Crónicas de Nadir: La Arquera de los Espíritus y el Maná sin Fin - Capítulo 8
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8: 8-.
El valor de un disparo certero 8: 8-.
El valor de un disparo certero Clarissa se quedó un poco más de tiempo, donde pude enterarme de cosas nuevas; para empezar, Clarissa era la encargada del pueblo en ausencia del jefe de la aldea y aparte de ella solo había tres personas con energía despierta y eran ellos los que se encargaban de la seguridad de la aldea.
También parece que la aldea no es muy grande y su principal fuente de ingresos es la pesca; como incluso los peces de este mundo mutaron por la energía oscura de los Heraldos, no es tan fácil capturarlos por lo que necesitan hacer sus herramientas con materiales de otras bestias, como la seda de las arañas del bosque o huesos y caparazones de otros tipos de bestias y para capturarlos también se necesitaba un tipo especial de cebos hechos de los diferentes tipos de orugas.
Como había matado 3 orugas, Clarissa me dijo que podía vender sus cuerpos a los pescadores o cambiarlas por otras cosas, que el precio de las orugas variaba dependiendo de la calidad del cuerpo: mientras más entero esté, su precio será mayor; me dijeron que los precios están entre las 15 y 35 monedas de cobre.
También cuando le pregunté si podía recorrer la aldea me dijo que sí, solo que no me esforzara demasiado y que tomara pequeños descansos para que no afectara mi recuperación.
Al escuchar que podía salir a caminar por la aldea, Liam comenzó a saltar levantando la mano diciendo que él me enseñaría toda la aldea, pero antes de ser arrastrada por un muy emocionado Liam, le pedí permiso a la señora Elena; ella solo sonrió y le dijo a Liam que no corriera mucho porque yo aún no estaba recuperada del todo.
Fue muy gracioso ver a un niño pequeño actuar como mi guardaespaldas después de oír las indicaciones de su abuela y de Clarissa.
Cuando salimos de la casa Liam se quedó pensando un momento antes de voltearse y preguntarme: – ¿Qué te gustaría visitar primero?…
podemos ir al muelle, al área de secado y ahumado, al área de tejido…
también está donde reparan los barcos y…
Como Liam se quedó pensando en otros lugares, pensé en lo que me dijo antes sobre cambiar las orugas por flechas y le dije: – ¿Puedes llevarme con el papá de Julián?…
me gustaría ver si puedo cambiarle las orugas por algunas flechas.
Liam asintió y tomó mi mano mientras comenzaba a caminar en una dirección y decía: – Sí, la casa de Julián está por este lado.
Liam parecía ser un niño muy social ya que se detenía cada que alguien le hablaba y no perdía oportunidad para presentarme a los demás, especialmente a sus amiguitos; yo aprovechaba los momentos en que se detenía a contarles a los otros niños cómo me había encargado de las orugas para descansar y recuperar un poco el aire, ya que no me era muy fácil seguir el ritmo de Liam por lo que tenía que apresurar mi paso; esto a su vez hizo que mi resistencia se consumiera más rápido y no pude evitar pensar: (Supongo que lo primero que haré al subir de nivel será asignar unos cuantos puntos a fuerza para aumentar mi resistencia y también a vitalidad si quiero dejar de parecer enferma, creo que tengo que mejorar esos dos primero a un nivel aceptable que me permita moverme sin dificultad y también para que mi cuerpo no se sienta tan pesado, ya que hace que mis movimientos sean más lentos de lo que pensaba).
Pronto llegamos al frente de una casa donde un niño de unos 6 años jugaba con un palo simulando que era una espada; al ver al niño Liam agitó la mano y gritó: – ¡JULIÁN!
Cuando el niño volteó parecía querer decir algo pero se detuvo al verme y Liam tomó mi mano y aceleró el paso mientras decía: – Julián, venimos a ver a tu papá…
Selene quiere ver si puede cambiarle flechas.
El niño, quien ahora sabía que era Julián, parecía estar curioso por quién era yo, por lo que le sonreí y asentí con la cabeza a modo de saludo; el pequeño se sonrojó un poco antes de salir corriendo al interior de su casa mientras decía: – Iré a hablarle a mi papá…
no tardo.
Solo tuvimos que esperar unos dos minutos cuando vimos salir a un hombre alto y robusto, con piel bronceada; parecía estar en sus treinta y tantos, cuando nos miró se acercó a nosotros y dijo: – Buenos días, señorita y Liam…
mi hijo dice que le gustaría cambiar algunas flechas.
Antes de que yo pudiera decir algo Liam se me adelantó al decir: – Tío Marcus, Selene mató 3 orugas y le conté que tú le cambiabas las orugas a mi hermano por flechas.
El señor Marcus asintió y dijo: – Ya veo…
es solo que no soy un herrero y mis flechas son muy sencillas, solo algo que comencé a hacer para los jóvenes de la aldea por lo que no estoy seguro si cumplirán con sus estándares, señorita.
– Entiendo…
¿me permitiría ver las flechas primero?
– Claro, por favor pasen.
Entramos a lo que parecía ser un pequeño taller de carpintería y el señor Marcus fue a la parte trasera y regresó con un paquete de flechas; solo por el tamaño del paquete creo que hay unas 40 o más flechas en él, el señor Marcus dejó el paquete en una mesa y sacó una flecha antes de dármela para que la revisara; en cuanto tomé la flecha pude ver su información: [Flecha de Madera (Común) Daño: +2] (Es igual a las que me dio Safira, solo es adecuada para un tiro); dejé la flecha en la mesa junto al paquete después de revisarla bien y levanté la vista para mirar al señor Marcus y preguntar: – ¿Qué precio tiene el paquete de flechas y cuántas flechas hay en el paquete?
– Hay 50 flechas en el paquete, su precio es de 20 monedas de cobre.
(Parece un buen precio).
– Liam me dijo que usted podría estar interesado en cambiarme unas orugas…
¿aún está comprando orugas?
– Sí, aún estoy comprando orugas, pero necesito verlas para poder hacerte una oferta.
Con un solo pensamiento saqué las 3 orugas de mi almacenamiento y las hice aparecer en la mesa al lado del paquete de flechas; ver aparecer las orugas de repente sorprendió al señor Marcus pero pronto comenzó a revisarlas mientras decía: – Umm, son de buen tamaño, sus cuerpos también están en buenas condiciones sin muchas heridas, parece que solo necesitaron un golpe…
son de excelente calidad; dado su tamaño y calidad puedo ofrecerte 35 cobres por cada una…
¿te parece bien?
(35 cobres…
eso hace 1 plata y 5 cobres, puedo comprar unos 2 paquetes de flechas y tener para comprar algunos suministros más adelante).
– Me parece bien, también me gustaría comprarle dos paquetes de flechas.
– Muy bien, de momento solo tengo un paquete listo; si está de acuerdo puedo tener el otro para mañana por la mañana, si se está quedando en la aldea puedo hacer que mi hijo le entregue el otro paquete.
– No hay problema, actualmente me estoy quedando en casa de la señora Elena, la abuela de Liam; puede mandarme las flechas a su casa.
Después de cerrar el trato guardé el paquete de flechas y las 65 monedas de cobre en mi almacenamiento; una vez que salí del taller del señor Marcus encontré a Liam jugando al frente, en cuanto me miró se despidió de Julián y continuamos nuestro recorrido por la aldea.
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