Crónicas de Nadir: La Arquera de los Espíritus y el Maná sin Fin - Capítulo 20
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- Capítulo 20 - 20 20-
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20: 20-.
¿Goblins cerca de la Aldea?
Mi primera misión de exploración 20: 20-.
¿Goblins cerca de la Aldea?
Mi primera misión de exploración Metí la mano en mi almacenamiento y, ante la mirada expectante de Alastor y Clarissa, comencé a colocar las pruebas de caza sobre el escritorio.
Primero, los 12 cuernos de conejo que tintinearon levemente al apilarse; luego, los 16 picos de gaviota, afilados y limpios; y finalmente, con un gesto más serio, coloqué la oreja derecha del goblin.
El señor Alastor revisó los materiales conforme los sacaba y asentía para sí mismo.
– Veamos… por los cuernos de conejo son 3 cobres cada uno, lo que suma 36 cobres; estos conejos pueden ser una gran molestia, ya que suelen ser un poco agresivos y dificultan el ir a recoger leña al bosque y en ocasiones llegan a la aldea y se comen lo poco que logramos sembrar.
Por los picos de gaviota, al ser una plaga aérea difícil de abatir, pagamos 5 cobres, sumando 80 más; es de gran ayuda que puedas derribarlas, ya que suelen robarnos los pescados del área de secado causándonos una gran pérdida…
Y por el goblin… Su rostro se ensombreció al tocar la oreja rugosa.
– La recompensa estándar por goblin es de 10 cobres.
En total, son 126 monedas de cobre por tu contribución a la seguridad de la aldea.
Mientras Alastor contaba las monedas, su mirada se clavó en la mía.
– Ahora, Selene, necesito que seas precisa.
¿Dónde exactamente viste a esta criatura?
Les expliqué el lugar donde lo había encontrado, tratando de recordar la ubicación exacta.
– Fue en el claro del norte, a unos veinte minutos de la orilla.
Estaba oculto entre los arbustos cerca de los árboles más antiguos.
No parecía estar cazando comida; se movía como si estuviera marcando el terreno.
Alastor intercambió una mirada cargada de significado con Clarissa.
El ambiente en la oficina se volvió pesado y el jefe dijo: – Si hay exploradores, el campamento base no debe estar a más de un par de kilómetros.
Clarissa, no podemos esperar a que se fortalezcan.
Reúne a los chicos de inmediato.
Necesito que Ben, Joseph y Leo investiguen ese claro y los alrededores.
Clarissa asintió, su rostro habitualmente amable ahora estaba serio y tenso por lo que esto podría significar.
– Yo iré con ellos como apoyo y guía.
Luego, al volverse hacia mí con una mirada suplicante, dijo: – Selene… sé que todavía te estamos tratando como a una paciente, pero tu puntería y tu capacidad de detección son superiores a las de cualquiera aquí.
¿Podrías acompañarnos?
Tu apoyo a distancia podría ser la diferencia entre una exploración segura y una emboscada.
Me sorprendió que me lo pidiera directamente, pero acepté sin dudar.
Era la oportunidad perfecta para probar mis nuevas habilidades en un escenario real.
– Iré con ustedes.
– Gracias, Selene…
Ve a prepararte.
Saldremos en una hora desde la plaza.
Yo iré a buscar a los chicos y a preparar los suministros médicos y las pociones de maná que podamos necesitar.
Salí de la oficina a paso veloz hacia la casa de la señora Elena.
Al llegar, fui directo al almacén y descargué la enorme montaña de 275 ramas de leña que había recolectado, llenando el almacén; luego entré a la cocina, donde la señora Elena estaba preparando la mesa.
– ¡Niña, regresaste!…
¿Pasó algo?
Te ves con mucha prisa.
Me acerqué a la mesa y le dije mientras sacaba de mi almacenamiento el kilo de carne de gaviota fresca y las 130 bayas negras: – Señora Elena, tengo que salir con Clarissa y los demás a una inspección en el bosque.
Aquí tiene esto para la cena.
Por favor, no se preocupe, Clarissa estará con nosotros.
La señora Elena tomó la carne con manos temblorosas, preocupada por el peligro, pero asintió al oír el nombre de Clarissa.
– Ten mucho cuidado, Selene.
Liam se pondrá triste si no regresas para probar la mermelada.
Le di un rápido abrazo de despedida y salí de la casa, regresando a la plaza; antes de que saliera por completo, la señora Elena me habló y me dijo que esperara un poco, en lo que me preparaba un sándwich para que comiera algo rápido antes de que tuviera que regresar al bosque.
Cuando llegué a la plaza, el ambiente era eléctrico.
Un grupo de cuatro personas esperaba cerca de la carreta de suministros.
Clarissa, que ya vestía una túnica de viaje reforzada con cuero, me vio acercarme y me hizo una seña.
Al verme con la armadura ajustada y el arco, los tres jóvenes que la acompañaban guardaron silencio, evaluándome con curiosidad.
– ¡Puntual como siempre, Selene!
Chicos, escuchen.
Ella es Selene; sus habilidades con el arco son las que nos permitirán entrar en ese claro con ventaja.
Ella fue quien abatió al explorador goblin esta mañana.
Ben, a quien ya conocía por el incidente del cangrejo, dio un paso al frente con una sonrisa amplia, apoyando su mano en el pomo de una espada corta y dijo: – Ya decía yo que esa puntería no era normal.
Bienvenida al equipo, Selene.
Con lo que hiciste con aquel cangrejo, me siento mucho más tranquilo teniéndote en la retaguardia.
Clarissa señaló entonces al joven que estaba apoyado contra la carreta.
Era alto, de complexión delgada pero fibrosa, y vestía una túnica azul oscuro con bordados rúnicos en las mangas.
Sus ojos, agudos y calculadores, me recorrieron de arriba abajo.
– Él es Joseph.
Nuestro usuario de magia arcana y viento.
Él se encarga de la logística y el control del campo.
Joseph asintió levemente, manteniendo una distancia profesional.
– He oído que también manejas magia arcana.
Será interesante ver cómo fluye tu energía en combate.
No estorbes mi trayectoria de viento y nos llevaremos bien.
Finalmente, el tercer joven se adelantó.
Al verlo, entendí por qué Liam lo admiraba tanto.
Tenía el cabello oscuro y una expresión severa que recordaba a la de un soldado veterano, a pesar de su juventud.
Llevaba una espada en la cintura y a la espalda un arco corto colgado del hombro.
– Y él es Leo, el hermano mayor de Liam; como puedes ver, él y Ben manejan espadas, por lo que ambos serán la vanguardia del equipo.
Leo me miró fijamente; su voz fue respetuosa, aunque cargada de una seriedad pesada cuando dijo: – Mi abuela y mi hermano no dejan de hablar de ti, Selene.
Gracias por cuidar de ellos y por la leña.
Pero esto no es el jardín trasero; un campamento goblin es impredecible.
Mantente cerca de Clarissa y no dispares a menos que estés segura.
No queremos flechas perdidas en nuestras espaldas.
Clarissa aplaudió para cortar la tensión.
– Basta de charlas.
Joseph ya ha preparado los suministros.
La situación es esta: Selene encontró al explorador en el claro del norte.
Si hay uno, hay más.
Nuestro objetivo es localizar el asentamiento, evaluar su tamaño y, si es posible, eliminar la vanguardia antes de que decidan atacar la aldea.
Joseph, ¿está todo listo?
– El viento está a nuestro favor.
Podemos movernos rápido y en silencio.
Al escuchar su respuesta, nos miró a todos y dijo: – Entonces, partamos.
Selene, tú guías hasta el claro.
Ben, tú vas en la vanguardia.
Leo, cubre el flanco derecho.
Joseph, mantente en el centro conmigo.
¡Movámonos!
Mientras salíamos de la aldea en formación, sentí la mirada de Leo sobre mí de vez en cuando.
También escuché una notificación del sistema sonar.
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