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Crónicas de Nadir: La Arquera de los Espíritus y el Maná sin Fin - Capítulo 5

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5: 5-.

Una nueva identidad 5: 5-.

Una nueva identidad – ¿Dónde estoy?

Elena respondió con una sonrisa mientras me entregaba el cuenco.

– Estás en Caelum, una pequeña aldea de pescadores en el Reino de Bramush, te encontramos en la orilla…

soy Elena, mi nieto fue quien te vio primero…

toma, esto te ayudará a recuperar fuerzas, es caldo de almeja sol, muy nutritivo, ideal para reponer fuerzas, en este momento te encuentras muy débil, por lo que necesitas comer esto para que te ayude.

Acepté el cuenco y al tocarlo, el sistema volvió a parpadear sutilmente en mi visión periférica: [Objeto: Caldo de Almeja Sol (Calidad: Normal) Efecto: Restaura 20 HP y aumenta la recuperación de Resistencia por 10 minutos].

– Gracias, soy Selene…

huele delicioso.

Comí en silencio mientras Elena me contaba cómo me habían rescatado; según ella, yo era una de las víctimas de un naufragio reciente, no me molesté en desmentirlo ya que era la historia perfecta para mi situación actual, no tuve que mentir, simplemente asentí y dejé que ella rellenara los huecos de mi historia, para ellos, yo era una joven que tuvo la mala suerte de naufragar en una tormenta.

Cuando terminé de comer el caldo, le pregunté un poco confundida, ya que el sistema decía que tengo una armadura de cuero pero no la encontré en mi almacenamiento y tampoco la tenía puesta, lo que quiere decir que debe estar en otra parte.

– ¿Dónde están mis cosas?

Ella señaló hacia el armario y dijo: – Tu equipo y ropa están ahí, es una armadura de cuero bastante sencilla, pero el jefe de la aldea dice que parece estar bien cuidada, tuvimos que cambiarte la ropa mojada para que no enfermaras más ya que estás muy débil y sería malo dejarte con ropa mojada, así que la curandera te prestó un cambio de ropa de su hija; como estuviste todo un día inconsciente tu ropa ya está seca y puedes cambiarte si así lo quieres.

Al acercarme al armario y ver la armadura un pequeño cuadro apareció sobre ella.

[Armadura de Cuero Ligera.

Defensa Física: 30] – Ya veo…

gracias por la ropa.

Elena tomó el cuenco vacío y caminó hacia la puerta mientras me decía: – El jefe de la aldea pensó que estarías inconsciente algunos días más así que esta mañana, un poco antes del amanecer, se fue a la ciudad Lazu para avisar que te encontramos; como el viaje en carruaje tarda 7 horas de ida es probable que regrese en 2 o 3 días ya que también tenía que conseguir algunos suministros para los pescadores, en lo que él regresa puedes quedarte aquí y descansar, aún te ves un poco pálida por lo que sería mejor que te recuperaras, no necesitas esforzarte, le avisaré a la curandera que ya despertaste para que te revise nuevamente.

– Entiendo, gracias por permitirme quedarme en su casa…

en este momento no tengo cómo pagarle, pero encontraré una manera para devolverle su amabilidad.

– No te preocupes niña, no es la gran cosa, cualquiera hubiera hecho lo mismo que yo.

Una vez que la señora Elena salió de la habitación tomé mis cosas del armario; la armadura consistía de 3 piezas: una pechera que solo cubría la mitad de mi torso y daba +15 de defensa, unos brazales que cubrían desde mi muñeca hasta unos centímetros antes del codo, incluso tenía unos filamentos que se ajustan a mi antebrazo, lo justo para no molestarme al momento de disparar el arco y daba una defensa de +5, y por último un par de espinilleras que cubren desde la rodilla hasta el tobillo y daban un +10 de defensa.

La armadura no tenía requisitos para usarla y tampoco era pesada, así que supongo que podré usarla sin problemas cuando sea necesario; toda la armadura era de color marrón oscuro, en cuanto a mi ropa eran un pantalón negro y una blusa de manga larga de color gris claro, no estoy segura de qué material era la tela pero creo que era algo similar al algodón y como se sentía más suave que la ropa que traigo puesta actualmente no dudé y me cambié.

Como la ropa que me quité era prestada tenía que lavarla antes de regresarla, pero en este momento no tengo ni una sola moneda de cobre por lo que no puedo comprar jabón para lavarla, así que tendré que esperar un poco antes de regresarla.

Guardé la armadura en mi almacenamiento, ocupando 3 espacios, dejándome solo 4 espacios libres; aún tenía que hacer pruebas con mi almacenamiento para ver si al guardar algo puedo apilar los objetos similares o si necesita un espacio por objeto.

También necesito empezar a moverme para poder acostumbrarme a este cuerpo, ya que lo siento algo lento, también me gustaría probar el arco, pero para eso necesito un lugar adecuado, no me gustaría causar algún accidente por una flecha mal disparada.

Cuando salí de la habitación pude ver el resto de la casa de la señora Elena: había otra puerta al lado de la que acababa de salir, quizá otra habitación, y frente a mí estaba una pequeña cocina, con una de esas antiguas estufas hechas de barro o ladrillos que usaban leña, dos gabinetes, los cuales supongo que uno era donde guardaban los tazones, vasos y cucharas y el otro quizá sea la alacena, también había un barril donde supongo se almacena el agua potable.

Al otro lado de la cocina había una pequeña mesa cuadrada con 4 sillas; todos los muebles lucen un poco viejos y algo desgastados, aun así, todo está muy limpio y ordenado.

Cuando salí de la casa no pude ver a la señora Elena por ningún lado, también pude percibir con más claridad el aroma a sal, así como un ligero aroma a mariscos; no era un aroma fuerte, pero se notaba que era una aldea de pescadores, las casas estaban algo retiradas entre sí y cada una tenía una pequeña cerca de madera; estaba indecisa de qué hacer ya que no podía salir sin avisar a la señora Elena ya que no quería que se preocupara por mí, estaba considerando si sería buena idea ir a la casa de al lado para buscarla cuando escuché una voz infantil gritar: – ¡NO!, no puedes entrar aquí…

¡busca otro lugar!

El dueño de la voz parecía estar nervioso, así que me dirigí hacia él; la voz venía de la parte trasera de la casa y cuando me acerqué vi que era un pequeño niño de unos 4 o 5 años que parecía había estado regando los vegetales sembrados en el patio, a sus pies estaba tirada una pequeña cubeta con agua y el niño parecía desesperado mientras miraba fuera de la cerca; seguí su mirada y noté qué lo tenía tan inquieto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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