Crónicas de Nadir: La Arquera de los Espíritus y el Maná sin Fin - Capítulo 18
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- Capítulo 18 - 18 18-
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18: 18-.
El Eco del Disparo Perforante 18: 18-.
El Eco del Disparo Perforante Caminé hacia una zona del bosque un poco más alejada de la orilla habitual, buscando un claro donde los árboles fueran lo suficientemente gruesos para servir de blanco, ya que los de la orilla eran muy delgados y no me permitirían ver bien la potencia de los ataques.
En lo que encontraba un buen lugar para entrenar, me encontré con 4 orugas y 2 conejos, todos de nivel 1; con esta vez y las anteriores, puedo decir que es común encontrar estos dos tipos de presas en esta parte del bosque, y que en su mayoría son de nivel 1; quizá los de niveles más altos estén más adentro del bosque, o quizá están en otra zona que aún no he revisado; mientras observaba mis alrededores por si aparecía algo, encontré un pequeño claro rodeado de árboles gruesos, ideales para mi entrenamiento; entrando en el claro, me posicioné en el que consideré el mejor lugar.
Con un pensamiento rápido, cambié las flechas comunes por las Flechas de Keon; la flecha en mi mano se sentía mucho más equilibrada y resistente que las del señor Marcus.
Al pensar en usar Disparo Perforante, al instante sentí cómo el maná fluía desde mi brazo derecho y se concentraba en la punta de la flecha, empezando a emitir un zumbido agudo, y una tenue luz blanca envolvió la punta; apunté a uno de los troncos más gruesos que estaban a unos 25 metros y solté la flecha.
¡Swoosh!
La flecha no solo voló más rápido de lo normal, sino que, al impactar el tronco, no se detuvo: lo atravesó limpiamente, dejando un agujero perfecto y humeante, y continuó su trayectoria hasta clavarse en un segundo árbol detrás del primero; al impactar el segundo árbol, la flecha se convirtió en polvo dejando un pequeño agujero en el lugar que golpeó.
Al ver el resultado, no pude evitar murmurar un poco sorprendida: – Increíble…
es mejor de lo que pensaba y su daño parece ser mucho más considerable; ahora podré enfrentarme a bestias de nivel similar al cangrejo sin gastar tantos tiros, ya que…
Revisé brevemente mi panel de personaje y noté que, al usar una habilidad, mi resistencia bajaba un punto y, al usar Flecha de Atadura y Tiro de Repulsión, bajaba dos con cada uno, y Salto de Evasión también gastaba uno.
Pasé la siguiente hora practicando el Salto de Evasión, asegurándome de que mi resistencia no bajara de 80, ya que no quería encontrarme agotada si llegaba a aparecer algo con lo que tenga que luchar; al principio fui algo torpe, pero pronto logré coordinar el movimiento: un impulso lateral rápido seguido de un disparo instantáneo en el aire; la sensación de ingravidez por medio segundo era adictiva.
Sin embargo, mi entrenamiento fue interrumpido por un sonido de ramas rompiéndose y, aunque también era de color verde, no era una oruga: era una criatura humanoide pequeña, de piel verde y rugosa con orejas puntiagudas, con un taparrabo y un pequeño garrote de madera en la mano.
[Goblin Explorador – Nivel 3] Al verme, el goblin comenzó a correr hacia mí levantando su garrote de forma amenazadora; en lugar de esquivar, disparé a sus pies una Flecha de Atadura; al impactar, la flecha estalló en un tejido de lianas mágicas que envolvieron sus pies y lo dejaron quieto, casi haciendo que cayera contra el suelo; el goblin estaba forcejeando inútilmente contra las ataduras tratando de liberarse.
Aprovechando el tiempo de inmovilización, disparé rápidamente un Tiro de Repulsión alejándolo 3 metros más de mí, seguido de un Disparo Perforante que atravesó su pecho dejando un agujero del tamaño de un puño, matando al goblin con ese tiro.
La batalla terminó en menos de dos minutos; me quedé de pie en el claro mirando los restos del goblin, respirando rítmicamente; mi resistencia apenas había bajado un poco y la sensación de la batalla se sintió tan natural que me sorprendió.
Pensé que al matar a una criatura humanoide podría tener alguna reacción, pero nada pasó; seguía estando tan tranquila como cuando cazaba los conejos; sea lo que sea que Safira hizo, se lo agradezco, ya que si esto será algo que tendré que hacer con regularidad, es mejor que me acostumbre desde el principio; mientras me acercaba al cuerpo del goblin, revisé la notificación del sistema para ver cuánta EXP me dio.
[Has derrotado a Goblin Explorador Niv.
3.
Has ganado 60 EXP] Parece que me dio la misma que el cangrejo…
aunque fue mucho más fácil de derribar.
Cuando llegué al lado del cuerpo del goblin, no estaba segura de qué hacer con él; no estaba segura de si la aldea podía obtener materiales del cuerpo de un goblin o no; solo pude encogerme de hombros y meter el cuerpo a mi almacenamiento; ya le preguntaré a Silas cuando regrese a la aldea.
Mientras salía del bosque, junté un poco de leña por el camino; ya tengo más de 300 ramas guardadas; me quedaré solo con 25 por si llego a necesitar que Keon me haga otro paquete de flechas y el resto lo dejaré en el almacén de leña en casa de la señora Elena; como esta vez no encontré presas mientras salía del bosque, pensé en dirigirme a la orilla de la playa por si me encontraba más gaviotas.
Y en realidad sí encontré más gaviotas cerca de la orilla de la playa; en la hora que tardé en regresar a la aldea, me encontré 7 gaviotas más, todas de nivel 2, y al probar las flechas de Keon contra ellas me di cuenta de que solo necesitaba una si lograba golpearlas en el pecho o la cabeza, pero si golpeaba otras partes seguía necesitando dos tiros.
Parece que mi botín en esta salida estuvo un poco más bajo que los otros días: solo conseguí 4 orugas, 2 conejos, 7 gaviotas y el goblin; quizá debería pensar en ir a una zona nueva o adentrarme más en el bosque.
Mirando la posición del sol, me di cuenta de que ya pasaba del mediodía; (me pregunto si ya habrán regresado el jefe de la aldea y los otros dos jóvenes despertados…
según Clarissa, Joseph también despertó magia arcana y pudo aprender un hechizo de magia espacial, por eso él siempre acompaña a la persona que tenga que ir a Lazu, porque es el encargado de transportar las mercancías, además de que puede usar magia de viento para pelear si es necesario).
Me detuve un momento a observar las olas del mar; no me cansaba de esta vista, era muy hermosa y tranquila, pero al mismo tiempo guardaba un peligro desconocido debido a las bestias mutadas que habitan en sus profundidades.
(A Ben lo conocí el día del incidente del cangrejo; parecía ser un chico agradable y alguien con quien es fácil llevarse bien; solo espero que Leo y Joseph sean igual que él; la señora Elena dice que Leo es un chico serio y responsable; solo espero poder llevarme bien con él, ya que aún tengo que quedarme al menos 10 días más en su casa…) Dejé de mirar el mar y apresuré mi regreso a la aldea; primero iría a la tienda de Silas para vender mis presas y ver qué puedo hacer con el cuerpo del goblin.
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