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Crónicas de lo Improbable I: Físico. - Capítulo 28

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Capítulo 28: Capítulo XXVIII: Encomienda.

Capítulo 28.

Desperté en la tienda… Penny descansaba a mi lado, parecía dormida. Sentía nuevamente esa pesadez en mi alma… Era la señal de que mi estado de ánimo no andaba nada bien. Desde hace un rato no me podía quitar de la cabeza, la idea de que mi felicidad venía inconscientemente de la desgracia de todos los demás… Mi cambio de sexo, el amor de mi vida, mis amigos y la razón de mi existencia, se lo debía todo y cada uno de ellos, a la guerra y a la tragedia. ¿Cómo podía alguien como yo, juzgar y ejecutar a los culpables? A los que aprovechan la desgracia ajena para su beneficio… Sí de una forma o de otra, era exactamente igual a ellos…

«¿Qué sería de mí, sí nada de esto hubiera pasado? ¿Sería feliz…? ¿Me sentiría a gusto con mi sexualidad, con mi identidad? ¿Me sentiría contenta con lo que sea que estuviera haciendo, cómo lo hago ahora?» Oí un gimoteo a mi lado… «¿Penny…?» Penny lloraba en silencio, fingiendo que dormía… Me di cuenta y la observé un momento. Se veía muy triste, me tocó el corazón y la abracé, no había nadie más en la tienda, seguramente habían salido a comer o algo y nos dejaron en paz para que pudiéramos dormir un rato. Le dije:

—¿Penny, qué pasa…? ¿Por qué lloras?— Dejó de fingir y me dijo, abriendo sus ojos: —Arlinne… No puedo dejar de llorar. La idea de que soy producto de toda esta desgracia, no me la puedo sacar de la cabeza. Sí nada de esto hubiera pasado, yo ni siquiera hubiera nacido…— «¡Cómo? Exactamente mis mismos pensamientos… Es cierto. Y más oscuro en el caso de Penny… Yo al menos estaría viva, ¿pero ella?» La abracé fuertemente y comencé a llorar también… Le dije:

—Lo siento, Penny… Estamos en las mismas. Yo estaría viva, pero no puedo ni imaginarme, como…— Lloramos por un buen rato, recargada una sobre la otra, hasta que entró a la tienda Ray… Él nos observó y dijo, fingiendo no darse cuenta de que estábamos bañadas en lágrimas:

—¿Ya están despiertas? ¿A qué están jugando, pequeñas?— Estábamos hundidas en nuestra tristeza y se lo dije, calmándome un poco:

—No es nada, Ray… Es solo que estamos un poco tristes, porque… Porque sentimos que nuestra vida es resultado de la guerra y la desgracia…— Él se quedó pensando y dijo:

—Ya veo… Entiendo lo que dicen, pero… A mí me gusta verlo de una forma diferente…— Penny dijo, secando sus lágrimas:

—¿Cómo?— Ray dijo:

—Mmmh… Miren… A mí me gusta pensar que en lugar de ser parte del problema, son parte de la solución. Una solución que nació de la necesidad de resolver el problema…— Le dije:

—Pero…— Él me interrumpió y agregó:

—Todo es como quieran ver las cosas, Arlinne.— Sonrió profunda y cálidamente… Penny comenzó a sonreír… «¡Jajaja! Y yo que pensé que yo era simplona…» Ella dijo:

—¡Ya veo! Cómo el refrán virzuk, ¿verdad?— Ray dijo, negando:

—No lo sé, Penny. Desconozco…— Ella dijo:

—Ahora entiendo lo que significa el dicho, ¡jajaja!— Ambos nos quedamos viéndola, extrañados y le dije:

—Pues dinos… ¿Cuál dicho?— Ella dijo, pensando:

—¿Cómo se diría en su idioma…? Denme un momento, para relacionarlo con algo que tenga sentido… ¡Ah! Se entendería algo así como… Muchas veces no hay que buscar, porque el mismo remedio está en la enfermedad… ¡Jijiji!— Ray y yo, nos quedamos viendo el uno al otro… Penny se paró de un salto y corrió hacia la salida, riendo y diciendo:

—¡Me muero de hambre! ¡Gracias, Arlinne, Ray! ¡Los quiero mucho!— Ray me dijo:

—¿Ya más tranquila, amor?— Le contesté sonriendo, colgándome de sus brazos:

—Sip…— «¡Mmmh! ¡Espera un momento…!» Le dije un poco molesta:

—¡Oye? ¡Qué estabas implicando cuando entraste y dijiste que a que estábamos jugando…? ¡Eres un sátiro! ¡Qué te pasaba por la mente?— Ray reventó en carcajadas y dijo:

—Me alegra mucho ver que ya eres la misma de siempre. ¡Jajaja!— Hice un puchero y le dije:

—No me cambies el tema… Alguna vez me dijiste que te gustarían ese tipo de cosas. ¡Ahora no te hagas el loco…!— Él me jaló de la mano, ignorando lo que decía y dijo:

—¡Jajaja! Vamos, seguro ya tienes mucha hambre.

Esa tarde y noche, cenamos con los virzuk… Bebimos licor tradicional que ellos preparaban y nos la pasamos muy bien. Ellos estaban felices… Era gente humilde y respetuosa de sus costumbres y las de los demás. Parecía increíble pensar siquiera, que ellos iniciarían una guerra. «Me alegro tanto de no haberme equivocado». Nos fuimos a dormir ya algo entrada la noche, todos ocupamos nuestros lugares alrededor de la tienda… Me recosté recargada en Ray como acostumbraba y me dormí casi al instante.

Desperté a la mañana siguiente… Todos estaban de pie, era la última nuevamente. Me puse mi falda, mi calzado y salí a lavarme la cara… Ray estaba ahí, atendiendo los caballos y al lobito. Él me dijo:

—Buenos días, peque. ¿Descansaste bien?— Le dije:

—Buenos días, Amor. Bien… Pero dormir a lado de Penny me da calor.— Él dijo, riendo: —¡Ah, sí? No lo parecía…

—¡Qué…! ¡Por qué?— Él dijo:

—Pues… Cuando me di cuenta, ya me habían robado tus brazos…

—¡No es cierto, mentiroso! ¡Me quieres volver loca, cómo Camille y Lianne, el día de ayer!— Él dijo:

—Es cierto… En algún momento de la noche, volteaste a su lado pataleando y murmurando incoherencias… Pero de repente te quedaste quieta. Así que me asomé y ya estaban abrazadas y empiernadas, profundamente dormidas… ¡Jajaja!— Me puse de colores… Le dije:

—Lo siento, no lo hago a propósito… Ni quiero nada sexual con ella. ¡Te lo juro!— Él dijo: —Lo sé, peque. Tranquila, no me tienes por que dar explicaciones.— «¡Pfff!» Le dije, sonriendo aún un poco nerviosa:

—Está bien… ¡Ya desayunaron?

—A eso vamos, te estábamos esperando.

Regresamos a la tienda y los demás ya estaban ahí… Camille preparaba algo en el fuego del centro de la tienda. Me senté a revisar mi pierna y ajustar mis botas, mientras me servían mi porción. Les dije, cuando todos estaban ahí:

—Deberíamos platicar acerca de lo que hablamos ayer con Graretos…— Lianne dijo:

—¿Qué opinas, renacuajo?

—Pues… Que tienes razón con lo del artefacto. Aunque estoy molesta contigo, porque te conozco y con lo que escuché ayer, estoy segura de que tú ya sabias muchas cosas antes de enfrentarte a esa bruja… ¿Por qué nos las ocultaste?— Ella dijo:

—Lo siento, renacuajo… Sabía algunas cosas, pero no todas. Además era importante que enfrentaras a… ¡Mmmh! ¿Cómo se llama? ¡Ah, sí! Thorak.— Le dije:

—Está bien, que más da… Reclamarte está de más. Sé que eres necia, por lo menos todo salió bien.— Camille dijo:

—Sería muy bueno que pudiéramos deshacernos de esa cosa… El orbe ese.— Le dije:

—Sí… Ese es el plan, pero… ¿Lianne, podremos destruirlo con nuestras armas y magia o crees que necesitaremos algo más?— Lianne dijo:

—No lo sé, renacuajo… Y lo peor, es que no tengo forma de saberlo, al menos hasta que lo intentemos.— Le dije:

—Pues estamos en las mismas… Supongo que el plan no cambia. Entonces, hay que ir y volverlo añicos.— Todos asintieron. Les dije:

—Obviamente, hay que tomar en cuenta que seguramente ya se esperan que lo intentemos y no escatimaran ningún recurso para detenernos…— Lianne dijo:

—¿Qué opinas renacuajo? Por lo que dijo ayer, Thorak… ¿Crees que ese artefacto esté basado en necromancia?— «¿Necromancia…?» Tapé mi boca… «¡Sí! Ahora todo tiene sentido…» Le dije, asustada:

—Muy probablemente… ¡Qué cosa tan despreciable y aborrecible!— Camille dijo:

—Tienen razón… ¡Es algo imperdonable!— Lianne dijo:

—Muy probablemente, por lo poco que hemos visto, las maldiciones y los testimonios de los líderes virzuk. El artefacto se alimente de la fuerza vital de sus víctimas para hacer su magia mucho más poderosa… Debemos apresurarnos a detenerlo o llegará un punto donde será irremediable…— Le dije:

—Es verdad… No soy muy lista y la verdad soy ignorante, pero tiene mucho sentido… Especialmente, sí lo ponemos en perspectiva con la maldición que ha arrancado la vida a miles… Por lo poco que entiendo, las maldiciones son muy peligrosas, tanto para el lanzador como para la víctima. Incluso la más pequeña, requiere una gran cantidad de poder mágico para funcionar… Una maldición que hace eso a su víctima, no es cosa fácil, debe de ocupar una cantidad increíble de poder mágico…— Lianne dijo, sorprendida:

—Eres más lista de lo que pareces, renacuajo. Justo lo que yo había pensado…— Suspiré profundamente… Lianne agregó:

—Ahora todo está claro… Solo resta una cosa más…— La vi a la cara y le dije:

—Saber quien puso una cosa como esa ahí…— Ella dijo:

—Así es… Graretos dijo que un espíritu había puesto ese artefacto en las manos de las chamanas, pero muy bien pudo ser una persona que solo quiere sembrar el caos y la destrucción para su ganancia personal…— Le dije, convencida:

—¡Eso júralo! Pero la pregunta es… ¿Por qué no, actuar directamente…?— Ella dijo:

—Buena pregunta, renacuajo… Buena pregunta. Desafortunadamente, solo se me ocurre otra pregunta para responder… ¿Dicha persona estará cerca? Ya va a ser difícil ir y enfrentar a la chamana virzuk que posee el artefacto, pero no debemos de perder de vista, que la persona que dejó eso en sus manos, podría estar cerca y al asecho…— Camille dijo:

—No sabemos más que eso… Pienso que es inútil preocuparse por algo así en este momento… Aunque es bueno, tenerlo en cuenta…— Lianne dijo:

—Tienes razón, Camille… Y también, tiene razón, renacuajo… No hay mucho que podamos hacer, más que ir e intentarlo.— Les dije:

—¿Creen que tengamos que pasar por hordas de monstruos y virzuks malvados para acercarnos a él…?— Lianne dijo:

—No lo sé… Pero lo he pensado con calma y he llegado a la conclusión de que tenemos una oportunidad, ¿recuerdan en Montloarc? Logramos disipar el control mental sobre los monstruos… Incluso Analena, que discúlpame que lo diga, renacuajo. Pero no tiene el mismo entrenamiento que nosotras, logró disipar la magia de lo que estoy segura, era el orbe. Le dije:

—Sí, eso tiene sentido, pero… Ese control mental, ¿estás segura de que provenía del orbe?— Lianne volteó a ver a Camille y dijo:

—Los virzuks saben de magia, no son tan primitivos como los creía… Pero es una magia chamanística y espiritista… En fin. Llámala como quieras, pero al final del día es magia. Dudo mucho… ¡No! Estoy segura de que el control mental, no está en los conjuros que les otorgan los susodichos espíritus…— Camille dijo:

—¡Cierto! Lianne tiene razón, por la forma en que obtienen sus favores y se comunican con los espíritus, yo podría decir lo mismo… Se asemeja más a magia divina, como sí proviniera de una religión antigua o un culto. Eso me hace pensar que los conjuros de las chamanas virzuk son más de una índole primigenia, conjuros elementales, sanación, adivinación y una que otra bendición y maldición, pero nada como esto… Yo también dudo mucho que el control mental sea algo que esté es sus posibilidades…— Ambas voltearon a ver a Penny, que se llenaba vorazmente la boca con el consomé, que Camille había preparado para desayunar… Ella dijo, aún con granos de arroz alrededor de su boca:

—¡Qué? ¿Por qué me voltean a ver a mí? Yo no sé nada de brujerías, ni de magia… Sí lo que esperan es que les diga que tipo de magia usan las chamanas, están perdiendo su tiempo… Aunque por casualidad las hubiera visto, no podría distinguir nada de nada… Lo siento.— Lianne rio y dijo a la cara de Penny:

—¡Jajaja! Penélope… No lo eches en saco roto, estoy segura de que serías una gran hechicera, deberías de darte una oportunidad. Velo de esta forma… Sí, renacuajo pudo, tú seguro lo tendrás en un santiamén.— «¡Eh…? ¡Ya vamos a las groserías otra vez?» Le dije, molesta:

—¡Lianne…!— Lianne dijo:

—Solo bromeo, renacuajo… ¡Jajaja! Es para que Penélope se anime.— Le dije:

—¿Qué quieres? No le llama la atención… Por otra parte, volviendo al tema y considerando que tuvieran razón, pienso que no estaría de más que fuéramos a Kharsten antes de pasar al otro lado de la muralla y ver sí podemos conseguir información que sea de ayuda…— Ray dijo:

—Muy cierto… Es buena idea ir a Kharsten para conseguir algo más de información.— Todos asintieron al comentario y dije:

—Cualquier cosa que podamos saber más de lo que sabemos ahora, ayudaría mucho… — Agregué:

—¡Esta bien, pues solo faltan los detalles! El primero es… ¿Dónde está el mencionado círculo de flores?— Todos volteamos a ver a Penny… Ella dijo, sorprendida y negando con la cabeza:

—Lo siento… Tampoco puedo ayudarlos. Nunca he estado del otro lado de la muralla.— Les dije:

—Vamos a necesitar un mapa o por lo menos que Graretos o uno de los líderes, marque en el nuestro su posición…— Grand dijo:

—Yo me haré cargo de eso en estos días, Arlinne.— Le dije:

—Muy bien. Gracias, Grand. Lo siguiente sería… ¿Podremos usar los caballos del otro lado de la muralla…?— Ray dijo:

—Muy buena pregunta… Yo tampoco sé nada de magia. Eso lo tendrán que resolver ustedes.— Camille dijo:

—Yo pensaba lo mismo, Arlinne. No sabemos que clase de maldición le haya caído a ese lugar por culpa del artefacto… También me preocupa nuestra salud, puedo intentar ir preparada para casi cualquier cosa, pero si supiéramos exactamente los efectos que ha causado en el lugar, me ayudaría mucho…— Le dije:

—Eso es algo que no podemos saber. La mayoría de los virzuk salieron de ese lugar hace años… Nos tendremos que quedar con lo que nos dijo Graretos, que es un lugar muy hostil y desolado. Seguramente, está lleno de corrupción que es un residuo de la magia del orbe.— Lianne dijo:

—Sí… Bien pensado, renacuajo. Lo que sea que haya ahí, seguramente mermará nuestras capacidades físicas y mentales…— Le dije:

—Sí… Pienso también, que no podremos exponernos indefinidamente a ese lugar, por más guardas, protecciones y bendiciones que nos ponga Camille, poco a poco ira haciendo mella, primero en ella y luego en el resto de nosotros… Por eso preguntaba por los caballos, no quiero que sean mártires de nuestra causa, pero si está muy lejos de la muralla, estamos en un problema…— Grand dijo:

—Arlinne, ya con el mapa, podremos ver exactamente la distancia y tomar la mejor decisión. Preguntaré directamente a Graretos acerca de sus tierras y le contaré todo tal como me lo diga a Lianne, ella podrá discernir y platicar con ustedes.— Sonreí y le dije:

—Bien, es un comienzo. Pues… Por el momento creo que es todo, sí todos estamos de acuerdo, les parece bien que vayamos a Kharsten en unos días, ¿tal vez, cuatro días?— Todos estuvieron de acuerdo y terminé diciendo:

—Bien, platicaremos todo, con los nuevos detalles antes de salir de Kharsten rumbo a la muralla.— Camille me dijo:

—Arlinne, ya se enfrió tu comida, déjame calentarla…— Le dije:

—Sí, gracias. Por estar menseando, no he comido…

Comencé a comer y les dije, mientras lo hacía:

—Estaba pensando, desde hace un tiempo… ¿Les gustaría que saliéramos de día de campo?— Todos se me quedaron viendo como si estuviera loca… Lianne dijo, riendo:

—¡Ay, Renacuajo! Y luego dices que, por que te digo las cosas que te digo… ¡No te parece qué siempre vamos de acampada? ¡Jajajaja!— Todos rieron al unísono, me apresuré a pasar el bocado y le contesté:

—Lo sé, no soy tan tonta… A lo que me refiero es, un día de campo como tal… Que solo vayamos exclusivamente a descansar, a comer y así… Incluso estaba pensando, que los virzuk deben de obtener agua para el campamento de algún lugar cercano, tal vez un río, un riachuelo o un lago… A mí la verdad, me caería muy bien un baño con agua fría. Podríamos darnos un baño, preparar una rica parrillada y descansar… Puede que incluso tomar una siesta bajo un árbol o algo así.— Esta vez Penny se rio y dijo:

—¡Jajaja! ¡Mensa! En lugar de que juguemos a algo, como con una pelota o convivamos un poco más… Lo primero que quieres llegar a hacer, es lo que haces en todos lados, ¡dormir! Jajaja!— Volvieron a reír… Le dije:

—Pues… ¡Sí! ¡Jajaja! Pero tú eres hiperactiva, podrías jugar con todos los demás por mí, mientras yo duermo la siesta después de comer… No tienen que dormirse, sí no quieren.— Camille dijo:

—¡Jajaja! Arlinne… ¿Además parrillada? ¿Te gusta mucho la carne asada, verdad? Siempre quieres comer lo mismo…— Le dije:

—Que quieres… Es culpa de Grand. Él me envició… Casi nunca la había comido antes y la verdad a él le queda deliciosa. Me encanta la carne asada de cerdo o pollo, acompañada de una ensalada de vegetales, no hay nada más delicioso en el mundo.— Todos volvieron a reír y dije:

—¡Ya no me den por mi lado! ¿Les apetece o no? Siempre puedo ir sola a bañarme y dormir mi siesta en un árbol por ahí…— Grand dijo:

—No es mala idea y aún nos queda un poco de carne fresca… Solo que sí así lo hacemos, tendrás que comer raciones el resto del camino hasta Kharsten. ¿Arlinne, estás segura?— «¡Uy! Difícil decisión…» Me quedé pensando… Les dije:

—Está bien, sí vamos todos de buena gana y me dejan dormir mi siesta en paz, puedo hacer un esfuerzo y aguantar hasta Kharsten.— Sonreí como una tonta, volteando a ver a todos… Todos rieron y Lianne dijo:

—Esta bien. La verdad, sí nos hace falta un baño a todos y podemos hacer cualquier cosa en lo que renacuajo duerme.— Les dije, emocionada:

—¡Ven, ven, es buena idea!— Ray se quedó pensando y dijo:

—Supongo que no tenemos opción… ¡Jajaja!— Penny le contestó:

—En especial, tú… ¡Jijiji!— Ray sonrió y dijo, agachando su cabeza:

—Cierto, buen punto…— Les dije, molesta:

—¡No es a fuerza, ni para ti, Ray…! Antes de conocerte igual podía ir a todos lados, sola… No me hará daño ir una vez, yo sola a bañarme y perderme un rato por ahí…— Todos volvieron a reír… Ray dijo:

—No tengo problema, Arlinne. No me importa acompañarte, no te enojes…— Camille dijo, sonriendo:

—Prepararé las cosas. ¿Mañana les parece bien?— Yo les dije:

—¡Sí, mañana!— Todos estuvieron de acuerdo.

Al día siguiente, tomamos los caballos y nos dirigimos al río, de donde tomaban el agua los virzuk. No estaba muy alejado, como a unos diez minutos del campamento. Fuimos río abajo por la ribera y encontramos un hermoso lugar, las aguas tranquilas, sin tanta vegetación y con varios árboles de buen tamaño para que nos dieran su sombra. Les dije:

—¡Miren! ¡Aquí, es perfecto! Podemos bañarnos de este lado y tendremos un poco de privacidad, mientras los demás están de este otro.— A todos les pareció buena idea y desmontamos.

Preparaba mis cosas para bañarme… Lianne dijo:

—Vamos, renacuajo. Nos bañaremos nosotras primero en lo que los chicos preparan la hoguera para la comida.— «¡Eh? ¡Otra vez…!» Le dije:

—¡Otra vez? Yo me quería bañar sólita…— Ella dijo:

—Fue tu idea que todos viniéramos y eres parte de un grupo… Eres una niña, ¿no? Pues es el momento de que se bañen las niñas… Vamos. No empieces con berrinches.— «¡Pfff! Esa lógica podrida y retorcida…» Le dije:

—No entiendo la razón, no me quieras mangonear…— Ella dijo:

—¡Renacuajo!— «¡Pfff!»

—Está bien… Ya voy hermanita…

Nos bañamos nosotras primero… Aún me daba pena, pero la verdad creo que sí me estaba volviendo cada vez más una caradura. Me bañaba, pero a veces de reojo las volteaba a ver, pensando… «¿Por qué las tres tienen que estar así…? ¿Y como le hace Penny para tener ese vientre tan plano…? ¡Todo el tiempo está llenándose la boca con comida!» Penny lo notó y se acercó riendo, mientras ponía sus manos en su espalda y se agachaba para verme desde abajo…

—¿Arlinne, qué pasa? ¿Te gusto?— La sangre se me fue a la cabeza después de escuchar eso… Le di un coscorrón y le dije:

—¡Ya vas a empezar…?— Ella emitió un quejido travieso y dijo:

—¡Ay! ¡Por qué me pegas…? Pues me estabas viendo muy fijamente… ¡Ah ya sé, mira! Ya me he quitado todo el vello de mis brazos, mis piernas y…— Le dije, dándole otro coscorrón:

—¡No quiero saber! ¡Basta, Penny!— Ella sacó la lengua y dijo:

—¡Ah…! ¡Ya sé! ¿Entonces lo que te da es envidia…? ¿Mi abdomen? ¡Eso es! ¡Verdad?— Agaché la cabeza en señal de derrota… Ella dijo, riendo:

—¡Jajaja! Lo siento, Arlinne… Siento mucho que estés aguada de algunas partes. ¡Jajaja!— «¡Qué? ¡Aguada?» Me enfurecí y le dije, tratando de sujetarla:

—¡Ya verás, quién queda aguada!— Ella salió corriendo a los brazos de Camille, diciendo: —¡Auxilio! ¡Camille! ¡Arlinne me quiere embrujar y me quiere poner cola de lagartija, porque está aguada de su barriga! ¡Ayúdame!— «¡Jajaja! ¡Otra vez eso! ¡Qué mamada! ¡Jajaja!» Camille dijo, siguiéndole el juego:

—¿Es cierto eso, Arlinne? ¿Le quieres poner cola de lagartija a Penny?— Le dije, riendo: —¡Jajaja! ¡Ganas no me faltan!— Ella dijo:

—Penny, ya no le digas cosas a Arlinne…— Penny dijo:

—¡Yo qué…! ¡Ella está mensa!— Lianne dijo, carcajeándose:

—¡Jajajaja! Ustedes dos… La verdad no sé como le hacen, pero siempre me hacen reír… ¡Jajaja!— «¡Pfff…!» Terminé de bañarme a regaña dientes y salí del agua para vestirme e ir con los chicos a ver si necesitaban algo de ayuda…

En el camino, comencé a revisar mi cuerpo… «¿A ver…? ¿Aguada? ¿De aquí? No… ¡Mmmh! Solo hay tres lugares que podrían estar aguados, además de mi barriguita…» Toqué la parte baja de mis brazos… «No, esto está bien… Ahora… Mmmh… La parte alta de mis muslos… No… ¡Fiu! Todo en su lugar…» Por último, puse mis dos manos, una en cada una de mis nalgas y las apretujé para sentirlas… «¡No, todo bien! ¡En orden! ¡Penny chismosa…!» Volteé de reojo y Ray me observaba, sonriendo… Me puse de colores. Él dijo, tratando de disimular la risa:

—¿Qué pasa, peque? ¿Todo bien?— No supe que decir y solo tartamudeé, diciendo:

—¡Eh! Err… ¡No, no es lo que parece!— Él no pudo más y reventó en carcajadas…

—¡Jajaja! Peque, no tienes por que dar explicaciones. ¡Jajaja!— Me puse aún más roja de la cara y le dije, ya sin vergüenza y un poco indignada:

—¡No sé que estés pensando, sátiro! Solo me estaba toqueteando, porque Penny dice que estoy aguada… ¿Verdad, qué no?— Él dijo:

—¡Eh! Peque… ¡Jajaja! No, no estás aguada, solo tienes tu abdomen blandito. Lo demás que te estabas tocando está en orden.— Le dije:

—¡Pero, por qué? ¡Sí hago mucho esfuerzo y ejercicio, trato de no comer tanto! ¿Por qué no puedo tener mi abdomen plano?— Él dijo:

—Amor… ¡Jajaja! Calma… Pues simplemente tú eres así.— Le dije, haciendo un berrinche:

—¡No es justo, hasta Grand tiene su panza dura y…!— Él me interrumpió y dijo, riendo: —¡Jajajaja! ¡Amor, que cosas…! ¡Jajaja! Está bien… ¿Quieres tener un abdomen como el de Penny?— Le dije:

—¡Sí! ¿Cómo le hago?— Él dijo:

—Te ayudaré, pero tendrás que hacer mucho, pero mucho ejercicio…— «¡Eh? ¡Ejercicio?» Le dije:

—¡Más? ¿Además de todo el esfuerzo que ya hago…?— Él dijo:

—¡Sí! No hay otra forma, Arlinne…— «¡Uy…!» Le dije, cambiando mi semblante: —Entonces, creo que mejor, no… Sí ya de por sí, siempre estoy cansada y con sueño. ¿No te molesta que me quedé así, aguadita de mi pancita, verdad?— Él volvió a reír y dijo:

—¡Jajaja! Arlinne… No, incluso me gusta. Tienes tu pancita suavecita como un cachorrito… ¡Jajaja!— «¡Pfff…!» Solo sonreí… Le dije:

—Esta bien, no me gustó la analogía, pero… Me alegra que te guste. Cambiando el tema, ya terminé de bañarme, ¿quieren que los ayude en algo?— Él dijo:

—Pues… Casi todo está listo. Tal vez a ordenar las cosas y ayudar a Camille con la ensalada y los aderezos.— Le dije:

—Está bien, ordenaré el lugar donde vamos a comer. Ellas no deben de tardar…

Los chicos se fueron a bañar y me quedé con Penny a ayudar a Camille a preparar la ensalada… Lianne se sentó a la sombra de un árbol a revisar algunos pergaminos. Cuando todo estuvo listo, los chicos regresaron y Grand comenzó a aderezar la carne y a ponerla al fuego… «¡Mmmh…! ¡Ñam, ñam! Ya se me hace agua la boca…» Fuimos comiendo como la carne iba saliendo de las brasas… «¡Qué rico! Este sabor nunca lo podré sacar de mi paladar. Cuando combino el sabor de la carne con la frescura de esta ensalada, de alguna forma me hace tan feliz».

Terminé satisfecha después de tres porciones. Les dije, contenta:

—¡Muchas, muchas gracias a todos! ¡Estuvo delicioso! En especial a Camille y Grand.— Grand dijo:

—No te preocupes, Arlinne. Que bueno que te haya gustado.— Camille dijo:

—Aún hay algo más, aún no te vayas a dormir…— «¡Eh!» Le dije:

—¿Algo más…?— Ella se puso de pie y trajo una canasta… Dijo:

—Preparé un postre… Pay de fruta de hena.— «¡Uy!» Les dije, emocionada:

—¡Qué rico! Esperaré en lo que terminan los demás, mientras me tomaré un vasito de esta botellita que traje… ¡Jijiji!— Camille negó con la cabeza, mientras sonreía…

Todos terminaron de comer y después comimos el delicioso pay… Le dije:

—¡Camille, qué delicioso! ¡Está muy bueno!— Todos estuvieron de acuerdo. Ella dijo, sonriendo:

—Que bueno que les haya gustado. Me alegra mucho.— Terminamos de llenarnos la boca de manjares y les dije, estirando mis brazos:

—Bien… Todo estuvo muy rico. Es hora de que extienda mi mantita en ese árbol y duerma una rica siesta…— Saqué de mi bolsa mi mantita para acostarme y un par de hilachos para recargar mi cabeza, fui hasta allá y así lo hice. En un instante, me quedé profundamente dormida…

Alguien me jaloneaba de los hombros y una voz me decía insistentemente, como sí estuviera desesperada:

—¡Arlinne! ¡Arlinne! ¡Despierta!— Era la voz de Penny… «¡Eh!» Abrí mis ojos, pero… Me encontraba en un lugar completamente diferente al que me había dormido.

Mis ojos perdidos en la distancia, observaban el rededor… Era de noche. Enormes estructuras metálicas nos rodeaban por todos lados y luz mágica alumbraba todo el lugar. «¿Qué es esto? ¿Dónde estamos?» Vi más cerca de mí, estaba sentada en una roca, sobre una peña que se levantaba enclavada entre las estructuras… Volteé a ver a Penny, pero… Dos personas desconocidas estaban con nosotros. Me les quedé viendo fijamente… Jamás las había visto en mi vida. «¿Quiénes son?» La primera de ellas, una chica como de la edad de Penny, cabello corto de un extraño color… «¿Rojo? ¡No! ¿Rosa…?» Facciones finas y delgadas, pero con la comisura de sus parpados alargados de los extremos, que hacía parecer como si estuviera cerrando los ojos. Su piel era clara, no tanto como Camille, pero sí de un tono claro y hasta diría yo, que un poco amarillo. Vestía ropa extravagante… Una falda más corta que la mía, de color rosa, pero con un diseño que jamás había visto en mi vida. Una blusa blanca con negro, llena de listones y encajes por todos lados… Portaba lo que parecía un báculo… «¡No! ¡Un cetro?» El ridículo atuendo lo completaban zapatillas cortas de color rosa y una tiara color plata con una gema en forma de rombo en la frente. La extravagante chica dijo:

—¿Arlinne, estás bien? Nos asustaste, te llevaste un buen golpe…— «¿Me conoce…? Pero…» Penny dijo:

—¡Arlinne, por favor, dime que estás bien…! Tienes la mirada perdida…— Le dije, sin pensar:

—Si, Penny, pero… Disculpa. No sé lo que estoy haciendo aquí, ¿es un sueño?— Penny se sobresaltó y dijo:

—¡Sueño? No estás bromeando en un momento como este, ¡verdad?— Le dije, sonriendo: —Lo siento… No recuerdo nada de nada, no se ofendan, pero… Ni siquiera sé quienes son nuestros acompañantes.— La chica dijo:

—¡Arlinne, de verdad? ¡Soy yo! ¡Ayaka! ¡No me recuerdas?— Le dije, negando:

—Lo siento… Jamás te había visto en mi vida.— La chica frunció el ceño y por fin, abrió sus ojos por completo… Eran hermosos de un profundo color café.

En ese momento, escuché una pretenciosa risa varonil… Era el otro desconocido. Cabello corto completamente blanco, como el pelo de un anciano y peinado formando puntas con su pelo. Era un joven, tal vez de mi misma edad, estatura media… Tenía los ojos parecidos a los de la chica, pero no tan rasgados de la comisura de sus parpados. Sus facciones se veían endurecidas, portaba una especie de yelmo o media mascara en una parte de su cara… «¿Qué es eso?» Su ropa era más casual… Pantalones negros de alguna tela hecha de algodón, gruesos y corrugados, botas de piel que terminaban en punta. En el torso una chaqueta abierta color azul y una playera blanca… Todo rematado con una pretenciosa sonrisa. El chico dijo:

—¡Jajajaja! Ayaka… ¡Eso solo te puede pasar a ti! ¡Jajaja!— La chica le contestó:

—¡Cállate, Shion! ¡Qué no vez que es serio? ¡Arlinne se lastimó! ¡Eres una bestia!— Él dijo, seguro de sí mismo:

—Todo está bien. La jefa es fuerte como una roca, ¡mira!— Volteó a verme y dijo:

—Jefa, ¿solo bromea, verdad? Hubieras visto la cara de Penny y Ayaka, cuando dijiste que no sabías quien era… ¡Jajajaja!— Yo lo vi, negando con la cabeza y dije:

—Lo siento… Tampoco sé quien eres tú.— Él hizo una exagerada y desencajada mueca… Dijo:

—¡Cómo…? ¡Jefa! ¡No estás bromeando? ¡Soy yo, Shion! ¿No me recuerda…?— La chica comenzó a reír y dijo:

—Ok… ¡Ándele! ¡Jajaja! Después de todo… ¿Quién te podría recordar? ¡Jajaja!— Ambos comenzaron a discutir entre ellos, como sí fueran una pareja de casados… Penny se veía preocupada e inquieta, como si quisiera participar en la discusión, pero mi estado se lo impidiera. Comencé a hablar y ellos pararon su argumento, para escuchar lo que iba a decir… Solo reí como una loca y les dije:

—¡Jajaja! Lo siento, no sé quiénes son, pero algo es seguro… Puedo sentir una fuerte tensión sexual entre los dos…— Penny alzó su rostro al aire y agregué:

—¡Jijiji! Lo siento… Entre los tres, ¡jajaja!— Ambos chicos se quedaron mudos, con sus rostros enrojecidos por la vergüenza y Penny dijo:

—Esto es malo… No discutan. Estamos metidos en un problema.— Ella me volteó a ver muy seria y dijo:

—¿Arlinne, qué es lo último que recuerdas?— Me quedé pensando y le dije:

—¡Ehm! ¡Mmmh…! Pues… Terminamos de comer todos juntos, Ray, Grand, Camille, Lianne, tú y yo. Habíamos ido de día de campo a las afueras del campamento virzuk. Comimos pay de hena y decidí tomar una siesta… Eso es lo último que recuerdo.— Penny se quedó pensando por un momento y de repente, se deformó su rostro con desesperación… Me preocupé y le dije:

—¡Qué? ¡Qué pasa, Penny?— Ella tapó su boca y dijo:

—¡Hay que hablarle a Lianne y a los demás, esto es muy grave!— Le dije:

—¿Penny…?— Ella dijo:

—Lo siento, Arlinne… Eso, que es lo último que recuerdas, pasó hace mucho, mucho tiempo. Tenemos que cancelar el ataque.— Me quedé igual y pensé por un momento… «¿Qué clase de sueño es este? Cada vez estoy más loca…» Luego, ante mis ojos, Penny comenzó a canalizar un conjuro… «¡Waaah! ¡Jajaja! ¡Ese pay sí que me cayó mal! En mi sueño hasta Penny hace magia». Después de un segundo, Penny dijo:

—Listo. Vienen para acá. Esperemos que Camille la pueda ayudar. Ya idearemos algo después para entrar a este lugar, ahorita lo más importante es Arlinne.— Ambos chicos asintieron con la cabeza. Le dije a Penny:

—¿Oye, Penny…? Solo por curiosidad… ¿Cómo cuánto tiempo?— Ella dijo, tratando de recodar:

—No lo sé, Arlinne… Mmmh… Perdí la cuenta. Mucho tiempo… Décadas.— «¡Eh! ¡Décadas? ¡Pero cómo? No hay duda… Es un sueño». Pero algo me molestaba… Parecía tan real y esas personas que no conocía, se veían tan genuinamente vivas y preocupadas por mí…

La inquietud de mis pensamientos fue interrumpida por una estruendosa explosión… Ante nuestros ojos, una parte del paisaje metálico se venía abajo, hecha pedazos. Todos taparon su boca y el chico dijo:

—¡Era una trampa!— La chica gritó:

—¡No!— Penny solo veía en silencio…

«¿Trampa? ¿De qué están hablando?» Una voz interrumpió la escena y una luz brilló detrás de nosotros…

—¡Uf…! Justo a tiempo… No cabe duda, renacuajo se las ingenió para sacarnos de ahí en el momento exacto.— Era la voz de Lianne… Volteé emocionada. Penny ya corría a abrazar a Camille…

Eran los chicos… Me sentía aliviada, todos estaban ahí, tal cuales como los vi antes de ir a tomar mi siesta. «Espera un momento… ¡Ray? ¿Esa es una barba de candado? ¡Pero! ¿Por qué?» Ray se acercó corriendo a mí y dijo:

—¿Peque, estás bien? ¿Cómo te sientes?— Le dije, molesta por su apariencia:

—Estoy bien, solo no recuerdo nada… ¡Jajaja! ¿Quién te dijo que te veías bien así?— Él dijo:

—¡Eh! ¿Así…? No te entiendo.— Le dije, tocando mi mentón:

—La barba…— Él dijo:

—Arlinne… Tú me lo pediste.— «¡Eh? ¡Yo!» Camille dijo, caminando entre los demás:

—A ver, denme tantito espacio… Vamos a ver que tiene Arlinne esta vez.— Ella me empezó a revisar y dijo:

—Abre bien tus ojos.— Los abrí…

Desperté sudando, sin recordar absolutamente nada de mi sueño… «¡Pfff!» Todos jugaban con una pelota y hacían un escándalo… Penny decía:

—¡Jajaja! ¡Sin Arlinne aquí, soy imparable! Nunca me podrán alcanzar, dense por vencidos. ¡Jajaja…! ¡No! ¡No! ¡No se valen brujerías!— Lianne dijo:

—¡Jajaja! ¿Crees qué correría tras de ti, como un animal rabioso? ¡Estás loca! ¡Jajaja!— Todos reían…

Fin del Capítulo 28.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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