Crónicas de lo Improbable I: Físico. - Capítulo 27
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Capítulo 27: Capítulo XXVII: Tradición.
Capítulo 27.
De acuerdo con Penny, serían a lo más dos días de camino hasta el campamento. Por mi cabeza pasaban un sin fin de cosas… «¿Está bien qué pacte con los que cualquier otro humano hubiera catalogado como enemigos…? ¿Qué es lo que buscan realmente…? ¿Quieren realmente la paz…? ¿O solo esperan estar en condiciones un poco más favorables para volver a combatir…?» Pensaba y pensaba… El razonamiento ingenuo e infantil, que me había traído hasta ahí, cada vez lo veía más distante y encontraba una y otra razón para pensar que las cosas saldrían mal… «¿Me estoy equivocando…?» Sin mencionar lo que había platicado con Lianne acerca de la existencia de un artefacto mágico de gran poder, colocado en las manos de los virzuks con propósitos desconocidos por un tercero… Después de darle mil vueltas en mi cabeza, no pude más y deseché todo… «Son demasiadas cosas para tenerlas en mi cabeza al mismo tiempo. Lo mejor será esperar a ver como se desenvuelven las cosas e irme ocupando de cada una, un paso a la vez».
Nos detuvimos por la noche para descansar… Hice mi rutina de siempre… Le di de beber y comer al lobito y me senté con todos los demás. Platicábamos de cualquier cosa, hasta que saqué a relucir un poco de mis preocupaciones… Les dije:
—Chicos… Les agradezco mucho que estén conmigo en esto. No sé que hubiera hecho de no ser por ustedes… Es muy probable que cosas más peligrosas que las que hemos vivido hasta ahora, nos esperen adelante.— Todos me reconfortaron… Ellos se veían genuinamente convencidos de lo que estábamos haciendo. «¡Qué bien! Eso me llena de confianza». Les dije:
—Les agradezco su confianza. Lo más importante ahora es conseguir toda la información que podamos de los virzuk para decidir que es lo que haremos… ¿Están de acuerdo?— Todos estuvieron de acuerdo y seguimos charlando de cualquier cosa, hasta que nos marchamos a descansar.
Me levanté temprano para variar… Arreglé mis cosas y me preparé para cuando los demás estuvieran listos. Ray se acercó a mí y me dijo, ofreciéndome café:
—¿Peque, todo bien? Te he notado un poco intranquila…
—Sí… Estoy bien, amor. Es solo que…— Respiré profundamente y continué:
—Estoy dudando un poco, que sea correcto lo que hacemos…— Él dijo tranquilamente:
—¿Por qué piensas eso?— Le dije:
—No lo sé… Tal vez, estoy siendo demasiado ingenua, pensando que las cosas estarán bien después de que acabe la guerra… Invariablemente, llegará otro encajoso o encajosa y querrá aprovechar las nuevas circunstancias para beneficiarse. Simplemente, no quiero dejar las cosas peor de lo que ya están…— Él dijo, sentándose a mi lado:
—Ya veo… Arlinne… Invariablemente, intervengamos nosotros o no, eso va a pasar… Siempre habrá alguien que intente eso, bajo cualquier circunstancia. Pero… Eso ya depende también del resto de la gente.— Me le quedé viendo y le pregunté:
—¿Cómo…?
—Sí. No dudes por un segundo. Sí, estamos haciendo lo correcto y si, la gente estará mucho mejor, pero siempre habrá alguien que se quiera beneficiar de las nuevas condiciones… Es ahí, donde dependerá del resto de la gente impedirlo.
—Ya veo… Tienes razón, aunque te seré sincera… Me gustaría ayudar un poco más, pero aún no sé como podría hacer tal cosa…— Él dijo:
—Vamos un paso a la vez, Arlinne. Ya se te ocurrirá algo, ¿si?— Le dije, sonriendo:
—¿Tanta confianza me tienes para decir algo así…?— Él dijo:
—Sí. Estoy seguro de que los demás piensan muy parecido a mí. Te vamos a apoyar hasta el final, cuenta con nosotros.— Lo abracé y le dije:
—Gracias, amor. No sabes lo feliz que me hace, escuchar esas palabras.
Cabalgamos a buen ritmo para llegar allá antes del anochecer del segundo día de viaje… Estaba decidida a seguir adelante… Después de pensarlo profundamente, no podía tener más dudas o solo pondría en riesgo a todos… «¡La guerra terminará y todas las personas conocerán nuevamente la paz, pésele a quien le pese!»
Aún con la luz del sol, vimos frente a nosotros a dos jinetes que nos esperaban a la orilla del camino… Nos acercamos con discreción hasta donde pudiéramos observarlos. Penny dijo:
—¡Están ahí! Son los líderes del clan del colmillo y de la garra. Varreth y Thorak.— Asentí a las palabras de Penny, endurecí mi rostro y me coloqué adelante de los demás, con Ray apenas detrás de mí. Thorak dijo:
—¡Bienvenida, Arlinne! Los hemos estado esperando ya por varias lunas.— Les contesté: —Lo siento, llegamos lo más pronto que pudimos…— Varreth sonreía al ver al lobo, que ahora servía de mi montura. Thorak dijo:
—Entonces, acompáñenos… Iremos a ver a mi hermano, Graretos.— Le dije:
—¡Espera, antes de eso…! Te advierto… Nada de juego sucio o sí no…— Él me interrumpió y dijo:
—Tranquila. No pensamos pelear, ya te lo había dicho.— Le dije:
—Muy bien, guíanos…
Cabalgamos detrás de ellos por un rato, hasta que llegamos a la entrada de una caverna… Ellos bajaron de sus caballos y nosotros hicimos lo mismo. Thorak me dijo:
—Este es el lugar… Después de todo lo que ha pasado, hemos decidido consagrarnos nuevamente a nuestras antiguas creencias y esta cueva, ahora cumple con un papel sagrado. Ya les explicaremos con calma. Sigamos…— Asentí y los fuimos siguiendo por los pasillos de la caverna, los cuales estaban todos iluminados por rudimentarias antorchas.
Llegamos hasta una cámara cubierta con pieles de animales y con un penetrante olor a hierbas aromáticas… Había un enorme virzuk sentado en el piso, como sí estuviera meditando… Thorak y Varreth, fueron a su lado y le dijeron algunas palabras al oído… El gigantesco hombre, casi del tamaño de Grand, abrió sus ojos y los clavó fijamente en los míos… Tenía una mirada penetrante, como la de un animal salvaje, piel morena oscura y largos cabellos de color blanco. Me dijo:
—Así que tú eres Arlinne… He escuchado tantas cosas acerca de ti, que no sabía ni bien, que esperar… Mi nombre es Graretos, soy el antiguo líder del clan del cielo. Aunque eso ya no es importante…— Le dije educadamente:
—Mucho gusto, Graretos. Mi nombre es Arlinne de Veranda.— Él dijo:
—Mis hermanos me han relatado las proezas de tu fuerza y sí bien se me hacen un poco difíciles de creer, de algo estoy seguro, no eres una humana común y corriente… Primero, mis propios guerreros destacados junto con los guerreros del clan del colmillo en las tierras del sur… Segundo, la bestia guardiana del clan del colmillo. Ganda, el espíritu de los bosques del norte. Y por último… Mi propia sangre, Puripenialanusa… Todos dominados por tu fuerza y voluntad.— «¡Fuerza…? Mmmh… Ya veo. Así que ese es el idioma que entiende». Agregó:
—He considerado con mucho esfuerzo, el seguir el consejo de mis hermanos aquí presentes y he llegado a la conclusión, que bajo ninguna otra circunstancia hubiera permitido algo así, pero sí sus palabras son verdad… Sería un tonto, sí desperdiciara esta oportunidad…— El enorme virzuk se puso de pie y dijo terminantemente:
—Necesito estar seguro por completo, de no estar cometiendo un error… ¡Enfréntame, Arlinne! Demuéstrame tu fuerza, te lo pido por favor…
Todos mis compañeros voltearon a verme… No esperaba menos, después de todo, Penny me había dicho un poco acerca de su forma de ser… «¡Muy bien! Sí es lo que hay que hacer, así será». Le dije:
—De acuerdo.— Todos se quedaron sorprendidos y Penny me dijo, bajito:
—¡Arlinne!— Volteé a ver sus ojos llenos de preocupación y le dije:
—Todo va a estar bien, confía…— Ella asintió con su corazón apretado entre sus manos… Graretos dijo, satisfecho en su rostro:
—Muy bien. Descansen de su viaje, el día de…— Lo interrumpí y le dije:
—¡Pero eso será hoy mismo, no hay por que esperar a mañana!— Él dijo:
—Ya veo… Muy bien. Espero no me estés tomando a la ligera…— Le dije:
—Nada de eso, solamente hagámoslo en un lugar donde haya un poco más de espacio, ¿te parece bien?— Él dijo:
—Muy bien, síganme…
Caminamos de regreso a la salida de la caverna y de ahí, empezamos a subir por una empinada, hasta llegar a un campo en la planicie, completamente privado de vegetación… Ray me veía, un poco preocupado… Me dijo:
—Arlinne… Es bastante grande, no olvides lo que practicamos.— Le dije:
—Tranquilo, amor… Solo sí ves que la cosa se pone fea, detenlo… ¡Jajaja!— Se preocupó aún más y agregué con una expresión serena:
—No hay problema, estaré bien.— Volteé a ver a Penny, sonriendo para brindarle confianza y caminé al frente para encararlo… Frente a él, me dijo escuetamente:
—Puedes usar tu brujería, no temo a la magia.— Le dije con una sonrisa:
—Muy bien, así lo haré.— Al oír eso, hizo un gesto despectivo y se disponía a dar la vuelta para alejarse unos pasos… Yo estiré mi mano en muestra de buena voluntad, pero la ignoró… Le dije, molesta:
—¡Oye! ¡Ven aquí! ¿Quieres pelear? ¿No? ¡Entonces primero debemos darnos la mano!— Varreth y Thorak, sonrieron al escuchar mis palabras, Él solamente gruñó de mala gana y regresó con tal de complacerme… Apreté su mano y le dije:
—Pelear y competir, no es malo. Lo malo es hacerlo de mala voluntad.— Él hizo una mueca y se fue de vuelta al lugar donde empezaría el combate…
Estábamos frente a frente… Ray y Thorak, estaban a nuestro lado, alejados de la zona de combate. Thorak hizo una señal, Ray la aprobó y oficialmente habíamos comenzado… Nos quedamos parados, solamente viéndonos el uno al otro. Graretos tenía una enorme hacha de mano de doble filo, hecha a su medida. Desenvainé mis espadas y me preparé para su primer movimiento… Pasaron algunos segundos, hasta que se lanzó hacia mí como un rayo, dando un tajo de arriba hacia abajo con su hacha… No me preocupé en bloquearla, eso lo dejaría para una emergencia. Apenas salí de su camino y lo embatí en sus piernas con ambas armas… Pero él las bloqueo con gran facilidad… «¡Cómo? ¡Es bastante rápido, para ser tan grande, apenas y lo vi reaccionar!» Me empujó hacia atrás para sacarme de balance, pero en lugar de seguir su impulso… Me hice a un lado. No debía jugar a las fuercitas con él, porque seguramente perdería. Se lanzó nuevamente hacia adelante con el mismo impulso que me había empujado y me propinó un tajo a la pierna… Lo recibí con mis armas, mientras trataba de no perder mi equilibrio. El choque del metal de nuestras armas sacaba chispas… «¡Va en serio! ¡Sí no hubiera bloqueado ese golpe cuando lo hice, seguramente me hubiera dejado malherida!» Como pude, salté hacia atrás para volver a ganar distancia, pero esta vez… Él en un segundo, junto sus manos frente a su pecho y las rocas del lugar donde iba a descender, estallaron en un estruendo… Las rocas me golpearon de abajo hacia arriba, nada grave, hice un esfuerzo para no doblarme del dolor y di un paso, adelantado hacia un lado, para no seguir recibiendo daño… «Así que puedes usar magia, ¿Eh? ¡Muy bien!»
Recuperé mi aliento por un segundo y canalicé mi conjuro de aceleración… Él intentó interrumpirme, pero afortunadamente lo alcancé a completar. La tierra comenzó a estrellarse y desquebrajarse donde estaba parada… Comencé a correr hacia él, esquivando las cuarteaduras en el piso que me iban esperando a cada paso que daba. Saltando y cortando camino hacia los lados, en un instante llegué hasta él y lo empecé a embatir velozmente con mis armas… Él apenas alcanzó a cubrirse con su hacha… Con todo y mi velocidad, aún no podía derramar sangre. Acertaba, bloqueando cada movimiento, como sí estuviera leyendo mi mente. Él para quitarme de encima, me empujó con su arma y canalizó su conjuro de roca exactamente frente a mí… Apenas me hice a un lado y respondí con mi velocidad, invadiendo su flanco derecho, dándole un tajo a la altura de su cintura… «¡Por fin!» Lo había lastimado. La sangre salió de su carne y bufó como un animal herido… Di un paso hacia atrás para esperar su siguiente movimiento… Él se encolerizó y dijo, molesto:
—¡Ya veo! ¡Eres fuerte, pero no harás un tonto de mí, como lo has hecho con toda mi gente!— «¡Qué?» Eso me llenó de coraje y le dije:
—¡Nada de eso! ¡Aquí el único tonto eres tú! Por traer a tu gente a un suplicio, fuera de su hogar, lejos de sus familias, a tomar y pillar lo que no les pertenece… ¡Prepárate!
Él terminó de reventar del coraje y canalizó un conjuro… De pronto, su masa muscular comenzó a incrementar, mientras las venas por debajo de su piel, parecía que iban a estallar. Se lanzó hacia mí como sí me quisiera volver añicos, reventando el piso donde estaba parada con su hacha… Me quité sin problemas. Se había vuelto mucho más fuerte, pero el precio es que se había vuelto mucho más lento. Nos vimos a los ojos… Sus ojos se habían llenado de sangre, por la ira. Nos preparamos para el siguiente embate, pero una voz nos interrumpió… Penny gritó:
—¡Ya papá, es suficiente! ¡No hay nada que demostrar! ¡Detente!— Él dijo, gritando y descalificando a Penny:
—¡Qué sabes tú del honor, Puripenialanusa? Solamente eres una hembra trastornada por la etapa que estás viviendo. ¡No te metas en esto, es cosa de guerreros!— Le dije:
—¡Deberías hacerle caso! ¿Cuántas personas te quedan, qué se preocupen así por ti?— Él dijo:
—¡Cállate, insolente! ¡Nunca permitiré que me derrote una hembra en combate cuerpo a cuerpo, muere!— Se lanzó nuevamente como un toro… Tenía que ponerle fin a la pelea. Sí seguía así, seguro alguien iba a resultar lastimado, los ánimos ya estaban muy calientes…
En lugar de quitarme, corrí hacia él para recibirlo, tratando de encajar mis armas, atrapando su hacha antes de que ganara impulso… «¡Lo logré!» No se lo esperaba, lo tomé por sorpresa. Bloqueando su golpe y utilizando mi técnica para darle un golpe liberando mi arma de la mano derecha, lo corté en el pecho y lo hice retroceder… Le dije:
—¡Es suficiente, no quiero que sigamos lastimándonos!— Él dijo, tocando la herida en su pecho:
—¡Aún no me has derrotado!— Apenas y había terminado de decir eso, cuando nuevamente me embistió, volví a ejecutar mi técnica…
Pero esta vez, atrapé su arma demasiado tarde… Era muy fuerte, parecía que iba a partir mis espadas y mi cabeza junto con ellas. Hice un enorme esfuerzo por resistir su embate, pero no pude más… No me quedó opción, tuve que soltar mis armas y dar un salto hacia atrás lo más rápido posible… Apenas y evité que me hiciera pedazos, pero me había alcanzado a rozar la piel de mi frente y la sangre comenzó a correr por mi rostro…
Me veía con furia, directamente a los ojos… Sonrió y canalizó su conjuro de roca. Brinqué hacia un lado, cuando las piedras estallaron debajo de mí… Pero él ya me esperaba y lanzó su hacha hacia mí con toda su fuerza, como si fuera un relámpago… Yo iba en el aire, aún descendiendo de haber esquivado su conjuro, no había forma de moverme nuevamente, me daría de lleno… Por una fracción de segundo tuve miedo, pero mientras descendía de mi impulso, se me ocurrió lo único que podría salvarme en ese momento… Aún conservaba el efecto de mi conjuro de aceleración, así que hice lo único que podía hacer… Esperé el momento exacto donde el hacha iba a hacer contacto conmigo y la pateé con todas mis fuerzas por su costado. La fuerza de mi patada no fue suficiente para detenerla… Pero sí lo suficiente para desviarla. El hacha chocó contra el piso a un lado de mi posición y yo salí impulsada hacia atrás… Recuperé mi balance en el aire y caí al piso apoyando mis pies y manos, completamente ilesa…
Me incorporé de un salto y lo miré… Estaba estupefacto por lo que acababa de presenciar… Sin darle tiempo a asimilar lo que había sucedido, canalicé mi conjuro de cadena de relámpagos y lo lancé con toda mi fuerza contra él… Lo recibió de lleno, sin siquiera reaccionar. Corrí con todas mis fuerzas hacia él, era el momento de poner fin a esa pelea… Le propiné una lluvia de golpes, puñetazos y patadas, como sí lo estuviera cortando con mis espadas, pero a mano limpia. Metió sus manos para defenderse, pero aún estaba aturdido por el impacto de mi conjuro. Le dije, gritando, mientras me preparaba para golpearlo con todas mis fuerzas:
—¡La pelea ya se acabó, qué no lo entiendes?— Me escabullí entre su defensa y con toda mi fuerza, lo golpeé en su estómago…
Surtió efecto y lo doblé en su lugar… Puso sus manos sobre su pecho y abdomen, doblando sus rodillas, mientras yo giraba con toda la fuerza de mis caderas, lo más pegada al piso que podía para barrer sus pies con una patada… Hice contacto, sentí como sí estuviera barriendo una columna de piedra, pero surtió efecto y comenzó a caer hacia delante, mientras yo al terminar de girar me impulsé desde el piso hacia arriba, saltando con toda mi fuerza, propinándole un rodillazo, de nueva cuenta en el estómago, mientras él caía…
Salté hacia atrás para dejarlo que tocara el piso… Se desplomó sin meter las manos. Recogí mis armas y antes de que se pudiera levantar, le puse mi espada frente a su cara y le dije:
—¡Terminamos! ¿Te rindes?— Él cerró sus ojos y dijo, mientras toda la ira en su rostro cambiaba por tristeza:
—Ya veo que es cierto lo que mis hermanos decían… Adelante, acaba conmigo, no me deshonres más…— Le dije, apenas terminó:
—¡Qué estás loco? Esta no es una pelea a muerte…— Comenzó a reír desencajado, diciéndome:
—¡Jajaja! ¿Ósea qué ni siquiera ibas en serio? ¡Vaya! Acaba de una vez conmigo, hazlo por todas las personas de tu raza que he lastimado… Solo quiero pedirte un favor, sí lo que dices es verdad… Acaba con la guerra y permite que mi gente regrese a nuestras tierras sin represalias.— Se detuvo por un momento y cuando le iba a contestar agregó:
—¡Ah! ¡Lo siento! También sí no es mucho pedir… Que pudieras seguir cuidando de Puripenialanusa como lo has hecho hasta ahora. Estoy seguro de que contigo cerca, se convertirá en una hembra espléndida con el paso del tiempo…— Esta vez, comencé a reír yo, como una loca, como era mi costumbre… Le dije:
—¡Jajaja! ¡Sí! ¡Ajá! ¡Qué fácil! ¡No? Soy el malo y merezco morir… ¡Pues no! ¿Crees qué te puedes escapar así de fácil de todo lo que has hecho? ¡Y encima me quieres dejar la responsabilidad completa de tus asuntos pendientes! ¡Jajaja! ¡Nada de eso! ¡Te vas a poner de pie y me vas a ayudar! ¡Pagarás por lo que has hecho, reconociendo tu error y llevando a tu gente de vuelta a sus tierras, para que puedan comenzar de nuevo!— Él se había quedado mudo… Agregué:
—¡Ah! Y no te preocupes por el honor y eso… Puedes seguir siendo tan orgulloso como siempre, yo ni siquiera le diré a nadie, que peleamos y te derroté. Solamente las personas aquí presentes lo sabrán, te lo prometo…
De pronto, sin siquiera avisar, comenzó a llover… Era la primera lluvia de primavera. Él dijo:
—¡Cómo, Arlinne? ¡Cómo puedes ser así? ¿No sientes odio y rencor?— Le dije, mientras ambos nos empezábamos a empapar:
—Sí lo siento, pero no por ti y tu gente, sino por la persona responsable de todo esto…— Él se quedó pensando, ahí tendido… Thorak se acercó y le dijo frente de mí:
—Te lo dije, hermano… Zaniwha ta noredu, niwatanie da leko.— «No entendí nada… ¡Jajaja! No importa, que más da…» Graretos seguía pensando, tendido en el piso. Penny llegó corriendo, liberando sus emociones por sus ojos… Supongo que no podía más quedarse quieta ante todo lo que había presenciado… Le dijo:
—¡Papá, es cierto! ¡Por favor, ayúdanos! ¡Ayuda a Arlinne, no seas un necio!— Sus emociones la vencieron y simplemente se tendió en el piso frente a él, abrazándolo y llorando en su pecho…
Como sí el tiempo se hubiera detenido en aquel momento… La lluvia que de pronto había estallado, cesó… Graretos se ayudó de Penny para ponerse de pie y por primera vez lo vi sonreír… Extendió su mano frente a mí, le di la mano y la estrechó con fuerza, diciendo:
—Esta bien… Zaniwha tade niwatani. Trato hecho. Cuenta con todos nosotros, ahora somos tus aliados incondicionales.— Penny brincó de la emoción y yo, solo supe sonreír como una tonta, como siempre.
Nos retiramos del lugar… Los chicos fueron por los caballos y la carreta, mientras Penny y Thorak, nos conducían al campamento. Los chicos nos alcanzaron en un momento y todos entramos juntos al lugar. Thorak dijo:
—Arlinne, tenemos lista para ustedes una tienda, espero sea lo suficientemente espaciosa para los cinco.— Penny dijo, interrumpiendo:
—¡Nada de eso! ¡Seis! ¡Yo vengo con ellos!— Thorak dijo, riendo:
—Claro, paresi. Tú estás con ellos. Seis. ¡Jajaja!
Las personas que habitaban el campamento, se nos quedaban viendo y murmuraban a nuestro paso… Se les veía sorprendidas de vernos ahí. Grupos de hombres y grupos de mujeres, todos separados, volteaban a nuestro paso. Por fin, llegamos a la tienda, a un costado de una enorme hoguera. Thorak hizo a un lado la lona que servía de puerta y entramos… Me quedé sorprendida, era bastante espaciosa, con pieles de animales por camas y frazadas, rústicos muebles de madera y una pequeña fogata en el centro. Les dije, sonriendo:
—¡Qué linda y acogedora! ¡Me encanta!— Thorak dijo:
—Me alegra que sea de su agrado. Por favor, descansen el resto del día, mañana hablaremos todo lo que quieran. Sí tienen hambre, solo díganle a paresi. Ella puede encargarse de traerles algo de comer.— Le dije:
—De hecho… Nosotros les trajimos algo de comida, está en la carreta. ¿Por qué no, la descargan y la aprovechan?— Él dijo:
—Muchas gracias. Esperaremos a que estén descansados para disponer de eso. Pasen buenas noches.— Thorak abandonó la habitación… «Bueno… Está bien, entonces…» Iba a caminar para revisar el lugar, pero un mareo me asaltó… Me tambaleé e inmediatamente, estaba rodeada por Ray y Camille. Camille dijo, mientras se agachaba a revisar mi pierna:
—¿Ya, Arlinne? ¿O esperamos a que te termines de desangrar…?— «¡Eh? ¿Cómo…?»
Observé mi piernita izquierda, con la que había pateado el hacha de Graretos… Tenía una profunda cortada en la parte posterior del muslo hasta el hueco de la rodilla. Se me fueron las fuerzas de la impresión, sentía que me desmayaba… Pero Ray me tomó en sus brazos y me acostó boca abajo para que Camille me pudiera atender…
Me quedé dormida, mientras me atendían… Cuando desperté, tenía mi pierna vendada y estaba acostada del lado izquierdo de la tienda. Me pude dar cuenta, que las pieles estaban acomodadas en forma semicircular alrededor de ella. Volteé a mi derecha y me reconfortó ver a Ray sentado, recargado, descansando un poco. Volteé a mi izquierda y mi vecino de ese lado era… «¡Penny? ¡Nah?» Me observaba, recostada también… Le dije:
—¿Qué haces aquí?— Ella dijo:
—¿Yo…? Pues aquí me aventaron, junto a ti. Nadie más quiso estar a tu lado por la noche…— Lianne pasó caminando, mientras hacia algo de café en la fogata del centro de la tienda y dijo:
—Lo siento, renacuajo. Eres muy inquieta por la noche y las únicas dos personas que te aguantan, son tu caballero y Puripenialanusa. Así que pórtense bien, como buenas hermanitas.— «¡Buuu!» Haciendo berrinche, intenté ponerme de pie… Ray se levantó a ayudarme y me dijo:
—¿Necesitas algo, Arlinne?— Le dije:
—Sí… Tengo hambre, sed y quiero orinar…— Ray volteó a ver a Penny y ella dijo:
—Pues… Pueden hacer sus necesidades a las afueras del campamento, hay algunos lugares designados, aunque siempre puedes hacer aquí.— Y me señaló una vasija que se encontraba al pie del poste central de la tienda… Agregó:
—Solo haz aquí y lo vaciaremos por la mañana.— Le dije:
—¡Qué? ¡No! Nunca me ha gustado usar bacinica y menos con todos observándome…— Ella dijo:
—Nadie te está observando, Arlinne. Siempre podemos voltear a un lado…— «¡Waah!» Le dije:
—¡Qué no!— Ella dijo:
—Bueno, bueno… Como quieras. Salgan de la tienda y caminen un poquito hacia atrás de ella y haz donde ya no veas que es parte del campamento…— Se puso de pie y agregó:
—Veré que encuentro de comer, ya vuelvo…
Volteé a ver a Ray con cara de berrinche… Él dijo:
—Está bien, vamos.— Me cargó entre sus brazos y salimos de la tienda…
Ya era de noche, pero aún había bastante movimiento. Me prendí de sus brazos, mientras observaba alrededor… Todos sin excepción, nos volvieron a voltear a ver, pero esta vez diferente… Como sí les sorprendiera en desmedida que Ray me cargara en brazos. Las mujeres se cuchicheaban entre ellas, sonriendo… Tratando de disimular su curiosidad y los hombres se quedaban perplejos ante el porte de Ray al llevarme en brazos. Caminó entre las tiendas por un par de minutos, hasta que salimos del campamento. Le dije:
—¿Te fijaste?
—¿Qué?— Le contesté:
—Pues, la forma en que nos miraban…— Él dijo:
—Me he dado cuenta de que en su civilización, hombres y mujeres no conviven juntos.— Yo le dije:
—Sí, es cierto, también me di cuenta de eso… Que aburrido.
—Bien, llegamos… ¿Necesitas más ayuda?
—No, con eso basta.— Me depositó parada en el piso… Me preparaba para hacer mi asunto y él dijo:
—¿Segura…?— Le dije, riendo:
—¡Jajaja! No amor… Segura. ¿No será una excusa de tu parte para manosearme…? ¿Verdad?— Él dijo, riendo también:
—¡Jajaja! Me atrapaste… Vamos, déjame ayudarte.— Le dije:
—¡No, no, no! Espérate. ¿Te imaginas sí nos vieran…? Ya de por sí, es raro que una señorita como yo, haga estas cosas de pie y luego sí nos llegan a ver… Menos. Estate tranquilo. Ya nos daremos una escapadita por ahí, uno de estos días… ¡Jijiji!— Volteé le cerré un ojito y comencé a hacer mi asunto…
Terminé, sacudí y puse todo en su lugar. Le dije:
—¡Bien! ¡Uff! ¡Qué alivio! Listo, vamos de regreso.— Él me dijo:
—¿Arlinne, por qué siempre esperas hasta el último momento para orinar?— Le dije:
—No lo sé… ¡Jajaja! Así soy yo. Cuando me dan ganas, es porque ya no me puedo aguantar.— Él dijo:
—Para la cantidad de líquido que bebes, deberías de hacer por lo menos unas tres veces al día… No te aguantes.— Le dije, torciendo mi boca:
—No me aguanto, simplemente no me dan ganas antes, ¿qué quieres? ¿Qué me quede ahí parada con el pájaro en la mano hasta que salga?— Él estiró sus brazos para levantarme… Le dije:
—No, amor. Déjame ir a mí, creo que puedo sola.— Él dijo:
—Esta bien, pero… ¿No estás molesta por lo que te pregunté?
—¡Qué? ¡No! ¡Claro qué no! ¿Por qué habría de…? Mi vejiguita así es y no me molesta que tú me preguntes cosas de mi intimidad, somos pareja… A estas alturas, ya no me da pena, casi nada, cuando estoy contigo… ¡A solas, claro!— Él sonrió y comenzó a caminar delante de mí… Le dije, molesta:
—¡Oye! Pero eso no significa, que no quiera que me des la mano…— Inflé mis mejillas…
Me tomó de la mano y comenzó a caminar despacio, a mi ritmo… Le dije:
—¿Oye, amorcito? ¿Cómo lo hice? Tú sabes, ¿en la batalla?— Él dijo:
—¿De verdad, quieres saber mi opinión?
—¡Sí! Pero no me regañes mucho…— Él dijo:
—Pues… Indudablemente eres mucho más fuerte que antes, eso me queda claro, pero sigues cometiendo los mismos errores. Te he dicho mil veces que contra oponentes de mayor tamaño que tú, no dejes tanto al azar y empieces a innovar… Busca su punto de equilibrio y sácalos de balance. No saltes y bailes por todos lados, ¡te pones en riesgo!— Le dije:
—Pero… ¿Qué querías que hiciera? Era mucho más fuerte físicamente que yo… Tenía miedo de cruzar nuestras armas demasiado, porque me podía atropellar. De hecho, casi me chupa la bruja, la segunda vez que lo intenté bloquear…— Él dijo:
—Sí, me di cuenta…— Le dije:
—Además no era nada lento… En una de esas, ¡puff! ¡Adiós a mi piernita o a mi bracito!— Él dijo:
—Todo eso está bien pensando, pero… ¿Por qué tardaste tanto en usar tus conjuros ofensivos?— Me quedé en silencio por un segundo y le dije:
—Pues… No quería que se me pasara la mano y matarlo por error…— Él dijo:
—Entiendo. Arlinne, estuviste bien, muy bien… Solo te daré el consejo de siempre, trata de no cansarte de más contra ese tipo de oponente, que es de mayor tamaño y corpulencia que tú, porque sí lo haces, pierdes tu principal ventaja contra ellos, que es ser mucho más rápida y ágil que ellos.— Le dije:
—Sí… Lo siento. Tendré más cuidado. De hecho eso pensaba hacer, cerrar mi área de oportunidad un poco más y esquivarlo o bloquearlo bajo mis condiciones en un círculo más pequeño, pero… Cuando empezó a usar magia, me asusté… ¡Jajaja! Ya terminada la batalla, me di cuenta, que su magia no era la gran cosa y que solo me arriesgué en vano. Debí de haber usado algo para detenerla o aminorarla y presionar más, mientras canalizaba… ¡Jijiji! Se me fue en el momento…— Saqué la lengua y cerré el ojito, en señal de arrepentimiento… Él dijo:
—Ya veo.
Regresamos a la tienda… Me senté y me empiné mi bota de agua. El lobo se acercó a mí… «¡Cierto!» Le dije:
—Perdón, no has comido. Ya voy…— Ray dijo:
—Deja eso, Arlinne. Ya le doy yo en este momento, solo descansa, ¿sí?— Justo en ese momento, entraba de regreso a la tienda, Penny con Camille, ambas traían dos charolas de barro, llenas de comida en las manos. Camille dijo:
—Volvimos.— Penny dijo:
—Espero les guste.— El lobo y yo, alzamos la cabeza para ver lo que era… Le dije a Penny: —¿Puede comer de eso el lobito? Huele bien, ¿qué es?— Penny dijo:
—Yo creo que sí. Es un embutido hecho de sangre y carne de animales, sazonado con hierbas.
—¿Sangre…? ¿Y sabe bueno?— Ella dijo:
—Pues, a mí me gusta y conociéndote, pienso que también te gustará.— Le dije:
—¿A ver?— Ray trajo los trastes del lobo y le sirvió agua fresca y una buena porción del guisado que Penny y Camille habían traído. Les dije:
—Por cierto, Camille. No te vi cuando desperté, ¿estabas fuera?— Ella dijo:
—Sí, Arlinne. Fui a atender al papá de Penny.— Penny retobó:
—¡Camille, por favor! Te pedí que no dijeras todo el tiempo que es mi papá…— Ella dijo: —Penny, no niegues a tu familia, eso es algo muy feo.— Penny dijo:
—No lo niego, es solo que…— Se quedó callada, mientras Camille nos servía a todos parte de ese guisado.
Comenzamos a comer… «¡Mmmh! ¡Ñam, ñam! ¡Está bueno!» Volteé a ver a Penny, le iba a decir que estaba rico, pero se me hizo raro que estuviera tan calmada, solo comía y veía al piso… Le dije:
—¡Penny, sí está muy rico!— Y sonreí… Ella dijo:
—¡Verdad?— Le dije, haciendo conversación:
—¿Cómo se le dice a este embutido?— Ella dijo:
—Karadest.— «¡Oh!» Le dije:
—¿Y qué significa?— Ella puso su mano en la mejilla y contestó:
—Arlinne, no todas las palabras tienen una traducción tal cual en su idioma, pero podría ser algo así como, sangre perfumada.— «¿Sangre perfumada…?» Le dije, sonriendo:
—Ah… Ya veo. ¿Y oye? ¿Qué significa eso…? ¿La forma en la que te llaman? ¿Cómo era…? ¿Parace?— Ella dijo, un poco alterada:
—¿Paresi?— Le dije:
—¡Sí, eso! ¿Qué significa?— Ella se avergonzó y dijo:
—¿Para qué quieres saber…?
—Bueno… Lo siento. No te molestes… ¿Es algo feo?— Ella dijo:
—No, no es feo… Pero es una palabra que no tiene comparación en su idioma…— Yo le dije: —Bueno… Pero a algo se ha de parecer. ¿Cómo qué significa?— Ella se apenó y dijo, cortadamente:
—Princesa…— Le dije:
—¿Cómo? Casi no te escuché… ¿Qué dijiste?— Ella dijo, gritando:
—¡Qué eres mensa? ¡Te dije que significa, princesa…!— Sonreí de oreja a oreja y los demás hicieron lo mismo… Le dije:
—¡Ah! ¡Princesita! Princesita virzuk.— Todos comenzamos a reír a sus costillas… Ella se levantó y dijo:
—¡Ves? ¡Por eso no te quería decir, ahora no me dejarán en paz con eso por un buen rato!— Le dije:
—Calma. Tranquila, su majestad. Está bien, ya no lo mencionaremos… No demasiado. ¡Jajaja!— Ella dijo, muy molesta:
—¡Pinche, Arlinne! ¡Y además no es virzuk, es varseks! ¡Ya me tienes harta con eso!— Todos volteamos a verla y Camille se puso de pie… Dijo:
—Calma, Penny. Solo bromeamos, no te enfades así con Arlinne.— Ella dijo, respirando profundo:
—No estoy enojada y menos con Arlinne… Lo siento.— Se volvió a sentar a seguir comiendo… Le dije:
—Penny, perdón… Pero tú sabes que aquí, ninguna broma se desaprovecha. ¡Jijiji!— Ella dijo:
—Si ya… Está bien. Ya me tocaba…— Le dije:
—¿Y cómo es eso de varseks, su majestad?— Torció la boca y después volvió a sonreír… Dijo:
—Pinche mensa… Virzuk está mal dicho, así nos llaman los humanos, porque sus gordas lenguas no entienden el idioma. Virzuk viene de varseks en mi idioma, que significa, la gente del norte.— Le dije:
—¡Oooh! Nunca sí quiera me lo imaginé.— Terminé de comer y dije:
—Muchas gracias, Penny. Estaba muy rico. Agradece por favor, de mi parte a quien lo haya preparado.— Fui hacia ella, me agaché, la abracé y le dije:
—Ya no te enojes, mi princesita de las tierras del norte, solo bromeo…— Ella sonrió y dijo: —¡Mensa! Y más te vale que no me patees por la noche o despertarás junto a los coyotes en un oscuro hoyo en las praderas…— Todos reímos.
Después de un rato de platicar, nos fuimos todos a descansar… Dormí muy tranquila, la noche más tranquila que había tenido en mucho tiempo. Desperté… La luz del sol ya entraba por las rendijas de la tienda. Volteé, moviendo mi cabeza… Lianne y Camille, se cuchicheaban frente a mí… Sin pensar, les dije, amodorrada:
—¿Qué? ¿Qué pasa?— Lianne dijo a Camille:
—¡Qué lindas! ¿No lo crees, Camille?— «¿Lindas…? ¿Por qué?» Por fin, reaccioné en mi totalidad al entorno y me di cuenta de que Penny dormía, acurrucada en mis brazos… «¡Waah?» La solté de golpe y ella despertó… Lianne comenzó a reír a carcajadas. Dijo:
—Renacuajo. ¡Jajajaja! No querrás darle un apretón de tuercas a la inocente de Penny, ¿verdad?— Le dije, muy apenada:
—¡Claro qué no! ¡No sé ni siquiera cómo llego ahí!— Penny dijo, tallándose los ojos:
—¿Qué pasa? ¿Por qué tan temprano y ya todos están botados de la risa?— Camille dijo, severa:
—¿Arlinne? Explícate… ¿No es verdad lo que dice Lianne o sí?— Me quedé callada por un segundo y Penny dijo, entendiendo la situación:
—Lo siento, fue la única forma. Estabas incontrolable, pero de alguna manera, te extendí los brazos, te me prendiste como un osezno y te quedaste durmiendo tranquila. Me dio algo de calor, pero era mejor que luchar contigo el resto de la noche. Además Arlinne… ¿Por qué repetías, murmurando toda la noche algo de un pollo amarillo? ¿Estás loca?— Les dije:
—¿Ves, Camille? ¿Cómo pueden siquiera pensar que le haría algo así a Penny?— «¿Pollo amarillo…? ¡Qué hay con eso?» Lianne dijo, abriendo más la llaga:
—¿No te parece suficiente, una chica y un chico, renacuajo? ¿No tienes llenadero? ¡Jajaja!— Me sonrojé por completo de mi rostro… Penny dijo, interviniendo:
—¿Qué tiene de malo? Yo por mi parte no tengo problema, es una necesidad natural y sí Arlinne me lo pidiera, nada me cuesta ayudar a complacerla…— «¡Waaah?» Todas la volteamos a ver… Camille dijo:
—Penny, ya hemos hablado de eso y no es solo el hacerlo, sino las responsabilidades que conlleva… Arlinne es muy responsable, de eso no me cabe duda, pero segura estoy que ya tiene sus manos llenas.— Sin pensarlo, le di un coscorrón a Penny y le dije:
—¡Qué tonterías dices? ¡Qué no ves que estamos en el ojo del huracán? ¿Cómo se te ocurre decir algo así en este momento?— Penny dijo, bajito, mientras se sobaba la cabeza:
—Pero es lo que pienso… ¿Por qué me pegas?— Me puse de pie y les dije:
—¡Ya! ¡Nunca haría algo como eso a ninguna de ustedes! ¿Cómo pueden siquiera pensar algo así…?— De repente Camille y Lianne, estallaron en carcajadas… «¡Eh?» Me quedé observándolas… Camille dijo, casi ahogándose:
—¡Jajaja! Arlinne, lo sabemos… Solo estábamos bromeando. ¡Jajaja! ¡Hubieras visto tu cara, cuando Penny dijo eso! ¡Jajaja!— «¡Eh! ¡Grrr!» Les dije, muy molesta:
—¡Lo esperaba de mielecita, Camille…! ¡Pero de ti, nunca! ¡Qué feas personitas! ¡Ya mejor me voy!— Caminé rumbo a la salida de la tienda… Lianne dijo, aún riendo:
—¿Así en calzones, renacuajo? ¡Jajajaja!— «¡Grrr!» Regresé, me puse mi falda, mis botas y me largué de ahí, mientras ellas seguían ahogándose en sus risas…
Salí de la tienda y respiré profundo… «¡Pfff! De verdad que hay días que Lianne está insoportable y para colmo, Penny diciendo esas pendejadas». Ray y Grand, atendían los caballos… Cuando me vieron, saludaron y los saludé también. Ray dijo:
—¿Te pasa algo, Arlinne? Te ves molesta…— Traté de olvidar las cosas y le dije, haciendo un esfuerzo por sonreír:
—No es nada, estoy bien…— Él dijo:
—¿Cómo sigues de tu pierna?— Le dije:
—Bien, amor. Gracias… Lo único que no me queda claro, es… ¿Por qué siempre me lastimo mi patita izquierda…? ¿Te has dado cuenta?
—¿Eres zurda?
—No que yo sepa… Cuando escribo, lo hago con la derecha.— Él dijo:
—Ni idea… Tal vez inconscientemente, cuando haces esfuerzo o estás en una situación apretada, por instinto siempre metes esa extremidad primero, por eso es la que siempre termina recibiendo el golpe…— Le dije, mientras observaba mis pies:
—Suena lógico, ¿tú crees?
—Es probable… Tienes muy buenos reflejos y en parte, pienso que eso te ha salvado la vida en varias ocasiones, como cuando te caíste en Tsun o cuando te golpeó la magia del dragón… Sí esos impactos hubieran llegado a tu torso, hubieras quedado malherida.— Pateé una piedrita con mi patita izquierda, mientras le decía:
—En todas esas situaciones, estaba consciente que ya no podría evitar el impacto…— Lianne salió de la tienda, buscándome…
—¿Arlinne…?— Se detuvo y dijo:
—Aquí estás, renacuajito, linda y hermosa. Ven, Camille necesita revisar tu piernita…— Ray y Grand, se quedaron sorprendidos por el tono de voz de Lianne. Yo le dije, aún molesta: —¿Para qué? ¿Para qué se sigan cagando de la risa? Ya estoy bien, ya no hace falta…— Ella dijo:
—Vamos, ya no seas berrinchuda. Te tocó, aguántate.— «¡Bleeh…!» Le dije:
—Está bien, vamos…
Regresamos a la tienda y una vez dentro, Camille dijo:
—¿Arlinne, no estás muy molesta, verdad?— Le dije:
—No, no pasa nada… Olvidémoslo.— Ella me dijo:
—Lo siento, fue muy gracioso en ese momento… No sabíamos que te ibas a molestar tanto.— Respiré profundo, sonreí de nueva cuenta y le dije:
—No pasa nada, estoy bien. No las he dejado de querer mucho, ni nada…— Sonreí y me recosté para que me pudiera revisar… Penny se estaba vistiendo, le dije:
—Lo siento, Puripenialanusa… Perdón por el coscorrón.— Ella dijo:
—Está bien, Arlinne. No pasa nada. Yo tampoco sabía que te estaban gastando una broma…— «¡Eh? ¡Qué quiso decir con eso? ¿Qué lo que dijo, lo dijo en serio?» Camille me quitó la venda y me sanó con su magia. Dijo:
—Listo. ¿Puedes caminar bien?— Le dije, sonriendo:
—Sip.
—Ten más cuidado, Arlinne. Por favor.— Le dije:
—Claro… Vamos a desayunar algo para después, hablar con el papá de Penny y los demás…— Penny suspiró atrás de mí y dijo:
—¿Qué les dije ayer, Arlinne?— Le dije:
—Lo siento, Penny… Para hablar con Graretos.— Ella dijo, suspirando profundamente de nueva cuenta:
—¡Me rindo! Ya hagan como quieran… Digan virzuk todo lo que quieran y digan que es mi papá, ya no me importa más…— Le dije con un tono tranquilo:
—Penny… Quería hablar contigo de algo importante. Lo he pospuesto por respeto, pero… Mejor que nos digas de tu propia boca lo que tú sientes, para no seguir haciendo asunciones tontas…— Ella se quedó con la boca abierta y dijo:
—¡Qué?— Yo le dije:
—¿Por qué no, nos dices de una vez como te sientes? ¿Cuál es el problema con tu papá? ¿Nos puedes contar?— Ella frunció el ceño y dijo:
—Está bien… Se los contaré brevemente…
Ella respiró profundo y dijo:
—Como se pueden dar cuenta, yo soy la hija de un humano y un virzuk… Eso es obvio.— Le dije:
—Perdón por interrumpirte, Penny… Pero no es tan obvio, ni una sola persona lo ha mencionado.— Ella dijo:
—Eso es, porque estoy con ustedes… Sí yo estuviera sola, todo mundo me lo restregaría en la cara, se los digo, porque me ha pasado, pero en fin, ya lo estoy superando poco a poco, ese no es el problema…— Volvió a respirar profundamente y dijo:
—De alguna manera, mi mamá humana, vio algo en el bueno para nada de mi padre y en fin… Aquí estoy. Ese tampoco es el problema, hasta ahí todo está bien.— Ella se detuvo por un momento y dijo, con sus ojos húmedos:
—Lo que me revienta la sangre, es que mi padre se haya ido y nos haya dejado a mi mamá y a mí, cuando más lo necesitábamos…— Comenzó a llorar y dijo:
—¡Nos dejó, Arlinne! Nos dejó, cuando yo apenas era muy pequeña… Sobrevivimos un tiempo, pero mi mamá enfermó y murió…— Ya lloraba a cántaros… Hizo un esfuerzo por continuar, diciendo:
—¡Mi mamá murió de una forma horrible…! Vomitando chorros de sangre de sus entrañas…— «¡Qué? ¡No otra vez! ¡Grrr…!»
—Yo era apenas una niña y me quedé sola… No sabía qué hacer. ¿Cómo iba a poder sobrevivir? Así que lo único que se me ocurrió fue buscarlo…— Ella continuó, conteniendo sus lágrimas:
—Como pude sobreviví e hice el viaje hasta este lugar… Lo encontré, le dije lo que había pasado con mamá, pero… ¡Sabes lo que hizo?— Se detuvo por un momento, endureciendo las facciones de su rostro para decir:
—¡Nada! ¡Cómo sí no le importara en lo más mínimo la horrible forma en que había muerto mamá! ¡Nunca lo perdonaré por eso, por habernos dejado solas, pero más que nada por su actitud! ¡Qué no le importa…? ¡Qué clase de acuerdo tenía con ella, para que eso haya pasado como pasó? Nunca me ha dicho una palabra…— Entre todas, la abrazamos y la reconfortamos…
Ella negó con la cabeza y nos separó para continuar…
—En fin… El resto de la historia es… Yo viviendo en este lugar hasta que me pude valer por mí misma y comencé a salir, tomando tareas de recolección e intercambio o sirviendo de mensajera, mientras tanto practicaba y practicaba el combate con la única cosa que mi padre me había dado para que pudiera defenderme por mi cuenta… Este par de dagas.— Suspiró y dijo:
—Y esa es la historia… ¿Cómo me siento? Pues… Mal. No me siento una humana y mucho menos, me siento una virzuk… Nunca he sentido que pertenezco a ningún lugar, hasta que los conocí…— Camille le ofreció una taza de té… Le dije:
—Tranquila, Penny. Siempre podrás contar con nosotros.— Ella dijo, ilusionada:
—¿En serio…?— Le dije:
—Por supuesto… En serio. Siempre serás parte importante de este grupo, además siempre serás nuestra amiga, nuestra hermanita.— Esta vez, ella me abrazó a mí y dijo:
—¡Gracias, Arlinne! ¡Te quiero mucho, los quiero mucho a todos!
Se calmó un poco y preparamos de desayunar de la comida que traíamos para nosotros. Aún quedaban algunas cosas frescas que compramos con los enanos. Le dije, mientras nos sentábamos a comer:
—Penny, te quiero pedir un favor…
—¿De qué se trata?— Le dije:
—¿Podrías después de que hablemos con tu padre, explicarnos todos los detalles del idioma y la cultura, que sean importantes, por favor? Es necesario que estemos lo más informados que podamos para poder tomar las decisiones adecuadas.— Ella dijo:
—Sin problema, es lo que tenía planeado hacer de todas formas.— Terminamos de desayunar y algunos minutos después, llegó Thorak hasta nuestra tienda. Lo recibimos y nos dijo:
—Arlinne. Graretos está esperándolos, vamos…— Le dije:
—Sí, estamos listos.— Lo acompañamos hasta la tienda más grande del campamento, que se encontraba en el centro de aquel lugar…
Entramos acompañados de Thorak… Graretos se encontraba igual que el día de ayer, sentado con sus pies cruzados y manos extendidas con las palmas hacia arriba. Thorak se acercó hasta él y le susurró al oído… Graretos abrió los ojos y sonrió, diciendo:
—Arlinne, están aquí… Siéntense, por favor. Es momento de hablar.— Le dije:
—Gracias…— Me senté y él dijo:
—Seguro hay muchas cosas que quieres saber… Será difícil llevar cuenta de todas las cosas. ¿Por qué no, simplemente preguntas lo que quieras saber? Y yo contestaré tus preguntas con lujo de detalle.— Le dije:
—Está bien… ¿Puedo comenzar?
—Adelante…— Le dije:
—Vamos por un principio… ¿Por qué salieron de sus tierras ancestrales a invadir este lado de la muralla?— Él dijo, acariciando su mentón:
—Creo que para que entiendas un poco mejor, te tendré que explicar algunas cosas antes y relatar desde el principio… Escucha con atención.— Asentí con la cabeza y él comenzó…
—Lo primero que debes de saber, es que nuestra civilización como ustedes la llaman, se maneja por un sistema de castas en el cual, hembra y varón, nunca comparten deberes ni obligaciones, así como tampoco conviven juntos, más allá de su lecho de compromiso… ¿Por qué te explico esto…? Es para que entiendas un poco mejor lo que te voy a responder. Nuestro pueblo siempre ha estado enlazado con la naturaleza y sus espíritus, nosotros creemos que todas las cosas, no solos los seres vivos, sino también las rocas, los lagos, las montañas, el sol, la luna, todo posee una alma… ¿Hasta ahí entiendes lo que te digo?— Asentí y él continuó:
—Bien… Una de las funciones exclusivas de las hembras es comunicarse con dichas almas o espíritus… Entre ellas, escogen a las más sensitivas e inteligentes de cada clan, se elige una jerarquía chamanística, que guía espiritualmente a todo el clan. Las líderes de dicha jerarquía a su vez, forman un grupo con las líderes de otros clanes y así, todos nos mantenemos unidos junto con los espíritus. Los varones hacemos lo mismo, pero somos guerreros y cazadores. Tenemos de igual forma, una jerarquía muy parecida a las hembras, con diferentes funciones…— Dije:
—Bien, eso quedó claro.— Él continuó:
—Ahora… ¿Cómo empezó todo…? Hace ya más de veinte años, en un lugar que nosotros llamamos el círculo de flores, que además fungía como el recinto más sagrado para nuestras chamanas, fue encontrado un extraño objeto, que se dice descendió del cielo como un orbe oscuro… Tallado con los huesos de alguna extraña criatura. La llegada de este objeto, fue el inicio de nuestra ruina…— Volteé a ver a Lianne y ella me respondió, asintiendo con la cabeza. Graretos dijo:
—Lenta, pero irreversiblemente, trastornó la voluntad de nuestras más poderosas chamanas y les otorgó extraños poderes… Nunca más se volvieron a comunicar con los espíritus, ni a comulgar con la naturaleza. Ahora solo adoraban ese maldito orbe… En este momento voy a hacer una pausa y te explicaré un poco, de como ve la magia mi gente…— Le dije:
—Está bien.— Él dijo:
—Nosotros llamamos magia en nuestro idioma, a la magia natural, proveniente de nuestras creencias y a su vez, llamamos brujería a cualquier otro tipo de magia que no sea de ese tipo. Muy probablemente, estés acostumbrada a que mi gente te llame bruja… Esa es la razón, viene de la palabra en nuestro idioma, bruxiah, que significa, maga o mago forastero o del exterior…— Le dije:
—Ya veo… ¡Ufff! Me comenzaba a asustar. En mi idioma, la palabra bruja significa una cosa muy distinta…— Él dijo:
—Lo sé… En tu idioma es una hembra que puede hacer magia y que ha roto los códigos éticos y morales para ejercer su poder sobre los demás…— Le dije:
—Sí, ajá… Más o menos. Y casi siempre son malvadas y así.— Él dijo:
—En fin… Esto te lo explico para que entiendas entonces, que nuestras chamanas desde ese momento, se volvieron brujas o más bien bruxiahe es decir, toda su magia natural desapareció y comenzaron a usar solo los poderes y conjuros que les había otorgado ese orbe…
Él se detuvo por un momento, yo pensaba en lo que nos había dicho y un sin fin de preguntas se formaron en mi cabeza… Le dije:
—Bien, eso creo lo he entendido. Ahora permíteme preguntarte algo más, antes de que continúes… ¿Por qué no hicieron nada para impedirlo en ese momento?— Él se quedó mudo, como si no supiera qué decir… Thorak se puso de pie y dijo:
—Hermano, sé que esta es una parte incómoda para ti, permíteme explicarle a Arlinne.— Graretos se quedó en silencio, como aliviado por la interrupción de Thorak. Thorak dijo: —Arlinne, antes de responder eso… Hay algo más que debemos explicar. Verás, como te lo dijo mi hermano, las relaciones en nuestra sociedad entre hembra y varón son muy diferentes a las de tu sociedad, pero eso no significa que no exista el amor o la vida en pareja. Déjame explicarte…— Yo asentí y le dije:
—Bien, por favor. Continúa…
—En nuestra sociedad, a pesar de que no se comparten las actividades diarias entre personas de diferentes sexos, sí existe el emparejamiento. Este se lleva a cabo por medio de las castas, las hembras de ciertas castas con los varones de otras castas… Por ejemplo: Los jóvenes guerreros, dependiendo de su renombre, pueden elegir a una hembra que esté en la casta de las chamanas y así sucesivamente… Un joven cazador puede elegir a una hembra que esté en la casta de las parteras… Ahora, a su vez estas hembras pueden aceptarlos o rechazarlos con libre albedrío y optar por otro varón, de la misma forma si una hembra o un varón se enamoran y no pertenecen a una casta que puedan unirse libremente, se hace un ritual que se llama, apoxi ta nare, que sería en su idioma, algo así como ritual de amor. En este ritual esa hembra y ese varón, demuestra cualquiera de los dos que uno o ambos, pueden y cumplen los requisitos para unirse a una casta con la cual su pareja se pueda emparejar… De tener éxito, el susodicho sube o desciende a la casta necesaria y se puede relacionar con su pareja dentro de las normas de la sociedad… De fracasar solo tienen dos opciones, la primera es crear una casta nueva con dos funciones distintas, una para hembras y otra para varones, que sea de utilidad para la sociedad o vivir fuera de la sociedad juntos, valiéndose por ellos mismos…
Me quedé con la boca abierta… «¡Guau!» Dije, sin querer:
—¡Qué complicado!— Thorak sonrió y dijo:
—¡Jajaja! Lo sé, pero son las costumbres que hemos conservado por docenas de generaciones. No espero que las entiendan en tan poco tiempo, solo te puedo decir, que están bien justificadas. ¡Jajaja!— Él se puso serio nuevamente y dijo:
—Ahora… ¿Por qué esto es importante? Verás… Nosotros como los líderes de los guerreros y varones en general, la casta con la que formamos esa unión es directamente la casta de las líderes espirituales…— «¡Oh…?» Él agregó:
—Lo cual nos hace directamente responsables por lo ocurrido…— Se quedó completamente en silencio…
Graretos se puso de pie y dijo:
—Suficiente hermano, no necesito que me cubras más… Además todo esto los puede confundir. Lo diré con las palabras que ellos pueden entender…— Thorak se sorprendió por la reacción de Graretos, pero guardó silencio… Graretos dijo:
—La respuesta que buscas Arlinne, es… Por amor. Era mi responsabilidad detener a la líder de las chamanas como su pareja que soy… Pero era joven e inexperto, creí que todo estaría bien, creí que debía confiar en ella, pero… Cuando me di cuenta de mi error, ya era demasiado tarde. ¡El orbe la había cambiado por completo!— «¡Oh…! Ya veo…» Me entristecí sin saberlo… Él dijo:
—Ahora… Todo eso no importa más, porque las que fueron nuestra responsabilidad, ahora solo son brujas, en la definición de tu gente y en la de nosotros…— Él se enfureció y dijo: —¡Las líderes de la casta espiritual eran tres hembras…! ¡La pareja de mi hermano Varreth, el líder del clan del colmillo, Vetusta! ¡La pareja de Thorak aquí presente, Varenna! ¡Y por último, mi pareja y la líder absoluta de las chamanas, Vellare!
Un silencio llenó la sala… «¿Qué digo…? Esto se ve como algo muy delicado para ellos, pero debo de saber todos los detalles… Especialmente, ¿dónde se encuentra el orbe y dónde están estas tres mujeres?» Le dije:
—Entiendo… ¿Dónde se encuentran ellas?— Thorak ayudó a Graretos a sentarse nuevamente, quien se veía descompuesto, desencajado después de haber dicho todo eso… Thorak dijo:
—¡Vetusta está muerta!— Señaló a Lianne y dijo:
—Encontró su final ante tu aliada en un duelo a muerte…— Volteé a ver a Lianne, quien solo me respondió con una sonrisa traviesa y haciendo una seña con su mano como sí saludara… «¡Eh…? ¡Oh! ¿En Montloarc…?» Después, dijo:
—Varenna, mi antigua pareja está desaparecida… Algunos piensan que está muerta por un argumento con Vellare, pero nadie está seguro de nada. Hace mucho que no se sabe nada de ella…— Vio de reojo a su hermano Graretos y agregó:
—Por último… Vellare, está en el círculo de flores, en poder del orbe que trajo toda esta ruina… ¿Quieren descansar un poco…? Podemos seguir hablando después, tenemos tiempo.
Le dije:
—Me gustaría que continuáramos, sí no les molesta…— Graretos dijo, recobrando su compostura:
—Por supuesto, seguiremos… Puedes preguntar.— Pregunté:
—Bien, entiendo hasta aquí… ¿Pueden relatar que pasó después?— Graretos me contestó y dijo:
—Muy bien… Como te lo dije, las cosas empezaron lentamente a cambiar… Después de la llegada del orbe, despacio, pero fatídicamente, las cosechas se comenzaron a marchitar, los animales y las plantas silvestres a morir, la tierra a secarse y partirse y el cielo a oscurecerse. Todo eso era obra del orbe… Al comienzo, no nos dimos cuenta y creímos que una horrible maldición de los espíritus había caído sobre nuestro pueblo y en parte teníamos razón… Buscamos consejo en las chamanas, en un principio no sabían que hacer y solo pidieron tiempo y paciencia… Así pasó el tiempo, hasta que las cosas se volvieron insostenibles, sí no hacíamos nada, todos moriríamos de hambre o enfermedad. Fue entonces cuando las tres susodichas, se acercaron a nosotros y el resto de los clanes, proclamando que un espíritu las había visitado y les había dado la respuesta… Una maldición había caído sobre nuestras tierras y la única forma de levantarla, era saliendo de ellas y conquistando las tierras humanas, agregando que el orbe nos ayudaría…— Él respiró profundamente y agregó: —Nuevamente… Debo de aceptar la culpa. Yo pensé que todo eso era demasiado para mí, pero estaba acorralado y solo tenía dos opciones… Salir de nuestras tierras y saquear las suyas para sobrevivir o morir ahí dentro. Así que no tuve otra opción, con la ayuda de la nueva magia de las brujas, volamos la muralla en pedazos y comenzamos a invadir… En un principio, tenía sentido arrebatar y consumir, para no perecer de hambre. Aunque no fue nada fácil, el territorio que ustedes llaman Kharsten, opuso una resistencia impenetrable y para bien o para mal, nosotros solo éramos un puñado de animales hambrientos y salvajes. En ese tiempo, fue cuando desapareció Varenna… La pareja de mi hermano Thorak y los defensores humanos, simplemente nos hicieron pedazos. Todos quedamos desperdigados, algunos regresaron por sus propios pasos de vuelta a nuestras tierras… El resto, como yo, buscamos refugio en sus tierras con la esperanza de reagruparnos y encontrar un territorio desocupado de este lado de la muralla para traer a nuestra gente y pudiéramos sobrevivir. Los que aún estaban conmigo eran pocos, pero con mucho esfuerzo sobrevivimos un tiempo al sur de la muralla, hasta que los defensores de Kharsten se unieron y nos dieron caza… Fue una masacre. Yo apenas escapé con vida… Quedé malherido de mi cuerpo, de mi mente y de mi espíritu. Seguramente la muerte me hubiera tomado en aquel lugar de no ser por el brillante espíritu que me encontró y me devolvió a la vida… La madre de Puripenialanusa…
Nuevamente, el pesar nubló el semblante de Graretos… «Todo esto es demasiado para él… ¡No! No para él… Para cualquiera». Sentí una genuina empatía por él y me llené de dolor también… Le dije, tratando de entender:
—Si quieres, puedes saltarte las partes más complicadas…— Él dijo:
—¡No! ¡Esto se lo debo a Puripenialanusa! Le debo una explicación del porqué las abandoné cuando ella era apenas una cría…— Penny lo observaba fijamente con lágrimas en los ojos… Él hizo un esfuerzo por sonreír y dijo:
—¿Sabía alguno de ustedes que Puripenialanusa tiene un nombre humano…? Uno que le dio su madre humana…— Todos nos quedamos viendo entre nosotros y Penny dijo con voz cortada:
—¡Tengo otro nombre? ¿Un nombre humano…?— Graretos asintió con la cabeza, sonriendo y dijo:
—Sí… Tu nombre humano es Penélope…— Mi cabeza giró en todos los sentidos y Lianne estalló en carcajadas… «¿Pero…? ¿Casualidad…?» Penny saltó de la emoción y dijo, volteando a vernos emocionada:
—¡Qué significa? ¡Saben…?— Agaché mi cabeza… Yo no sabía. Era un nombre que casi no se usaba, pero seguro lo había escuchado antes… Todos guardamos silencio hasta que Camille dijo:
—Es un nombre muy antiguo, Penny. De antes de la civilización de Tsun. Significa… Mujer de piel morena, sensible, honesta y generosa…— Ella se puso contenta y dijo:
—¡Se oye muy bonito! ¡Penélope…!— Su semblante cambió en un instante y dijo:
—¡Pero, no quieras distraerme, confiesa viejo! ¡Por qué nos dejaste?
Él volvió a fruncir el ceño y dijo:
—Esta bien, a eso voy… En ese tiempo, pasé los más felices años de mi vida al lado de la madre de Penélope… Pero mi alma no estaba tranquila, estaba decepcionado de haber fallado como líder de mi gente y muy en el fondo, guardaba la esperanza de poder ayudar de alguna manera. Ella lo sabía y dentro de su enorme paciencia y comprensión, me impulsó a no rendirme, a que buscara la forma de reunir nuevamente a mi gente y guiarlos a una vida pacifica… Fue entonces cuando las cosas cambiaron por completo y nuevamente me volví a equivocar de una manera atroz. Mi gente regresó del otro lado de la muralla, pero esta vez era diferente… Vetusta venía con ellos, junto con una horda de monstruos a su comando. De alguna forma, sabían el paradero de mis hermanos, Thorak y Varreth. Yo caí en el engaño, bajo la creencia que solo ocuparíamos un territorio y después regresaríamos a nuestra vida pacifica y con mentiras y alabanzas, me volvieron a nombrar el jefe del clan… Dejé a Puripenialanusa y a su madre, con la promesa de regresar por ellas, cuando todo estuviera en paz… Nuevamente fui engañado. Esta vez tenían en mente, no atacar directamente a Kharsten, sino solo rodearlo y destruir los reinos humanos más lejanos, que obviamente estarían desprevenidos… Thorak y Varreth, regresaron con nosotros y así comenzó la guerra como la conocen ustedes… Pero ahora nosotros mismos éramos prisioneros, ya que todos los que osaban desobedecer los designios de Vellare y Vetusta, caían enfermos por una extraña enfermedad que les robaba la vida en minutos, sufriendo una muerte horrible, que hacía que escupieran sus entrañas ensangrentadas por la boca…
Nuevamente se quedó en silencio… El odio y el dolor, me invadieron… «¡Así que de eso se trata, después de todo esa maldición que ha hecho tanto daño es obra de ese orbe…! ¡Juro por todo lo que soy y todo lo que tengo, que lo voy a volver mil pedazos! ¡No puedo permitir que esa mierda, cause más dolor a tantas personas como lo ha hecho hasta ahora y después…! ¡Después me encargaré de una manera o de otra, del creador de esa porquería y lo haré tragar los añicos para que sepa lo que se siente vomitar sangre por la boca mientras estás muriendo!» Él dijo:
—¡Discúlpame, Penélope…! También le fallé a tu madre y a ti. ¡Discúlpame por ni siquiera derramar una lágrima por ella, el día que me lo dijiste…! Pero con el tiempo, volví a perder todo lo que ella me había enseñado y cuando me lo dijiste… ¡Sentí como sí me desgarraran una hebra más de mi alma, ya hecha jirones…!— Genuinamente, Graretos había comenzado a llorar… Todos nos quedamos en silencio, cabizbajos, hasta que Penny se levantó también llorando, corrió hasta los brazos de su padre y le dijo:
—¡Papá! ¡Papá! ¡Te quiero mucho! Ya no llores… ¡Te prometo que iré con Arlinne y volveré todas esas brujerías, cenizas! ¡Vengaré a mi madre, ya lo verás!— Me dije a mi misma… «¡Bien dicho, Penny! ¡Y yo te ayudaré!»
Se quedaron abrazados en un momento que parecía durar para siempre…— Les dije a los demás y a Thorak:
—Tal vez… Sí sería mejor, dejar las cosas aquí por hoy.— Thorak volteó a ver a Graretos, quien le hizo una seña… Thorak dijo:
—Yo continuaré explicando, ya solo son detalles… Permítanme.— Salió de la tienda y entró de vuelta, acompañado por Varreth y una mujer virzuk… Ambos se sentaron cerca de Graretos y Thorak dijo, aún de pie:
—Este es mi hermano, Varreth. Ya lo conocen.— Varreth asintió con la cabeza y Thorak agregó:
—Y ella es Chalanere. La nueva líder de la jerarquía chamanística y la razón principal de que sigamos vivos ahora y podamos estar en relativa paz en este lugar…— La mujer era una anciana, cabello largo de color plata que le llegaba hasta sus tobillos, peinado en muchas trenzas, tez morena oscura y unos ojos vidriosos y nublados que se notaba que guardaban una gran sabiduría… Le dije:
—Mucho gusto…— Ella solo asintió… Thorak dijo:
—Ella no habla su idioma, pero yo traduciré de ser necesario… Bien, en que nos quedamos. ¡Ah, sí! Las maldiciones causadas por el orbe, no solo afectaban a nuestros enemigos, sino que nosotros también éramos víctimas de ellas y no tuvimos otra opción, más que continuar con los designios de Vellare y Vetusta. Lo que fue peor, es que ahora nos estaban obligando a todos los varones a ser guerreros y además a beber brebajes que nos volvían bestias en combate… Todo esto fue pasando a lo largo de los últimos diez años. Avanzábamos sin sentido en sus tierras solamente destruyendo… Al final, descubrimos que la única finalidad de las brujas, era la muerte y la destrucción. Incluso nos dimos cuenta, que para ellas no importaba sí los que moríamos éramos nosotros, los monstruos que nos acompañaban o nuestros enemigos, daba exactamente lo mismo…
«¡Grrr! ¡Solo porque sí? ¡Qué coraje!» Thorak continuó:
—De igual manera… Cada vez eran más los inocentes que caían víctima de las maldiciones. Gente que nada tenía que ver con la guerra o con que nosotros sobreviviéramos o no. Así seguimos, sin esperanza y sin voluntad, por largos años… Sabíamos lo que pasaba y el daño que estábamos causando, pero nada podíamos hacer. Las hembras tenían prohibido comunicarse con los espíritus y nosotros estábamos atados de manos… Incluso recibimos amenazas de parte de las brujas, donde clamaban que de traicionarlas, absolutamente todos nosotros pagaríamos con nuestros espíritus. Fue así, como algunas hembras, guardando secretamente comunicación con nosotros, llegaron a la conclusión de que el orbe y el poder de las brujas, se hacía más fuerte entre más víctimas cosechaba… Entonces en secreto, nos pusimos todos de acuerdo, fingiendo que seguíamos sus órdenes, haciendo lo menos posible, rindiéndonos y tratando de escapar… Esas eran algunas de las formas en que podíamos retrasar lo inevitable…— Le dije:
—¡Aaah! ¡Ya veo! Así que era por eso, ahora todo tiene sentido…— Thorak dijo:
—Aún así no te confíes, Arlinne… Aún hay muchos de nosotros, bajo la influencia de las brujas o que son lo suficientemente tontos para seguirlas por voluntad propia. Muchos de los líderes de los clanes más pequeños, han visto esta guerra como una oportunidad para ganar gloria para su clan… No se dan cuenta aún, después de tanto tiempo de lo que están siendo parte. A esos guerreros, las brujas los han favorecido con armas y equipo especial, sacado directamente de su civilización… ¿Cómo lo han conseguido…? Matando, robando o incluso comerciando con algunos de los suyos…
«¡Clásico! ¡Nunca falta el que quiere sacar partido! ¡Perros!» Thorak continuó:
—Todo iba para mal, pero como te lo acabo de decir… Las hembras, también en secreto, comenzaron a comulgar de nueva cuenta con los espíritus y se dieron cuenta de que sus tierras son ricas en energía espiritual… Brillantes y rebosantes, de la magia que ellas sabían cuidar y canalizar. Nosotros solo necesitábamos hacer tiempo para conseguir una oportunidad. Hasta que en ese momento… ¡La primera rana de la primavera, saltó del estanque!— «¡Eh? ¡Rana? ¿Cuál rana?» Él dijo, riendo:
—¡Jajaja! ¡Esa rana eres tú, Arlinne!— «¡Eh!…»
—¡Yo?— Él dijo:
—No prestes atención, es solo una creencia de mi gente… Lo que quiero decir, es que fuiste la oportunidad que estábamos esperando. Varreth después de su derrota, regresó corriendo de vuelta con nosotros y nos dijo emocionado, que podríamos ayudarnos contigo. Que tus intenciones eran buenas y que eras una bruja diferente a todas las demás… Que eras de fiar.— «¡Eh!» Volteé a ver a Varreth y le dije:
—¡Qué! ¡Cómo?— Varreth dijo, sonriendo:
—Yo tenía un vínculo muy fuerte con Ganda, que perdí hasta apenas hace poco cuando él se volvió tu compañero. Cuando sanaste sus heridas y lo dejaste irse en libertad, él regresó a mí y yo me di cuenta de todo.— «¿Qué? Mmmh…» Thorak intervino y dijo:
—Pensamos que valía la pena intentar… Así que discúlpanos, pero teníamos que estar seguros. Entonces, la casualidad nos favoreció… De alguna manera, las brujas sabían acerca de ti y llegó una orden directa de Vellare… Paresi debía de ir y asesinarte. Vellare te marcaba como una amenaza muy grande para nuestra gente y argumentando que era la oportunidad perfecta para que Puripenialanusa probara su lealtad hacia nosotros, nos ordenó, mandar asesinarte por medio de ella. En un principio, nadie estuvo de acuerdo… En especial mi hermano Graretos, pero… Lo pensamos con calma, sí Varreth tenía razón, paresi estaría bien y sería la prueba innegable de tu buena voluntad. Esperamos a ver el resultado… Chalanere aquí presente, nos informó que después de su encuentro, ambas estaban vivas. No sabíamos más que eso, pero era suficiente… Comenzamos con nuestro plan.— Les dije, molesta:
—¡Un poco exagerado! ¿No creen? Con mandarla como emisaria hubiera bastado…— Thorak dijo:
—Lo sentimos mucho, pero tenía que parecer lo más real posible para que las brujas no sospecharan nada…— «Mmmh…» Le dije:
—Está bien, continua…— Thorak dijo:
—Como te lo dije, comenzamos nuestro plan… Lo primero que informamos a Vetusta, que estaba en este lugar, fue que paresi había fracasado y estaba desaparecida… Muy probablemente muerta. Entonces, fingiendo sumisión e ineptitud, por la derrota de Varreth y el fracaso de Puripenialanusa, le rogamos que ella se hiciera cargo de ti y la amenaza que suponías… Obvio la llenamos de halagos y alabanzas y de esa manera, hicimos que me acompañara al asedio de las tierras que ustedes llaman Montloarc… — «Ya veo…» Él dijo: —Vetusta, no se lo tomó a la ligera y se llevó todo con ella… Monstruos, guerreros de otros clanes y una réplica del orbe que servía como receptáculo de su poder, que le había entregado Vellare en persona. Nosotros, mientras tanto, con la ayuda de Chalanere y las nuevas chamanas, sellamos este lugar y los alrededores para que las maldiciones del orbe y la magia de Vellare, no pudiera alcanzarnos en este lugar. Al final resultó como planeamos… Ustedes mataron a Vetusta, a su horda de monstruos y a los pocos de nuestros hermanos que eran completamente fieles a las brujas… — Le dije:
—Entiendo… Aunque no apruebo los métodos que utilizaron, comprendo la situación.— Penny se separó de los brazos de su padre y regresó con nosotros. Agregué:
—Con toda la información completa, planearemos lo que sea necesario y les informaremos en estos días de nuestras decisiones.— Graretos dijo:
—Arlinne… Antes de que hablen entre ustedes, me gustaría pedirte dos cosas…— Yo le dije: —¿Dime?— Él dijo:
—Supongo que sabes, que una de las cosas que te voy a pedir, es que nos ayudes a destruir el orbe y recuperar nuestras tierras…— Yo le dije:
—Lo sé, ya lo tengo en mente…— Me interrumpió y dijo:
—La segunda cosa que te quiero pedir, es que de ser posible… Intercedas por nosotros ante la gente de Kharsten, para que poco a poco con el tiempo, podamos dejar todo esto atrás…— Le dije:
—Eso suena bastante complicado de momento, porque lo primero que hay que hacer, es tener éxito en lo primero, pero… Sí, está bien, así lo haré o al menos lo intentaré…— Él dijo: —Nuestras tierras, tal vez tarden generaciones en sanar y es muy probable que tengamos que ocupar este lugar por mucho más tiempo… No me gustaría que los gobernantes de Kharsten al ver aminorada o desaparecida la amenaza al norte, vengan acá y nos saquen y persigan fuera de sus tierras…— Le dije:
—Lo sé… La verdad, por como se han dado las cosas, lo veo muy difícil, pero… Lo intentaré, se los prometo.— Todos los virzuks se alegraron y hablaron algunas cosas entre ellos en su idioma… Thorak dijo, después de consultar algo con la mujer:
—Arlinne, hay algo más… Otro pequeño favor.
—¿Sí? ¿De qué se trata?— Él dijo:
—Sé que nuestras costumbres son algo complicadas de entender para ustedes, pero… Chalanere quiere que sean parte de un ritual y a nosotros nos complacería mucho que aceptaran…— «¿Ritual?» Le dije:
—¿Qué tipo de ritual? No voy a combatir con nadie más de ustedes, ¿verdad?— Él dijo: —Nada de eso, es solo una purificación espiritual…— Volteé a ver a Camille y a Lianne, les dije, bajito:
—¿Estará bien?— Camille dijo:
—Mmmh… No veo nada de malo en complacerlos, siempre y cuando estemos atentos…— Miré a Lianne y ella asintió con la cabeza… Les dije:
—Está bien, adelante.— Thorak dijo:
—Muy bien, muchas gracias…— Habló con la anciana, la cual empezó a reír desencajada, como de alegría… Se puso de pie, salió de la tienda y regresó de vuelta en un instante, con un incensario de barro y algunos otros utensilios del mismo material. Prendió con magia una pequeña llama y encendió el incensario… Le dije a Penny en secreto:
—¿De qué se trata, Penny…?— Ella dijo:
—No tengo idea…— El contenido del recipiente empezó a arder y un humo de color azulado, comenzó a emerger de él… La anciana dijo algunas palabras en su idioma y entraron dos mujeres mucho más jóvenes con algunas hojas secas, que comenzaron a repartir entre nosotros. Thorak dijo:
—Envuelvan la hoja de esta manera…— Lo vi hacerlo… «¡Uh? ¿Cómo un cigarro? Pero… Yo ni fumar sé…» Graretos fue el primero, la anciana le acercó el incensario y él, con la punta de la hoja envuelta, tomó las cenizas ardientes y encendió su hoja… Aspiró el humo como sí fuera un cigarro… «¡Pfff! ¡Sí, hay que fumárselo…!» Así la anciana recorrió su lado… Todos ellos fumaban. Fue mi turno y me lo pasó a mí… Dudé un momento, volteé a ver a los demás y me di valor. Hice lo mismo, solo que aspiré de una forma mucho más suave… «¡Pfff! ¡Mmmh…! ¡Eh…! No sabe nada mal». Le di otro jalón, está vez mucho más profundo, por un momento pensé que me había excedido y que me iba a ahogar en mis babas, pero solamente sentí un sabor dulce y mis ojos comenzaron a llorar…
Una vez, todos estábamos fumando esa cosa, la anciana comenzó a hacer un recital en su idioma, como sí cantara una canción… Le dije a Penny:
—¿Qué está diciendo? ¿Sabes?— Ella dijo:
—Esta canción, sí la he oído antes… Es un llamado a los espíritus. Les está pidiendo que se reúnan y nos acompañen…— Me comencé a sentir mareada, como sí mi subconsciente se separara de mí… Mi vista se nubló y perdí el conocimiento por un instante al cerrar mis ojos…
Los abrí asustada por la sensación, pero solo veía el azul del cielo… Estaba volando por los aires. Veía un enorme lago, debajo de mí y de pronto… Comencé a caer. Me di un chapuzón en el agua helada y de inmediato traté de salir a flote. Me recargué en la orilla a lado de las raíces de una planta desconocida para mí… Trepé por sus raíces para salir del agua. «¿Dónde estoy…? ¿Es un sueño? ¿Es lo que nos dieron a fumar? ¿Es magia? ¿O todo eso junto…?» Me calmé un poco y respiré profundo… Salí por completo del agua. Ante mí, había un valle en los últimos días del invierno… Las ramas de los árboles, cubrían su desnudez aún con restos de nieve, pero uno que otro retoño ya se asomaba entre sus ramas. A lo lejos, montañas con sus cumbres heladas y la luz del sol emergiendo de entre ellas como sí fuera apenas pasado el amanecer…
Oí un ladrido familiar… Volteé a mi izquierda. Era el lobito que brincaba como sí estuviera gustoso de verme en aquel lugar… Me acerqué a él y le dije:
—¿Qué pasa lobito? ¿Este es tu hogar…?— El lobo se acercó y me comenzó a lamer la mano… Le dije:
—Entiendo… Es un lugar muy hermoso.— Me quedé observando el lugar… «Es un lugar muy bonito… ¿Serán las tierras de los virzuk?» De repente, sentí algo húmedo y viscoso asirse a mi pierna, volteé asustada… Era una enorme rana de color verde esmeralda con ojos amarillos, pegada a mi pierna como si fuera una rama.
Era muy grande, nunca siquiera había visto una de ese tamaño, casi del tamaño de un perro pequeño… No sentí ningún temor al verla. Solamente estaba ahí, observándola, mientras ella hacía lo mismo… Me miraba girando sus pupilas dentro de sus membranosos ojos. Abrió su boca despacio, como sí fuera a comenzar a hablar, pero… Solo proyectó su lengua a los aires, atrapando un saltamontes. Le dije al lobito:
—Lobito… ¿Es amiga tuya la ranita…?— El lobo se sentó en sus cuartos traseros a mi lado, mientras la rana subía lentamente por mi pierna…
—Ranita linda y hermosa… No sé donde estoy, pero ya me voy para que sigas en tus cosas.— La verdosa rana no me quitaba la vista ni por un segundo, sus ojos clavados en mi cara y su lengua, atrapando cuanto insecto matutino rondaba por el lugar…
Lentamente trepaba por mi pierna, luego mi muslo… Me daban cosquillas sus patitas húmedas y pegajosas y cuando me di cuenta, ya la tenía sobre mi torso… Parpadeé por un momento y estaba de vuelta con los demás. La canción que cantaba la anciana había terminado y nos observaba complacida… Dijo algo para todos en su idioma y Graretos comenzó a reír, diciendo:
—¡Jajaja! Arlinne, gracias… Los espíritus han dado su aprobación. Ya te lo había dicho antes, pero esta vez es oficial… Mi gente y yo, seremos tus aliados incondicionales, hasta la muerte.
Volteé a ver a los demás… Se veían adormilados y confundidos. Le dije, mientras me ponía de pie torpemente:
—Creo que ahora, sí iremos a descansar un poco…— Él dijo:
—Claro. Thorak me dijo que habían traído un regalo.
—Sí. La carreta que está al lado de nuestra tienda, es comida para todos y juguetes para los niños. Aprovéchenla como quieran, es por recibirnos y darnos su hospitalidad.— Él dijo:
—Muy bien. Entonces, veremos que los más pequeños reciban sus obsequios y sus saludos. Y usaremos parte de tu regalo para prepararles una deliciosa cena para festejar el nuevo comienzo.— Le dije:
—Sí, gracias… Nos vamos, con permiso.— Me sentía mareada… Salimos de la tienda. Le dije a Ray:
—¿Cómo te sientes?
—Bien, peque. ¿Te sientes mal?— Le dije, sonriendo traviesamente:
—Sí… Te pregunté eso, para ver si me querías cargar de regreso a la tienda…— Él rio y me alzó en sus brazos… No tardé nada en quedarme profundamente dormida…
Fin del Capítulo 27.
Capítulo 28.
Desperté en la tienda… Penny descansaba a mi lado, parecía dormida. Sentía nuevamente esa pesadez en mi alma… Era la señal de que mi estado de ánimo no andaba nada bien. Desde hace un rato no me podía quitar de la cabeza, la idea de que mi felicidad venía inconscientemente de la desgracia de todos los demás… Mi cambio de sexo, el amor de mi vida, mis amigos y la razón de mi existencia, se lo debía todo y cada uno de ellos, a la guerra y a la tragedia. ¿Cómo podía alguien como yo, juzgar y ejecutar a los culpables? A los que aprovechan la desgracia ajena para su beneficio… Sí de una forma o de otra, era exactamente igual a ellos…
«¿Qué sería de mí, sí nada de esto hubiera pasado? ¿Sería feliz…? ¿Me sentiría a gusto con mi sexualidad, con mi identidad? ¿Me sentiría contenta con lo que sea que estuviera haciendo, cómo lo hago ahora?» Oí un gimoteo a mi lado… «¿Penny…?» Penny lloraba en silencio, fingiendo que dormía… Me di cuenta y la observé un momento. Se veía muy triste, me tocó el corazón y la abracé, no había nadie más en la tienda, seguramente habían salido a comer o algo y nos dejaron en paz para que pudiéramos dormir un rato. Le dije:
—¿Penny, qué pasa…? ¿Por qué lloras?— Dejó de fingir y me dijo, abriendo sus ojos: —Arlinne… No puedo dejar de llorar. La idea de que soy producto de toda esta desgracia, no me la puedo sacar de la cabeza. Sí nada de esto hubiera pasado, yo ni siquiera hubiera nacido…— «¡Cómo? Exactamente mis mismos pensamientos… Es cierto. Y más oscuro en el caso de Penny… Yo al menos estaría viva, ¿pero ella?» La abracé fuertemente y comencé a llorar también… Le dije:
—Lo siento, Penny… Estamos en las mismas. Yo estaría viva, pero no puedo ni imaginarme, como…— Lloramos por un buen rato, recargada una sobre la otra, hasta que entró a la tienda Ray… Él nos observó y dijo, fingiendo no darse cuenta de que estábamos bañadas en lágrimas:
—¿Ya están despiertas? ¿A qué están jugando, pequeñas?— Estábamos hundidas en nuestra tristeza y se lo dije, calmándome un poco:
—No es nada, Ray… Es solo que estamos un poco tristes, porque… Porque sentimos que nuestra vida es resultado de la guerra y la desgracia…— Él se quedó pensando y dijo:
—Ya veo… Entiendo lo que dicen, pero… A mí me gusta verlo de una forma diferente…— Penny dijo, secando sus lágrimas:
—¿Cómo?— Ray dijo:
—Mmmh… Miren… A mí me gusta pensar que en lugar de ser parte del problema, son parte de la solución. Una solución que nació de la necesidad de resolver el problema…— Le dije:
—Pero…— Él me interrumpió y agregó:
—Todo es como quieran ver las cosas, Arlinne.— Sonrió profunda y cálidamente… Penny comenzó a sonreír… «¡Jajaja! Y yo que pensé que yo era simplona…» Ella dijo:
—¡Ya veo! Cómo el refrán virzuk, ¿verdad?— Ray dijo, negando:
—No lo sé, Penny. Desconozco…— Ella dijo:
—Ahora entiendo lo que significa el dicho, ¡jajaja!— Ambos nos quedamos viéndola, extrañados y le dije:
—Pues dinos… ¿Cuál dicho?— Ella dijo, pensando:
—¿Cómo se diría en su idioma…? Denme un momento, para relacionarlo con algo que tenga sentido… ¡Ah! Se entendería algo así como… Muchas veces no hay que buscar, porque el mismo remedio está en la enfermedad… ¡Jijiji!— Ray y yo, nos quedamos viendo el uno al otro… Penny se paró de un salto y corrió hacia la salida, riendo y diciendo:
—¡Me muero de hambre! ¡Gracias, Arlinne, Ray! ¡Los quiero mucho!— Ray me dijo:
—¿Ya más tranquila, amor?— Le contesté sonriendo, colgándome de sus brazos:
—Sip…— «¡Mmmh! ¡Espera un momento…!» Le dije un poco molesta:
—¡Oye? ¡Qué estabas implicando cuando entraste y dijiste que a que estábamos jugando…? ¡Eres un sátiro! ¡Qué te pasaba por la mente?— Ray reventó en carcajadas y dijo:
—Me alegra mucho ver que ya eres la misma de siempre. ¡Jajaja!— Hice un puchero y le dije:
—No me cambies el tema… Alguna vez me dijiste que te gustarían ese tipo de cosas. ¡Ahora no te hagas el loco…!— Él me jaló de la mano, ignorando lo que decía y dijo:
—¡Jajaja! Vamos, seguro ya tienes mucha hambre.
Esa tarde y noche, cenamos con los virzuk… Bebimos licor tradicional que ellos preparaban y nos la pasamos muy bien. Ellos estaban felices… Era gente humilde y respetuosa de sus costumbres y las de los demás. Parecía increíble pensar siquiera, que ellos iniciarían una guerra. «Me alegro tanto de no haberme equivocado». Nos fuimos a dormir ya algo entrada la noche, todos ocupamos nuestros lugares alrededor de la tienda… Me recosté recargada en Ray como acostumbraba y me dormí casi al instante.
Desperté a la mañana siguiente… Todos estaban de pie, era la última nuevamente. Me puse mi falda, mi calzado y salí a lavarme la cara… Ray estaba ahí, atendiendo los caballos y al lobito. Él me dijo:
—Buenos días, peque. ¿Descansaste bien?— Le dije:
—Buenos días, Amor. Bien… Pero dormir a lado de Penny me da calor.— Él dijo, riendo: —¡Ah, sí? No lo parecía…
—¡Qué…! ¡Por qué?— Él dijo:
—Pues… Cuando me di cuenta, ya me habían robado tus brazos…
—¡No es cierto, mentiroso! ¡Me quieres volver loca, cómo Camille y Lianne, el día de ayer!— Él dijo:
—Es cierto… En algún momento de la noche, volteaste a su lado pataleando y murmurando incoherencias… Pero de repente te quedaste quieta. Así que me asomé y ya estaban abrazadas y empiernadas, profundamente dormidas… ¡Jajaja!— Me puse de colores… Le dije:
—Lo siento, no lo hago a propósito… Ni quiero nada sexual con ella. ¡Te lo juro!— Él dijo: —Lo sé, peque. Tranquila, no me tienes por que dar explicaciones.— «¡Pfff!» Le dije, sonriendo aún un poco nerviosa:
—Está bien… ¡Ya desayunaron?
—A eso vamos, te estábamos esperando.
Regresamos a la tienda y los demás ya estaban ahí… Camille preparaba algo en el fuego del centro de la tienda. Me senté a revisar mi pierna y ajustar mis botas, mientras me servían mi porción. Les dije, cuando todos estaban ahí:
—Deberíamos platicar acerca de lo que hablamos ayer con Graretos…— Lianne dijo:
—¿Qué opinas, renacuajo?
—Pues… Que tienes razón con lo del artefacto. Aunque estoy molesta contigo, porque te conozco y con lo que escuché ayer, estoy segura de que tú ya sabias muchas cosas antes de enfrentarte a esa bruja… ¿Por qué nos las ocultaste?— Ella dijo:
—Lo siento, renacuajo… Sabía algunas cosas, pero no todas. Además era importante que enfrentaras a… ¡Mmmh! ¿Cómo se llama? ¡Ah, sí! Thorak.— Le dije:
—Está bien, que más da… Reclamarte está de más. Sé que eres necia, por lo menos todo salió bien.— Camille dijo:
—Sería muy bueno que pudiéramos deshacernos de esa cosa… El orbe ese.— Le dije:
—Sí… Ese es el plan, pero… ¿Lianne, podremos destruirlo con nuestras armas y magia o crees que necesitaremos algo más?— Lianne dijo:
—No lo sé, renacuajo… Y lo peor, es que no tengo forma de saberlo, al menos hasta que lo intentemos.— Le dije:
—Pues estamos en las mismas… Supongo que el plan no cambia. Entonces, hay que ir y volverlo añicos.— Todos asintieron. Les dije:
—Obviamente, hay que tomar en cuenta que seguramente ya se esperan que lo intentemos y no escatimaran ningún recurso para detenernos…— Lianne dijo:
—¿Qué opinas renacuajo? Por lo que dijo ayer, Thorak… ¿Crees que ese artefacto esté basado en necromancia?— «¿Necromancia…?» Tapé mi boca… «¡Sí! Ahora todo tiene sentido…» Le dije, asustada:
—Muy probablemente… ¡Qué cosa tan despreciable y aborrecible!— Camille dijo:
—Tienen razón… ¡Es algo imperdonable!— Lianne dijo:
—Muy probablemente, por lo poco que hemos visto, las maldiciones y los testimonios de los líderes virzuk. El artefacto se alimente de la fuerza vital de sus víctimas para hacer su magia mucho más poderosa… Debemos apresurarnos a detenerlo o llegará un punto donde será irremediable…— Le dije:
—Es verdad… No soy muy lista y la verdad soy ignorante, pero tiene mucho sentido… Especialmente, sí lo ponemos en perspectiva con la maldición que ha arrancado la vida a miles… Por lo poco que entiendo, las maldiciones son muy peligrosas, tanto para el lanzador como para la víctima. Incluso la más pequeña, requiere una gran cantidad de poder mágico para funcionar… Una maldición que hace eso a su víctima, no es cosa fácil, debe de ocupar una cantidad increíble de poder mágico…— Lianne dijo, sorprendida:
—Eres más lista de lo que pareces, renacuajo. Justo lo que yo había pensado…— Suspiré profundamente… Lianne agregó:
—Ahora todo está claro… Solo resta una cosa más…— La vi a la cara y le dije:
—Saber quien puso una cosa como esa ahí…— Ella dijo:
—Así es… Graretos dijo que un espíritu había puesto ese artefacto en las manos de las chamanas, pero muy bien pudo ser una persona que solo quiere sembrar el caos y la destrucción para su ganancia personal…— Le dije, convencida:
—¡Eso júralo! Pero la pregunta es… ¿Por qué no, actuar directamente…?— Ella dijo:
—Buena pregunta, renacuajo… Buena pregunta. Desafortunadamente, solo se me ocurre otra pregunta para responder… ¿Dicha persona estará cerca? Ya va a ser difícil ir y enfrentar a la chamana virzuk que posee el artefacto, pero no debemos de perder de vista, que la persona que dejó eso en sus manos, podría estar cerca y al asecho…— Camille dijo:
—No sabemos más que eso… Pienso que es inútil preocuparse por algo así en este momento… Aunque es bueno, tenerlo en cuenta…— Lianne dijo:
—Tienes razón, Camille… Y también, tiene razón, renacuajo… No hay mucho que podamos hacer, más que ir e intentarlo.— Les dije:
—¿Creen que tengamos que pasar por hordas de monstruos y virzuks malvados para acercarnos a él…?— Lianne dijo:
—No lo sé… Pero lo he pensado con calma y he llegado a la conclusión de que tenemos una oportunidad, ¿recuerdan en Montloarc? Logramos disipar el control mental sobre los monstruos… Incluso Analena, que discúlpame que lo diga, renacuajo. Pero no tiene el mismo entrenamiento que nosotras, logró disipar la magia de lo que estoy segura, era el orbe. Le dije:
—Sí, eso tiene sentido, pero… Ese control mental, ¿estás segura de que provenía del orbe?— Lianne volteó a ver a Camille y dijo:
—Los virzuks saben de magia, no son tan primitivos como los creía… Pero es una magia chamanística y espiritista… En fin. Llámala como quieras, pero al final del día es magia. Dudo mucho… ¡No! Estoy segura de que el control mental, no está en los conjuros que les otorgan los susodichos espíritus…— Camille dijo:
—¡Cierto! Lianne tiene razón, por la forma en que obtienen sus favores y se comunican con los espíritus, yo podría decir lo mismo… Se asemeja más a magia divina, como sí proviniera de una religión antigua o un culto. Eso me hace pensar que los conjuros de las chamanas virzuk son más de una índole primigenia, conjuros elementales, sanación, adivinación y una que otra bendición y maldición, pero nada como esto… Yo también dudo mucho que el control mental sea algo que esté es sus posibilidades…— Ambas voltearon a ver a Penny, que se llenaba vorazmente la boca con el consomé, que Camille había preparado para desayunar… Ella dijo, aún con granos de arroz alrededor de su boca:
—¡Qué? ¿Por qué me voltean a ver a mí? Yo no sé nada de brujerías, ni de magia… Sí lo que esperan es que les diga que tipo de magia usan las chamanas, están perdiendo su tiempo… Aunque por casualidad las hubiera visto, no podría distinguir nada de nada… Lo siento.— Lianne rio y dijo a la cara de Penny:
—¡Jajaja! Penélope… No lo eches en saco roto, estoy segura de que serías una gran hechicera, deberías de darte una oportunidad. Velo de esta forma… Sí, renacuajo pudo, tú seguro lo tendrás en un santiamén.— «¡Eh…? ¡Ya vamos a las groserías otra vez?» Le dije, molesta:
—¡Lianne…!— Lianne dijo:
—Solo bromeo, renacuajo… ¡Jajaja! Es para que Penélope se anime.— Le dije:
—¿Qué quieres? No le llama la atención… Por otra parte, volviendo al tema y considerando que tuvieran razón, pienso que no estaría de más que fuéramos a Kharsten antes de pasar al otro lado de la muralla y ver sí podemos conseguir información que sea de ayuda…— Ray dijo:
—Muy cierto… Es buena idea ir a Kharsten para conseguir algo más de información.— Todos asintieron al comentario y dije:
—Cualquier cosa que podamos saber más de lo que sabemos ahora, ayudaría mucho… — Agregué:
—¡Esta bien, pues solo faltan los detalles! El primero es… ¿Dónde está el mencionado círculo de flores?— Todos volteamos a ver a Penny… Ella dijo, sorprendida y negando con la cabeza:
—Lo siento… Tampoco puedo ayudarlos. Nunca he estado del otro lado de la muralla.— Les dije:
—Vamos a necesitar un mapa o por lo menos que Graretos o uno de los líderes, marque en el nuestro su posición…— Grand dijo:
—Yo me haré cargo de eso en estos días, Arlinne.— Le dije:
—Muy bien. Gracias, Grand. Lo siguiente sería… ¿Podremos usar los caballos del otro lado de la muralla…?— Ray dijo:
—Muy buena pregunta… Yo tampoco sé nada de magia. Eso lo tendrán que resolver ustedes.— Camille dijo:
—Yo pensaba lo mismo, Arlinne. No sabemos que clase de maldición le haya caído a ese lugar por culpa del artefacto… También me preocupa nuestra salud, puedo intentar ir preparada para casi cualquier cosa, pero si supiéramos exactamente los efectos que ha causado en el lugar, me ayudaría mucho…— Le dije:
—Eso es algo que no podemos saber. La mayoría de los virzuk salieron de ese lugar hace años… Nos tendremos que quedar con lo que nos dijo Graretos, que es un lugar muy hostil y desolado. Seguramente, está lleno de corrupción que es un residuo de la magia del orbe.— Lianne dijo:
—Sí… Bien pensado, renacuajo. Lo que sea que haya ahí, seguramente mermará nuestras capacidades físicas y mentales…— Le dije:
—Sí… Pienso también, que no podremos exponernos indefinidamente a ese lugar, por más guardas, protecciones y bendiciones que nos ponga Camille, poco a poco ira haciendo mella, primero en ella y luego en el resto de nosotros… Por eso preguntaba por los caballos, no quiero que sean mártires de nuestra causa, pero si está muy lejos de la muralla, estamos en un problema…— Grand dijo:
—Arlinne, ya con el mapa, podremos ver exactamente la distancia y tomar la mejor decisión. Preguntaré directamente a Graretos acerca de sus tierras y le contaré todo tal como me lo diga a Lianne, ella podrá discernir y platicar con ustedes.— Sonreí y le dije:
—Bien, es un comienzo. Pues… Por el momento creo que es todo, sí todos estamos de acuerdo, les parece bien que vayamos a Kharsten en unos días, ¿tal vez, cuatro días?— Todos estuvieron de acuerdo y terminé diciendo:
—Bien, platicaremos todo, con los nuevos detalles antes de salir de Kharsten rumbo a la muralla.— Camille me dijo:
—Arlinne, ya se enfrió tu comida, déjame calentarla…— Le dije:
—Sí, gracias. Por estar menseando, no he comido…
Comencé a comer y les dije, mientras lo hacía:
—Estaba pensando, desde hace un tiempo… ¿Les gustaría que saliéramos de día de campo?— Todos se me quedaron viendo como si estuviera loca… Lianne dijo, riendo:
—¡Ay, Renacuajo! Y luego dices que, por que te digo las cosas que te digo… ¡No te parece qué siempre vamos de acampada? ¡Jajajaja!— Todos rieron al unísono, me apresuré a pasar el bocado y le contesté:
—Lo sé, no soy tan tonta… A lo que me refiero es, un día de campo como tal… Que solo vayamos exclusivamente a descansar, a comer y así… Incluso estaba pensando, que los virzuk deben de obtener agua para el campamento de algún lugar cercano, tal vez un río, un riachuelo o un lago… A mí la verdad, me caería muy bien un baño con agua fría. Podríamos darnos un baño, preparar una rica parrillada y descansar… Puede que incluso tomar una siesta bajo un árbol o algo así.— Esta vez Penny se rio y dijo:
—¡Jajaja! ¡Mensa! En lugar de que juguemos a algo, como con una pelota o convivamos un poco más… Lo primero que quieres llegar a hacer, es lo que haces en todos lados, ¡dormir! Jajaja!— Volvieron a reír… Le dije:
—Pues… ¡Sí! ¡Jajaja! Pero tú eres hiperactiva, podrías jugar con todos los demás por mí, mientras yo duermo la siesta después de comer… No tienen que dormirse, sí no quieren.— Camille dijo:
—¡Jajaja! Arlinne… ¿Además parrillada? ¿Te gusta mucho la carne asada, verdad? Siempre quieres comer lo mismo…— Le dije:
—Que quieres… Es culpa de Grand. Él me envició… Casi nunca la había comido antes y la verdad a él le queda deliciosa. Me encanta la carne asada de cerdo o pollo, acompañada de una ensalada de vegetales, no hay nada más delicioso en el mundo.— Todos volvieron a reír y dije:
—¡Ya no me den por mi lado! ¿Les apetece o no? Siempre puedo ir sola a bañarme y dormir mi siesta en un árbol por ahí…— Grand dijo:
—No es mala idea y aún nos queda un poco de carne fresca… Solo que sí así lo hacemos, tendrás que comer raciones el resto del camino hasta Kharsten. ¿Arlinne, estás segura?— «¡Uy! Difícil decisión…» Me quedé pensando… Les dije:
—Está bien, sí vamos todos de buena gana y me dejan dormir mi siesta en paz, puedo hacer un esfuerzo y aguantar hasta Kharsten.— Sonreí como una tonta, volteando a ver a todos… Todos rieron y Lianne dijo:
—Esta bien. La verdad, sí nos hace falta un baño a todos y podemos hacer cualquier cosa en lo que renacuajo duerme.— Les dije, emocionada:
—¡Ven, ven, es buena idea!— Ray se quedó pensando y dijo:
—Supongo que no tenemos opción… ¡Jajaja!— Penny le contestó:
—En especial, tú… ¡Jijiji!— Ray sonrió y dijo, agachando su cabeza:
—Cierto, buen punto…— Les dije, molesta:
—¡No es a fuerza, ni para ti, Ray…! Antes de conocerte igual podía ir a todos lados, sola… No me hará daño ir una vez, yo sola a bañarme y perderme un rato por ahí…— Todos volvieron a reír… Ray dijo:
—No tengo problema, Arlinne. No me importa acompañarte, no te enojes…— Camille dijo, sonriendo:
—Prepararé las cosas. ¿Mañana les parece bien?— Yo les dije:
—¡Sí, mañana!— Todos estuvieron de acuerdo.
Al día siguiente, tomamos los caballos y nos dirigimos al río, de donde tomaban el agua los virzuk. No estaba muy alejado, como a unos diez minutos del campamento. Fuimos río abajo por la ribera y encontramos un hermoso lugar, las aguas tranquilas, sin tanta vegetación y con varios árboles de buen tamaño para que nos dieran su sombra. Les dije:
—¡Miren! ¡Aquí, es perfecto! Podemos bañarnos de este lado y tendremos un poco de privacidad, mientras los demás están de este otro.— A todos les pareció buena idea y desmontamos.
Preparaba mis cosas para bañarme… Lianne dijo:
—Vamos, renacuajo. Nos bañaremos nosotras primero en lo que los chicos preparan la hoguera para la comida.— «¡Eh? ¡Otra vez…!» Le dije:
—¡Otra vez? Yo me quería bañar sólita…— Ella dijo:
—Fue tu idea que todos viniéramos y eres parte de un grupo… Eres una niña, ¿no? Pues es el momento de que se bañen las niñas… Vamos. No empieces con berrinches.— «¡Pfff! Esa lógica podrida y retorcida…» Le dije:
—No entiendo la razón, no me quieras mangonear…— Ella dijo:
—¡Renacuajo!— «¡Pfff!»
—Está bien… Ya voy hermanita…
Nos bañamos nosotras primero… Aún me daba pena, pero la verdad creo que sí me estaba volviendo cada vez más una caradura. Me bañaba, pero a veces de reojo las volteaba a ver, pensando… «¿Por qué las tres tienen que estar así…? ¿Y como le hace Penny para tener ese vientre tan plano…? ¡Todo el tiempo está llenándose la boca con comida!» Penny lo notó y se acercó riendo, mientras ponía sus manos en su espalda y se agachaba para verme desde abajo…
—¿Arlinne, qué pasa? ¿Te gusto?— La sangre se me fue a la cabeza después de escuchar eso… Le di un coscorrón y le dije:
—¡Ya vas a empezar…?— Ella emitió un quejido travieso y dijo:
—¡Ay! ¡Por qué me pegas…? Pues me estabas viendo muy fijamente… ¡Ah ya sé, mira! Ya me he quitado todo el vello de mis brazos, mis piernas y…— Le dije, dándole otro coscorrón:
—¡No quiero saber! ¡Basta, Penny!— Ella sacó la lengua y dijo:
—¡Ah…! ¡Ya sé! ¿Entonces lo que te da es envidia…? ¿Mi abdomen? ¡Eso es! ¡Verdad?— Agaché la cabeza en señal de derrota… Ella dijo, riendo:
—¡Jajaja! Lo siento, Arlinne… Siento mucho que estés aguada de algunas partes. ¡Jajaja!— «¡Qué? ¡Aguada?» Me enfurecí y le dije, tratando de sujetarla:
—¡Ya verás, quién queda aguada!— Ella salió corriendo a los brazos de Camille, diciendo: —¡Auxilio! ¡Camille! ¡Arlinne me quiere embrujar y me quiere poner cola de lagartija, porque está aguada de su barriga! ¡Ayúdame!— «¡Jajaja! ¡Otra vez eso! ¡Qué mamada! ¡Jajaja!» Camille dijo, siguiéndole el juego:
—¿Es cierto eso, Arlinne? ¿Le quieres poner cola de lagartija a Penny?— Le dije, riendo: —¡Jajaja! ¡Ganas no me faltan!— Ella dijo:
—Penny, ya no le digas cosas a Arlinne…— Penny dijo:
—¡Yo qué…! ¡Ella está mensa!— Lianne dijo, carcajeándose:
—¡Jajajaja! Ustedes dos… La verdad no sé como le hacen, pero siempre me hacen reír… ¡Jajaja!— «¡Pfff…!» Terminé de bañarme a regaña dientes y salí del agua para vestirme e ir con los chicos a ver si necesitaban algo de ayuda…
En el camino, comencé a revisar mi cuerpo… «¿A ver…? ¿Aguada? ¿De aquí? No… ¡Mmmh! Solo hay tres lugares que podrían estar aguados, además de mi barriguita…» Toqué la parte baja de mis brazos… «No, esto está bien… Ahora… Mmmh… La parte alta de mis muslos… No… ¡Fiu! Todo en su lugar…» Por último, puse mis dos manos, una en cada una de mis nalgas y las apretujé para sentirlas… «¡No, todo bien! ¡En orden! ¡Penny chismosa…!» Volteé de reojo y Ray me observaba, sonriendo… Me puse de colores. Él dijo, tratando de disimular la risa:
—¿Qué pasa, peque? ¿Todo bien?— No supe que decir y solo tartamudeé, diciendo:
—¡Eh! Err… ¡No, no es lo que parece!— Él no pudo más y reventó en carcajadas…
—¡Jajaja! Peque, no tienes por que dar explicaciones. ¡Jajaja!— Me puse aún más roja de la cara y le dije, ya sin vergüenza y un poco indignada:
—¡No sé que estés pensando, sátiro! Solo me estaba toqueteando, porque Penny dice que estoy aguada… ¿Verdad, qué no?— Él dijo:
—¡Eh! Peque… ¡Jajaja! No, no estás aguada, solo tienes tu abdomen blandito. Lo demás que te estabas tocando está en orden.— Le dije:
—¡Pero, por qué? ¡Sí hago mucho esfuerzo y ejercicio, trato de no comer tanto! ¿Por qué no puedo tener mi abdomen plano?— Él dijo:
—Amor… ¡Jajaja! Calma… Pues simplemente tú eres así.— Le dije, haciendo un berrinche:
—¡No es justo, hasta Grand tiene su panza dura y…!— Él me interrumpió y dijo, riendo: —¡Jajajaja! ¡Amor, que cosas…! ¡Jajaja! Está bien… ¿Quieres tener un abdomen como el de Penny?— Le dije:
—¡Sí! ¿Cómo le hago?— Él dijo:
—Te ayudaré, pero tendrás que hacer mucho, pero mucho ejercicio…— «¡Eh? ¡Ejercicio?» Le dije:
—¡Más? ¿Además de todo el esfuerzo que ya hago…?— Él dijo:
—¡Sí! No hay otra forma, Arlinne…— «¡Uy…!» Le dije, cambiando mi semblante: —Entonces, creo que mejor, no… Sí ya de por sí, siempre estoy cansada y con sueño. ¿No te molesta que me quedé así, aguadita de mi pancita, verdad?— Él volvió a reír y dijo:
—¡Jajaja! Arlinne… No, incluso me gusta. Tienes tu pancita suavecita como un cachorrito… ¡Jajaja!— «¡Pfff…!» Solo sonreí… Le dije:
—Esta bien, no me gustó la analogía, pero… Me alegra que te guste. Cambiando el tema, ya terminé de bañarme, ¿quieren que los ayude en algo?— Él dijo:
—Pues… Casi todo está listo. Tal vez a ordenar las cosas y ayudar a Camille con la ensalada y los aderezos.— Le dije:
—Está bien, ordenaré el lugar donde vamos a comer. Ellas no deben de tardar…
Los chicos se fueron a bañar y me quedé con Penny a ayudar a Camille a preparar la ensalada… Lianne se sentó a la sombra de un árbol a revisar algunos pergaminos. Cuando todo estuvo listo, los chicos regresaron y Grand comenzó a aderezar la carne y a ponerla al fuego… «¡Mmmh…! ¡Ñam, ñam! Ya se me hace agua la boca…» Fuimos comiendo como la carne iba saliendo de las brasas… «¡Qué rico! Este sabor nunca lo podré sacar de mi paladar. Cuando combino el sabor de la carne con la frescura de esta ensalada, de alguna forma me hace tan feliz».
Terminé satisfecha después de tres porciones. Les dije, contenta:
—¡Muchas, muchas gracias a todos! ¡Estuvo delicioso! En especial a Camille y Grand.— Grand dijo:
—No te preocupes, Arlinne. Que bueno que te haya gustado.— Camille dijo:
—Aún hay algo más, aún no te vayas a dormir…— «¡Eh!» Le dije:
—¿Algo más…?— Ella se puso de pie y trajo una canasta… Dijo:
—Preparé un postre… Pay de fruta de hena.— «¡Uy!» Les dije, emocionada:
—¡Qué rico! Esperaré en lo que terminan los demás, mientras me tomaré un vasito de esta botellita que traje… ¡Jijiji!— Camille negó con la cabeza, mientras sonreía…
Todos terminaron de comer y después comimos el delicioso pay… Le dije:
—¡Camille, qué delicioso! ¡Está muy bueno!— Todos estuvieron de acuerdo. Ella dijo, sonriendo:
—Que bueno que les haya gustado. Me alegra mucho.— Terminamos de llenarnos la boca de manjares y les dije, estirando mis brazos:
—Bien… Todo estuvo muy rico. Es hora de que extienda mi mantita en ese árbol y duerma una rica siesta…— Saqué de mi bolsa mi mantita para acostarme y un par de hilachos para recargar mi cabeza, fui hasta allá y así lo hice. En un instante, me quedé profundamente dormida…
Alguien me jaloneaba de los hombros y una voz me decía insistentemente, como sí estuviera desesperada:
—¡Arlinne! ¡Arlinne! ¡Despierta!— Era la voz de Penny… «¡Eh!» Abrí mis ojos, pero… Me encontraba en un lugar completamente diferente al que me había dormido.
Mis ojos perdidos en la distancia, observaban el rededor… Era de noche. Enormes estructuras metálicas nos rodeaban por todos lados y luz mágica alumbraba todo el lugar. «¿Qué es esto? ¿Dónde estamos?» Vi más cerca de mí, estaba sentada en una roca, sobre una peña que se levantaba enclavada entre las estructuras… Volteé a ver a Penny, pero… Dos personas desconocidas estaban con nosotros. Me les quedé viendo fijamente… Jamás las había visto en mi vida. «¿Quiénes son?» La primera de ellas, una chica como de la edad de Penny, cabello corto de un extraño color… «¿Rojo? ¡No! ¿Rosa…?» Facciones finas y delgadas, pero con la comisura de sus parpados alargados de los extremos, que hacía parecer como si estuviera cerrando los ojos. Su piel era clara, no tanto como Camille, pero sí de un tono claro y hasta diría yo, que un poco amarillo. Vestía ropa extravagante… Una falda más corta que la mía, de color rosa, pero con un diseño que jamás había visto en mi vida. Una blusa blanca con negro, llena de listones y encajes por todos lados… Portaba lo que parecía un báculo… «¡No! ¡Un cetro?» El ridículo atuendo lo completaban zapatillas cortas de color rosa y una tiara color plata con una gema en forma de rombo en la frente. La extravagante chica dijo:
—¿Arlinne, estás bien? Nos asustaste, te llevaste un buen golpe…— «¿Me conoce…? Pero…» Penny dijo:
—¡Arlinne, por favor, dime que estás bien…! Tienes la mirada perdida…— Le dije, sin pensar:
—Si, Penny, pero… Disculpa. No sé lo que estoy haciendo aquí, ¿es un sueño?— Penny se sobresaltó y dijo:
—¡Sueño? No estás bromeando en un momento como este, ¡verdad?— Le dije, sonriendo: —Lo siento… No recuerdo nada de nada, no se ofendan, pero… Ni siquiera sé quienes son nuestros acompañantes.— La chica dijo:
—¡Arlinne, de verdad? ¡Soy yo! ¡Ayaka! ¡No me recuerdas?— Le dije, negando:
—Lo siento… Jamás te había visto en mi vida.— La chica frunció el ceño y por fin, abrió sus ojos por completo… Eran hermosos de un profundo color café.
En ese momento, escuché una pretenciosa risa varonil… Era el otro desconocido. Cabello corto completamente blanco, como el pelo de un anciano y peinado formando puntas con su pelo. Era un joven, tal vez de mi misma edad, estatura media… Tenía los ojos parecidos a los de la chica, pero no tan rasgados de la comisura de sus parpados. Sus facciones se veían endurecidas, portaba una especie de yelmo o media mascara en una parte de su cara… «¿Qué es eso?» Su ropa era más casual… Pantalones negros de alguna tela hecha de algodón, gruesos y corrugados, botas de piel que terminaban en punta. En el torso una chaqueta abierta color azul y una playera blanca… Todo rematado con una pretenciosa sonrisa. El chico dijo:
—¡Jajajaja! Ayaka… ¡Eso solo te puede pasar a ti! ¡Jajaja!— La chica le contestó:
—¡Cállate, Shion! ¡Qué no vez que es serio? ¡Arlinne se lastimó! ¡Eres una bestia!— Él dijo, seguro de sí mismo:
—Todo está bien. La jefa es fuerte como una roca, ¡mira!— Volteó a verme y dijo:
—Jefa, ¿solo bromea, verdad? Hubieras visto la cara de Penny y Ayaka, cuando dijiste que no sabías quien era… ¡Jajajaja!— Yo lo vi, negando con la cabeza y dije:
—Lo siento… Tampoco sé quien eres tú.— Él hizo una exagerada y desencajada mueca… Dijo:
—¡Cómo…? ¡Jefa! ¡No estás bromeando? ¡Soy yo, Shion! ¿No me recuerda…?— La chica comenzó a reír y dijo:
—Ok… ¡Ándele! ¡Jajaja! Después de todo… ¿Quién te podría recordar? ¡Jajaja!— Ambos comenzaron a discutir entre ellos, como sí fueran una pareja de casados… Penny se veía preocupada e inquieta, como si quisiera participar en la discusión, pero mi estado se lo impidiera. Comencé a hablar y ellos pararon su argumento, para escuchar lo que iba a decir… Solo reí como una loca y les dije:
—¡Jajaja! Lo siento, no sé quiénes son, pero algo es seguro… Puedo sentir una fuerte tensión sexual entre los dos…— Penny alzó su rostro al aire y agregué:
—¡Jijiji! Lo siento… Entre los tres, ¡jajaja!— Ambos chicos se quedaron mudos, con sus rostros enrojecidos por la vergüenza y Penny dijo:
—Esto es malo… No discutan. Estamos metidos en un problema.— Ella me volteó a ver muy seria y dijo:
—¿Arlinne, qué es lo último que recuerdas?— Me quedé pensando y le dije:
—¡Ehm! ¡Mmmh…! Pues… Terminamos de comer todos juntos, Ray, Grand, Camille, Lianne, tú y yo. Habíamos ido de día de campo a las afueras del campamento virzuk. Comimos pay de hena y decidí tomar una siesta… Eso es lo último que recuerdo.— Penny se quedó pensando por un momento y de repente, se deformó su rostro con desesperación… Me preocupé y le dije:
—¡Qué? ¡Qué pasa, Penny?— Ella tapó su boca y dijo:
—¡Hay que hablarle a Lianne y a los demás, esto es muy grave!— Le dije:
—¿Penny…?— Ella dijo:
—Lo siento, Arlinne… Eso, que es lo último que recuerdas, pasó hace mucho, mucho tiempo. Tenemos que cancelar el ataque.— Me quedé igual y pensé por un momento… «¿Qué clase de sueño es este? Cada vez estoy más loca…» Luego, ante mis ojos, Penny comenzó a canalizar un conjuro… «¡Waaah! ¡Jajaja! ¡Ese pay sí que me cayó mal! En mi sueño hasta Penny hace magia». Después de un segundo, Penny dijo:
—Listo. Vienen para acá. Esperemos que Camille la pueda ayudar. Ya idearemos algo después para entrar a este lugar, ahorita lo más importante es Arlinne.— Ambos chicos asintieron con la cabeza. Le dije a Penny:
—¿Oye, Penny…? Solo por curiosidad… ¿Cómo cuánto tiempo?— Ella dijo, tratando de recodar:
—No lo sé, Arlinne… Mmmh… Perdí la cuenta. Mucho tiempo… Décadas.— «¡Eh! ¡Décadas? ¡Pero cómo? No hay duda… Es un sueño». Pero algo me molestaba… Parecía tan real y esas personas que no conocía, se veían tan genuinamente vivas y preocupadas por mí…
La inquietud de mis pensamientos fue interrumpida por una estruendosa explosión… Ante nuestros ojos, una parte del paisaje metálico se venía abajo, hecha pedazos. Todos taparon su boca y el chico dijo:
—¡Era una trampa!— La chica gritó:
—¡No!— Penny solo veía en silencio…
«¿Trampa? ¿De qué están hablando?» Una voz interrumpió la escena y una luz brilló detrás de nosotros…
—¡Uf…! Justo a tiempo… No cabe duda, renacuajo se las ingenió para sacarnos de ahí en el momento exacto.— Era la voz de Lianne… Volteé emocionada. Penny ya corría a abrazar a Camille…
Eran los chicos… Me sentía aliviada, todos estaban ahí, tal cuales como los vi antes de ir a tomar mi siesta. «Espera un momento… ¡Ray? ¿Esa es una barba de candado? ¡Pero! ¿Por qué?» Ray se acercó corriendo a mí y dijo:
—¿Peque, estás bien? ¿Cómo te sientes?— Le dije, molesta por su apariencia:
—Estoy bien, solo no recuerdo nada… ¡Jajaja! ¿Quién te dijo que te veías bien así?— Él dijo:
—¡Eh! ¿Así…? No te entiendo.— Le dije, tocando mi mentón:
—La barba…— Él dijo:
—Arlinne… Tú me lo pediste.— «¡Eh? ¡Yo!» Camille dijo, caminando entre los demás:
—A ver, denme tantito espacio… Vamos a ver que tiene Arlinne esta vez.— Ella me empezó a revisar y dijo:
—Abre bien tus ojos.— Los abrí…
Desperté sudando, sin recordar absolutamente nada de mi sueño… «¡Pfff!» Todos jugaban con una pelota y hacían un escándalo… Penny decía:
—¡Jajaja! ¡Sin Arlinne aquí, soy imparable! Nunca me podrán alcanzar, dense por vencidos. ¡Jajaja…! ¡No! ¡No! ¡No se valen brujerías!— Lianne dijo:
—¡Jajaja! ¿Crees qué correría tras de ti, como un animal rabioso? ¡Estás loca! ¡Jajaja!— Todos reían…
Fin del Capítulo 28.
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