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Crónicas de Nadir: La Arquera de los Espíritus y el Maná sin Fin - Capítulo 16

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  3. Capítulo 16 - 16 16-
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16: 16-.

Keon, El Maestro de la Forja 16: 16-.

Keon, El Maestro de la Forja Una vez que las notificaciones de compra se calmaron, cerré los ojos y me concentré en el nuevo icono que aparecía en el borde de mi visión.

[Isla de los Espíritus].

Al seleccionarlo, sentí una ligera presión en el pecho y, en un parpadeo, el entorno de mi habitación desapareció, ahora me encontraba en una playa y al mirar a mi alrededor pude ver la silueta de islas flotantes rodeadas por una neblina plateada.

Caminé un poco por la playa hasta subir una pequeña pendiente y frente a mí justo en el centro habia una cabaña de dos pisos rodeada por algunas palmeras, al lado de la cabaña habia un cobertizo con una forja de piedra que emitía un calor reconfortante, frente al yunque, un hombrecito de apenas 1.3 metros de altura golpeaba un trozo de metal al rojo vivo, era extremadamente musculoso, con la piel bronceada por el fuego y una barba roja que por un momento confundi con las llamas del fuego, su barba era tan larga que casi rozaba su delantal de cuero negro, al verlo no pude evitar pensar (¿es un enano?).

Al notar mi presencia, dejó el martillo de lado y me miró con ojos profundos, su voz sonó como el crujir de una montaña.

– Así que tú eres mi contratista, soy Keon, un espíritu de fuego y tierra de clase media, si buscas armas que no se rompan al primer soplido, has venido al lugar correcto.

Me senti sorprendida por su presencia imponente a pesar de su estatura y le respondí.

– Mucho gusto, Keon, soy Selene, justo venía a preguntarte sobre mi equipo, quiero conseguir habilidades de combate, pero me preocupa que mis flechas de madera no resistan.

Keon soltó una carcajada ronca y me pidió que le entregara una de mis flechas actuales, al tocarla, frunció el ceño con desdén.

– ¿Esto?, esto es basura, niña, si intentas canalizar la energía de una habilidad a través de esta madera muerta, estallará en tus manos antes de que sueltes la cuerda, para usar habilidades de verdad necesitas madera de mayor calidad o, mejor aún, madera espiritual.

– ¿Madera espiritual?

¿Dónde consigo eso?

Señalando la neblina que rodeaba la isla Keon dijo.

– Se recolecta en el Mundo de los Espíritus, pero tú no puedes ir allí, necesitas a Nix, el espíritu recolector, ella puede cruzar la frontera de la isla y traer materiales que no existen en este mundo, sin ella, solo tienes lo que recojas del suelo.

Suspiré un poco decepcionada, pero Keon miró mi almacenamiento y sus ojos brillaron al ver la montaña de ramas que había juntado y dijo rascándose la barba.

– Sin embargo, con esas ramas normales que tienes ahí puedo hacerte algo decente, no serán eternas, pero servirán, puedo forjar flechas reforzadas que resistan la energía de tus habilidades, aunque se romperán después de impactar con el objetivo debido a la presión, por cada 25 ramas, te entregaré un set de 250 flechas.

No lo dudé y le entregué 25 ramas de mi almacenamiento, Keon se puso a trabajar de inmediato, sus manos se movían con una velocidad borrosa y el calor de la forja aumentó, en menos de diez minutos, me entregó un fajo de flechas que lucían mucho más robustas y afiladas que las de Marcus y al tocarlas pude ver su información.

[Objeto: Flecha Reforzada de Keon (Calidad: Común) Daño: +5] ¡Increíble!

aun siendo de calidad común, daban +5 de daño, igualando el daño máximo de mi arco actual, con esto, mi ataque a distancia subiría considerablemente y, lo más importante, finalmente podría comprar mi primera habilidad de combate sin miedo a que mi arma explotara.

– Gracias, Keon, esto cambia mucho las cosas.

– Hmpf, solo asegúrate de traer madera de verdad pronto si no quieres estar recogiendo astillas del suelo toda la vida.

Aunque gruñó, me pareció ver una pequeña chispa de orgullo en su mirada al ver mi reacción antes de volver a su yunque despues de pedirme mi arco y armadura para darles mantenimiento.

Mientras Keon se concentraba en mi equipo, haciendo que las chispas saltaran del yunque con una precisión rítmica, decidí explorar la cabaña, al entrar, me sorprendió la pulcritud del lugar, las paredes eran de una madera clara que parecía emitir un suave resplandor.

En la planta baja había una estancia amplia con una chimenea de piedra y estantes vacíos, esperando ser llenados, al subir por la escalera de caracol al segundo piso, encontré lo que parecía ser una habitación de descanso con una ventana que ofrecía una vista impresionante del océano de neblina plateada, era un refugio perfecto, un lugar donde el tiempo parecía no transcurrir, me senté un momento en el borde de la ventana, disfrutando del silencio absoluto, sintiendo cómo la energía de la isla vibraba suavemente bajo mis pies, entonces el grito de Keon rompió mi trance – ¡Niña!

¡Ya está listo!.

Bajé rápidamente y regresé al cobertizo, mi arco de madera ahora lucía un brillo satinado, como si hubiera sido nutrido y las piezas de cuero de mi armadura se sentían mucho más flexibles y resistentes al tacto, Keon cruzándose de brazos y dijo.

– He reforzado las costuras y equilibrado el arco, no es un equipo de grado épico, pero con mi mantenimiento no te fallará en medio de un combate, ahora lárgate, tengo mucho que organizar en esta forja.

Sonreí, agradecida por su brusca honestidad y cerré los ojos para salir de la isla, en un parpadeo, el aire salino fue reemplazado por el aroma a madera vieja de la habitación, salí de la habitación cargando la tina con mi ropa húmeda y me dirigí al patio trasero.

El sol comenzaba a teñir el cielo de tonos anaranjados y violetas, mientras colgaba la ropa en el tendedero, disfrutando de la nueva ligereza de mis brazos, escuché la puerta de la casa abrirse, la señora Elena se asomó con una expresión apacible.

– Selene, qué bueno que terminaste, deja eso un momento, la cena ya está lista y el estofado no sabe igual si se enfría, Liam ya está sentado esperándote.

Le respondí terminando de asegurar la blusa.

– Ya voy, señora Elena.

Al entrar en la casa, el calor del hogar me envolvió, mientras tomaba mi lugar en la mesa y veía a Liam intentar no morder su pan con mermelada, no pude evitar reirme al ver las miradas furtivas que lanzaba al pan con mermelada mientras trataba de terminar su plato de estofado, pero al distraerse con el pan de mermelada terminaba embarrando un poco de estofado en sus mejillas, se veia muy comico y la señora Elena solo negaba ligeramente con la cabeza mientras reia disimuladamente al verlo así.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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