolpaban en la entrada, uno contra otro, sin dejar pasar a los demás. Él dijo:
—Es aquí donde empieza la magia… Todas las pequeñas cuentas de vidrio tienen caras diferentes, así como diferentes formas en sus superficies… Podríamos pasar la eternidad volteándolo de arriba hacia abajo y nunca pasarían del otro lado. Pero… De entre todas las piezas, hay una… Una sola, que embona correctamente con las que tapan la entrada y…— El dragón hizo rápidos movimientos con sus garras, buscando la cuenta de vidrio con la forma adecuada… Cuando la encontró, la pequeña cuentita arrastró al resto hacia el otro lado, fluyendo como sí fueran arena…
—¡Guau…! ¡Cómo…?
—¡Jajaja! ¡Niña…! Por eso me gusta tanto este juguete… Porque las piezas que se atoran en la entrada siempre son combinaciones distintas, pero no importa cual sea esa combinación ¡Siempre hay una pieza que las puede llevar a todas del otro lado!
—¡Eh…?
—¿Lo entiendes… Verdad?— Mi cabeza se llenó de ilusión y dije:
—¡Sip! Todas las piezas son importantes… Porque aunque sean distintas o puedan parecer inútiles… En un momento u otro, les tocará su turno de llevar a las otras al otro lado.
—¡Jajajaja! ¡Exacto! ¡Lo sabía! Eres muy lista… ¿Cómo te llamas, niña?
—Arlinne…
—Arlinne… Bonito nombre… Yo soy Terilainteux. Mucho gusto, Arlinne.— «¡Terilanitixu! ¡Waah?» Le dije:
—Lo siento, soy idiota y no puedo pronunciarlo… Discúlpame… Te llamaré, Terry. ¿Te parece bien?
—¡Jajaja! Está bien, no suena mal… Terry…— Le dije:
—¡Ah! Y no soy realmente una niña, verás…— El platicar con esta enorme, poderosa y sabia criatura, me había dado mucha confianza y decidí contarle la dualidad de mi existencia… Y le dije:
—Mira… Te voy a contar…— Me senté en una piedra y le comencé a contar mi situación y nuestra aventura a grandes rasgos…
Al terminar, el dragón exclamó:
—¡Jajajaja! Como lo suponía… Exactamente como las cuentas de vidrio…
—¡Eh? ¿Cómo?
—Sí, Arlinne… ¿Sabes cuántos grupos de personas han llegado hasta aquí desde que estoy custodiando este lugar…?— Él alzó su garra e hizo una seña, alzando un solo dedo… Agregó:
—Ahora lo tengo claro… ¡Jajaja! Arlinne, me alegra mucho que hayas sido tú quien haya llegado a este lugar, tenía tanto que no podía platicar con alguien como tú…— Le dije: —Gracias… Te agradezco tu comentario. Realmente no soy muy inteligente, más bien diría, que al contrario…— Sonreí y agregué:
—Gracias, voy de regreso a mi mantita para descansar. Ya me ha dado algo de sueño.— El dragón esquelético alzó su cuello y dijo:
—Arlinne, espera… Quiero decirte un par de cosas más.— Me detuve, sonreí y le dije:
—¿Sí…?— Él dijo:
—Cuando estén listos, abriré la puerta hacia el lugar que quieren ir. La salida más al norte de la edificación. Pon mucha atención…— Se detuvo por un momento y continuó:
—Dos pisos antes de llegar a la entrada, frente a las escaleras, hay una habitación que parece una bodega, pero vacía… Solo con unos cuantos toneles y cajas vacías, seguramente derruidas por el paso del tiempo. En ese lugar, justo debajo de la segunda antorcha de la pared que da al oeste, hay algo que quiero que tengan. Por favor, pasen por ahí antes de salir de este lugar y llévenselo.— Le dije:
—¿De qué se trata?— Él dijo:
—Es una sorpresa… Solo tómenlo y llévenselo, por favor.
—Está bien… ¿No es muy pesado?— Él contestó:
—No pasa nada, estarán bien.— Asentí con la cabeza y le dije:
—Gracias, me voy a dormir…
—Espera… Falta solo una cosa más.
—¿Sí?— El dragón continuó y dijo:
—Quiero por favor, Arlinne… Que cuando haya pasado un poco más el tiempo. Y tú y tus compañeros hayan crecido mucho más, vuelvas a este lugar…
—¡Eh?— Él dijo:
—No dudo ni por un momento, que tendrán éxito en su empresa… Cuando creas que ha llegado el momento, debes de volver a este lugar y entrar por esa puerta…— Le dije, sorprendida:
—Pues… ¿Quién te entiende? ¿No que no dejarías pasar a nadie?
—¡Jajaja! Así es… No lo permitiré. Pero tampoco puedo impedir que pase la pieza adecuada…— Me le quedé viendo, asombrada…
—¡Pero…?
—Solo haz lo que te digo… No me cabe la menor duda, que tú y tus compañeros, sabrán entender y aprovechar lo que hay tras de ella. Pero aún es demasiado pronto para ustedes… Solo confía en mis palabras y vuelve en un tiempo, te sorprenderás…— «¿Qué puede haber dentro…? ¿Un tesoro increíble? ¿Un poder inimaginable? Ni idea… Podría ser cualquier cosa». Le dije, sonriendo:
—Está bien… Así lo haremos. Gracias, me voy a dormir. Buenas noches.— Caminé de regreso, mientras el dragón reía, diciendo…
—¡Jajaja! Buenas noches… Arlinne.
Me volví a acostar y por alguna razón, dormí tranquila y plácidamente, hasta que fui despertada por Ray… Él dijo, mientras yo tallaba mis ojitos:
—Peque, es hora… Prepárate, todos estamos listos.
—Sip…— Me puse de pie aún adormilada y comencé a arreglar mis cosas…
Desayunamos más raciones secas, le di de comer también al lobo y salimos de la caverna… El dragón nos esperaba en medio del lugar… Cuando nos vio, dijo:
—¿Todos listos, Arlinne?— Asentí con la cabeza, mientras los demás me veían con asombro… Comenzamos a escuchar, como sí una piedra se moviera de lugar… El dragón dijo:
—Las escaleras frente a mí, hacia la derecha…— Iba a comenzar a caminar, pero recordé algo importante y corrí hacia Grand… Le dije:
—Préstame tantito el mapa, Grand. Por favor.— Él lo sacó y me lo entregó… Corrí de regreso con el dragón y se lo mostré, mientras decía:
—Terry, disculpa… Un último favor. ¿Podrías indicarme en este mapa, más o menos por dónde vamos a salir de este lugar?— El dragón observó con atención y dijo:
—Este mapa está un poco incompleto… Pero debería de ser más o menos… Por aquí.— Señaló con la garra de su huesuda extremidad. Saqué algo para marcar de mi bolsa y dije:
—¡Qué bien! ¡Gracias! Es mucho más cerca de lo que pensé, de donde está la salida que buscamos.— Sonreí y le dije:
—¡Gracias por todo, Terry!— No me pude contener y lo abracé de su huesudo cráneo… Después de un momento, lo solté y comencé a caminar hacia la salida… Él dijo, mientras subíamos las escaleras:
—No olvides tus promesas, Arlinne…— Le dije:
—Nop. Pasaremos por donde dijiste y recogeremos eso, además en un tiempo, te volveremos a visitar…— Él dijo:
—Muy bien, buena suerte…
—Gracias, hasta pronto…— Abandonamos el lugar…
Fin del Capítulo 25.
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