Crónicas de un mundo Roto - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 Capitulo 17 Bestia Corrupta 3
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16: Capitulo 17: Bestia Corrupta (3) 16: Capitulo 17: Bestia Corrupta (3) En el instante en que la barrera de Zain se desvaneció, el campo de batalla cambió.
Zain, sin perder un segundo, corrió hacia los aventureros heridos, su maletín de sanador ya abierto en su mano.
Su prioridad era la vida.
Elysia, por otro lado, se movió hacia la muerte.
Ignoró a los humanos caídos y caminó con paso deliberado para estar cara a cara con la bestia corrupta.
El aire a su alrededor se llenó de un hedor familiar, un miasma de odio y descomposición casi idéntico al que emanaban los demonios de su mundo.
El olor encendió una furia fría en su interior, un odio grabado en su alma a través de innumerables batallas y pérdidas.
La bestia, recuperándose de la conmoción, se giró para encararla, sus múltiples ojos rojos fijos en la nueva amenaza.
Con una voz fría, pero llena de una rabia contenida que solo Zain podía percibir, Elysia preguntó por encima del hombro, sin apartar la vista de su presa.
—Mago, ¿con decapitarla es suficiente para la muestra?
Zain, que ya estaba arrodillado junto a Mael, evaluando el corte en su brazo, levantó la vista.
—¡Sí!
La cabeza o el corazón.
¡Cualquiera servirá!
—gritó.
Fue toda la confirmación que Elysia necesitó.
En ese momento, tomó el mango de su mandoble roto con ambas manos.
Una luz azul, serena y mortal, emanó desde su pecho y fluyó por sus brazos, envolviendo la hoja de la espada.
El metal roto brilló con un poder que parecía ansioso por ser liberado.
La bestia, rabiosa por la llegada de nuevas presas y por el dolor de su colisión contra la barrera, no reconoció el peligro.
Solo vio a otro humano.
Se abalanzó hacia Elysia, un proyectil de garras y odio.
No fue una batalla.
Fue una ejecución.
Como si el mundo se moviera en cámara lenta solo para ella, Elysia giró sobre sus talones en el último instante.
La bestia pasó a su lado, sus garras cortando el aire donde ella había estado un segundo antes.
El movimiento de Elysia no se detuvo; fue un pivote fluido y perfecto que la posicionó exactamente en el flanco de la criatura.
Su espada imbuida de Aura describió un arco perfecto y horizontal.
No hubo un choque brutal de acero contra hueso.
Hubo un siseo.
La hoja de luz azul cortó el cuello endurecido de la bestia como si fuera seda.
La criatura no fue capaz de reaccionar.
No emitió ningún sonido.
Su impulso la llevó a trompicones unos metros más allá antes de que su cuerpo se desplomara en el suelo.
Un instante después, su cabeza se separó limpiamente y rodó por la hierba, dejando un rastro de sangre púrpura y negro.
El silencio cayó sobre el claro, profundo y absoluto.
Mael y Lyra, que observaban desde el suelo, miraban con los ojos muy abiertos, incapaces de procesar lo que acababan de ver.
El monstruo que los había masacrado, que los había llevado al borde de la muerte, había sido aniquilado en un solo movimiento, elegante y sin esfuerzo.
El silencio que siguió a la decapitación fue más profundo que el del bosque.
Ante los ojos de los dos aventureros conscientes, la realidad se había reescrito.
Mael miró su propio estoque, luego miró el cuerpo sin cabeza de la bestia, y finalmente sus ojos se posaron en la figura de acero negro que permanecía inmóvil, como una estatua de la muerte misma.
Había visto a un guerrero capaz de matar a esa criatura de un solo tajo, sin esfuerzo alguno, después de que su grupo, armado y entrenado, hubiera sido desmantelado en menos de un minuto.
La vergüenza y la admiración luchaban en su interior.
Pero era el líder.
Y el líder debía demostrar serlo, incluso frente a lo imposible.
Recordó el gemido de Elora.
Recordó su misión original.
Dejando a un lado el shock, se obligó a ponerse en pie, haciendo una mueca de dolor cuando el corte de su antebrazo se estiró.
Ignorando a la imponente caballero, se dirigió al otro recién llegado.
Al ver a Zain arrodillado junto al cadáver de la bestia, sacando frascos y extrañas herramientas de un maletín, la esperanza resurgió en el pecho de Mael.
—Tú…
—dijo, su voz un poco más áspera de lo normal—.
¿Eres el sanador de Villaclara?
Zain levantó la vista de su trabajo.
Estaba a punto de usar sus pinzas de plata para extraer con cuidado uno de los colmillos deformes de la mandíbula de la bestia.
Miró a Mael, luego a su brazo sangrante, luego al inconsciente Borin, y finalmente a la temblorosa Elora, atendida por una Lyra que no apartaba la vista de Elysia.
Mientras tanto, Elysia dio un golpe seco a su mandoble, sacudiendo la sangre púrpura negra de la hoja rota con un movimiento practicado.
Luego, con una calma escalofriante, caminó hacia la cabeza cercenada de la bestia, la agarró por el pelaje grasiento y la levantó.
—Lo soy —respondió Zain, volviendo su atención a Mael.
Su tono ya no era el de un académico excéntrico, sino el de un médico en el campo de batalla—.
Y parece que, además del antídoto para el niño del pueblo, tengo mucho trabajo por delante.
Su mirada se agudizó.
—Veamos esas heridas, Ahora.
Una clara diferencia se marca entre el grupo de Mael y el duo del mago y el caballero.
La diferencia no era solo clara.
Era abismal.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES El_Dramas Espero les esté gustando, pronto subiré más capitulos pero por ahora voy a descansar un poco 😉
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