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Cronicas de Rigel - Capítulo 70

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  4. Capítulo 70 - Capítulo 70: Pasillo de mal gusto
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Capítulo 70: Pasillo de mal gusto

—“¡Qué mal, qué mal, qué mal…! ¡Se supone que debo pelear en serio! ¡¿Qué hago si uno de mis ataques se desvía al señor Calius?! ¡Su padre me matará!”

Balbuceaba Kaya nuevamente, escondida tras unos escombros.

La sala era como la de una coronación, con colores entre lo fuerte y lo tibio, pero siempre con una alfombra roja, donde se situaba la pelea de Calius y la mujer del velo.

Calius se movía ligeramente mientras mantenía su vista tensa centrada en la mujer tras el velo blanco.

—“Ahora debería…”

De abajo del velo salió un tentáculo largo, totalmente viscoso y negro. Calius saltó apenas lo detectó, como si lo estuviera esperando. Giró ligeramente en el aire, levantando firmemente con una mano su pistola que provenía del éter, apretando el gatillo; usó una bala normal.

—“No, eso no… otra vez.”

Salió otro tentáculo desde abajo del velo. Calius apoyó la mano en el suelo y, con un pequeño sobreesfuerzo, se levantó nuevamente en el aire. Manteniendo su pistola firme, apretó el gatillo.

El sonido de la pistola se llenó de un azul oscuro brillante, el brillo sutil llegando a atraer la atención de Kaya, quien observaba desde los escombros.

Entonces, una ráfaga con un sonido denso y débil salió disparada hacia la mujer, dejando un gran brillo ante Kaya, quien se volvió a esconder.

De abajo del velo salían algunos tentáculos más, tratando desesperadamente de desviar el ataque, algo imposible, dándole de lleno al final y empujándola cerca de la pared.

Calius cayó al suelo con calma, apretando su estómago un poco y quejándose en silencio.

—“Ahí se fue… creo que un tercio de la fuerza que me otorga ella…”

La mujer del velo se recomponía, o eso intentaba, estaba atontada. Kaya se dio cuenta de ello y rápidamente se levantó para tirar su carta.

Antes de que pudiera hacerlo, un brillo morado que parecía cortar la realidad atravesó a la mujer del velo.

Calius se confundió; Kaya se sorprendió con un ruidito agudo y pequeño.

Otro corte apareció encima del otro, este atravesándolo, marcando una X sobre la mujer, cortándola y haciéndola desaparecer al instante como polvo, demostrando una fuerza abrumadora.

De atrás del polvo emergió una mujer alta con una katana totalmente gris, con una mirada apagada.

—“Y-Yuzuki…?” —murmuró Kaya, acercándose lentamente a Calius.

El ente de color gris elevó ligeramente la katana. Calius se alertó al instante.

—“¡Atrás!” —dijo con voz seca, corriendo hasta sobrepasar a Kaya y esconderse en los escombros.

Kaya, sin entender mucho, lo siguió rápidamente. Justo cuando llegó a su lado, un poder destellante fue desatado, liberando ondas de éter morado sobre ellos, pasando a los lados; era como un tornado desordenado y hecho totalmente de éter de color morado.

—“¿Qué se supone que es esto…?” —murmuró Calius, algo pensativo.

—“Una copia de las habilidades y cuerpo de Yuzuki… un clon.”

[…]

—“No hay mucho que hacer, ¿no? A correr.”

Calius se levantó y empezó a correr hacia la puerta de salida.

Kaya se sorprendió y se puso algo nerviosa, soltando balbuceos en voz baja, pero se levantó rápidamente, siguiéndole el ritmo a Calius.

El clon de Yuzuki simplemente los observó fijamente.

Cuando llegaron a la puerta, el clon de Yuzuki aparentaba dar un solo paso, pero su cuerpo sobrepasó toda la sala como un rayo, alcanzando en un instante a los dos. Sin siquiera observarlos, alzó su katana.

Calius trató de avanzar más rápido; Kaya igual, pero ella reaccionó por instinto, lanzando sutilmente su carta y haciéndola chocar con la katana, la cual parecía ser una extensión del cuerpo del clon.

Una leve explosión dejó sin vista la salida. Calius se dejó ver cuando empezó a correr por el largo pasillo.

Las paredes eran grises y había un olor a nuevo por todos lados. El piso era una alfombra de mal gusto, con cuadrados rojos y amarillos.

Kaya, entre grititos leves, trató de seguirle el ritmo.

El humo fue totalmente esfumado con un solo movimiento de la katana del clon de Yuzuki, este empezando a impulsarse hacia ellos. Logró llegar en un instante al lado de Kaya, deteniéndose entre su avance como el clon.

Agachando la cabeza, logró esquivar el tajo de la katana. En movimientos torpes, trató de seguir corriendo.

Kaya estaba nerviosa, seguía esquivando con movimientos torpes y justos al arma de Yuzuki, mientras el clon simplemente hacía movimientos sutiles.

Calius se detuvo abruptamente para tomar otro pasillo; todos parecían infinitos.

—“¡S-señor Calius, por favor no se detenga!” —dijo Kaya. El clon de Yuzuki empezó a caminar por la pared, para luego impulsarse hacia ella, pasar a su lado rozándole la cabeza y romper totalmente la pared.

—“¡Q-qué clon tan fuerte!” —dijo Kaya.

Calius seguía avanzando, observando su camino.

Se detuvo nuevamente, observando detrás de él.

El clon de Yuzuki saltó al techo, y al poner sus piernas en este, tomó un impulso monstruoso hacia Kaya.

—“¡N-N-N-NO!” —balbuceó Kaya.

Por instinto, invocó nuevamente su carta, haciéndola explotar en una onda de fuego que chocó con la katana del clon de Yuzuki, resultando en una fuerte explosión.

—“Kaya…?” —murmuró Calius, observando la explosión.

—“¡Ya déjame, déjame, dejameeee!”

Kaya empezó a correr tras Calius, quejándose mientras el clon de Yuzuki volvía a deshacerse con un golpe del humo.

—“Kaya… no creo que nos deje ir, peleam-”

—“¡Imposible, aunque sea una copia, Yuzuki es letal!”

En un descuido de Calius, Kaya se obligó a empujarlo al suelo. El clon había lanzado una potente y rápida ráfaga de éter de color morado, arrasando con todo a su paso; parte de las paredes caían a sus lados.

Calius trató de levantarse, pero el clon de Yuzuki ya tenía su espada pegada a su cuello, lista para decapitarlo.

Kaya se lanzó contra el clon junto a un grito para darle ganas de pelear.

El clon reaccionó al instante al ser golpeado, lanzándose contra Kaya.

Kaya hizo un esfuerzo para dar unos pasos atrás y esquivar el ataque de la katana de Yuzuki.

El clon no dio tregua y alzó el puño con el que no sostenía la katana para golpear el costado de Kaya.

Kaya saltó rápidamente, en el aire, alzando el puño y tratando de golpear a Yuzuki.

El clon tomó su puño con la mano libre como si nada.

—“E-eh…” —balbuceó Kaya un momento, pero levantó su pierna para golpear fuertemente.

El clon la detuvo con el codo de la mano con la que sostenía la katana.

—“¡H-hick…!” —Kaya soltó un ruidito de sorpresa ante tal defensa, sonriendo nerviosamente.

El clon no tuvo más opción que soltarla para rápidamente tratar de estocar su pecho.

Kaya, sin sus manos, invocó su carta en ese punto, para bloquear el avance de la katana.

Rápidamente desvió su cuerpo al lado derecho, alzando su mano derecha, un gancho hacia el rostro del clon.

Este desvió la cabeza sutilmente, alzando la katana para cortar el hombro de Kaya.

En el transcurso del ataque del clon, Kaya se dejó caer un poco al suelo, poniéndose nerviosa por estar vulnerable al solo tratar de esquivar.

El clon de Yuzuki trató de clavar su katana rápidamente en Kaya.

Ella rodó en el suelo rápidamente, esquivando el ataque.

Se levantó; el clon clavó la katana al lado suyo, cortando la pared.

—“¡A-Ah…!” —Kaya se movió a un lado.

Calius solo podía observar el combate, pero trataba de entenderlo o analizarlo.

—“Bien…” —empezó a levantar sutilmente la pistola, poco a poco, hasta el momento exacto.

[…]

Estaba muy confundido. Antes tenía una sensación cálida de alguien tocándole los hombros; ahora sentía el peso de una pared entera mientras la sobrepasaba.

De un momento a otro, cayó al suelo, estuvo a punto de conectar dolorosamente contra él.

Ella lo tomó en brazos al caer como si nada. A Yuzuki no le era un problema sostener a Shiro mientras caía.

Shiro se apartó rápidamente tocando el suelo.

Ella simplemente se rió ligeramente.

—“¿Estás bien, no?”

—“Sí…”

Yuzuki avanzó ligeramente, observando el ambiente.

Estaban en una gran sala con una celda al frente, totalmente oscura; el piso era amarillo oscuro y las paredes eran grises.

—“¿Quién tiene tan mal gusto para los colores…?” —dijo Yuzuki, quejándose mientras observaba el ambiente.

Shiro estuvo por avanzar y observar el entorno, pero Yuzuki puso su mano sobre su pecho, deteniéndolo.

Shiro elevó la mirada.

Era totalmente gris y, aun en esa forma, no dejaba de pararse con orgullo; el clon de Selina se hacía presente.

Yuzuki soltó el pecho de Shiro y observó detenidamente al clon.

—“Retrocede, Shiro.”

Shiro no dijo palabra; asintió con la cabeza y retrocedió ligeramente.

El clon alzó su rifle, que era una extensión de su brazo, y apretó el gatillo una y otra vez.

Yuzuki desvió cada una de las balas con firmeza y sutileza, impulsándose hacia el clon.

Estuvo por cortarle la cabeza, pero una carta gris, como si estuviera “caducada”, apareció del lado izquierdo.

Yuzuki se sorprendió, pero no cedió; desvió al último instante el filo de su katana, evitando contactar por centímetros con la carta.

Ese movimiento fue suficiente para atravesar el pecho del clon de Selina.

Este no reaccionó, solo elevó la vista a Yuzuki, fulminándola con esa mirada vacía.

Yuzuki desvió ligeramente su mirada al lugar donde apareció la carta: un clon alto y esbelto con orejas de elfo se hacía presente.

—“Maldición… subiré el ritmo.”

Sacó su katana del pecho del clon de Selina. Otra carta salió disparada de las riendas del clon de Kaya, pasando entre Yuzuki y el clon.

Yuzuki dio pasos atrás y empezó a correr.

El clon de Selina, como si nada, empezó a seguir disparando.

Yuzuki desviaba cada bala, sosteniendo su katana con una sola mano.

El clon de Kaya lanzó nuevamente una carta hacia Yuzuki.

La espadachina no dudó, sencillamente desvió su cuerpo a un lado, dejando pasar la katana.

—“Espera…” —desvió su mirada tras ella.

La carta que esquivó iba hacia Shiro.

—“¡Shiro!” —dijo Yuzuki por impulso.

Shiro observó el ataque que impactaría con él; por unos momentos pensó en cómo soportaría el dolor, pero cambió de idea.

Trató de invocar la carta verde y luminosa con llamas verdes de Alma Rigel.

La carta fue invocada frente al pecho de Shiro, sosteniéndola con su mano. La carta caducada impactó, resultando en un choque pequeño y desilusionante.

Yuzuki suspiró de alivio y se distrajo.

El clon de Selina se impulsó hacia ella, listo para atacar.

Yuzuki lo observó, fulminándolo con una mirada asesina natural.

Elevó la katana y, en un pequeño movimiento, provocó un corte sutil de éter, cortando en dos al clon de Selina. El clon rápidamente se evaporó.

Yuzuki observó el polvo que caía y reconoció nuevamente al clon de Kaya, observándole de reojo.

El clon estuvo por hacer algo, pero se arrepintió; su cara se movía ligeramente a pesar de estar vacía. El clon se agachó en el suelo y apretó su cabeza.

—“¿Esta cosa es estúpida…?” —murmuró Yuzuki, su atención desvió a un ruido en la entrada.

Shiro escuchó pasos rápidos, ataques de katana que cortaban el aire y a alguien chillando.

—“¡Ayuda, ayuda, ayuda, ayuda, ayuda!”

Kaya estaba desesperada al lado de un Calius que se mantenía calmado, o eso creía.

—“¿Qué es el escándalo…? ¡Shiro, agáchate!”

Shiro, por instinto, miedo y una orden, se dejó caer al suelo. Kaya y Calius hicieron lo mismo.

Ella salió disparada como un rayo hacia la tormenta; la espada del clon de Yuzuki impactó con la katana original.

—“Pero qué… qué interesante.” —Yuzuki se mantuvo firme, sosteniendo el choque.

El suelo empezó a temblar ligeramente; nadie se dispuso ni tuvo el valor de interferir en tal impacto.

Shiro se levantó, escuchando una voz desde la especie de calabozo.

Caminó.

—“¡S-Señor Shiro! ¡¿Qué hace?! ¡Venga aquí por favor!” —dijo Kaya mientras el impacto crecía y se empezaba a formar un leve remolino.

Shiro se acercó y pudo diferenciarla.

Una mujer casi pálida, ojos celestes, pelo negro y algo corto, llegándole hasta los hombros.

—“¿Cómo te llamas?” —dijo con voz dulce y apagada, como si fuera un sistema.

Shiro se acercó un poco más, hasta estar a dos metros de la celda.

—“S-Shiro… Shiro Mimosa.”

La mujer no se sorprendió demasiado, solo abrió un poco más los ojos y los labios.

—“Yo…” —apretó los barrotes, poco a poco abriéndolos.

Calius y Kaya pasaron con cuidado al lado del tremendo choque de Yuzuki y su copia, tratando de traer a Shiro de vuelta, pero atentos al choque.

[…]

Shiro se sorprendía ligeramente por la fuerza de la mujer, que aparentaba su edad.

—“Yo…” —murmuró mientras poco a poco sacaba un pie de la celda.

Kaya y Calius se pusieron lado a lado, separándose un poco de él.

Finalmente, la mujer sacó una pierna mientras separaba los barrotes.

—“Tú…”

Su mirada fulminaba los ojos de Shiro de manera directa.

Yuzuki estuvo por ganar su choque, pero el clon se desvió totalmente. En un impulso, estaba por atravesar el corazón de Shiro.

Ni Yuzuki, ni Kaya, ni Calius tenían suficiente tiempo de reacción para ese instante.

La mujer habló en un susurro apagado.

—“Mi prioridad es protegerte.”

Finalmente, rompió los barrotes con fuerza y, en un movimiento digno de superar el tiempo, impuso su brazo contra la katana del clon de Yuzuki, provocando un leve choque.

Yuzuki no dudó y se impulsó a cortar el cuello de su copia, su mirada encontrándose con la de Yuzuki.

—“¿Quién eres? ¿A qué te refieres con tu prioridad?”

La mujer desvió su atención a Shiro.

—“Shiro Mimosa, usted por fin me ha encontrado. Felicidades por tener un progreso relevante conforme una de mis creadoras lo predijo.”

—“Progreso relevante…” —murmuró Yuzuki.

[…]

—“Creadores… ¿un robot?” —murmuró Calius.

La mujer no desvió sus ojos del rostro de Shiro.

—“Sí, soy un robot hecho únicamente para proteger a Shiro Mimosa. Tengo aspecto humano, pero soy un arma.”

Shiro estaba algo sorprendido; los fulminantes ojos de ella incomodarían casi a cualquiera.

[…]

—“¿Cómo te llamas?” —dijo Kaya, algo dudosa.

El robot por fin se dignó a desviar la mirada hacia alguien más.

—“Mi nombre es Velmira, mi prioridad es proteger a—”

—“Sí, sí, ya entendí eso, pero esto es muy raro y no tiene sentido…” —murmuró Yuzuki.

El piso empezó a temblar un poco; algo pasaba.

—“E-eh?” —balbuceó Shiro.

—“No te preocupes, es un temblor menor proveniente posiblemente de un combate.” —dijo Velmira con tono apagado pero neutral.

Yuzuki seguía en duda, pero no era el momento.

—“Después hablaremos de esto. De momento, vamos por Mimic.”

Yuzuki les dio la espalda y empezó a caminar hacia la salida.

—“Sugiero que se me conceda la pelea con Mimic.” —dijo Velmira.

Yuzuki se sorprendió por ello, desviando la mirada sobre su hombro hacia ella.

—“Eh…?”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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