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Crónicas de Nadir: La Arquera de los Espíritus y el Maná sin Fin - Capítulo 6

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6: 6-.

El arco vuelve a tensarse: Movimientos fluidos, flechas letales.

6: 6-.

El arco vuelve a tensarse: Movimientos fluidos, flechas letales.

Al seguir la mirada del pequeño noté 3 orugas del tamaño de un gato cada una y por la forma en que avanzaban era claro que tenían como objetivo entrar a este patio, probablemente estaban buscando comida y al notar los vegetales que hay aquí comenzaron a dirigirse hacia aquí cuando el pequeño las notó.

El pequeño estaba tan nervioso que aún no se daba cuenta de que estaba unos pasos detrás de él, como estaba cerca de él podía escuchar sus murmullos.

– ¿Qué hago?…

mi hermano mayor no está y la abuela fue a la casa de la curandera…

no hay nadie que pueda ayudarme…

pero si los dejo entrar se comerán nuestros vegetales y no tendremos comida…

yo…

yo soy un hombre…

y un hombre debe proteger su hogar, eso es lo que siempre dice mi hermano…

El pequeño estaba tan inquieto como una hormiga en un sartén caliente y por un momento pareció llegar a una solución y parecía estar buscando algo; las orugas aún estaban unos metros fuera de la cerca así que aproveché el momento para ver si podía ver su información y me concentré en ellas.

[Oruga Tova – Nivel 1] Las 3 eran de nivel 1, estaban a un poco más de 20 metros de distancia y podía ver un punto rojo en sus cabezas, supongo que ese era su punto débil; el viento no era fuerte en este momento lo que me daría un disparo tranquilo y no había obstáculos al frente…

no había otra situación más ideal que esta para probar mi desempeño con el arco, (Sistema, equipa arco y carcaj).

[Se ha equipado con éxito Arco de Aprendiz y Carcaj] En ese momento el carcaj apareció en mi espalda y el arco en mi mano, era similar al que solía usar en mis entrenamientos, solo que este era de madera…

este no era el momento para admirar mi arco, saqué una flecha del carcaj y la coloqué en el arco, mis movimientos fueron fluidos, sin dudar…

sin dolor…

una pequeña sonrisa se formó en mi rostro sin darme cuenta.

Apunté a la oruga del centro ya que era la que estaba más cerca, estiré la cuerda del arco lo más que pude y apunté a su punto débil.

Cuando solté la flecha, salió disparada con una velocidad que me sorprendió un poco ya que incluso podía escucharla cortar el viento, la flecha golpeó a la oruga ligeramente cerca de su punto débil y vi unas notificaciones aparecer, pero no les presté atención y volví a sacar otra flecha para apuntar a la segunda oruga.

Cuando disparé mi primera flecha el niño se sorprendió y volteó rápidamente para verme y su mirada se movía entre mi cara, el arco en mis manos y las orugas con su boquita ligeramente abierta por la sorpresa y sus ojos brillando con admiración.

Pude matar a las primeras 2 orugas con una flecha cada una pero con la tercera necesité 2 ya que se había percatado del ataque y su velocidad aumentó; su velocidad no fue la que me hizo fallar la primera flecha que le tiré, fue la habilidad que usó: cuando estaba a unos 5 metros de la cerca su cuerpo brilló ligeramente y se impulsó hacia adelante a gran velocidad impactando contra la cerca y destruyéndola, ese movimiento me hizo fallar por muy poco, pero pude aprovechar que quedó aturdida después del choque para matarla.

Cuando maté a la tercera oruga el pequeño pareció emocionarse y comenzó a hablar rápidamente mientras me rodeaba y daba pequeños saltos de alegría.

– ¡Wow!

eso fue increíble, ni siquiera mi hermano mayor puede matarlas de un solo tiro, señorita usted es asombrosa.

Cuando regresé el arco y el carcaj a mi almacenamiento volvió a emocionarse un poco más.

– ¡Wow!

incluso puedes usar magia espacial…

Estaba empezando a sentirme un poco avergonzada por toda su emoción y traté de cambiar su atención hacia otra cosa al decir: – Una de ellas destruyó una parte de la cerca, lamento no haber llegado antes.

El pequeño se detuvo y giró su cabeza en dirección a la cerca y pareció desanimarse un poco.

– Espero que no aparezcan conejos ahora que la cerca se rompió…

solo podemos esperar a que regrese mi hermano mayor para que la repare…

por cierto señorita, ¿no va a recoger las orugas para venderlas?

Al escuchar su pregunta volteé a ver las 3 orugas mientras decía: – ¿Vender las orugas?

El pequeño asintió y las señaló al decir: – Mi hermano mayor suele cazarlas y venderlas al papá de Marian, también se las cambia al papá de Julián por flechas.

Al escuchar sus palabras no pude evitar pensar: (¿en serio puedo cambiar orugas por flechas?, eso podría ayudarme mucho, ya que sentí que estas flechas son muy frágiles y no creo que funcionen para más de un tiro); cuando me acerqué a recoger a la oruga que estaba en la cerca revisé la flecha y efectivamente tenía grietas por lo que no podría volver a usarla, saqué la flecha de la cabeza de la oruga y guardé la oruga en mi almacenamiento, hice lo mismo con las otras 2 y noté que sus cuerpos se apilaban en un espacio de mi almacenamiento, lo que fue un gran descubrimiento ya que esto significaba que podría cazar varias presas y guardar sus cuerpos sin utilizar mucho espacio.

– Señorita, ¿usted es la persona que encontramos en la playa, verdad?…

¿ya se siente mejor?…

mi abuela dijo que necesitaba descansar para recuperarse.

Este pequeño parecía hablar incluso por los codos…

¿son así todos los niños pequeños?…

aun así era bastante simpático, por lo que le sonreí un poco mientras le respondía: – Umm, ya me siento un poco mejor, por lo que puedo caminar un rato…

por cierto, ¿cómo te llamas?, yo soy Selene, puedes llamarme por mi nombre.

– ¡Oh!, yo me llamo Liam.

Liam y yo juntamos los pedazos de madera que solían ser parte de la cerca y los colocamos junto a la leña, al hacerlo notamos que no quedaba mucha leña y Liam dijo que le avisaría a su abuela; aproveché ese momento para preguntarle más sobre lo que mencionó sobre las flechas.

– Liam, antes dijiste que tu hermano cambiaba orugas por flechas, ¿verdad?

– Sí, el papá de Julián sabe hacer flechas y mi hermano suele comprarle…

¿también quieres cambiarle flechas al papá de Julián?

– Me gustaría cambiarle algunas flechas, ¿crees que podrías llevarme con el papá de Julián?

– Claro, yo conozco a todos en la aldea, puedo llevarte, pero tenemos que avisarle a la abuela o nos regañará si salimos sin permiso.

No resistí la tentación y le acaricié la cabeza a Liam, alborotando un poco su cabello…

no pareció molestarse ya que sonrió mientras yo decía: – Eres un buen niño, esperemos a que regrese tu abuela para pedirle permiso.

Justo en ese momento escuché la voz de la señora Elena detrás de nosotros.

– ¿Para qué necesitan mi permiso?

Ambos volteamos cuando escuchamos la voz y vimos a la señora Elena acompañada de otra mujer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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