Crónicas de un mundo Roto - Capítulo 22
- Inicio
- Todas las novelas
- Crónicas de un mundo Roto
- Capítulo 22 - 22 capitulo 23 ¿Un rival amoroso
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
22: capitulo 23: ¿Un rival amoroso?
22: capitulo 23: ¿Un rival amoroso?
La sonrisa perpetuamente alegre y cálida de Lina se tensó una fracción de segundo.
Para cualquiera que no la conociera, su expresión seguía siendo amable, pero Elysia, con su entrenada capacidad de observación, notó el ligero endurecimiento en sus ojos.
Se encontraba en una situación desafortunadamente muy familiar para ella.
El hombre, el apuesto pretendiente, seguía arrodillado, el ramo de flores ofrecido como un tesoro.
—Lina, mi amor, no me ignores.
Di que sí.
Huye conmigo de esta vida provinciana.
Te cubriré de sedas y joyas —dijo, su voz goteando una sinceridad ensayada.
Lina suspiró, el sonido teñido de un cansancio infinito.
—Cassian, levántate.
Estás montando un espectáculo —dijo, su tono no era cruel, sino el de alguien que repite la misma línea por centésima vez.
—¡Un espectáculo de mi amor por ti!
—declaró él.
Lina se cruzó de brazos.
—Ya hemos hablado de esto.
Muchas veces.
Mi respuesta no ha cambiado.
Estoy feliz aquí.
Mi vida está aquí.
Cassian se puso de pie, su sonrisa flaqueando por un instante al ser rechazado públicamente.
Sus ojos recorrieron el grupo y se posaron en la figura más extraña: la imponente caballero de armadura negra que estaba junto a Lina.
Una nueva estrategia pareció formarse en su mente.
—Ah, ya veo —dijo, su tono cambiando, volviéndose condescendiente—.
Has contratado a un guardaespaldas.
¿Es que temes por tu seguridad, mi delicada flor?
¿O es que este…
matón de metal es tu nuevo gusto?
La palabra “matón” flotó en el aire.
Los aventureros, que habían estado observando con diversión, se tensaron.
Mael puso una mano en el pomo de su estoque.
Habían visto a esa “matón” aniquilar a un monstruo sin esfuerzo.
Elysia, sin embargo, permaneció impasible.
Su mirada gris se encontró con la de Cassian, fría y sin emociones.
No vio a un rival, ni siquiera a una amenaza.
Vio a un niño arrogante y mimado.
Fue Lina quien respondió, su paciencia finalmente agotándose.
—Ella no es una matona, Cassian.
Es una heroína.
Es la razón por la que el hijo de Gregor no está muerto.
Y es mi amiga.
¿Amiga?
La palabra “amiga” sorprendió a Elysia más que cualquier insulto.
Cassian rio, un sonido condescendiente.
—¿Una heroína?
¿Esta cosa?
Lina, por favor.
Deja de jugar con los paletos de este pueblo y ven conmigo.
Yo puedo darte un mundo…
Antes de que pudiera terminar, Elysia dio un solo paso adelante.
No fue un movimiento agresivo, pero el simple desplazamiento de su peso y la intensidad de su mirada silenciosa hicieron que Cassian retrocediera instintivamente.
—Ella dijo que no —dijo Elysia.
Su voz no era alta, pero resonó con una autoridad absoluta, como el chocar de escudos antes de una batalla.
Cassian la miró, su arrogancia luchando contra un repentino e inexplicable instinto de supervivencia.
Miró a Lina, esperando que lo defendiera, pero solo encontró una expresión de firmeza.
Derrotado, pero no sin un último intento de salvar las apariencias, Cassian lanzó el ramo de flores al suelo con un gesto petulante.
—Bien.
Quédate en tu miserable pueblo.
Pero volveré.
¡Y cuando te canses de tus amigos raros y tus héroes de hojalata, me buscarás!
Y con eso, se dio la vuelta y se marchó airadamente, la multitud abriéndose de nuevo para dejarlo pasar.
Un silencio incómodo cayó sobre la plaza.
Lina suspiró y se pasó una mano por la cara.
—Lo siento mucho —le dijo a Elysia—.
Es…
inofensivo, en su mayoría.
Solo muy persistente.
Elysia miró el ramo de flores pisoteado en el suelo.
Luego miró a Lina.
—En mi mundo —dijo en voz baja—, un hombre que no acepta un “no” como respuesta rara vez es inofensivo.
La seriedad de sus palabras dejó a Lina pensativa, recordándole una vez más que su nueva amiga venía de un lugar mucho más duro y oscuro.
——————— Lejos de la alegre multitud de la plaza, en un callejón estrecho que olía a basura húmeda y a lluvia vieja, Cassian caminaba de un lado a otro como un lobo enjaulado.
Se estaba mordiendo la uña del pulgar, un hábito nervioso que desmentía por completo su elegante apariencia.
—¡Humillado!
—se quejó en voz alta, su susurro siseando contra las paredes de piedra—.
¡Yo, Cassian, humillado en público!
Pero no podía enojarse con Lina.
No con su amor, su premio.
En su mente, ella no era la culpable; era una víctima, una joya preciosa engañada por las influencias equivocadas.
Su odio, por tanto, tenía dos objetivos claros.
—Ese maldito mago…
Zain —escupió el nombre como si fuera veneno—.
Siempre está ahí, rondando con sus libros polvorientos y su aire de superioridad.
¿Y ella?
Se preocupa por él.
¡Lo vi ayer!
La forma en que lo miraba cuando le curó las heridas…
esa preocupación tan hermosa…
¡debería ser para mí!
Pateó una caja de madera podrida, que se deshizo con un crujido lastimero.
—Y ahora, por si no fuera suficiente con el bicho raro, está ese…
caballero de hojalata.
Se detuvo, la imagen de la figura de acero negro grabada en su mente.
No había visto muy bien su rostro, solo el casco impasible.
Para él, era un gorila sin cara, un matón a sueldo.
—Se planta ahí, sin decir una palabra, y es suficiente para que yo parezca el villano.
¡Seguro que es obra del mago!
¡Claro!
¡Zain contrató a ese bruto para intimidarme!
¡Para alejarla de mí!
La teoría, aunque completamente inventada, le dio un perverso consuelo.
No había sido rechazado por Lina; había sido víctima de una conspiración.
Se detuvo y miró sus propias manos, bien cuidadas y sin un solo callo.
No podía competir con la fuerza de un guerrero ni con los extraños trucos de un mago.
Pero él tenía otras armas.
—Creen que pueden ganarme —murmuró, una sonrisa astuta y desagradable curvando sus labios—.
Creen que pueden quedarse con mi Lina…
Veremos.
Hay otras formas de deshacerse de los “héroes”.
Formas que el dinero puede comprar y los rumores pueden construir.
Salió del callejón, su postura arrogante restaurada, su mente ya trabajando, tejiendo una red de intrigas.
Si no podía ganar a Lina por las buenas, se aseguraría de que sus nuevos “amigos” no tuvieran una estancia agradable en Villaclara.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com